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LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS - Africa: participación de la sociedad civil en el proceso de Aplicación de Leyes sobre Bosques y Gobernabilidad La Conferencia ministerial del proceso de Aplicación de Leyes sobre Bosques y Gobernabilidad (FLEG, por su sigla en inglés) de África se realizará desde el 1° al 4 de abril de 2003 en Brazzaville, Congo. Se espera la participación de delegados gubernamentales y también de representantes de la industria maderera, de agencias multilaterales y bilaterales y de la sociedad civil en esta reunión, donde se redactará una Declaración ministerial. Este artículo presenta brevemente el proceso de FLEG y después aborda la participación de la sociedad civil en la próxima conferencia ministerial. El proceso de FLEG es resultado de varias consultas, conferencias e iniciativas nacionales organizadas por instituciones multilaterales y bilaterales con el objetivo de combatir la amenaza que supone para los bosques el madereo y comercio ilegales, la corrupción y la caza furtiva. El Grupo de los Ocho países industrializados inició en 1998 un Programa de Acción sobre Bosques, lo que motivó una asociación entre el Banco Mundial, el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido y el Departamento de Estado de EE.UU. que centró su acción en la aplicación de leyes sobre bosques en el este asiático y posteriormente en África. La Conferencia ministerial del FLEG del Este Asiático tuvo lugar en Bali, Indonesia en setiembre de 2002. La conferencia reunió a aproximadamente 150 participantes de 20 países. Asistieron representantes gubernamentales de Camboya, China, Indonesia, Filipinas, Tailandia y Vietnam, y también asistieron representantes de EE.UU., Reino Unido, Ghana, Japón y la República del Congo. Entre las varias organizaciones internacionales y ONGs que también tomaron parte se incluyen FAO, ITTO, CIFOR, World Resources Institute, Global Witness, Environmental Investigation Agency y WWF. También participaron ONG nacionales de Indonesia como AMAN, Telapak y WALHI. La declaración resultante de la Conferencia Ministerial incluyó varios compromisos para abordar el problema del madereo ilegal, y fue recibida con entusiasmo por muchos. El impulso producido por la declaración de Bali estimuló el inicio de un proceso de FLEG en África (AFLEG), coordinado por el Banco Mundial y auspiciado por los gobiernos del Reino Unido, Francia y EE.UU. Según los organizadores, el proceso de AFLEG se diferenciará de su predecesor asiático en varios aspectos. En primer lugar, el proceso de AFLEG no ha tenido el mismo tipo de acumulación previa que tuvo el proceso en el este de Asia. En segundo lugar, la cantidad de países involucrados en el proceso será mayor (se invitará a todos los gobiernos africanos), lo que ampliará la gama de temas del orden del día. Para asegurar la credibilidad y efectividad del proceso de AFLEG, debe existir participación importante de la sociedad civil. En el proceso asiático participó un número reducido de ONGs indonesias, y si bien eso contribuyó a la declaración positiva que se obtuvo, las propias ONGs indonesias consideraron que el tema de la participación no tuvo el tratamiento adecuado y que su incorporación al proceso se produjo en una etapa bastante avanzada . Además, faltó la participación de organizaciones de la sociedad civil de Vietnam y Tailandia, por ejemplo. Es esencial que las ONGs africanas participen en el proceso de AFLEG para compartir sus conocimientos de las distintas realidades sobre el terreno, especialmente en relación al impacto que produce el madereo ilegal y no sustentable sobre el sustento de los pueblos que dependen de los bosques. Desgraciadamente hubo poco tiempo antes de la reunión preparatoria realizada del 18 al 20 de junio en Brazzaville, y las ONGs recibieron escasa información sobre el proceso de AFLEG, en especial las africanas. Se espera que la sociedad civil cuente con mayor acceso a la información en estos meses que faltan para la Conferencia ministerial. La participación de la sociedad civil debe ser importante, y se espera que los anfitriones de la conferencia ministerial brinden a los representantes de la sociedad civil la posibilidad de influir y tener injerencia directa en la elaboración de la Declaración ministerial, que será el resultado más importante de la reunión. Existen dos iniciativas en proceso para promover y facilitar la participación de la sociedad civil en el proceso de AFLEG. La ONG Forests Monitor está trabajando para facilitar un nivel mayor de participación en la Conferencia ministerial, y para ello unió esfuerzos con la Rainforest Foundation del Reino Unido y el Centre pour l'Environnement et Developpement (Camerún). Un taller preparatorio reunirá a 18 representantes de la sociedad civil de Congo Brazzaville, República Democrática del Congo, Gabón, Guinea Ecuatorial, Camerún y la República Centroafricana para discutir el proceso de AFLEG, y para seleccionar 8 representantes que asistirán a la Conferencia ministerial. Los grupos tendrán tiempo para discutir los termas principales en relación a la aplicación de leyes sobre bosques y gobernabilidad, y también para preparar estrategias de lobby para la reunión ministerial. El resultado del proceso de autoselección, así como los documentos resultantes del taller se podrán obtener en la sección AFLEG del sitio web de Forests Monitor ( http://www.forestsmonitor.org ). La IUCN acaba de recibir una subvención para realizar un proyecto de facilitación similar para organizar la participación de grupos de la sociedad civil del oeste, este y sur de África en el proceso de AFLEG. La IUCN organizará talleres regionales, donde se realizará un proceso de autoselección para asistir a la Conferencia ministerial en abril. Los grupos del oeste, este y sur de África que estén interesados en participar deberán ponerse en contacto con la oficina regional correspondiente de la IUCN o con Forests Monitor, que reenviará todas las muestras de interés recibidas a los organizadores de la IUCN. Por: Forests Monitor, correo electrónico: mail@forestsmonitor.org . Visite el sitio web de Forests Monitor para obtener más información sobre el proceso de AFLEG y la participación de la sociedad civil en este proceso. Allí también encontrará vínculos con otros sitios pertinentes. - Chad/Camerún: promesas y realidades de un proyecto petrolero financiado por el Banco Mundial El Proyecto de Explotación Petrolera y Oleoducto de Chad/Camerún (ver Boletines del WRM N° 45, 41, 35, 14 y 2) está ingresando en un momento clave. La finalización de la mayoría de las actividades de construcción está programada para julio de 2003 y las ventas iniciales de petróleo podrían realizarse ya en noviembre de 2003. Como resultado, la finalización de la construcción se producirá más de un año antes de lo previsto; la fecha original de finalización era fines de 2004. La velocidad de los trabajos de construcción plantea un marcado contraste con el retraso importante en la instrumentación de las medidas dirigidas a asegurar el bienestar de los pobladores locales y la protección del medio ambiente, algunas de las cuales quizás nunca lleguen a ponerse en práctica. Otra fuerte contradicción del proyecto es el nivel de "comodidad" que logró obtener el Banco Mundial para sí mismo y otros prestamistas para garantizar el repago de los préstamos por parte de Chad y Camerún, y la falta de protección para las poblaciones vulnerables y empobrecidas que habitan en las regiones afectadas por el proyecto. La participación del Grupo del Banco Mundial en el proyecto fue la condición previa para que el consorcio dirigido por la Exxon siguiera adelante con este proyecto de 3,7 mil millones de dólares. El sector privado insistió en la cofinanciación del Grupo del Banco Mundial por dos razones. En primer lugar, porque representa un seguro de riesgo político en una región políticamente volátil, y segundo porque le permitió obtener financiación adicional para el proyecto proveniente del Banco Europeo de Inversiones, agencias de crédito a la exportación de EE.UU. y Francia, un conjunto de prestamistas comerciales y de la venta de bonos. El Banco protege sus préstamos mediante el establecimiento de una cuenta de garantía extraterritorial para Chad en la cual se depositarán todos los ingresos provenientes de las ventas de petróleo, y de la cual se repagarán los préstamos antes de que el saldo de fondos se traspase al gobierno de Chad. En el caso de Camerún, el Banco cobra al país una prima extraordinaria de 10% sobre el monto del préstamo para protegerse de problemas potenciales. Por otro lado, los pobladores locales asumen los riesgos más importantes. Están sufriendo amenazas graves a la salud pública debido a la contaminación y las enfermedades. Además, la inflación inducida por el proyecto ha deteriorado aún más sus ya escasos ingresos y, con la duplicación del precio de los granos, existe el riesgo de una hambruna en la región productora de petróleo. El Documento de Evaluación del Proyecto (PAD, por sus siglas en inglés) de abril de 2000, que debería proporcionar información objetiva según la cual la Junta de Directores Ejecutivos del Banco Mundial pueda tomar una decisión informada, contiene las promesas del proyecto para mitigar la pobreza en Chad y promover el desarrollo en Camerún, así como las medidas a tomar para abordar posibles riesgos del proyecto. Pero no es mucho más que un mecanismo de marketing. Contiene afirmaciones cuestionables (por ejemplo: "Chad ha logrado exitosamente establecer instituciones políticas democráticas" [PAD, Pág.121]), quita importancia a los riesgos, y describe los beneficios del proyecto de una forma que en el mejor de los casos se podría describir como ingenuidad deliberada. El ultimo informe realizado por el Grupo Asesor Internacional (IAG, por sus siglas en inglés) sobre su misión en Chad y Camerún del 15 de octubre al 4 de noviembre de 2002, así como el informe del Grupo Externo de Control de Cumplimiento (ambos organismos trabajan para el Grupo del Banco Mundial), documentan estos problemas con cierto detalle. Pero el IAG carece de poder para lograr la instrumentación de sus recomendaciones y está en gran medida limitado a exhortar al Banco Mundial, a los gobiernos y al consorcio petrolero a que tomen con urgencia medidas fundamentales que son absolutamente esenciales "si se pretende instrumentar el potencial de desarrollo creado por el proyecto". El IAG reconoce indirectamente sus propias limitaciones al solicitar informes detallados y planes de acción para abordar los numerosos impactos ambientales y sociales del proyecto ahora que las actividades de construcción en Camerún están llegando a su fin. El objetivo original de la creación del IAG fue que sus propios informes pudieran mitigar riesgos y producir medidas correctivas y acciones de generación de capacidad. Ahora esa tarea se está trasladando a algún emprendimiento a llevarse a cabo en el futuro. Además, el informe de Investigación del Panel de Inspección del Banco Mundial del 23 de Julio de 2002, resultado de la investigación del Panel sobre las reclamaciones de ciudadanos chadianos que afirmaron que estaban siendo lesionados como resultado de una instrumentación deficiente de las políticas de salvaguardia del Banco Mundial, revela intimidación y acoso en el proceso de consulta, lo que imposibilita la "consulta completa e informada", incumplimiento de la administración del Banco en lo referente a la Directriz Operativa sobre Evaluación Ambiental del propio Banco, falta de generación de capacidad a nivel nacional con la amenaza de poner en riesgo la meta de reducción de la pobreza en las últimas etapas de construcción y en las primeras etapas de funcionamiento del oleoducto, y revela también que no se han tomado medidas para solucionar fluctuaciones y grandes excedentes en el flujo de ingresos, lo que representa riesgos macroeconómicos graves que pueden poner en peligro los objetivos de reducción de la pobreza. En el caso de Camerún, el Panel de Inspección del Banco Mundial está investigando actualmente una reclamación de ciudadanos y ONGs cameruneses, que denuncia que un Plan para los Pueblos Indígenas (PPI) que debía hacerse en forma participativa, fue realizado sin consulta y no incluye medidas para asegurar los derechos a la tierra de los pueblos indígenas. La mayor parte de las actividades para asegurar beneficios de desarrollo y proteger el medio ambiente hubieran debido realizarse antes o durante las actividades de construcción. Sin embargo, en enero de 2003, ya casi está finalizando la construcción y la mayoría de esas actividades están en sus primeras etapas de preparación, si es que en realidad están avanzando. Resumen de "The Chad/Cameroon Oil & Pipeline Project - Reaching a Critical Milestone" (El informe completo -en inglés- está disponible en http://www.wrm.org.uy/countries/Cameroon/Horta.html ), por Korinna Horta, Environmental Defense, enero de 2003, correo electrónico: Korinna_Horta@environmentaldefense.org - Kenia: luces y sombras de la postura del nuevo gobierno con relación a los bosques El recientemente electo presidente de Kenia, Mwai Kibaki, ha designado al Dr. Newton Kulundu como Ministro de Medio Ambiente y a la reconocida ambientalista Prof. Wangari Mathai como viceministra. El nuevo ministro ya ha realizado una serie de declaraciones públicas con relación a los bosques que parecen indicar que las cosas podrían estar cambiando --al fin-- en la dirección correcta. No obstante, sus declaraciones dejan en la sombra ciertos temas cruciales. En las entrevistas realizadas por los medios de difusión, el ministro ha declarado que "pronto quedarán revocadas en el país las concesiones irregulares de tierras de bosques otorgadas a agentes comerciales privados" y que "se tomarán medidas disciplinarias contra todos los funcionarios del gobierno que se descubra que han vendido tierras de bosques a individuos con influencia política". Además, expresó que su Ministerio se vincularía con los departamentos gubernamentales competentes a efectos de anular las concesiones y devolver las tierras al Estado. Todo eso son buenas noticias. Sin embargo, el ministro no profundiza en el análisis de las causas subyacentes de la deforestación, y se centra en el hecho (real) de que los bosques de Kenia han sido devastados por "individuos egoístas". Deja de lado temas por lo menos igualmente importantes, como los modelos de tenencia de la tierra y las políticas macroeconómicas que también están en la raíz de la deforestación y la degradación de los bosques. Los ambientalistas estiman que en los últimos 150 años, los colonialistas británicos y los agricultores de Kenia talaron aproximadamente tres cuartas partes de los bosques, dejando alrededor de un dos por ciento de la superficie del país con cubierta forestal. El hecho de que sería fácil encontrar detrás de esos procesos a "individuos egoístas" resultaría por cierto insuficiente para comprender y abordar los resultados de ese histórico proceso de destrucción de los bosques, que se prolonga hasta el día de hoy. A menos que se identifiquen las causas subyacentes de la pérdida de los bosques y se adopten medidas para resolverlas, centrarse exclusivamente en la corrupción no dará solución al problema. El otro aspecto importante de la postura del nuevo ministro con relación a los bosques es el de aumentar la cubierta forestal. El objetivo del Dr. Kulundu es aumentar la cubierta forestal a un 10% en los próximos cinco años, pero no ha dado detalles acerca de dónde y cómo ese plan sería llevado a la práctica, ni tampoco qué entiende por "aumentar la cubierta forestal". Es de esperar que se refiera a la restauración de los bosques nativos por las comunidades locales y para su beneficio o a proyectos de agrosilvicultura a pequeña escala y con base en la comunidad. Pero también podría implicar la plantación a gran escala de monocultivos de árboles exóticos, que podrían afectar aún más a los ecosistemas nativos y particularmente a los menguantes recursos de agua ya perjudicados por la pérdida generalizada de bosques. Tenemos la firme esperanza de que el proyecto de Ley de Política de Manejo Forestal, actualmente en elaboración y que el ministro dijo estará "dirigido a aumentar la cubierta forestal del país", tomará en cuenta lo que el periodista de Kenia Mutuma Mathiu aconsejó en mayo de 2002 al entonces Conservador de los Bosques, Mayor General Peter Ikenye, que finalizaba diciendo: "¿Y cuál es exactamente el mandato del General Ikenye? Decir que estará a cargo de los esfuerzos de conservación sería una suerte de contradicción: no hay conservación. Tal y como están las cosas, parecería que el trabajo es triple. La tarea más urgente es definir los bosques. Las partes de tierras de bosque que han sido criminalmente desafectadas de su condición de reserva, ¿todavía son parte del bosque? ¿Pueden volver a ser afectadas como reserva? También falta definir la situación final de los ocupantes precarios, los colonos y quienes se han apropiado de tierras en zonas de bosque. Una gran cantidad de ocupantes precarios son familias muy pobres. No pueden ser arrojadas a las calles sin un paracaídas. Crear ese paracaídas requerirá mucho dinero, trabajo, ingenio y liderazgo. En segundo lugar está el tema de la protección. Una vez que se hayan definido los bosques, será necesario crear nuevos mecanismos sustentables para protegerlos. Lo más probable es que esto implique cierto tipo de relación simbiótica entre los bosques y las comunidades vecinas. Por último está el tema de recuperar aquellas partes que han sido destruidas. De nada sirve llenar nuestro país exclusivamente con árboles exóticos. Creo que el ministro de Medio Ambiente, Joseph Kamotho, que asimiló admirablemente sus reveses políticos, debería ahora encaminar el país a establecer viveros de árboles indígenas y plantarlos". ¿Hace falta pedir más? Artículo basado en información
obtenida de: "Can Our Forests Breathe At Last?", Mutuma Mathiu,
The Nation (Nairobi), 5 de mayo de 2002, http://forests.org/articles/reader.asp?linkid=10735
); "Govt to Act On Forest Grabbers, Says Kulundu", Hilton
Otenyo, The East African Standard (Nairobi), January 6, 2003, http://allafrica.com/stories/200301060630.html - Madagascar: el colonialismo como causa histórica fundamental de la deforestación El problema histórico de la deforestación en Madagascar se vincula con las políticas perjudiciales del estado colonial en relación al uso de la tierra y la agricultura. El problema de la deforestación en Madagascar comenzó en 1896 cuando la isla fue anexada como colonia francesa. El período posterior a la anexión se caracterizó por un clima político incierto y el hambre, y muchos de los malgaches huyeron a los bosques para sobrevivir. Estos productores comenzaron a practicar el método de cultivo migratorio como medio de supervivencia. Desde el principio de la época colonial, la economía nacional de Madagascar ha estado orientada a la promoción de la exportación. El producto de exportación básico es el café, pero también se venden al exterior arroz y carne vacuna. En una primera etapa se plantó café sólo en la costa este, pero su cultivo se expandió a toda la isla cuando se tornó evidente que los productores podían obtener grandes ganancias. Debido a la expansión del café, la economía de la isla se desarrolló en forma desigual. Ya en 1911 se produjeron períodos de escasez de arroz debido a la demanda excesiva de mano de obra en el sector del café, y la "seguridad alimentaria" de la nación comenzó a deteriorarse. El arroz resultaba también más vulnerable a los cambios climáticos y los ciclones, que agravaban los períodos de escasez. Campesinos que antes cultivaban arroz se trasladaron a regiones donde podían cultivar café, cobrando mejores salarios. Esos campesinos entonces desmontaban tierras adicionales para poder practicar cultivos migratorios y generar alimentos suficientes para subsistir. En respuesta al aumento de los cultivos migratorios, el Gobernador General prohibió su práctica en 1909. Con esta prohibición el estado pretendía intentar salvar lo que quedaba de bosques en el país, y también imponer un "manejo racional de los recursos del bosque". Pero la tierra apartada por el estado para el cultivo de arroz no era adecuada debido a problemas del suelo, y por lo tanto esta política no logró resolver el problema de producción de arroz en Madagascar. El gobierno también pensó que la prohibición le daría más posibilidades de cobrar impuestos porque sería más fácil localizar a los ciudadanos si se veían forzados a permanecer en un lugar. Los malgaches interpretaron la prohibición en forma prácticamente opuesta a las intenciones del estado. Consideraban el trabajo asalariado como equivalente a la esclavitud, y se produjeron numerosos levantamientos. Los malgaches no solo ignoraron la prohibición, sino que quemaron ilegalmente muchas hectáreas de bosques como protesta. "La prohibición convirtió la práctica del cultivo migratorio en un símbolo de independencia y libertad del dominio colonial". Los malgaches consideraban el cultivo migratorio como un medio sagrado de supervivencia aprendido de sus ancestros. El problema de la degradación de los bosques se agravó todavía más cuando en 1921 el estado decidió abrir los bosques de la isla a las concesiones madereras. Muchos consideraron irónico que el estado permitiera la tala masiva en las concesiones mientras aún estaba vigente la prohibición de los cultivos migratorios. Pero se arruinaron más tierras que las reclamadas, porque muchos propietarios desmontaron zonas más allá de los límites de sus concesiones. El Servicio de Bosques no logró reglamentar las concesiones debido a la escasez de mano de obra y a la "falta de voluntad política". Gran parte de la tala ilegal de árboles fue completamente ignorada por las autoridades y las multas cobradas por violación de los permisos eran mucho menores que los daños reales. La combinación de estas políticas gubernamentales perjudiciales significó "la destrucción de aproximadamente el 70% de los bosques primarios en los 30 años transcurridos entre 1895 y 1925". Es interesante destacar que el tan publicitado tema del "crecimiento de la población" no se convirtió en un factor de degradación de bosques en Madagascar hasta 1940, con la introducción de vacunas que redujeron la tasa de mortalidad. Durante los 40 años siguientes la población aumentó rápidamente de 4,2 millones a 9,2 millones, y se desmontaron aproximadamente 4 millones de hectáreas de bosques durante este período de 40 años, en comparación con las entre 3 y 7 millones de hectáreas desmontadas durante el período de 40 años entre 1900 y 1940. Gran parte de esa deforestación, sin embargo, seguía estando vinculada a las concesiones, la promoción de las exportaciones y la falta de seguridad en la tenencia de la tierra, más que al crecimiento de la población en sí mismo. Y lo que resulta más interesante aún es que gran parte del proceso descrito previamente se puede comparar fácilmente con lo sucedido en muchas ex colonias europeas en toda la región tropical, donde las causas históricas fundamentales de la deforestación están claramente vinculadas a la expropiación y explotación de los recursos naturales en beneficio de las potencias coloniales. La mayoría de esas colonias ahora son formalmente independientes, pero no parecen haberse producido muchos cambios en el modelo económico insustentable heredado del régimen colonial, que sigue produciendo materias primas baratas y abundantes a expensas de los pueblos y su medio ambiente, en beneficio del norte. Artículo basado en información
obtenida de: History and Current Crisis of Deforestation (Madagascar)",
revisado por Alane O'Connor, Colby College, 1996 ( http://www.colby.edu/personal/t/thtieten/defor-mad.html
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