wrmcast.gif (3121 bytes)


Boletín del WRM

Para bajar el boletín como archivo en formato RTF hacer click aquí
Para suscribirse gratuitamente
Números anteriores

 

Número 60 - Julio 2002

EDITORIAL - AMERICA del SUR - AMERICA CENTRAL - AMERICA del NORTE - ASIA - OCEANIA - GENERAL

AFRICA

LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS

AFRICA

- Costa de Marfil: el bosque sagrado, el área protegida de la comunidad

La aldea de Zaïpobly está situada en el sudoeste de Costa de Marfil, en la periferia oeste del Parque Nacional de Taï. Este parque abarca una superficie de 454.000 hectáreas y es el mayor vestigio del bosque tropical húmedo original de África del Oeste. Ha sido clasificado Reserva de Biosfera en 1978 por UNESCO y sitio de patrimonio natural mundial en 1982 a causa de su riqueza específica extraordinaria y de las numerosas especies endémicas que lo habitan. A principios del siglo pasado era una zona uniformemente boscosa, pero los sistemas de cultivo agrícola introducidos con posterioridad y la sobreexplotación del bosque lo redujeron actualmente a islotes de bosques.

En su gran mayoría, esos relictos de bosques han sobrevivido por su carácter de sagrados. Un bosque sagrado es un sitio venerado y reservado a la expresión cultural de una comunidad. El acceso al mismo y su gestión están reglamentados por los poderes tradicionales.

El bosque sagrado de Zaïpobly se ubica en la periferia oeste del Parque Nacional de Taï, tiene una superficie de 12,30 hectáreas, y es accesible a todos sin restricción, pero los vegetales y animales gozan de una protección muy estricta. Este bosque está muy ligado a la vida de la aldea de Zaïpobly, en el límite sur del bosque. Para los habitantes de la aldea, el bosque cumple numerosas funciones: les sirve de protección, los provee de plantas medicinales y alimentarias, es lugar de conservación de la fauna y de la flora, crea un microclima húmedo favorable a la realización de actividades rurales en los barbechos circundantes, constituye un lugar de reuniones de gran importancia sociocultural y sirve de último testimonio viviente de lo que es un verdadero bosque para las generaciones futuras.

Los principales actores de la sociedad de la aldea con relación a la conservación del bosque sagrado son:

* la sociedad de los Kwi, en su origen una institución jurisdiccional y policial, pero últimamente más esto último, como consecuencia de la desintegración de las estructuras tradicionales, la introducción de nuevas religiones y el cambio de mentalidad,
* las autoridades tradicionales, depositarias del saber,
* la población de base, de la cual depende el éxito del sistema.

An la sociedad de los Kwi le compete la administración cotidiana del bosque; y ejerce además una disuasión sicológica sobre la población. Las autoridades tradicionales son la prolongación de los ancestros fundadores y a ellas les corresponde la decisión de sacralizar un sitio. Son las responsables últimas y garantía moral del sitio sagrado.

El empobrecimiento de la sociedad, la progresiva erosión del suelo, la introducción de otros modelos de pensamiento y de producción, así como de religiones monoteístas (islámica y cristiana) que se oponen a las prácticas de ritos tradicionales, juzgados satánicos y demoníacos, han contribuido a debilitar a los bosques sagrados y son por tanto factores que amenazan su existencia, ya que el establecimiento y la protección de los bosques sagrados se basan principalmente en las creencias culturales y religiosas locales.

Se ha demostrado que los sistemas de la cultura africana tradicional, lejos de constituir un obstáculo a la protección del ambiente, son la mejor garantía de protección de los ecosistemas y de la conservación de la biodiversidad. Y esta experiencia es la muestra de que los espacios sagrados pueden constituir las verdaderas reservas de la diversidad biológica del continente africano. Es por eso que numerosos africanos son conscientes de la importancia de salvaguardar y revalorizar el saber cultural de las comunidades, que muestra que África sabe organizarse para cuidar lo que le es preciado.

En tiempos en que la globalización todo lo engulle y convierte en mercancía, es propicio mirar estos ejemplos en los que la biodiversidad, el bosque, es visto en una dimensión más amplia que sus meros componentes. Esto permite establecer una vinculación que sería saludable que cada sociedad reeditara, desde su historia y su cultura.

Artículo basado en información obtenida de: "La gestion durable et communautaire de la forêt sacrée de Zaïpobly", Centre de Recherche en Ecologie (CRE), mtahoux@caramail.com , http://www.grain.org/gd/es/case-studies/africa-west.cfm


inicio

- Gambia: un caso de manejo comunitario de bosques

Gambia estaba cubierta de bosques muy densos. Sin embargo, el país ha sufrido un proceso agudo de deforestación y degradación de sus bosques. En 1981, se clasificaron como bosques unas 430.000 hectáreas, el 45% de la superficie total de tierras del país. Siete años después, la superficie de bosques se había reducido a unas 340.000 hectáreas.

Por otra parte, los bosques de Gambia también han sufrido un proceso de degradación que implicó la desaparición de bosques cerrados dejando solamente una sabana de baja calidad de árboles y arbustos, según el inventario nacional de bosques de 1998.

El marco institucional implementado en los años 1950 con el fin de proteger a los bosques aun existentes, otorgó al estado poder general sobre los recursos de los bosques nacionales, privando así a la población rural de la responsabilidad sobre el manejo de los bosques.

A mediados de los años 80, aumentó la conciencia sobre el estado de los bosques y el potencial de manejo de los mismos, lo que condujo a un nuevo enfoque. El Departamento de Bosques se dio cuenta de que sus esfuerzos serían inútiles si no se comprometía e involucraba a las comunidades locales en el proceso. Esto había constituido una demanda de las comunidades locales por mucho tiempo, así que el cambio del enfoque gubernamental se acompasó a las necesidades de la población.

En 1990, se implementaron las primeras intervenciones comunitarias en los bosques, que ha sido percibido como un proceso de generación de confianza y orientado por las demandas locales. Cada poblado tiene que establecer un Comité del Bosque, generalmente formado sobre la base de una estructura institucional del poblado ya existente, con representación tanto de hombres como de mujeres de la comunidad.

Los líderes tradicionales participan desde el comienzo en el proceso, y su participación asegura la propiedad tradicional de las tierras del bosque por parte de la comunidad, ayudando a evitar futuros conflictos entre los distintos poblados que manejan en forma conjunta los bosques comunitarios.

Las autoridades de Gambia reconocen que la práctica del manejo comunitario de bosques presenta problemas. La dificultad que existe en crear un sentido de propiedad sobre el bosque entre los pobladores es el resultado de la desconfianza que despiertan las acciones y políticas gubernamentales. Para generar este sentido de propiedad, se evitan los incentivos financieros o materiales. No se dan compensaciones a los pobladores por los trabajos de protección y plantación que realizan en sus bosques. La tarea decidida por el comité del bosque y realizada por los pobladores sin apoyo externo fortalece la percepción de que ellos son los verdaderos dueños del trabajo y por ende de "su bosque".

La realización de un largo proceso de consulta sobre la legislación y la política de manejo comunitario de bosques, ha reafirmado la necesidad de devolver la autoridad del manejo de los bosques a las comunidades locales.

Este emprendimiento ha contribuido en forma importante a aliviar la pobreza dentro del área del proyecto (toda la División del Río Central, una de las cinco regiones en que se divide administrativamente Gambia), al reportar un mejoramiento sostenido de los ingresos económicos de la población local. El empoderamiento de las comunidades, así como su apoyo al Departamento de Bosques en el manejo de los bosques, contribuirá en el largo plazo a desarrollar y fortalecer la descentralización en el país.

Como lo manifestara Jatto Sillah, director de Bosques, "A diferencia de lo realizado en el pasado, los gobiernos deben comenzar a involucrar a la población y las comunidades en la toma de decisiones, en el diseño y en la implementación de los programas. Para facilitar acciones mejor coordinadas, la mejor herramienta para el manejo sustentable de los bosques es el enfoque de "abajo a arriba". En términos simples, debe encomendarse a la gente a que elabore sus propias preferencias en el manejo de recursos, y las instituciones (gobierno, ONGs) proporcionarían la asistencia técnica".

El cambio en el enfoque de las autoridades de Gambia, que ha llevado a una combinación de voluntad política y participación de las comunidades locales, muestra un avance interesante hacia el manejo y utilización sustentables de los recursos de los bosques de la zona, y merece ser tenido en cuenta por el resto de la región.

Artículo basado en información obtenida de: "CRD Forestry Project a Dream Come True", 9 de julio de 2002, The Independent, http://www.newafrica.com/environment/newsletter/index.asp?ID=49302 ; "Underlying Causes of Deforestation and Forest Degradation: The Republic of The Gambia", octubre 1998, Ghana, Accra, por Jato S. Sillah, Departmento de Bosques, Banjul, http://www.wrm.org.uy/deforestation/Africa/Gambia.html ; "Community Forest Ownership: Key to Sustainable Forest Resource Management. The Gambian Experience", por Foday Bojang, Director de Bosques, y Dominique Reeb, Asesora en Bosques - GTZ/DFS, http://www.dfs-online.de/cfo.htm


inicio

- Ghana: antigua tradición de manejo comunitario de bosques

A pesar de ser un país con una tasa de deforestación anual de 1,71%, que en 17 años (1955-1972) perdió un tercio de sus bosques y además 5,6 millones de hectáreas desde 1977 a 1997, Ghana también conserva antiguas tradiciones para lograr un modelo coherente de conservación de bosques.

Sin embargo, en sus intentos de abordar la pérdida de biodiversidad, el gobierno ha aplicado un enfoque reduccionista que ha implicado el establecimiento de áreas protegidas a expensas de los pueblos locales. La experiencia demuestra que este tipo de enfoque finalmente no logra alcanzar el objetivo propuesto.

Y la solución está allí, en los antiguos sistemas que hasta no hace mucho tiempo seguían siendo extremadamente efectivos. Mucho antes de que se establecieran organismos oficiales para llevar a cabo el manejo sustentable y la conservación de los bosques, existían sistemas tradicionales de manejo comunitario de los recursos. Una característica saliente de estos sistemas era que las autoridades tradicionales reservaban parcelas de bosque para el uso sustentable de los recursos y la preservación de la biodiversidad vital. Estas áreas reciben nombres diferentes en las distintas culturas, pero a menudo se conocen como arboledas sagradas, arboledas de culto, bosques locales o bosques comunitarios. Algunos de esos bosques son dedicados a cementerio para los jefes o como hogar de las deidades locales. Pero en la mayoría de los casos están destinadas a la protección de cuencas, ecosistemas frágiles, y a la conservación de plantas y animales de importancia para las comunidades locales.

Las autoridades tradicionales habitualmente son los titulares de los derechos sobre esas áreas y ejercen funciones administrativas generales sobre las mismas. Pero el manejo, la defensa y la preservación de estos territorios es responsabilidad de la comunidad en su conjunto.

Las sociedades han estipulado controles y sanciones para proteger estos territorios, y estas reservas hoy están intactas en los lugares donde la cultura y las religiones tradicionales siguen siendo fuertes. En estas reservas, los bosques comunitarios o arboledas sagradas albergan hoy una variedad mucho mayor de animales y plantas que las áreas circundantes, y suministran productos y servicios vitales, como materiales de construcción, productos de madera, leña, frutas y nueces, carne de animales silvestres, caracoles, hongos y lo que es más importante, plantas que se usan como medicinas tradicionales. Allí la cosecha es estrictamente selectiva y controlada, y se permite sólo en determinados períodos y de forma tal que beneficie y satisfaga a toda la comunidad.

Por su parte, la comunidad cumple con las normas y reglamentaciones tradicionales que rigen el manejo de estos bosques, así como con las normas y creencias locales que rigen las arboledas sagradas o de culto, que prohíben cosechar productos del bosque. El ingreso sólo se permite en días o períodos específicos para la realización de rituales. En la mayoría de estas arboledas se cree que viven el "dios de la tierra" o seres espirituales que promueven la paz y la prosperidad y controlan el comportamiento antisocial, y esto ha dado como resultado que siga habiendo parcelas de bosque primigenio incluso en áreas con gran densidad de población.

Sin embargo la modernización, la urbanización y la difusión del Cristianismo y el Islam han debilitado las culturas y religiones tradicionales antes veneradas, cambiando los sistemas de creencias de la mayor parte de las comunidades. Muchas de estas arboledas sagradas están siendo invadidas y destruidas, y esto lleva a una pérdida de sustento de las comunidades locales que dependen de los recursos de los bosques para su supervivencia.

En Ghana, los bosques sagrados y comunitarios que contribuyeron inmensamente a la conservación de la biodiversidad están sometidos hoy a una grave amenaza. Antiguamente estaban distribuidos por todas las distintas zonas de vegetación del país, y su presencia aseguraba la protección de las especies endémicas restringidas a esas zonas contra su extinción. Las reservas que aun quedan incluyen, por nombrar algunas, el Santuario de monos Buabeng-Fiema, el Bosque comunitario Aketenchie y el Bosque comunitario de Akyem Takyiman. El Santuario de monos Buabeng-Fiema es un bosque ghanés de importancia mundial, hogar de la especie amenazada de mono Mona y de otras especies animales y vegetales en peligro de extinción. También se ha convertido en una importante atracción turística, generando ingresos para las comunidades locales y la nación.

Artículo basado en información obtenida de: "The timeless eco-logic of community forest management", Abraham Baffoe, FOE Ghana, Link No.100 (Amigos de la Tierra Internacional), http://www.foei.org/publications/link/100/1213.html


inicio

- Zambia: deforestación, industria maderera y libre comercio

Se informa que la deforestación es el principal problema ambiental al que se enfrenta Zambia. Un estudio de caso realizado por el Instituto Forestal Europeo en el año 2000 arroja los siguientes datos: la tasa anual de deforestación oscila entre 250.000 y 900.000 hectáreas que representan entre 0,5 y 2,0 % del área de bosques del país.

Aparte de otros impactos sociales y ambientales, las consecuencias de este proceso afectan el suministro de agua, ya que los bosques regulan gran parte de la cuenca del río Zambezi y son esenciales durante la larga estación seca que dura siete meses por año.

El problema ha llegado a un punto en que incluso el gobierno ha admitido el riesgo de que los bosques se extingan si no se toman medidas para detener la deforestación. El Ministro de Turismo y Recursos Naturales, Levison Mumba, declaró recientemente que la industria maderera es un negocio rentable, pero que no contribuye al producto bruto interno debido a la falta de transparencia por parte de los accionistas involucrados. También declaró que sospecha que exista evasión fiscal en el sector, así como madereo ilegal en las reservas de bosques.

El gobierno admite que la industria maderera crea puestos de trabajo, pero señala asimismo que la exportación de troncos no proporciona beneficios a la nación. El país debe abandonar la idea de importar mobiliario de otros países cuando tiene la habilidad de fabricar muebles de primera calidad, afirmó el Ministro, quien también expresó la necesidad de apoyar a las firmas locales que convierten la madera en bienes manufacturados, y de estudiar la legislación sobre exportación de madera sin procesar a fin de proteger el mercado local interno.

El Ministro parece estar moviéndose en la dirección correcta, en el sentido de asociar la conservación y uso de los bosques con los beneficios sociales que se derivan del desarrollo de una industria local de procesamiento de la madera. Pero es posible que no sea completamente consciente de que estas ideas, tan razonables, pueden ser difíciles de implementar en el marco de las políticas de libre comercio impuestas por el mundo industrializado a través de la Organización Mundial del Comercio, que podría definirlas como "barreras al comercio" y declararlas ilegales.

Artículo basado en información obtenida de: "Zambia's Forests Risk Being Wiped Out: Minister", Copyright 2002, Xinhua, 6/14/2002, http://forests.org/articles/reader.asp?linkid=12302 ; European Forest Institute, Certification Information Service, Country Reports - Zambia, 2000.

página anterior

  inicio 

próxima página

 

Ir a inicio

Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858 
11200 Montevideo - Uruguay
tel:  598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
wrm@wrm.org.uy