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EL TEMA CENTRAL DE ESTE
BOLETIN: MANEJO COMUNITARIO DE BOSQUES
Durante siglos, las comunidades
locales se han beneficiado de un uso sustentable de los bosques. Pero
el control centralizado de los recursos naturales hace ya muchos años
que erosiona los derechos locales y provoca procesos de deforestación
a gran escala. El desastre actual (producto de las actividades del Estado
y las grandes empresas en los bosques) deja en claro que es necesario
cambiar el curso de los acontecimientos y devolver el manejo de los
bosques a las comunidades locales. El modelo industrial ha fracasado
rotundamente en asegurar la conservación de los bosques, mientras
que los enfoques basados en la comunidad demuestran que el mejoramiento
de la base de sustento de los pueblos y el uso sustentable de los bosques
son objetivos compatibles.
Para ayudar a difundir este
mensaje, decidimos promover un esfuerzo conjunto tendiente a compartir
experiencias de manejo comunitario de bosques, dedicando todo este boletín
del WRM a este tema e invitando a todas las partes interesadas a participar
en su elaboración. Como resultado, recibimos un gran número
de artículos de todo el mundo, que reflejan puntos de vista diferentes
(aunque complementarios) sobre la puesta en práctica de este
enfoque en realidades sociales y ambientales distintas. Esta diversidad
seguramente nos ayudará a ampliar nuestra comprensión
de los problemas que hay que resolver para que este enfoque sea viable.
A tod@s quienes escribieron artículos o nos enviaron sus sugerencias
(¡o ambas cosas!), gracias por haber compartido con nosotr@s y
con tod@s nuestr@s lector@s su conocimiento y experiencias.
NUESTRA OPINION
-
El manejo comunitario de bosques es tan posible como esencial
La conservación de los
bosques del mundo requiere de la adopción de una serie de medidas
que impliquen un cambio de rumbo al actual modelo de destrucción.
Dado que las causas directas de degradación de los bosques como
las indirectas ya han sido claramente identificadas, el siguiente paso
consiste en tomar las medidas necesarias para su remoción.
Al mismo tiempo, se requiere
adoptar un nuevo modelo de manejo de los bosques, que asegure su conservación.
En este sentido, es importante señalar que en la mayoría
de los países del mundo existen numerosos ejemplos en materia
de manejo adecuado de los bosques, en los cuales se asegura el uso ambientalmente
sustentable de los mismos, que además beneficia a las comunidades
locales. Este tipo de manejo se denomina genéricamente "manejo
comunitario de bosques", aunque adopta distintas modalidades acordes
con la diversidad socioambiental de los lugares donde se desarrolla.
Por lo anterior, resulta evidente
que para asegurar la conservación de los remanentes de bosques
del mundo --e incluso la rehabilitación de extensas áreas
degradadas-- se debe trabajar a dos puntas: por un lado, eliminando
las causas directas e indirectas de deforestación y por otro
lado devolviendo la responsabilidad del manejo de los bosques a las
comunidades que allí habitan, por ser ellas las primeras interesadas
en la conservación del recurso.
En teoría entonces, la
solución a la crisis de los bosques está al alcance de
la mano. Sin embargo, la experiencia muestra que para que el manejo
comunitario de bosques pueda convertirse en realidad se requiere resolver
una serie de problemas, tanto externos como internos a las comunidades.
La solución de la mayor
parte de los problemas externos es competencia de los gobiernos. En
efecto, son ellos quienes deben crear las condiciones esenciales para
hacer posible este tipo de manejo, lo que implica un cambio radical
en el rumbo que han seguido durante muchos años. Significa en
primer lugar asegurar la tenencia de los bosques por parte de las comunidades.
Este cambio no resulta fácil para los gobiernos, dado que implica
un traspaso de poder sobre el uso de los recursos boscosos, con lo que
se afecta tanto a los intereses de los propios organismos estatales
(por ejemplo, los Departamentos Forestales), como también a las
empresas (nacionales y trasnacionales) que actualmente se benefician
de concesiones otorgadas por el Estado.
Si bien asegurar la tenencia
comunitaria de la tierra es una condición necesaria, en general
no es suficiente. El Estado debe a su vez remover una serie de obstáculos
que dificultan el manejo comunitario y al mismo tiempo brindar todos
los apoyos necesarios para su generalización. Dichas medidas
van desde la simplificación de trámites burocráticos
y la reducción de las cargas impositivas a la investigación
y el apoyo en materia de mercadeo de los productos forestales.
Por su parte, las propias comunidades
deben resolver adecuadamente una serie de temas fundamentales, tales
como las cuestiones organizativas y administrativas, que aseguren un
manejo democrático, participativo y transparente de los recursos
administrados en forma comunitaria. En muchos casos requerirán
recuperar el conocimiento tradicional y/o adaptarlo a la nueva realidad,
así como promover la participación equitativa --en particular
en la toma de decisiones-- de la comunidad en su conjunto, lo que en
muchos casos implicará abordar la cuestión de género
y la capacitación a todos los niveles.
También las ONG que acompañan
estos procesos deberán definir claramente su rol y limitarse
al apoyo a las comunidades, evitando asumir un papel de dirección
que no les corresponde y que en definitiva poco hace para fortalecer
a las comunidades. Al mismo tiempo, deberán reconocer el carácter
transitorio de su asistencia, buscando traspasar su conocimiento lo
antes posible a las propias comunidades para que éstas puedan
independizarse de la asistencia externa y asumir todas las funciones
en el manejo del bosque.
Pero quizá el aspecto
principal a señalar es que el manejo comunitario de bosques no
es un tema técnico --sin que esto implique desconocer la importancia
de lo técnico-- sino fundamentalmente una cuestión política.
Para que se vuelva realidad es por ende necesario organizarse, coordinar
esfuerzos, compartir información y desarrollar campañas
para que los gobiernos adopten políticas que generen las condiciones
necesarias para que el manejo de los bosques vuelva a manos de las comunidades.
El manejo comunitario de bosques no sólo es posible: es esencial.
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