|
| |
|
LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS -
Australia: establecimientos agrícolas de Tasmania que alimentaban
a la gente ahora alimentan fábricas de astillas
Preolenna, en el noroeste de Tasmania, ha cambiado radicalmente con relación a lo que solía ser hace apenas cinco años (ver Boletín N° 36 del WRM). Según el plan del Gobierno Federal denominado Plantations 2020 Vision ( http://www.plantations2020.com.au ), esta comunidad que supo ser agrícola ha visto cómo sus predios rurales que solían proveer alimento a la gente han sido convertidos para proveer madera a las fábricas de astillas. El modelo de plantaciones a gran escala de monocultivo de árboles ha arrasado más de 35 pueblos agrícolas en el noroeste interior, desde Circular Head a Wilmot. Dos antiguas residentes (Colleen Dibley y Evelyn De Vito) han denunciado ante una comisión nacional de revisión que desde 1997 a 2001, trece casas y once granjas lecheras fueron arrasadas con excavadoras para dar paso al cultivo de árboles, después de la venta de las granjas y la mudanza de las familias. La Sra. Dibley declaró ante la comisión que en los últimos cinco años se perdieron 187 puestos de trabajo en el noroeste desde que las granjas fueron convertidas en plantaciones de monocultivos destinados a la producción de astillas. En 1995, la industria láctea
empleaba en forma directa 26 personas en 16 importantes establecimientos
de cultivo y producción láctea en Preolenna y Meunna.
Este año no hay ningún empleado en esas granjas. También
había cinco trabajadores rurales empleados, hoy ya no existen
esos puestos de trabajo. Durante el mismo período, el número
de personas empleadas en la industria de las plantaciones, que se ha
expandido en forma importante, se ha estancado. En Preolenna, lo que
antes era una comunidad rural productiva activa se ha convertido en
un paisaje silencioso, infestado de malezas, propiedad de dos compañías
madereras y "ahora es una comunidad dormitorio, donde los pobladores
trabajan fuera del distrito o dependen de la asistencia social".
En 1999, las zonas de Waratah-Wynyard y Burnie tenían más plantaciones que cualquier otra área gubernamental local de Tasmania, y la plantación se intensificó a partir de principios del año 2000. Pero el desempleo en estas zonas está entre los más altos del estado, y la población sigue disminuyendo. La Sra. Dibley afirmó ante la comisión que, sólo por la destrucción de las granjas lecheras, el Consejo de Waratah-Wynyard había perdido cerca de 4 millones de dólares australianos por año. Pero los cambios no se produjeron en silencio. A pesar de la división creada entre los vecinos, en 1999 y 2000, Preolenna fue tema de numerosos artículos periodísticos, cuando el grupo cada vez más escaso de residentes, incluidos los granjeros que vendieron sus tierras contra su voluntad, vieron las consecuencias de la destrucción de la base económica de la comunidad. A su vez, la Comisión de Referencia de Asuntos Rurales y Regionales y del Transporte, del senado australiano, está examinando los impedimentos para la industria de las plantaciones. El plazo para las presentaciones finalizó a fines de agosto y la comisión está examinando, entre otras cosas, qué impedimentos existen para alcanzar los objetivos del plan Visión 2020 y si se debe modificar la estrategia. "Si Preolenna es un ejemplo de lo que sucede cuando existen ciertos impedimentos para la instalación de la industria maderera, no quiero ni imaginar lo que ocurriría si se eliminaran esos impedimentos", dijo la Sra. Dibley. Artículo basado en información obtenida de: "Fighting wave of change at Preolenna", Helen Kempton, The Advocate, Saturday Extra, 19 de octubre de 2002, enviado por Brenda Rosser, correo electrónico: shelter@tassie.net.au - Papua Nueva Guinea: devolución de tierras tradicionales impide destrucción de bosques por madereo y plantaciones de palma aceitera Los propietarios de las tierras tradicionales de Maisin y Wanigela, en el área de Collingwood Bay en la Provincia Oro, tienen mucho para celebrar. En mayo de 2002, el Tribunal Nacional de Waigani devolvió las tierras tradicionales que habían sido arrendadas al estado a comienzos de 1999, según un contrato de arriendo-retroarriendo con la Keoro Development Corporation, una compañía terrateniente local. El plan era despejar el área para dar lugar a plantaciones de palma aceitera. Las tierras en cuestión abarcaban 38.000 hectáreas de rico suelo volcánico con una extensa zona de bosque. Los pobladores de Collingwood Bay consideraron ilegal el "arriendo" de sus tierras, por lo que decidieron hacer la prueba de iniciar un juicio para determinar si el imperio de la ley y la justicia puede ser ignorado por las empresas mineras, sus agentes e individuos corruptos a nivel de gobierno. Según la mayoría de los propietarios de tierras, solamente unos pocos habían firmado el arriendo, sin consultar en forma adecuada a varios propietarios tradicionales de Collingwood Bay. La victoria judicial eliminó la amenaza del madereo y la conversión a monocultivos de árboles en tierras cuyos propietarios pueden desarrollar empresas comunitarias autogestionadas en pequeña escala sin destruir los bosques. Este logro también representa un motivo de aliento para otros propietarios de tierras que enfrentan problemas similares para reclamar tierras que les fueron expropiadas sin su consentimiento, y para afirmar su derecho a participar en las discusiones sobre el uso de sus tierras. Por ejemplo, los propietarios de tierras de Kuinga-Aimbak en la provincia Occidental también están luchando para detener las operaciones madereras en su zona. Hubo cuatro días de celebración, a la que concurrieron amigos de dentro y fuera de PNG que colaboraron con los propietarios de tierras en su larga batalla, como Greenpeace, Environmental Law Center y Conservation Melanesia. Los invitados recibieron una lluvia de obsequios de todos los poblados y fueron agasajados con una ceremonia tradicional con grasa de cerdo, como muestra de respeto y agradecimiento por su apoyo. "A diferencia de nuestros antecesores y ancestros que pelearon batallas con lanzas y palos, nosotros dimos esta batalla con papeles y lapiceras, porque nuestra tierra nos fue robada con papeles y lapiceras", afirmó un propietario de Collingwood Bay. Aunque el resultado les fue favorable, esta prueba ha sido muy dura para los pobladores y ha significado cambios permanentes en sus vidas. Tuvieron que hacerse cargo de los onerosos costos del juicio y se vieron obligados a tomar decisiones que afectaron la seguridad y el bienestar de sus familias y que en mayor medida implicaron un riesgo para sus propias vidas. Artículo basado en información
obtenida de: "Landowners celebrate reclaimed land", Raymond
Palangat, Conservation Melanesia, correo electrónico: momis@global.net.pg
|
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858
11200 Montevideo - Uruguay
tel: 598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
wrm@wrm.org.uy