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Boletín del WRM

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Número 60 - Julio 2002

EDITORIAL - AMERICA del SUR - AMERICA CENTRAL - AMERICA del NORTE - AFRICA - OCEANIA - GENERAL

ASIA

LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS

ASIA

- Indonesia: el enfoque alternativo de manejo comunitario de bosques

La ONG Down to Earth finalizó recientemente un informe especial titulado "Forests, people and rights" (Bosques, pueblos y derechos), que brinda información analítica sumamente detallada sobre la situación de los bosques en Indonesia. Los párrafos siguientes fueron extraídos del capítulo "Community forest management: the way forward" (Manejo comunitario de bosques: el camino a seguir) y recomendamos a l@s lector@s que entiendan inglés la lectura del documento completo (ver detalles al final).

Según este estudio, los pueblos de los bosques han sido considerados por la poderosa industria maderera de Indonesia y los sucesivos gobiernos de Yakarta como un obstáculo para la explotación rentable de los bosques, y sus conocimientos y habilidades recién han sido reconocidos hace muy poco tiempo.

Sin embargo, el manejo comunitario de los bosques proporciona un enfoque alternativo que sitúa a los pueblos de los bosques en el centro de la toma de decisiones y los considera no como un problema con el que hay que lidiar sino como una parte clave de la solución. El movimiento comunitario de los bosques de Indonesia parte de la premisa de que la dominación del estado, la naturaleza centralizada del manejo de los bosques y la negativa del estado a reconocer los derechos indígenas son las causas principales de la deforestación y la degradación de los bosques.

El manejo de base comunitaria de los recursos naturales busca garantizar el acceso y el control sobre los recursos del bosque para los pueblos que viven dentro de los bosques y en sus alrededores y que dependen de los bosques para su bienestar económico, social, cultural y espiritual. El manejo de los bosques es necesario para garantizar la seguridad intergeneracional y aumentar la probabilidad de sustentabilidad. Se basa en tres principios:

* los derechos y responsabilidades sobre los recursos del bosque deben ser claros, seguros y permanentes;
* los bosques deben ser manejados en forma adecuada para permitir el flujo de beneficios y valor agregado;
* los recursos del bosque deben ser transferidos en buenas condiciones para asegurar su viabilidad futura.

Las comunidades que desean retener, construir o desarrollar programas de manejo de base comunitaria se enfrentan a desafíos importantes: los imperativos políticos y económicos más amplios de las instituciones financieras internacionales que otorgan prioridad a las ganancias provenientes de la explotación maderera; las políticas de los gobiernos centrales atrincheradas en el pasado; la corrupción generalizada; las amenazas de violencia e intimidación que surgen de la debilidad de un poder judicial y una fuerza policial que sigue actuando con impunidad.

Los pueblos de los bosques también se enfrentan a desafíos internos. La toma de decisiones dentro de las comunidades indígenas puede ser jerárquica. Las mujeres, los miembros más pobres de la comunidad (especialmente los que no poseen tierras o las familias de condición más baja) y los usuarios estacionales de los bosques pueden no tener voz en la discusión sobre la forma de distribuir los recursos del bosque. Y también experimentan cambios: los pueblos que hace apenas una generación practicaban la agricultura de subsistencia en el bosque y tenían pocas necesidades de dinero en efectivo ahora quieren dinero para pagar ropas, atención médica, motores fuera de borda para las canoas (y diesel para esos motores), uniformes escolares y libros. Los costos de transporte y alojamiento en que incurren durante las visitas para presionar a los funcionarios de los gobiernos locales y centrales se está convirtiendo en un rubro común del presupuesto para los pueblos de los bosques.

Los bosques de los que dependen estos estilos de vida tradicionales también han cambiado. Grandes áreas de bosque que antes se conservaban intactas como un seguro para los tiempos difíciles o como legado para las generaciones futuras han sido en el mejor de los casos cortadas por su madera, y en el peor de los casos eliminadas para dar paso a plantaciones. Productos valiosos como la resina, el ratán y frutos del bosque, que solían ser comercializados, escasean cada vez más, al igual que las plantas medicinales usadas por los chamanes para las curaciones tradicionales. A medida que desaparecen los bosques, también desaparecen las habilidades y conocimientos de las comunidades indígenas.

Las comunidades indígenas no son las únicas que viven en lo que queda de los bosques de Indonesia y sus alrededores. Inmigrantes de otras regiones (incluso de otras islas), campesinos desposeídos por las plantaciones y la urbanización, transmigrantes y mineros, todos estos sectores están presentando reclamos sobre los territorios y recursos de los bosques. Algunos han vivido allí durante varias generaciones. Es necesario realizar negociaciones entre todos estos grupos para evitar conflictos.

Los pueblos de los bosques de Indonesia tienen plena conciencia de la necesidad de adaptar sus instituciones a un mundo en transformación y están discutiendo temas como identidad, soberanía y representación legal tanto en forma interna como con otras comunidades. Están utilizando las nuevas posibilidades que brindan las alianzas regionales y nacionales de pueblos indígenas (AMA y AMAN) para hacer avanzar esos debates.

Las organizaciones de la sociedad civil y un número cada vez mayor de agencias de financiamiento de Indonesia y el exterior reconocen que el apoyo coherente a los pueblos del bosque para que desarrollen sus propias organizaciones fuertes, dinámicas, inclusivas y democráticas es un factor esencial para ganar un apoyo más amplio para el manejo de los bosques de base comunitaria e introducir un cambio efectivo del régimen centrado en la explotación maderera extractiva, que ha demostrado ser tan desastroso hasta el presente.

Artículo extraído de: "Forests, People and Rights", escrito por Liz Chidley, editado por Carolyn Marr. Down to Earth, International Campaign for Ecological Justice in Indonesia, Informe Especial de junio de 2002, http://dte.gn.apc.org/srfin.htm


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- Japón: enfermo por los monocultivos de árboles

La nube de polen que suele instalarse en primavera sobre Japón se está disipando, y los japoneses comienzan a sentirse más aliviados de la alergia respiratoria que deja a uno de cada 6 habitantes del archipiélago con los ojos rojos y la nariz congestionada. El efecto es peor en las ciudades, por la combinación del polen con las emanaciones de los automóviles. En 10 años, en Tokio la proporción de la población afectada por esta causa aumentó de 7% a 20%.

Pero hace 40 años esto no ocurría. ¿Qué cambió? La respuesta está en la degradación y pérdida de los bosques. El proceso de modernización implicó un cambio en la manera de considerar el bosque. Le ha quitado su espíritu, que otrora fuera fuente de inspiración religiosa, arquitectónica, poética y artística para el pueblo japonés. Hoy, convertido en mercancía, constituye principalmente fuente de energía y de material de construcción. Y de alergia.

La segunda guerra mundial se tragó la mitad de los bosques, por lo que en 1950 se instauró una política de reforestación sistemática, centrada en la plantación de coníferas de rápido crecimiento, en particular la Cryptomeria, una especie más rentable para la construcción. Es así que actualmente hay 10 millones de hectáreas plantadas con una sola especie de conífera, que está al origen de la nube de polen primaveral.

Estos enormes monocultivos han implicado un desequilibrio que además de tener impactos sobre la salud humana, tiene también consecuencias ambientales, sociales y económicas. El desequilibrio ambiental se manifiesta en catástrofes como deslizamientos y derrumbes de tierra y alteración del ecosistema, en detrimento de la fauna y la flora locales. Desde el punto de vista socioeconómico tampoco ha servido de gran cosa. En efecto, cuando las plantaciones de Cryptomerias estuvieron prontas para ser explotadas, los criterios de rentabilidad hicieron que la industria forestal se volcara a la importación de madera a precios más bajos. Eso implicó pérdida de puestos de trabajo en las poblaciones rurales vinculadas al sector forestal y, como consecuencia, promovió el despoblamiento rural.

Dentro de esa lógica empresarial, pese a ser poseedor de enormes volúmenes de madera en pie, Japón es hoy uno de los mayores importadores de madera del mundo --en el año 2000 importó 100 millones de m3-- y se ha convertido en el mayor depredador de los bosques del resto de Asia. Mientras tanto, sus plantaciones sólo parecen ser capaces de generar alergias. Pero no solo eso. La poderosa industria japonesa, gran emisora de dióxido de carbono y por lo tanto responsable del problema del cambio climático, adhiere a la nueva fórmula de los sumideros de carbono para evitar reducir las emisiones. Y para ello recurre a la plantación de extensos monocultivos forestales en el extranjero (ver Boletín no. 20 del WRM). De alguna manera, exporta su enfermedad.

Artículo basado en información obtenida de: "La vengeance de la forêt", Philippe Pons, Le Monde, 14 de junio de 2002.


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- Tailandia: el racismo detrás del paradigma de conservación moderno

Los bosques de montaña de la región norte de Tailandia se han convertido en escenario de posiciones en materia de protección forestal que son fuertemente cuestionadas. En nombre de la conservación del bosque, las autoridades forestales estatales y algunos grupos de conservación de la naturaleza intentan desplazar a las comunidades locales, en especial el pueblo tribal que habita y utiliza esas zonas de bosque. El argumento que utilizan las autoridades y los conservacionistas es que los bosques de montaña actúan como conservadores de cuencas para los ríos que fluyen aguas abajo, y por eso deben estar libres de cualquier interacción humana.

"Redefining Nature: Karen Ecological Knowledge and the Challenge to the Modern Conservation Paradigm" (Redefiniendo la naturaleza: el conocimiento ecológico de los Karen y el cuestionamiento al paradigma de conservación moderno) explora la ideología conservacionista y los temas que la rodean: el carácter racial y antirural de la conservación de la naturaleza impuesta por el estado; el poder y la política en juego a la hora de definir qué cuenta como conocimiento para la conservación de la naturaleza; y la lucha del pueblo Karen en defensa de sus hogares y tierras y resistiendo a los políticamente poderosos: los ingenieros forestales estatales, las autoridades responsables de las políticas y los conservacionistas de la naturaleza.

La autora Pinkaew Laungaramsri, antropóloga de la Universidad de Chiang Mai, comienza el libro con la trágica historia del suicido de un anciano Karen, en marzo de 1997. Pati Punu Dokjimu (a quien dedica el libro) era de la aldea Huai Hoy, en la provincia de Chiang Mai. Luego que el estado se apropió de su hogar y sus campos de arroz en nombre de la conservación de la naturaleza, las amenazas de arresto y reasentamiento se convirtieron en una pesadilla diaria hasta que finalmente vio destruidas sus esperanzas de diálogo con las poderosas autoridades estatales. Tal como describe conmovedoramente Pinkaew, en un mundo en el cual la libertad de opción no está garantizada a los pueblos de la montaña, Pati Punu escogió el único camino que tenía en su lucha por autonomía: el camino que se llevó su vida pero le permitió seguir siendo Karen en cuerpo y espíritu.

"Redefining Nature" desentraña las complejas relaciones de poder que históricamente dieron lugar al concepto moderno de conservación de la naturaleza en Tailandia cuyos voceros -ingenieros forestales y conservacionistas- encarnan las ambiciones de modernización del país. La obra pone sobre la mesa, además, preguntas radicales más que respuestas tácitas, y falsedades escondidas más que verdades incuestionables.

La autora describe una de las grandes trabas que impide que los ingenieros forestales consideren la idea de co-manejo de los bosques con la gente del lugar: "Un obstáculo que, me di cuenta después, es un prejuicio racial hacia la minoría étnica de la montaña. Este prejuicio [de los forestales] es tan fuerte, tan categórico y decisivo, que ha obviado la necesidad de seguir buscando la verdad para los problemas del bosque. De hecho, la idea de una división entre el ser humano y la naturaleza, presentada reiteradamente por el pensamiento conservacionista internacional, es en realidad una división entre seres humanos, que tiende a reforzar o esconder la discriminación de clases, de etnias, el pensamiento anti agrícola, anti propiedad comunitaria u otras formas de discriminación en la asignación o usos autorizados de la tierra".

No obstante, esta representación hegemónica de las minorías étnicas pobres, inevitablemente termina por ser enfrentada. Pinkaew entreteje una narración atrapante sobre el pueblo Karen de la aldea de Mae Ning Nai y nos transporta a sus campos de arroz, a sus selvas y sus hogares, y relata historias de sus luchas por proteger sus medios de vida.

El libro nos impulsa a ver las cosas de una manera diferente y cuestiona el poder, la ideología y los prejuicios que se esconden detrás de las políticas de conservación de la naturaleza, más no sea porque, al terminar de leer el libro, nos damos cuenta que la supervivencia de cientos de comunidades que habitan los bosques, no solo de Tailandia sino de toda la región del Mekong, están siendo amenazadas por ellas.

Artículo basado en información extraída de: "Power and prejudice in forest conservation", reseña bibliográfica de Noel Rajesh, Foundation for Ecological Recovery, Bangkok Post, 8 de junio 2002, http://scoop.bangkokpost.co.th/bkkpost/2002/jun2002/bp20020608/en/outlook/08jun2002_out35.html


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- Vietnam: involucramiento sueco en represa que impactará a camboyanos

Construida a un costo de mil millones de dólares sobre el río Se San en Vietnam, la represa de las cataratas del Yali ha causado impactos devastadores en las comunidades río abajo de Camboya (ver Boletín 42 del WRM). Al menos 32 personas han muerto ahogadas en súbitas inundaciones originadas en la liberación repentina de agua de la represa. Por esta causa los pobladores locales han perdido su ganado, cosechas y equipos de pesca. La mala calidad del agua del río ha producido erupciones de piel y problemas digestivos a las comunidades que viven río abajo. La pesca en el río Se San ha disminuido drásticamente. La represa ha afectado la vida de 50.000 personas que habitan las provincias de Ratanakiri y Stung Treng en Camboya.

A pesar de estos problemas, Vietnam está construyendo otra represa, la Se San 3, a unos 20 kilómetros río abajo de la represa de las cataratas del Yali. La Agencia de Noticias Vietnam informó que las obras comenzaron en el lugar de la represa el 15 de junio. Las comunidades camboyanas río abajo no fueron consultadas antes de la construcción de la represa de las cataratas del Yali, y tampoco han sido consultadas sobre la construcción de esta nueva represa.

Hace dos años, el Banco Asiático de Desarrollo (ADB por sus siglas en inglés) planificó otorgar un crédito por 80 millones de dólares para la construcción de la represa Se San 3, y ofreció otro préstamo por 1,8 millones de dólares para realizar los estudios de impacto río abajo. En octubre del año 2000, sin embargo, el gobierno vietnamita "informó formalmente al ADB que su asistencia no era necesaria para proceder adelante con el proyecto", de acuerdo a la versión del sitio web del ADB. La represa Se San 3 será financiada con préstamos por 140 millones de dólares de cuatro bancos vietnamitas y 100 millones de dólares procedentes de Rusia para suministros, equipos y bienes de manufactura rusa.

La firma consultora sueca SWECO, ha jugado un papel clave en la promoción de la represa Se San 3 y ha sido contratada actualmente por Electricidad de Vietnam para realizar el diseño técnico de la represa.

En noviembre de 1997, SWECO (junto con Statkraft, la empresa de energía eléctrica estatal noruega) realizó una revisión del Plan Maestro del gobierno vietnamita para un emprendimiento hidroeléctrico en el río Se San con financiamiento de la agencia de cooperación internacional sueca Sida. En el informe de los consultores de SWECO y Statkraft, se admite que: "No se ha realizado todavía un estudio de los impactos del emprendimiento hidroeléctrico en relación con el cambio en las condiciones de flujo en la parte baja del río Se San en Camboya". A pesar de esto, recomiendan que se construya la represa Se San 3.

En febrero de 1999, SWECO terminó el estudio de factibilidad de la represa Se San 3, nuevamente con financiación de Sida. En una crítica sobre el estudio, Wayne White de Foresight Associates, señala que SWECO sobrevalúa la producción de energía anual de la represa en más de un 350 por ciento. White explica que en la estación seca la disminución del flujo proveniente de la represa de las cataratas del Yali puede significar que la producción de electricidad de Se San 3 sea todavía menor. Las cifras sobre el flujo del río se basaron en registros anteriores a la construcción de la represa de las cataratas del Yali, aunque la construcción estaba ya bastante avanzada en 1999 y la represa ha cambiado totalmente el flujo del río.

SWECO también subestimó el costo potencial del proyecto en un 50 por ciento. El estudio de factibilidad no analiza los problemas sociales y ambientales causados por la represa de las cataratas del Yali pero declara que "el proyecto de la represa hidroeléctrica Se San 3 no introducirá ningún impacto de tipo ambiental más que una ampliación aguas abajo del impacto actual".

En base al análisis del estudio de SWECO, White concluye que la represa no es económicamente viable, que el estudio no tiene en cuenta los impactos sobre las comunidades y el medio ambiente río abajo en el territorio de Camboya, y que el estudio de factibilidad no sirve de base para tomar una decisión de inversión sólida. Quizás no sea sorprendente que una empresa como SWECO, que tiene mucho para ganar en nuevos contratos lucrativos si el proyecto de represa sigue adelante, concluya que el proyecto es factible.

Sten Palmer, representante de SWECO Internacional en Hanoi, no parece muy dispuesto a discutir el evidente conflicto de intereses que significa que una empresa que se beneficia si un proyecto continúa, sea a la vez una firma consultora en ese mismo tema. Según Palmer, "Nuestros ingenieros dan buen asesoramiento en el mejor interés de nuestros Clientes sin considerar si éste favorece o no a SWECO."

A fines de 2001, SWECO presentó una propuesta a Electricidad de Vietnam (EVN) para realizar un estudio de los impactos hidrológicos de la represa de las cataratas del Yali. El estudio propuesto estaba dirigido a modelar el flujo del río en condiciones normales de operación de la represa de las cataratas del Yali y a estudiar los efectos de las liberaciones repentinas de agua desde la represa. Según Palmer, EVN no respondió a esta propuesta.

En enero de 2002, SWECO obtuvo un contrato por 700.000 dólares para producir el diseño, los planos de construcción y los documentos de la licitación de la represa. Al preguntarle si SWECO había intentando aplicar las pautas y recomendaciones de la Comisión Mundial sobre Represas al proyecto de Se San 3, Palmer contestó que estos "no son todos aplicables al Proyecto de Se San 3, ya que la tarea de SWECO solamente abarca servicios de asesoramiento como sub-consultor respecto de las especificaciones del equipo tecnológico".

La construcción por parte de Vietnam de una nueva represa en el río Se San ha generado la ira de los pobladores río abajo en Camboya. En junio, la Asociación para la Preservación y la Cultura para el Medio Ambiente, una ONG camboyana, organizó una reunión a la que asistieron representantes de 30 poblados del río Se San en Camboya. Según el Phnom Penh Post, una mujer de un poblado local declaró en la reunión, "¿Qué más podemos hacer? Ya se ha destruido casi todo. Si quieren construir otra represa habrá todavía más destrucción. Morirá más gente."

Por: Chris Lang correo electrónico: chrislang@t-online.de
  

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