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La
deforestación tiene sus causas y sus responsables
Durante los diez años transcurridos
desde la Cumbre de la Tierra los gobiernos han estado enfrascados en
una serie de procesos internacionales con el objetivo declarado de asegurar
la conservación de los bosques. Sin embargo, poco o nada podrán
mostrar en la Cumbre de Johannesburgo en cuanto a los resultados concretos
logrados, por lo sencilla razón de que los bosques han seguido
desapareciendo.
En el mejor de los casos, algunos pocos gobiernos
--en particular de Europa-- podrán argumentar que en sus países
han logrado revertir el proceso y que ahora tienen más "bosque"
que antes. Sin embargo, ello esconde dos hechos de fundamental importancia.
Por un lado, que la ampliación de su "área boscosa"
se trata en realidad de la plantación de monocultivos forestales
que poco tienen que ver con sus bosques originales. Por otro lado, esconde
un hecho aún más importante: que la conservación
de sus bosques se ha hecho a expensas de los bosques de otros países,
en particular del Sur.
Adicionalmente, tanto esos como los restantes
países del Norte son directamente responsables de los graves
procesos de deforestación que han ocurrido y continúan
ocurriendo en el Sur, a través de la imposición de un
modelo de desarrollo que ha generado pobreza y degradación ambiental
en los eufemísticamente llamados "países en vías
de desarrollo".
En definitiva, dudamos que exista algún
gobierno que se pueda atrever a afirmar seriamente en Johannesburgo
que no sólo ha conservado sus bosques, sino que además
no ha contribuido a la pérdida de bosques en otros países.
Incluso países como China y Tailandia, que decretaron una prohibición
a la corta de sus bosques, son a esta altura claramente responsables
de procesos de deforestación en terceros países.
Para entender las afirmaciones anteriores
se hace necesario comprender las distintas causas de la deforestación
y la degradación de los bosques, que se agrupan en causas directas
y causas subyacentes (o indirectas). Las causas directas son las más
fáciles de apreciar y son aquellas a las que en la mayoría
de los casos se les atribuye la responsabilidad de la deforestación.
Sin embargo, en realidad son otras las causas --las llamadas "subyacentes"--
las que determinan que las directas ocurran.
A modo de ejemplo, cada vez más, un
importante número de campesinos corta e incendia bosques para
destinar el suelo a cultivos agrícolas y cría de ganado.
Esto constituye una causa directa de deforestación. Sin embargo
la razón por la cual los campesinos emigran al bosque es porque
en su lugar de origen no disponen de tierras para cultivar y ello se
origina en una política injusta en materia de distribución
de tierras. Esta es una causa subyacente. Además, si los campesinos
llegan al bosque es porque previamente el gobierno o las empresas madereras
o mineras abrieron caminos de penetración hacia el mismo. Esta
--la apertura de caminos-- es otra causa subyacente. En muchos casos,
el gobierno impulsa esta migración apuntando a la expansión
de la frontera agrícola con el objetivo de aumentar las exportaciones.
Esto tiene implícitas varias causas subyacentes: la necesidad
de pagar la deuda externa, las políticas impuestas por los organismos
financieros internacionales, la existencia de mercados de consumo en
los países más ricos, entre otras.
El motor de las causas directas
Entre las causas directas más importantes
de la deforestación figuran la conversión del bosque a
la agricultura y a la cría de ganado, la urbanización
y la construcción de carreteras, la actividad de las empresas
madereras, la minería, la explotación petrolera, la construcción
de oleoductos y gasoductos, la cría industrial de camarón
(en el caso de los bosques de manglar), los incendios y la construcción
de grandes represas hidroeléctricas. Las grandes plantaciones
forestales para abastecer a diferentes industrias de materia prima barata,
son también causa directa de deforestación en la medida
que estos cultivos son precedidos generalmente por la corta del ecosistema
forestal nativo.
Sin embargo, el verdadero motor, causante
de que todas estas actividades se realicen en forma depredadora e insustentable
es el modelo de "desarrollo" vigente. Este implica la explotación
irrestricta de la totalidad de los recursos del planeta, con el objetivo
de alimentar un siempre creciente mercado consumidor, en particular
en los países del Norte industrializado. La desigualdad de los
términos de intercambio entre el Norte y el Sur, que ha generado
una creciente e impagable deuda externa que obliga a extraer y exportar
cada vez más recursos, sólo para pagar sus intereses,
ha acrecentado la devastación. El Fondo Monetario Internacional,
el Banco Mundial, los bancos multilaterales regionales y la Organización
Mundial de Comercio han sido fundamentales en todo el proceso, impulsando
y apoyando financieramente desde la construcción de carreteras
y de represas hidroeléctricas, hasta forzando a los gobiernos
a centrar sus esfuerzos en orientar la producción hacia la exportación,
con el objetivo de poder cumplir con el servicio de la deuda externa.
Además, el ajuste estructural impuesto por esos organismos ha
implicado el "achique" del Estado, una de cuyas consecuencias
ha sido la falta de recursos humanos y financieros a nivel del Estado
para atender a la protección y manejo sustentable de los bosques.
En la mayoría de los casos estas causas
tienen que ver con estrategias macroeconómicas que ofrecen fuertes
incentivos para la obtención de ganancias a corto plazo en lugar
de buscar la sustentabilidad a largo plazo. También son importantes
las estructuras sociales profundamente arraigadas que provocan desigualdad
en la tenencia de la tierra así como discriminación de
los pueblos indígenas, de los agricultores de subsistencia y
de los pobres en general. En otros casos incluyen factores políticos
tales como la falta de democracia participativa, la influencia de los
militares y la explotación de zonas rurales por élites
urbanas.
Las fuerzas que actúan detrás
de la agricultura insustentable
Según la FAO, el noventa por ciento
de la deforestación es provocado por prácticas de agricultura
insustentable, mientras que la tala y la plantación de árboles
para explotación forestal desempeñan un papel más
importante en la degradación de los bosques. Por más controvertidas
que sean estas cifras, en todo caso puede decirse que la agricultura
insustentable es sin duda una de las principales causas directas de
la deforestación y la degradación de los bosques en muchos
países del mundo. Un enfoque simplista del problema podría
llevar a culpar a la "ignorancia" de los agricultores involucrados
en este proceso, el cual, sin duda, es mucho más complejo. Son
pocos los que realmente deciden voluntariamente abandonar su tierra
natal, adentrarse en el bosque, talarlo y convertirlo en tierra agrícola.
Se ven empujados a todo esto por las fuerzas nacionales e internacionales
que actúan en función de intereses distintos a los suyos.
En algunos países, los bosques sirven
de válvulas de escape para evitar los levantamientos sociales.
La concentración del poder y la tierra en pocas manos da origen
a grandes masas de desposeídos que pueden llegar a protagonizar
situaciones de enfrentamiento y explosión social, por lo que,
para evitarlo, se les ofrece la posibilidad de acceder gratuitamente
a parcelas de tierra bosque adentro. Este acceso se hace posible a través
de proyectos viales promovidos por el gobierno, construidos ya sea para
talar los bosques en pos del "desarrollo" o como resultado
de las actividades de compañías dedicadas a la explotación
forestal, la minería, la energía u otras. Son los pobres
los que hacen funcionar las motosierras o quienes prenden fuego al bosque,
pero es principalmente el gobierno y las empresas los que están
detrás de tales acciones.
Las consecuencias de largo alcance de
la globalización
Los bosques también se talan para
abrir paso a la agricultura moderna o la cría de ganado a gran
escala con destino al mercado de exportación. Por ejemplo, muchos
bosques han sido convertidos a la ganadería en América
Central, a la producción de soja en Brasil y a la fabricación
de madera para celulosa en Indonesia. En el primer caso, el proceso
se originó en el crecimiento explosivo de un mercado de comida
rápida --hamburguesas-- en Estados Unidos. Ese mercado exigía
grandes volúmenes de carne barata que podría ser producida
en países cercanos a la zona tropical. El resultado fue la deforestación
generalizada de América Central. La producción subvencionada
y altamente "tecnificada" de carne en Europa exige un abastecimiento
siempre creciente de cereales para alimentar al ganado. La soja es uno
de los principales insumos de esa producción, y en Brasil --así
como en muchos otros países del Sur-- se han talado enormes superficies
en los bosques para asegurar la sustentabilidad económica de
ese sector a través del abastecimiento de cereal barato. Una
situación similar ocurre con el papel: el aumento constante del
consumo de papel, particularmente en los países de altos ingresos,
depende de la disponibilidad de madera barata con las que alimentar
a la industria de la celulosa y el papel. Es así que se talan
los bosques de Indonesia -y de muchas otras partes del mundo- para dar
lugar a las plantaciones de eucalipto destinadas a abastecer ese mercado
con crecientes cantidades de materia prima barata. En los casos anteriores,
resulta claro que la producción de hamburguesas en Estados Unidos,
o de carne en Europa y de papel en los países de ingresos elevados,
constituye una causa subyacente de la deforestación de América
Central, Brasil e Indonesia.
Las políticas de tenencia de la
tierra y las desigualdades
El siguiente ejemplo de Ecuador puede hacerse
extensivo no sólo a la mayoría de los demás países
amazónicos sino también a muchos otros países del
Sur en otras regiones distantes. A comienzos de la década del
70 hubo un gran flujo migratorio de agricultores que se adentraron a
la Amazonía ecuatoriana, una de las zonas de bosques más
preciada del mundo. La mayoría de estos agricultores venían
de los Andes y las regiones costeras del país, escapando a la
falta de tierra, el desempleo y la degradación de la tierra.
La migración fue activamente alentada por un programa del gobierno
ecuatoriano que incluía la entrega de títulos para los
inmigrantes si éstos demostraban que la estaban dedicando a actividades
productivas. La forma de demostrarlo era simple: deforestar el 80% del
predio asignado y eso fue lo que hicieron. Por lo tanto, la causa real
del terrible proceso de deforestación resultante se halla en
una serie de políticas del gobierno y no en la supuesta "ignorancia"
o "pobreza" del campesinado que migró a la Amazonía.
Modelos de producción y consumo
Los modelos de producción y consumo
desempeñan un papel importante en la deforestación, ya
que son la respuesta a la pregunta de por qué tantos, si no la
mayoría, de los países tienden a centrar su producción
en el abastecimiento de los mercados de exportación. Muy pocas
veces la producción de alimentos para los pobres es causa de
deforestación. Por el contrario, las mayores superficies de bosques
convertidas a otros usos están dedicadas a la producción
agropecuaria para exportación. Estos productos, que van desde
café y carne a coca y soja, en muchos casos son producidos casi
exclusivamente para los mercados exportadores. En la mayoría
de los casos se estimula la producción para la exportación
para reparar la muy a menudo seriamente alterada balanza comercial,
y/o para pagar deudas que en parte son causadas por este desequilibrio
de la balanza comercial. Según la actual ideología del
libre comercio, el remedio estándar de instituciones internacionales
como el Fondo Monetario Internacional para estos problemas es aumentar
la exportación, en lugar de disminuir las importaciones.
Un problema mundial con muchos actores
La deforestación y la degradación
de los bosques ocurre tanto en los países del Norte como del
Sur y las causas subyacentes también se originan en ambos, si
bien con diversos grados de responsabilidad. Los países industrializados
no sólo redujeron o degradaron sus propios bosques en el pasado,
sino que muchos lo siguen haciendo en el presente, ya sea a través
de la tala a gran escala --como en muchas zonas de Canadá, Estados
Unidos o Australia-- o la simplificación --y por lo tanto degradación--
de los bosques reduciéndolos a unas pocas especies de valor comercial
a costa de la biodiversidad --como ocurre en Suecia, Francia o Finlandia.
Al mismo tiempo, los problemas resultantes del modelo de industrialización
tienen un fuerte impacto en la degradación de los bosques. Algo
similar ocurre en el Sur, donde algunos bosques están siendo
cortados a tala rasa --en gran parte para la agricultura insustentable
orientada a la exportación, para la plantación de monocultivos
de árboles y palmas oleaginosas o para la ganadería--
o están siendo degradados como resultado de la actividad maderera
selectiva de las especies comercialmente más valiosas como la
caoba.
Algunas causas subyacentes se originan dentro
del país --sea del Norte o del Sur-- mientras que otras pueden
estar fuera de los límites nacionales. En esta situación,
la mayor responsabilidad generalmente la tiene el Norte. Las políticas
macroeconómicas impuestas al Sur a través de una serie
de mecanismos figuran entre las principales causas profundas de la deforestación.
Uno de los resultados más obvios de tales políticas ha
sido la creciente incorporación de exportaciones agrícolas
de países del Sur a mercados de países del Norte, generalmente
a costa de los bosques. Las mismas políticas macroeconómicas
han desembocado en la concentración de la riqueza en el Norte
que, sumado a los poderosos incentivos al consumo desmedido, dieron
como resultado modelos de consumo insustentables con fuertes repercusiones
en especial --aunque no exclusivamente-- en los bosques del Sur.
Los gobiernos y élites del Sur también
tienen la responsabilidad de algunas de las causas subyacentes de la
deforestación. Las políticas gubernamentales con respecto
a los derechos de los pueblos indígenas --particularmente las
que afectan sus derechos sobre sus territorios-- han sido la causa estructural
de muchos procesos de deforestación que no hubieran ocurrido
de haberse reconocido esos derechos. Las políticas gubernamentales
sobre los derechos a la tenencia de la tierra en general provocaron
la concentración de las mejores tierras agrícolas en unas
pocas manos y la consiguiente migración de los campesinos pobres
a los bosques, lo que provocó una deforestación en gran
escala. No obstante, en la mayoría de los casos las políticas
gubernamentales están vinculadas a actores externos como las
instituciones multilaterales, los organismos de "cooperación"
y las empresas trasnacionales, y por lo tanto la responsabilidad es
compartida. Es bien sabido que la construcción de caminos dentro
del bosque constituye una de las principales causas subyacentes de la
deforestación. Una vez que el camino está construido,
abre el bosque a los madereros, a los campesinos sin tierra, a las compañías
mineras y a muchos otros actores, provocando una deforestación
inmediata y generalizada. La construcción de caminos es una de
las actividades promovidas y financiadas por instituciones multilaterales
como el Banco Mundial y otros bancos multilaterales regionales, y permite
a los gobiernos cumplir con las políticas del FMI de aumento
de las exportaciones. La construcción de caminos también
está vinculada a los intereses de las trasnacionales, que les
permite acceder a los recursos naturales e incorporarlos al mercado
mundial.
Mirando hacia adelante
Lo anterior es una breve reseña de
algunas causas de la deforestación y la degradación de
los bosques, que prueba que la conservación de los mismos no
es un tema méramente "técnico" de manejo forestal
adecuado. Los bosques no están desapareciendo porque la gente
y sus gobiernos sean ignorantes o porque no haya planes de gestión
adecuados. Los bosques están desapareciendo porque una serie
de políticas nacionales e internacionales interconectadas preparan
el terreno para que ello suceda. Es por lo tanto a ese nivel que deben
encontrarse las soluciones.
En el momento actual, el modelo económico
predominante está exacerbando aun más todas las causas
--tanto directas como subyacentes-- que están en la raíz
del problema, en tanto todos los actores implicados --gobiernos, empresas
y organismos multilaterales-- continúan mintiendo a la opinión
pública asegurándole que el problema está siendo
abordado.
La forma de evitar el engaño es informar
a esa misma opinión pública acerca de las verdaderas causas
--y responsables-- de la pérdida de bosques, como forma de generar
una presión social que obligue a la adopción de todas
las medidas necesarias, tanto a nivel nacional como internacional, para
asegurar la conservación de los bosques.
La cumbre actual en Johannesburgo es una
excelente ocasión para poner el tema sobre el tapete y para desenmascarar
el falso discurso de quienes se visten de un verde ambiental cuando
lo único que les interesa es el verde billete de los Estados
Unidos.
Fuente:
Boletín Nº 61 del WRM, agosto
de 2002
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