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Número 70 - Mayo 2003
Indice - Opinión - Am. del Sur - Am. Central - Am. del Norte- Asia - Oceania- - General


AFRICA

LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS

 

Camerún: áreas protegidas financiadas por Unión Europea dañan fuentes de sustento del pueblo Baka

La Reserva de Fauna de Dja en la región centro sur de Camerún fue creada en 1950 por la Alta Comisión Francesa para Camerún. En 1981 fue designada como Reserva de Biosfera de la UNESCO y en 1987 se convirtió en Patrimonio de la Humanidad. Desde 1992 la reserva ha sido administrada por ECOFAC, un programa financiado por la Unión Europea que ha apoyado el establecimiento de una red de áreas protegidas en todo el continente africano. A mediados del siglo XX, el pueblo Baka, que ahora vive en el poblado de Miatta, ubicado a muchas decenas de kilómetros de la reserva Dja, fue forzado a dejar su poblado ancestral Mabé, ubicado en el corazón de la actual reserva, para establecerse en su ubicación actual a lo largo de la carretera Sangmélima-Djoum. El período de su traslado coincide con la instrumentación de la Política Nacional de Sedentarización, con la que muchos Baka fueron alentados a trasladar sus campamentos principales más cerca de los principales ejes de transporte.

Después de su traslado, las comunidades Bantú vecinas se beneficiaron con la mano de obra gratuita de los Baka, su suministro de plantas medicinales y los precios reducidos de las presas que se les permitía cazar. Con el paso del tiempo la comunidad Baka en Miatta se dividió entre aquellos que se concentraron en el cultivo y los que siguieron dependiendo principalmente de las actividades de caza y recolección en el bosque. Una desventaja clave que atenta contra la agricultura de subsistencia de los Baka es la falta de derechos tradicionales sobre las tierras cercanas a las comunidades Bantú, donde se encuentran hoy la mayoría de los Baka. Muchos Baka en Miatta simplemente cultivan para otros a cambio de alimentos u otros bienes materiales, generalmente en condiciones de intercambio muy desfavorables para ellos. Las actividades que se basan en los bosques siguen siendo un rasgo central en la forma de vida de la mayoría de los Baka que viven en estas precarias circunstancias, incluso para aquellos Baka que dependen principalmente de la agricultura.

Muchos Baka siguen dependiendo de productos del bosque que recolectan en áreas adyacentes a Miatta y más lejos, en campos de caza alejados de Miatta, incluso dentro de la propia Reserva de Dja. Los Baka que habitan alrededor del parque todavía visitan sus territorios ancestrales dentro de la reserva para cosechar plantas, frutos de árboles u otros productos esenciales del bosque, aunque deben hacerlo en secreto, ya que actualmente esto es contrario a la ley. Su dependencia continuada del bosque aumenta progresivamente en la medida en que disminuye la producción del bosque cercano a Miatta, a raíz, entre otras causas, de la presión de población y la consecuente recolección excesiva. Los Baka de la región de Djoum han debido soportar la mayor parte de la presión ejercida por los guardias forestales de ECOFAC que ahora controlan el acceso al bosque, y para quienes resulta fácil confiscar la caza de los atemorizados Baka, aún cuando se trate de presas cazadas legalmente para satisfacer necesidades de subsistencia.

"Si (los ecoguardias) nos encuentran con solo un antílope cazado en este bosque, que está lejos de Dja, se lo llevan, y a menudo también nuestros otros alimentos … se lo comen ellos mismos," afirmó un Baka de la región de Djoum.

El proyecto del FPP titulado "Pueblos indígenas y áreas protegidas de África: de los principios a la práctica" apunta a promover el diálogo entre los pueblos indígenas africanos y las agencias de conservación, para eliminar las barreras de ignorancia e incomprensión y para buscar formas viables de trabajo conjunto para instrumentar políticas de conservación más justas y sustentables. Esta iniciativa permitió el primer encuentro de la historia entre representantes de la comunidad Baka y directores de la Reserva de Dja que trabajan para ECOFAC. Por primera vez desde la creación del parque existió un foro formal donde los Baka pudieron discutir sus puntos de vista sobre la administración de la Reserva con el personal de parque. En esta reunión los Baka expresaron su disconformidad sobre los regímenes de protección de la reserva y el bosque, que ellos consideran, están lesionando sus derechos de satisfacer sus necesidades de subsistencia. Esto hace que estén sumamente descontentos con el trabajo de los guardias forestales de ECOFAC, especialmente cuando ven que personas ajenas al bosque entran a cazar o talar impunemente. En la reunión los representantes Baka resultaron sorprendidos porque:

"Esta reunión fue la primera vez que ECOFAC habló con nosotros sobre la Reserva de Dja … nos enteramos que los empleados de ECOFAC no están haciendo lo que su jefe dijo que deberían estar haciendo", afirmó un Baka de Dja.

ECOFAC ha lanzado ahora un programa más amplio de consulta a las comunidades que habitan en los alrededores de la Reserva de Dja, que esperemos permita una participación significativa de las comunidades Baka que hasta ahora han sido perseguidas por el proyecto. Pero esto no quiere decir que la participación de los Baka está garantizada y ellos tienen muy buenas razones para ser escépticos sobre las intenciones de ECOFAC.

Por: John Nelson, Forest Peoples Programme, correo electrónico: johnnelson@blueyonder.co.uk , www.forestpeoples.org ; basado en el trabajo de Samuel Nguiffo, CED y notas de campo de FPP.


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-Ruanda: pueblo indígena Batwa abre canales de cooperación con autoridades de conservación

En 1925 el rey Alberto I de Bélgica creó una Zona de Volcanes Protegida que abarca el actual territorio de Ruanda y la República Democrática del Congo, la que más tarde se convirtió en el Parque Nacional Alberto. En 1960 el Parque Alberto fue dividido en el Parque Virunga y el Parque de los Volcanes en el noroeste de Ruanda. Ambos son importantes destinos de ecoturismo debido a sus poblaciones de gorilas de montaña en peligro de extinción. El Parque Nacional Nyungwe en el sudoeste de Ruanda se estableció como una Reserva de Bosques en 1933, y al igual que el área alrededor del Parque de los Volcanes, es una zona de gran diversidad biológica, en especial en comparación con las áreas contiguas mucho mayores que han sido ocupadas para el desarrollo de cultivos por la densa población de Ruanda.

Ambas áreas protegidas se superponen a las tierras tradicionales de los indígenas Batwa, pero ellos no fueron consultados cuando se establecieron los parques, aunque se trataba de bosques esenciales para el sustento de los Batwa en el momento de la creación de los mismos. Durante los años subsiguientes, el desalojo de los pobladores de los bosques protegidos y el aumento de la instrumentación de medidas por parte de las autoridades conservacionistas, sumados a las demandas sobre los escasos recursos forestales y tierras de Ruanda por parte de una población en crecimiento y un gran número de refugiados que retornaban al país, han ejercido presiones extremas sobre las formas de sustento de los pobladores Batwa que habitan en el bosque. Los Batwa de Ruanda ya no pueden sostener una forma de vida basada en el bosque. La persistente incapacidad de los Batwa de asegurar tierras fuera de los bosques para sus comunidades y su marginación social --originada en un prejuicio profundamente arraigado contra este pueblo por su condición de "pigmeos" y su extrema pobreza-- constituyen dos problemas claves para los Batwa. Según encuestas realizadas en 1993 y 1997 el porcentaje de familias Batwa que poseían tierras de cultivo se situaba en 1,6% y 1,5% respectivamente, en tanto el promedio nacional es de 85%. El acceso del pueblo Batwa a servicios de salud y educación es muy bajo. La inscripción de pobladores Batwa en la escuela primaria se estima en un 28% en comparación con un promedio nacional de 88% .

Durante las últimas décadas las comunidades Batwa han recibido escasa información sobre la gestión de los parques de los Volcanes y Nyungwe, si bien en ambas regiones muchos Batwa han continuado dependiendo de los recursos ubicados dentro de estos parques para asegurar su sustento, especialmente alrededor del bosque de Nyungwe en la remota región sudoeste. La caza, la recolección de miel y de alimentos y materiales del bosque siguen siendo elementos importantes en la cultura de las actuales y antiguas comunidades Batwa habitantes de los bosques. Los Batwa que habitan en estas dos áreas de estudio de caso son conscientes, sin embargo, de que "sus" bosques están ahora bajo protección externa; sus relatos de los desalojos de las áreas protegidas y las medidas represivas empleadas contra los Batwa que intentan continuar asegurando su sustento en las áreas protegidas son elocuentes.

"Me hablan de los parques, y todo lo que yo sé es que las autoridades y los soldados vinieron desde lejos para echarnos con armas y nos dijeron que no volviéramos a los volcanes, porque allí no se nos permitía cazar, buscar miel, agua y madera", afirmó un Batwa.

A pesar de esa actitud de los administradores del parque, y la amenaza permanente de represión de los guardias del bosque cerca de sus comunidades rurales, muchos Batwa que viven en los alrededores de ambas áreas protegidas todavía siguen dependiendo parcialmente de los recursos del bosque, especialmente porque cuentan con pocas opciones alternativas de sustento debido a su marginación socioeconómica y a la falta de tierra. A pesar de su dependencia de los recursos del bosque, antes de 2001 los organismos de conservación del gobierno y las ONG ruandesas nunca habían consultado a los Batwa respecto a los planes de gestión de los parques. Se han seguido aplicando las medidas tradicionales para asegurar el cumplimiento de la legislación nacional sobre conservación, entre las que se incluyen disposiciones que prohiben actividades de caza y recolección en los bosques, que en su forma actual son incompatibles con las formas de sustento basadas en el bosques de los Batwa.

"Nuestro objetivo es proteger el medio ambiente. Cuando comenzamos nuestro trabajo no estamos interesados en saber quién vivió o no vivió en el bosque de la caza y la recolección. Nuestra misión es prohibir todo tipo de actividad en el bosque por parte de la población residente; por lo tanto nuestra tarea no es identificar a pobladores Batwa en el bosque", declaró un administrador de zona protegida ruandés.

Desde 2001 se ha abierto en Ruanda un diálogo entre los indígenas Batwa y los organismos gubernamentales, entre los que se incluye la Oficina Ruandesa de Turismo y Parques Nacionales (ORTPN), mediante los esfuerzos de CAURWA, la ONG de los Batwa ruandeses. CAURWA se puso en contacto con ministerios gubernamentales y organizaciones de conservación internacionales buscando generar conciencia en estos organismos sobre el impacto que han tenido los parques nacionales de los Volcanes y Nyungwe sobre las comunidades Batwa. En este sentido promovió la realización de talleres locales que contaron con la participación de pobladores Batwa y autoridades de conservación en las dos áreas de estudio de caso. Estas consultas han generado una creciente cooperación entre las autoridades de conservación, CAURWA y las comunidades Batwa locales para desarrollar fuentes alternativas de ingreso para los Batwa que viven cerca de los parques, y han dado pie al inicio de un proceso de diálogo para permitir a los Batwa asegurar al menos una parte de su sustento de las áreas protegidas.

Por: John Nelson, Forest Peoples Programme, correo electrónico: johnnelson@blueyonder.co.uk , www.forestpeoples.org , en base al trabajo de Kalimba Zephyrin y CAURWA. Cifras basadas en The Twa of Rwanda:35-41; Visites et recensement des familles Twa. Association pour la Promotion Batwa, 1997; Lewis and Knight - The Twa of Rwanda; Core Welfare Indicators Questionnaire (CWIQ) (2001). Reported in Poverty Reduction Strategy Paper: Zero draft. p 30. Kigali: MINECOFIN.


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Swazilandia: fábrica de papel contamina al río y a la gente

Los habitantes del sur del estado de Matsapha, sede del sector manufacturero del país, se han quejado recientemente de dolencias producidas por el consumo de agua "envenenada" del río Lusushwana. El tramo río abajo de la Reserva Natural de Mantenga está limpio, pero después pasa a través de las industrias de Matsapha, donde cambia el color, según afirman los residentes cuyo suministro de agua depende del río. "Un día es marrón, al otro día es gris", dijo Thab'sile Dlamini, habitante de un asentamiento informal surgido en la ribera del río. El maestro director de la Escuela Primaria de Mthonjeni informó que los alumnos han sufrido malestares de estómago generalizados, aunque no se han presentado casos mortales. Dos tercios de los swazis viven por debajo de la línea de pobreza y muchos todavía se abastecen de agua de las corrientes cercanas. Los residentes culpan a las varias fábricas que operan en la región, entre ellas Swazi Paper Mills.

La Autoridad Ambiental de Swazilandia (AAS) fue creada hace siete años en la esfera del Ministerio de Turismo para controlar el cumplimiento de las leyes ambientales en un país donde una población mayoritariamente campesina depende del agua de los ríos, que extraen a mano y consumen directamente. Bastante inefectivo durante los cinco primeros años de su existencia, este organismo sorprendió recientemente a los ambientalistas cuando amenazó con cerrar una de las industrias más antiguas del país al descubrir que efluentes químicos originados en la papelera Swazi Paper Mills se vertían al río a través de un canal que atravesaba una central eléctrica. El Director de la AAS, Jameson Vilakati, investigó la fábrica e informó que: "No negaron nada, pero dijeron que cierta máquina no estaba funcionando, lo que los forzó a verter al río material de desecho sin tratar". Vilakati agregó que una orden de la AAS obligaría a la compañía a detener sus actividades hasta que se resuelva el problema de la eliminación de desechos.

Ésta ha sido una señal para Swazi Paper Mills de que la aprobación de permisos y planes de expansión --para la nueva fábrica de celulosa para papel y astillas de madera que tiene planeado construir-- en el futuro estará supeditada a los antecedentes de la compañía en materia de impactos ambientales.

"Se trata de una realidad nueva", declaró una fuente de la AAS. "Antes imperaba el 'vale todo'. Swazilandia quería atraer a la industria y parecía que teníamos tierras y ríos sin límite, algo que la mayoría dio por hecho. Ahora se nos están acabando los recursos y la conservación es esencial". Lamentablemente, para llegar a esta conclusión tuvo que haber personas enfermas y ríos contaminados.

Como sucede habitualmente, los contaminadores son presentados --antes de los "accidentes"-- como ambientalistas. Swazi Paper Mills no es una excepción. El Anuario Comercial 2003 de Swazilandia describe a la compañía de la siguiente manera: "La responsabilidad empresarial en términos del medio ambiente es un factor clave ...". El hecho de que "cierta máquina no estaba funcionando" y de que material de desecho no tratado --en otras palabras efluentes altamente tóxicos-- se estuvieran vertiendo a sabiendas en el río, pone de manifiesto el verdadero significado de la "responsabilidad empresarial" y la importancia del control gubernamental sobre las actividades de las empresas.

Artículo basado en información obtenida de: "Swaziland: Environment authority shows its teeth", IRIN, http://irinnews.org/report.asp?ReportID=33726 ; Swaziland Business Year Book 2003, http://www.swazibusiness.com/sbyb2003/index.php?f=09


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Uganda: el petróleo ¿resolverá o aumentará los problemas del país?

Recientemente, una joint venture entre Heritage Oil & Gas (una subsidiaria de la Heritage Oil Corp. con sede en Canadá) y Energy Africa de Sudáfrica anunció los resultados preliminares de sus pruebas de perforación. La exploración en busca de petróleo ha estado en marcha desde hace ya un tiempo en la zona cercana a la frontera oeste del país y los resultados muestran la existencia de depósitos de petróleo de miles de millones de barriles a lo largo del Valle del Rift. La cuenca del río Semliki en Uganda, 265 km al oeste de Kampala, es parte de un futuro campo petrolero mucho mayor, que se extiende en el territorio oriental de la República Democrática del Congo, que según afirma Heritage Oil tiene reservas estimadas en varios cientos de millones de barriles.

Esta noticia llega a un país cuyo crecimiento económico ha caído de un promedio de siete por ciento a cinco por ciento. Las ganancias del café, durante décadas principal fuente de ingreso de divisas del país, también están disminuyendo debido a los bajos precios mundiales y a la marchitez del café, enfermedad que afectó a millones de árboles. Por otra parte, los temas de la seguridad, tanto interna como externa, han afectado al sector de turismo, que en el pasado era un importante generador de divisas. La deuda externa de Uganda, que en los 1980s rondaba los US$ 2,5 mil millones, ha crecido a US$ 3,6 mil millones, mientras que el desempleo ha aumentado vertiginosamente. Según cifras oficiales, la cubierta boscosa se redujo, pasando de un estimado de 45 % del área total en 1900 a sólo 7,7 % a fines de 1995. El gobierno no parece tener soluciones inmediatas para estos problemas.

Para los promotores de un modelo de "desarrollo" basado en la exportación de recursos naturales --el papel asignado a los países empobrecidos pero ricos en recursos en el marco de la economía global-- la solución está al alcance de la mano: Uganda puede comenzar pronto a exportar cantidades importantes de petróleo.

Sin embargo, se olvidan que la mayoría de los países donde se han encontrado depósitos de petróleo están sumidos en guerras civiles --que más que "civiles" son guerras empresariales por el acceso y la propiedad del petróleo-- o están sufriendo los impactos sociales y ambientales producidos por las operaciones petroleras en sus territorios (ver "Oil and Violence in Africa", http://www.wrm.org.uy/countries/Africa/CapeTown.html#statement). ¿Evitará Uganda correr esa misma suerte? ¿O se unirá al grupo de países africanos, como Angola, Sudán y Nigeria, donde la guerra y la violencia han venido de la mano con la explotación petrolera?

Lo único que queda claro es que en todos los casos los beneficios de la explotación petrolera han ido a parar a los cofres de las grandes empresas y sus socios locales, y apenas unas migajas---en el mejor de los casos-- han quedado en manos de la población local, que es la que sufre todos los impactos. Si la historia se repite en Uganda, los pobladores locales deberían considerar esta noticia más como una maldición que como una bendición.

Artículo basado en información obtenida de: "Oil: blessing or a curse?", The East African, 13 de abril de 2003, recibido a través de Africa News Update, enviado por The Norwegian Council for Africa, correo electrónico: update@afrika.no ; "Uganda goes for black gold", http://www.africaonline.com/site/Articles/1,3,48556.jsp ;
"Chapter Two: The State of the Environment. Africa. Forests", http://www.grida.no/geo2000/english/0054.htm


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