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LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS - Argentina: pequeña gran victoria contra empresa minera canadiense Los habitantes de la ciudad de Esquel, una pequeña ciudad argentina en la Provincia de Chubut, llevan adelante una importante lucha en defensa de sus bosques y su ambiente. Un número cada vez mayor de habitantes de la ciudad y de toda la comarca andina y de organizaciones regionales y nacionales se oponen al proyecto minero a cielo abierto y la instalación de una planta de tratamiento de cianuro para la extracción de oro que estaría ubicada a sólo ocho kilómetros de esta ciudad rodeada de lagos y milenarios bosques de alerces. Lamentablemente éste sería sólo el primero de muchos otros proyectos de extracción minera, que afectarán a toda la región de la cordillera de Los Andes de Argentina y Chile, debido a los privilegios otorgados a las multinacionales a través de los "acuerdos" internacionales firmados por gobiernos dispuestos a entregar las riquezas de los países al mejor postor. A pesar de que los vecinos de Esquel están sufriendo todo tipo de amenazas, no les ha faltado fuerza e imaginación para enfrentar a la transnacional canadiense Meridian Gold y su subsidiaria El Desquite, beneficiarias en este proyecto. Manifestaciones, actos, marchas, reuniones, charlas, declaraciones y hasta conciertos de rock se han organizado en estos últimos meses contra la minería de oro en la región. También se han creado varias páginas web para dar difusión sobre el tema y buscar apoyo internacional para la campaña. Se han aprovechado además las escasas herramientas legales de que disponen los afectados en estos casos. En el mes de diciembre los vecinos de la ciudad presentaron una Acción de Amparo Ambiental, usada para proteger todos los derechos y garantías consagrados en la Constitución y en especial "El derecho de todo habitante a defender su medio ambiente". El 19 de febrero se ha recibido una grata noticia. El Juez en lo Civil Dr. Claudio Alejandro Petris ha ordenando la paralización urgente de todos los trabajos, obras y actos en curso de la Minera El Desquite en el Cordón Esquel, y la prohibición de iniciar nuevos trabajos y obras hasta tanto se cumpla con todos los recaudos de la ley Provincial 4032 de Impacto Ambiental y su decreto reglamentario. "Ahora queda por resolver la cuestión de fondo que básicamente consiste en declarar la ilegalidad de todos los trabajos realizados, ordenar la total recomposición del ambiente alterado, y la aplicación de una multa a los particulares y/o empresas responsables por el monto de hasta un 5% del total del Proyecto. Si bien será una batalla judicial muy dura, creo que ésta es una señal muy positiva" comenta un vecino del lugar. Esta resolución sienta un precedente muy importante en cuanto a la aplicación de las leyes provinciales, como la 4032 de Impacto Ambiental, que exige en todos los casos la realización de audiencias públicas, mientras que el código de minería, que las empresas habían logrado modificar a su favor, no las exigía. Lo que había venido ocurriendo hasta ahora era que los estudios de impacto ambiental eran meros trámites burocráticos que venían con el sello de aprobado de antemano. Es importante además, dado que esta resolución afecta potencialmente a cualquier otro proyecto minero, por lo menos de la Provincia de Chubut. Es por ello que los pobladores de Esquel consideran que la decisión judicial es una "pequeña" aunque a la vez gran victoria. Para ellos es muy claro que el poder de las empresas, tanto económico como político, es muchas veces capaz de ganar batallas en los tribunales de justicia, logrando veredictos en su favor que poco tienen que ver con la justicia. Por tal razón, la lucha en Esquel continúa, ahora tonificada por la reciente decisión judicial. Artículo basado
en información enviada por: Gustavo Macayo, correo electrónico:
libmacayo@ciudad.com.ar . Por más información sobre
el tema ver: http://www.wrm.org.uy/paises/Argentina/esquel.html
; http://www.sospatagonia.netfirms.com/
; http://www.contralamina.freeservers.com
; http://www.esquelonline.com
; http://www.geocities.com/proyectolemu/011115a.htm - Brasil: Stora Enso y Aracruz proyectan la mayor fábrica de celulosa del mundo En algunas semanas los accionistas de Veracel decidirán sobre la construcción de una enorme fábrica de celulosa en el estado brasileño de Bahía. El principal director ejecutivo de Veracel, Erton Sanchez, describió al proyecto diciendo que: "Ésta será la planta de celulosa más grande del mundo, con capacidad para producir 900.000 toneladas al año. Se producirá celulosa blanqueada libre de cloro elemental, teniendo como objetivo el segmento más alto del mercado de la celulosa. La inversión total rondará los 930 millones de dólares". Veracel es un emprendimiento conjunto del gigante sueco-finlandés Stora Enso y la compañía brasileño-noruega Aracruz. Esta última es el mayor productor mundial de celulosa blanqueada de eucalipto y controla 170.000 hectáreas de plantaciones de eucalipto en Bahía y Espirito Santo. Para hacer lugar a las vastas plantaciones de Aracruz, los pueblos indígenas Tupinikim y Guaraní, así como las comunidades afrobrasileñas "quilombolas" y otras comunidades locales han perdido sus bosques y sus tierras. Jukka Harmala, principal director ejecutivo de Stora Enso, dice que su visión de la compañía es que llegue a "ser la compañía de productos forestales líder en el mundo". En junio de 2001, Harmala declaró a Pulp and Paper International: "Nuestra prioridad en Lationamérica es encontrar buenas fuentes de fibra". En 1999 Bjorn Hagglund, subdirector ejecutivo de Stora Enso, explicó al Financial Times que la estrategia de la compañía consistía en incrementar sus operaciones de celulosa en Brasil a fin de asegurar la provisión de materia prima para sus fábricas de papel en China y Tailandia. La decisión de proceder o no con la fábrica de celulosa debió haberse tomado a fines de 2002. "Este proyecto ha sido muy complicado, y es un proyecto grande. Ha sido pospuesto hasta marzo o abril, principalmente por razones económicas y similares" explicó Timo Heikka de la división Estrategia e Inversiones de Stora Enso. Veracel lleva plantadas 63.000 hectáreas de eucalipto en las 147.000 hectáreas que la compañía posee en Bahía. Está previsto plantar otras 6.000 hectáreas. Independientemente de si la fábrica de celulosa propuesta se concreta o no, Aracruz comprará 3,5 millones de metros cúbicos de madera de las plantaciones de Veracel entre 2002 y 2004. Timo Heikka, de Stora Enso, visitó el área del proyecto en setiembre del año pasado. Declaró que " En lo referente a biodiversidad y temas sociales, parece ser una de las mejores opciones en todo el hemisferio sur". Sanchez, representante de Veracel, asegura que se reservarán 76.000 hectáreas para "preservación y recuperación" del bosque de mata atlántica. También mencionó que Veracel es propietaria de la Estación Veracruz, una reserva de bosques de 6.000 hectáreas, reconocida por UNESCO como patrimonio de la humanidad. Sanchez no mencionó que cuando Veracel llegó a Bahía en 1991, la compañía planeaba convertir el 80 por ciento de su tierra en plantaciones de eucalipto. Fue solo por la intervención de las ONGs brasileñas y el sindicato de trabajadores forestales que la agencia del medio ambiente brasileña insistió en que se reservaran 6.000 hectáreas para un área protegida. Sanchez tampoco mencionó que Veracel ha talado bosque para instalar sus plantaciones a solo unos pocos kilómetros de la Estación Veracruz (ver boletin 39 del WRM). En octubre de 2001, el Banco Europeo de Inversiones (BEN) --la institución financiera de la Unión Europea-- anunció la aprobación de un préstamo por 30 millones de dólares a Veracel para sus plantaciones en Bahía. La Directora Jefe del Departamento de Información del BEN, Yvonne Berghorst, declaró que "La reforestación con eucalipto ejerce una influencia beneficiosa a largo plazo en el suelo, al reducir la erosión, aumentar la infiltración y la retención del agua y mejorar las propiedades químicas y físicas y la fertilidad del suelo". El optimismo de Berghorst contrasta duramente con la realidad que enfrentan las comunidades de Espirito Santo que se ven forzadas a convivir con las plantaciones de Aracruz. En mayo de 2002, en una carta a los altos funcionarios del estado de Espirito Santo, las comunidades locales, los sindicatos y las ONGs describen como se secaron los cursos de agua desde que Aracruz comenzó con las plantaciones. La carta continúa: "Para las comunidades locales y el medio ambiente en general, la sustentabilidad de las plantaciones de eucalipto está muy cuestionada, ya que es un monocultivo de árboles con un ciclo vital extremadamente corto, que demanda grandes cantidades de fertilizantes químicos y agrotóxicos". Los representantes de Stora Enso, el BEN, Aracruz y Veracel no contestaron preguntas sobre cuántas personas han sido desplazadas de su tierra para hacer lugar a las plantaciones de Veracel. Erton Sanchez, director ejecutivo de Veracel, comentó que "el índice de ocupación es extremadamente bajo debido a que la población vive en tierras que no pertenecen a la compañía". Agregó que la tierra que será plantada ha sido "degradada previamente por los anteriores propietarios". José Augusto Tosato miembro de la ONG local CEPEDES cuestiona el argumento de la compañía de que la tierra ya estaba degradada. Sostiene que Veracel estableció sus plantaciones en praderas y pequeñas propiedades anteriormente productivas. La Política de Responsabilidad Social de Stora Enso establece que "Stora Enso considera fundamental la discusión abierta y la interacción con todos los actores involucrados, tanto gubernamentales como no gubernamentales". En el caso de Veracel, una discusión abierta es imposible porque los estudios de impacto ambiental de las plantaciones no están disponibles para la consideración del público en general. En respuesta al pedido del Estudio de Impacto Ambiental, Yvonne Berghorst declaró "El EIA es un documento público que se puede obtener recurriendo a las autoridades competentes del estado de Bahía o de Veracel Celulose S.A.". Al preguntársele por el EIA, Erton Sanchez --Director Ejecutivo de Veracel-- replicó que "la documentación se compone de 14 volúmenes con alrededor de 2.800 páginas. Solo existe en versión impresa, por lo que no es posible enviar una copia electrónica. Sin embargo, los documentos están disponibles para su consulta en el CRA (Centro de Recursos Ambientales), una agencia gubernamental del estado de Bahía con sede en Salvador". Si los documentos del proyecto de Veracel no están libremente disponibles, no es posible realizar una discusión abierta. Se debe posponer cualquier decisión de los accionistas para permitir que la sociedad civil en Brasil, Noruega, Suecia y Finlandia tenga la oportunidad de contribuir a una discusión abierta sobre Veracel. Por : Chris Lang, correo
electrónico: chrislang@t-online.de - Brasil: viejo proyecto de represa hidroeléctrica otra vez amenaza a pueblos amazónicos Presentada como una fuente de energía "limpia" por no contaminar la atmósfera con gases de efecto invernadero, como en el caso del petróleo o el gas natural, la obtención de energía hidroeléctrica por la construcción de represas continúa avanzando en el río Xingú, el último de los grandes ríos amazónicos en buen estado de conservación. No obstante, se estima que casi toda la selva amazónica será destruida en la primera mitad de este siglo en caso de que las tendencias actuales fuesen ampliadas con la implementación de proyectos de infraestructura en la región y que las emisiones de carbono resultantes de la quema de la selva equivaldrían a cerca de 50 veces la actual tasa anual de emisiones de gases de efecto invernadero de los Estados Unidos. A pesar de eso, el consultor en el campo de la energía, Joaquim Francisco de Carvalho, argumentó a favor de la construcción de la represa hidroeléctrica del Xingú, para satisfacer a toda costa la futura demanda brasileña de electricidad, una demanda insustentable que viene de la mano del "desarrollo". Hoy en día, más de 45.000 grandes represas cuyos muros de embalse superan los 15 metros, obstruyen los ríos del mundo, y sus embalses inundan millones de hectáreas de bosque --en especial en zonas tropicales-- dejándolos sometidos a su lenta descomposición (y por ende a la emisión de enormes volúmenes de gas metano, uno de los principales gases de efecto invernadero). Los reservorios han sido también causa indirecta de deforestación en otros lugares (con la consiguiente emisión de otro gas de efecto invernadero: el dióxido de carbono), en la medida que los agricultores desplazados por las represas han tenido que cortar bosques en otras zonas a fin de instalar sus cultivos y construir sus hogares (ver Boletín 42 del WRM). Los planes para la construcción de la represa hidroeléctrica Kararaô, hoy rebautizada Belo Monte, en el río Xingú, generaron una gran controversia a fines de la década del 80. Si bien se redujo la superficie del lago artificial necesario para el funcionamiento de la represa, la destrucción asociada al embalse es apenas una pequeña parte de la provocada por la obra en general. Las represas implican la construcción de rutas que permiten el acceso de "agentes del desarrollo" a regiones anteriormente remotas. Se desencadenan así procesos de degradación ambiental incontrolables --el embalse no sólo inunda suelos agrícolas sino que causa cambios drásticos en el ambiente, incluso la desaparición gradual de la flora y la fauna-- que a su vez provocan severos efectos sobre la población, no sólo la local que depende de dichos recursos, sino también la de la totalidad de la cuenca del río represado. Un ejemplo de esto es la ruta que parte de Xinguara, en la zona de influencia de la carretera Belém-Brasilia, atraviesa la "mata" hacia el oeste y termina en San Félix, en las márgenes del río Xingú. La ruta, abierta en la década de 1980 por la constructora Andrade Gutiérrez, creó una zona de gran concentración de madereras y madereo ilegal, que ya avanza más allá de la margen izquierda del río. Las selvas del valle del río Xingú son especialmente vulnerables a los grandes incendios. Ello se debe a que el río atraviesa una zona de baja pluviosidad, recibiendo cerca de 2000 mm de lluvia al año, concentrada en una única y bien definida estación húmeda. En la estación seca (en los meses de abril a setiembre) es común la ausencia total de lluvia por largos períodos. Como gran parte de la lluvia que cae sobre la Amazonía proviene de la transpiración de la selva, a medida que la deforestación avanza sobre la región las sequías se tornan más intensas, aumentando el riesgo de nuevos incendios y las tasas de deforestación, en un ciclio de retroalimentación positiva. En consecuencia, las hidroeléctricas del Xingú, que durante la estación seca (cuando los ríos de la región ven grandemente reducido su caudal) ya trabajarían bien por debajo de su capacidad, serían inviabilizadas, irónicamente, por los procesos de deforestación y desertificación asociados a su propia construcción. La actual integridad ecológica del Xingú y el hecho de que hasta ahora no se hayan construido hidroeléctricas en su curso no es el resultado de la acción de "ONGs ambientalistas" sino de luchas genuinamente populares. La preservación de este río se explica por la abundancia de indígenas de tradición guerrera, para quienes la preservación ecológica es una necesidad para su supervivencia. En 1989, cuando se planeaba la construcción de la hidroelécrica de Kararaô, el proyecto fue detenido por la presión de los indígenas, que manifestaron en Altamira, agitando sus cuchillos frente a los técnicos de la empresa Electronorte y fueron al Banco Mundial, consiguiendo la suspensión del financiamiento. Hoy, además de los indígenas, también protestan los pequeños productores rurales contra la construcción de Kararaô. Al igual que con el uso de combustibles fósiles, que de continuar el mismo ritmo provocarían catástrofes ambientales capaces de poner en riesgo la propia supervivencia de la especie humana, la construcción de represas podría tener el mismo efecto. El problema es complejo y su solución exige una profunda revisión de los valores y modelos de consumo, que reduzca urgente y drásticamente la demanda brasileña de electricidad. Artículo basado
en información obtenida de: "A hidrelétrica de Kararaô
e os movimentos populares", Rodolfo Salm, correo electrónico:
rodolfosalm@alternex.com.br
, Proyecto Pinkaiti, enviada por el autor. - Bolivia: el manejo comunitario de bosques en la historia de los pueblos indígenas En un documento realizado en el marco de FOMABO (Manejo Forestal en las Tierras Tropicales de Bolivia), un proyecto que surge a partir del convenio entre las Universidades KVL de Dinamarca y UAGRM - UMSS de Bolivia, con apoyo de DANIDA, se identifican las características principales del manejo comunitario de bosques relacionadas con los múltiples usos que le dan los pueblos indígenas al bosque. En la comprensión nativa, el bosque es la "casa grande" del ser indígena --"lo que es el supermercado para los no-indígenas es el bosque para los indígenas"-- donde se provee de todos los bienes y alimentos necesarios y concentra las distintas relaciones laborales y socioculturales. En la cosmovisión indígena el territorio es el espacio necesario que permite tanto las relaciones reproductivas como productivas con la naturaleza, y ambas permiten el adecuado aprovechamiento de los recursos naturales existentes en los territorios boscosos. El manejo comunitario del bosque, por estas características, se define como los múltiples usos y manejos de los recursos del bosque por parte de los pueblos indígenas. Antes de la llegada de los europeos a tierras bajas de Bolivia por el Río de la Plata en 1535, los pueblos indígenas constituían diferentes comunidades étnicas con un común denominador basado en la relación dominante naturaleza-ser humano, donde el ser humano aprovecha los ciclos reproductivos de la naturaleza, vía la recolección de especies silvestres, la pesca y la cacería. Este sistema se mantuvo a lo largo del tiempo y en la actualidad forma parte de los sistemas de manejo y uso tradicional del espacio y los recursos naturales en sus respectivos territorios, pero a su vez forma parte de las caracterizaciones de la identidad social como pueblos indígenas, adoptando, asimilando y fusionando otros conocimientos de culturas diferentes, aunque manteniendo sus propios valores. La identidad social indígena actual es el resultado de un conjunto de encuentros y desencuentros con otros sectores sociales diferentes y de la sincretización de valores ajenos: la religiosidad, sistemas de organización (capitanías, cabildos, zonas agrarias), sistemas de trabajo comunal (minga) que luego pasaron a formar parte de los usos y manejos tradicionales: recolección, caza, pesca y los múltiples usos del monte. Aspectos que se congregan en la cosmovisión actual, planteada como la reestructuración de sus territorios ancestrales y la interpelación al Estado y la Sociedad para un desarrollo con identidad propia a partir de ocupar espacios de poder nacionales y locales. Se puede concluir que a nivel de las comunidades que habitan áreas de bosque, la práctica, la producción y utilización de productos forestales a nivel de aldea suelen inscribirse en sistemas sociales complejos que regulan el manejo de recursos, en los que muchos de los factores que influyen en nuestra capacidad de intervenir con soluciones forestales no tienen carácter forestal. Se trata primordialmente de factores humanos, relacionados con los modos en que la gente organiza el aprovechamiento de las tierras y otros recursos. Por consiguiente, requieren enfoques específicos para cada situación y difícilmente pueden abordarse con éxito mediante soluciones generales o enfoques orientados hacia un único elemento de la situación. Es por eso que los análisis iniciales en cuanto a la naturaleza de la dependencia de la población respecto de los árboles y productos derivados fueron en algunos aspectos incorrectos o incompletos, y, por lo tanto, las soluciones identificadas fueron inapropiadas. Así ocurre en especial con las soluciones a la disminución de la disponibilidad de leña, y con los intentos de efectuar intervenciones contradictorias al marco social e institucional existente en las comunidades. Incluso los proyectos que han intentado identificar las necesidades, las aspiraciones y las posibilidades locales, en la práctica se han basado más en las opiniones de los planificadores y otros agentes externos que en las de la propia población del lugar. Con demasiada frecuencia, el diálogo para conseguir la participación local se ha iniciado tan sólo después de ultimado y establecido el diseño del proyecto. El "manejo forestal comunitario" ha adolecido de considerable confusión y falta de claridad en cuanto a su naturaleza y finalidad. En ocasiones, la utilización de este término genérico parece haber ocultado la gran diversidad de objetivos fijados para los proyectos de desarrollo forestal comunitario. A menudo, el diseño y la ejecución de los proyectos se han visto perjudicados por una falta de claridad acerca de cuáles de esos objetivos se estaban persiguiendo o tenían prioridad. Aunque algunos de esos múltiples objetivos pueden ser compatibles o incluso reforzarse mutuamente, otros pueden resultar contradictorios. Es improbable que la plantación de árboles para alcanzar objetivos ecológicos, como la protección de los suelos, dé suficientes productos vendibles para que sea económicamente atractiva al agricultor. De manera análoga, es improbable que la plantación de árboles para generar ingresos beneficie a quienes tienen pocas tierras o carecen de ellas. Difícilmente puedan satisfacerse tanto las necesidades de subsistencia como las del mercado con un único modelo de producción. Es improbable además que los proyectos concebidos inicialmente para alcanzar un objetivo de producción sirvan igualmente para lograr un objetivo social posteriormente añadido, como por ejemplo el de beneficiar a los pobres, a menos que sean debidamente reestructurados. El desarrollo forestal comunitario no constituye, pues, una disciplina o un programa aparte, sino una dimensión de la silvicultura, la agricultura, la energía rural y otros componentes del desarrollo rural. Si bien en otras experiencias se ha contemplado el manejo comunitario de bosques como parte de las actividades de las poblaciones "rurales", la importancia que se le asigna siempre ha sido de orden secundario, visto como plantaciones de árboles y no como una actividad principal de los usos y múltiples manejos de los recursos del bosque como ahora se postula. En definitiva, la institucionalización del manejo comunitario de bosques como múltiples usos y funciones del bosque será la institucionalización y el reconocimiento de las prácticas de los pueblos indígenas amazónicos. Extraído y adaptado
de: "Entendiendo la historia de los pueblos indígenas para
promover la forestería comunitaria como una alternativa de desarrollo
socio-económico local en las TCO's", José Martínez
Montano, correo electrónico: jomartinez@scbbs-bo.com
, Proyecto FOMABO (el documento completo está disponible en http://www.wrm.org.uy/paises/Bolivia/TCO.doc)
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