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Boletín del WRM

 

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Número 68 - Marzo 2003
Indice - Opinión - Am. del Sur - Am. Central - Am. del Norte - Asia - Oceania -- Archivos del Carbono


AFRICA

 

LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS

- Camerún: comunidades Baka desplazadas por los Parques Nacionales Lobéké y Boumba

"Nacemos en el bosque y allí hacemos todo: recolectar, cazar y pescar. ¿Dónde quieren que consigamos el sustento? Dicen que no podemos ir al bosque ¿dónde se supone que debemos vivir?", dice un miembro de una comunidad Baka de la región Lobéké y Boumba.

El Parque Nacional Lobéké fue establecido en 1999 en el sudeste de Camerún en más de 220.000 hectáreas de tierras ricas en flora y fauna, la mayoría de las cuales habían sido usadas hasta ese momento por las comunidades Bantúes y de "Pigmeos" de mayoría Baka, para su sustento. Estas comunidades principalmente recolectan y cazan en los extensos bosques que cubren la región. Al noroeste de Lobéké y junto al río Boumba se extiende el Parque Nacional Boumba, establecido en forma oficial con posterioridad a Lobéké. La zona entre el río Boumba y el Parque Lobéké es el hogar de varias comunidades que cultivan, cazan, pescan y recolectan principalmente para su subsistencia. También es escenario de las actividades de las compañías de safaris que funcionan en las enormes zonas de caza deportiva (más de 400.000 hectáreas) creadas alrededor del Parque Lobéké, y alberga a la vez zonas de caza de menor tamaño manejadas por las comunidades y grandes concesiones para la explotación maderera.

La proximidad de los dos parques a las fronteras de la República Centroafricana y la República del Congo, junto con la gran cantidad y variedad de grandes mamíferos que habitan los bosques de la región, han hecho de esta zona un objetivo codiciado por cazadores y traficantes furtivos de carne de animales silvestres, así como por los buscadores de trofeos que pagan elevadas sumas a las compañías de safari para poder cazar. Los papagayos vivos, el marfil y otros recursos de los bosques obtenidos ilegalmente son extraídos o contrabandeados en forma regular a través de la zona, a lo que se suma la actividad de numerosas compañías madereras.

Para los pueblos cazadores y recolectores de Camerún, el Parque Nacional Lobéké es importante porque el Ministerio de Medio Ambiente y Bosques de Camerún, junto con varias ONG internacionales, acordaron otorgar un permiso legal oficial para el acceso estrictamente regulado de los Baka y otras comunidades locales a un sector menor del parque para realizar caza y pesca de subsistencia, lo que en condiciones normales sería contrario a las leyes camerunesas. Los planes actuales de las organizaciones conservacionistas que trabajan en la zona (incluidas WWF y GTZ) son asegurar que cada una de las zonas recientemente redefinidas alrededor de los parques sean asignadas en forma clara a las partes interesadas, que con el tiempo deberán participar en el manejo de sus zonas de bosques. Entre los actores claves en los bosques de los que han dependido muchos Baka, hay grupos conservacionistas (entre ellos organizaciones conservacionistas importantes del hemisferio Norte), grupos comerciales (en especial empresas de caza deportiva y compañías madereras); cazadores furtivos y comerciantes de carne de animales silvestres que a menudo tienen un respaldo político importante, y las comunidades Bantú (sobre todo los Bagando) que dependen principalmente de la agricultura pero también de otros productos de los bosques que rodean sus comunidades.

Este enfoque de la conservación centrado en las partes interesadas es elogiable y refleja una tendencia más amplia en gran parte del África subsahariana orientada a la devolución de poder con respecto al manejo de los recursos. Pero desde la perspectiva de los derechos humanos hay problemas graves con la matriz de zonas de conservación alrededor de Boumba y Lobéké, especialmente con relación a la forma en que se están menoscabando los derechos de los Baka sobre los recursos del bosque por presiones conservacionistas externas a la región. Por ejemplo, las comunidades Baka son partes interesadas clave en los bosques de la zona porque son poblaciones numerosas y dependen mayoritariamente de los recursos del bosque para su supervivencia. Pero a pesar de eso, sus puntos de vista fueron prácticamente ignorados durante las consultas sobre el establecimiento de los parques, y han sido prácticamente marginados de la mayoría de los programas supuestamente tendientes a favorecer la participación y empoderamiento local en el manejo de las diferentes clases de áreas protegidas, incluidos los parques y varios tipos de "zonas de amortiguación" creadas.

Uno de los nuevos mecanismos para habilitar la participación local en estas áreas zonificadas es el establecimiento de Zonas de Interés Cinegético de Manejo Comunitario (Zones d'Intéret Cynégétique à Gestion Communautaire - ZICGC) en las cuales las comunidades puedan explotar la fauna y la flora, sujeto a la elaboración de planes de manejo supuestamente dirigidos por las comunidades bajo el control de las autoridades gubernamentales de conservación. La integración del grupo de delegados de las comunidades responsable del manejo de las ZICGC está abrumadoramente dominado por las elites locales establecidas, y los métodos y criterios de selección de la comisión (que incluye el dominio del francés) conspiran contra la integración de la comunidad Baka. Por ejemplo, en noviembre de 2002, en la ZICGC 9, ubicada entre el río Boumba y el parque Lobéké al oeste de la carretera Moloundu, menos del 10% de los delegados provenían de la mayoría Baka y habían sido designados mayoritariamente por los jefes Bantúes locales y no por los propios Baka.

La consecuencia de esta falta de participación de los Baka es que las decisiones de la comisión comunal de manejo del bosque de permitir a las compañías de safari acceder a las mejores zonas de caza de las ZICGC (usualmente por una pequeña suma de dinero), por ejemplo, pueden entrar en conflicto directo con las estrategias de subsistencia de los Baka, que dependen de esas zonas para su sustento. La organización Forest Peoples Programme tiene conocimiento de numerosos casos ocurridos en los últimos dos años en que guardias de compañías de safari han expulsado a los Baka de sus zonas tradicionales de caza ubicadas fuera de los parques. El dinero que pagan los usuarios autorizados se asigna a la comisión de manejo, que puede usar estos fondos para proyectos de desarrollo comunitario; o sea que las inversiones comunitarias son decididas por un grupo que no representa a toda la comunidad.

La mayoría de los encargados de la conservación de la región concuerdan en que la caza de subsistencia de los Baka tanto dentro como alrededor de las áreas protegidas del sudeste de Camerún no representan una amenaza seria para la biodiversidad. El consenso actual de los actores relacionados con la conservación en Camerún es que la caza comercial, especialmente para carne de animales silvestres, representa la amenaza más grave para las especies en riesgo, y que el madereo legal e ilegal es la principal amenaza para los hábitats únicos o en peligro. Hasta el momento las autoridades de conservación locales no han encontrado los incentivos adecuados para evitar el comercio ilegal de carne de animales silvestres, y la política de gestión del sector maderero de Camerún ha sido crónicamente débil, por lo que esos peligros aún prevalecen en la región de Lobéké a pesar de la presencia de numerosos proyectos internacionales de conservación. Las prioridades de los círculos conservacionistas internacionales siguen colocando en segundo plano la subsistencia local y los derechos tradicionales de las comunidades, y en lugar de centrarse en el comercio ilegal de carne de animales silvestres y limitarlo mediante la aplicación de la ley, las medidas de protección actualmente en vigencia se centran en quienes tienen más que perder. La paradoja es que eso se hace para proteger los recursos y hábitat que los pueblos locales, especialmente los Baka, ya conocen y aprecian pero no pueden proteger por no tener derechos asegurados sobre sus bosques.

Muchos Baka enfrentados a restricciones cada vez mayores sobre los bosques han expresado su deseo de entablar un diálogo justo sobre planes de conservación con las autoridades que manejan las áreas protegidas, pero hasta el momento no se ha habilitado ningún mecanismo formal que lo permita. Basados en su experiencia anterior con las autoridades de conservación, los Baka son escépticos en cuanto al compromiso de las organizaciones conservacionistas con los principios de apertura, justicia y negociación. Será necesario crear nuevos modelos de colaboración entre las comunidades Baka y las autoridades, si se quiere asegurar el éxito de esquemas "participativos" como Lobéké, y si se desea garantizar el derecho de la población local a sus tierras y por ende a su subsistencia.

Este artículo se basa en información obtenida de entrevistas a la comunidad, realizadas en el sudeste de Camerún durante un período de dos años, para un proyecto que se proponía documentar el impacto de las áreas protegidas sobre las poblaciones indígenas en siete países africanos, así como promover la aplicación de los nuevos principios de conservación contenidos, entre otros, en la "Declaración de principios sobre los pueblos indígenas y la conservación" de WWF, las resoluciones de la World Conservation Union sobre Pueblos Indígenas, la Comisión Mundial sobre Áreas Protegidas y las disposiciones pertinentes del Convenio sobre Diversidad Biológica, suscrito por más de 177 países.

Este nuevo modelo de conservación se basa en principios que reconocen los derechos de los pueblos indígenas a usar, poseer y controlar sus territorios tradicionales, y que intentan proteger su conocimiento y capacidades tradicionales. El nuevo enfoque apunta a generar asociaciones de trabajo con los pueblos indígenas basadas en principios de consentimiento pleno e informado y una distribución equitativa de los beneficios resultantes de las actividades de conservación.

Este proyecto es llevado a cabo por el Forest Peoples Project y sus socios locales, con financiación de Community Fund, del Reino Unido. Para obtener más información consulte el sitio www.forestpeoples.org

Por: John Nelson, FPP, correo electrónico: johnnelson@blueyonder.co.uk


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- República Democrática del Congo: supervivencia de pueblo selvático Mbuti está amenazada

No se sabe el número total de "pigmeos" Mbuti cazadores-recolectores que viven en el bosque tropical de Ituri, si bien se ha estimado que unos 30.000 ocupan el 50% de los 37.860 km2 de Mambasa. Su existencia ya es extremadamente frágil: su derecho a la tierra no es reconocido por los sistemas legales ni por los sistemas tradicionales de los pueblos vecinos, y las autoridades de los 13.000 km2 de la Reserva de Fauna y Flora Okapi ya no les permiten cazar grandes animales. Ahora sobreviven cazando animales pequeños y trocando trabajo, leña y productos de la caza con los pueblos Bantúes de los alrededores a cambio de comida.

El bosque, y por lo tanto el suministro de alimentos de los Mbuti, se ve cada vez más amenazado por la rápida expansión de las plantaciones comerciales de las compañías madereras de Uganda, y por el número cada vez mayor de minas de coltan (el coltan es un componente importante para la fabricación de capacitores, que regulan el voltaje y almacenan energía en los teléfonos celulares).

Si bien en general las relaciones entre los cazadores-recolectores Mbuti y los pescadores-agricultores tradicionales Bila (que practican la agricultura migratoria) son buenas e involucran el uso sustentable de los recursos del bosque, la presión sobre el bosque también ha aumentado cada vez más debido a la aparición de los buscadores de oro. Ésta ha determinado la presencia de intrusos que talan áreas de bosque para crear grandes campos permanentes donde establecer cultivos agrícolas, cuyos productos venden a precios exorbitantes a los buscadores de oro, alterando la economía y la ecología local y la forma de sustento tradicional de los Mbuti, colocándolos en situación de extrema vulnerabilidad.

Para colmo de males, los grupos rebeldes del Movimiento de Liberación Congoleño (MLC) y la Unión Congoleña por la Democracia-Nacional (RCD-N), apoyados por Uganda, han estado acosando ferozmente a los Mbuti con acciones terroristas que incluyen casos de ejecución, violación, secuestro, tortura y hasta canibalismo y canibalismo forzado. En los últimos meses decenas de miles de civiles han huido para escapar de los avances del MLC, la RCD-N y la Unión de Patriotas Congoleños, quienes esperan obtener el control de los recursos minerales, que incluyen coltan, oro y diamantes. Más de 10.000 refugiados de Ituri han cruzado la frontera con Uganda y se ha informado que 100.000 personas han buscado refugio en Beni. Informes recientes sugieren que no menos de 3.000 "pigmeos" han huido del bosque ("por primera vez en años", según la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo- MONUC). Un grupo de al menos 1.000 Mbuti buscó refugio en el poblado de Mangina, mientras que existen otros campamentos de desplazados entre Mambasa y Beni. Las malas condiciones de seguridad han impedido que las organizaciones de ayuda humanitaria trabajen en Ituri, dejando a los Mbuti sin seguridad, refugio ni alimentación adecuada.

En consecuencia, los Mbuti necesitan mucho apoyo. Son víctimas de una guerra civil que no tiene nada que ver con ellos y que ha causado innumerables violaciones de los derechos humanos; sus derechos territoriales al bosque que es su hogar ancestral no son reconocidos; se ha reducido su suministro de alimentos porque los programas de conservación les niegan acceso a sus fuentes habituales de proteína; su territorio ha sido invadido por soldados, mineros de coltan y oro y agricultores de otras regiones; su diverso bosques tropical está siendo sustituido por plantaciones de monocultivo de árboles. Es necesario hacer algo, ¡y rápido!

Por Lucy Mulvagh, FPP, correo electrónico: lucy@fppwrm.gn.apc.org, http://forestpeoples.gn.apc.org. Para obtener más información sobre la situación en Ituri, los lectores pueden consultar las siguientes fuentes: UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs: http://www.irinnews.org , ReliefWeb: http://www.reliefweb.int/w/rwb.nsf
Refugees International, 'Forgotten People: In the Ituri District of the Democratic Republic of the Congo', 15 de enero de 2003, http://www.refugeesinternational.org/cgi-bin/ri/other?occ=00568&spotlight=1


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- República Democrática del Congo: vendiendo la biodiversidad con asistencia del Banco Mundial.

Hace algunos años el fotógrafo y activista por la protección de animales silvestres, Karl Ammann, presentó al Presidente del Banco Mundial Wolfensohn evidencia que vinculaba el madereo industrial con la comercialización de carne de animales silvestres en casi toda África Central.

Wolfesohn contestó que "la prevención del tipo de abusos que usted describe es una responsabilidad que corresponde claramente a la industria así como a las autoridades gubernamentales competentes".

En diciembre de 2002, Karl Ammann contestó con una carta abierta. En ella denunciaba que en la República Democrática del Congo (RDC) el Banco Mundial parece estar en la primera línea de asistencia con la propuesta de una fuerte reactivación del sector forestal.

Según Ammann, las proyecciones presentadas por un experto del Banco Mundial en un Ayuda Memoria "son espantosas, por decir lo mínimo, considerando que estamos hablando de la mitad restante de la cuenca del Congo que todavía no ha sido afectada por la explotación maderera industrial:

- La apertura, bajo la forma de nuevas concesiones de madereo, de 60 millones de hectáreas de bosques tropicales primarios.
- Una extracción /explotación proyectada de 6 a 10 millones de metros cúbicos, lo que en esencia duplicaría la producción de la región centroafricana.
- Un ingreso por "impuesto a las concesiones" estimado en 60 a 360 millones de dólares.
- Un volumen anual de producción de la industria de 1 a 2 mil millones de dólares, la mayor parte de los cuales permanecerá, por supuesto, como utilidades en algunas cuentas extraterritoriales.
- La creación de unos 60.000 empleos

¿Qué tan realistas son estas proyecciones a la luz de los resultados alcanzados (en parte bajo la supervisión del Banco Mundial) en cualquiera de los países vecinos? Los funcionarios del Banco están en mejores condiciones de responder a ésta y otras preguntas acerca de los costos y beneficios reales de la tala de bosques tropicales primarios. En base a las cifras que poseo, son sólo ilusiones. Pero ese tipo de ilusiones presentadas en forma oficial por expertos del Banco Mundial hacen de cualquier esfuerzo por la conservación (en especial la creación de nuevas áreas protegidas) una tarea mucho más difícil".

Ammann considera que "en cuanto a la tala sustentable de 60 millones de hectáreas de bosque tropical primario, que se habilitará en un período de 5 a 10 años, existen declaraciones de expertos del Banco Mundial que afirman: 'No vamos a tratar de definir el MSB (manejo sustentable de bosques), porque nadie puede ponerse de acuerdo sobre ello'. Probablemente esto es más cierto en África central que en ningún otro lugar. Tengo también copia de actas de reuniones en las que funcionarios del Banco Mundial declaran: 'En África central los gobiernos disfuncionales deben ser considerados como un hecho'".

La carta continúa diciendo que es muy probable que después de que se extraiga la mayor parte de la madera más valiosa, los 35 millones de personas que según las estimaciones dependen actualmente de esos bosques serán más pobres todavía. En la mayoría de las zonas no habrá más proteínas provenientes de la fauna, si se cumplen las proyecciones y propuestas actuales

El Ayuda Memoria del Sr. Debroux, el negociador y asesor jefe del Banco, de fecha marzo de 2002, deja en claro que el Banco ha estado activamente involucrado en la elaboración de las nuevas leyes sobre bosques que firmó el presidente Kabila en agosto de 2002.

Ammann señala que las palabras "fauna" o "vida animal" no aparecen ni una sola vez en el Ayuda Memoria, ni tampoco se hace referencia alguna al hecho de que la industria maderera debe aceptar la responsabilidad del manejo activo de la fauna dentro de sus concesiones. Por el contrario, el documento parece sugerir que esa responsabilidad será transferida a los departamentos gubernamentales pertinentes, con la idea de obtener ingresos por impuestos a la caza deportiva (para captura y exportación) y productos derivados como marfil, cuernos de rinoceronte, pieles, dientes, colas, cráneos, etc. "Un enfoque que no ha funcionado en ninguna otra parte", subraya Ammann.

Los autoridades, siguiendo el consejo del Banco Mundial, han decidido en forma consciente que la fauna del Congo podría ser un costo a pagar en el proceso de extraer los máximos ingresos posibles del sector de bosques, al menos en las áreas fuera de las zonas protegidas. Los sucesos posteriores muestran que ni los funcionarios locales ni los expertos del Banco Mundial tienen en cuenta el concepto básico de intentar conservar la biodiversidad.

"Estamos retrocediendo claramente, en un país donde había cierta esperanza de que fuera posible un nuevo enfoque sobre el madereo industrial", es la decepcionada conclusión de Karl Ammann.

Artículo basado en información obtenida de: "An Open Letter to the World Bank President" por Karl Ammann, correo electrónico: kamman@form-net.com ; distribuido por Jane Dewar, Gorilla Haven; enviado por Philip Owen, correo electrónico: owen@soft.co.za


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- Senegal: proyecto de mujeres restaura la naturaleza beneficiando a la comunidad

Dos ecosistemas naturales diferentes conforman la reserva natural de Popenguine-Guéréo, situada a 45 kilómetros al sur de Dakar, capital de Senegal: una parte continental de colinas recortadas que constituye un bosque primario y una franja marítima compuesta principalmente por un hábitat rocoso, zona de desove para los peces.

La zona fue clasificada como reserva natural en 1986 a fin de rehabilitarla de la degradación producida por la deforestación, el agotamiento de las praderas y las sucesivas sequías que han llevado a una pérdida importante de la biodiversidad.

A su vez, en 1987 y como respuesta de la comunidad, 116 mujeres crearon de forma voluntaria y espontánea el RFPPN (Colectivo de mujeres de Popenguine para la protección de la naturaleza) como forma de contribuir a la realización de objetivos de conservación y restauración de la biodiversidad de la zona. Estas mujeres han arriesgado su reputación e incluso sus matrimonios, porque han empleado su tiempo y energía en crear una reserva natural para la comunidad, cuando, a ojos de sus vecinos, debían dedicarse a los deberes domésticos de esposas y madres senegalesas. Pero las dinámicas mujeres de la aldea de Ponpenguine y sus alrededores han acabado convenciendo a sus detractores. Lentamente fueron demostrando que podían regenerar y conservar su ambiente, alentar el ecoturismo, asegurar la repoblación forestal y la supervivencia de la flora y de la fauna y beneficiar a toda la comunidad.

Año tras año se fueron introduciendo miles de árboles de la flora indígena. Lentamente se fue reconstruyendo la fauna y fue así que reaparecieron 195 especies de pájaros, antílopes gerogríficos, duikers o pequeños antílopes grises, chacales rayados, mangostas, gatos de algalia, monos de la familia de los callithrix (titíes o tamarinos).

Con el tiempo, los objetivos estrictamente ambientales evolucionaron hasta integrar también las demandas de orden socioeconómico de las mujeres involucradas (generación de ingresos, resolver la demanda de cereales y combustible, entre otras). Se constituyó así un programa de desarrollo sustentable que prescinde de los modelos impuestos desde afuera y por el contrario se basa en la conservación del ambiente local a partir de un enfoque empírico creado desde la base.

Desde 1995, el grupo logró extender su acción y conjugar esfuerzos para restaurar un espacio vital de aproximadamente 100km2, denominado Espacio Comunitario Ker Cupaam, en homenaje al espíritu femenino protector del lugar. Este espacio comprende en total la Reserva de Popenguine-Guéréo y los territorios de ocho aldeas que rodean a la reserva. Las aldeas están representadas por los GIE (Grupos de interés económico de las mujeres) que conforman el colectivo COPRONAT, con 1555 miembros, para la protección de la naturaleza.

El programa actual del RFPPN se articula en torno a:

a) Gestión de la restauración del bosque: creación en cada aldea de viveros de especies indígenas maderables como fuente de energía, y árboles frutales y plantas ornamentales para la venta; manejo del bosque de la aldea, creación de una red de distribución de combustibles para evitar la tala de especies maderables.

b) Gestión de la salud: organización de la recolección y clasificación de los residuos domésticos, tratamiento y transformación en compost, construcción de letrinas.

c) Gestión alimentaria: creación de bancos de cereales y huertas familiares.

d) Formación en gestión comunitaria de zonas protegidas: formación en torno a tratamiento de la basura, horticultura y gestión de espacios naturales, iniciación en informática, hotelería, construcción de un centro de formación, equipamiento informático y audiovisual, con miras también a capacitar a los jóvenes.

e) Gestión en turismo: Ampliación y equipamiento de la zona de camping turística.

Para revertir la erosión, se construyen cordones de piedras y presas de contención para disminuir la velocidad de las aguas pluviales. También se pusieron como objetivo la rehabilitación de los manglares del lago Somone, en el límite sur del territorio.

Las mujeres de Popenguine muestran orgullosas su trabajo, los lustrosos manglares y la laguna bien llena, a pesar de las escasas lluvias. Hace una década la regeneración del lago Somone y la región de Popenguine era un sueño. Woulimata Thiaw, presidenta del colectivo de mujeres, está orgullosa de los frutos de su trabajo. Repite, sonriendo, que el éxito ha tenido un precio: el trabajo duro, y que desarrollo sustentable significa "ser consciente siempre de las efectos de nuestros actos en el futuro y en el futuro de nuestros hijos y nuestros nietos. Eso es sustentabilidad, las decisiones que nosotros tomamos. Tenemos que estar seguros de que hay continuación".

Artículo elaborado en base a información obtenida de: "Ker Cupaam: ejemplo para el desarrollo sostenible", enviado por Liliana Marcos Barba, Canal Solidario, lilianita_81@hotmail.com ; Cultivant la Diversité - Afrique de l'Ouest, La gestion de l'espace communautaire Ker Cupaam, http://www.grain.org/gd/fr/case-studies/cases/wa-abstract-senegal-fr.cfm ; Etude de cas, La Réserve Naturelle de Popenguine (Sénégal) : une expérience de développement durable basée sur la conservation de la biodiversité, Paul Ndiaye, http://www.cdr.dk/sscafrica/ndi2-f-s.htm


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- Sudáfrica: plantaciones de árboles generan ganancias para la compañía, pero incendios, daños y muerte para la población

Para el grupo mundial de celulosa y papel Sappi, el dinero sí crece en los árboles. De hecho, el último informe anual de la compañía sugiere que crece más eficientemente en Sudáfrica. El informe señala que la sección sudafricana de Sappi (Sappi Forest Products) representa un 15 por ciento de las ventas del grupo, pero contribuye con el 36 por ciento de los beneficios de explotación anuales del grupo a setiembre de 2002. "Tenemos una base de costos extraordinariamente baja en Sudáfrica, que posee ventajas competitivas únicas para la producción de fibra por la velocidad a la que crecen los árboles y los bajos costos de energía inherentes", se afirma en el informe.

Sappi es una compañía internacional de productos forestales con sede en Sudáfrica, y figura entre los primeros veinte fabricantes de celulosa y papel del mundo. De ser una compañía totalmente sudafricana en 1989, ha pasado a ser una organización internacional con instalaciones de fabricación en tres continentes, siendo el mayor productor en sus rubros centrales: papel estucado de celulosa sin lignina y celulosa disolvente. Sappi Saicor, en Sudáfrica, es la mayor productora mundial al menor costo de celulosa disolvente, que se utiliza para la fabricación de la fibra de viscosa, con una participación en el mercado mundial de 15%.

Durante 1998 el grupo Sappi fue reestructurado y se dividió en una compañía de papel fino y otra de productos forestales, con oficinas centrales en Londres y Johannesburgo respectivamente. La segunda posee y maneja casi 540.000 hectáreas de plantaciones de monocultivo de árboles en Sudáfrica y produce celulosa para papel blanqueada y sin blanquear para su propio consumo y para el mercado de la celulosa.

El director ejecutivo de Sappi, Eugene van As, señaló que después de los ataques del 11 de setiembre de 2001, el consumo de papel estucado (gran parte del cual se utiliza para la producción de revistas satinadas) cayó un 12%, "la caída más abrupta que la mayoría de los participantes recuerda". Sin embrago, a pesar de perder dinero en EE.UU., Sappi cerró el año con ganancias razonables. El director subrayó los beneficios de la diversidad geográfica de la compañía, que posee plantas en América del Norte, Europa y Sudáfrica.

Son buenas noticias para la empresa, pero ¿qué pasa con Sudáfrica y su población? La compañía se enorgullece por su "excelente eficiencia operativa" en la región, pero eso tal vez sea tan solo una forma de calcular las ganancias y los costos. No es la compañía quien paga los costos humanos y ambientales de sus actividades - lo que se suele llamar "externalidades". La compañía no pagará por la disminución o contaminación del agua, ni por la reducción de los bosques, ni por los ecosistemas perdidos. No pagará por la pobreza de la población, privada de su forma de sustento y ahora dependiente de magros salarios que hacen posible esa "excelente eficiencia operativa".

Según un informe de la organización ambiental sudafricana Timber Watch, los bosques típicos del país se restringen a las zonas sin heladas con precipitaciones anuales promedio de más de 525 mm en la región de lluvias de invierno, y más de 725 mm en la región de lluvias de verano. Estos bosques están a altitudes entre 0 y 2.100 m sobre del nivel del mar. Raramente se incendian, principalmente gracias a la "burbuja" de humedad que queda atrapada en las copas de los árboles y el denso conjunto de arbustos y árboles pequeños que forman el ecotono o margen. En condiciones de calor y sequedad extremos (viento zonda) pueden ocurrir incendios que destruyan la estructura del bosque, pero eso usualmente sucede cuando el ecotono ha sido dañado, a menudo debido a que las plantaciones de árboles están muy cerca del margen del bosque, plantaciones que junto con cultivos comerciales como la caña de azúcar se han extendido sobre las áreas naturales incrementando la presión.

Los impactos más perjudiciales de las plantaciones para los bosques son el agotamiento de la humedad del suelo (la organización SAWAC --Crisis Sudafricana del Agua-- puede dar testimonio de ello) y el desplazamiento de las comunidades humanas de sus tierras de cultivo. Estos impactos producen un amplio espectro de impactos secundarios como la sobreexplotación de los productos del bosque, incluidos mamíferos y aves, la tala y quema para la agricultura de subsistencia y una mayor exposición a invasiones de plantas exóticas y a los incendios.

Precisamente en julio de 2002 varios incendios graves azotaron la provincia de Mpumalanga, causando muchos daños, incluso víctimas mortales y heridos. Aunque están permitidas, las quemas se salen de control. Las explicaciones apuntaban a condiciones de sequedad y mucho viento, el fenómeno de El Niño y cambios climáticos repentinos. Sin embargo, cabe señalar que Sappi estableció en Mpumalanga 245.000 hectáreas de plantaciones de árboles para celulosa y para aserrado y también una fábrica de celulosa y papel que alentó la explotación forestal. ¿Será una coincidencia?

Artículo basado en información obtenida de: Sappi Shows Strong Growth in Region's Fertile Ground, John Fraser, http://allafrica.com/stories/200301030360.html ; MBendi Information for Africa, http://www.mbendi.co.za/cosp.htm ; Forests in South Africa Under Threat, Timber Watch, http://www.timberwatch.org.za/forests_in_south_africa_under_threat.htm ; Forest Fires in South Africa, 12 de Julio de 2002, http://www.fire.uni-freiburg.de/current/archive/za/2002/07/za_07122002.htm


 

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