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Boletín del WRM
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Número
56 - Marzo 2002 |
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EL TEMA DE ESTE NUMERO: BIODIVERSIDAD DE LOS BOSQUES La Conferencia de las
Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica se reunirá
pronto en La Haya y por ese motivo decidimos centrar este
boletín del WRM en la biodiversidad de los bosques, que será
el principal tema a ser abordado por esa reunión. Hemos tratado
de reflejar los principales problemas a los que se enfrentan los
bosques y los pueblos que los habitan en relación con la
pérdida de biodiversidad, al mismo tiempo que destacando a
algunos de los principales actores responsables por la
deforestación y la degradación de los bosques. El objetivo es
el de generar una mayor conciencia pública, que resulte en una
mayor presión sobre los gobiernos para que asuman las
obligaciones a las que se comprometieron al firmar un
instrumento legalmente vinculante como este Convenio. NUESTRA OPINION - ¿Asumirá el Convenio sobre Diversidad Biológica el desafío? La Sexta Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) se realizará en abril en La Haya. Se espera mucho de esta conferencia en relación con los bosques, porque ese es el tema principal que se tratará en la reunión. Además, la base para la negociación es el proyecto de programa de trabajo elaborado en noviembre pasado por el organismo científico de la CBD (SBSTTA, por su sigla en inglés), al que valoramos positivamente (ver Boletín 52 del WRM) porque apunta en la dirección correcta, al incluir temas como los derechos de los pobladores locales, participación, distribución equitativa de beneficios, uso sustentable, generación de capacidad y muchos otros temas pertinentes. Habiendo dicho lo anterior, resulta igualmente importante analizar el contexto mundial en el que se realiza la conferencia, para poder comprender las dificultades existentes en materia de acciones concretas para abordar el drama actual al que se enfrentan los bosques y los pueblos que los habitan. El primer tema que se debe destacar es que la mayor parte de las causas subyacentes de la destrucción de los bosques, están siendo de hecho promovidas por otros procesos y organismos intergubernamentales como la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. A pesar de la evidencia científica que muestra el vínculo directo existente entre el creciente consumo y comercio internacional y la destrucción de los bosques, esas instituciones insisten en promover aún más el comercio internacional. A pesar de la amplia evidencia que vincula los programas de ajuste estructural con la deforestación, el FMI y el Banco Mundial siguen imponiendo la misma receta a los países ricos en bosques del Sur. A pesar de saber a ciencia cierta que la apertura de carreteras es el primer paso para la degradación y destrucción de los bosques, el Banco Mundial y los bancos de "desarrollo" regionales (BID, BAfD, BAD) continúan otorgando préstamos para seguir construyendo carreteras en áreas de bosques. El segundo tema que hay que destacar es que las causas directas de la pérdida y degradación de los bosques son ampliamente conocidas. Todo el mundo sabe que el madereo, la minería, la explotación de petróleo y gas, las represas hidroeléctricas, las plantaciones para madera, celulosa y aceite de palma, la cría de camarón, la agricultura y la ganadería a gran escala orientadas a la exportación, son todas causas de la destrucción de los bosques. A pesar de eso, el modelo económico dominante está forzando a los países del sur ricos en bosques y pobres en dinero a abrir sus economías a las inversiones de las corporaciones transnacionales precisamente en esas actividades. El resultado es más degradación y pérdida de bosques. Además, los bosques se enfrentan a otra amenaza todavía más peligrosa: el cambio climático. Incluso si mañana todos los gobiernos se pusieran de acuerdo para no cortar más árboles, los bosques podrían desaparecer, o cambiar en forma radical, a menos que se tomen medidas para detener y revertir el calentamiento global. Este tema es tan conocido como las causas subyacentes y directas de la deforestación que mencionáramos anteriormente. Pero el organismo creado para tratar estos temas (el Convenio sobre Cambio Climático) ha mostrado claramente la falta de voluntad de los principales contaminadores del norte (encabezados por EE.UU.) de comprometerse a lograr reducciones reales y sustanciales en las emisiones de combustibles fósiles. Y lo que es aún peor, la "solución" acordada es plantar millones de hectáreas de monocultivos de árboles en el sur para que actúen como basureros de carbono (llamados eufemísticamente "sumideros de carbono"), acrecentando así la pérdida de biodiversidad. Para empeorar las cosas, la industria de la biotecnología ya ingresó en el negocio de los árboles y está manipulando genes para hacer que los árboles crezcan más rápido, para que sean más resistentes a los herbicidas, para disminuir el contenido de lignina en la madera para aumentar así la rentabilidad de la industria de la celulosa. Aunque significa una clara amenaza para la biodiversidad de los bosques, la biotecnología todavía actúa con casi total libertad (ver artículo en la sección "general" del boletín). Por último, también es necesario destacar el completo fracaso del Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques (ver artículo en la sección "general" del boletín) en garantizar la instrumentación de las propuestas para la acción acordadas por el Panel Intergubernamental y el Foro sobre Bosques (IPF e IFF, por sus siglas en inglés) para instrumentar soluciones a la crisis de los bosques. Ése es el escenario más amplio en el que el proceso de la CDB está inmerso. Esas y no la falta de conocimiento, son las dificultades,. El desafío para la CDB es asumir el liderazgo para lograr que los gobiernos (tanto del sur como del norte), las corporaciones y los organismos y procesos internacionales y multilaterales, y otros actores pertinentes reviertan el modelo actual de destrucción social y ambiental de los bosques. Si los delegados gubernamentales en la CDB están dispuestos a asumir ese compromiso y a aprobar un plan de acción creíble para proteger la biodiversidad de los bosques, por cierto que pueden contar con nosotros, las ONG y las organizaciones de pueblos indígenas para brindar nuestro apoyo a su instrumentación. LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS AMERICA DEL SUR - Brasil: poblaciones locales defienden biodiversidad en Espírito Santo Resulta penoso constatar que mientras los gobiernos del mundo --incluido el brasileño-- se preparan para participar en la conferencia de las partes del Convenio sobre Diversidad Biológica, algunos representantes del pueblo del Estado de Espírito Santo, cuya muy amenazada biodiversidad se cuenta entre las más ricas del mundo, no muestren ninguna preocupación sobre este tema. El día 6 de marzo, el Senador Federal de Espírito Santo, Gerson Camata, en discurso pronunciado en el Senado Federal, afirmó que "el eucalipto consume igual o menos agua que un ecosistema típico de bosque atlántico (la denominada "Mata Atlántica"), y como éste, protege y retiene los recursos hídricos procedentes de la lluvia". El Senador muestra que no conoce bien la realidad de su Estado, donde incontables cañadas, arroyos y hasta ríos se han secado como resultado del plantío de monocultivos de eucaliptos en gran escala. Parece que con esta afirmación, también defendida por los otros senadores de ese Estado y por las empresas que plantan los monocultivos de árboles como Aracruz Celulose, el Senador Camata quiere promover la sustitución de las pocas áreas que aún restan de la Mata Atlántica original (reducidas a apenas el 8% de la superficie del Estado), por monocultivos de eucaliptos. No reconoce las funciones sociales, ecológicas, económicas y ambientales de la Mata Atlántica, ya bien conocidas a pesar de su complejidad. Esa y otras afirmaciones igualmente absurdas del Senador indignó a todas las organizaciones que integran el Movimiento Alerta Contra el Desierto Verde. La brillante carta-respuesta del Movimiento puede ser leída en portugués, en la siguiente dirección: http://www.wrm.org.uy/boletin/56/Brasil2.html .También se encuentra disponible la traducción al castellano en: http://www.wrm.org.uy/boletin/56/Brasil1.html El discurso del Senador es un resultado de la "ofensiva" de la empresa Aracruz Celulose en las últimas dos semanas, cuando representantes de la empresa se reunieron con diputados y senadores federales de Espírito Santo, así como con representantes de los más altos niveles del Gobierno Federal, inclusive el Vice-Presidente de la República, Marco Maciel. Los objetivos de esa ofensiva de la empresa son dos: por un lado, quiere que la esfera federal presione a los diputados estaduales de Espírito Santo para evitar la instalación de una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI), que sería creada para verificar las innúmeras ilegalidades y violaciones contra los derechos territoriales, económicos, sociales, ambientales y culturales, cometidos por la empresa Aracruz Celulose contra la población local. Por otro lado, la acción de Aracruz tiene como objetivo lograr apoyo para una Acción Directa de Inconstitucionalidad ante el Supremo Tribunal Federal, para anular la Ley Estadual 6.780/01, que prohibe el plantío de eucalipto para celulosa en el Estado, hasta tanto no se realice un mapeamiento agro-ecológico para definir donde se puede plantar eucaliptos y donde no. Aracruz quiere apelar a la Corte más importante del país porque su presión sobre la Comisión que coordina el mapeamiento agro-ecológico hasta ahora no ha surtido efecto. Los representantes del gobierno estadual en esta comisión defendieron la posición que no había necesidad de realizar un mapeamiento agro-ecológico, dada la existencia de un estudio de 1992 llamado "Aptitud Forestal de las Tierras de Espírito Santo". Este estudio sostiene que el 34,68% del territorio del Estado (unos 1,7 millones de hectáreas), tiene una aptitud exclusiva o preferencial para la silvicultura. Es importante esclarecer que --casualmente-- quien coordinó ese estudio fue la propia empresa Aracruz Celulose. Resulta igualmente importante señalar que para los autores del estudio "bosque" es sinónimo de "silvicultura", y a su vez, en Espírito Santo, silvicultura se traduce en plantío de eucalipto. Finalmente, merece destacarse el hecho de que, de acuerdo con la conclusión del estudio, se aconsejaría aumentar 9 veces el área actual de los mismos eucaliptos que ya han causado y continúan causando graves impactos sociales, ambientales, económicos y culturales para las comunidades locales. No resulta por ende extraño que los representantes de la sociedad civil amenazaran con salir de la comisión y denunciar a sus miembros y al gobierno si dicho estudio era adoptado como base para el mapeamiento agro-ecológico. El Movimento Alerta contra el Desierto Verde apoya con firmeza un mapeamiento agro-ecológico serio, amplio y participativo y en ese sentido exigió ante la Comisión Estadual que coordina los trabajos, la realización de por lo menos 16 audiencias públicas regionales en todo el Estado de Espírito Santo. Esa propuesta fue aceptada por los otros miembros de la Comisión. Ya se han llevado a cabo tres audiencias, que contaron con una amplia participación y donde por lo menos se llegó a una conclusión muy clara: la población no quiere que Aracruz continúe comprando tierras para plantar eucaliptos. En algunas regiones, como en Sao Mateus --una municipalidad que cuenta hoy con 50.000 hectáreas de eucalipto-- surgió inclusive la propuesta de obligar a Aracruz a arrancar los eucaliptos que plantó ilegalmente en áreas de fuentes y manantiales, en bordes de lagos, y en las márgenes de ríos y arroyos. Esos lugares son precisamente los que necesitan urgentemente de una regeneración de la Mata Atlántica, para recuperar y preservar para las futuras generaciones los recursos hídricos y la biodiversidad. De lo anterior surge claramente la contradicción de que, mientras la población muestra preocupación y se moviliza por proteger la biodiversidad del estado --un compromiso internacional asumido por el gobierno-- algunos de sus diputados y senadores electos --como el caso del senador Gerson Camata-- parecen estar exclusivamente preocupados por garantir el bienestar de la misma empresa que contribuyó en mucho a la destrucción de la Mata Atlántica para plantar sus eucaliptos. Es claro que, de primar los deseos de la empresa de ampliar cada vez más sus monocultivos forestales, mayor riesgo correrá el futuro de la población de Espírito Santo, en tanto que la biodiversidad continuará desapareciendo. Igualmente claro y destacable es el hecho de que, de no ser por la exitosa lucha emprendida por amplios sectores organizados de la población, las fértiles tierras del estado continuarían cubriéndose --a expensas de la gente y su biodiversidad-- con interminables y ordenadas hileras de eucaliptos: lo que a nivel local ha sido denominado "el desierto verde". Artículo elaborado en base a información obtenida de: Movimento Alerta contra o Deserto Verde no Espírito Santo e Extremo Sul da Bahía. Vitória, Brasil, 12/03/2002, correo electrónico: fasees@terra.com.br - Chile: se incendian bosques para sustituirlos por monocultivos forestales La Coordinadora Mapuche de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco denuncia que los incendios de gran magnitud que en el mes de febrero consumieron en el sur de Chile unas 53.000 hectáreas de bosques nativos y crearon una situación definida como "tragedia ambiental", fueron provocados intencionalmente por los sectores y organismos vinculados a las grandes empresas forestales. Hace varios años que ese sector empresarial recibe apoyo estatal en Chile. En 1977, la junta militar encabezada por el dictador General Augusto Pinochet, dictó un decreto para el subsidio de las plantaciones forestales con monocultivos de pino y eucalipto. Lo que fue presentado como un proyecto para beneficiar a los medianos agricultores --quienes reconvirtieron suelos agrícolas en forestales-- terminó beneficiando principalmente a las grandes empresas forestales, las cuales se apropiaron de alrededor de un 95% de esos predios. Formaron así la base material de producción que detentan actualmente. Ahora intentan expandir sus inversiones e incrementar las actuales 2,5 millones de hectáreas que poseen, a 6 millones de hectáreas. Además de la activa oposición del pueblo Mapuche, ese plan se enfrenta sin embargo al "problema" de que una importante parte del área a ser forestada se encuentra cubierta por bosques y que el país cuenta con un marco legal e institucional que se supone protege al bosque nativo. ¿Cómo hacer entonces para poder sustituir "legalmente" esos bosques con plantaciones de pinos y eucaliptos? La respuesta a tal dilema no se ha hecho esperar. Como por casualidad, graves incendios estallaron en febrero en la región. Los mismos fueron devastadores y afectaron zonas de reserva, destruyeron bosques de araucaria y de otras especies autóctonas como roble, tepa, coigüe y raulí. De ahí que la Coordinadora Mapuche considere que con los incendios las empresas logran por la vía de los hechos la concreción de su estrategia de acumulación y crecimiento, para la cual la tierra y los bosques no son más que capital fijo de producción. Su denuncia se apoya también en los informes que sobre los incendios dieran los organismos técnicos del estado pertinentes, y que no han sido dados a conocer al público. La Coordinadora fundamenta que el siguiente paso en la estrategia de expansión de las empresas de forestación es tratar de involucrar a los colonos chilenos residentes en esas zonas en la explotación indiscriminada de los restos de los bosques dañados por los incendios y su comercialización de madera, con lo que el suelo queda despejado para futuras plantaciones forestales. El incendio de los bosques chilenos ha implicado sin duda una gran pérdida de biodiversidad. Pero en caso de que se cumplan las previsiones de la Coordinadora Mapuche, la biodiversidad perderá doblemente. La "invasión verde", la gran marea de árboles de eucalipto o pino, todos iguales, alineados a los largo de kilómetros y kilómetros, en un piso casi totalmente desprovisto de otras especies vegetales y animales, avanzando y tapando a su paso colinas y cerros, chupando el agua de cañadas y pozos, en un paisaje que se repite en tantos y tantos países, será otra estocada a la diversidad biológica de Chile. El país aún conserva experiencias y la memoria ancestral de otras formas de relacionamiento con la tierra y sus productos. Los mapuches tienen integrado en su cosmovisión el respeto y amor a la Madre Tierra y la diversidad de vida de distintas especies que habitan al interior de los bosques nativos. Cuando el centro del universo no es el lucro ni el ser humano excluyente, es posible pensar en crear estructuras más justas y solidarias, en una reconstrucción de carácter social, económico, político y cultural con base en la diversidad. En momentos en que vuelven a ponerse sobre la mesa los compromisos asumidos por los países en el Convenio de Diversidad Biológica con relación a la conservación de los bosques, los representantes chilenos tienen una excelente oportunidad para rescatar esa vertiente, que guarda un enorme bagaje de saber adquirido a lo largo de miles de años y que en su momento supo conservar el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza. Artículo basado en información obtenida de "Los grandes incendios del sur de Chile tienen su origen en la demanda incontrolada de las empresas forestales", Equipo Nizkor, enviado por Elisabeth Vocat, correo electrónico: evocat@nextron.ch - Ecuador: se privatizan los bosques y la biodiversidad En la lógica de privatizaciones en el Ecuador, el Ministerio del Ambiente, pretende delegar sus funciones y competencias a un organismo de derecho privado denominado CORFORE (Corporación de Promoción y Desarrollo Forestal del Ecuador). El directorio de CORFORE estaría formado por representantes de las siguientes instituciones: Ministerio del Ambiente, Ministerio de Agricultura, CORPEI (Corporación de promoción de exportaciones e inversiones), AIMA (Asociación de Industriales de la Madera), CONIFOR (Colegio Nacional de Ingenieros Forestales), Federación de las Cámaras de Agricultura, y CODEMPE (Consejo de Desarrollo de Pueblos del Ecuador). El CORFORE se encargaría de dictar las políticas y estrategias de desarrollo y fomento de programas y proyectos de manejo forestal productivo; determinaría las zonas de uso forestal permanente y tierras forestales; promovería el sistema de titularización de los bosques; desarrollaría programas de captación de carbono y servicios ambientales de los bosques y hasta definiría los criterios y valores para el otorgamiento de incentivos para el manejo de bosques nativos; promocionaría la certificación voluntaria, entre otras atribuciones. En la justificación de la creación del CORFORE se dice que el Ecuador posee una "disponibilidad de bosques nativos". ¿Se referirá seguramente al 4% que queda de los bosques de la Costa Ecuatoriana o acaso a los catalogados como Patrimonio Forestal del Estado, o a los de los territorios indígenas y afroecuatorianos o a los de las Areas Protegidas? Este nuevo paso hacia la privatización --donde ahora los intereses madereros tendrán un poder legal de decisión que hasta ahora no tenían-- significará la pérdida de la enorme biodiversidad existente en los diversos ecosistemas boscosos del país e incentivará la sustitución de bosques por plantaciones forestales. El acelerado proceso de deforestación que vive el país --calculado en alrededor 300.000 hectáreas al año-- que es uno de los más altos en Latinoamérica, será agravado debido a que la principal responsable de esta dramática situación, la industria maderera, dictará desde el CORFORE las políticas acordes a sus intereses económicos. La Corporación obtendrá sus ingresos de la propia explotación maderera (pago por pie de monte), a través de fideicomisos (US$ 600.000 por la venta de plantaciones forestales de Cotopaxi), fondos de donaciones públicas y privadas, asignaciones del presupuesto general del Estado, canje de deuda externa, servicios ambientales, etc. Por otra parte, este sector industrial tendrá acceso a recursos económicos que vendrán por concepto de captación de carbono a través del denominado Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto. Dicho mecanismo es muy cuestionado porque en lugar de contribuir a la reducción de emisiones de carbono por parte de los países industrializados, se delega esta responsabilidad a países del sur a través de la plantación de monocultivos forestales que supuestamente actuarían como "sumideros" del carbono emitido por los países del norte. A través del CORFORE se pretende además determinar el uso de los suelos, de acuerdo a los intereses de la industria, con la consecuente pérdida del derecho al uso de la tierra por parte de las poblaciones locales y en detrimento del Patrimonio Forestal del Ecuador y de los bosques en general. Este proyecto está siendo tratado de manera secreta, sin ninguna transparencia y se lo pretende imponer al país de la misma forma en que se le impuso la privatización de recursos estratégicos del estado. Como si lo anterior no fuera suficiente, en este momento en el Congreso Nacional se encuentra la propuesta de creación de otro organismo de derecho privado: la Corporación para la Promoción de la Biodiversidad (CORPROBIO). Su objetivo central sería el de colocar la biodiversidad en el mercado internacional. En palabras del propio Ministerio del Ambiente, el organismo buscará "generar sinergias entre el Estado, la sociedad y el sector privado, que potencien y promuevan el biocomercio mediante la generación de inversiones de impacto, sostenibles y sustentables, que permitan posicionar al Ecuador y sus recursos de biodiversidad con ventajas competitivas, a nivel global". Sea lo que sea el significado de la cita anterior (¿qué significa inversiones de impacto sostenibles y sustentables?), lo cierto es que la propuesta fue elaborada por el Ministerio del Ambiente a espaldas de la sociedad civil y de los gobiernos locales. Es muy probable que la iniciativa sea presentada con bombos y platillos en la próxima Conferencia de las Partes del Convenio de Biodiversidad como un paso adelante. Para l@s ecologistas del Ecuador, poner la rica biodiversidad del país en las manos de quienes la están destruyendo constituye sin duda un enorme paso atrás. Por: Ivonne Ramos, Campaña de Bosques, Acción Ecológica. Correo electrónico: cbosques@accionecologica.org - Perú: pueblos indígenas y sus bosques amenazados por explotación de gas Dentro de la eco región Faja Andina, la Cordillera Vilcabamba, en Perú, es la única parte cuyo hábitat original no ha sido deteriorado. Junto con el Valle del Urubamba constituyen una región cuya biodiversidad se ha conservado hasta ahora en estado casi prístino. Es una zona que, además, cumple procesos ecológicos importantes --para el sistema hídrico y el cambio climático, entre otros-- que son esenciales tanto para la región como para el mundo en general. La zona es habitada por numerosos grupos indígenas, algunos de ellos en situación de contacto inicial y en aislamiento voluntario. Pero esta inmensa riqueza natural se ve amenazada por el Proyecto Gas de Camisea, llevado adelante por el grupo Pluspetrol-Hunt-SK, consorcio integrado con capitales de Argentina, Estados Unidos y Corea. Los antecedentes del proyecto se remontan a 1981, cuando la Shell comenzó trabajos de exploración en la zona que llevaron a la identificación de los yacimientos de gas de Camisea, si bien posteriormente abandonó el proyecto. En 1999, se llamó a licitación para la explotación de los yacimientos, que fue adjudicada al referido grupo Pluspetrol-Hunt-SK, mientras que el transporte y distribución corresponde al consorcio Transportadora de Gas del Perú (TGP). Tan solo la primera fase del proyecto demandará una inversión de 400 millones de dólares, y apunta a la exportación. El mega proyecto requerirá la construcción de una amplia infraestructura, instalaciones para la explotación, el transporte, el procesamiento, la distribución y comercialización de los hidrocarburos, con la apertura de trochas de 1,5 metros de ancho, explosiones en una superficie de 800 km2, helipuertos y varios campamentos que ocuparán 8,5 hectáreas, 6.400 zonas de descarga en 23 hectáreas, 4 plataformas y de 12 a 21 pozos de extracción, red de ductos, 2 estaciones de bombeo en la selva, además de la planta de procesamiento, pista, almacenamiento y campamentos en un área de 72 hectáreas que requerirán de 500 a 1.000 trabajadores. La sumatoria de todos esos impactos resultará en la destrucción y degradación de amplias áreas boscosas, incluyendo la desaparición de numerosas especies animales y vegetales. En consecuencia, las poblaciones locales están seriamente preocupadas. Es por ello que el Grupo de Interés conformado por las organizaciones indígenas Consejo Machiguenga del Río Urubamba (COMARU) y la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), con la participación además del Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico (CEDIA) y las instituciones internacionales Amazon Watch, Amazon Alliance y Oxfam América, promovieron una Revisión Independiente de los Estudios de Impacto Ambiental del Proyecto Gas de Camisea en el Perú. La coordinadora del equipo técnico y especialista internacional, Patricia Caffrey, presentó en conferencia de prensa las observaciones preliminares del estudio, señalando que el proyecto no respeta ni siquiera las normas del Banco Mundial o las mejores prácticas internacionales, que no permiten la degradación y conversión de bosques primarios tropicales y requieren que los proyectos no solo no supongan un perjuicio para las comunidades y pueblos indígenas, sino que los beneficien. Muy lejos de ese requerimiento está el proyecto Camisea. Caffrey estuvo trabajando en el terreno, reunida con jefes de las comunidades indígenas afectadas, y ha informado que los procesos de consulta han sido deficientes, que el proceso de "negociación" que se lleva adelante es desleal, que las propuestas de compensación son inadecuadas y que muy probablemente las comunidades indígenas queden en peores condiciones a consecuencia del proyecto. Indicó también que difícilmente haya medidas que puedan mitigar los impactos del mega proyecto, que degradará y convertirá bosques primarios tropicales, alterará la excelente conservación y estado prístino que hasta ahora han mantenido hábitats esenciales, provocará gran pérdida de biodiversidad y perjudicará procesos ecológicos vitales. Por otro lado, la investigación revela que los estudios de impacto ambiental del consorcio no han considerado impactos inducidos y no hay planes detallados para mitigar impactos importantes como el control de acceso y afectación al desarrollo social y a la conservación. La ruta del gasoducto se extenderá por 700 km. desde la selva a la costa, en una vía de 25 metros de ancho que atravesará el Santuario Machiguenga Megantoni y la Reserva Pavliv Nikitine (Cordillera Vilcabamba). Ya se han observado fuertes presiones de las empresas para que las comunidades machiguengas del Urubamba consientan el otorgamiento de Derechos de Vía, aceptando pagos por servidumbres y compensaciones sin tener el tiempo, la información y asesoría adecuadas para su consentimiento. El gobierno peruano ha dado su apoyo al proyecto y ha anunciado incluso que la empresa franco-belga Tractebel (que forma parte de TGP) está interesada en participar en la etapa de distribución del gas en Lima, en momentos en que se están sentando las bases de privatización de las cuatro empresas eléctricas regionales. Mientras tanto, en los foros internacionales, el gobierno habla de compromiso con la conservación de la biodiversidad...Pero el camino de un "desarrollo" al que se le ha usurpado hasta el contenido de la palabra, va muy por otro lado y por él transitan muchos gobiernos --los del Norte con su poder, los del Sur con su debilidad--, las transnacionales, con el respaldo de los bancos internacionales y de los organismos multilaterales. Para la defensa de la diversidad biológica y de la vida parecería que sólo quedan las voces sofocadas de los pueblos indígenas, sus saberes tradicionales, sus prácticas comunales ancestrales, que, acompañados por algunos grupos sociales y ONGs, son el faro del camino. Ojalá ese faro brille en la próxima conferencia de las partes del Convenio de Biodiversidad, y las autoridades peruanas sepan escuchar las voces de su pueblo. Artículo basado en información obtenida de "Proyecto Camisea no cumple standares del Banco Mundial", año 2002, tercera edición, febrero, Servicio de Información Indígena (SERVINDI), Correo electrónico: servindi@hotmail.com AMERICA CENTRAL - Costa Rica: el pueblo dice Sí a la Vida, No a la Minería Los habitantes de la zona norte de Costa Rica, organizados en el Frente Norte de Oposición a la Minería, se oponen al proyecto Minero Crucitas para la explotación de oro en minería a cielo abierto, y han organizado una marcha en San Carlos, bajo la consigna "Sí a la Vida, No a la Minería". Reclaman la suspensión de los proyectos mineros y el impulso a un desarrollo sostenible, ecoturístico y agroindustrial de las comunidades fronterizas hasta ahora abandonadas. El Proyecto Minero Crucitas tiene su antecedente en la solicitud inicial del permiso de exploración presentada el 30 de agosto de 1991 por Maurice Eugene Coates, geólogo canadiense, representante de la empresa Vientos de Abangares S.A. En 1995, se certificó que la totalidad del capital social de la referida empresa pertenecía a la sociedad Placer Dome de Costa Rica, cuyo presidente era en ese momento William Earl Threlked, geólogo estadounidense y tenía como tesorero a Robert Pease, geólogo de origen canadiense. A su vez, la totalidad del capital social de Placer Dome de Costa Rica S.A. pertenecía a Placer Dome Latin America Limited, que tenía como apoderados a William Earl Threlked, estadounidense, y Robert Bruce Pease, canadiense. En 1998, Placer Dome Latin America inició el proceso de venta de su proyecto en Costa Rica, a través de la venta de las acciones de Placer Dome de Costa Rica, que se concretó en 1999 a favor de la empresa canadiense Lyon Lake Mines Ltd. que modificó su razón social pasando a ser Industrias Infinito Sociedad Anónima (IISA). El 13 de marzo, IISA presentó ante la Secretaría Técnica Nacional ambiental (SETENA) el Estudio de Impacto Ambiental del referido Proyecto Minero Crucitas. El hecho de que este estudio haya sido presentado a la SETENA --en el marco de la oposición comunal, nacional y de los dos candidatos que disputan actualmente la presidencia del país-- es interpretado como una maniobra para adelantar todo lo que se pueda el proceso, pues la compañía es consciente de que la oposición es total y que el proyecto solo es apoyado por el actual gobierno, que ha puesto a disposición de las transnacionales los recursos del país. Como prueba de ello, se destaca que el Ministerio del Ambiente y Energía (MINAE) otorgó la concesión de explotación el 17 de Diciembre del 2001, mediante la Resolución # R-578-2001-MINAE, de manera totalmente furtiva. Los derechos mineros en el área --que abarca 305,9 hectáreas-- rigen por un período de 10 años a partir del 16 de enero del 2002, y la tecnología que se utilizará será la de minería a cielo abierto con lixiviación por cianuro, prohibida actualmente en muchos lugares del mundo por la contaminación de gran alcance que acarrea. Además de la degradación que la actividad supondrá para el ambiente local --en particular por el uso de cianuro-- requerirá también la tala de una importante área de bosque. Conscientes de los daños ecológicos y sociales que esa actividad traerá a la región, las autoridades comunales han declarado que "no puede ser posible que se permita la destrucción de nuestra flora y fauna a cambio de una limosna que a fin de cuentas es lo que le quedará a nuestro país". En el esquema de índices inversión-beneficios, apertura total del mercado, venta irrestricta de los recursos naturales, privatización y extranjerización de las empresas, poco lugar queda para las consideraciones ambientales y sociales. Pero el pueblo costarricense que sufre esas políticas, sabe que en la defensa de su naturaleza le va la vida. Y en eso están. Artículo basado en información enviada por OILWATCH - Costa Rica, correo electrónico: oilwatch@racsa.co.cr ; "Proyecto Minero Crucitas" AFRICA - Camerún: prácticas ilegales de empresas francesas en los bosques Cuando funcionarios europeos describen el mundo, éste parecería estar dividido en dos grupos distintos de gobiernos. "Su" mundo parece haber incorporado las preocupaciones ambientales (e incluso sociales), mientras que los gobiernos "corruptos" del sur siguen destruyendo el medio ambiente. Esa lectura simplista no toma en cuenta que las causas de la destrucción ambiental en el sur con mucha frecuencia se originan en el norte. El ejemplo siguiente ayuda a comprender mejor el problema. Según un informe de Amigos de la Tierra-Francia, el Ministerio de Bosques y Medio Ambiente de Camerún publicó recientemente una lista de empresas forestales culpables de haber infringido las normas forestales camerunesas en el 2001. Entre ellas se encuentran conglomerados forestales franceses que han sido condenados reiteradamente por sus actividades ilegales. Tres casos tienen que ver con Doumé Affiliated Forestry Company (SFID) perteneciente al grupo francés Rougier. SFID fue condenada por exportar madera de assamela, protegida por las reglamentaciones camerunesas, dado que no solicitó ni obtuvo un permiso para hacerlo, y también por la falsificación de documentos de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES). Como resultado, se le aplicó una multa de dos millones de francos CFA (que equivale a apenas 3.049 Euros). Evidentemente, esta primera condena tuvo muy poco resultado, por lo que se presentó una nueva demanda contra la compañía, por la misma infracción con la misma sanción financiera, o sea 2.000.000 francos CFA. SFID fue condenada en un tercer caso en 2001 por haber excedido 33% sus cupos de exportación (exceso equivalente a un volumen de 17.653 m3 de madera). El grupo francés Bolloré también fue hallado culpable de estar involucrado en actividades ilegales. La filial SIBAF del conglomerado Bolloré fue multada por cuatro millones de francos CFA (6.098 Euros) y también se suspendieron sus derechos de exportar madera de assamela por haber falsificado declaraciones de CITES. SIBAF ya recibió una multa en el año 2000 en el entorno de los 9.147 Euros por materialización defectuosa de los límites de tala. Otra filial de Bolloré, Campo Forestry Company (HFC) fue condenada por exceder los límites de tala permitidos y por talar directamente en áreas protegidas. El monto de la multa en este caso todavía no fue decidido. Increíblemente, al mismo tiempo que SIBAF y los conglomerados HFC son multados en forma periódica por sus infracciones contra la legislación de bosques de Camerún, estos grupos reciben desde 2001 el apoyo financiero de la Agencia Francesa para el Desarrollo para llevar a cabo "planes de manejo forestal sustentable". Sólo el apoyo financiero francés brindado a estas corporaciones parece motivar a estas corporaciones a desarrollar planes de manejo del bosque. Dado que la ley camerunesa establece que las compañías deben elaborar un plan de manejo, Amigos de la Tierra-Francia sostiene que los costos de estos planes deben ser asumidos enteramente por las corporaciones. La asistencia francesa al sector forestal en la cuenca del Congo debe ser reorientada para dejar de servir a los intereses comerciales franceses, y comenzar a brindar beneficio económico real a los pobladores locales, protegiendo al mismo tiempo los ecosistemas de los bosques tropicales húmedos densos y la extraordinaria riqueza de su diversidad biológica. Artículo basado en información obtenida de: Friends of the Earth-France, comunicado de prensa: "French government supports French companies involved in illegal logging in Cameroon", 28/2/02, enviado por Frederic Castell. Correo electrónico: foret@amisdelaterre.org - Nigeria: dejada de la mano de Dios por el petróleo El delta del Níger es uno de los humedales más grandes del mundo, y el mayor de África: abarca más de 20.000 kilómetros cuadrados. Es una vasta planicie de inundación originada en la acumulación de siglos de limo arrastrado por los ríos Níger y Benue, y está compuesta por cuatro zonas ecológicas principales (islas costeras, manglares, bosques de pantano de agua dulce y bosques húmedos de tierras bajas), cuyos límites varían de acuerdo al patrón de inundación estacional. El bosque de manglares de Nigeria es el tercero más grande del mundo y el mayor de África; más del 60 por ciento de este bosque, es decir, 6.000 kilómetros cuadrados, se encuentra en el delta del Níger. Los bosques de pantano de agua dulce del delta cubren 11.700 kilómetros cuadrados y son los más extensos de África Occidental y Central. La región del delta del Níger tiene las características de gran diversidad biológica de extensos pantanos y bosques, con muchas especies únicas de plantas y animales. También posee entre el 60 y el 80 por ciento de todas las especies de fauna y flora de Nigeria. Solamente en este delta, hay 134 especies de peces de agua dulce y agua salobre, comparadas con las 192 especies que alberga todo el continente europeo. Todo eso está siendo destruido, en el marco de violaciones generalizadas de los derechos humanos, por las transnacionales del petróleo, entre las que se cuentan Shell, Agip, Mobil, Texaco y Chevron. Como dice Nnimmo Bassey de Oilwatch: "La historia del petróleo y el gas en África es la historia de la expoliación, el saqueo y el robo. Es una historia de contaminación, desplazamientos y depredación. Es un montaje de ríos quemados, bosques quemados y vidas mutiladas. Un pozo de petróleo es una sentencia de muerte cuando se encuentra en nuestro patio trasero"." Tal vez la mejor descripción de la esencia de la explotación del petróleo es la que escuchara Nnimmo en el Aeropuerto Internacional de Johannesburgo, estando parado detrás de dos trabajadores petroleros norteamericanos con base en Nigeria. "Imagínate", le decía uno a otro, "siempre se encuentra el crudo en lugares dejados de la mano de Dios". "No," le contestó su compañero, "es la explotación del crudo la que hace que esos sean lugares dejados de la mano de Dios". Amén. Para el gobierno y las compañías transnacionales del petróleo, la diversidad biológica y los pueblos del delta del Níger no significan nada. Lo que importa es solamente el petróleo oculto bajo tierra. La naturaleza y las personas son simples obstáculos a eliminar. El delta del Níger produce 3.2 por ciento de los requisitos de petróleo del mundo. Las exportaciones de petróleo representan más del 90 por ciento del ingreso por exportaciones de Nigeria, aportando al gobierno una entrada de US$ 20 millones por día. Pero a pesar de la brutalidad de la alianza entre el gobierno y las transnacionales del petróleo, el pueblo sigue resistiendo la destrucción de su medio ambiente y sus formas de sustento. Esta resistencia está llena de peligros. Ken Saro-Wiwa, dirigente del Movimiento por la Supervivencia del Pueblo Ogoni (MOSOP por sus siglas en inglés), fue "legalmente" asesinado (en la horca) en noviembre de 1995, por luchar contra la destrucción de la tierra Ogoni que llevan a cabo las compañías petroleras. Sin embargo, su mensaje es más fuerte que nunca. Ken describió el medio ambiente en Ogoni diciendo que estaba "completamente devastado por tres décadas de explotación petrolera destructiva o guerra ecológica llevada a cabo por Shell... Una guerra ecológica es altamente letal, y más aún por ser una guerra no convencional. En realidad es omnicida. La vida humana, la flora, la fauna, el aire, caen a sus pies y finalmente la tierra misma muere". Quizás sería una buena idea preguntarle a los "distinguidos delegados" de los países donde tienen sede las transnacionales petroleras correspondientes, así como a los "distinguidos delegados" de Nigeria presentes en la próxima Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica, si es esto lo que quieren decir cuando hablan de conservación de la biodiversidad. Artículo basado en información obtenida de: Bassey, Nnimmo, "Oil and Gas in Africa", FoE Nigeria, noviembre de 2001. Nick Ashton-Jones con Susi Arnott y Oronto Douglas, "The Human Ecosystems of the Níger Delta - An ERA Handbook". Nigeria, ERA, 1999, http://www.hrw.org/reports/1999/Nigeria/Nigew991-05.htm . Mudiaga Ofuoku, "Review of latest ERA handbook: The Human Ecosystems of the Níger Delta." http://www.essentialaction.org/shell/era/eraReview.html - Sudáfrica: la definición de bosques de la FAO es una amenaza para la biodiversidad Wally Menne, miembro de la Coalición sudafricana Timberwatch, envió el siguiente mensaje a Magnus Grylle de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): "La información proporcionada [por la FAO] sobre la superficie total cubierta por bosques en Sudáfrica es engañosa, ya que hay probablemente más de 3 millones de hectáreas de plantaciones industriales de monocultivos de árboles y de áreas invadidas por especies forestales exóticas en su cifra total de 8,9 millones de hectáreas. De hecho, una cifra más precisa de bosque real sería 4,5 millones de hectáreas. Las plantaciones de industriales para madera son un cultivo temporal con rotaciones de entre 7 y 20 años y un promedio de unos 10 años. Destruyen la cultura indígena y la biodiversidad, desplazan comunidades y degradan la tierra en forma irreversible. Es deshonesto pretender que son bosques". Magnus Grylle contestó: "Gracias por su aporte. Por supuesto que tenemos información sobre las plantaciones en Sudáfrica. Para el recuento general, las incluimos en el término "Bosque" que tiene, en ese contexto, una definición precisa. Consultar: http://www.fao.org/forestry/fo/fra/defin.jsp?lang_id=1&parent=978 and http://www.fao.org/forestry/fo/fra/index.jsp Esa definición no toma en cuenta la calidad (que se puede percibir en formas muy diferentes según el punto de vista). Es simplemente un valor en bruto para "áreas con árboles", usando una explicación muy amplia. Este valor en bruto se puede usar tal cual es, por ejemplo para cálculos de balance de carbono, o puede ser desglosado para efectuar un análisis más especializado. Los temas de esos análisis más especializados pueden ser "naturalidad", "capacidad de suministro de madera", o cualquier otro. Para cada objetivo, el área total de Bosque puede ser desglosado en categorías más precisas. La denominación de esas categorías dependerá del analista. Espero que esto aclare nuestra postura. Las plantaciones son áreas con árboles, y por lo tanto un (tipo de) bosque. Saludos cordiales, Magnus Grylle" Parecería ser que, para la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), incluso cuando se haya destruido hasta la última porción de bosque, no tendremos por qué preocuparnos, siempre que haya plantaciones forestales que ocupen su lugar. Incluso, parece no ser importante que las áreas previamente cubiertas por bosque se dejen degradar hasta convertirse en eriales cubiertos de especies invasoras exóticas. Tampoco parece importar que grandes áreas de tierra que anteriormente fueran praderas, humedales y fincas productoras de alimentos se hayan convertido en plantaciones industriales de árboles para madera. Después de todo, lo que importa es que haya árboles suficientes sobre la tierra, para poder mostrar a la plebe y a los políticos que no ha cambiado nada; que todavía quedan las mismas áreas de "bosque", que la "deforestación" ha disminuido (no le digan a la gente que queda poco para deforestar). "De hecho, en muchas partes del mundo ¡ha habido un aumento de la cubierta boscosa!" En Sudáfrica existe una preocupación creciente con respecto al punto de vista simplista adoptado por la FAO. Nuestros bosques están entre los más complejos y diversos del mundo, a pesar del abuso histórico que han sufrido por la ocupación humana del territorio. Los bosques que han sobrevivido son aquellos ubicados en las áreas más remotas, donde la presión humana está en equilibrio con su capacidad de regeneración. Pero esto está cambiando rápidamente en tanto crece la presión de la población local combinada con la demanda de recursos de los países del primer mundo. Paradójicamente, las plantaciones de árboles para madera, que se esperaba que fueran la salvación de los bosques de Sudáfrica (brindando fuentes de madera alternativas a los consumidores locales y quitando la presión sobre las especies nativas), se ha convertido en la amenaza más grande contra la biodiversidad del país. Esto no es decir que las plantaciones para madera no cumplan un papel importante en la economía local. Existe una causa legítima para el cultivo de especies de árboles exóticos en Sudáfrica, y se puede argumentar que han jugado un rol en evitar una mayor explotación de nuestros recursos boscosos. Esto está muy bien en el contexto de cumplir las demandas locales de productos de madera, pero lo que sucedió es que la producción se expandió a un nivel muy por encima de la demanda local. Cifras recientes muestran que las exportaciones de productos de plantaciones forestales (principalmente troncos sin procesar, astillas y celulosa) ahora están más o menos a la par con el consumo local (principalmente productos finales como madera para la construcción, muebles, papel y tableros). Las formas en que las plantaciones han contribuido a la degradación del medio ambiente natural son muchas y complejas. Algunos impactos negativos sobre la biodiversidad se hacen sentir mucho tiempo después, y muy lejos del evento que produjo el impacto. Los llamados impactos "en cadena" generalmente son ignorados al evaluar costos ambientales, aunque pueden causar acumulativamente una devastación mucho mayor de los ecosistemas naturales. El bosque Dukuduku, que forma parte del Sitio Patrimonio de la Humanidad "Greater St. Lucia Wetland Park", es un ejemplo adecuado. Se estima que 30.000 personas se instalaron en el bosque entre 1990 y 2000, al mismo tiempo que las compañías forestales expandieron agresivamente sus intereses en el área. No sólo compraron fincas que previamente realizaban actividades agrícolas diversas, y las combinaron en grandes fincas madereras, sino que llevaron a cabo un movimiento concertado para promover el establecimiento de "parcelas forestadas" en tierras tribales cercanas de propiedad comunitaria. Esas dos formas de aumentar el suministro de madera para sus voraces aserraderos de celulosa y papel condujeron al desplazamiento de miles de trabajadores rurales y habitantes pobres del campo. Para empeorar aún más las cosas, las compañías madereras comenzaron a aplicar programas de "racionalización" que condujeron al despido de miles de trabajadores de las plantaciones. En un solo día, SAPPI redujo el personal en sus operaciones en Kwa-mbonambi en más de 600. Los trabajadores permanentes fueron reemplazados por contratistas, que pueden tomar personal en forma temporal sin brindar los beneficios sociales normales del empleo. Muchos inmigrantes ilegales de países como Mozambique fueron atraídos por este tipo de empleos, ya que les permitían llevar dinero a sus familias sin que se les hicieran demasiadas preguntas. La combinación de todos los factores anteriores creó una situación en que los trabajadores contratados pobres (a los que se pagaba aproximadamente 1 dólar por día) quedaron con muy poco margen de opción salvo establecer sus hogares dentro del bosque, y complementar sus magros ingresos cortando o quemando bosque para abrir claros en donde cultivar alimentos o Cannabis. Los impactos directos más fáciles de medir de las plantaciones forestales son a menudo los que son menos tenidos en cuenta, especialmente en el caso de las tierras comunitarias, donde las compañías obtienen en forma efectiva el uso gratuito de la tierra, sin adquirir ninguna de las responsabilidades que implica la propiedad. La pérdida de vegetación de praderas y humedales para dar lugar a las plantaciones conduce a la pérdida de pasturas para el ganado bovino y ovino. A esa pérdida se agrega el efecto negativo de las plantaciones de crecimiento rápido sobre la napa de agua. Fuentes de agua como arroyos, manantiales y estanques estacionales, con frecuencia desaparecen después de que se establecen las plantaciones. Esto no sólo afecta a los pobladores y su ganado, sino que tiene consecuencias graves para la diversidad de especies naturales de la zona. En la medida en que las zonas de humedales se secan, las especies de los humedales se extinguen a nivel local. Hay muchas áreas que no han sido investigadas en profundidad y sin embargo están siendo transformadas antes de que eso ocurra. Es muy posible que especies que todavía no han sido registradas se estén perdiendo sin que lo sepamos. El desplazamiento de los pobladores de sus tierras crea una situación a la que se debe encontrar alternativas. En el mismo período en que las plantaciones se han difundido en las zonas rurales, ha habido un aumento marcado del número de personas que dejan sus hogares en el campo para intentar encontrar trabajo en las ciudades, y vivir en cualquier lugar en que haya tierra vacía para levantar allí un hogar temporal. Para muchos que no estaban preparados para renunciar a su estilo de vida tradicional, esta situación ha significado tener que llevar su ganado a zonas donde los animales puedan, si no pastar, al menos ramonear, lo que generalmente significa zonas ribereñas sensibles, a lo largo de ríos y cursos de agua. Para obtener agua para beber, el ganado abre senderos en las riberas escarpadas, lo que a su vez produce problemas de erosión del suelo. Los efectos indirectos de las plantaciones en las áreas naturales cercanas nunca han sido investigados y cuantificados en forma adecuada. Quizás la FAO podría considerar la posibilidad de brindar fondos para realizar esta investigación. Se podrían llenar varios tomos con los impactos directos de las plantaciones forestales sobre la biodiversidad, pero el espacio y el tiempo disponibles exigen que mencionemos aquí sólo los más importantes. El efecto más obvio de las plantaciones, y probablemente el peor, ha sido su tendencia a expandirse fuera de sus áreas originales, o a reaparecer en áreas en que se habían abandonado. La tendencia invasiva de las especies de árboles exóticos de las plantaciones ha tenido efectos devastadores sobre grandes áreas de este país. El peor es el de la Acacia negra australiana (Acacia mearnsii), pero las especies de eucaliptos y sus híbridos también han contribuido en forma importante al problema. Si bien existen programas coordinados por el gobierno para erradicar árboles exóticos, especialmente en áreas sensibles, el daño a la biodiversidad ya se produjo. El rociamiento con herbicidas y otras aplicaciones forman parte sustancial del procedimiento utilizado, y no se conocen bien los efectos del uso de estos productos químicos sobre las especies nativas. Se ha informado que estos esfuerzos han fracasado en algunos lugares debido al mal manejo o al uso de métodos incorrectos, y también debido a un seguimiento inadecuado. De lo anterior surge que las plantaciones causan daños directos e indirectos al medio ambiente natural. Por extensión, se debe extender ese daño a una pérdida sustancial de biodiversidad. En nuestro país, las plantaciones bajo manejo representan un área de más de 1,7 millones de hectáreas. Y la mayoría de ellas se establecieron sobre praderas y humedales con una gran diversidad de especies. Se ha estimado que la tierra invadida por especies exóticas, o que ha quedado abandonada después de haber sido utilizada para plantaciones asciende a más de 1,5 millones de hectáreas, principalmente en áreas de praderas, pero también significativamente en humedales y áreas ribereñas. ¿Es correcto llamar "bosques" a esas imposiciones artificiales sobre el paisaje? No importa qué argumentos presente la FAO, resulta claramente difícil inferir que las plantaciones de árboles son un "tipo de bosque". Con el mismo argumento se podría afirmar que las langostas son un "tipo de pájaro" o que los campos de maíz son un "tipo de pradera". Resulta por lo menos ridículo. Entonces ¿por qué la FAO está empeñada en ocultar la naturaleza real de las plantaciones para madera? La razón más obvia es política. Los países del sur supuestamente son independientes, y tienen soberanía sobre sus pobladores y recursos. ¿O no la tienen? Unida a la farsa neocolonialista está la necesidad percibida de mantener los "estándares" en el primer mundo. ¡Tiene tanto sentido poder denominar a los productos de madera de plantaciones industriales como "productos de bosques manejados en forma sustentable"! Muchas gracias, países desarrollados del Norte, pueden conservar sus eufemismos y sus plantaciones. Nosotros queremos nuestras praderas y nuestros bosques. Por: Wally Menne, correo electrónico: plantnet@iafrica.com Tanzania es un país profusamente provisto de bosques, donde predominan los bosques abiertos de madera dura, pero también hay bosques cerrados y manglares. Tiene 33,5 millones de hectáreas de cubierta boscosa de gran riqueza en diversidad biológica, que representan un tercio de la superficie total del país. Sin embargo, esta diversidad biológica está siendo amenazada por distintos procesos directos y subyacentes que han ocasionado el talado de bosques a un ritmo de 400.000 hectáreas por año en las últimas dos décadas. Uno de esos procesos negativos se relaciona con la sustitución del bosque por actividades agrícolas y mineras, que a su vez tiene relación con las políticas orientadas a la exportación que están siendo ampliamente instrumentadas a nivel nacional y mundial. Durante los últimos años, el gobierno de Tanzania ha dado prioridad al desarrollo de la producción agrícola destinada a los mercados de exportación. Atrapado en las altas y bajas de los precios de mercado fijados por poderosos grupos económicos, la caída de los precios de los principales rubros de exportación del país, más el costo cada vez mayor de los productos importados, ha conducido a Tanzania a sufrir el mismo destino de otros países del Sur. En 1986, firmó un acuerdo de ajuste estructural con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y siguió firmando los acuerdos de préstamos del FMI durante los quince años siguientes, aumentando de esta forma el peso de la deuda. A fines de la década de los 90 los servicios anuales de la deuda promediaban los US$ 438 millones, el 37% del total de los ingresos por exportación. Los préstamos del FMI asociados a los Programas de Ajuste Estructural (PAE) requieren la instrumentación de una serie de políticas como el apoyo a la agricultura a gran escala orientada a la exportación (por ejemplo, mediante la eliminación de los impuestos a los productos agrícolas de exportación) o como el apoyo la extracción de piedras preciosas y otros minerales por parte de empresas nacionales y extranjeras. Entre 1980 y 1993, Tanzania perdió el 25% de sus bosques. El madero, la deforestación y la minería están entre las causas principales, pero casi la mitad de la pérdida de bosque se debió a los cultivos para la exportación. En el distrito de Simanjiro, por ejemplo, más de 50.000 hectáreas de tierra se talaron para dar paso a la producción de porotos. Ochenta establecimientos agrícolas a gran escala, de entre 90 y 13.000 hectáreas, producen estos cultivos, que se exportan fundamentalmente a Holanda, y han determinado el desplazamiento de los Maasai que pueblan la zona. Mientras tanto, la agricultura para el consumo doméstico sigue siendo escasa y el modelo de producción dominante ha implicado el desplazamiento de miles de pobladores locales, problemas de tenencia de la tierra, y más pobreza. También, en la medida en que las compañías adquieren grandes concesiones, los pastores y agricultores locales pierden acceso al derecho a la tierra y al agua, y los bosques han sido saqueados para obtener el combustible requerido por las minas. De esta forma, se han perdido los bosques como formas de sustento de los pueblos y también como hábitat de la fauna y flora silvestres. Casi 10 años han pasado desde el lanzamiento del Convenio sobre Diversidad Biológica. En estos 10 años, los PAE han continuado imponiendo sus políticas en Tanzania, reforzando la división de trabajo en el mundo: los productos básicos los producen los países empobrecidos y ricos en biodiversidad del Sur para alimentar los mercados consumistas y ricos en dinero del Norte. El FMI y el Banco Mundial lo saben. El gobierno de Tanzania lo sabe. Las compañías transnacionales lo saben. Los gobiernos de los países consumidores lo saben. Pero las tendencias destructivas no solamente no disminuyen, sino que por el contrario, crecen. Este escenario muestra claramente que los países del Sur como Tanzania, que se ubican del lado de los países más débiles del "orden internacional", son forzados a seguir las políticas impuestas por las instituciones multilaterales, y sus países líderes del Norte. Esas políticas son inherentemente insustentables, ya que implican la destrucción o la degradación de la diversidad biológica de los países en todos los niveles. La voluntad política dentro de los gobiernos del sur de conservar la diversidad biológica es por esta razón un requisito previo necesario pero insuficiente para la conservación de la biodiversidad. Ése es precisamente uno de los temas centrales que resulta necesario abordar en el Convenio sobre Diversidad Biológica. ¿Tendrán los delegados el coraje político necesario para abordarlo en el próximo encuentro de abril en La Haya? Artículo basado en información obtenida de: Jason Tockman, "Tanzania: IMF, forest conversion to agriculture and mining". ASIA - Indonesia: plantaciones de palma aceitera en el centro de la destrucción de la biodiversidad Indonesia posee el 10% de los bosques tropicales que todavía existen en el mundo, los que albergan más de 20.000 especies de plantas (10% del total del planeta), 12% de las especies de mamíferos y 17% de las especies de pájaros, muchas de las cuales son únicas. La magnitud de esta grandiosa diversidad biológica puede apreciarse en este dato: en 25 acres de bosque húmedo de Borneo se encontraron 700 especies de árboles, el equivalente al total de especies presentes en toda América del Norte. Sin embargo, cumpliendo con las políticas impuestas mundialmente por los poderes del Norte sobre los países ricos en biodiversidad del Sur, a través de recetas alentadas por las agencias multilaterales (Fondo Monetario Internacional - FMI, Banco Mundial), en los años 80, Indonesia aumentó la liberalización del comercio, lo que contribuyó a aumentar drásticamente la exportación de sus recursos naturales, entre los cuales el aceite de palma. El país se transformó rápidamente en el segundo productor mundial de aceite de palma. La palma aceitera se cultiva en un sistema de monocultivo a gran escala, que por lo mismo requiere de grandes cantidades de insumos químicos (fertilizantes y plaguicidas), que producen la pérdida de biodiversidad en tierra y agua. Por otra parte, la conquista de nuevas tierras para las plantaciones implica el talado de bosques y la pérdida de hábitats. Las plantaciones de palma aceitera también son culpables de los graves incendios de bosques que asolaron al país en 1997, ya que se usaron los incendios como método para despejar tierras para las plantaciones. De los 176 titulares de concesiones acusados por el gobierno de iniciar los incendios en octubre de 1997, 133 correspondían a plantaciones. Actualmente, las plantaciones de palma aceitera cubren unos 3,4 millones de hectáreas de tierra y se han asignado 6,8 millones de hectáreas más para futuras plantaciones, en el marco de un plan quinquenal. Esto significa que entre 750.000 y un millón de hectáreas de bosque serán "convertidas" (destruidas) cada año. Este proceso se ha transformado no sólo en una fuente de degradación ambiental sino también en un conflicto social pautado por violaciones de los derechos humanos. Los derechos tradicionales y las tradiciones locales han sido arrasados por una nueva legislación que impone la propiedad estatal y niega la existencia de los habitantes de los bosques, es decir, los pueblos indígenas y las comunidades locales. Los grandes mercados para la creciente industria del aceite de palma son Europa, para el uso industrial, e India, Pakistán y China para el uso comestible, con un aumento rápido de la demanda en EE.UU. Las compañías transnacionales, incluyendo Unilever, Procter&Gamble, Henkel, Cognis y Cargill (algunas de ellas involucradas tanto en la producción como en el comercio), son elementos motores de este negocio promovido por la acción del FMI y el Banco Mundial en su afán de alentar la inversión extranjera y una mayor privatización del sector. Otros beneficiarios son, las instituciones financieras occidentales y los bancos privados; los inversores extranjeros de Malasia, Islas Vírgenes Británicas, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Hong Kong, Corea del Sur y Singapur; y la industria aceitera de Indonesia con estrechos vínculos con la familia Suharto. Se han perdido los bosques, y con ellos los colores y las flores, el cantar de los pájaros, y los sonidos de los animales que allí habitaban, el agua clara de sus ríos, el alimento que aportaban, y el espíritu libre de sus pueblos... Se ha perdido la vida. ¿Continuarán las autoridades indonesias remplazando la diversidad biológica de los bosques por los monocultivos de palma aceitera para el beneficio exclusivo de unas pocas compañías nacionales y transnacionales? Artículo basado en información obtenida de: "The Bitter Fruit of Oil Palm. Dispossession and Deforestation", http://www.wrm.org.uy ; "The Politics of Extinction. Palm Oil", Environmental Investigation Agency, http://www.eia-nternational.org/Campaigns/Forests/Indonesia/PolExtinction/palm.html "A Framework for Assessing the Relationship between Trade Liberalization and Biodiversity Conservation", Tom Conway, International Institute for Sustainable Development, para UNEP, 1998, http://iisd1.iisd.ca/pdf/tradelib_biodiv.pdf - Laos: el controvertido papel de UICN en la represa Nam Theun 2 Imaginen la siguiente situación: una compañía da dinero a una organización ambientalista. La compañía planea llevar a cabo un proyecto enorme, masivo y ambientalmente perjudicial en el trópico, pero acepta proporcionar fondos para proteger una zona de bosque cercana. En vez de oponerse al proyecto, la organización ambientalista realiza estudios sobre el manejo del área protegida y recomienda que el proyecto siga adelante. Desgraciadamente, esta situación imaginaria no tiene nada de imaginaria. La compañía es Electricité de France (EDF), una de las empresas públicas de electricidad más grandes del mundo. La organización ambientalista es la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y el proyecto masivo y ambientalmente perjudicial es la represa hidroeléctrica Nam Theun 2 en Laos. En febrero el gobierno tailandés firmó un "pre-contrato de adquisición de energía" para comprar energía a la represa hidroeléctrica de 1.000 MW una vez que esté construida. Según el sitio web de UICN, EDF era, hasta hace poco tiempo, uno de los "Socios para la Conservación" de UICN. Sebastian Winkler, funcionario de Relaciones con los Donantes y de Políticas Multilaterales de UICN, explicó que "La mayoría de los auspiciantes empresariales que figuran en nuestro sitio web han contribuido con fondos a nuestra organización para la celebración de nuestro 50º Aniversario (1998)". "Estamos explorando un posible camino de diálogo con EDF", añadió Winkler. También destacó que "UICN es parte del Grupo E7 que incluye a las corporaciones de energía más importantes". EDF también integra el Grupo E7, creado en 1992 e integrado por las compañías de electricidad de los países del Grupo de los 7. Además de haber construido 58 estaciones de energía nuclear en Francia y de estar actualmente exportando tecnología nuclear a Europa del Este, EDF está intentando exportar a Laos otro tipo de tecnología antigua, cara y social y ambientalmente destructiva. EDF posee el 35% de la Nam Theun 2 Electricity Corporation (NTEC), los promotores que están detrás de la represa Nam Theun 2 (que tendrá un costo de US$1,5 mil millones) propuesta para el río Theun, un afluente del río Mekong. Los demás miembros del consorcio son: el gobierno de Laos (25%), Desarrollo italiano-tailandés (15%) y Electricity Generating Plc, parte de la Autoridad de Generación de Electricidad de Tailandia (25%). De construirse, la represa Nam Theun 2 inundará 450 kilómetros cuadrados de la meseta Nakai y desplazará de sus hogares a 5.000 personas de 28 grupos étnicos diferentes. Para crear lugar para el embalse ya se talaron los bosques ubicados en la meseta y en áreas circundantes. El agua del reservorio sería desviada a través de una estación eléctrica hasta el río Xe Bang Fai, otro afluente del Mekong. Investigaciones independientes muestran que al menos 120.000 personas que viven a lo largo del Xe Bang Fai deberán enfrentar pérdidas graves y amenazas a su sustento debido al daño que sufrirá la pesca y a la inundación de los huertos ribereños como resultado de proyecto. Los promotores del proyecto no han estudiado los impactos que tendrá el proyecto sobre el río Xe Bang Fai. El promotor del proyecto, NTEC, afirma que entregará al gobierno de Laos US$ 1 millón por año durante 30 años para proteger el área de la cuenca fluvial, incluyendo el Area de Conservación de Nakai-Nam Theun. UICN argumenta que el proyecto de la represa es la única forma de financiar el área de conservación. UICN ha realizado varios estudios sobre el área de conservación propuesta, incluso un Plan de Manejo Ambiental y Social para la Cuenca y el Corredor de Nakai Theun. UICN también está asesorando al gobierno de Laos en este proyecto. UICN profundizó su participación en la propuesta de proyecto de represa en 1997, cuando el Banco Mundial (que al parecer nunca está lejos cuando se trata de hacer desastres con represas) eligió al entonces Director General de UICN, David McDowell, para integrar su Grupo Asesor Internacional. El Banco creó el Grupo Asesor Internacional para "aportar una evaluación independiente sobre el manejo del Grupo del Banco Mundial de temas ambientales y sociales" sobre el proyecto Nam Theun 2. Sin embargo, además de evaluar el papel del Banco en el proyecto, el Grupo Asesor Internacional pronto se convirtió en ardiente defensor del proyecto. En 1997 McDowell escribió a Patrick McCully de International Rivers Network, "en un balance, los beneficios sociales y ambientales de la propuesta superan los aspectos negativos... la opinión del Grupo fue que la biodiversidad de importancia mundial existente en la cuenca del Nam Theun seguramente estará más protegida si se construye la represa en asociación con el Banco, que si se la hace con un consorcio del sector privado sin regulación ni supervisión". Como destacara Patrick McCully en su respuesta, no hay un consorcio de sectores privados esperando para sustituir al Banco Mundial en la financión del proyecto. Sin la "garantía parcial de riesgo" del Banco Mundial, los financiadores comerciales simplemente no correrían el riesgo de invertir en el proyecto. Jack Cizain, en aquel momento presidente de EDF International, declaró al Bangkok Post en 1997 que sin la garantía del Banco sería difícil que NTEC pudiera continuar con el proyecto. De acuerdo con el NTEC, el caso de "Nam Theun 2 está siendo usada por el Grupo Asesor Internacional y por el Banco Mundial como prototipo para brindar asesoramiento similar en otros proyectos de infraestructura importantes". Si ése fuera el caso, el Banco Mundial haría bien en controlar de antemano si sus "asesores independientes" trabajan para organizaciones que aceptan dinero de los promotores de los proyectos. Un control posterior podría quizás implicar investigar si las organizaciones del asesor obtienen alguna ganancia (mediante contratos futuros financiados por los promotores del proyecto) si el proyecto sigue adelante. Mientras tanto, UICN debe preguntarse con urgencia si puede darse el lujo de seguir aceptando financiación de compañías involucradas en proyectos de destrucción ambiental como la represa Nam Theun 2. Especialmente cuando el "diálogo" de UICN con la compañía parece suponer el apoyo al proyecto de la compañía. Por: Chris Lang, correo electrónico: chrislang@t-online.de - Malasia: los manglares de Penang y la conservación de la biodiversidad La Asociación para el Bienestar de los Pescadores Costeros de Penang (PIFWA, por su sigla en inglés) realizó recientemente un taller sobre la importancia de los manglares. Los pescadores tuvieron allí un espacio para destacar lo que ya sabían: que el bosque de manglares es una parte inherente de su sustento ya que está estrechamente relacionado con la pesca. Sin manglares no habría peces en el mar, dado que los mismos juegan un papel vital como intermediarios entre los ecosistemas marinos y terrestres. Este rico ecosistema es el hogar de varias especies acuáticas (todo tipo de peces, caracoles, berberechos, camarones y cangrejos), reptiles como víboras y lagartos, pájaros locales y migratorios, insectos y mamíferos como monos, jabalíes y nutrias. Allí, la marea permite la formación de pantanos donde crecen árboles, con un sistema complejo de raíces que sobresalen del barro y se convierten en un paraíso para varias especies acuáticas que encuentran allí refugio para reproducirse y alimentar a sus crías. Pero los manglares cumplen otras funciones: sus fuertes raíces mantienen firme el suelo y protegen a las tierras del interior contra la erosión, las tormentas y las inundaciones. También la madera de manglar se puede utilizar para la construcción; sirve para hacer embarcaderos, casas, cercas y mojones. Se puede usar como combustible, y hasta el propio proceso de quemarla para obtener carbón vegetal es beneficioso: el humo se canaliza en un embudo donde por condensación se vuelve a convertir en agua. Esta agua tiene muchas propiedades útiles, por ejemplo, tiene efecto medicinal para la tos y enfermedades de la piel. Incluso la corteza del árbol tiene ciertas propiedades que fortalecen las telas y las redes, si se las hierve en agua, una condición que los pescadores aprovechan. Con la tecnología adecuada, la corteza también sirve como pintura anti-óxido y protectora para botes y embarcaderos. Como fuente de alimento, los frutos del manglar son comestibles y las hojas son buen alimento para cabras y ovejas. Y se dice que la miel de abejas que construyen sus colmenas en un bosque de manglares es más potente, porque estas abejas tienden a ser más grandes y silvestres. Las raíces son adecuadas para fabricar mangos de hachas y cuchillos. Sin embargo, todas estas cualidades de un ecosistema tan complejo y pródigo están siendo destruidas. En la isla de Penang, quedan sólo 900 hectáreas de manglares, y sólo la mitad es considerada reserva de bosque. Desde 1966, se han destruido 130 hectáreas de manglares por año. Desgraciadamente, este proceso se está produciendo a nivel mundial, y está relacionado con la cría industrial de camarón realizada por las grandes corporaciones (ver Boletín 51 del WRM). En Balik Pulau, Penang, lo que antiguamente era una exuberante franja de bosque de manglares fue invadido por cientos de hectáreas de estanques de cría de camarón en Kuala Sungai Pinang y Pulau Betong. Lo mismo sucede en Sungai Chenaam y Batu Kawan, en Seberang Perai Selatan. Los pescadores costeros de Batun Kawan recuerdan que no hace mucho, no necesitaban internarse demasiado en el mar para pescar porque encontraban en el manglar la pesca para el día y más todavía. Ahora el lugar está cubierto de carreteras y edificios, y el río Jejawi está contaminado porque la acuicultura exige el uso de gran cantidad de insumos químicos. Los pescadores informaron que en aquellas áreas donde se talaron bosques de manglares se registra la reducción gradual de la pesca a lo largo de los años. Cuando se destruye un manglar, se elimina también todo el ecosistema viviente que contiene y se pierden en forma irrecuperable los beneficios a largo plazo y de largo alcance que produce. Las actividades con fines de lucro (para unos pocos) significan un saqueo irresponsable de los recursos de los pobladores locales y la destrucción de la biodiversidad ... la misma biodiversidad que el propio gobierno de Malasia se comprometió a proteger. Si los acuerdos internacionales son coherentes, entonces el gobierno debería apoyar a los pescadores (que quieren conservar la diversidad biológica) contra la industria camaronera (que sólo quiere obtener ganancias). ¿Lo hará? Artículo basado en información obtenida de: "Workshop on the importance of mangroves", The Late Friday News, 95th Edition, 17/3/02. Correo electrónico: mangroveap@olympus.net - Tailandia: pueblos desplazados acusados injustamente de destruir el bosque Una investigación realizada por la ONG Amigos sin Fronteras (Friends without Borders), muestra que las comunidades de refugiados que viven en las zonas fronterizas de Tailandia y que fueron desplazadas por la guerra y los conflictos civiles de los países vecinos, están siendo acusadas injustamente de la destrucción de bosques en Tailandia. Desde 1984, se ha venido produciendo el éxodo en masa de los pueblos de las etnias Karen, Karenni, Mon y Shan, que escapan de la guerra y las violaciones de los derechos humanos perpetradas por la dictadura militar en Birmania. En la frontera con Tailandia, se instalaron 10 campamentos fronterizos con más de 115.000 refugiados en el año 2000. Además, unos 100.000 miembros del pueblo Shan, a los que no se concedió la calidad de refugiados, están viviendo y trabajando como trabajadores migrantes. La mayoría de los campos de refugiados están ubicados en reservas forestales nacionales, que brindan alimento y refugio a las comunidades. Esto ha conducido a acusaciones que culpan a los campos de refugiados por la destrucción de los bosques de Tailandia. Sin embargo, el estudio demuestra que como los refugiados son pueblos indígenas, conservan prácticas tradicionales sustentables de manejo de los bosques que les impiden la recolección de recursos del bosque más allá de lo que la capacidad de uso del bosque. Estos pueblos han sido capaces de autoregular sus prácticas de recolección en forma eficaz y sustentable, empleando métodos de corta selectivos (en lugar de la tala masiva), tal como dejar sin cortar los brotes jóvenes de bambú rojo, cuyo sabor es más amargo, en cada grupo y no extraer los brotes de bambú que quedan enterrados. Saben que si se talan los brotes de bambú, potencialmente, se degradan los bosques más que si se cortan las cañas porque se pueden sacar más brotes que cañas en un solo viaje. Los campamentos investigados también tratan de reducir de diversas formas el consumo de leña, por ejemplo promoviendo el uso eficiente del combustible mediante la utilización de estufas de arcilla. La recolección de ramas muertas y madera seca en las áreas de bosques para usar como leña también sirve como método de prevención de incendios. En áreas que rodean los campos de refugiados investigados, se está practicando agricultura comercial bajo un sistema predominante de cultivo intensivo caracterizado por el uso de semillas importadas, semillas modificadas genéticamente, y fertilizantes y plaguicidas químicos, y la explotación de la mano de obra de los refugiados. En las zonas investigadas, los bosques de las colinas han sido totalmente talados en los últimos diez años, para dar lugar a las plantaciones de frutales. En estos casos, la causa principal de la deforestación ha sido la agricultura comercial y no los refugiados. La producción forestal a gran escala (con financiación adicional de la industria de la celulosa y el papel) ha impulsado tanto el madereo ilegal como la reforestación comercial promovida por el gobierno. La participación de refugiados en el madereo no solo se ha constatado como insignificante, sino que también la alta visibilidad de los campos de refugiados ha protegido los bosques vecinos del madereo ilegal. Los refugiados y los pobladores tailandeses están preocupados por el impacto que tendrán los programas de reforestación (monocultivos forestales) sobre la biodiversidad, los suelos, los recursos hídricos y la tenencia tradicional de la tierra: la producción comercial de madera atraería competencia contra sus frágiles derechos de tenencia de la tierra, y es posible que se ocupen sus tierras de barbecho para plantar árboles. La promoción oficial de especies foráneas para reemplazar árboles nativos es un elemento más que contribuye a la ruptura del equilibrio del bosque. La investigación concluye que la protección de los refugiados no causa degradación ambiental más allá de la capacidad de uso de los bosques de Tailandia. Cuando se produce deforestación, la misma está asociada a la agricultura comercial y la producción forestal comercial (no instrumentadas por los refugiados) o a formas de agricultura de subsistencia inducidas por restricciones estatales sobre la tenencia tradicional de la tierra y las prácticas agrícolas tradicionales. En casi todas las poblaciones de refugiados investigadas, los pobladores han establecido bosques comunitarios para manejar la conservación y el uso de tierras públicas y privadas en forma sustentable. A pesar de la alta densidad de las poblaciones de refugiados, las prácticas de recolección que usan estos pueblos en los bosques siguen siendo sustentables y no amenazan la diversidad biológica. Aunque los pueblos refugiados y los pobladores locales no han sido los agentes principales de la deforestación de los bosques, es significativo que son estos grupos los que sufren la mayor parte de las consecuencias sociales y políticas de la destrucción de los bosques, que ha dado lugar a políticas oficiales que restringen el uso de las áreas de bosque por parte de las comunidades, por ejemplo, en la rotación de cultivos y la recolección de productos no madereros, amenazando así sus formas de sustento, su seguridad alimentaria y sus necesidades de vivienda. Cuando se trata de diversidad biológica, siempre que la misma se altera tarde o temprano los pueblos resultan afectados. Y los más pobres se ven afectados antes, por supuesto. En este caso, los refugiados y las poblaciones locales de Tailandia lo saben muy bien. Artículo basado en información obtenida de: "Taking shelter under trees: Displaced Peoples and Forest Conservation", de Friends Without Borders, Watershed, People's Forum on Ecology, Vol. 7, No. 2, noviembre de 2001-febrero de 2002 GENERAL - Biotecnología: el peligroso paradigma de la moderna industria forestal La palabra "moderno" en general se comprende como sinónimo de progreso. Para los bosques significa claramente lo opuesto, especialmente (pero no sólo) en lo que se refiere a biodiversidad. La moderna industria forestal apunta a la producción de volúmenes cada vez mayores de madera por hectárea, sin tener en cuenta su impacto sobre los pobladores, los suelos, el agua y la diversidad biológica. Las etapas iniciales de la industria forestal se perciben ahora como primitivas por los expertos forestales modernos, porque sólo se plantaban unas pocas hectáreas de árboles de un solo género (frecuentemente varias especies de eucaliptus en la misma parcela) en pozos cavados en la tierra. Crecían rápido, pero no tan rápido como para alimentar el apetito cada vez mayor de la industria de la celulosa y el papel. En consecuencia, científicos y tecnócratas acudieron al rescate y brindaron nuevas ideas a la industria. Se aplicaron métodos de preparación del suelo y fertilización, así como la aplicación de herbicidas y plaguicidas para aumentar la producción de madera que seguía siendo considerada insuficiente para satisfacer a la industria. Se seleccionaron los llamados árboles "plus" (troncos rectos, de crecimiento rápido, con pocas y delgadas ramas) para obtener semillas para producir nuevas generaciones de árboles de crecimiento todavía más rápido, más adecuados para alimentar aserraderos y fábricas de celulosa con materia prima homogénea. Los siguientes pasos fueron la incorporación de la hibridación y la clonación, que aumentaron la producción de madera, ahora más adaptada a la medida de las necesidades de la industria (por ejemplo, bajo contenido de lignina para satisfacer el interés económico de la industria celulósica de lograr un alto contenido de celulosa). Las "innovaciones" mencionadas (que de hecho se limitaron a continuar los pasos de la Revolución Verde en la agricultura) llevaron al establecimiento de millones de hectáreas de plantaciones de crecimiento muy rápido, con niveles de producción de madera imposibles de imaginar hace dos décadas. Este proceso, calificado por muchos expertos forestales como un éxito, ha producido, sin embargo, impactos sociales y ambientales graves. El hecho de que los pobladores locales (que tienen que soportar las consecuencias) los describan como "bosques muertos", "cáncer verde", "desierto verde", "milicos plantados" (verdes, en fila y avanzando en forma amenazante), "árboles egoístas", resume la medida de esos impactos. A pesar de lo mencionado, para la mentalidad antisocial y antiambiental que está detrás de este modelo forestal, la manipulación genética es el paradigma final: ¡imaginen miles, millones, miles de millones de árboles, todos con el mismo genotipo seleccionado, creciendo en líneas rectas a velocidades sorprendentes y produciendo millones de toneladas de madera! Pero para los pueblos y el medio ambiente la biotecnología sería el desastre final si se multiplican muchas veces los impactos de las actuales plantaciones (que ya las hacen social y ambientalmente insustentables). Desde la perspectiva de la biodiversidad, las plantaciones de árboles modificados genéticamente constituyen una amenaza grave y "en ningún lugar aparecen tan claras las contradicciones del paquete de la ingeniería genética como en la controversia sobre cómo evitar que las modificaciones genéticas se difundan desde las plantaciones industriales a los ecosistemas circundantes". |