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LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS - Liberia: peligran bosques únicos por explotación maderera En Liberia se sitúan los dos últimos bloques continuos importantes de bosque pluvial tropical que subsisten en el bosque de Alta Guinea en Africa occidental. El bosque de Alta Guinea, reconocido como uno de los veinticinco puntos neurálgicos ("hot spots") de la biodiversidad mundial, está constituido por un cinturón de bosques fragmentados situados a lo largo de la costa africana occidental. Ocupa total o parcialmente alrededor de diez países; comenzando al oeste de Guinea y terminando al suroeste de Camerún. De los veinticinco "hot spots" mundiales, éste es el que alberga la mayor diversidad de mamíferos. El bosque de Alta Guinea contiene 551 especies diferentes de mamíferos y la mitad de las especies conocidas de mamíferos del continente africano. Además, figura entre las regiones con grado más alto de prioridad en materia de conservación de primates, formando parte así de las zonas prioritarias en cuanto a la conservación de la biodiversidad mundial. Se estima que el bosque de Alta Guinea disminuyó un 12,7% con relación a su extensión inicial, es decir 727.900 kilómetros cuadrados. Alrededor del 45% de este bosque se encuentra en Liberia. El bosque liberiano sirve de hábitat a una importante fauna y flora endémicas y representa un nicho ecológico único para algunas de las especies más raras del mundo. La zona presenta una fauna y una flora que le son propias y la conservación de su diversidad biológica ha sido reconocida como una prioridad mundial, ya que si bien Liberia posee una profusión de riquezas biológicas, esas riquezas son poco comunes. Desgraciadamente, el bosque pluvial de Liberia se ve seriamente amenazado, sobre todo por la explotación forestal. De 1997 a 2001, la producción de madera rolliza aumentó en forma espectacular (más del 1300%). Como era de esperar, esto tuvo un enorme impacto sobre las comunidades rurales indígenas y las poblaciones locales cuyos medios de subsistencia provienen de la tierra y del bosque. Sus prácticas culturales y espirituales dependen tan estrechamente del bosque que con la rápida desaparición de éste, la supervivencia y el crecimiento de dichas comunidades se ven seriamente amenazadas. El nivel actual de pobreza en estas comunidades permite entrever lo que sucederá si no se hace nada para controlar la tendencia actual de la explotación forestal. En el año 2000, la Fundación por la Salvaguarda del Futuro (SAMFU - Save My Future Foundation) inició una investigación sobre las actividades de la industria forestal. Las primeras investigaciones revelaron que una abrumadora mayoría de liberianos, en particular los habitantes del medio rural, estaban desconformes con la forma en que las empresas madereras operan. Los liberianos expresaron además su gran decepción frente a cómo el gobierno de Liberia gasta los ingresos provenientes del comercio de la madera, descuidando la necesaria inversión de una parte de estos ingresos para mejorar las condiciones de vida de sus comunidades. El equipo investigador informó asimismo sobre la existencia de prácticas de desarrollo no sustentables extremadamente peligrosas y los habitantes de algunas regiones declararon que las milicias de algunas empresas madereras los acosaban y pretendían presionarlos. Esos resultados mostraban además la necesidad de realizar investigaciones más profundas sobre la industria maderera. Por eso se lanzó la Campaña por la Salvaguarda del Bosque Liberiano y el Respeto de los Derechos Humanos de Liberia con el fin de realizar una investigación más detallada sobre las actividades de las empresas madereras en Liberia. El objetivo de la campaña actual es proteger el bosque pluvial y promover el respeto de los derechos individuales y colectivos de las poblaciones indígenas, trabajando en relación estrecha con ellas con este fin. El proyecto apunta además a controlar las actividades de explotación forestal; su objetivo es ilustrar y revelar las infracciones forestales cometidas, así como facilitar los debates públicos sobre estos temas. Información extraída de la
introducción de "Pillage: La destruction silencieuse de
la forêt pluviale du Liberia" (Saqueo: La destrucción
silenciosa del bosque pluvial de Liberia), Fundación SAMFU, setiembre
2002, http://www.forestsmonitor.org/reports/plunder/pillage.pdf - Tanzania: mejorando el manejo de los bosques a través del manejo conjunto con las comunidades Varios estados independientes han demostrado escaso interés por revitalizar los sistemas de autoridad locales, destruidos intencionalmente por los regímenes coloniales. Los nuevos estados independientes, al igual que los regímenes coloniales del pasado, tampoco ven con beneplácito la idea de que las fuerzas políticas locales cuestionen su legitimidad. Por este motivo, muchos bosques se han transformado en propiedad del estado, como en el caso de Tanzania. El estado de Tanzania asumió esta responsabilidad a pesar de la presión de otros problemas urgentes como las políticas de buena gestión, el desarrollo económico, la confianza en las propias fuerzas y la estabilidad política. Los magros recursos existentes se dedicaron mayoritariamente a esos temas; el manejo de bosques no fue considerado prioritario y se los dejó deteriorar. Buena parte de la atención que se dedica a la reforma del manejo de recursos naturales como los bosques, se ha centrado en aumentar los poderes y las competencias del gobierno o en la privatización. Rara vez se ha centrado la atención en el manejo de recursos por parte de las comunidades, o en su manejo como propiedad comunitaria. Las comunidades pueden lograr esta meta con la ayuda -más que con el control- del gobierno. Ésa es la idea propuesta en la nueva política de bosques: siempre que sea posible, se dejará en manos de las comunidades la responsabilidad del manejo de los recursos de los bosques en calidad de propiedad comunitaria. La participación amplia de la población en el manejo de los bosques, siendo éstos de propiedad comunitaria, es la idea predominante por donde avanza actualmente el manejo de bosques. Por propiedad comunitaria se entiende un tipo particular de derecho de propiedad, por el cual un grupo de usuarios de recursos comparte los derechos y obligaciones sobre esos recursos. Por lo tanto el término se refiere a instituciones sociales, y no a una cualidad natural o física inherente al recurso. En este marco, un grupo particular de individuos comparte los derechos sobre un recurso, por ejemplo un bosque. Los derechos de uso son comunes a un grupo específico de individuos, no a todos. De esta forma, la propiedad comunitaria no implica el acceso abierto a todos, sino el acceso limitado a un grupo específico de usuarios que son titulares de un derecho común. Cuando el grupo de individuos y los derechos de propiedad que comparten están bien definidos, la propiedad comunitaria se debe clasificar como una forma de propiedad privada compartida. Los derechos de propiedad de un régimen de propiedad comunitaria se pueden especificar en forma clara, son por definición exclusivos de los copropietarios (miembros del grupo de usuarios), se trata de derechos garantizados en la medida que reciban el apoyo legal apropiado del gobierno. Se puede apreciar que el gobierno de Tanzania y las agencias internacionales han sobreestimado su propia capacidad para manejar los bosques, a la vez que han subestimado el valor de las buenas políticas locales de manejo de esos recursos. Las comunidades locales que dependen de los bosques para obtener numerosos bienes y servicios básicos, no solamente madera, son más conscientes de sus funciones de protección y de la gran variedad de bienes que ofrecen los bosques cuando éstos son manejados de manera sustentable. Pero cuando los gobiernos anulan los derechos tradicionales de uso, las comunidades locales y las familias no pueden impedir la invasión destructiva o la sobreexplotación de los bosques y están menos dispuestos a hacerlo. En realidad, estos bosques que son jurídicamente propiedad del estado se vuelven de facto de acceso abierto. La degradación ambiental ocurre cuando existe una creciente asincronía entre la comunidad y su medio ambiente natural, y la solución implícita es restaurar la armonía de las relaciones entre la sociedad y el medio ambiente. La devolución o el otorgamiento de dichos derechos a los grupos locales los alentaría a abordar las posibilidades de producción a largo plazo de los bosques. La sustentabilidad de los bosques depende de las normas locales, los modelos de uso y los incentivos creados por las instituciones internacionales, regionales, nacionales y locales. En realidad, si las condiciones ecológicas son las mismas, las diferencias estructurales y biológicas importantes entre las distintas zonas de bosque pueden ser consecuencia casi totalmente de las normas y modelos de uso humano. Las declaraciones de intención sobre los problemas ambientales establecidas en la Cumbre de la Tierra, entre ellas la Agenda 21 y la Convención de Combate a la Desertificación, proponen decididamente como solución a estos problemas la combinación de varios elementos: la descentralización del gobierno, la devolución de la responsabilidad de los recursos naturales en carácter de bienes comunales a las comunidades locales, y la participación de la comunidad. De acuerdo a la nueva política de bosques, para abolir el libre acceso a las tierras públicas de Tanzania, que abarcan más de 19 millones de hectáreas, es necesario definir claramente la propiedad de todos los bosques y árboles de esas tierras. Se promoverá la asignación de bosques y la responsabilidad de su manejo a los poblados, a personas individuales o al gobierno. Los gobiernos centrales, locales y de los poblados podrán demarcar y establecer nuevas reservas de bosques. Las comunidades están mejor preparadas para administrar y regular el uso de los recursos por cuatro razones principales, a saber: 1. El empoderamiento de una comunidad para que administre y regule el uso de un recurso reduce la presión sobre ese recurso ya que el simple hecho de que sea propiedad de cierta comunidad implica que ya no será de acceso abierto. Potencialmente, existen varios usuarios de un recurso, por ejemplo, un bosque, y si un grupo retiene su uso exclusivo, existe una alta probabilidad de que se instrumenten prácticas más sustentables. 2. Una comunidad que vive cerca de un recurso, que depende de él para su sustento y que sabe que disfrutará de los beneficios del recurso por un plazo largo, está más propensa a reformular un marco de uso inadecuado. Las personas enraizadas en una localidad a la que denominan hogar usarán un recurso con mayor cuidado porque si lo agotan no tendrán otro lugar donde ir. Su perspectiva es distinta a la de una corporación en movimiento constante, y para la cual el agotamiento de un recurso en un lugar significa simplemente trasladarse a otro lugar y continuar con la misma tendencia. 3. Los recursos limitados de los gobiernos, en términos de mano de obra y disponibilidad financiera para vigilar los recursos, indican que esta tarea estará en mejores manos si la realizan los pueblos locales, que lo harán para su propio beneficio, sin que el gobierno tenga que pagar por ello. 4. Es más probable que los usuarios tradicionales de un recurso biótico hayan desarrollado técnicas que les permitan utilizar dicho recurso en forma sustentable. Por el contrario, otros grupos o empresas con menor conocimiento del recurso, probablemente exploten el recurso hasta agotarlo, apuntando a obtener ganancias a corto plazo. Extraído de: "Forest policy changes
in Tanzania: towards community participation in forest management",
Vincent B.M.S. Kihiyo, Sokoine University of Agriculture, correo electrónico:
isinika@sua.ac.tz , http://srdis.ciesin.org/cases/tanzania-009.html - Uganda: nuevo disfraz para el proyecto de represa de Bujagali Como ya informáramos en boletines anteriores (ver Boletines 36 y 42 del WRM), el proyecto de la represa hidroeléctrica de Bujagali sobre el Nilo Victoria, cuyo costo es de US$ 550 millones, que ha sido propuesto por la corporación AES con sede en EE.UU --contando con los préstamos aportados por la Corporación Financiera Internacional (IFC, por su sigla en ingles)-- ha despertado la fuerte oposición de grupos locales apoyados por la acción internacional. El impacto negativo del proyecto fue reconocido por el Panel de Inspección, el organismo investigador independiente del Banco Mundial (ver Boletín 59 del WRM). La construcción de la represa de 200 megavatios debía comenzar a principios de este año. Sin embargo, el Banco Mundial pospuso la decisión de aprobar una garantía de US$ 215 millones de dólares para cubrir el déficit financiero que dejara el retiro de las escépticas agencias de crédito a las exportaciones suecas, noruegas y finlandesas, aparentemente preocupadas de que el gobierno ugandés no fuera capaz de cumplir con el repago de los costos del proyecto. Ahora, ha surgido un nuevo impulso para construir la represa como proyecto del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), que sería examinado por Price Waterhouse Coopers para su validación. El Mecanismo de Desarrollo Limpio es uno de los llamados mecanismos flexibles establecidos por el Protocolo de Kyoto de la Convención de Cambio Climático, y permite a los países industrializados "compensar" sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) mediante la instrumentación de proyectos de reducción de emisiones en otros países. CDM Watch, una ONG con sede en Indonesia que realiza el seguimiento de los proyectos del MDL y brinda información sobre proyectos y temas y acciones relacionadas con el MDL, ha argumentado que el proyecto de Bujagali no cumple con requisitos de validación clave en relación a las líneas de base, la adicionalidad y la consulta a las partes interesadas, con los siguientes fundamentos: * Bujagali no es un proyecto adicional El proyecto es adicional solo si las reducciones de emisiones que se logran con el mismo no se produjeran si el proyecto no estuviera registrado como proyecto del MDL. En este caso, por ejemplo, si Bugajali no se registrara como proyecto del MDL, ¿se construiría igual la represa y se producirían las reducciones? La represa fue propuesta por primera vez en 1991, y en 1994 se firmó un Protocolo de Intención entre la AES y el Gobierno de Uganda, tres años antes de que se acordara el Protocolo de Kyoto. Posteriormente, ambas partes firmaron un Acuerdo de Implementación y un Contrato de Compra de Energía, donde se comprometían a desarrollar el proyecto. Además, varios organismos de crédito a la exportación acordaron financiar a Bujagali, al mismo tiempo que se está considerando obtener una garantía del MIGA (Agencia que integra el Banco Mundial). Existe entonces evidencia contundente de que los proponentes tienen la firme intención de ejecutar el proyecto, esté registrado como proyecto del MDL o no. * La consulta a las partes interesadas no es adecuada El proyecto de Bujagali no cumple uno de los requisitos fundamentales del MDL, ya que se ha destacado por su falta de transparencia y la existencia de persistentes acusaciones de corrupción durante su desarrollo. Hace varios años que representantes de la sociedad civil en Uganda y a nivel internacional han intentado sin éxito lograr acceso a los documentos esenciales del proyecto. A esa imposibilidad se suman las críticas realizadas por el Panel de Inspección del propio Banco Mundial, que destacó que al rehusarse a hacer público el Análisis Económico del proyecto de Bujagali, el Banco Mundial estaba violando su propia Política de Divulgación de Información Operacional. * Las líneas de base de Bujagali carecen de credibilidad Bujagali se basa en un estudio realizado por Acres International que analiza las distintas opciones de expansión del sector de energía de Uganda. Las conclusiones del estudio, basadas en los datos de costos que presenta, son que en ausencia de Bujagali, las tecnologías de reemplazo más probables son las de fuente geotérmica y/o unidades hidroeléctricas adicionales. En su escenario de línea de base, sin embargo, AES afirma que si Bujagali no se realiza será reemplazada por plantas de generación térmica. No existe ningún elemento en el estudio de Acres que avale esta afirmación, y no se proporciona información adicional al respecto. Es difícil no llegar a la conclusión de que se eligió este escenario por la simple razón de que era el que proporcionaba más créditos de carbono. El WRM ha denunciado que el MDL no es más que un truco de los países contaminantes del norte para eludir sus obligaciones de reducir las emisiones en la fuente, facilitándoles y abaratándoles el cumplimiento de sus metas de reducción de emisiones de GEI mediante la instrumentación de proyectos de este tipo en los países del sur. Nuevamente, los agentes internacionales --desde las compañías consultoras hasta las empresas constructoras y los emisores de CO2-- se benefician de las necesidades urgentes de los países empobrecidos, cuyos gobiernos son presa fácil de sus objetivos comerciales. Artículo basado en información
obtenida de: "CDM Watch submission on the proposed validation of
the Bujagali Dam project", Ben Pearson, CDM Watch, setiembre de
2002, http://www.cdmwatch.org/bujagali.html
; "Uganda dam decision delayed", Probe International, http://www.probeinternational.org/pi/wb/index.cfm?DSP=content&ContentID=4742 - Sudáfrica: casi un millón de hectáreas de plantaciones certificadas por el FSC Los militantes sudafricanos llevan años haciendo campañas contra la expansión de las plantaciones de árboles exóticos. Wally Menne de Timberwatch Coalition dice que "la certificación de las plantaciones de monocultivos de madera como 'bosques de manejo sustentable' por parte del Consejo de Manejo Forestal (FSC por su sigla en inglés) representa una verdadera burla al concepto de medio ambiente sustentable y de manejo de ecosistemas." Esta declaración se convierte en un dramático llamado a tomar medidas si tenemos en cuenta que 900.000 hectáreas de plantaciones de monocultivos de árboles (mayoritariamente de especies exóticas de eucaliptos y pinos) ya han recibido el sello de aprobación del FSC y muchas más serán certificadas a menos que se haga algo para impedirlo. ¿Cómo es posible que suceda esto? En primer lugar, es necesario destacar que la vegetación natural en las zonas donde se establecieron estas plantaciones era bosque o pradera con alto grado de biodiversidad. Después de su conversión a plantaciones, estas áreas tienen muy pocas posibilidades, si es que tienen alguna, de volver a recomponer el tipo de vegetación clímax original. Pero ése es apenas el punto de partida. A consecuencia de esta actividad, tanto la población como el medio ambiente se ven sometidos a una terrible variedad de impactos negativos, entre los que se encuentran: * En una primera etapa, la vegetación natural es arrasada con maquinaria o eliminada con herbicidas para impedir que compita con los árboles plantados en las necesidades de agua, luz y nutrientes. * Los árboles jóvenes son fertilizados en forma artificial para aumentar su ritmo de crecimiento y se agregan al suelo otros productos químicos que absorben la humedad para impedir que las plantas jóvenes se sequen. * En los ecosistemas vecinos se establecen plantas invasivas exóticas, incluso especies de las plantaciones como eucalipto, pinos y acacias. * Las aves y animales cuya vida es alterada por las actividades de establecimiento de las plantaciones, abandonan el área o son cazados y atrapados como alimento para los trabajadores contratados en las plantaciones. * Las aguas superficiales en los alrededores de las nuevas plantaciones se agotan rápidamente y los pobladores se ven forzados a recurrir a pozos y excavaciones que a menudo proporcionan aguas salinas o contaminadas. * El establecimiento de plantaciones de monocultivos de árboles destinados a la producción de madera distorsiona el equilibrio natural de las especies. Estas plantaciones crean barreras que obstaculizan la migración y los patrones de crecimiento normales de aves, animales e insectos. * La población local que hubiera tenido acceso a la zona si no se hubieran establecido plantaciones, podría haber utilizado el área para pastorear su ganado ovino y vacuno, cosechar juncos para techar sus hogares, o recolectar alimentos y plantas medicinales para su propio uso limitado. Ahora carecen de esos recursos y se ven forzados a mudarse a zonas previamente intocadas en busca de lo que les falta. Esto a menudo provoca conflictos con el manejo de áreas naturales protegidas. * Los trabajadores contratados están mal pagados y no tienen muchas opciones aparte de construir sus hogares provisorios en zonas de bosque natural cerca de las plantaciones donde trabajan, ocasionando de esta forma daños ecológicos importantes durante el proceso. * La seguridad alimentaria de la comunidad es uno de los primeros elementos que se resiente. Las áreas que tradicionalmente se dedicaban al cultivo de árboles frutales y vegetales, se secan en el proceso o se ven privadas de luz al establecerse las plantaciones demasiado cerca de las zonas fértiles a las orillas de ríos y arroyos. Los residentes que no emigran quedan en una situación en la que se ven forzados a utilizar sus limitados recursos económicos para comprar comida procesada en los comercios. * Los sistemas de transporte, en particular los caminos, son sometidos a altos niveles de uso que no corresponden a aquellos para los que fueron diseñados. El costo de mejorar o mantener la caminería rural a menudo es asumido por el estado, lo que significa que la industria maderera se beneficia de esta forma de un subsidio indirecto. Las plantaciones madereras a gran escala destruyen economías rurales y ecosistemas enteros. Por alguna extraña razón, esta calamidad es prácticamente ignorada por los gobiernos y los institutos de investigación. Una organización como el FSC debe preocuparse de insistir en que se lleve adelante una investigación exhaustiva e imparcial antes de considerar la certificación. No hay duda de que un artículo básico de consumo como el papel o el cartón, es de gran valor en la sociedad moderna. Lo que no es aceptable es que el ritmo de consumo de productos de papel aumente, y que al mismo tiempo el nivel de vida de las comunidades pobres donde se produce la madera no mejore. El crecimiento de la cultura de lo descartable de los denominados países desarrollados está directamente relacionado con la erosión del medio ambiente natural y del nivel de vida de los países colonizados por las plantaciones de monocultivos de árboles de las empresas multinacionales involucradas. En el caso de Sudáfrica, el FSC debe asumir una gran cuota de responsabilidad por esta injusticia ambiental y social. Artículo basado en información
obtenida de: South Africa: Quo vadis FSC? por Wally Menne, miembro de
TIMBERWATCH Coalition, correo electrónico: plantnet@iafrica.com |
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