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Indonesia:
el enfoque alternativo de manejo comunitario de bosques
La ONG Down to Earth finalizó recientemente
un informe especial titulado "Forests, people and rights"
(Bosques, pueblos y derechos), que brinda información analítica
sumamente detallada sobre la situación de los bosques en Indonesia.
Los párrafos siguientes fueron extraídos del capítulo
"Community forest management: the way forward" (Manejo comunitario
de bosques: el camino a seguir) y recomendamos a l@s lector@s que entiendan
inglés la lectura del documento completo (ver detalles al final).
Según este estudio, los pueblos de
los bosques han sido considerados por la poderosa industria maderera
de Indonesia y los sucesivos gobiernos de Yakarta como un obstáculo
para la explotación rentable de los bosques, y sus conocimientos
y habilidades recién han sido reconocidos hace muy poco tiempo.
Sin embargo, el manejo comunitario de los
bosques proporciona un enfoque alternativo que sitúa a los pueblos
de los bosques en el centro de la toma de decisiones y los considera
no como un problema con el que hay que lidiar sino como una parte clave
de la solución. El movimiento comunitario de los bosques de Indonesia
parte de la premisa de que la dominación del estado, la naturaleza
centralizada del manejo de los bosques y la negativa del estado a reconocer
los derechos indígenas son las causas principales de la deforestación
y la degradación de los bosques.
El manejo de base comunitaria de los recursos
naturales busca garantizar el acceso y el control sobre los recursos
del bosque para los pueblos que viven dentro de los bosques y en sus
alrededores y que dependen de los bosques para su bienestar económico,
social, cultural y espiritual. El manejo de los bosques es necesario
para garantizar la seguridad intergeneracional y aumentar la probabilidad
de sustentabilidad. Se basa en tres principios:
* los derechos y responsabilidades sobre
los recursos del bosque deben ser claros, seguros y permanentes;
* los bosques deben ser manejados en forma adecuada para permitir el
flujo de beneficios y valor agregado;
* los recursos del bosque deben ser transferidos en buenas condiciones
para asegurar su viabilidad futura.
Las comunidades que desean retener, construir
o desarrollar programas de manejo de base comunitaria se enfrentan a
desafíos importantes: los imperativos políticos y económicos
más amplios de las instituciones financieras internacionales
que otorgan prioridad a las ganancias provenientes de la explotación
maderera; las políticas de los gobiernos centrales atrincheradas
en el pasado; la corrupción generalizada; las amenazas de violencia
e intimidación que surgen de la debilidad de un poder judicial
y una fuerza policial que sigue actuando con impunidad.
Los pueblos de los bosques también
se enfrentan a desafíos internos. La toma de decisiones dentro
de las comunidades indígenas puede ser jerárquica. Las
mujeres, los miembros más pobres de la comunidad (especialmente
los que no poseen tierras o las familias de condición más
baja) y los usuarios estacionales de los bosques pueden no tener voz
en la discusión sobre la forma de distribuir los recursos del
bosque. Y también experimentan cambios: los pueblos que hace
apenas una generación practicaban la agricultura de subsistencia
en el bosque y tenían pocas necesidades de dinero en efectivo
ahora quieren dinero para pagar ropas, atención médica,
motores fuera de borda para las canoas (y diesel para esos motores),
uniformes escolares y libros. Los costos de transporte y alojamiento
en que incurren durante las visitas para presionar a los funcionarios
de los gobiernos locales y centrales se está convirtiendo en
un rubro común del presupuesto para los pueblos de los bosques.
Los bosques de los que dependen estos estilos
de vida tradicionales también han cambiado. Grandes áreas
de bosque que antes se conservaban intactas como un seguro para los
tiempos difíciles o como legado para las generaciones futuras
han sido en el mejor de los casos cortadas por su madera, y en el peor
de los casos eliminadas para dar paso a plantaciones. Productos valiosos
como la resina, el ratán y frutos del bosque, que solían
ser comercializados, escasean cada vez más, al igual que las
plantas medicinales usadas por los chamanes para las curaciones tradicionales.
A medida que desaparecen los bosques, también desaparecen las
habilidades y conocimientos de las comunidades indígenas.
Las comunidades indígenas no son las
únicas que viven en lo que queda de los bosques de Indonesia
y sus alrededores. Inmigrantes de otras regiones (incluso de otras islas),
campesinos desposeídos por las plantaciones y la urbanización,
transmigrantes y mineros, todos estos sectores están presentando
reclamos sobre los territorios y recursos de los bosques. Algunos han
vivido allí durante varias generaciones. Es necesario realizar
negociaciones entre todos estos grupos para evitar conflictos.
Los pueblos de los bosques de Indonesia tienen
plena conciencia de la necesidad de adaptar sus instituciones a un mundo
en transformación y están discutiendo temas como identidad,
soberanía y representación legal tanto en forma interna
como con otras comunidades. Están utilizando las nuevas posibilidades
que brindan las alianzas regionales y nacionales de pueblos indígenas
(AMA y AMAN) para hacer avanzar esos debates.
Las organizaciones de la sociedad civil y
un número cada vez mayor de agencias de financiamiento de Indonesia
y el exterior reconocen que el apoyo coherente a los pueblos del bosque
para que desarrollen sus propias organizaciones fuertes, dinámicas,
inclusivas y democráticas es un factor esencial para ganar un
apoyo más amplio para el manejo de los bosques de base comunitaria
e introducir un cambio efectivo del régimen centrado en la explotación
maderera extractiva, que ha demostrado ser tan desastroso hasta el presente.
Fuente:
Boletín Nº 60 del WRM, julio
de 2002
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