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LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS - Aotearoa /Nueva Zelanda: cambio en la propiedad y gestión de las plantaciones de propiedad estatal El año pasado asistí a una conferencia en Ciudad del Cabo sobre el tema que da título a este artículo, en la que el acento aparentemente estaba puesto en la participación del sector privado en la propiedad y gestión de plantaciones. Como indígena de un país con grandes áreas de plantaciones de monocultivos de especies exóticas, nunca había pensado demasiado sobre la propiedad de estas áreas. En mi país las plantaciones han sido históricamente de propiedad estatal, aunque últimamente se han vendido algunas. Por razones éticas, me opongo a la privatización de los bienes del estado por parte de cualquier gobierno y la considero una medida económica equivocada. Sin embargo, también me opongo a la proliferación de monocultivos de árboles a gran escala, y me había entusiasmado con un cambio reciente en la actitud del gobierno de este país, que ponía aparentemente un mayor énfasis (en términos de plantaciones nuevas) en las especies indígenas y en el control de la erosión. La verdad es que no pensé que esa iniciativa fuese a llegar muy lejos, y ciertamente me resultó frustrante observar la relativamente pequeña área de plantaciones con especies indígenas, pero creí que de todas formas era un cambio significativo de actitud que apostaba en mayor medida a la conservación. Cabe entonces preguntarse ¿sería tan malo que el sector privado se hiciera cargo de la propiedad y gestión de esas grandes plantaciones? Le daría al gobierno una inyección de fondos para dedicar a reformas sociales y le libraría de la necesidad de llevar adelante programas forestales impopulares. Al menos ése parecía ser uno de los principales hilos de la argumentación realizada en la conferencia de Ciudad del Cabo, y hay mucho de verdad en esa filosofía, pero años de experiencia en la arena política me han enseñado que debe existir una razón subyacente al argumento. Recordé las palabras del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sustentable (WBCSD, por sus siglas en inglés) en el foro realizado sobre el Mecanismo de Desarrollo Limpio durante la Cumbre Mundial para el Desarrollo Sustentable: "Si no hay una razón comercial que impulsar, se trata de caridad". El mensaje de esta declaración es claro (y éstos eran empresarios responsables y concientes considerados como buenos muchachos): no es un hábito de los empresarios dedicarse a la caridad. Entonces ¿cómo se vincula eso con la venta de plantaciones por parte de los gobiernos? Bien, si solamente se van a cortar y no van a ser usadas como una fuente de suministro permanente, quizás me importe un bledo. Se trata, después de todo, de especies invasivas y una reliquia de la colonización. Sin embargo, desde el punto de vista comercial y de la inversión, no parecería ser una solución rentable cortarlas y retirarse. Al menos no si se las compra a un precio razonable; y si no es así, dice mucho sobre la capacidad comercial del gobierno que vende. Por lo tanto, es necesario considerar las implicancias a largo plazo de la propiedad de estas plantaciones en manos de gente con antecedentes demostrados de reducción de puestos de trabajo, uso de químicos tóxicos, tala rasa con maquinaria pesada e inversión en la investigación de ingeniería genética. ¿Por qué debemos hacer estas consideraciones? Porque "Si no hay una razón comercial que impulsar, se trata de caridad". Las medidas mencionadas aumentan los márgenes de ganancia, y ésa es la razón comercial: los márgenes de ganancia. Cuando los gobiernos administran las áreas de plantaciones, están obligados a considerar el costo social de las medidas que aplican, porque si resultan demasiado impopulares, los gobernantes pueden encontrarse ellos mismos en las filas de los desocupados a la siguiente elección. En la mayor parte de nuestros países, tenemos la opción de librarnos nosotros mismos de los gobiernos que toman demasiadas decisiones impopulares. Sin embargo, no podemos elegir a los Directorios de las compañías que dirigirían las plantaciones en régimen de privatización y ése es el problema. Las empresas no tienen las mismas restricciones para sus márgenes de ganancias que pueden tener los gobiernos. Mientras tanto, por supuesto, si se vendieran, el gobierno podría retorcerse las manos y declarar lo terrible que era, según ellos, la empresa en cuestión, pero que se debe dejar florecer la libre empresa, a pesar de unas pocas fallas. Ese es el problema que veo en la venta de esos monocultivos de árboles. Otros se llevarán las ganancias, y nosotros seguiremos pagando el precio, con la diferencia de que será un precio un poco más alto y que no habrá nadie a quien responsabilizar por los impactos sociales. Si en su país está planteada la privatización de las plantaciones, entonces piense en los por qué y en qué pasaría si... antes de dejar correr el problema como algo que no le concierne porque se trata solamente de plantaciones, y a usted de todas formas no le gustan. Por: Sandy Gauntlett,
correo electrónico: sandygauntlett@hotmail.com
- Papúa Nueva Guinea: grupos ambientalistas instan al Primer Ministro a tomar medidas contra proyecto de madereo Varios grupos de Papúa Nueva Guinea (PNG), del Pacífico, australianos e internacionales han hecho pública una carta abierta dirigida al Primer Ministro de Papúa Nueva Guinea Michael Somare, en la que expresan su "profunda preocupación y creciente frustración por la actual gestión de gobierno en el sector de los bosques de Papúa Nueva Guinea y su impacto debilitador sobre la economía y la seguridad de la nación", presentando pruebas que fundamentan su preocupación y exhortando al gobierno a que actúe. Uno de los puntos conflictivos es el manejo del asunto Kiunga-Aiambak (ver boletines 55 y 53 de WRM). Se concedió una autorización de extracción maderera a una compañía local que había sido contratada para construir una carretera entre los centros provinciales de Kiunga y Aiambak en la provincia Oeste. Esta compañía subcontrató el trabajo a Concord Pacific, una compañía maderera cuya propiedad y dirección está a cargo de grupos malayos. A poco, fue evidente que el proyecto vial era una mera excusa para obtener una gigantesca concesión de madereo por debajo de la mesa. Más tarde en 1994, Concord Pacific obtuvo una extensión de cinco años y el permiso para extraer hasta 210.000 metros cúbicos anuales, convirtiendo a esta operación en una de las más grandes en PNG. Los terratenientes de Kiunga Aiambak han perdido sus tierras y sus recursos forestales frente a una compañía malaya sedienta de ganancias ¿y a cambio de qué? Arnold Kombo, líder comunitario de Nangumarum, provincia Sepik del Este, cuenta: "Talaban donde los camiones que hacen los caminos auxiliares ya habían causado estragos. Se destruía por la tala innecesaria de árboles, la eliminación de árboles pequeños y de vegetación, dejando un suelo yermo en el que solo crecía pasto en lugar de árboles. En algunos lugares se secaron las fuentes de agua y la población tuvo que ir a buscar el agua muy lejos". La hermana Yatamara, a cargo de la Policlínica de Baboa también dice: "A nadie le importa este lugar, somos gente olvidada y el gobierno no nos ha prestado ningún servicio. Antes la gente podía ver los peces en el agua y peinarse mirándose en su superficie como si fuera un espejo. Ahora el agua está fangosa y no se encuentra agua limpia, así que todos terminan bebiendo de esa agua y se enferman, tienen dolores estomacales, vomitan sangre. Esta gente está muy, muy enferma". En 1999 el gobierno de PNG hizo un intento que parecía serio de detener el madereo ilegal a lo largo de la carretera Kiunga-Aiambak. Siguieron acciones en la corte, con muchas demoras. Mientras tanto, la tala a lo largo de la carretera -y hacia lo profundo del bosque- continuaba sin freno. En diciembre de 2002 se presentó un Acta de Asentamiento en la Corte Nacional. La misma intenta legitimar la continua explotación ilegal de los recursos y afectaría negativamente la soberanía de Papúa Nueva Guinea y los derechos de su pueblo. En los últimos días el Ministro de Bosques ha declarado que la carretera Kiunga-Aiambak es "definitivamente ilegal" y afirmó que la posición del gobierno es clara: "no vamos a otorgar el Acta de Asentamiento" y se va a "revocar inmediatamente la autorización de madereo de Kiunga-Aiambak". Las organizaciones firmantes exigen al Primer Ministro que cumpla con las afirmaciones del gobierno y tome medidas efectivas. Sugieren algunas medidas que se ajustan a la esfera de acción del gobierno: * Revertir el Acta
de Asentamiento a través de las cortes, la legislación
o cualquier otro medio a su disposición. "AusAID ha reconocido recientemente que ha habido una década pérdida en el desarrollo de PNG debido a la corrupción y la mala gestión. Los asuntos anteriormente citados muestran el rol medular de la industria maderera como causante de esa pérdida. A menos que el gobierno muestre resolución y se ponga firme, veremos otra década perdida", se advierte en la carta. (la carta completa -en inglés- puede ser leída en: www.wrm.org.uy/countries/PapuaNG/PNGletter.rft ) Artículo basado
en información obtenida de: "Open letter to The Right Honourable
Sir Michael Somare. Subject: Forest sector and Kunga Aiambak Road Deed
of Settlement", enviado por Stephen Campbell, Greenpeace, correo
electrónico: stephen.campbell@au.greenpeace.org
; "Logged out, paradise lost", http://www.paradiseforest.org/paradise_lost/kiunga_aiambak_road.php
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Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
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11200 Montevideo - Uruguay
tel: 598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
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