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Número
71 - Junio 2003
El tema central de este boletín: La Minería |
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Indice
- Opinión
- Minería
/ Impactos
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del Sur -
Asia -
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AFRICA
LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS - Ghana: resistencia a la fiebre del oro en las reservas forestales Una coalición internacional cada vez más amplia de grupos de intereses públicos, derechos humanos, trabajo y medio ambiente se ha comprometido a resistir a la minería en las reservas de bosques de Ghana. En una conferencia de prensa realizada el jueves 8 de mayo, para lanzar una campaña contra la minería en las reservas, la coalición expresó su condena a la decisión del gobierno de Ghana de abrir algunas de las reservas a la minería de superficie. Los miembros de la coalición exhortaron al gobierno a anular su decisión y retirar las autorizaciones ya otorgadas a algunas compañías para realizar actividades mineras en las reservas de bosque. La coalición está integrada por 13 grupos de la sociedad civil, entre los que se incluyen: Red de Información y Acción "FoodFirst" (FIAN), Amigos de la Tierra, Red del Tercer Mundo, Centro por la Ley de Interés Público, Organización "Green Earth", Abantu for Development, Sindicato de Agricultores, Asociación de Comunidades Afectadas por la Minería en Wassa (WACAM), Amigos de la Nación, Ceres, y el Centro de Desarrollo Social Integral (ISODEC). La coalición sostiene que la cubierta boscosa total del país se ha reducido de 1,8 millones de hectáreas al inicio del período de la independencia en 1957 a los actuales 1,2 millones de hectáreas, sobreviviendo menos del dos por ciento de su cobertura de bosque nativo. Los miembros de la coalición afirmaron que cada año se pierden dos millones de acres de tierras forestadas debido a la minería. Actualmente queda muy poco bosque cerrado fuera de la red de reservas de bosque, estando la mayoría distribuido en pequeñas zonas en pantanos y arboledas sagradas. La concesión de licencias que permiten a los mineros operar las reservas diezmará el poco bosque que queda escondido en las reservas, advirtieron. En una país que ya experimenta una de las tasas de deforestación más altas del mundo, la coalición acusó al gobierno de Ghana de priorizar el desarrollo comercial por encima de los intereses ecológicos. Los portavoces resaltaron que tener como objetivo final el aumento de la inversión en Ghana a costa del rendimiento ambiental y social es peligroso. Hablando en nombre de la coalición, George Awudi de Amigos de la Tierra dijo que las reservas de bosque afectadas incluyen la Reserva de Bosque del río Subri, un área de biodiversidad de importancia mundial, que también es la reserva de bosque más grande del país y una cuenca esencial entre dos grandes ríos. También se ven afectadas las reservas de Supuma Shelterbelt, Opon Mansi, Tano Suraw y Suraw Extension, y la de Cape Three Points en la región occidental. Entre los bosques en riesgo en la región oriental están Ajenjua Bepo, y la reserva Atewa Range, un área especial de protección biológica que está considerada la reserva más mineralizada del país. Awudi dijo que la reserva de Atewa contiene muchas especies únicas como dos tipos de árboles endémicos así como seis especies endémicas de mariposas y varias especies de pájaros. En Tano Suraw, la compañía Red Back Mining de Australia obtuvo en abril un permiso para ejecutar su proyecto Chirano Gold de un millón de onzas. La compañía recibió un contrato de minería para el proyecto que incluye partes de las reservas de bosques productivos de Tano Suraw y Tano Suraw Extension. Se espera que el proyecto Chirano Gold produzca entre 120.000 y 130.000 onzas de oro al año con un período de vida útil de la mina de ocho años. Otras compañías involucradas en la fiebre del oro en las reservas forestales son Satellite Goldfields Limited de Sudáfrica, Ashanti Goldfields Limited de Ghana, y Newmont Mining Company con sede en Denver, la compañía productora de oro más grande del mundo. Newmont y Ashanti Goldfields ya han recibido permisos para operar en las reservas de bosque de Ajenjua Bepo y Kubi. Awudi afirmó que el gobierno al conceder esos permisos está dando una puñalada por la espalda a los esfuerzos por conservar y mantener las reservas de bosque y otras áreas protegidas de Ghana. La decisión del gobierno de permitir la minería contradice su propia política de conservación de recursos naturales y es un precedente peligroso que podría establecer un mal ejemplo para otros mineros, madereros, y cazadores furtivos. La decisión del gobierno socavará el desarrollo económico, ambiental y social de los pobladores y del país, explicó Awudi. Mencionó recursos específicos que podrían resultar dañados, como el agua dulce, los recursos genéticos vegetales, el suministro de medicinas, el control climático, la agricultura, la producción de alimentos y la seguridad alimentaria. Arrasar las reservas de bosque podría producir consecuencias ecológicas y sociales múltiples como la erosión del suelo debido a la eliminación de la cubierta de árboles, la pérdida de tierra superficial valiosa, grandes inundaciones en áreas rurales y urbanas producidas por el exceso de sedimentación en los sistemas fluviales y cambio climático debido al aumento de dióxido de carbono en la atmósfera como resultado de la pérdida de árboles, explicó Awudi. La minería en las reservas de bosques contradice en primer lugar los principios en los que se basa la creación de las reservas de bosque, declaró la coalición, y viola varios tratados internacionales como el Convenio sobre Diversidad Biológica, suscrito por Ghana. Citando ejemplos de la región occidental de Ghana, Awudi dijo que la minería en Ghana ha tenido un efecto perjudicial sobre los bosques tropicales que antiguamente cubrían un tercio del país. El sesenta por ciento de los bosques tropicales en el distrito Wassa oeste de Ghana ya fueron destruidos por minería. Además, el cianuro y otras sustancias químicas contaminaron las reservas de agua y los edificios se han agrietado debido a las explosiones de las minas. Según afirma Awudi, en Ghana, en muchos casos las actividades mineras se realizan en tierras tomadas por la fuerza a los campesinos, en algunos casos sin compensación alguna. En algunas instancias, las minas han sido responsables por la desarticulación y reubicación forzosa de comunidades que suman miles de personas. También se han documentado varios casos de violaciones de derechos humanos como palizas y ataques con armas de fuego. La coalición ha exhortado al gobierno a promulgar un marco de reglamentaciones bien definido que prohíba la minería en las reservas forestales, y también ha solicitado al Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional que no financien a las compañías mineras que pretenden explotar minas de superficie en las reservas de bosque del país. Awudi sospecha que el objetivo real de la decisión del gobierno de conceder permisos de minería en las reservas de bosque es preparar el terreno para la apertura de todo el sistema de reservas de bosque del país para la extracción de oro. Realizó un llamado a los ghaneses y a la comunidad internacional a interesarse activamente en la amenaza de desastre ecológico en Ghana y a unirse a la coalición en su campaña de resistencia a la minería en las reservas de bosque del país. Por: Mike Anane, correo electrónico:
lejcec@ghana.com - Sudáfrica: las minas se alimentan de los bosques El período colonial de la historia de Sudáfrica ha dejado como herencia una mentalidad que fomenta la explotación de todo lo que se pueda extraer de la tierra y exportar para alimentar el apetito rapaz de las industrias y consumidores del primer mundo. Éste fue el motor del imperativo colonial de Inglaterra, Portugal, Francia y España en los siglos pasados, y si bien hubo transformaciones políticas en los países africanos antes colonizados, las fuerzas económicas siguen siendo en gran medida las mismas. En todo caso, el logro de la independencia ha empeorado la situación, ya que los nuevos gobiernos, sometidos a la presión de equilibrar sus presupuestos, han permitido la explotación de minerales y otros recursos, para acelerar la aun no lograda independencia económica. Sudáfrica es famosa por su oro y sus diamantes, pero tiene muchos otros minerales. La mayoría de ellos se exportan sin procesar. En un principio, la minería se realizaba principalmente mediante pozos de extracción que requerían soportes de madera. El auge del oro produjo la demanda masiva de madera para la infraestructura minera, la construcción de viviendas, vagones de transporte y durmientes para vías férreas, madera que fue extraída de bosques que en ese momento abundaban en la región oriental de Sudáfrica. Cuando se tornó obvio que los recursos eran limitados, se establecieron plantaciones de árboles exóticos. Teóricamente, la presión de los bosques fue transferida a las plantaciones, pero existen muchas formas en las que las plantaciones a su vez generan impactos negativos sobre las pocas zonas restantes de bosques naturales. La tecnología y equipos modernos han hecho posible la extracción minera a escala mucho mayor. En lugares donde los minerales están ubicados cerca de la superficie, hay pozos abiertos masivos de los cuales se extrae el mineral. La mina a cielo abierto más famosa de Sudáfrica es el Gran Pozo de Kimberley, actualmente agotado. La minería a cielo abierto fue común a lo largo de la costa oeste, en la hermosa zona de Namaqualand, y también en Cabo del Norte (Sishen) y en la Provincia del Norte (Phalaborwa). También se realizó extracción con excavadoras en el litoral oriental, que está geológicamente activo en el sentido de presentar movimiento en la interface costera causado por el proceso natural de formación de dunas de arena. Este proceso ha estado activo durante más de 100.000 años, pero las dunas más recientes (hasta 25.000 años) han representado una oportunidad para la extracción de minerales. La primera extracción en gran escala de estos minerales -especialmente ilmenita, zircón y rutilo- se realizó en la costa sur de KwaZulu Natal (KZN) en la década de los 1950. Esta operación produjo un valor económico limitado y fue abandonada. A principio de la década de 1970, RBM (Richards Bay Minerals) comenzó a realizar actividades de extracción en las dunas cubiertas de bosque a lo largo de la costa noreste de KwaZulu Natal. Este proceso tuvo lugar en una época de aislamiento político, en que Sudáfrica estaba bajo la presión, tanto interna como externa, de terminar con el Apartheid. El país se volvió víctima de un gobierno ilegal y de los planes de sus aliados extranjeros de explotar cualquier tipo de mineral bruto disponible. Las compañías extranjeras que querían minerales recibían incentivos bajo la forma de subsidios, desgravación fiscal y reintegros a la exportación. Los costos ambientales derivados de estas operaciones impulsadas artificialmente fueron ignorados y efectivamente trasladados a las comunidades locales. Como consecuencia, futuras generaciones de sudafricanos deberán soportar las consecuencias de un medio ambiente gravemente dañado, y la pérdida del uso de los recursos que les fueron robados. El único beneficio tangible de estas actividades fueron las divisas extranjeras que tan desesperadamente necesitaba Sudáfrica para sortear las sanciones impuestas por la comunidad internacional y el bajo costo para las empresas mineras, aumentando las ganancias de las operaciones de procesamiento e industrialización en países como Canadá. Si bien todo tipo de minería crea problemas en términos de destrucción ambiental y explotación de recursos (incluídos los recursos humanos), el ejemplo de Richards Bay es seguramente uno de los peores. La escala y extensión de la destrucción ambiental deliberada que forma parte del proceso de minería continúa hasta hoy día. Es de una escala tan vasta que es difícil de imaginar. La expresión "mover montañas" podría dar una idea de la cantidad de tierra que se mueve y procesa en el curso de la extracción de minerales que se lleva a cabo en las dunas. La compañía minera obtuvo contratos de prospección y extracción del gobierno sudafricano. Los acuerdos iniciales parecieron favorecer a los pobladores locales que habían sido trasladados fuera del área de extracción, pero con el transcurso del tiempo, los aspectos de los acuerdos que fueron diseñados para proteger y compensar a las comunidades locales han sido sistemáticamente eliminados. El medio ambiente natural, en el que primaban bosques prístinos con árboles de más de trescientos años, fue destruido. Miles de hectáreas de este raro tipo de bosque fueron destruídas y reemplazadas por ensayo de restauración de la vegetación (que quizás algún día llegue a parecerse al bosque original), en las montañas de arena creadas en las áreas ya explotadas. La compañía minera ha gastado cantidades astronómicas de dinero en propaganda, afirmando que sus esfuerzos por regenerar la vegetación han tenido éxito. Si se mira detrás de la fachada de relaciones públicas se puede ver una imagen muy diferente, una especie de Frankenstein ecológico. No han cumplido las condiciones de los contratos donde se establecía que el área a lo largo de la duna frontal (frente al mar) no debía ser explotada. En forma similar, áreas a lo largo de vías fluviales navegables y lagos que debían ser protegidas, han sido explotadas ilegalmente, y el gobierno no ha impuesto ninguna sanción a la compañía. También existen muchos otros impactos, que van más allá del lugar de explotación minera, que son en gran medida ignorados. El hundimiento de las dunas producto del incumplimiento de respetar el margen de retiro a lo largo de las dunas costeras ha producido una grave erosión y ha vuelto las playas efectivamente inutilizables para el turismo y otras actividades recreativas. La autoridad pertinente, el Departamento Nacional de Minería y Energía, aparentemente ha ignorado otros problemas, porque a su entender los beneficios percibidos por concepto de la minería superan los daños al medio ambiente. Existe una gran falta de comprensión del valor intrínseco de los bosques y los beneficios que obtienen los seres humanos de las funciones ecológicas de los mismos. La no demostrada afirmación de la compañía de que su programa de vegetación permitiría finalmente reestablecer los bosques de duna originales sobre las montañas de arena ya procesada ha reducido la antipatía pública hacia sus operaciones. La misma mentira fue contada tantas veces que ahora incluso parece que personas con un nivel educativo bastante bueno son incapaces de ver la realidad. La compañía celebró acuerdos de financiación con instituciones académicas como el Mammal Research Institute (Instituto de Investigación sobre Mamíferos) de la Universidad de Pretoria, que consistentemente ha presentado hallazgos de investigaciones que parecen respaldar las declaraciones de éxito de la compañía. Sin embargo, existen muchos puntos de vista contradictorios, e investigaciones realizadas por científicos de la Universidad de Ciudad del Cabo han cuestionado las afirmaciones de aquellos que fueron pagos por la compañía minera. En términos de evidencia empírica, hay muy poca que apoye la noción de que el experimento actual llevará al reestablecimiento del bosque y matorrales destruidos. Las futuras generaciones que habiten el área que está siendo explotada actualmente tendrán que pagar un alto precio por todo lo sucedido en los últimos 30 años. No habrá recursos minerales después de que termine la extracción, y el valor intrínseco del paisaje se habrá virtualmente eliminado cuando la compañía minera empaque sus maletas y se vaya en busca de lugares más productivos. El área que ha sido explotada en Richards Bay es ahora básicamente una pila de arena homogénea que ya no tiene la capacidad de funcionar ecológica o hidrológicamente como las dunas originales. La tierra no podrá sostener la agricultura como antes. No habrá recursos de madera dura para suministrar madera para instrumentos y vivienda. Las plantas y animales que proporcionaban medicinas y alimentos habrán desaparecido. Dos tercios del área será plantada con Casuarina exótica que tendrá cierto valor como leña para los pobladores locales pero con beneficios muy limitados. Los árboles indígenas de Acacia natalitia que se han plantado también tendrán un uso limitado como leña y la maleza quizás permita realizar algo de pastoreo. Otra táctica de relaciones públicas de la compañía minera ha sido establecer "proyectos de comunidades" que supuestamente ayudarán a generar capacidades que permitan a los pobladores locales sostenerse después de que finalice la actividad de extracción. La capacitación brindada incluye oficios básicos y actividades agrícolas, que pueden ayudar en cierta medida, pero al mismo tiempo se han perdido las habilidades y conocimientos tradicionales. La intricada relación entre los pobladores locales y su ambiente natural se verá reemplazada por la mentalidad explotadora de la corporación multinacional que ha dominado la economía local desde que comenzó la minería. Pero para ese momento no quedará nada para explotar. Por: Wally Menne, correo electrónico:
plantnet@iafrica.com . Fotos
del área minera están disponibles en: http://www.wrm.org.uy/countries/SouthAfrica/global.html - Tanzania: Banco Mundial apoya saqueo minero canadiense En agosto de 1996 las autoridades del gobierno de Tanzania, en colaboración con una compañía de propiedad canadiense llamada Kahama Mining Corporation Ltd. (KMCL), desalojaron de sus tierras por la fuerza a más de 400.000 mineros artesanales, campesinos, pequeños comerciantes y sus familias en un área llamada Bulyanhulu en la región de Shinyanga, en la zona centro oeste de Tanzania. KMCL era en ese momento una subsidiaria de propiedad total de Sutton Resources, empresa con sede en Vancouver, Canadá. Los desalojos fueron la culminación de una lucha de dos años entre los mineros y la compañía por el control de los depósitos de oro en Bulyanhulu. Pocos días después de la operación de desalojo surgieron graves denuncias según las cuales más de 50 mineros artesanales murieron al ser enterrados vivos en pozos de extracción cuando las autoridades y los funcionarios de la compañía decidieron rellenar los pozos. El gobierno de Tanzania se negó a investigar las atrocidades denunciadas. Nunca se pagó ninguna indemnización ni por pérdida de propiedad ni por las vidas humanas. Por el contrario, los abogados tanzanios Tundu Lissu y Rugemeleza Nshala, de la organización Lawyers' Environmental Action Team - LEAT (Equipo de Acción Ambiental de Abogados), que encabezaron una campaña sobre los asesinatos denunciados, fueron acusados de sedición por sus acciones, con el argumento de que debían proporcionar evidencia que apoyara las denuncias. En marzo de 1999, la Barrick Gold Corporation, otro gigante de la minería canadiense adquirió los depósitos de Bulyanhulu al comprar la Sutton Resources y su subsidiaria tanzania. La Agencia Multilateral para la Garantía de Inversiones (MIGA, por su sigla en inglés), brazo de seguros de riesgo político del Grupo del Banco Mundial, y la Corporación para el Desarrollo de la Exportación (Export Development Corporation - EDC) de Canadá garantizaron el proyecto, cubriendo la inversión contra los riesgos de restricción de transferencias, expropiación, y guerra y disturbios civiles. Desde entonces Barrick Gold ha construido una mina de oro subterránea ultramoderna en Bulyanhulu, que fue abierta con bombos y platillos por el presidente tanzanio Benjamin W. Mkapa en julio de 2001. Sin embargo, en una presentación a la Revisión de Industrias Extractivas (EIR, por su sigla en inglés) del Banco Mundial realizada en Maputo, Mozambique entre el 13 y el 17 de enero de 2003, el Lawyers' Environmental Action Team proporciona amplias pruebas sobre los impactos sociales, ambientales y económicos de esta mina (visitar dirección de Internet que figura al final del artículo). Esta presentación resume sus hallazgos de la siguiente manera: "La inversión se hiergue como un monumento al saqueo de los recursos naturales de países pobres como Tanzania, a manos de las corporaciones multinacionales de los países industriales ricos del norte; y al empobrecimiento y la consecuente marginación de las comunidades principalmente rurales en las áreas ricas en minerales de Tanzania y otros lugares. Es un testimonio viviente del principio que dice que cuando los intereses corporativos multinacionales están en juego, las nociones de ley, buena gestión y respeto por los derechos humanos son de importancia secundaria y se pueden hacer a un lado cuando resulte conveniente. Constituye una prueba de la acusación de que el Banco Mundial casi siempre actúa contra los intereses de la vasta mayoría de los grupos pobres y marginados de la sociedad. El Grupo, por tanto, no puede seguir exhibiendo credenciales de alivio de la pobreza mientras mantiene su apoyo a proyectos socialmente ruinosos como la mina de oro de Bulyanhulu". Artículo basado en información
obtenida de: "Robbing the Poor to Give to the Rich. Human Rights
Abuses and Impoverishment at the MIGA-Backed Bulyanhulu Gold Mine, Tanzania",
presentación a la Revisión de Industrias Extractivas (EIR)
del Banco Mundial , Maputo, Mozambique, 13-17 de enero de 2003, http://www.leat.or.tz/active/buly/eir.submission
; "Tanzanian Attorneys Face Charges of Sedition", emitido
en conjunto con la Environmental Law Alliance Worldwide, Oficina EE.UU.,
Eugene, Oregon, 17 de mayo de 2002, http://www.leat.or.tz/about/pr/2002.05.17.sedition.php
, Lawyers' Environmental Action Team (LEAT), correo electrónico:
leat@twiga.com |
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858
11200 Montevideo - Uruguay
tel: 598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
wrm@wrm.org.uy