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Número 65 - Diciembre 2002
Indice - OpiniónAm. Central - Am. del Norte - Am. del Sur - Asia - OceaníaGeneral


AFRICA

 

LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS

- Ghana: los "promisorios" planes de reforestación terminan en desempleo

Agobiado por una deuda externa en ascenso y presionado por la globalización y la liberalización del comercio, Ghana, como muchos países del occidente de África, ha visto seriamente limitada su capacidad de financiar el gasto público nacional. Además, la mayoría de las exportaciones de los países africanos sufre la baja de precios que determina escasos ingresos por exportaciones y que contribuyen a la generación de grandes déficits presupuestales. En un intento desesperado por cumplir con el pago de la deuda externa y enfrentar su déficit, muchos países de África, incluído Ghana, han apostado a la extracción agresiva de recursos primarios, y no sólo saquean los recursos del bosque sino que también omiten destinar recursos presupuestales para prácticas de manejo forestal sustentable.

La madera ha sido uno de los principales productos de exportación, con la consiguiente degradación de los bosques del país. Casi la mitad de Ghana estaba cubierta de bosques, que albergaban 680 especies de árboles y varias especies de caoba. La mayoría de esos árboles fueron talados. A principios de la década de los 90 quedaba apenas un tercio de los bosques del país en pie.

También los territorios indígenas fueron convertidos masivamente en áreas de madereo y minería, así como en campos de cultivos agrícolas destinados a satisfacer necesidades externas, principalmente a través de plantaciones de monocultivo extensivas. En el afán de captar la inversión extranjera, se ha negado a los pobladores locales su derecho a la tierra.

Después de que el país perdiera cerca del 70% de los bosques, se impusieron severas restricciones al madereo y se comenzó a aplicar un programa de forestación (más precisamente reforestación). Pero estos esfuerzos se desarrollaron siguiendo el mismo modelo de oferta de productos primarios para sostener formas de vida no sustentables en otros lugares, y como monocultivos extensivos. En este caso, árboles con valor comercial destinados generalmente a alimentar plantas de celulosa. Sorprendentemente, esas plantaciones son consideradas bosques en ciertos círculos.

Las plantaciones de árboles se caracterizan por la provisión de incentivos perversos por parte de los gobiernos. Ghana, por ejemplo, ha promovido la creación de un fondo para el establecimiento de plantaciones de árboles por parte de individuos y empresas, haciendo llamamientos a los pequeños propietarios de tierras para que las mismas sean destinadas a ese objetivo. La FAO ha apoyado estos incentivos a las plantaciones. El programa de forestación y reforestación --que abarca una variedad reducida de especies y que está siendo llevado a cabo por el Departamento de Manejo de Bosques de Ghana y algunos aserraderos-- ha sido promovido como un importante "proyecto de desarrollo" que proporcionará empleo a una población empobrecida.

Sin embargo, la publicación ghanesa Chronicle reveló recientemente que la mayoría de las 150 personas contratadas por Asuowam Complex (AC) Ltd, una compañía maderera de Wamfie en la región de Brong Ahafo, para un proyecto de reforestación en la reserva de bosques degradados de Pamu-Brekum han sido despedidas. Desde el inicio del proyecto en 1998, AC Ltd ha podido plantar árboles en una superficie de 400 hectáreas. Del total de 150 personas contratadas por AC Ltd como fuerza de trabajo para el proyecto, sólo una estructura básica de 15 empleados quedó vigilando el lugar. La decisión de la gerencia de AC Ltd de despedir a 135 personas se basó en que la compañía se quedó sin fondos como resultado de la falta de madera rolliza para sus operaciones. La compañía primero despidió a los empleados del sector maderero y más tarde lo hizo con quienes trabajaban en el proyecto de reforestación.

Lo que queda es finalmente un desierto de árboles y ninguna fuente de trabajo para la gente. Un saldo desfavorable, por cierto, sobre el cual hay mucho para meditar.

Artículo basado en información obtenida de: "The Bane of Sustainable Forest Management in Africa: The Case of Ghana. A Discussion paper", Lambert Okrah, ICA-Ghana, correo electrónico: icagh@ghana.com ; Country Study & Country Guide for Ghana, http://www.1upinfo.com/country-guide-study/ghana/index.html ; "Dark Clouds Over Gov't Afforestation Program", Dominic Jale, Ghanaian Chronicle (Accra), http://www.ghanaian-chronicle.com/220624/


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- Kenia: los Sengwer, una cultura tradicional a punto de extinguirse

Los Sengwer, una cultura tradicional de recolectores, cazadores y apicultores, son un grupo étnico indígena del valle Rift de Kenya, que solía vivir en pequeños grupos dispersos en grandes áreas en las llanuras de Kapchepkoilel (Trans Nzoia) y parte de Uasin Gishu.

A comienzos del siglo XX llegaron los europeos y ocuparon esos territorios. Los Sengwer no sabían que su tierra había sido dividida por el gobierno colonial y entregada a los colonos a partir de 1911. Alrededor de 1930, los europeos ya estaban bien establecidos y comenzaron a ahuyentar a los Sengwer y otros grupos étnicos, llegando incluso a quemar sus casas. Poco a poco, los Sengwer comenzaron a comprender la situación pero ya era demasiado tarde. Se vieron restringidos a los bosques de Cherangany, fuente de numerosos arroyos, manantiales y ríos, algunos de los cuales desembocan en el río Nilo y otros en el Lago Turkana. Sin embargo, fueron privados de todo tipo de derecho a la tierra.

En el momento de la independencia en 1963, los Sengwer creyeron que se les iban a restituir sus tierras, pero comenzó la asimilación, las prácticas culturales fueron influenciadas y la situación socioeconómica de los Sengwer no mejoró, como sucedió con otros grupos étnicos. Por esa razón, para los Sengwer no hubo diferencias entre el gobierno colonial y el gobierno de Kenia.

La pérdida de sus tierras ancestrales les forzó a abandonar muchas de sus costumbres y formas de sustento, y a participar en una economía que los discrimina en forma sistemática. Treinta y nueve años después de que Kenia obtuviera su independencia, los Sengwer todavía están luchando para obtener el reconocimiento legal del gobierno y son uno de los grupos étnicos más marginados de Kenia. Están a punto de extinguirse. Su población ronda en los 60.000, pero muchos fueron asimilados por otras comunidades de la región y sólo 5.000 siguen habitando en su territorio original en el bosque de Embobut en Marakwet. Al perder sus tierras, los Sengwer no sólo perdieron un lugar donde vivir, sino un lugar del que la comunidad se beneficiaba recolectando, cazando, recogiendo frutos y raíces y cosechando plantas y hierbas de valor medicinal.

Los Sengwer tienen escasa o nula representación en el gobierno local y nacional, y no han sido beneficiados por las políticas de devolución de tierras de las últimas décadas. El gobierno se apoderó de parte del territorio ancestral Sengwer y convirtió una parte del mismo en Zonas de Té sin el consentimiento de la comunidad. La comunidad, por otra parte, no recibe beneficio alguno de esto, no obtiene ningún porcentaje del producido ni ha recibido compensación alguna. Además, han debido soportar la falta de respeto a su identidad por parte del gobierno en las recomendaciones oficiales, que establecen que las comunidades pequeñas deben fusionarse y asimilarse en las de mayor tamaño.

David Yator Kiptum, coordinador ejecutivo del Proyecto de Desarrollo Indígena Sengwer (Sengwer Indigenous Development Project - SIDP), una organización sin fines de lucro dedicada a la protección y promoción de los derechos de los Sengwer, pinta un retrato preocupante de las dificultades de este pueblo: "Somos discriminados en todos los proyectos de desarrollo, reclutamiento para colegios de capacitación, empleo, y la tierra ancestral que nos fue quitada durante el período colonial ha sido entregada desde entonces a miembros de otras comunidades, empleados públicos, políticos, etc. sin tener en cuenta a nuestro pueblo".

El SIDP tiene una agenda amplia, que se centra en la aprobación de "proyectos rentables y sustentables que mejoren la educación, la situación socioeconómica, la salud familiar y los derechos humanos (por ejemplo, luchar contra la violencia doméstica contra la mujer y la violencia doméstica en general)", y en trabajar "para proteger, preservar y revitalizar el idioma, la cultura, las tradiciones, el medio ambiente y el conocimiento sobre sanación con hierbas de los Sengwer".

Artículo basado en información enviada por David Yator Kiptum, Sengwer Indigenous Development Project, correo electrónico: sengwer.idp@africaonline.co.ke , sitio Web: http://www.multimania.com/sengwer ; "The Sengwer Indigenous Peoples of Kenya", http://membres.lycos.fr/sengwer/


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- ¿Cuál es el futuro de la certificación del FSC en Sudáfrica?

El logo del Forest Stewardship Council (FSC) con su bonito árbol, adorna tanto los productos de plantaciones industriales de árboles exóticos, como los productos auténticos (o sea provenientes de bosques). Podría significar prácticamente cualquier cosa para la persona promedio que compra esos productos, pero resulta claro que la intención del logo es ayudar a la venta de los productos maderables en cuestión.

Lo que esperan los que lo utilizan es que los clientes potenciales experimenten sentimientos buenos y cálidos cuando deciden comprar muebles u otros artículos de madera que tengan el logo. La publicidad que precede a esas decisiones garantiza bien la aceptación: los compradores cautivados que tienen un mínimo nivel de conciencia social o ambiental, son presa fácil ¡aún cuando signifique pagar un recargo por el privilegio!

La expresión "bosques manejados en forma sustentable" evoca imágenes de bosques silvestres llenos de vida, donde sólo se talan algunos árboles seleccionados de manera criteriosa. La impresión creada (totalmente falsa) es que la compra de productos de madera de árboles como ésos proporciona algo así como un salvoconducto que avala que no se ha hecho nada incorrecto.

Si bien hay bosques verdaderos con árboles que sirven para el uso humano, también hay muchos lugares en los que nunca creció un bosque, impostores, que se burlan de siglos de aprovechamiento sabio y criterioso de la generosidad de la Naturaleza, cosas falsas o mentirosas descritas en forma poco clara para engañar a hombres y mujeres: las plantaciones industriales de árboles para producción de madera.

Se debe hacer creer a la humanidad que la codicia es buena, que la guerra es paz, que la destrucción es desarrollo, que lo malo es lo correcto. Que los monocultivos de árboles exóticos impuestos a los pueblos y sus tierras son BOSQUES.

¡¡Bosques un cuerno!! ¡Cualquier cosa menos eso! Más se parecen a una nueva forma de Apartheid que expulsa a los pueblos de sus tierras.

¿Estamos intentando hacer creer a todo el mundo que el propósito de la vida es agotar los recursos de nuestro planeta en el plazo más corto posible? Hay quienes creen que sería bueno para la economía mundial. Cada gota de agua, cada pulgada de tierra, cada ser viviente, debe estar bajo el control o la propiedad de las empresas. Y una forma de lograrlo son las plantaciones. ¡Alabemos a la todopoderosa Ganancia!

Quienes quieren robarle al futuro promueven el mito de que el crecimiento sostenido del consumo equivale a poner límites adecuados a la utilización de los recursos. ¡También venden la mentira "chatarra" de que los bosques falsos pueden sustituir a los auténticos, y que el mundo podrá seguir gastando madera sin preocuparse!

Ignoremos las consecuencias: ¡destrucción de la biodiversidad, contaminación y pérdida de recursos hídricos; pérdida de formas de sustento y hambre! ¿Quién tiene derecho a afirmar que sus acciones son sustentables? Sólo las generaciones futuras podrán juzgar lo que hacemos hoy.

El FSC realmente apuntaba a hacer lo correcto. Realmente deseaba dar a los consumidores una opción que beneficiara a todos, intentando quitarle presión a los bosques utilizados en exceso y mal manejados, y también asegurar que se recompensara el buen comportamiento de las empresas.

Pero el punto de partida es que las plantaciones no son bosques. La aparente similitud es sólo eso. Bosques y plantaciones son muy diferentes en muchos aspectos. Sólo la ignorancia, la estupidez o el engaño deliberado puede sostener lo contrario. Si es necesario tener algunas plantaciones de madera, como sucede en Sudáfrica, por supuesto que hay que tener un sistema de certificación de la madera proveniente de plantaciones bien manejadas, ubicadas en lugares adecuados y que beneficien a los pobladores locales.

La madera que actualmente producen y exportan sin procesar los llamados países en desarrollo, debería ser procesada y dotada de valor agregado en los lugares donde se necesita más empleo: es decir dentro de esos mismos países, en el área donde crecen los árboles, y con el trabajo de los pobladores locales. El FSC debe fijar un conjunto de pautas totalmente diferente para que los propietarios de plantaciones industriales de madera las apliquen en su actividades. También debe diseñar un símbolo adecuado que indique que se trata de una "plantación" en contraposición a un "bosque", y debe educar tanto a los productores como a los consumidores de madera.

Si el FSC continúa transitando el camino equivocado que sigue en la actualidad, desvirtuará todos sus logros positivos.

Por: Wally Menne, Timberwatch, correo electrónico: plantnet@iafrica.com , http://www.timberwatch.org.za


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- Tanzania: la conservación debe hacerse con la gente

Según un documento elaborado por la División de Manejo de Bosques y Apicultura del Ministerio de Recursos Naturales y Turismo de Tanzania, la Política Forestal de Tanzania identifica a la deforestación como el problema principal del manejo de bosques, y se estima que avanza a un ritmo de 130.000 a 500.000 hectáreas por año. Las principales áreas afectadas son las tierras no reservadas que pertenecen al gobierno. Las causas de la deforestación son el despeje para la agricultura, el pastoreo excesivo y los incendios de bosques, la quema de carbón y la sobreexplotación de los recursos de madera.

Pero también puede haber otros factores que impidan una conservación efectiva de los bosques. Entrevistas realizadas en zonas rurales demostraron que los pueblos que viven en las cercanías de los bosques comprenden que éstos pertenecen al gobierno pero que hasta ahora no han tenido nada que ver con su manejo. La Ordenanza de 1957 que rige la conservación y el manejo de bosques y productos del bosque, establece restricciones sobre el uso y/o la ocupación de esas zonas pertenecientes al gobierno. Una de las conclusiones respecto de la política es que los pobladores comunes sienten los recursos del bosque como ajenos.

El establecimiento de áreas de conservación se ha realizado fundamentalmente como una imposición a las comunidades. Los estudios realizados por la Comisión Presidencial de Investigación de Resultados sobre Problemas de Tierras reveló que la mayoría de las áreas de conservación actuales no han tomado en cuenta los intereses de la población en torno a los recursos del bosque.

El caso del Parque Nacional Mikumi es un ejemplo. El parque se creó a partir de un área con restricción de caza, y la decisión fue adoptada sin que se realizara ningún tipo de planificación o manejo participativo. Se dio a la comunidad que habitaba en los alrededores un plazo de 90 días para presentar sus reclamos por compensación, y se fijó un plazo de 30 días para apelar la evaluación de sus derechos, a pesar de que los pobladores tenían derechos tradicionales o consuetudinarios sobre la zona.

La Comisión visitó los poblados de la región de Kigoma en los alrededores de las reservas de bosque de Moyowosi y Mukuti, donde los pobladores se quejaban de que se había agotado la fertilidad natural de las tierras del poblado. Los pobladores solicitaron parte de las reservas de bosques de Moyowosi y Mukuti para destinarlas al cultivo. En la región de Kigoma hay otros lugares que disponen de tierra apta para la agricultura, o sea que para salvar los bosques --especialmente aquellos que están en tierras públicas-bastaría con que hubiera una planificación integrada.

Las evidencias revelan que la plena participación de los pobladores en la planificación e instrumentación de la conservación es un factor imprescindible. En consecuencia, para que la conservación tenga éxito, debe realizarse con la gente, no sin ella.

Artículo basado en información obtenida de: "National Forest Program Forestland Tenure Systems in Tanzania", de la División de Manejo de Bosques y Apicultura del Ministerio de Recursos Naturales y Turismo de Tanzania. El documento completo se puede obtener en: http://www.tzonline.org/pdf/taskforceonforestland.pdf

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