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Chile:
resistencia contra carretera que destruiría bosques y pueblos
Escondido en medio de remotas
montañas de la costa sur del Pacífico en Chile se encuentra
el último remanente de bosque costero intacto, uno de los ecosistemas
más diversos de las Américas. Se estima que un tercio
del bosque templado existente en el mundo se encuentra en la zona sur
de Chile y Argentina. El bosque templado de Chile, refugiado de los
glaciares por la Cordillera de la Costa, es el remanente de lo que una
vez fue el extenso bosque de Valdivia. La cordillera de la costa cuenta
con ecosistemas que han crecido con mínima intervención
humana durante milenios y constituye un patrimonio natural y cultural
único. Es un área reconocida como uno de los 25 ecosistemas
mundiales que concentran elementos únicos en el planeta. Además
de habitar en sus ríos el huillín (nutria de río),
de encontrarse los únicos bosques de olivillo costero (Aextoxicon
punctatum), especie endémica que sólo existe en el bosque
Valdiviano, en el ámbito de la diversidad cultural, la cordillera
de la costa alberga la presencia ancestral de las comunidades indígenas
Mapuche Huilliche.
A mediados de 2001, el gobierno
chileno decidió continuar con un proyecto de construcción
de una Carretera Costera largamente resistida a nivel local e internacional.
Esta carretera amenaza destruir extensas áreas de bosques prístinos
de esta impresionante eco-región, mediante la combinación
de tala rasa y sustitución por especies exóticas, extracción
maderera y habilitación de terrenos para la ganadería.
Importantes empresas forestales
están detrás de la construcción de esta carretera
de 320 kilómetros de longitud, la segunda que uniría al
país de norte a sur produciendo impactos desatrosos para los
bosques y su gente. Es a eso a lo que se oponen férreamente las
comunidades Huilliche. "La salud del pueblo mapuche está
en el bosque. Las empresas forestales ya han hecho mucho daño;
han rozado y le han puesto fuego a la mejor madera para luego meterle
pino y eucalipto. Ha desaparecido el roble pellín, el lingue,
el laurel, el coigüe, el olivillo. Ya no escuchamos el canto de
los pájaros y se han echado a perder las aguas y los suelos.
"No queremos más contaminación", dice Anselmo
Paillamanque, lonko (jefe) de Cuinco, quien trabaja por la defensa de
las tierras de dieciocho comunidades y forma parte de la Coalición
de Organizaciones Ciudadanas para la Conservación de la Cordillera
de la Costa (CCCC). "Hemos sufrido los más terribles atropellos
de parte de personas particulares y de las empresas nacionales y transnacionales;
se han abolido leyes que nos favorecían y se han multiplicado
las compras fraudulentas. La carretera haría un gran daño
ecológico y nos mataría como pueblo, por lo que no estamos
dispuestos a aceptarla.
En pleno invierno del 2001,
con el poncho empapado por la lluvia, ante la Comisión de Ambiente
del Congreso Nacional, Martín Paillamanque, lonko de Maicolpi,
representante de diez comunidades del sector costero de San Juan de
la Costa, advertía a los diputados: "En nombre del desarrollo
se está provocando el deterioro y aún el exterminio de
las comunidades. Se ha hecho un trabajo serio y acucioso de investigación,
que ha establecido la voluntad de las comunidades en contra de la construcción
de la carretera costera por nuestro territorio. Nosotros vamos a oponernos
hasta el final, y si el Estado insiste sabremos cómo nos paramos.
Queremos desarrollo pero con identidad y vamos a seguir estando en contra
de un proyecto que no nos favorece. Vamos a luchar para impedir que
las comunidades sean fraccionadas y que una vez más nos pasen
máquina. Para eso estamos proponiendo alternativas".
Recientemente y en virtud del
Acuerdo de Cooperación Ambiental Chile - Canadá firmado
por ambos gobiernos en febrero de 1997, varias organizaciones chilenas
presentaron un recurso de naturaleza internacional con el objetivo de
que la Comisión para la Cooperación Ambiental Chile-Canadá
(ACACC) investigue las graves faltas a la legislación medioambiental
relativas al proceso de evaluación ambiental y construcción
del Camino Costero Sur que desarrolla el Ministerio de Obras Públicas
(MOP) en la X Región.
Según el abogado de los
peticionarios, Miguel Fredes de CEADA, "no se ha conocido --hasta
la fecha-- ninguna otra denuncia sometida a la investigación
de la Comisión que registre un record tan alto de violaciones
a la legislación ambiental como el caso del Camino Costero Sur".
Waldemar Monsalve, uno de los
peticionarios, quien por mucho tiempo ha denunciado las ilegalidades
del MOP, afirma que la construcción del Camino Costero ha provocado
serios daños ambientales en la zona de Osorno. "Además,
con la documentación que hemos acompañado a la petición
podemos probar que la Dirección de Vialidad del MOP provocó
durante 1998 la corta ilegal de bosque nativo en el área protegida
Río Contaco en Osorno".
Entre otras cosas, se solicita
que se sancione al MOP por su falta de cumplimiento a las condiciones
de aprobación del Camino Costero Sur y se sancione a la Dirección
de Vialidad y a la Constructora Río Bueno, por los daños
ambientales causados al Río Contaco y sus recursos hidrobiológicos.
A menos que se tomen medidas
inmediatas para su protección, la historia del bosque nativo
de la Cordillera de la Costa de la X Región de los Lagos sufrirá
el mismo destino que la VII, VIII y IX regiones de Chile, donde prácticamente
ha desaparecido la riqueza de flora y fauna de los bosques templados,
en donde el bosque ha sido sustituido por verdaderos desiertos verdes
de plantaciones industriales de especies exóticas como el pino
y el eucalipto.
El pueblo Huilliche no tiene
mucha confianza en las autoridades, que desde siempre los ha postergado
y por lo tanto también les hicieron saber que "Nuestros
lonkos han existido siempre; desde mucho antes de la llegada de los
conquistadores. No hemos aparecido recién y vamos a luchar por
nuestros derechos".
Fuente:
Boletín Nº 60 del WRM, julio
de 2002
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