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  Sudáfrica: impactos de las plantaciones de árboles sobre las poblaciones de aves

África del Sur (incluyendo Sudáfrica, Lesotho y Swazilandia) tiene la bendición de poseer cerca de 40 especies endémicas de aves. Doce de ellas son endémicas del Bioma Pradera, entre los que se encuentran nueve especies amenazadas o casi amenazadas a nivel mundial según información de BirdLife International. La alondra de Rudd es la única especie de África del Sur que está en la lista de especies gravemente amenazadas a nivel mundial.

Todas las aves de pradera endémicas mencionadas previamente viven en praderas húmedas de gran altitud de la escarpadura este. Estas praderas han sido calificadas como Áreas de Aves Endémicas por BirdLife International, es decir que contienen como mínimo dos especies cuya distribución mundial se ubica en un área menor que 50 000 km2. Otras aves amenazadas que viven en esta región son la golondrina azul, y varias especies de grullas (incluidas en la lista de especies amenazadas a nivel mundial) incluyendo a la grulla de copete gris, que actualmente figura en la lista de especies amenazadas a nivel nacional.

La mayoría de las plantaciones de árboles sudafricanas fueron plantadas en lo que previamente fueran praderas húmedas de gran altitud que contenían todas o muchas de las especies mencionadas. Esto tuvo un efecto devastador sobre la vida de las aves de esas áreas. Si se busca por ejemplo a la alondra de Rudd en los mapas de distribución del Atlas de Aves de África del Sur o en cualquier guía de campo sobre aves sudafricanas, se puede ver cómo se ha fragmentado el habitat de esta especie. De las golondrinas azules, a menudo citadas como prueba de la preocupación de la industria maderera por el medio ambiente, actualmente quedan entre 40 y 50 casales en África del Sur, menos del 10% de la población original. La extinción cercana de esta especie en África del Sur ha sido responsabilidad casi exclusiva de la industria maderera.

Un estudio basado en datos del Atlas de Aves Sudafricanas demuestra el efecto que ejercen las plantaciones de árboles sobre estas especies en particular y sobre la vida de las aves en general. Las aves de pradera se han extinguido a nivel local en áreas ocupadas por grandes plantaciones. Incluso en áreas con menos plantaciones se constató un impacto negativo sobre la diversidad de las aves en general.

Datos no publicados recolectados en las praderas del sur de Mpumalanga indican que la diversidad de especies de aves en las praderas prístinas cercanas a Wakkerstroom es de aproximadamente 170 especies por km2. A medida que uno se acerca a las áreas cultivadas en forma intensiva (principalmente cultivos de maíz), la diversidad cae a cerca de 120 especies por km2. En las áreas alrededor de Panbult, con gran densidad de plantaciones de árboles, la diversidad se reduce a cerca de 90 especies por km2. Lo que resulta quizás más significativo es que la composición de las comunidades de aves cambia de las dominadas por alondras, cachilas y cisticolas a comunidades dominadas por palomas y canarios.

La información precedente muestra claramente que las plantaciones forestales en África del Sur están produciendo impactos graves en la rica biodiversidad de la región, producida por la sustitución de praderas nativas por monocultivos de árboles. Aunque este artículo se centra en las aves, los impactos tienen un alcance mucho mayor, llegando a amenazar a la mayoría de la flora y la fauna vinculada a las praderas, en un país donde las praderas son uno de los ecosistemas más importantes. Las grandes empresas sudafricanas no están "plantando bosques" (como les gusta afirmar), sino que están destruyendo la diversidad biológica del país, que depende en altísima medida de sus praderas nativas.

Fuente: Boletín Nº 55 del WRM, febrero  de 2002

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