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Boletín del WRM

 

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Número 69 - Abril 2003
Indice - Opinión - Am. del Sur- Am. Central - Am. del Norte- Africa - Oceania- - Plantaciones en debate


ASIA

LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS

- Laos: Banco Asiático de Desarrollo apoya proyecto de represa de Nam Theun 2

El Banco Asiático de Desarrollo (Asian Development Bank - ADB) está financiando un estudio de evaluación y diligencia debida por valor de US$ 1,4 millones sobre la represa hidroeléctrica Nam Theun 2 propuesta en Laos. A pesar de los impactos masivos que tendría el proyecto sobre los bosques, según los términos del nuevo borrador de política forestal del Banco, el ADB no está obligado a considerar si el proyecto de Nam Theun 2 cumple con su política forestal.

A principios de este año, el ADB anunció a través de su sitio web que financiaría un proyecto de asistencia técnica para el "Desarrollo del Sector Eléctrico" en Laos. Según la información del Banco, el proyecto apunta a "colaborar con el gobierno de la República Democrática Popular de Laos en la ejecución de los trabajos preparatorios para el desarrollo de un proyecto hidroeléctrico en el país".

En respuesta a una petición de mayor información, el Sr. Sadiq Zaidi del ADB confirmó que el Banco realizaría un "estudio de evaluación y diligencia debida de la represa de Nam Theun 2 para evaluar los impactos sociales y ambientales y para asegurar que se incluyan en el proyecto medidas de mitigación y compensación adecuadas que cumplan con las políticas y pautas del ADB".

Desde principios de los años 90, Bolisat Phathana Khet Phoudoi (BPKP) una compañía maderera de Laos administrada por el ejército ha despejado los 450 kilómetros cuadrados del área del embalse de la propuesta represa Nam Theun 2 de 1.000 MW. La BPKP también ha realizado talas alrededor del embalse, incluso en zonas que supuestamente están protegidas. La compañía llegó incluso a talar un área que se había dejado reservada como bosque comunitario a ser utilizado en el futuro por los pobladores reasentados.

Aunque quizás la represa nunca se construya, el proyecto Nam Theun 2 ya ha producido un gran impacto en los bosques de la zona.

Sin embargo, los tecnócratas del ADB no estarán obligados a evaluar si el proyecto cumple con la nueva propuesta de política forestal del Banco. La política está actualmente en etapa de borrador y el plazo de finalización es junio o julio según el Sr. Javed Hussain Mir, funcionario del Banco. En el extraño mundo del ADB, sólo por el hecho de que un proyecto afecte los bosques, no significa que deba cumplir con la política forestal del Banco.

En 1995, el ADB presentó una nueva política forestal y declaró optimistamente que en el futuro "se rehusará a financiar proyectos de infraestructura rural o de inversión pública que produzcan, en forma directa o indirecta, deforestación o degradación forestal importante".

El ADB no ha cumplido su promesa. En la región del Mekong, el Banco identificó una serie de proyectos de carreteras principales, líneas férreas, represas hidroeléctricas y de transmisión eléctrica, que en caso de construirse, ejercerían un impacto grave sobre los bosques de la región. En 1996, el Grupo de Trabajo de ONGs sobre el ADB publicó una respuesta a la política forestal del ADB, en la que analizó los planes de infraestructura del Banco para la región del Mekong, señalando que: "no se ha analizado cómo o en qué medida estos proyectos contribuirán a la destrucción de los bosques de la región. En forma similar, el Banco tampoco ha abordado el conocido vínculo entre la construcción de carreteras y el aumento de la explotación comercial de los bosques".

Las carreteras principales que el ADB está planeando para la región del Mekong tienen muy poco o nada que ver con ayudar a los productores a que sus productos lleguen a los mercados locales; las carreteras se construyen para extraer mercaderías, y en el caso de Laos, en especial madera.

La Ruta 9 divide a Laos en dos y vincula Mukdahan en Tailandia con el Puerto de Dong Ha en la costa vietnamita. El ensanche de la carretera determinará el desalojo forzado de más de 6.000 personas que actualmente viven a lo largo de la carretera. La Ruta 9 es utilizada por las compañías madereras vietnamitas para exportar madera desde Savannakhet a Vietnam y pasa cerca de dos Áreas Nacionales de Conservación de la Biodiversidad. Los documentos de proyecto del ADB admiten que "si bien la rehabilitación de la carretera mejorará el transporte, puede también exacerbar el tráfico ilegal de fauna y la exportación de troncos".

Sin embargo, la Ruta 9 forma parte del "Corredor Este-Oeste", uno de los "programas insignia" del ADB. Los gobiernos de la región del Mekong "deben asegurar que los componentes nacionales de los programas insignia obtengan la prioridad en sus programas de inversión pública", según el ADB. Los "programas insignia", al parecer, son más importantes que la política forestal del Banco y en diciembre de 1999, el Banco aprobó un préstamo de US$ 32 millones a Laos y otro de US$ 25 millones a Vietnam para reconstruir las carreteras que deben formar el Corredor Este-Oeste. El gobierno japonés aportará financiación adicional para el proyecto.

En junio de 2000, apenas cinco años después del lanzamiento de su política forestal, el ADB inició una revisión de la misma. El mismo año, un funcionario del Banco declaró en forma anónima a Walden Bello que "es un hecho bien conocido dentro del Banco que casi todos los proyectos forestales han fallado".

Pero esta vez el Banco no va a caer en la trampa de hacer promesas que no puede cumplir. Aunque la versión borrador de la nueva política se refiere a la importancia de la participación, la consulta, la conciencia de género, la reducción de la pobreza, la generación de capacidad y la seguridad ambiental, lo que falta en este borrador es un análisis (o incluso la conciencia) de los impactos que producen los proyectos de infraestructura financiados por el ADB sobre los pobladores y los bosques de la región.

La nueva política forestal, de ser aprobada por la Junta Directiva del Banco en su formulación actual, permitiría al Banco financiar la represa de Nam Theun 2 y otros proyectos de infraestructura enormemente dañinos, sin tener en cuenta los impactos directos e indirectos de estos proyectos sobre los bosques.

Por Chris Lang, correo electrónico: chrislang@t-online.de


 

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- Malasia: la difícil situación de las trabajadoras en las plantaciones de palma aceitera

Las mujeres constituyen más de la mitad de la mano de obra de las plantaciones malayas (aproximadamente 30.000 operarias). Históricamente han sido contratadas como trabajadoras temporarias para realizar las tareas menos calificadas y peor remuneradas. La urbanización y la industrialización han empujado a hombres y jóvenes a trabajar en las nuevas zonas industriales, mientras que las mujeres se quedan y siguen tomando cualquier trabajo que les permita acceder a una vivienda y a los servicios básicos que proporciona la empresa de la plantación, que de otra forma estarían fuera de sus posibilidades. De esta forma las mujeres han desempeñado el doble papel de suministrar mano de obra barata y de aportar estabilidad social.

A principios de la década de los sesenta, cuando el consumo de caucho sintético controlado por los países industrializados aumentó más de 60 por ciento a nivel mundial, los precios del caucho cayeron drásticamente. Las plantaciones de caucho malayas no pudieron competir y por lo tanto el sector fue forzado a diversificarse e introdujo la palma aceitera como cultivo alternativo. Posteriormente el país se convirtió en el primer productor y exportador de aceite de palma, en un impulso que provocó (y sigue provocando) la fuerte oposición de los pueblos indígenas, como los de Sarawak, que defienden sus tierras y bosques tradicionales de los programas de monocultivo devastadores que le permiten al país insertarse en la economía mundial, pero al costo de privar al pueblo de sus medios de sustento.

El cultivo de palma aceitera requiere un "cuidado" más intensivo para evitar plagas, por lo que el uso de plaguicidas se convirtió en un requisito esencial. Las mujeres fueron contratadas como rociadoras de plaguicidas y fertilizantes; se estima que unas 30.000 mujeres realizan esta tarea en el país, la mayoría de ellas indígenas. La organización Tenaganita (Fuerza de las Mujeres) trabaja con las trabajadoras de las plantaciones desde 1991. La información recopilada sobre el trabajo y la vida de las trabajadoras de las plantaciones y los estudios de caso de su explotación como mujeres y como trabajadoras han permitido a la organización dar a conocer el calvario de estas mujeres "envenenadas y silenciadas", en un informe elaborado en conjunto con la Red de Acción en Plaguicidas (Pesticide Action Network) de Asia y el Pacífico (el informe completo está disponible en http://www.evb.ch/index.cfm?page_id=1300 ).

El estudio revela que los equipos rociadores tienen pérdidas y que su mantenimiento es malo, la atención médica y la infraestructura de primeros auxilios en las plantaciones son escasas y en algunos casos no existen equipos de protección. Especialmente para las mujeres, la falta de control médico y la falta total de comprensión sobre la forma en que son afectadas por estos productos químicos, hace difícil evaluar la medida de su impacto sobre ellas, su salud reproductiva y sus embarazos. Pero los impactos son muy reales.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo; el 90 por ciento de la exposición a los plaguicidas se produce a través de la piel y la piel de las mujeres es delgada, lo que favorece un nivel alto de absorción corporal de los productos químicos. Muy pocas mujeres saben que el punto de absorción más importante es la zona genital. Experimentan sensaciones severas de quemadura genital después de rociar, pero sufren en silencio porque les avergüenza hablar de este problema con los asistentes del hospital que en general son hombres, y el problema no es detectado. Los síntomas comunes de fatiga, dolor de espalda, dolores de cabeza muy fuertes, náuseas, mareos, opresión en el pecho, dolor en el pecho, inflamación de los senos, son indicadores de exposición a plaguicidas del tipo de los organofosforados y carbamatos.

Señalando a los actores responsables, el informe destaca que los propietarios y los administradores de las plantaciones toman las decisiones sobre las tareas, el método de rociado, el tipo de plaguicidas que se utilizan, los servicios de atención de salud y las medidas a instrumentar cuando se presenta una queja. La industria de las plantaciones no ha formado comisiones de seguridad ni cumple con las disposiciones de la Ley de Seguridad Laboral. Y lo que es peor, no proporciona a las trabajadoras la información adecuada sobre los venenos que manipulan y utilizan en su trabajo. Aunque saben los peligros que involucran, siguen utilizando los plaguicidas más tóxicos. Sin embargo, la industria ha desarrollado estrategias para no tener que rendir cuentas; la tarea de rociado ha sido incluida en la categoría de "trabajo subcontratado". En consecuencia, las trabajadoras están bajo la supervisión directa del sub-contratista. Muchas permanecen en calidad de trabajadoras temporales, y de esa forma la industria abdica de su responsabilidad. Su única preocupación consiste en sus ganancias y no incluye las vidas de las trabajadoras que son quienes generan la riqueza de la industria.

En cuanto a la industria de plaguicidas, si bien trabaja en estrecha relación con la industria de las plantaciones sin entrar en contacto directo con las trabajadoras, es responsable de garantizar que los plaguicidas que fabrica y distribuye no envenenen a las trabajadoras, a la población en general ni al medio ambiente. No obstante, no ha tomado medidas, o en todo caso ha sido muy lenta al hacerlo, para abordar estos problemas, y con frecuencia ha sido mucho más enérgica en negar que algún envenenamiento haya tenido lugar.

La Oficina de Plaguicidas y el Departamento de Salud y Seguridad Laboral tienen la responsablidad de garantizar la protección y la seguridad de las trabajadoras contra la acción de estos productos tóxicos. Existe, en general, falta de controles en cuanto a la venta, utilización e impacto de los venenos en las plantaciones. La escasa instrumentación de las reglamentaciones en el sector ha llevado al envenenamiento diario de las trabajadoras. Además, el personal médico o de atención de salud no está debidamente capacitado para tratar envenenamiento por plaguicidas. De esta forma, también el gobierno es responsable de la actual crisis de salud de las trabajadoras rociadoras de las plantaciones.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de Plantaciones (National Union of Plantation Workers - NUPW) si bien está integrado en un 60% por mujeres, no ha logrado abordar la aterradora realidad de las trabajadoras y su exposición cotidiana a los venenos. La dirección ha negociado salarios ligeramente más altos para las rociadoras, en tanto se trata de un trabajo "de alto riesgo". La falta de perspectiva de género se refleja en la falta de programas para la mujer y en la falta de dirigentes mujeres en el propio Sindicato.

La contratación de trabajadores migrantes, la mayoría empleados bajo la modalidad de mano de obra contratada, es un tema emergente. A menudo las actividades se subcontratan a través de compañías o agentes que son quienes proporcionan la mano de obra contratada que realiza distintos trabajos en las plantaciones pero no se convierten en empleados de las mismas. No cuentan con la protección de las leyes laborales, son altamente móviles y se enfrentan al riesgo de ser arrestados, detenidos y deportados. De esta forma también estos trabajadores son altamente vulnerables y se enfrentan a riesgos de salud graves sin contar con acceso a tratamiento ni atención médica.

En definitiva, la reducción o la prevención de la toxicidad relacionada con el uso de plaguicidas en el país implicaría, entre otras acciones, la prohibición y/o restricción estricta del uso de compuestos peligrosos como los plaguicidas, la promoción de alternativas al control químico de plagas en el país, y la integración de la perspectiva de género al análisis de los peligros laborales de los plaguicidas.

Una organización de mujeres se ha expresado con fuerza. Ha dado voz a las "silenciadas" en un esfuerzo por compensar los efectos nocivos de un modelo de producción equivocado de plantaciones de monocultivos en gran escala que es artificial, inseguro y que refuerza la exclusión de la mujer sin beneficio para el pueblo en general.

Artículo basado en: "Poisoned and Silenced. A Study of Pesticide Poisoning in the Plantations", Tenaganita, correo electrónico: tenaganita@yahoo.co.uk o tnita@hotmail.com , http://caramasia.gn.apc.org/tn_page0.html ; y Pesticide Action Network (PAN) Asia and the Pacific, correo electrónico: panap@panap.net, http://www.panap.net/


 

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- Timor Oriental: sobrevivencia, petróleo y soberanía

"La estrategia consistió en sobrevivir". Esa fue la respuesta que la población de Timor nos dio a una delegación de Oilwatch presentes en el país una semana después de conseguir la independencia. Mantenerse vivos ante la masacre desatada y organizada por el presidente de Indonesia. Incluso nos dijeron que el actual presidente de Timor Oriental, Xanana Gusmão, ejerció de mago para salvar su vida gracias a un juego de manos al momento de su detención en 1992. A la magia le debe la vida.

Timor Oriental se constituyó en República independiente el 20 de mayo del 2002, pero su nacimiento estaba acompañado de una gran duda: ¿Era ventaja o desventaja estar sobre un gigantesco depósito de petróleo? ¿Puede crecer la soberanía entre las presiones de las multinacionales? Tal vez hoy, tras la invasión de los EEUU a Irak, la respuesta sea más sencilla que entonces.

De la pequeña isla de 32 mil kilómetros cuadrados, 19 mil corresponden a Timor Oriental. Todo en la isla da testimonio de la larga guerra sostenida desde que fuera invadida en diciembre de 1975 por el régimen por Suharto, dictador de Indonesia. La invasión se produjo apenas10 días después de dejar de ser colonia portuguesa. Con la "revolución de los claveles", Portugal renunció a sus colonias y Timor Oriental empezaba a soñar con su soberanía.

El ejército del gobierno dictatorial de Suharto, quien llegó al poder al igual que la mayoría de tiranos, apoyado por los Estados Unidos, asesinó a la mitad de la población de Timor. La intervención se realizó con el beneplácito de Washington, que temía un giro de Timor al socialismo, al igual que hicieran otras excolonias portuguesas.

Caído Suharto, y con la usualmente tardía intervención de las Naciones Unidas, se convocó un referendum en el que un 78.5 por ciento de los electores de Timor Oriental votó por la independencia. La votación no fue más alta debido a los programas de colonización de la isla que impuso el gobierno de Indonesia. Tras el referendum las matanzas se recrudecieron, instigadas por el gobierno de Indonesia y con la acostumbrada impotencia de las Naciones Unidas. Timor Oriental conquistó su independencia a fuerza de mantenerse vivos.

Hoy, a pesar de haber alcanzado su soberanía territorial, Timor debe enfrentar serias dificultades y dar una nueva batalla por su soberanía patrimonial.

El nuevo país nace con bosques degradados por la acción militar. El ejército de Indonesia deforestó grandes extensiones, incluso defoliaron la selva para combatir a la guerrilla.

Con un poco de café que exporta y otro poco de extracción de sándalo, que ha sido arrasado desde el tiempo de los portugueses, Timor tiene dificultades para estructurar propuestas que lo hagan soberano en materia de alimentación.

Y ni qué decir en cuanto a soberanía energética. Sus fuentes de energía, además de la leña, son el keroseno, la gasolina y el diesel importados de Indonesia, que no llegan a la mayoría de la población.

Pero por otro lado, bajo el subsuelo se hallan grandes reservas de petróleo y gas, no sólo crudo off-shore (existente en tres regiones), sino que también hay dos zonas de afloramientos naturales, de gas en la una y de petróleo en la otra.

Timor Oriental inició su vida independiente en medio de una crisis económica total y dependencia absoluta de la asistencia internacional, sobre todo de las Naciones Unidas. Aunque como suele ocurrir en estos casos, las ayudas son autoayudas y de los fondos invertidos en los programas de rehabilitación más del 80% ha sido para pagar consultores extranjeros.

Y la situación cada vez empeora más. El 23 de julio del 2002 Timor se convirtió en nuevo miembro del Banco Asiático de Desarrollo (BAD), cuya tradición ha sido invertir en mega proyectos, y que ahora, dentro de una línea de reducción de la pobreza al estilo del FMI y el Banco Mundial, apoya los procesos de liberalización y privatización. Las decisiones dentro del BAD, se toman, como en el Banco Mundial, por votos y el peso del voto se determina por la inversión en el banco, lo que permite a Japón el peso del 13.1 de las decisiones frente al O.3 de Timor.

Los planes para Timor no son apoyar su soberanía, sino que, por el contrario, apuntan a privarlo de sus derechos. Timor hace esfuerzos por ejercer control sobre sus reservas de petróleo en una desigual lucha con Indonesia y Australia y bajo las presiones de grandes empresas como Shell y Conoco-Philips que están buscando con quién tendrán mayores privilegios para decidir con quien negociar y les preocupa la intención de Timor de poner nuevos impuestos. El petróleo de Timor es una doble trampa: una amenaza permanente a su soberanía y un riesgo de caer atrapados en un modelo rentista de la economía.

Las expectativas de ingresos por el gas y petróleo son muy fuertes. Se calcula que Timor podría recibir entre 8 y 38 mil millones de dólares para los próximos 30 años, dependiendo de la línea de frontera que se fije. Para tener una idea de la enormidad de esas cifras, baste decir que el presupuesto del gobierno para el año entrante es de apenas 77 millones.

La discusión de la soberanía tiene muchas aristas. Timor Oriental tuvo un fuerte costo humano para asumir el proceso de independencia territorial. Hoy se pone en riesgo todo su patrimonio, pues reservas de esa magnitud tienen la potencialidad de destruir el país.

Xanana Gusmão y su gabinete tendrán que recurrir nuevamente a la magia para reconquistar, esta vez, su soberanía patrimonial. Ojalá sigan creyendo tanto en ella como en la necesidad de ser soberanos.

Por: Esperanza Martínez, Oilwatch, correo electrónico: tegantai@oilwatch.org.ec


 

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- Vietnam comienza reasentamiento para hacer lugar a la enorme represa de Son La

En la montañosa región noroeste de Vietnam, el Comité Popular de Son La ha trasladado a los primeros 52 pobladores de un total de 91.000 que serán forzados a dejar sus hogares para hacer lugar a la enorme represa de Son La. En marzo las autoridades trasladaron a ocho familias del pueblo indígena White Thai a un nuevo lugar a 200 kilómetros de sus hogares en el distrito de Muong La. No menos de 13 grupos indígenas viven en los 275 kilómetros cuadrados que serían inundados por el embalse detrás de la represa.

La Asamblea Nacional dio el visto bueno a la represa de 2.400 MW en Son La, en diciembre de 2002. Esta represa, que se planea construir 200 kilómetros río arriba de la represa de Hoa Binh ya existente sobre el río Da, sería la represa más grande de Vietnam y exigiría el desalojo de pobladores más grande de la historia del país.

El proyecto tiene un costo estimado de US$ 2.500 millones, de los cuales el gobierno vietnamita pretende obtener como mínimo US$750 millones de fuentes internacionales. La empresa estatal de electricidad Electricity of Vietnam espera que la construcción de la represa comience en 2005 e iniciar la generación de electricidad en 2012.

Además de las 3.000 hectáreas de bosque que serían inundados por el embalse, la represa tendría un fuerte impacto sobre los bosques del noroeste de Vietnam. La mayoría de los arrozales de la provincia de Lau Chau serían inundados por el embalse. Para proporcionar tierra para los cultivos y los poblados de las personas desalojadas del valle del río Da, se deberán talar los bosques de las laderas alrededor del embalse. La construcción de la represa exigirá una cantidad importante de madera. Durante la construcción de la represa Hoa Binh río abajo, el 70 por ciento de la producción estatal de madera de la cuenca del río Da tuvo por destino el lugar de construcción de la represa.

El proyecto de Son La ha sido objeto de intensos debates en la Asamblea Nacional de Vietnam. En mayo de 2000, la Asamblea Nacional solicitó más información sobre los planes de reubicación y compensación y la realización de estudios de factibilidad de una versión de la represa de menores dimensiones.

Sin embargo, la preparación del proyecto continuó. En agosto de 2001, funcionarios del gobierno vietnamita aprobaron un monto de US$ 660 millones para las operaciones de reasentamiento. Durante una visita a la provincia de Lai Chau, el Viceprimer ministro Nguyen Cong Tan dijo a las autoridades provinciales que "comenzaran a reasentar a los residentes para poder finalizar la reubicación hacia fines de 2005".

En marzo de 2002, la Asamblea Nacional pospuso hasta el fin de ese año la decisión sobre la continuación de los preparativos de la represa. Mai Thuc Lan, vicepresidente de la Asamblea Nacional, declaró al periódico vietnamita Tuoi Tre que "la preparación del proyecto hidroeléctrico de Son La no se ha realizado con el debido cuidado".

La represa propuesta ha sido estudiada durante más de treinta años. Varias firmas consultoras internacionales se han beneficiado con contratos para producir estudios sobre la represa de Son La, entre ella, el Instituto de Moscú de Hidroelectricidad e Industria, la Compañía de Electricidad y Distribución de Energía (Japón), la Compañía de Investigación de Diseño y Producción (Moscú) y SWECO (Suecia).

Si bien los funcionarios del Banco Mundial afirman que el Banco no financiará el proyecto de Son La, la institución ha financiado estudios sobre la represa. Un Informe de Evaluación del Banco Mundial de fecha abril de 1995, establece que el Banco financió "estudios de ingeniería para el proyecto hidroeléctrico de Son La". Cuatro años después, un estudio del Banco Mundial sobre el sector de electricidad de Vietnam argumentaba que desde una perspectiva económica, "la planta hidroeléctrica de Son La parece ser promisoria".

En 1999, una joint venture entre la empresa SWECO y Harza, una empresa de ingeniería estadounidense, ganó un contrato de US$ 1,3 millones otorgado por el gobierno vietnamita para actualizar los planes para la construcción de la represa de Son La. Se informó que la empresa Montgomery Watson Harza (el nombre conque se conoce Harza desde su fusión en 2001 con la compañía de agua Montgomery Watson) está detrás de la obtención del contrato de administración del proyecto para la construcción de la represa. Montgomery Watson Harza también integra una joint venture con Electricité de France, que espera construir la represa de Nam Theun 2 en Laos.

En 2001, un funcionario ejecutivo de Montgomery Watson Harza, quizás frustrado por el prolongado proceso de decisión de la Asamblea Nacional sobre Son La, declaró a Engineering News Record que Vietnam era "el peor de todos los mundos". Y añadió: "tendrán que disminuir el nivel de centralización del control".

Una de las mayores preocupaciones en torno a la represa de Son La es el hecho de que la misma se construiría en una zona propensa a los terremotos. En febrero y marzo de 2001, varios terremotos sacudieron las provincias de Lai Chau y Son La. No hubo víctimas mortales, pero el costo de los daños sufridos por edificios y carreteras se estimó en cerca de US$ 14 millones.

La represa de Hoa Binh, ubicada aguas abajo del sitio en donde se construiría la propuesta represa de Son La en el río Da, se construyó con ayuda financiera y asistencia técnica de la Unión Soviética. Los expertos soviéticos advirtieron que la ocurrencia de grandes inundaciones podría causar el colapso de la represa de Hoa Binh y recomendaron la construcción de una segunda represa río arriba.

Los riesgos son enormes. Si la represa de Son La colapsara en un terremoto, se produciría una gran ola que inundaría el Da río abajo, amenazando primero la represa de Hoa Binh y después a Hanoi, ubicado a 300 kilómetros de distancia.

Dao Van Hung, Director General de Electricity of Vietnam, no parece estar preocupado por los riegos potenciales de construir una represa en una zona de terremotos. La radio Voz de Vietnam informó que el director dijo a la Asamblea Nacional en noviembre de 2002 que "actualmente hay más de 300 proyectos de energía hidroeléctrica en el mundo cuyas represas tienen entre 100 y 350 metros de altura. La represa de la planta hidroeléctrica de Son La tiene solo 115 metros. En consecuencia, creo que los trabajadores y científicos vietnamitas están plenamente capacitados para calcular el volumen de materiales de construcción y la estructura adecuada que necesita la represa para garantizar condiciones de máxima seguridad".

Por Chris Lang, correo electrónico: chrislang@t-online.de

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