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Boletín del WRM
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Número
63 - Octubre 2002
Enfocado en el manejo comunitario de bosques |
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COMPARTIENDO EXPERIENCIAS LOCALES - La iniciativa de una Política de Buena Gestión de los Bosques de Asia: en apoyo del manejo comunitario de bosques y de procesos más amplios El germen de la iniciativa de una Política de Buena Gestión de los Bosques (Good Forest Governance - GFG, por sus siglas en inglés) de Asia surgió en la reunión del Programa Bosques, Arboles y Pueblos (Forest, Trees and People Program-FTPP) realizada en Daman, Nepal, en abril de 2000. Los participantes de esa reunión reconocieron la necesidad de una participación más activa de la sociedad civil en el manejo comunitario de los bosques, así como las posibles formas de protagonismo de una asociación regional que apoye ese proceso. Dos años después, el germen de esa iniciativa comenzó a dar frutos gracias al apoyo de una subvención otorgada por la Fundación Ford al Regional Community Forestry Training Centre for Asia and the Pacific (Centro de Capacitación en Manejo Comunitario de Bosques para Asia y el Pacífico - RECOFTC por su sigla en inglés) que apuntaba a demostrar: * La viabilidad de un programa
para una política de buena gestión con los asociados existentes
y nuevos de RECOFTC. En los últimos meses se realizaron una serie de reuniones de planificación en Tailandia, además de talleres y eventos relacionados con la iniciativa de una Política de Buena Gestión de los Bosques de Asia durante la 4ª Reunión Preparatoria de la CMDS en Bali y en la propia Cumbre de Johannesburgo. Todas esas actividades han llevado a la elaboración de planes de trabajo, a la formación de nuevas asociaciones y al lanzamiento de una Alianza Asiática para la Política de Buena Gestión de los Bosques de Asia. Marco de referencia y objetivos de la Política de Buena Gestión de los Bosques de Asia El fundamento básico, el marco de referencia conceptual y las posibles funciones de la iniciativa de Política de Buena Gestión de los Bosques de Asia fueron expresados en un proyecto de documento de posición.(1) El marco de referencia de la iniciativa (ver a continuación) fue adaptado a partir del "mapa de Política de Buena Gestión" desarrollado por Hobley y Shields (2) para analizar y mejorar las relaciones entre los actores claves del manejo comunitario de bosques (usuarios del bosque, organismos vinculados al manejo de los recursos naturales y el entorno político). A través de diversas y sucesivas consultas fueron surgiendo y evolucionando los principales objetivos de la iniciativa de Política de Buena Gestión de los Bosques hasta llegar a lo siguiente: 1. Comprender la práctica y los factores que contribuyen a una política de buena gestión de los bosques, y servir como organismo difusor de las mejores prácticas, enseñanzas y otras informaciones pertinentes. 2. Apoyar las iniciativas de Política de Buena Gestión de los Bosques que tengan lugar a distintos niveles en los países asiáticos, y controlar los efectos de procesos políticos más amplios en las políticas de buen gobierno de los bosques. 3. Desarrollar canales efectivos de comunicación para (a) permitir una mayor difusión y repercusión de las opiniones de los usuarios de los bosques, y (b) mejorar las relaciones entre los distintos actores involucrados. Trabajo en redes y apoyo a la información En un esfuerzo por difundir información sobre este tema y estimular la discusión y la interacción entre quienes están interesados en una política de buena gestión de los bosques y en el manejo comunitario de los mismos, RECOFTC estableció los siguientes canales de comunicación: * Una página web dedicada
a la iniciativa de Política de Buena Gestión de los Bosques
(http://www.recoftc.org/forgov.html) Se espera que todos estos canales, junto con el sitio web y el boletín del WRM, sean usados en forma rutinaria y frecuente por los asociados de la iniciativa de política de buena gestión de los bosques y del manejo comunitario de bosques para promover el trabajo en red, compartir la información y brindar el apoyo de pares. Planes de trabajo de la iniciativa de Política de Buena Gestión de los Bosques Los diversos talleres y reuniones de planificación han permitido que los asociados de Camboya, China, India, Indonesia, Laos, Nepal, Filipinas, Tailandia y Vietnam elaboraran planes nacionales de trabajo en el tema. Representan un rico conjunto de actividades a escala local y nacional, centradas en temas como: * crear e institucionalizar
acuerdos para el aprendizaje En conjunto, estas actividades realizadas en cada país brindan una base sólida sobre la cual es posible llevar a cabo actividades regionales para lograr mayor sinergia y complementariedad. Cuatro actividades regionales han surgido como prioridades: * Compilar y analizar las evaluaciones
nacionales y locales en materia de política de buena gestión
de los bosques Próximos pasos En Johannesburgo surgió un grupo de gente con una visión y un compromiso compartidos en el área de política de buena gestión de los bosques. Entre los próximos pasos acordados se encuentran los siguientes: 1. Avanzar en las actividades locales y nacionales. Por ejemplo, Nepal está instrumentando planes para realizar un taller nacional sobre política de buena gestión de los bosques, elaborar criterios e indicadores sobre ese tema y el de manejo comunitario de bosques, y capacitar a facilitadores en la formación de grupos de usuarios con principios en materia de política de buena gestión de los bosques. 2. Consolidar planes de trabajo en materia de política de buena gestión de los bosques, finalizar términos de referencia para grupos de trabajo y facilitadores provisionales, y movilizar recursos humanos para hacer avanzar los procesos. 3. Centrar el trabajo en la aprobación de la ley de Tailandia sobre manejo comunitario de bosques. Este movimiento se ha beneficiado enormemente con las cartas enviadas al Primer Ministro tailandés por miembros del Caucus Mundial de Manejo Comunitario de Bosques y del WRM. 4. Continuar estableciendo vínculos con el Caucus Mundial de Manejo Comunitario de Bosques. Por ejemplo, se han logrado notables avances en la identificación de pueblos y actividades (por ej. áreas protegidas) para el Congreso Mundial de Explotación Forestal que se realizará en Quebec en 2003. 5. Utilizar el marco de referencia de la iniciativa de Política de Buena Gestión de los Bosques para analizar la situación de cada país y adaptarlo según las necesidades. RECOFTC ha ofrecido oficiar de anfitrión y apoyar un secretariado interino de la iniciativa de Política de Buena Gestión de los Bosques durante los dos años iniciales de la fase de viabilidad. Se están haciendo esfuerzos para movilizar: * Un grupo interino de trabajo
que posibilite una buena gestión y orientación general;
y Por Chun K. Lai, RECOFTC, http://www.recoftc.org/forgov.html, correo electrónico: forgov@recoftc.org (1) "Moving Towards Good Forest Governance in Asia and the Pacific: A Draft Position Paper pPepared as Part of Indonesian People's Forum During PrepCom IV of WSSD to Stimulate Dialogue and Interest in GFG". RECOFTC, Bangkok, mayo de 2002. (2) Hobley, M. y Dermott Shield.
2000. "The Reality of Trying to Transform Structures and Processes:
Forestry in Rural Livelihoods". Working Paper 132. ODI, Londres. - Manejo Comunitario de Bosques en Filipinas La rápida destrucción de los bosques filipinos causada por el madereo, la minería y la invasión de colonos sin tierra empujados por las políticas oficiales, fue reconocida oficialmente a fines de los 80 como un problema que requería una respuesta política para enfrentarlo. La necesidad de limitar y regular el madereo y promover alternativas de manejo comunitario de bosques fue aceptada por el gobierno a fines de la década. En 1990, el gobierno aprobó un Plan Maestro de Desarrollo Forestal que supuso un intento de "aumentar a escala" las iniciativas comunitarias previas de manejo de bosques. Según el plan, las comunidades tenían derecho al arriendo de tierras de bosques de propiedad del Estado bajo el sistema de Contratos de Administración Forestal, que les daba derecho a plantar árboles y comercializar los productos del bosque durante un período de 25 años. En las primeras etapas del proceso se expresó la preocupación de que los Contratos de Administración Forestal no contemplaban los reclamos no resueltos de las tierras indígenas y que incluso podían ser utilizados para extinguir los derechos nativos. Posteriormente se introdujeron modificaciones para reafirmar a las comunidades indígenas que celebraban los contratos que sus reclamos históricos no serían afectados. Durante los 90 llovieron fondos de asistencia internacional de organismos bilaterales y multilaterales para el sector forestal. El Banco Asiático de Desarrollo proporcionó un apoyo sustancial a los proyectos de plantaciones de árboles y el Banco Mundial brindó fondos adicionales para el desarrollo general del sector forestal. Ambos programas de préstamo fueron modificados para incluir la iniciativa de Administración Forestal, al tiempo que se incentivó el interés de las comunidades por las plantaciones a través de iniciativas de "reforestación por contrato", que aseguraban asistencia técnica y financiera a individuos, cooperativas o comunidades embarcados en programas de plantación de árboles. Al mismo tiempo, USAID se abocó al manejo forestal comunitario a través de dos grandes Proyectos de Manejo de los Recursos Naturales, que brindaron fondos especiales para que el Departamento de Energía y Recursos Naturales proporcionara algunas soluciones a la población rural pobre. Si bien los pueblos indígenas componen como mínimo el 30% de la población rural pobre que habita los bosques filipinos, las disposiciones específicas para los pueblos indígenas no fueron un renglón destacado del programa general. A pesar de las buenas intenciones por parte de los donantes, el impacto general del programa de reforma forestal no ha tenido un gran éxito para los pobladores rurales pobres en general, y para los pueblos indígenas en particular. Los beneficiarios principales del programa han sido las compañías que realizaron las plantaciones. La reforestación por contrato no logró servir a los mercados locales en la forma esperada, y la mayoría de los programas de reforestación por contrato que han perdurado son los programas de cultivo de árboles para fábricas de papel y celulosa en gran escala, como PICOP. En el norte de Mindanao, la reforestación por contrato determinó el asentamiento de colonos en tierras indígenas, provocando graves conflictos. Las ONGs y los voceros indígenas destacan la existencia de muchos otros resultados lamentables del programa de reforma forestal. Uno de ellos ha sido que el sector se ha vuelto casi totalmente dependiente del apoyo de los donantes y carece de financiamiento y apoyo político del gobierno central. Como resultado, el programa no se "enraizó" en los procesos nacionales de reforma institucional o política y las conexiones entre la reforma financiada con fondos de ayuda y los procesos políticos locales ha sido débil o inexistente. El Manejo Comunitario de Bosques se ha convertido así en un enclave impulsado por los donantes dentro de la economía política, tolerado como una forma de captar divisa extranjera más que como una forma de promover un desarrollo sustentable. En consecuencia, las comunidades afectadas se han distanciado aún más de los políticos promotores de la reforma nacional, y en vez de haber sido empoderadas y estar mejor conectadas con los procesos de las políticas nacionales, se encuentran agobiadas por la nueva burocracia del Manejo Comunitario de Bosques, que se ha expandido en forma masiva gracias al financiamiento extranjero. El veredicto general de varias ONGs y activistas comunitarios es que la reforma forestal ha sufrido de un exceso de flujo de dinero en un enfoque verticalista, de arriba hacia abajo. El programa impulsado por los donantes intentó generar resultados en base a una iniciativa incipiente de la sociedad civil antes de que se produjera un cambio institucional real a nivel nacional. El resultado fue un programa que empantanó el proceso nacional de reforma y que dejó a los pueblos indígenas con menos poder que antes. Por Marcus Colchester, Forest
Peoples Programme, correo electrónico: marcus@fppwrm.gn.apc.org - India: pueblos indígenas y manejo conjunto de bosques Los experimentos de India con el Manejo Conjunto de Bosques (Joint Forest Management - JFM) nacieron de los intentos de los funcionarios forestales de considerar las exigencias "tribales" de manejar sus propios bosques. [Los pueblos indígenas de India son designados oficialmente como "tribus"]. Bajo el régimen del JFM los bosques siguen siendo propiedad del Estado bajo la jurisdicción de los Departamentos de Bosques pero se contrata a las comunidades para manejar los bosques, y las mismas conservan una parte de las ganancias de la venta de las cosechas. La medida en que se comparten las ganancias con las comunidades varía en forma considerable de un Estado a otro de India, e igualmente varía el nivel de intervención de cada departamento de bosques. Pero el JFM se destaca por la baja seguridad de tenencia que brinda a los participantes. En la mayoría de los Estados, las Comisiones de Protección de los Bosques establecidas para manejar los bosques en forma conjunta con los Departamentos de Bosques carecen de personería jurídica y no están incluidas en ninguna categoría; sólo existen en relación con los organismos del gobierno. Por esa razón muchos de los participantes en actividades de JFM consideran el proceso simplemente como otra forma usada por los Departamentos de Bosques para organizar la mano de obra local para mejorar las tierras públicas. Sin embargo, algunos integrantes del servicio de bosques han argumentado que la intervención del Estado es esencial para asegurar que los sectores más débiles de la comunidad puedan beneficiarse del modelo de manejo conjunto y no sigan siendo marginados. A mediados de la década de los 90 se proporcionó asistencia extranjera a gran escala, especialmente a través de préstamos concesionales del Banco Mundial, para ayudar a ampliar el área de manejo conjunto de los bosques. El programa ahora abarca todo el país. Sin embargo, ha comenzado a tener problemas serios. Un grupo de problemas proviene de la falta de voluntad política real de algunos Estados del país de ponerlo en práctica. En los Estados indios donde el programa creció como "originario" de la zona y fue implantado por técnicos forestales destacados, la ampliación del área manejada bajo esta modalidad fue relativamente exitosa. En estos Estados, la existencia de al menos algunos técnicos forestales comprometidos, movimientos sociales activos que presionan por lograr reformas y una red de ONGs consustanciadas con el tema, aseguró la creación de mecanismos adecuados para controlar el progreso y asegurar la rendición de cuentas. Pero en otros Estados que han aceptado el programa principalmente como resultado de un cambio de política nacional y para disponer de fondos del exterior, esos controles y balances han estado ausentes. Los funcionarios del Departamento de Bosques se han resistido a lo que ven como un desgaste de su autoridad. De esta forma, los programas de manejo conjunto de bosques han sido instrumentados a media máquina, con preparación poco adecuada de la comunidad y sin que los funcionarios conservaran demasiada autoridad. En estas circunstancias el ámbito para la aplicación de las instituciones, conocimientos e iniciativas locales no ha sido demasiado grande, y en consecuencia no ha habido un gran entusiasmo por JFM. Un segundo grupo de problemas surge de la aplicación inflexible del concepto de JFM. El JFM fue concebido originalmente por los técnicos forestales como una forma de alentar la rehabilitación de las tierras de "bosques" degradados. El programa entonces sólo se aplica en áreas donde se han perdido los bosques naturales y las comunidades locales requieren ayuda para restaurar la cubierta boscosa y obtener (o recuperar) un sistema de manejo de bosques más sustentable. Irónicamente, esto significa que las comunidades que no han agotado significativamente sus boques no califican para participar en el programa. Muchos de los grupos tribales de India Central han sido víctimas de esta trampa. En otras áreas, las tribus se han sentido excluidas del JFM porque las oportunidades de participar fueron monopolizadas por grupos de castas superiores que pudieron utilizar sus mayores posibilidades de acceso a los funcionarios para asegurar su participación en el programa de JFM. Los grupos marginados y técnicamente sin tierra como los pueblos tribales han visto entonces cómo "tierras degradadas" y "eriales" importantes para su sustento fueron anexadas al JFM, dejándolos todavía más empobrecidos. Sorprendentemente, a pesar de su política sobre los pueblos indígenas, el apoyo del Banco Mundial al JFM no ha ayudado a centrar la atención en las necesidades especiales de los pueblos indígenas. En enero de 2000, el Banco Mundial abruptamente se retiró del Proyecto de Explotación de Bosques de Madhya Pradesh después de que los grupos tribales, frustrados por la forma en que el JFM se estaba imponiendo sobre sus tierras tradicionales sin contemplar sus derechos o intereses, viajaron todo el trayecto hasta Delhi para visitar la oficina del Banco Mundial y expresar sus quejas. Al negársele el acceso al edificio, las tribus acamparon en el complejo hasta que el Banco aceptó una petición del grupo. El personal del Banco Mundial admitió después en forma privada que el proyecto no fue desarrollado de acuerdo con las políticas del banco y que por lo tanto era indefendible. Alarmados por esta experiencia y enfrentados a las quejas canalizadas a través del Panel de Inspección, los miembros del personal del Banco Mundial en India han discutido si deben terminar completamente su participación en el JFM. Entre las lecciones que brindó la experiencia del JFM están las siguientes: * las comunidades se pueden
beneficiar sólo si además tienen tierras adecuadas para
la subsistencia fuera de los bosques; Pero en general, la mayoría de los pueblos indígenas de India ven al JFM como un primer paso (inadecuado) hacia la restitución de sus derechos. Por Marcus Colchester, Forest
Peoples Programme, correo electrónico: marcus@fppwrm.gn.apc.org - Hacia el manejo comunitario de bosques en Indonesia A partir de la década del sesenta los bosques de Indonesia han ido agotándose rápidamente, como consecuencia de la generalización del otorgamiento de concesiones de madereo a militares de alto rango. El madereo se expandió rápidamente para proveer de troncos baratos a la industria maderera japonesa, principalmente para producir madera contrachapada. Bajo la dura presión de los programas de colonización dirigidos por el gobierno, el ritmo de destrucción de los bosques aumentó aceleradamente, un proceso agravado además por programas a gran escala, algunos de ellos desarrollados con asistencia extranjera, para expandir el cultivo de árboles en los "bosques en conversión". A mediados de los años 70, el gobierno de Indonesia restringió y posteriormente prohibió la exportación de madera en rolos sin procesar, lo que tuvo el efecto de brindar un mercado protegido para la industria nacional de madera contrachapada y de procesamiento de madera, que generó un apetito voraz por madera. Pronto la demanda superó el suministro, lo que aceleró la expansión de la frontera del madereo hacia zonas más remotas de Kalimantan, Sulawesi, las Moluccas e "Irian Jaya" (Papúa occidental). Hacia fines de los años 80, las ONG estimaban que la tasa de deforestación en Indonesia rondaba un millón de hectáreas por año, cifra negada durante mucho tiempo por el gobierno. Estudios recientes ubican la tasa de pérdida de bosques en niveles todavía más altos, a la vez que sostienen que más de la mitad de toda la madera se extrae en forma ilegal. Como afirma el Centro Internacional de Investigación Agrícola Forestal (International Centre for Research in Agroforestry): "A principios de la década del 80, en un proceso que podría considerarse una de las usurpaciones de tierra más grandes de la historia, el gobierno instrumentó un sistema de zonificación de bosques que clasificó la mayoría de las islas exteriores como territorios de bosques. El setenta y ocho por ciento del territorio de Indonesia, equivalente a más de 140 millones de hectáreas, quedó bajo la responsabilidad del Departamento Forestal y de Cultivos Estatales. Esto incluía más del 90% de las islas exteriores. Las estimaciones afirman que en esa zona viven aproximadamente 65 millones de personas. Según el Departamento Forestal, la creación de la zona de bosques del Estado anuló los derechos locales "Adat", volviendo invisibles a miles de comunidades en relación con el proceso de planificación del manejo de bosques, y convirtiéndolas en ocupantes ilegales de sus propias tierras ancestrales. Como resultado, las concesiones madereras, las plantaciones de árboles, las áreas protegidas y los programas de migración auspiciados por el gobierno se aplicaron directamente en millones de hectáreas de tierras comunitarias, dando lugar a un conflicto generalizado. Sin embargo, en realidad para muchos pobladores locales es la ley tradicional, o "hukum Adat", la que todavía rige las prácticas de manejo de los recursos naturales". Desde la caída de Suharto en 1998, la protección política de la cual se beneficiaban sus compinches se ha ido debilitando paulatinamente, y políticos y funcionarios con mentalidad reformista han comenzado a presionar para introducir reformas más amplias en la política en materia de bosques. Ante la presión de las ONGs y de una sociedad civil que tiene creciente confianza en sí misma, el Departamento Forestal se ha visto obligado a ceder, al menos en parte, a las demandas de las comunidades exigiendo acceso y control sobre los bosques. Un ámbito de conflicto es la definición de cuáles son las zonas clasificadas como Bosques Estatales. Cifras oficiales publicadas recientemente muestran que sólo el 68% de las áreas reclamadas como Bosques Estatales fueron realmente demarcadas y designadas como tales, pero no hay mapas claros disponibles para ayudar a las comunidades a determinar si viven en un área designada como bosque o en el 32% restante, que formalmente sigue estando bajo la jurisdicción del Ministerio de Tierras Agrícolas. Por otra parte, muchas comunidades cuestionan hoy la legalidad de la demarcación y la designación de estas tierras como Bosques Estatales. En muchos casos no se aplicaron los procedimientos formales requeridos de consulta a la administración local y a las comunidades afectadas, lo que abre la posibilidad de cuestionar ahora ante los tribunales la anexión de tierras comunitarias para establecer Bosques Estatales. Ha surgido un movimiento vigoroso de la sociedad civil en desafío al control que ejerce el Estado sobre los bosques, integrado entre otros por varias alianzas de ONGs y otros miembros de la sociedad civil, como la Coalición para la Democratización de los Recursos Naturales (KUDETA), el Foro de Comunicación sobre Manejo Comunitario de Bosques (FKKM), el Consorcio de Apoyo al Manejo Comunitario de Bosques (KpSHK) y la Alianza de Pueblos Indígenas del Archipiélago (AMAN). Si bien sus tácticas y prioridades varían, todos han exhortado a devolver los bosques a las comunidades locales. Todas estas iniciativas se han visto beneficiadas por el considerable apoyo financiero de diversas ONG que trabajan en el desarrollo y por fundaciones extranjeras. El Departamento Forestal ha adoptado varias medidas para resolver esta presión. En enero de 1998 aprobó un decreto especial que reconocía los derechos de las comunidades de Krui, en Lampung occidental, al control permanente de sus bosques bajo régimen de manejo comunitario. A mediados de 1999, el Gobierno realizó en colaboración con las ONG un proceso de consulta para elaborar el borrador de una nueva Ley Forestal, pero el proceso se interrumpió cuando se difundió que paralelamente al proceso de elaboración externo más o menos abierto, con la participación de grupos de la sociedad civil, el Ministro estaba desarrollando simultáneamente su propia versión en forma interna. Fue justamente el borrador interno el que fue enviado al Parlamento y ratificado, a pesar del cuestionamiento general, incluso de ex ministros de Medio Ambiente y del Departamento Forestal. Poco después, una nueva ley fue aprobada en el mismo período, el Decreto ministerial SK 677/1999 (revisado en 2001 como SK 31/2001), por el cual las comunidades pueden establecerse como cooperativas y asegurarse el arriendo de los bosques durante 25 años con sujeción a la aprobación gubernamental de los planes de manejo local. Si bien muchas ONG son críticas respecto a los avances limitados que introducen estas leyes, otras las consideran pasos importantes hacia el reconocimiento de los derechos de las comunidades sobre los bosques. La lucha por la reafirmación del manejo comunitario de bosques en Indonesia en realidad recién comienza. Por Marcus Colchester, Forest
Peoples Programme, correo electrónico: marcus@fppwrm.gn.apc.org - Indonesia: cambios y desafíos del movimiento de manejo comunitario de bosques El movimiento indonesio de ONGs ha apoyado el Manejo Comunitario de Bosques (MCB) desde 1995. El mensaje principal utilizado en la etapa inicial fue que la mayoría de los modelos de manejo comunitario de bosques desarrollados en forma sustentable se basaban en la sabiduría, la cultura y las costumbres de la comunidad. La cultura y las costumbres
de las comunidades de los bosques en Indonesia están influenciadas
por el medio ambiente exterior, incluyendo factores como la tecnología,
las reglamentaciones públicas y las tendencias de la cultura
mundial. La globalización y el desarrollo han acelerado la influencia
de la cultura mundial sobre las comunidades tradicionales, que generalmente
se encuentran en áreas remotas. Esas nuevas influencias culturales
son en general más materialistas e individualistas que la cultura
y las costumbres comunitarias existentes. El modelo de MCB, que solía
ser manejado con un espíritu comunitario (tanto en tierras comunales
o privadas), se ha orientado hacia el individualismo; ha ido pasando
del ritualismo ecológico a una orientación pecuniaria.
Los valores sociales, culturales y tradicionales de la tierra y los
bosques están cambiando lentamente, pero a paso seguro, hacia
la comercialización. No todas las comunidades han cambiado de acuerdo a lo descrito, pero creo que tarde o temprano, todos los grupos comunitarios (incluso las comunidades indígenas y tradicionales) cambiarán en esa dirección. ¿Qué deberían hacer las ONGs que apoyan el Manejo Comunitario de Bosques? Una vez que somos conscientes de esa situación, la pregunta es: ¿qué debemos hacer? ¿Debemos seguir promoviendo el antiguo modelo de MCB, debemos buscar un nuevo modelo o debemos volver al modelo convencional (sistemas estatales de manejo de la tierra)? En mi opinión, debemos promover el modelo de MCB con algunas mejoras. Esta afirmación se basa en tres razones. En primer lugar, el sistema de gestión gubernamental no está bien manejado en Indonesia, y por tanto no es posible instrumentar en forma adecuada el manejo estatal de los bosques. Si el gobierno intenta otra vez forzar a las comunidades a adoptar el modelo de manejo estatal, se multiplicarán los conflictos por el manejo de los recursos naturales entre las comunidades, el gobierno y el sector privado. También aumentará la corrupción, la colusión y el nepotismo en el sector forestal, lo que en última instancia acelerará la destrucción de los bosques. En segundo lugar, las comunidades locales que viven en los bosques o en sus alrededores tienen una historia que las vincula a esa zona y que las hace más responsables del mantenimiento de los bosques. En tercer lugar, las comunidades locales tienen conocimientos indígenas que pueden constituirse en una base para lograr el manejo sustentable de los bosques. Es por estas razones que el movimiento de MCB en Indonesia debe seguir enfrentando muchos desafíos. Los partidarios del movimiento del Manejo Comunitario de Bosques deben tener claras las tendencias del cambio cultural en las comunidades rurales para evitar hipótesis falsas y acciones inadecuadas. Entre los obstáculos que hemos encontrado al enfrentar los desafíos del desarrollo del MCB se encuentran los siguientes: 1. La debilidad de las instituciones locales (especialmente la falta de mecanismos de resolución de conflictos y sistemas de aplicación de normas establecidas). Basándonos en nuestras experiencias, es difícil para las instituciones locales adaptarse a los nuevos cambios y oportunidades. Hay muchos grupos comunitarios que no pueden manejar los cambios. Esto produce muchísimos conflictos internos que quedan sin resolver. También hemos encontrado una gran debilidad en el sistema de aplicación. Con frecuencia los grupos piden al gobierno que resuelva sus conflictos, pero el gobierno también tiene poca o ninguna capacidad para la resolución de conflictos. 2. El límite de la tecnología y la metodología para el MCB La mayoría de las prácticas de manejo en Indonesia se basan en inversiones y operaciones en gran escala. El modelo de manejo comunitario de los bosques se basa en enfoques en pequeña escala y en pequeñas inversiones. La mayor parte de la tecnología y la metodología de manejo de bosques disponible en Indonesia sólo se adecua a las operaciones en gran escala que implican construcción de carreteras y equipo pesado, y producen grandes volúmenes de madera, etc. En base a nuestra experiencia de un aserradero comunitario, debimos encargar los equipos al extranjero, con un costo muy alto. Por otra parte, en el manejo de bosques en pequeña escala a menudo es difícil encontrar soluciones técnicas para problemas como la definición de la tala anual permitida, la rotación, la fertilización, etc. La mayoría de los expertos disponibles están familiarizados con el modelo a gran escala, pero no con la explotación comunitaria de bosques en pequeña escala. Hemos encontrado experiencias similares en el procesamiento y administración de recursos de ratán. En resumen, no tenemos la tecnología ni las metodologías adecuadas para apoyar el MCB en Indonesia, donde las comunidades quieren producir para un mercado más amplio. 3. Falta de sistemas de apoyo Se necesita un sistema de apoyo que ayude a las comunidades a tener acceso a la información de mercado, a la capacitación, contar con servicios de asistencia técnica, lograr facilidades de crédito y crear una reglamentación de apoyo. Para posibilitar el éxito del manejo comunitario de los bosques, es necesario reordenar el sistema de servicios públicos de Indonesia para que éste cumpla con esas necesidades, y desarrolle las capacidades técnicas necesarias para apoyar el manejo comunitario de bosques en pequeña escala. Por Ade Cahyat, East Kalimantan
Foundation for Supporting CBFM (SHK Kaltim), correo electrónico:
cahyat@samarinda.org - Tailandia: las comunidades de los bosques renuevan lucha por sus derechos Después de diez años de negociaciones entre funcionarios gubernamentales, grupos de las comunidades locales y Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), se ha logrado la elaboración de un Proyecto de Ley de Bosques Comunitarios, que sería la primera legislación tailandesa que reconoce la capacidad legal de las comunidades que viven dentro y en los alrededores de las Reservas Nacionales de Bosques de Tailandia para usar, manejar y proteger sus bosques en cooperación con el Real Departamento Forestal. El año pasado el Proyecto de Ley fue aprobado por la Cámara Baja pero posteriormente bloqueado por la Cámara Alta (Senado), que propuso modificaciones que básicamente desvirtuaban la intención del proyecto de ley y podrían desembocar en el reasentamiento de las comunidades locales, particularmente minorías étnicas, que viven en zonas de bosques protegidos tales como parques nacionales. Después de que el Senado modificó el Proyecto de Ley, éste volvió a la Cámara baja para su consideración. Aunque la ley debía haber sido remitida para su consideración por la Cámara Baja a fines de setiembre, su tratamiento ha sido pospuesto hasta enero de 2003. Según fuentes gubernamentales, las supuestas razones que llevaron a posponer la consideración del Proyecto de Ley fueron la reciente reorganización del gabinete que supone el establecimiento de un nuevo Ministerio de Recursos Naturales, y cierta incertidumbre sobre los resultados políticos de la aprobación de la Ley. Cuando la Cámara Baja trate el Proyecto de Ley tendrá dos opciones: aceptar las modificaciones del senado y aprobar la ley, o expresar su desacuerdo, en cuyo caso se crea una comisión parlamentaria conjunta para tratar la ley. Afortunadamente, la segunda opción parece más probable en esta etapa. Si se crea la comisión conjunta, se espera que lleve un mes considerar las modificaciones, hacer revisiones y volver a enviar la ley a ambas cámaras para su consideración. Las modificaciones realizadas por el Senado también han aminorado el ritmo de todo el proceso, produciendo gran frustración a los grupos de las comunidades locales que necesitaban que la ley fuera aprobada lo más pronto posible para evitar el potencial desalojo de sus hogares en las zonas de bosques. Grupos de las comunidades locales y ONGs del norte de Tailandia están organizando una gran conferencia sobre bosques comunitarios e invitaron al Ministro del recientemente creado Ministerio de Recursos Naturales y a otros políticos a demostrar su apoyo político. En Bangkok, los académicos organizaron un seminario para lograr entre sus pares apoyo al proyecto de ley original aprobado por la Cámara Baja. ONGs y académicos de Bangkok y otros lugares han comenzado una campaña de 60.000 postales en respaldo al Proyecto de Ley. Más de 1.000 académicos de toda Tailandia ya han firmado una carta en apoyo de la ley. También se está recibiendo el apoyo internacional de académicos y ONGs (puede firmar y enviar la carta de muestra publicada en la página web del WRM: http://www.wrm.org.uy/alerts/september02.html#1). Todas esas firmas y cartas de apoyo serán presentadas al Parlamento en enero de 2003. Por Rajesh Daniel, TERRA/PER,
correo electrónico: noelrajesh@yahoo.com |
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
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