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LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS - Brasil: ONGs solicitan debate amplio sobre la expansión de plantaciones forestales En una carta enviada al presidente Lula el 20 de marzo, numerosas instituciones alertan sobre los posibles riesgos socioambientales que acarrearía la ampliación de la superficie de plantaciones forestales recientemente reclamada por el sector, en el caso de que no se estableciera un planeamiento adecuado. El Grupo de Trabajo sobre Bosques del Foro Brasileño de ONGs y Movimientos Sociales para el Medio Ambiente y el Desarrollo dirigió el jueves 20 de marzo una carta al presidente Lula, manifestando preocupación por una propuesta de expansión de la superficie de plantaciones forestales en el país, presentada recientemente al gobierno por empresas de ese sector. El documento fue enviado con copia a la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, y al ministro de Agricultura, Roberto Rodrigues. Formadas en su mayoría por especies exóticas como el pino y el eucalipto, las plantaciones forestales abastecen, entre otros, al mercado de papel y celulosa y al de la construcción, cuyas empresas proponen una ampliación de la superficie ocupada por plantaciones forestales de los 5 millones actuales a 11 millones de hectáreas. Además de eso, el sector, hoy bajo la órbita del Ministerio de Medio Ambiente, reivindica su vinculación con el Ministerio de Agricultura, por medio de la creación de la Secretaría de Bosques Plantados. En la carta enviada a Lula (que se reproduce íntegramente a continuación), las ONGs solicitan que la propuesta de ampliación del sector sea analizada y planeada con extrema cautela y que la elaboración de una política para el sector considere los preceptos de desarrollo efectivamente sustentable, citando posteriormente las consecuencias socioambientales y económicas de la actividad, especialmente para la Mata Atlántica y para el Cerrado. Para la coordinadora del Grupo de Trabajo sobre Bosques, Adriana Ramos, del Instituto Socioambiental (ISA), es necesario discutir las bases de la expansión del sector de forma criteriosa para no permitir que ocurran impactos indeseables, como lo es la concentración de tierras y las alteraciones hidrológicas. El Grupo espera que el gobierno establezca una agenda de discusiones sobre el tema con amplia participación de la sociedad civil. En un reportaje publicado el 25 de febrero en el periódico "Valor Econômico" y reproducido en el sitio de la Asociación Brasileña de Bosques Renovables (Abracave), se hace referencia a que las empresas saben que aún cuando las propuestas del sector cuentan con el apoyo del vicepresidente José de Alencar y del ministro de Agricultura, deberán derribar la resistencia del Ministerio de Medio Ambiente, que a principios del mes ya había defendido la propuesta de que sectores como el del papel y celulosa, y de la siderurgia, deben modificar la forma de producción de madera procedente de plantaciones, cambiando de la plantación en grandes superficies a la dispersión, con características de agricultura familiar, lo que garantizaría fuentes de trabajo para el pequeño productor rural. El 19 de marzo fue aprobado el pedido del diputado Luis Carlos Heinze (PPB/RS) de que el tema sea discutido en una audiencia pública conjunta de las Comisiones de Agricultura y Política Rural y de Defensa del Consumidor, Medio Ambiente y Minorías de la Cámara de Diputados, en fecha a ser definida. Carta del Grupo de Trabajo sobre Bosques del Foro Brasileño de ONGs y Movimientos Sociales para el Medio Ambiente y el Desarrollo, dirigida al presidente Lula: Exmo. Sr. Luiz Inácio Lula da Silva, Presidente de la República Federativa de Brasil Brasilia, 20 de marzo de 2003 Excelentísimo Señor Presidente: El Grupo de Trabajo sobre Bosques del Foro Brasileño de ONGs y Movimientos Sociales para el Medio Ambiente y el Desarrollo, que congrega a las principales instituciones no gubernamentales del país interesadas en el tema, se reunió en Brasilia los días 12 y 13 de marzo. En esa oportunidad convino en manifestar a Su Excelencia, su desacuerdo con la "Propuesta de Agenda para el Sector Brasileño de Bosques Plantados", presentada por las empresas de dicho sector a Su Excelencia. La agenda presenta demandas que no tienen en cuenta la necesidad de elaborar una política específica para el sector que esté vinculada con las políticas ambientales, agrarias, crediticias, de generación de empleo e ingresos y de combate al hambre. Las actividades del sector de "bosques plantados", basadas fundamentalmente en la plantación de especies exóticas como pinos y eucaliptos, tienen consecuencias graves para las dinámicas sociales, económicas y ambientales, especialmente en la región de la Mata Atlántica y del Cerrado, que concentran la mayor parte de esos monocultivos en Brasil. Considerando que estos biomas conservan apenas el 7,6% y el 30% de su cubierta original, respectivamente, la expansión masiva de esos plantíos, de cinco a once millones de hectáreas, debe ser analizada y planeada con extrema cautela, en el ámbito de una política de gobierno que esté en consonancia con los preceptos de un desarrollo efectivamente sustentable. Es mucho lo que debe ser incluido en la ecuación de los beneficios económicos y el pasivo socioambiental de la actividad, como lo atestiguan, por ejemplo, los numerosos procesos laborales que involucran a empresas de ese sector. En momentos en que el gobierno brasileño, a través del Programa Nacional de Bosques del Ministerio de Medio Ambiente, está en negociaciones con el Banco Mundial en procura de un préstamo para el sector forestal, resulta crucial establecer ahora un proceso de discusión sobre una política para las plantaciones forestales. Sería un gran riesgo para el país dar cauce a las demandas sobre "bosques plantados", sin definir previamente una política de gobierno para el sector, que asegure que la actividad se realizará de una forma ambientalmente sustentable y socialmente justa, que beneficie en los hechos a la población local y garantice el principio de precaución. Ponemos énfasis en que toda política de expansión del sector de "bosques plantados" debe evitar el aumento de la concentración de tierras, la eliminación de la vegetación nativa, las alteraciones hidrológicas y la ocupación de tierras productoras de alimentos. Además de todo eso, el planeamiento de la actividad debe basarse en informaciones técnicas y científicas, comprobadas y ampliamente discutidas con la sociedad. Con la certeza de que el gobierno de Su Excelencia está afín a promover el debate necesario para encaminar de la mejor manera este tema, quedamos a su disposición para participar en el proceso de discusión en torno al mismo. Atentamente, Grupo de Trabalho Florestas do Fórum Brasileiro de ONGs e Movimentos Sociais para o MeioAmbiente e o Desenvolvimento, Amigos da Terra Amazônia Brasileira, Associação de Preservação do Meio Ambiente do Vale do Itajaí (Apremavi), Central Única dos Trabalhadores (CUT/RJ), Centro de Estudos e Pesquisas para o Desenvolvimento do Extremo Sul da Bahia (Cepedes), Centro de Trabalhadores da Amazônia CTA / AC, Federação de Órgãos para a Assistência Social e Educacional (FASE), Fundação SOS Mata Atlântica, Fundo Mundial para a Natureza (WWF), Grupo Ambientalista da Bahia (GAMBÁ), Grupo de Trabalho Amazônico (GTA), Instituto de Estudos Sócio-Econômicos (INESC), Instituto de Manejo e Certificação Florestal e Agrícola (Imaflora), Instituto do Homem e do Meio Ambiente da Amazônia (Imazon), Instituto Socioambiental(ISA), Rede de ONGs da Mata Atlântica, Rede Deserto Verde, Os Verdes, Vitae Civilis-Instituto para o Desenvolvimento, Meio Ambiente e Paz C/c: Ministra de Medio Ambiente Marina Silva, Ministro de Agricultura Roberto Rodrigues Artículo y carta publicados
por el Instituto Socioambiental, 20/03/2003, http://www.socioambiental.org/website/noticias/noticia.asp?File=Brasil\2003-03-20-18-01.html - Chile: los mapuche defienden sus tierras de las compañías forestales Los mapuches han contenido las incursiones europeas a su territorio durante siglos. En la actualidad, relegados a reservas llamadas "reducciones", la mayoría de los mapuches son agricultores empobrecidos o mano de obra campesina, o viven como una minoría marginada en las ciudades chilenas. No obstante, están resistiendo. "Nuestro objetivo es recuperar el territorio del pueblo mapuche", declara Ancalaf, de 40 años, en una entrevista en la cárcel con el periodista Héctor Tobar del periódico Los Angeles Times. "Queremos controlar nuestro destino y forjar nuestro futuro según la cosmovisión de nuestro pueblo". Detenidos sin juicio desde noviembre, al amparo de las leyes antiterroristas aprobadas durante la dictadura del Gral. Augusto Pinochet, que privan a los detenidos de un juicio rápido y permiten a los fiscales retener pruebas y no entregarlas a los abogados defensores, Ancalaf y una docena de líderes activistas se han convertido en héroes para muchos mapuches, incluso para los que no están de acuerdo con su táctica. En los medios chilenos, el "conflicto
mapuche" moderno con frecuencia se describe como la lucha entre
el orden y la razón de la herencia europea del país, y
por otro lado una cultura indígena dominada por la "superstición"
y la violencia. Latente durante décadas, el conflicto por la
tierra se encendió nuevamente hacia fines de la década
de los noventa. Muchos consideran que la causa es la globalización
de la economía chilena y las políticas de libre comercio
del gobierno. Los establecimientos productores de lácteos y granos
que antiguamente eran la base de la economía regional fueron
afectados duramente por las exportaciones estadounidenses de menor precio,
y muchos productores se ven forzados a dejar sus tierras en barbecho
o a venderlas a las compañías forestales. En noviembre, el activista mapuche Edmundo Lemun de 17 años, fue asesinado por disparos efectuados por la policía durante una protesta en un establecimiento forestal en Ercilla (ver Boletín N° 64 del WRM). El 20 de enero, más de una docena de mapuches encapuchados y con armas de fuego caseras y cócteles Molotov invadieron el campamento de trabajadores de la compañía forestal Mininco e incendiaron las barracas. Como en cualquier otra parte, la escasez del agua agrava el conflicto. "Hace veinte años, no creo que nadie en nuestra comunidad hubiera imaginado que algún día íbamos a tener que traer el agua en camiones para cubrir las necesidades básicas de nuestras familias", declaró Alfonso Rayman, líder de los mapuches Nagche, un subgrupo que incluye a muchas comunidades alrededor de Lumaco. Unos días antes, en un pequeño acto de desafío, un grupo de muchachos había iniciado un incendio en la pradera de una ladera cerca del pueblo, contó Rayman con una leve sonrisa. El fuego subió por la ladera destruyendo miles de árboles jóvenes. En este momento, varios líderes de la zona de Lumaco están tras las rejas, acusados de destrucción de propiedad de la compañía forestal. Pero ninguna autoridad institucional condena la tala rasa de la propiedad mapuche (sus tierras, sus bosques) realizada por las compañías forestales para ceder lugar a sus plantaciones de monocultivo en gran escala. Como denuncia la activista chilena defensora de los bosques Malú Sierra (ver Boletín N° 66 de WRM): "Es importante señalar que Chile es un país montañoso y que por lo tanto la tala rasa, que siempre impacta negativamente los suelos, aquí es doblemente grave". Contrariamente a esto, muchas compañías son autorizadas a continuar con su lucrativo negocio bajo la etiqueta de plantaciones "certificadas" por las normas del FSC. Y aún peor es el caso de la compañía Millalemu, que ha sido ¡nominada para el Premio Nacional de Medio Ambiente que otorga anualmente la Comisión Nacional Chilena de Medio Ambiente! Las cosas están totalmente al revés. Los dueños tradicionales de las tierras son expulsados y encarcelados cuando adoptan medidas para recuperarlas. Las compañías responsables por la destrucción social y ambiental de la región son certificadas y nominadas para premios ambientales. Una farsa completa. No obstante, a pesar de todo su poder, las compañías forestales están cada vez más aisladas en un mar creciente de protesta mapuche, que ciertamente continuará creciendo. Artículo basado en información
obtenida de: "Where Forests Are Foes", por Héctor Tobar,
Los Angeles Times, 12 de marzo de 2003, http://www.latimes.com/news/nationworld/world/la-fg-mapuche12mar12001446,1,7311350.story?coll=la%2Dheadlines%2Dworld,
enviado por MAPUEXPRESS - INFORMATIVO MAPUCHE, correo electrónico:
mapuche@mapuexpress.net,
http://www.mapuexpress.net
; "Postulan al Premio Nacional de Medio Ambiente a forestal certificada
por FSC", comunicado de prensa de Comunicaciones ICEFI, correo
electrónico: prensa@icefi.cl - Ecuador: el pueblo Sarayacu pide ayuda contra las acciones de Chevron Texaco Imaginen un derrame de petróleo dos veces el tamaño del desastre de Exxon Valdez. De hecho eso sucedió en la región amazónica de Ecuador entre 1971 y 1991, cuando Texaco sistemáticamente vertió deshechos tóxicos en humedales, ríos y otros cursos de agua prístinos. Como resultado se perdieron 10 millones de kilómetros cuadrados de selva (ver -en inglés- : www.amazonwatch.org/megaprojects/ec_chevtox/). Los pueblos indígenas de la región siguen sufriendo una crisis sanitaria explosiva, con una incidencia de cáncer 30 veces mayor que en las zonas no productoras de petróleo de Ecuador. Entre 1999 y 2001, el nivel de petróleo en los ríos de los cuales los habitantes locales dependen para su uso diario fue entre 200 y 300 veces superior a los límites establecidos para el consumo humano (ver http://www.imagenlatinoamericana.com/salud/salud_es.asp?articleId=225 ) Texaco se ha fusionado para dar lugar a la colosal ChevronTexaco, y hoy en día sigue con sus actividades, adentrándose cada vez más en la selva ecuatoriana. Plenamente consciente de la histórica devastación de la compañía, la comunidad Kichwa Sarayacu está defendiendo sus fronteras. En un número cercano a los 2000, los Sarayacu viven al suroeste de la Amazonia ecuatoriana, aguas abajo del sendero de destrucción de ChevronTexaco. "Todavía tenemos nuestros ríos, nuestro bosque, nuestra biodiversidad y nuestros recursos naturales libres de contaminación, y cuidamos de esta tierra", dice una declaración de la comunidad Sarayacu. "Los Sarayacu tienen derechos sobre estas tierras y la compañía no puede ignorar eso". Sin embargo, la compañía lo está ignorando para poder llevar a cabo sus exploraciones en el Block 23, que cubre completamente el territorio Sarayacu. En sociedad con la petrolera argentina CGC, ChevronTexaco comenzó a efectuar pruebas sísmicas en las tierras Sarayacu el otoño pasado, detonando cargas explosivas día y noche. Los ancianos, hombres, mujeres y niños Sarayacu formaron una cadena humana a lo largo de la frontera para no dejar entrar a los trabajadores de las petroleras. "Solo hemos defendido nuestro territorio de la agresión de las compañías petroleras CGC y ChevronTexaco de acuerdo al derecho consuetudinario, la Constitución de la República de Ecuador y las Convenciones Internacionales. La compañía petrolera intenta presentarnos como terroristas para desviar la atención de los abusos que comete en contra de nuestros derechos", declara Hilda Santi, vicepresidenta de los Sarayacu. En noviembre una delegación indígena de 600 integrantes presentó una demanda a la Defensoría del Pueblo (ombudsman o protector federal de los derechos constitucionales). Consiguieron una interdicción temporal que prohíbe a la compañía ingresar al territorio Sarayacu hasta que el recién electo presidente de Ecuador resuelva el conflicto. Esta protección legal fue inmediatamente violada por CGC/Chevron Texaco: la compañía continúa con las pruebas sísmicas y está contratando guardias armados privados para ingresar al territorio Sarayacu e intimidar a la población, la cual ha formado "campamentos de paz y vida" donde el pueblo Sarayacu y testigos no violentos permanecerán para impedir la intrusión de la compañía. El supuesto apoyo de otras comunidades del Block 23 a la actividad petrolera no impresiona a los Sarayacu. "Lograron sobornar a los líderes de algunas comunidades. Ahora mismo hay personas que hablan a la vez en nombre de las comunidades y de la compañía. Lamentamos la situación pero no nos inmiscuimos en los asuntos internos de otras comunidades. Ya terminaron la fase de exploración sísmica en sus territorios, y nosotros no hemos movido un dedo para poner obstáculos. Defendemos lo que nos pertenece". En un mensaje de los Yachaks (médicos) Sarayacu, el representante de los Yachaks Sabino Atanacio Gualinga Cuji dice: "En el curso de nuestra existencia somos responsables de usar lo que la naturaleza nos ofrece de manera racional para poder existir armoniosamente. Todo lo que existe en el mundo tiene una razón para existir, los recursos naturales no son la excepción, el petróleo no es una excepción. La naturaleza tiene su vida propia, los ríos, lagos, montañas, árboles y todo lo que existe en ella. En los tiempos de las exploraciones de la Shell Company [años cuarenta] ya pereció parte de nuestra naturaleza. Con gran dolor observamos la extinción de muchas especies. En los lagos encontrábamos muertas las inmensas anacondas, delfines, focas, cocodrilos. Poco a poco los seres de los ríos y de las montañas buscaron refugio. Recientemente estos seres se están recuperando porque la sabia Madre Naturaleza se recupera a sí misma, pero eso demora muchos años y tal vez varias de las especies que existieron antes no vuelvan a encontrarse más. Encarecidamente les pido que nos ayuden a cuidar a la Humanidad, respetando a la Tierra y la Madre Naturaleza. Bastará con que cada individuo haga su parte, y la vida continuará". "CGC/ChevronTexaco no tiene derecho a violar, intervenir, destruir nuestra vida y nuestro futuro. Debe irse de inmediato para que podamos restablecer la armonía. Pedimos apoyo, solidaridad y justicia" dice la declaración de la comunidad Kichwa Tayja Saruta Sarayacu. El pueblo Sarayacu está pidiendo apoyo a través de la redacción de una carta al presidente de Ecuador, con una copia al Director Ejecutivo (CEO) de ChevronTexaco, pidiéndole que cancele los contratos de exploración petrolera y que brinde protección permanente al territorio Sarayacu". Si desea enviar su apoyo, visite la página web de Global Response en (información en inglés): http://www.globalresponse.org/gra_index/gra0103.html Artículo basado en información
obtenida de: "Support Sarayacu People vs. Oil Development",
Global Response Action Alert #1/03, Enero - febrero de 2003; "Sarayacu
Community: We are Victims of Terrorism by CGC/ChevronTexaco Oil Company",
Amazonia Sarayacu, comunicado de prensa del 8 de febrero de 2003, correo
electrónico: sarayacuinfo@yahoo.com
, http://www.sarayacu.com ; enviado
por OilWatch Network, correo electrónico: tegantai@oilwatch.org.ec
- Uruguay: la absurda injusticia detrás de la forestación El plan de promoción forestal lanzado en 1988 por el gobierno --basado en la promoción de monocultivos forestales a gran escala--prometió la generación de empleos y el ingreso de divisas por un aumento de las exportaciones. Para lograr esos objetivos, el estado uruguayo realizó una fuerte inversión, incluyendo subsidios directos, exoneraciones impositivas, créditos blandos e inversiones en infraestructura. Al año 2000, el estado había destinado al sector US$ 69,4 millones bajo la forma de subsidios directos. El total de exoneraciones impositivas (al área plantada y a los bienes importados), ascendía a US$ 55,8 millones, en tanto que los préstamos blandos se estimaban en US$ 55 millones. Finalmente, la inversión en infraestructura totalizaba US$ 234,1 millones. En resumen, la sociedad uruguaya en su conjunto aportó 414,3 millones al desarrollo forestal. La pregunta entonces es: ¿qué beneficio recibió la sociedad uruguaya? En materia de empleo, el resultado es un total fracaso. De todas las actividades agropecuarias, la ganadería extensiva de vacunos y ovinos ha sido siempre considerada en Uruguay como la peor en cuanto a cantidad de empleos generados por hectárea. Ya no más: la forestación ha demostrado ser aún más negativa. De acuerdo con los datos del censo agropecuario del 2000, el número de trabajadores permanentes por cada mil hectáreas forestadas es de 4,49. La ganadería de vacunos de carne genera 5,84 empleos permanentes en la misma extensión de tierra, en tanto que la ganadería de ovinos provee 9,18 empleos. Y éstas, junto a la producción de arroz (7,75) son las peores cifras. En el extremo opuesto se encuentran la producción para autoconsumo (262 empleos/mil hás), de aves (211), la viticultura (165), la horticultura (133) y la producción de cerdos (128), en tanto que en el medio se ubican la producción de vacunos de leche (22), los servicios de maquinaria (20) y los cultivos cerealeros e industriales (10). Frente a esas cifras, el sector forestal usualmente argumenta que genera numerosos empleos de tipo zafral, tanto en la plantación como en la cosecha. Sin embargo, aún tomando en cuenta eso, las cifras comparativas con la ganadería de carne y ovina se mantienen prácticamente idénticas, ya que éstas también generan puestos de trabajo temporarios. A eso se agregan las pésimas condiciones laborales de estos trabajadores zafrales. En resumen, en un total de 660.000 hectáreas, la forestación ha generado 2962 empleos permanentes. Peor que eso imposible. Pero más aún, si se toma en cuenta que las plantaciones forestales han desplazado a otras actividades agropecuarias y que todas las demás actividades generan más empleos permanentes que la forestación, se llega a la conclusión de que esta actividad ha significado una pérdida neta de empleos permanentes en el sector agropecuario. En efecto, suponiendo que la superficie forestada hubiera continuado ocupada por la explotación vacuna u ovina, en el primer caso los empleos hubieran ascendido a 3854, en tanto que en el segundo habrían sido 6058. Queda claro entonces que el remedio ha sido peor que la enfermedad y que la forestación ha contribuido a expulsar trabajadores del medio rural. En materia de exportaciones, la situación no es mucho mejor. En efecto, el 80% de las exportaciones vinculadas al sector forestal consiste en madera rolliza (es decir, troncos), en tanto que el 20% restante está compuesto por madera aserrada. Es decir, que el 80% de lo exportado no genera ningún puesto de trabajo industrial, en tanto que el otro 20% consiste en una transformación mínima de la materia prima que por ende tampoco resulta un generador de empleos de importancia. A su vez, los ingresos provenientes de estas exportaciones tampoco significan ingresos de divisas importantes si se los compara con la superficie de tierra ocupada por el sector. En efecto, el sector forestal está exportando anualmente por valores que rondan entre los 35 y los 45 millones de dólares, cifras que lo ubican en los lugares más bajos de la canasta de exportaciones (que promedia un total anual de 2.000-2500 millones de dólares). Si se lo compara con el arroz (sector que también genera pocos empleos por hectárea), vemos que éste, con una superficie sembrada promedio de unas 150.000 hectáreas (es decir, más de 4 veces menos que la ocupada por el sector forestal), llega a generar anualmente unos 200 millones de dólares por exportaciones (o sea, unas 5 veces más que lo obtenido por el sector forestal). En resumen, la forestación prometió mucho pero no ha cumplido con nada de lo prometido. Por supuesto que han habido beneficiados, entre los que en primer lugar se cuentan las grandes empresas, en particular transnacionales. Es así que gigantescas empresas extranjeras como la estadounidense Weyerhaeuser (Colonvade), la angloholandesa y finlandesa Shell/Kymmene (La Forestal Oriental) y la española ENCE (Eufores), así como un número importante de empresas chilenas, canadienses y de otras nacionalidades, se vieron beneficiadas por la conjunción de tierra barata, mano de obra barata, rápido crecimiento de los árboles, subsidios, exoneraciones impositivas, créditos blandos, inversiones en infraestructura e investigación. Para ellas, al igual que para un puñado de grandes empresas nacionales, la forestación ha sido y es un gran negocio. Así cualquiera. Con todos los beneficios otorgados al sector forestal, cualquier actividad agropecuaria hubiera sido un gran negocio. En la situación de profunda crisis actual, esta situación constituye una absurda injusticia. Absurda, porque estas enormes empresas no necesitan ser subsidiadas por un país empobrecido como el Uruguay e injusta porque se destinan los escasísimos recursos de la sociedad a subsidiar una actividad que no genera ni empleos ni riqueza en tanto que se les niega a otras actividades mucho más positivas para el país y su gente. Cabe además señalar que resulta por lo menos extraño que en estas condiciones, los intendentes del interior y en particular de los departamentos más forestados (Rivera, Tacuarembó, Paysandú, Río Negro, Lavalleja) no informen al público y al gobierno que una de las causas principales de sus déficits radica precisamente en la forestación. En efecto, esta actividad no paga contribución inmobiliaria, que es uno de los principales ingresos de las intendencias, por lo que a mayor superficie forestada, menores ingresos perciben las intendencias. Resulta igualmente extraño que las directrices de "recortes", "ajustes" y "achiques" emanadas del FMI, del Banco Mundial, del BID, del Presidente Batlle y de los sucesivos ministros de economía nunca hayan llegado a mencionar (y menos aún a tocar) los ingentes recursos que el estado ha destinado y destina a esta actividad. El silencio del Parlamento (incluyendo a los cuatro sectores políticos) en este contexto de crisis total del país lo vuelve a su vez cómplice de esta absurda injusticia de volcar recursos a quienes no los necesitan y negarlos a quienes se encuentran en la más absoluta desesperanza. ¿Hasta cuándo? Artículo basado en información
obtenida de: "Algunos datos sobre el impacto económico-social
de la forestación", Joaquín Etchevers, Octubre 2002,
trabajo encomendado por el Grupo Guayubira |
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858
11200 Montevideo - Uruguay
tel: 598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
wrm@wrm.org.uy