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Boletín del WRM

 

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Número 66 - Enero 2003
Indice - OpiniónAfrica - Am. Central y el Caribe - Am. del Sur - OceaníaGeneral


ASIA

 

LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS

- Bangladesh: objetan Proyecto de Conservación de la Biodiversidad de los Sunderbans

La organización ambiental SBCP Watch Group está conformada por cuatro organizaciones no gubernamentales (ONG) locales -Actionaid Bangladesh, Rupantar, JJS y Lokaj-- y fue creada en el año 2000 con la finalidad de controlar las actividades realizadas por el llamado Proyecto de Conservación de la Biodiversidad de los Sunderbans. Este proyecto de 77,5 millones de dólares está financiado por el Banco de Desarrollo Asiático (BDA), el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y el Fondo de Desarrollo Nórdico (FDN), y su autoproclamado propósito es el de recuperar el ecosistema original de la mayor superficie continua de manglares que existe actualmente en el planeta (ver Boletín 44 del WRM).

El grupo cívico considera que de no hacer una evaluación en serio del proyecto, éste tendrá resultados negativos. El Proyecto de Conservación de la Biodiversidad de los Sunderbans no ha identificado correctamente las causas estructurales de la pobreza y de la destrucción de la biodiversidad de los Sunderbans, y por el contrario ha responsabilizado de ello a la población local. Aún cuando uno de los componentes del proyecto es la erradicación de la pobreza de quienes habitan la "Zona de Impacto" o "Zona de Amortiguación" adyacente al bosque de mangles, básicamente no fueron consultados a la hora de diseñar el proyecto, recuerda la ONG. El proyecto, entre otras cosas, no tuvo en cuenta la cría industrial del camarón realizada en el área contigua a los Sunderbans, actividad que la organización califica de "nueva maldición para las comunidades locales". Las granjas camaroneras han desplazado a ocupaciones tradicionales como las de aparceros, trabajadores rurales, agricultores en pequeña escala o pescadores artesanales quienes, expulsados por las empresas camaroneras, han recurrido al bosque en busca de fuentes de sustento alternativas, aumentando así la presión sobre los menguados recursos del ecosistema.

Una investigación realizada por ONGs reveló que la única ocupación que se lleva a cabo durante todo el año en los Sunderbans es la colecta de alevines de camarón (camarón recién salido del huevo). En la medida en que se han ido cerrando todas las fuentes de trabajo, una gran cantidad de desocupados se han visto forzados a juntar alevines de camarón, cangrejos y almejas, de una manera que hasta los propios recolectores consideran insustentable. La población local considera que si el gobierno prohibiera la cría industrial del camarón en la región, los agricultores pobres y marginales se verían beneficiados pues se generarían numerosas oportunidades de empleo en la agricultura y otras actividades relacionadas, produciendo cultivos y variedades locales de pescado para abastecer las necesidades locales. La cría industrial del camarón ha generado un movimiento popular de resistencia que tiene ya varios años y ha cobrado una víctima en Koronamoyee Sardar, quien para los sin tierra de Bangladesh se ha convertido en símbolo de la lucha por el derecho a la tierra y en contra de las empresas camaroneras (ver Boletín 51 del WRM).

Según la investigación de las ONG, la cría industrial del camarón ha provocado también varios otros impactos. Como resultado de la disminución de las actividades agrícolas hay menos paja de arroz, materia prima para la fabricación de los techos, por lo que se ha producido un exceso de consumo del paja silvestre de los Sunderbans. El aumento de la salinidad de la región ha liquidado toda la vegetación, provocando una aguda escasez de madera para combustible, por lo cual también aumentó la presión sobre los recursos de los Sunderbans. La reducción de la cría de ganado también ha implicado que haya menos estiércol de vaca, que es utilizado como combustible alternativo a la leña.

La organización ambientalista ha presentado una serie de recomendaciones al ADB para que realice una evaluación inmediata de las actividades y el diseño del Proyecto de Conservación de la Biodiversidad de los Sunderbans en función de intereses y principios genuinos, y haga público el informe de la evaluación. También exhorta a que se reconozcan los derechos de los pobres a los recursos naturales comunes y que se imponga una moratoria a la exploración de petróleo y gas en la zona de los Bloques 5 y 7 (ver Boletines 15 y 44 del WRM). Entre las propuestas del grupo se incluye la de realizar una producción sustentable de camarón que tenga en cuenta el medio ambiente y la gente, en lugar de una producción comercial. También se sugiere la adopción y aplicación de políticas vinculadas a una utilización y un manejo de la tierra favorable al ambiente y un proceso de control del proyecto que sea ampliamente participativo.

La protección y utilización sustentable del Bosque de Reserva de los Sunderbans sólo será posible cuando la gente participe activamente en el proyecto desde su inicio, y cuando el medio ambiente y los intereses de la población local tengan prioridad sobre las empresas comerciales a gran escala.

Artículo basado en información obtenida de: "Citizen's Forum for Conserving the Biodiversity of the Sunderban Reserve Forest", http://www.cdp.20m.com/sundorbon.html ; Holiday Publication, http://www.weeklyholiday.net/060902/count.html


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- India: recolectores de agua pluvial y protectores de bosques de montañas Aravalli

Durante una visita reciente al estado de Rajastán en India, Patrick McCully de International Rivers Network, tuvo la posibilidad de presenciar los cambios profundos que el trabajo de un grupo local llamado "Tarun Bharat Sangh" (TBS) produjo en la vida de cientos de miles de personas. Con asombro constató que esta transformación social y ambiental se obtuvo a una pequeña fracción del costo económico (sin mencionar el costo humano y ecológico) del suministro de agua con grandes represas. A continuación presentamos algunos fragmentos de esta experiencia:

"Las generaciones anteriores nunca tuvieron la buena suerte que tenemos nosotros", me dijo Lachmabai, una anciana del poblado de Mandalwas, mientras estábamos sentados en la orilla de un gran estanque creado por una presa de tierra recién construido. "Gracias al agua estamos contentos, nuestro ganado está contento y los animales están contentos. Nuestros campos de cultivo han mejorado, nuestro bosque está verde, tenemos leña, forraje para nuestro ganado y tenemos agua en nuestros pozos".

Los pobladores de Mandalwas construyeron 45 estructuras de recolección de agua en los últimos 15 años, y hay más planificadas. Mientras que antes los productores sólo tenían agua suficiente para producir granos, ahora los pobladores pueden producir vegetales con alta exigencia de agua y cultivos comerciales. Los pobladores que antes debían sobrevivir con una comida al día, ahora comen dos o tres veces al día, y tienen una variedad mucho mayor de alimentos más nutritivos. Las tareas de acarrear agua, leña y forraje, y de hacer pastar y beber al ganado realizadas por las mujeres ahora insumen mucho menos tiempo. El aumento de la cantidad de leña y hojas de árboles para forraje son los beneficios clave de la regeneración de los bosques.

Los beneficios del agua que presencié se obtuvieron a pesar de que la región está sufriendo uno de los años más secos de su historia, obteniéndose en algunos poblados sólo una décima parte de la cantidad "normal" de lluvia, a lo que hay que sumar además tres años previos de sequía. Según la Unión del Pueblo Indio para las Libertades Civiles (Indian People's Union for Civil Liberties), en noviembre la sequía produjo como mínimo 40 muertes por inanición en el sudeste de Rajastán. Se informó que muchas personas sobreviven comiendo pasto. El contraste entre las áreas mejoradas por el TBS y otras regiones de Rajastán, para decir poco, es sorprendente.

Mandalwas es sólo uno de los más de 1.000 poblados donde trabaja el grupo Tarun Bharat Sangh ("Asociación India Joven"). Desde 1986, el TBS ha ayudado a los pobladores a construir o restaurar casi 10.000 estructuras de recolección de agua en Alwar y distritos vecinos en las áridas montañas Aravalli del noreste de Rajastán, a unas pocas horas de distancia al sur de Delhi. Muchas estructuras adicionales fueron construidas por los pobladores sin la participación del TBS. Los pobladores también han excavado más de 1.000 pozos para aprovechar el aumento del nivel de las aguas subterráneas producido por las nuevas obras.

Si bien la recolección de agua es un elemento esencial del éxito del TBS, existen otros factores que contribuyen al impacto trascendental producido por este grupo. Al unir a los pobladores para resolver sus graves problemas de agua, el TBS los ha empoderado para que tomen el control de otros aspectos de sus vida. Los resultados se ven en las reglas creadas por el poblado para proteger los bosques, en la acción conjunta de los pobladores para obligar al gobierno a proporcionar maestros para sus escuelas, para resistir a las exigencias de sobornos por parte de funcionarios, y en la difusión extendida de la agricultura orgánica y la mejora de las prácticas de atención de salud tradicionales y modernas.

Las estructuras de recolección de agua consisten principalmente en presas de tierra en forma de media luna (johads), o "presas de control" de hormigón y escombros bajas y rectas construidas en quebradas que se inundan en forma estacional. Los johads se han construido en Rajastán durante cientos de años, pero muchos se deterioraron durante el siglo XX debido al aumento del rol del estado en el manejo del agua (y su fijación en proyectos en gran escala), y el consiguiente debilitamiento de las instituciones y prácticas de manejo del agua a nivel de los poblados.

Las lluvias producidas por el monzón llenan los estanques detrás de las estructuras. Sólo las estructuras más grandes conservan agua todo el año; la mayoría se seca seis meses después del monzón o antes. Su objetivo principal, sin embargo, no es conservar el agua superficial, sino recargar el agua subterránea debajo. El agua almacenada en el suelo no se evapora ni favorece la proliferación de mosquitos, está protegida de la contaminación de los desechos humanos y animales, y se distribuye para recargar pozos y brindar humedad para la vegetación en un área amplia.

Varias corrientes de agua que en las últimas décadas sólo habían conservado agua después de las tormentas del monzón, ahora fluyen todo el año debido a la recarga de agua subterránea (aunque algunas partes de los ríos se están secando debido a la grave y extendida sequía). Los bosques se han regenerado debido a la elevación de la napa freática, y también porque la necesidad de proteger los bosques es un componente esencial del mensaje del TBS. El reconocimiento de que un buen manejo del agua exige un buen manejo del suelo es una de las claves del éxito asombroso del TBS: entre los beneficios de la regeneración de bosques en las laderas rocosas de las montañas Aravalli se cuenta que la vegetación reduce los desprendimientos y la erosión, mejorando la recarga del agua subterránea y disminuyendo la sedimentación de los estanques de los pobladores.

Los pobladores beneficiarios aportan entre un cuarto y un tercio del costo de las estructuras de recolección de agua, en efectivo y en especie. Las contribuciones en especie en general consisten en mano de obra gratuita, pero también pueden incluir materiales de construcción y el valor de la tierra ocupada por la estructura y su estanque. El TBS aporta el costo restante. Toda la mano de obra necesaria para las estructuras de recolección de agua es proporcionada por los pobladores locales. Aparte de su contribución en especie, los pobladores reciben una remuneración por su trabajo, lo que significa que la construcción aporta dinero en efectivo a los poblados.

Alwar es el hogar de una de las reservas de fauna más conocidas de India, el Santuario de Tigres Sariska. El TBS ha construido numerosas estructuras en la "zona de transición" alrededor del santuario, y también dentro de la propia reserva. Al principio los funcionarios del santuario tuvieron una actitud hostil hacia el TBS. Pero ahora promueven el trabajo del TBS, al darse cuenta de que el grupo no sólo ha proporcionado fuentes de agua para la fauna y ha ayudado a regenerar el bosque, sino que también ha persuadido a los pobladores de no realizar caza furtiva. Además, después de una lucha reñida, que incluyó una demanda ante la Suprema Corte, el TBS forzó el cierre de canteras de piedra que estaban produciendo un daño ambiental considerable dentro del parque (incluso la disminución de la napa freática, lo que redujo los beneficios de la recolección de agua). Gracias a la reducción de la caza furtiva y al aumento de los animales de presa, la cantidad de tigres aumentó en los últimos años de 18 a 25.

El ejemplo más destacable del disfrute de los pobladores de Alwar de los beneficios ecológicos de la recolección de agua es el "Santuario de Pueblo y Fauna" creado por los habitantes de los pueblos gemelos Bhaonta y Koylala.

Las reglas del área protegida están pintadas en el frente de la presa de piedra y hormigón. Entre las reglas están: "no cazar en este bosque creado por dios", "sin permiso del gram sabha (consejo del poblado) y el sarpanch (jefe) no se debe cortar ningún árbol porque dios está en los árboles", "no permitas que el ganado, las cabras o tus camellos destruyan el bosque", y "cada gota de agua en la cuenca de este poblado se debe poner a disposición de la fauna y el ganado del poblado".

Me senté sobre la presa y escuché a los ancianos hablar con entusiasmo sobre los animales que habían visto en el santuario, entre los que había jabalíes, hienas, monos, chacales, numerosos tipos de ciervos y leopardos. Y aunque ninguno de ellos había visto nunca uno, me informaron con gran orgullo que habían encontrado los rastros de un tigre junto al estanque, y que ese dato había sido registrado en forma oficial por el departamento estatal de fauna. Los pobladores dicen que nunca se habían visto esos animales cerca del poblado antes de que comenzaran las actividades de recolección de agua y protección del bosque.

Los pobladores de Bhaonta han desempeñado un rol esencial en una emocionante iniciativa local de manejo participativo de ríos. El río Arvari se ha vuelto permanente salvo en los años más secos debido a la recolección de agua. Los pobladores que viven en la cuenca del Arvari decidieron que deberían crear reglas para evitar la sobreexplotación del río que había vuelto a correr y para promover la protección de los bosques. En 1999 representantes de consejos de poblados de 34 poblados se reunieron y declararon formalmente la creación del Parlamento de Arvari.

Actualmente setenta y dos poblados envían representantes a este parlamento. Además de tratar temas del bosque y el uso del agua, el parlamento ha forzado al gobierno estatal a rescindir una autorización de derecho de pesca en el río Arvari que había otorgado a un contratista externo. Si bien no tiene autoridad legal, el parlamento tiene la autoridad moral que le permite imponer multas a los infractores y resolver disputas sobre el uso de recursos entre los poblados.

A pesar del apoyo gubernamental mínimo (y a menudo frente a la hostilidad oficial absoluta), las estructuras del TBS han proporcionado agua de irrigación a una cantidad estimada de 140.000 hectáreas. El TBS calcula que alrededor de 700.000 personas en Alwar y en los distritos vecinos se benefician de la mejora del acceso al agua para uso doméstico, ganado y cultivos. Cada estructura está hecha a pequeña escala, pero los beneficios totales del trabajo del TBS se perciben por cierto a gran escala.

Ni una sola familia fue desplazada para lograr estos beneficios impresionantes. A diferencia de las grandes represas, los johads y las presas de control no han destruido río alguno ni sumergido grandes áreas de bosques y tierras de cultivo; por el contrario, el trabajo del TBS de hecho creó ríos y bosques.

El TBS aportó aproximadamente 70 millones de rupias (US$ 1,4 millones) de financiación externa al costo de las estructuras de recolección de agua. Esto significa un costo de 500 rupias por hectárea irrigada y 100 rupias (¡US$ 2!) por persona a la que se suministra agua potable. Una comparación por cierto aproximada de esos costos con los costos del notorio proyecto de represa de Sardar Sarovar (SSP, por sus siglas en inglés) en el estado de Gujarat produce resultados asombrosos. Haciendo una estimación conservadora del costo total del SSP de 300 mil millones de rupias (US$ 6 mil millones) da un costo por persona de 10.000 rupias por el suministro de agua potable, 100 veces más que en Alwar. El costo de suministrar agua de irrigación del SSP a una hectárea asciende a 170.000 rupias, o sea 340 veces más que en Alwar.

Teóricamente, si el presupuesto para el SSP se pusiera a disposición de recolectores de agua del tipo del TBS, podrían proporcionar agua potable a tres mil millones de personas (la mitad de la población mundial), al mismo tiempo que irrigarían 600 millones de hectáreas (más del doble que el área irrigada total del mundo).

Se estima que más de mil millones de personas carecen de acceso digno a agua potable. El Banco Mundial y otros constructores de represas y privatizadores de agua usan esta estadística vergonzosa para fundamentar la necesidad de invertir US$ 180 mil millones al año en el sector del agua, y que las corporaciones multinacionales son esenciales para movilizar esta gran cantidad de dinero. Pero en costos de Alwar, US$ 180 mil millones alcanzarían para suministrar agua a 15 veces la población mundial. Las necesidades de los mil millones de seres humanos que carecen de agua se podrían resolver con el costo de una sola gran represa.

El borrador de la nueva estrategia de recursos hídricos del Banco Mundial argumenta la necesidad de nuevos megaproyectos, afirmando que las opciones "fáciles y baratas" han sido mayoritariamente explotadas ya. En realidad las opciones fáciles y baratas como la recolección de agua apenas han sido tenidas en cuenta por las autoridades del agua.

Alwar no es una utopía. Es una región terriblemente pobre, con servicios e infraestructura gubernamental deplorables, altos niveles de analfabetismo y donde la mayoría de las mujeres están sometidas a un nivel terrible de opresión. Pero si existe una respuesta al problema grave del agua en India (y en el mundo), estoy convencido de que la clave está en manos de los recolectores de agua y los protectores de los bosques de las montañas de Aravalli".

Por: Patrick McCully, International Rivers Network, "Harvesting Rain, Transforming Lives". El artículo completo (en inglés) se publicará en la edición de enero de 2003 de World Rivers Review.


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- Indonesia: informe del WWF vincula plantaciones de palma aceitera con deforestación a gran escala

Indonesia se encuentra entre los países con la tasa de deforestación más alta del mundo. La deforestación anual promedio registrada fue de hasta un millón de hectáreas durante los años 80, 1,7 millones de hectáreas durante la primera parte de la década de los 90, y actualmente se ubica entre 2,0 y 2,4 millones de hectáreas, según estadísticas del Ministerio de Medio Ambiente.

Como ya hemos denunciado (ver Boletín N° 56 del WRM), las políticas mundiales impulsadas desde el norte e impuestas por los organismos multilaterales (el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial) en los años 80, y la presión de una importante deuda externa, produjeron un aumento drástico de la exportación de recursos naturales, entre los que se incluye el aceite de palma, que se obtiene de la palma aceitera cultivada bajo un sistema de monocultivos a gran escala. La palma aceitera se convirtió en un cultivo lucrativo para los inversores en Indonesia, dado que la mano de obra y los costos de la tierra con frecuencia son bajos, los créditos se obtienen con facilidad y las condiciones climáticas y del suelo son favorables.

La demanda mundial de aceite de palma es voraz. Se pronostica que aumentará de la cifra actual de 22,5 millones de toneladas métricas anuales a 40 millones de toneladas en 2020. India, China, Holanda y Alemania son los principales importadores de aceite de palma crudo, el producto primario derivado del fruto de la palma, que se utiliza para una amplia gama de productos alimenticios y no alimenticios. La cadena comercial mundial cuenta con fondos proporcionados por instituciones financieras extranjeras de Europa, EE.UU. y Asia oriental. Sumatra, Kalimantan y Papúa Occidental son las áreas principales de Indonesia donde operan los grandes conglomerados como el Grupo Salim, el Grupo Raja Garuda Mas y el Grupo Sinar Mas. Son los mismos conglomerados que controlan las actividades de madereo y procesamiento de madera, y las industrias de producción de celulosa y papel.

Todo este negocio se ha realizado a costa de tierras que antiguamente eran bosques en las tierras bajas de Indonesia y del sustento de sus habitantes rurales. Según un informe reciente del WWF sobre "Plantaciones de palma aceitera y deforestación en Indonesia" publicado en diciembre de 2002, "en Indonesia se había aprobado la conversión de casi siete millones de hectáreas de tierras de bosques en plantaciones de cultivo de finca hasta fines de 1997, y esos territorios casi con seguridad fueron talados. Pero el área realmente convertida en plantaciones de palma aceitera desde 1985 es de aproximadamente 2,6 millones de hectáreas", con orientación exportadora, para abastecer a las industrias de aceite de palma. "Uno de los cambios de reglamentación en el sector de palma aceitera introducido en 1998 establece que se permite a las compañías estatales dedicadas al manejo de bosques utilizar el 30 por ciento de sus áreas de concesión para cultivos de finca tales como palma aceitera". Lo que resulta preocupante es que en general tienen concesiones en tierras de bosques permanentes.

Las grandes compañías de palma aceitera se han apropiado de tierras comunales sin consultar ni compensar en forma adecuada a los muchos millones de personas que viven en los bosques y que dependen de ellos para su sustento. El tema de los derechos sobre la tierra ha estado siempre en el centro del conflicto: "el desarrollo de plantaciones de palma aceitera sigue siendo una causa importante de conflicto en relación a la tierra y sus recursos. Uno de los impactos sociales de la expansión es la apropiación de grandes áreas de tierras usadas por las comunidades indígenas y campesinas que, en la mayoría de los países tropicales, no tienen la propiedad de las tierras que ocupan en forma tradicional. En los sectores en expansión, donde las apuestas económicas son altas, como el sector de la palma aceitera, las compañías de plantaciones pueden recibir concesiones de tierras o títulos de propiedad sobre esas tierras y recibir el apoyo del gobierno para reprimir a la oposición que pueda surgir de las comunidades locales", afirma el informe del WWF.

Para completar el círculo, las plantaciones de palma aceitera a gran escala han sido la causa principal de los incendios de bosques que han asolado Indonesia desde 1997. Según el informe, "en setiembre de 2002, la información satelital reveló que más del 75% de los puntos calientes registrados en Kalimantan occidental y central durante el mes de agosto se produjeron en plantaciones de palma aceitera, plantaciones de árboles y concesiones de bosques. Esto indica que el mismo proceso que se tornó evidente en años anteriores se está repitiendo en 2002: las compañías madereras y las fincas desmontan y limpian las tierras de sus concesiones incendiando los bosques naturales, después de extraer la madera valiosa y dejar residuos de la tala que se incendian con facilidad".

Un proyecto bilateral entre Indonesia y la Unión Europea (el Proyecto de Prevención y Control de Incendios de Bosques), "concluyó que la solución permanente más importante para el problema de los incendios en Indonesia radica en mejorar en gran medida la planificación del uso de la tierra a nivel local y en fortalecer el manejo local; este último punto incluye la prevención de incendios. El proyecto estableció que los puntos de vista locales sobre el manejo de los recursos naturales varían de un lugar a otro, pero que en general coinciden con el 'uso racional'.

La conclusión anterior no es nueva, y hace muchos años que las organizaciones indonesias están insistiendo en la necesidad de asegurar el control de las comunidades sobre los bosques, como forma de garantizar tanto la conservación de los bosques como el sustento de los pobladores locales. El elemento nuevo es el reconocimiento oficial de que "los puntos de vista locales sobre el manejo de los recursos naturales varían de un lugar a otro, pero que en general coinciden con el 'uso racional'". Al menos es un pequeño avance en la dirección correcta. Pero todavía quedan varias preguntas por plantear. ¿Tiene el gobierno la voluntad de cambiar su curso de acción y fortalecer el manejo local de los recursos a costa de las corporaciones nacionales y transnacionales que operan en el sector de la palma aceitera? ¿Apoyarán el FMI y el Banco Mundial este enfoque, que de hecho significaría detener la expansión de la palma aceitera (y de las exportaciones de aceite de palma)? ¿Prevalecerán finalmente los intereses de los bosques y de los pueblos sobre las ganancias empresariales y las políticas macroeconómicas orientadas a la exportación?

Artículo basado en información obtenida de: "Oil Palm Plantations and Deforestation in Indonesia. What Role do Europe and Germany Play?", WWF, 2002, http://www.panda.org/downloads/forests/oilpalmindonesia.pdf


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- Indonesia: informe sobre violaciones de derechos humanos cometidas por la industria papelera

"La policía y fuerzas de seguridad empresariales indonesias son responsables por violaciones reiteradas de los derechos humanos de las comunidades indígenas involucradas en la industria de celulosa y papel en Sumatra", afirmó Human Rights Watch en un nuevo informe publicado el 7 de enero de 2003. Las violaciones incluyen apropiación de tierras sin compensación y ataques brutales a manifestantes locales.

"Sin solución: Violaciones de los derechos humanos y la industria de celulosa y papel de Indonesia", es el título de un informe (en inglés) de 90 páginas, que documenta en forma extensa los vínculos subyacentes entre el menosprecio por los derechos humanos y las prácticas destructivas en materia de manejo de bosques.

La industria de celulosa y papel de Indonesia se expandió con rapidez desde fines de la década de 1980 hasta convertirse en uno de los diez productores más importantes del mundo. Pero la industria acumuló deudas por más de US$ 20 mil millones, y la demanda en expansión consume grandes extensiones de bosques tropicales de las tierras bajas de Sumatra. Esos territorios son reclamados por las comunidades indígenas que dependen de ellos para cultivar arroz y extraer caucho. La pérdida de acceso al bosque, junto con el hecho de que las compañías contratan trabajadores fuera de la provincia, ha resultado devastador para el sustento local, produciendo conflictos violentos.

Asia Pulp & Paper (APP) es la principal productora de papel de Indonesia, y propietaria de una de las plantas de producción de celulosa más grandes del mundo, la planta Indah Kiat en Riau, Sumatra. El proveedor principal de fibra de la planta, Arara Abadi, estableció su plantación para pulpa de papel en los años 1980-90, durante la presidencia de Suharto. Arara Abadi, respaldada por las fuerzas de seguridad estatales, se apropió en forma rutinaria de tierras pertenecientes a comunidades indígenas para instalar sus plantaciones, sin cumplir los procesos requeridos y con nula o escasa compensación.

Desde la caída de Suharto en mayo de 1998, los residentes locales han intentado presionar para obtener sus reclamos, pero se han visto enfrentados a la falta de voluntad de hacer cumplir la ley. Al no obtener soluciones contra la injusticia, las comunidades se han volcado en forma creciente a la creación de organizaciones de vigilancia propias. Arara Abadi respondió con violencia y arrestos.

En su nuevo informe, Human Rights Watch detalla tres casos en 2001 en los cuales los pobladores locales de Mandiangin, Betung y Angkasa/Belam Merah, frustrados por las disputas no resueltas con Arara Abadi, establecieron bloqueos o comenzaron a talar árboles de la plantación. Cientos de guardias de la compañía armados con garrotes atacaron a los residentes, hiriendo gravemente a nueve de ellos y deteniendo a sesenta y tres. La policía indonesia, que entrenó a las milicias civiles y que también estuvo presente durante los ataques, fue cómplice en los tres casos. El año pasado volvieron a informarse en Riau casos de violencia contra pobladores que se rehusan a entregar sus tierras a los proveedores de la APP.

De cientos de asaltantes involucrados, Human Rights Watch solo tiene conocimiento de que dos personas fueron juzgadas, y ambas, condenadas por agresión y lesiones, fueron liberados después de treinta días de prisión. Human Rights Watch no apoya las acciones ilegales realizadas por los manifestantes locales, y reconoce la necesidad de la compañía de proteger su personal y su propiedad. Pero no se puede justificar el uso de fuerza excesiva por parte de las milicias creadas por la compañía, y la impunidad de los responsables de las golpizas alimenta en forma directa el ciclo de la justicia por mano propia por parte de la población local. Es probable que sigan produciéndose abusos si se mantienen las condiciones actuales de impunidad, presión financiera y falta de pautas empresariales internas de seguridad, advirtió Human Rights Watch.

La mayoría del gasto destinado a la policía y al ejército (70 por ciento) no proviene del presupuesto estatal sino de aportes de empresas, muchas de las cuales del sector forestal. Estos vínculos comerciales crean un conflicto de interés económico en la aplicación de la ley. Además, el personal de seguridad de Arara Abadi no tiene pautas para el uso de la fuerza y no se lo hace responsable por las violaciones de los derechos humanos de los pobladores locales.

Extractos de: "Indonesia: Paper Industry Threatens Human Rights" comunicado de prensa, Human Rights Watch, enviado por Liz Weiss, correo electrónico: WEISSE@HRW.ORG . El comunicado completo (en inglés) se puede obtener en http://www.hrw.org/press/2003/01/indo010703.htm , y el informe completo (en inglés) en el sitio http://www.hrw.org/reports/2003/indon0103/


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- Vietnam: se suspende construcción de planta de celulosa y papel en Kontum

El 24 de octubre de 2002 las autoridades provinciales anunciaron la suspensión de la construcción de la nueva planta de celulosa y papel con una capacidad de 130.000 toneladas por año en Dac To, provincia de Kontum, en las tierras altas centrales de Vietnam. La agencia estatal de noticias Vietnam News Agency (VNA) informó que se detuvo la construcción debido "al incumplimiento de la formulación de un plan maestro creíble".

Seis meses antes, durante un viaje de dos días a Kontum, el Viceprimer Ministro Nguyen Cong Tan había exigido a la Compañía Papelera de Vietnam, Vinapimex, la publicación de un plan que estableciera donde provendría la materia prima para alimentar la planta.

Vinapimex había planificado la planta de Kontum partiendo de la suposición de que habría más de 20.000 hectáreas de plantaciones disponibles para alimentar la planta, y que se podrían plantar todavía más tierras. Sin embargo, tres años más tarde, existen menos de 15.000 hectáreas de plantaciones y parte de esa área se obtuvo desplazando de sus tierras y hogares a pobladores locales. Después de la detención de la construcción, las autoridades provinciales de Kontum declararon a la VNA que la expansión del área de plantaciones de árboles para generar más materia prima simplemente no era viable.

Jaakko Poyry, la empresa consultora forestal y de ingeniería más grande del mundo, fue la asesora en la proyectada planta industrial. En 1998 Poyry elaboró para Vinapimex un estudio de factibilidad sobre la planta y preparó los documentos para un llamado a licitación en mayo de 2002. El costo total de la planta se estimó en US$ 240 millones, cifra que incluye US$ 163 millones en equipos provenientes de Europa occidental.

La suspensión de la construcción de la planta de Kontum es sólo uno de los problemas a los que se enfrenta Vinapimex, empresa administrada por el estado y principal productora de papel de Vietnam. Vietnam tiene la capacidad de producir 360.000 toneladas de papel por año, aproximadamente 70 por ciento del papel consumido por año en el país. Pero en agosto de 2002, la VNA informó que los depósitos de Vinapimex estaban al máximo de su capacidad, con 28.500 toneladas de papel almacenado, incluyendo 16.000 toneladas del año anterior. La compañía acusó a los exportadores extranjeros de practicar competencia desleal con papel barato dentro de Vietnam, pero la realidad es que el papel importado es más barato y de mejor calidad. En 2002, Vietnam importó 52.000 toneladas de celulosa y 290.000 toneladas de papel.

En un intento por competir con los importadores, Vinapimex redujo dos veces los precios del papel durante 2002. Mientras tanto, los costos de producción del papel aumentaron en octubre cuando el gobierno incrementó el precio de la electricidad. Vinapimex solicitó al gobierno una reducción de los cargos de electricidad a los niveles anteriores a octubre de 2002, y está intentando obtener otros subsidios del gobierno, mediante préstamos de crédito preferenciales y una reducción del impuesto al valor agregado.

Las perspectivas no son buenas para Vinapimex. Este año, según las reglas de la Zona de Libre Comercio de la ASEAN, Vietnam debe reducir los aranceles sobre las importaciones de papel de 50 por ciento a 20 por ciento.

En 2000, Dang Van Chu, Ministro de Industria de Vietnam declaró a la revista comercial Pulp and Paper International que Vietnam tenía una estrategia clara para la industria de la celulosa y el papel para la próxima década. "En un plazo de 10 años queremos que nuestra industria abastezca el 80-90 por ciento de la demanda interna, con una tasa de crecimiento promedio de 10,4 por ciento por año", afirmó. Añadió que el país también espera aumentar el comercio con el mercado internacional.

Apenas dos años después, los planes están hechos trizas. En julio de 2002, el Viceprimer ministro Nguyen Tan Dung indicó al Ministerio de Industria que ajustara su plan de desarrollo para la industria papelera hasta 2010. Dung estableció que todas las plantas de papel nuevas debían tener en cuenta planes de suministro de materia prima.

Mientras tanto, Vinapimex continúa con sus planes de expansión. Está planificando una planta de celulosa con una capacidad de 250.000 toneladas por año en Phu Tho, con el objetivo de alimentar a la planta de celulosa y papel más grande de Vietnam, ubicada en Bai Bang.


En octubre de 2002, el gobierno aprobó los planes de Vinapimex para una planta de celulosa y papel por valor de US$ 104 millones en la provincia de Thanh Hoa. La planta tendrá una capacidad de 50.000 toneladas de celulosa y 60.000 toneladas de papel por año.

En la provincia de Lam Dong, Vinapimex tiene planes de establecer una planta de celulosa de US$ 250 millones, con una capacidad entre 200.000 y 400.000 toneladas por año. El Vicepresidente del Comité Popular de Lam Dong, Hoang Si Son, declaró al Vietnam Economic Times que "Vinapimex ha plantado un área de 10.000 hectáreas para añadir a las 30.000 hectáreas existentes; pensamos aumentar la cubierta boscosa a 135.000 hectáreas".

Aparentemente, Vinapimex considera que la construcción de nuevas plantas de celulosa y papel es la única forma que le queda para sobrevivir como empresa. Por supuesto la compañía podría simplemente construir más depósitos con mayor capacidad para las reservas masivas del papel poco rentable que produce. Después podría acudir al gobierno y a las agencias de cooperación internacional para obtener los subsidios que necesita para asegurar su supervivencia burocrática. Los impactos sobre las comunidades rurales de Vietnam, sus bosques y sus formas de sustento no tendrán una solución tan fácil.

Por: Chris Lang, correo electrónico: http://chrislang.org

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