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LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS
- Argentina: ecos de plebiscito contra explotación minera canadiense Aun retumban en las calles de la patagónica Esquel los festejos de la contundente victoria del NO, que obtuvo el 81% de los votos en el plebiscito no vinculante realizado el pasado 23 de marzo. La monstruosa maquinaria propagandística empresario gubernamental no pudo convencer a la población para que diera su apoyo a la explotación de una mina de oro y plata ubicada a unos 6 kilómetros de esa ciudad. La urbe valletana más importante de la cordillera chubutense, habitada por unas 30 mil personas, dijo NO y tembló la Argentina Minera. Tanto el gobierno provincial como el municipal --partidarios del SÍ-- debieron anunciar que respetarían la voluntad popular. Sin embargo, el Consejo Federal Minero (CoFeMin) --integrado por representantes de las provincias mineras-- desconoce la voluntad popular y la canadiense Meridian Gold Inc. afirma que no renuncia a sus pretensiones extractivas. Con el envión de la victoria, el 29 de marzo cientos de esquelenses clausuraron simbólicamente el camino de acceso al yacimiento. A su vez, el 2 de abril el Concejo Deliberante local promulgó una ordenanza por la que declara a Esquel Municipio No Tóxico y Ambientalmente Sustentable. A través de ella se prohiben las "actividades industriales y mineras que empleen técnicas de lixiviación con sustancias tóxicas o cualquier otra técnica que requiera el uso de explosivos e insumos tóxicos, como asimismo técnicas que liberen en el ambiente y dejen disponibles en el mismo sustancias de cualquier índole que por sí mismas o en combinación con otras pudieran resultar tóxicas y/o nocivas a la salud humana, al conjunto de los recursos naturales, agua, suelo, flora, fauna, paisaje, fuentes de energía convencional y no convencional y atmósfera en función de los valores del ambiente". Mediante dicha ordenanza también se declaró Area de Paisaje Protegido Especial las zonas de cerros, cumbres y filos situados dentro del ejido municipal, con el objeto de preservar sus características naturales. Durante algunos días Esquel, ignota ciudad para millones de argentinos, fue la nota de tapa de varios periódicos. De golpe estaba integrada a la aldea global y desaparecieron los 2000 kilómetros que la separan de Buenos Aires, sede del poder político y económico. La devaluación de la moneda argentina fue la señal esperada por las corporaciones para el inicio del ciclo minero, un nuevo ciclo de la economía del país, según estimaciones de la Subsecretaría de Minería. Pero el emprendimiento elegido como hito nacional es resistido por un pueblo. La política de promoción iniciada en la década del 90, con la explotación de los yacimientos auríferos Bajo La Alumbrera --en Catamarca-- y Cerro Vanguardia --en Santa Cruz-- sufría un inesperado revés. Algunas miradas ya se han posado en la provincia de San Juan, ubicada en el centro oeste de la Argentina, por el malestar que genera en la población la contaminación en la zona del Valle del Cura. Tras una investigación realizada por el Consejo de Minería local en el yacimiento aurífero Lama se encontraron residuos tóxicos enterrados en alta montaña. Según ese organismo la compañía de capitales canadienses Barrick Exploraciones Argentina S.A. no cumplió compromisos asumidos en el Informe de Impacto Ambiental, por lo que deberá pagar una multa de $240 mil (US$80 mil). Ante este hecho la publicación Prensa Geo Minera, vinculada a intereses del sector, advirtió meses atrás: "De no elaborar (Barrick) un concreto programa de información sobre la protección del medio ambiente y la relación con las comunidades ambos emprendimientos (auríferos de San Juan, Lama y Veladero) podrían ver en peligro su puesta en marcha, tal como sucede en la actualidad con el proyecto de explotación de oro Esquel, propiedad de la compañía Meridian Gold". En tanto en la provincia de Catamarca, en el noroeste argentino, continúan las denuncias por filtraciones en el dique de cola en el emprendimiento aurífero de Bajo La Alumbrera. La contaminación por drenajes ácidos de la cuenca del Río Vis Vis pondría en peligro la reserva de agua más grande del norte argentino. El plebiscito en Esquel no tiene fuerza legal. Es cierto. Pero posee el enorme poder de constituir el sentir popular libremente expresado contra la destrucción ambiental resultante de la actividad minera. Representa a su vez el sentir de otras poblaciones que en Argentina sufren los impactos de la minería y que ahora ven a Esquel como un ejemplo a seguir. Con su voto en el plebiscito, los pobladores de Esquel han puesto al sector minero en general y a una empresa canadiense en particular, en una situación de gran debilidad. Por: Hernán Scandizzo,
correo electrónico: herscan@data54.com - Brasil: desastre social y ambiental provocado por empresa papelera En el último fin de semana de marzo, más precisamente el viernes 28 por la noche, en Minas Gerais, se rompió un depósito de productos químicos de la fábrica de papel "Industria Cataguazes". La fábrica, próxima a la ciudad de Cataguazes, está sobre el río Pomba, en el cual se derramaron así millones de litros de soda cáustica, cloro, y otros productos tóxicos utilizados en la fabricación de papel. El río Pomba desagua en el río principal del estado de Río de Janeiro, Paraíba do Sul, que como consecuencia también fue afectado por la contaminación. Una gran mancha cubrió toda la extensión de este río a la altura del municipio de São João da Barra, y se trasladó hasta alcanzar el océano, contaminando a su paso las playas de Atafona, Grussaí e Iquipari. Imágenes en la televisión mostraban a los ríos Pomba y Paraíba do Sul cubiertos de una espuma blanca, peces muertos flotando en la superficie y largas colas de personas esperando el agua que les alcanzaban en camiones. Se trata tal vez del mayor desastre ecológico ocurrido en el país, del cual el ecosistema precisaría unos 15 años para recuperarse, según opinan algunos científicos. El derrame de millones de litros de productos tóxicos afectó aproximadamente a un millón de personas, implicó que más de medio millón de residentes de ocho municipios quedaran sin abastecimiento de agua durante varios días, y que por 90 días se prohibiera la pesca en los dos ríos contaminados. Ante el perjuicio que eso representa para los pescadores locales, la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, anunció que recibirán una compensación en dinero equivalente a un salario mínimo por mes durante el periodo en que la actividad esté suspendida por causa de la contaminación. Hay un segundo tanque de 700 millones de litros de material tóxico de la empresa, que también es motivo de preocupación pues no es considerado seguro, por lo que se están tomando medidas preventivas. Algunas organizaciones ambientalistas han responsabilizado, además de a la empresa, al gobierno del estado de Minas Gerais por omisión en las medidas de control. La fábrica fue clausurada y por su parte la Justicia Federal decretó la prisión preventiva del Director administrativo de la empresa, Félix Santana, y del socio gerente, João Gregório do Bem, quienes podrían enfrentar acusaciones penales. El gobierno anunció, además, que aplicaría a la empresa una multa de aproximadamente 15 millones de dólares. No obstante, es difícil pensar que haya una cifra que compense los graves perjuicios, tal vez algunos de ellos irreversibles, que se han ocasionado al ecosistema, a la economía y a la salud de la región. Durante la audiencia pública de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados, la Ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, habló sobre los cuatro propósitos en los que trabajará el Ministerio en los próximos años: transversalidad, control social, fortalecimiento del sector ambiental y desarrollo sustentable. La ministra dijo que es necesario un gran esfuerzo para hacer que la política ambiental no sea una política aislada del Ministerio, sino que se transforme en una acción integrada del gobierno. Seguramente un gran desafío, al igual que los temas que este desastre pone sobre la mesa, que están lejos de ser resueltos y quizás tampoco hayan sido suficientemente discutidos: costos sociales y ambientales, responsabilidad empresarial, control social, política ambiental, sustentabilidad de los modelos de producción, entre otros. Lo que sí queda en claro es la debilidad del argumento de quienes proponen la autoregulación de las empresas en el marco de la apertura de los mercados y de las políticas de desreglamentación. Porque no es que las empresas ignoren la problemática ambiental. Es más, casi todas, en sus páginas Web, se ufanan de sus propósitos ambientales. La propia "Industria Cataguazes de Papel" declara que "la preservación ambiental a través del reciclado de papel proveniente de grandes centros urbanos como San Pablo, Vitoria, Río de Janeiro y Belo Horizonte es un compromiso de Cataguazes con la sociedad". Y hasta argumenta que "cada tonelada de papel reciclado evita la tala de un promedio de 20 a 30 pies de eucaliptos, o de 16 a 30 árboles nativos". ¿Qué dirá ahora acerca de su "compromiso con la sociedad"? ¿Lo siento? Lo que importa en todos los casos es asegurar una estricta vigilancia por parte del Estado y de la sociedad en su conjunto de las actividades de las empresas para asegurar que situaciones como ésta no se vuelvan a repetir. Las empresas podrán tener buenas intenciones, pero no son instituciones de beneficiencia. Lo que les interesa por sobre todo es su rentabilidad. La sociedad debe asumir estos temas con rigor y sin ingenuidad, porque las empresas se adecuan a los tiempos y hacen el marketing que sea necesario para continuar con sus negocios. Sin embargo, los "accidentes" siguen ocurriendo. Ya ha habido varios botones de muestra. ¿Cuántos más se necesitarán? Artículo basado en información
obtenida de: "Fish, animals and people at risk after caustic soda
leak", 04 Apr 2003, Hannah Hoag, Nature.com, http://www.gristmagazine.com/forward.pl?forward_id=975
; "Brazil fights spread of toxic spill from factory", Andrei
Khalip, Boston Globe, Reuters, 03 Apr 2003, http://www.gristmagazine.com/forward.pl?forward_id=976
; "Decretada prisão dos donos da empresa acusada de vazamento
de produtos tóxicos en MG", ambientebrasil.com.br, 03/04/2003,
http://www.ambientebrasil.com.br/noticias/index.php3?action=1
; "Desastre ambiental no Brasil: poluicão do Rio Pomba,
EMS-SEMA, http://www.ems-sema.org/portugues/act/03_04_rio.pomba.html
; Información de "Industria Cataguazes de Papel", http://www.cataguazesdepapel.com.br
- Brasil: que el eucalipto no cause en San Pablo los daños que causó en Minas Gerais Pese a que por ser una de las zonas más miserables del país, el Valle del Jequitinhonha, en Minas Gerais, ha sido la principal y paradigmática meta de las "caravanas de la ciudadanía" del candidato Lula --en más de una campaña presidencial-- y una de las elegidas para servir el plato fuerte del nuevo gobierno --el plan Hambre Cero-- es raro que nada se haya dicho sobre la razón concreta (aparte de las razones genéricas del subdesarrollo socioeconómico y quizás político) que llevó a esta parte del territorio de Minas Gerais a una situación tan degradada y económicamente insustentable. Sin embargo, algunos testimonios de figuras representativas de la zona, en entrevistas de radio con ocasión de la visita de la comitiva presidencial, nos informan que hace cerca de 26 años el Jequitinhonha era un valle fértil, con múltiples cultivos y cría de ganado, y que empezó a "secarse" debido a la sustitución de los bosques nativos por la plantación indiscriminada de eucaliptos. Ante las dramáticas previsiones del informe de la UNESCO sobre la disminución de los manantiales en los próximos 20 años --presentado en el 3er Foro Mundial del Agua, realizado en Kyoto-- y ante la posibilidad de que se dañe lo que queda de biodiversidad, como asimismo los recursos hídricos disponibles para abastecer la ciudad brasileña más grande (y más importante), sería importante discutir los riesgos de la rápida sustitución en curso de bosques nativos ribereños por plantaciones de eucaliptos en municipios cercanos a esta capital, como Nazaré Paulista --donde está la represa de Atibainha, el principal manantial del Sistema Cantareira--, Piracaia, Joanópolis y otros. Porque en esta zona, principalmente en los últimos cinco años, una bella y variada vegetación nativa que alberga fuentes naturales, arroyos, riachuelos --y es el hábitat de una rica fauna-- ha dado lugar a la monotonía de hileras de árboles iguales que nada tienen para atraer a los pájaros --o a cualquier otra especie animal-- y que son talados rápidamente para convertirlos en leña. Son contadas las áreas que aún resisten al madereo ilegal o a la estéril "reforestación" de los "cultivos" de eucalipto. No se trata de aprovechamiento para la industria de celulosa --ya que la zona no la tiene y por sus características tampoco la admite--, mucho menos responden dichas plantaciones a criterios técnicos de redistribución y/o preservación de un porcentaje de los bosques nativos. Tan sólo se trata de madera que sorbió mucha agua, pero que sólo sirve para el fuego... En la vieja controversia acerca de los efectos ambientales de las plantaciones de eucaliptos, a pesar de los argumentos --por lo general basados en trabajos científicos patrocinados por grandes empresas que explotan industrialmente dicho árbol-- que tratan de presentar como simples "mitos" los daños que causa el eucalipto a la fertilidad del suelo y los manantiales, hay una amplia literatura que comprueba al menos tres aspectos fundamentales: la altísima demanda de agua de dicho árbol puede agotar la humedad del suelo y perjudicar la recarga de agua subterránea, desestabilizando el ciclo hidrológico; la gran absorción de nutrientes por las raíces puede generar en el suelo un gran déficit y desestabilizar el ciclo de nutrientes; la liberación de sustancias químicas --o los efectos alelopáticos sobre la microflora-- puede alterar el crecimiento de plantas y microorganismos y reducir aún más la fertilidad del suelo. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y muchos otros organismos internacionales, como asimismo universidades e institutos científicos europeos, de la India, australianos y sudafricanos, han discutido con detenimiento el tema, pero a menudo las preocupaciones ambientalistas chocan con los intereses de grupos industriales que se benefician de este árbol oriundo de Australia, que empezó a cultivarse en Europa a mediados del siglo XIX (y en Brasil a principios del siglo XX). Hay relatos de 1887 de Sudáfrica --uno de los primeros países en establecer plantaciones de eucaliptos en gran escala-- que atestiguan que el clima de dicho país se estaba volviendo más seco, las fuentes de agua, antes abundantes, estaban menguando y los cursos de agua se volvían intermitentes. Cien años después, en 1987, el portugués Antero Gonçalves escribió un libro titulado "El eucalipto y el hombre", en el que a cierta altura afirmaba: "No vale la pena seguir repitiendo que el eucalipto está en contra de los seres vivos, está en contra de la tierra, está en contra del agua, está en contra de todos. Es difícil comprender cómo es que la gente del campo acepta sosegada y tranquila que le corrompan las mejores tierras de labranza con el infernal glóbulo [Eucalyptus globulus] que amenaza volvernos un desierto". En España hay un movimiento que promueve la plantación de especies nativas llamado Club Phoracantha, en homenaje al escarabajo [taladro] que destruye los eucaliptos. No es sin razón alguna, entonces, que las leyes de muchos países restringen ese tipo de plantación. En Brasil hay una ley aprobada en Espírito Santo que prohíbe nuevas plantaciones de eucalipto en dicho estado. ¿No sería el caso, entonces, de que en San Pablo también se fijaran restricciones parecidas, al menos en zonas con manantiales importantes, como la citada, para no ver en pocos años las aún diversificadas (y no desertificadas) partes de vegetación de Nazaré Paulista --con sus bosques nativos, sus fuentes naturales, sus pájaros, sus monos e incluso gatos monteses, tan sólo a una hora de la capital-- convertidas en un desolador Jequitinhonha que sólo se presta para recibir a lacrimosas caravanas de futuras campañas presidenciales, mientras que en San Pablo tendremos que comprar agua potable a precio de oro (o de aire puro)? Por: Mauro Chaves, correo electrónico:
mauro.chaves@attglobal.net,
extraído de Biodiversidad en América Latina, http://www.biodiversidadla.org/prensa8/prensa962.htm. - Uruguay: condiciones de trabajo inhumanas en empresa forestal chilena El plan forestal promovido por el Gobierno --basado en la plantación de grandes monocultivos forestales de eucaliptos y pinos-- prometía grandes beneficios para el país. Entre ellos, la generación de empleo. No sólo no cumplió con este objetivo, sino que además se ha constatado que el escaso empleo generado es mayormente temporario y con condiciones laborales que en general dejan mucho que desear. Los hechos ocurridos a principios de este mes, son una clara muestra de lo que hace mucho tiempo organizaciones ambientalistas vienen denunciando. La gran diferencia, es que esta vez la denuncia la realizó un funcionario del Gobierno. A raíz de una denuncia, la Dirección Nacional de Aduanas realizó una inspección a una empresa forestal en el Departamento de Rivera (en el noreste del Uruguay, departamento fronterizo con Brasil). La empresa forestal en cuestión resultó ser Forestal Cono Sur S.A., propietaria de unas 26.000 hectáreas de plantaciones de pinos en Uruguay. Sin embargo, el 99% de sus acciones pertenece a Forestal Cholguán, la cual es a su vez una subsidiaria de la gigantesca empresa chilena Arauco, que en su país de origen posee 906.033 hectáreas de plantaciones, contra las que el Pueblo Mapuche desarrolla una lucha encarnizada por haberse adueñado de gran parte de su territorio. La denuncia tenía relación con la existencia de presunta maquinaria forestal en infracción aduanera, es decir, maquinaria que había ingresado al país sin pagar los correspondientes impuestos. Menuda fue la sorpresa del Director Nacional de Aduanas, Víctor Lissidini, cuando arribó al establecimiento. Además de incautar la maquinaria por un valor de aproximadamente U$S 300.000, se encontró con unos 40 colchones tirados en el suelo y tras un breve recorrido pudo constatar que allí trabajaban medio centenar de brasileños indocumentados que además vivían en condiciones infrahumanas. Los trabajadores habían sido contratados por una empresa brasileña, que a su vez había sido contratada por la empresa chilena para realizar tareas de plantación. El Director de Aduanas, explicó que el informe de la receptoría riverense detalla que los trabajadores dormían en el suelo, comían sobras, vestían en harapos y en varios casos presentaban heridas que no habían recibido la atención médica adecuada. "Prácticamente vivían en un régimen de esclavitud", afirmó. De acuerdo con los informes de prensa, personas de la zona afirmaron que es normal que grandes empresas, fundamentalmente dedicadas a la forestación, contraten brasileños para trabajar "en negro" (sin cumplir con las reglamentaciones laborales vigentes) y que los tengan en condiciones lamentables. Estas condiciones de trabajo se dan en el marco de empresas propietarias de plantaciones que realizan la mayor parte de sus actividades (desde la plantación hasta la cosecha) casi exclusivamente a través de la contratación de empresas de servicios forestales. Estas empresas son con frecuencia de carácter informal, muy difíciles de fiscalizar, donde una de las formas de competencia más extendida es la evasión fiscal y el no cumplimiento de las leyes laborales. Las empresas de servicios forestales ganan creciente protagonismo, y son las claves para la "eficiencia" en materia de costos. Dado que, a pesar de estar fuertemente subsidiada, la actividad forestal no deja márgenes de ganancia considerables (el precio de mercado de la madera rolliza que el país exporta es muy bajo), para obtener rentabilidad las empresas forestales establecen precios muy bajos a la hora de la tercerizaración. Las empresas tercerizadas --que obviamente también quieren tener su ganancia-- trasladan estos bajos precios al último eslabón de la cadena...el trabajador. Si bien es cierto que hay algunas empresas forestales que controlan la calidad de las empresas contratadas, se trata más de la excepción que de la regla y en general se trata de empresas que tienen una imagen que cuidar y cultivar, o que tienen ventajas comparativas en el mercado internacional. ¿Quién es responsable por todo esto? No hay duda de la gran cuota de responsabilidad que recae sobre las empresas, que en aras de obtener ganancias no dudan en someter a los trabajadores a condiciones de trabajo inhumanas. Pero en definitiva, es el Estado el que debe establecer y hacer cumplir las reglas de juego. Sin embargo, la realidad muestra que el Estado ha sido hasta ahora cómplice en la violación de la legislación laboral. El ex presidente del Uruguay Luis Alberto Lacalle (quien fue un gran promotor de la forestación) ya promovía esta actividad resaltando lo barata que era la mano de obra en este país. El actual presidente Jorge Batlle cuando asumió el Gobierno, viajó a Santiago de Chile y mantuvo un encuentro con empresarios forestales trasandinos. En ese encuentro exhortó a los inversores chilenos a invertir en plantaciones en Uruguay. Fue evidentemente una de las pocas ocasiones en las que el presidente (de un país que durante su gobierno ha caído en la mayor crisis de su historia) tuvo éxito. Los chilenos efectivamente invirtieron y el resultado está ahora a la vista. Es importante que el pueblo uruguayo haga conciencia acerca de lo que está implicando este tipo de "desarrollo". Sin embargo, es igualmente importante que el mundo perciba que lo que se denuncia ahora en Uruguay está ocurriendo en prácticamente todos los países del Sur en los que se instalan estas grandes plantaciones. El trabajo tercerizado es ya la norma en todos ellos, trátese de Brasil o de Sudáfrica, de Chile o de Argentina. La competencia internacional se hace a través de la baja de costos y en todos los casos el principal mecanismo para que la materia prima madera siga siendo barata no radica ni en tecnologías ni en rapidez de crecimiento (que son similares en todos los casos) y ni siquiera en subsidios (que son también similares), sino fundamentalmente en la reducción de los costos de la mano de obra. En definitiva, a costa de las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores forestales. Los monocultivos forestales ya han demostrado a las claras su insustentabilidad ambiental. También han mostrado que no sólo no solucionan, sino que agravan los problemas sociales. ¿Por qué entonces se los sigue promoviendo? Artículo basado en información
obtenida de: Diario Ultimas Noticias, http://www.ultimasnoticias.com.uy
; "Plantaciones forestales en la pradera uruguaya", Carlos
Pérez Arrarte, http://www.wrm.org.uy/guayubira/plantaciones/pradera.htm
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