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Boletín del WRM

 

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Número 71 - Junio 2003
El tema central de este boletín: La Minería
Indice - Opinión - Minería / Impactos - Africa - Am. del Central - Asia - OceaníaCampañas - Declaraciones

LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS

- Argentina: diferentes formas de una lucha contra la minería

Más de 7 meses lleva la lucha del pueblo de Esquel, en la Patagonia argentina, contra las pretensiones de la canadiense Meridian Gold Inc. de explotar una mina de oro en el Cerro 21. De las movilizaciones y los "escraches" (manifestaciones masivas frente al domicilio de las personas responsables) al plebiscito popular y las acciones legales, de la clausura simbólica del acceso al campamento y las pintadas y murales a los "pu trawun" (parlamentos) del Pueblo Mapuche y el Foro del NO. La ciudad cordillerana ubicada a 2000 km al sudoeste de Buenos Aires se ha convertido en un referente nacional de la lucha contra la minería y el avance de las corporaciones en la vida económica y política del país.

Esta localidad del noroeste de la provincia de Chubut fue sede del "Primer Foro del NO" organizado por la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Esquel (VAE). Entre los días 4 y 7 de junio confluyeron allí miembros de organizaciones de derechos humanos, sindicales, sociales, indígenas, ambientalistas, asamblearias, de mujeres, medios comunitarios de comunicación y plataformas de lucha contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y las consecuencias de la globalización neoliberal. La misma lucha contra la minería y la preservación del medioambiente que permitió a muchos esquelenses comprender las demandas del Pueblo Mapuche y solidarizarse con él, despejó el terreno para que durante 4 jornadas el ¡No a la Mina! también fuera ¡No! al ALCA, al remate de la Patagonia, a los desalojos de las familias aborígenes, a la entrega de los recursos naturales, a la judicialización del conflicto social, a la guerra. Todos esos NO que sintetizaban un Sí a la Vida.

Si bien en los últimos meses en la ciudad no se registraron nuevas amenazas contra los vecinos devenidos referentes 'antimina', ni intimidaciones por parte de los miembros de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) y otros sectores cercanos al gobierno provincial, la tensión se trasladó a las comunidades mapuche. A mediados de marzo la policía local intentó desalojar a la familia Fermín de la comunidad Vuelta del Río. El operativo incluyó la destrucción total de una vivienda, aunque el juez de Instrucción de Esquel, José Colabelli, dijo haber ordenado sólo el 'lanzamiento' de los originarios. Actualmente existe la posibilidad de que se inicie un juicio político al magistrado por presunta aversión hacia el Pueblo Mapuche y porque su esposa es titular de una mina de cuarzo en la región.

En esa misma área, noroeste de Chubut, unas 20 familias de la comunidad originaria Cushamen recibieron notificaciones de cateo por parte de la empresa Teck de Argentina (subsidiaria de la canadiense Teck Gold), que está interesada en localizar minerales de primera y segunda categoría en una superficie de 10 mil hectáreas. También a la comunidad Cerro Centinela (en la Cordillera de los Andes) llegaron notificaciones: la pretensión de catear otras 10 mil hectáreas, pero ya no de árida (aunque viva) estepa, sino de bosques y nacientes de agua.

En tanto, quedó en evidencia la engañosa legislación provincial sancionada después del plebiscito del 23 de marzo (donde el 81% de los esquelenses dijo No a la Mina). En efecto, recientemente se supo que muy pocas ONGs ambientalistas participarán de las comisiones de reglamentación de la norma que prohibiría la minería a cielo abierto y la lixiviación con cianuro, aunque contemplaría zonas de excepción. Los vecinos de Esquel y la comarca quedarían excluidos del debate por no tener personería jurídica. El ánimo de las autoridades una vez más quedó en evidencia: jugar a escuchar al pueblo pero gobernar a sus espaldas.

Por otra parte la reciente llegada del justicialista Néstor Kirchner a la presidencia de la Nación despierta expectativas dispares. Su origen patagónico alimenta las esperanzas de algunos, al igual que su aparente honestidad en la gestión pública. Sin embargo, otros no olvidan que siendo gobernador de Santa Cruz inició la explotación del yacimiento aurífero Cerro Vanguardia.

Actualmente las obras en el Cerro 21 se encuentran paralizadas por un dictamen judicial, aunque ello no implica que Meridian Gold haya renunciado al Proyecto Cordón Esquel. La compañía aclaró que se tomará un año para rediseñar su estrategia comunicacional y revertir su mala imagen; hasta lograrlo trasladaría su enclave administrativo a un pueblo de la meseta.

En tanto, los vecinos de Esquel siguen buscando nuevas formas y espacios para expresar y enriquecer su oposición a la explotación de la mina de oro. De la asamblea local al debate sobre la sociedad global, del plebiscito al Parlamento Mapuche, de la marcha al mural. La resistencia al proyecto minero adquiere diferentes formas y continúa proyectándose hacia el resto del país.

Por: Hernán Scandizzo, correo electrónico: herscan@data54.com


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- Chile: campaña contra proyecto canadiense de producción de aluminio

La Patagonia chilena actualmente se encuentra amenazada por un mega proyecto de la transnacional canadiense Noranda Inc., empresa minera de larga trayectoria y que se propone construir una de las plantas reductoras de aluminio mas grandes del mundo en la prístina región de Aysén.

Para dimensionar el daño que provocaría la materialización de esta planta de aluminio, cuyo nombre es "Alumysa", es importante describir la zona donde pretende instalarse esta planta y obras anexas.

Aysén es una de las 13 regiones de Chile y tiene una superficie de más de 10 millones de hectáreas (108.494,4 km²), de las cuales 4,8 millones de hectáreas corresponden a bosques nativos, 1.1 millón de hectáreas a humedales y 1.8 millones de hectáreas corresponden a nieves y glaciares; es importante destacar que es la región de Chile con más bosque nativo.

La población humana de esta región es de 86.697 habitantes según el último censo realizado el año 2002, lo que implica una densidad de 0,8 habitantes por km². Los habitantes de la región de Aysén se concentran en algunos centros urbanos, siendo las ciudades más importantes Coyhaique y Puerto Aysén, ésta última muy cercana a donde pretende instalarse la planta reductora.

Este pedazo de Chile se destaca por mantener características que hoy en día son escasas en el mundo como: miles de hectáreas de bosques y ecosistemas vírgenes con especies de fauna y flora únicas en el planeta, cielos limpios y aire puro, lagos y ríos no contaminados. Además de las riquezas naturales de flora y fauna, es en esta región donde se encuentran numerosos glaciares como el de la laguna San Rafael y Campos de Hielos, que es considerado como una de las mayores reservas de agua dulce del planeta.

Sin duda la región se caracteriza por su enorme belleza natural, lo que hace que año a año aumente el número de turistas nacionales y extranjeros que llegan en busca de paisajes y lugares únicos en el mundo. También es importante destacar que los habitantes de esta región valoran el patrimonio natural de su territorio y es por eso que la denominan "Reserva de Vida".

Es en ese contexto que se pretende instalar el megaproyecto denominado "Alumysa". El proyecto actualmente sometido a evaluación de impacto ambiental implica a lo menos la construcción de una planta reductora de aluminio, la construcción de tres centrales hidroeléctricas y seis represas para abastecer de energía eléctrica a la planta (central hidroeléctrica Río Cuervo, central hidroeléctrica lago Cóndor y central hidroeléctrica Río Blanco), un puerto en Bahía Chacabuco y un embarcadero y muelle flotante. Por si esto fuera poco, el proyecto también incluye una planta para la fabricación de ánodos y cátodos, 79 kms. de líneas de transmisión eléctrica desde las centrales a la planta y 95 kms. de caminos y lagunas de decantación para efluentes líquidos

El proyecto Alumysa, propiedad de Alumysa Joint Venture y NORANDA Holding Limited, domiciliados en las Islas Caimán, propone una inversión que alcanzaría los US$ 2.750 millones, lo que lo sitúa como la mayor inversión extranjera, puesta de una vez en la historia de Chile; para un proyecto con una vida útil de 50 años.

Lo increíble es que sólo 101 millones de dólares del proyecto se utilizarían en la construcción de obras civiles y 350 millones de dólares serían usados en mano de obra; la mayoría de los restantes 2.200 millones de dólares se usarían en la compra de maquinarias para el funcionamiento de la planta. Esto resulta más curioso si consideramos que en Chile existen leyes especiales para las regiones extremas (entre las que se encuentra Aysén), que facilitan la importación de maquinaria con aranceles de importación muy bajos.

Si a esto sumamos que las empresas catalogadas como mineras en Chile no pagan impuestos, ya que existen mecanismos de incentivo a la instalación de este tipo de empresas que viene de la Dictadura Militar, podemos llegar fácilmente a la conclusión que esto es un estupendo negocio para esta trasnacional extranjera y un nuevo atentado ecológico y económico a un país del tercer mundo.

Otros antecedentes importantes de aportar y que dan cuenta del atentado económico y ecológico son que:

- Chile no posee la materia prima necesaria para la producción de aluminio: ésta será importada. Durante la etapa de operación, la producción anual alcanzaría las 440.000 toneladas de aluminio al año, para lo que se requerirá la importación de aproximadamente 846.000 toneladas de alúmina, 146.000 toneladas de coque calcinado y 43.500 toneladas de alquitrán traídas de otros países, como Australia, Brasil o Jamaica.

- El proceso de producción de aluminio requiere de gran cantidad de energía eléctrica y la abundancia de recursos hídricos existentes en la región de Aysén permite la generación de electricidad a muy bajo costo, ya que el código de aguas nacional entrega los recursos gratuitamente, lo que no ocurre en el primer mundo.

- Para producir 440.000 toneladas de aluminio anuales, Alumysa requiere importar 1.100.000 toneladas de insumos, tanto para el proceso de producción como para la fabricación de ánodos y cátodos. Una simple resta permite apreciar que quedaría un mínimo de 660.000 toneladas/año de desechos o basura en la región.

- Además, durante 365 días al año se producirán emisiones masivas y continuas de gases tóxicos como: fluoruro particulado sedimentado, material particulado orgánico (altamente cancerígeno), gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, perfluorocarbono), gases sulfurosos que provocan lluvia ácida, monóxido de carbono y gran cantidad de efluentes líquidos industriales.

- Al producir 440.000 toneladas de aluminio al año se generarían 980.000 toneladas de dióxido de carbono; por tanto, durante 50 años estos alcanzarían las 49.000.000 toneladas de CO2, a lo que se suma los gases del tipo perfluorocarbonos que son altamente peligrosos por su duración y efecto contaminante, aumentando el efecto invernadero y el calentamiento global del planeta.

- A esto se agrega una cantidad no evaluada de metano y CO2 producidos en los embalses al inundar casi 10.000 hectáreas de terrenos con materia orgánica.

En resumen:

- Chile tiene ventajas comparativas para la inversión extranjera por su débil legislación, en cuanto a las bajas exigencias ambientales, laborales y tributarias, ya que en este caso sólo un 15% iría al Fisco Chileno.

- Los costos ambientales, sociales y económicos para la región son enormes. Alumysa implica la destrucción de ecosistemas únicos en Chile y el planeta. La producción de aluminio genera emisión de fluoruros al aire y agua, poniendo en riesgo la biodiversidad de la zona, la fauna y flora terrestre y acuática, así como a la salud humana.

- Los bosques de la región son ecosistemas únicos en el planeta y se caracterizan por tener numerosas especies endémicas, varias de las cuales se encuentran amenazadas. En Chile la mayoría de las especies de peces de agua dulce son endémicas y se encuentran con un grado de amenaza de conservación y el proyecto Alumysa aumenta este riesgo.

- Esta región sería usada como un corredor en la producción de aluminio y un basurero en la región, pues se importa materia prima para realizar un proceso de producción altamente contaminante, se llevan las ganancias y se deja la basura, incluyendo desechos tóxicos y emisiones altamente contaminantes en el aire y las aguas.

- Es decir estamos claramente frente a un caso de maquila minera donde un país del primer mundo utiliza los beneficios de una economía abierta como la de Chile. Y todo esto ocurre con la aprobación, el beneplácito e incluso el claro apoyo de destacados políticos chilenos, entre los cuales cabe mencionar al Ministro de Economía.

Por esto, organizaciones ambientales y ciudadanas de Chile han conformado la Alianza Aysén Reserva de Vida para decir: ¿Alumysa? ... NO GRACIAS!!!

Por: Flavia Liberona, correo electrónico: coordinacion@noalumysa.cl , sitio web: http://www.noalumysa.cl/


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- Colombia: impactos de la explotación carbonera

En los últimos años de la década de los 70 la Estatal carbonera Carbocol dio a conocer la existencia de grandes yacimientos carboníferos en la península de Guajira. El yacimiento se encontraba ubicado en territorio habitado tradicionalmente por la comunidad Wayuú, población indígena nómade que se movía en la región fronteriza con Venezuela. Tras una larga controversia sobre la conveniencia o no de la explotación de este combustible fósil, el Estado finalmente dio vía libre a dicha empresa con el argumento del desarrollo regional en materia energética. Esta autorización de explotación minera a gran escala de carbón térmico (el que se utiliza para la producción de calor) no solamente alteró las costumbres y contaminó el ambiente de los Wayuú, sino que solo fue un antecedente para una larga lista de violaciones de normas del Estado Colombiano y de conflictos entre los pueblos indígenas y empresas mineras nacionales y multinacionales.

El sistema productivo de los Wayuú, hasta ese momento basado en la producción agrícola a pequeña escala, la cría de cabras y otras especies, se vio totalmente alterado para facilitar la instalación de la mina de carbón mas grande del mundo. La infraestructura de transporte carbonífero para 16 millones de toneladas anuales de carbón (caminos, ferrocarriles, grandes campamentos) no solamente transformó la vida tradicional de estas poblaciones sino que contaminó su ambiente. El acopio de una gran masa de carbón a cielo abierto resultó en la dispersión de grandes cantidades de polvillo en el aire, que provocaron enfermedades respiratorias. Como consecuencia, muchas veces la única alternativa de sobrevivencia consistió en desplazamientos masivos de las comunidades.

A pesar de las demandas por problemas ambientales y de salud, a partir de la década de los 80 el negocio de la minería se vio acrecentado con el establecimiento de la multinacional Esso a quien el Estado entregó los yacimientos. En el mismo período se dieron a conocer nuevos yacimientos en el Departamento del César y se constituyeron nuevas empresas para la explotación del carbón. A través de alianzas con multinacionales se explotan a gran escala yacimientos como los de Carbones del Caribe, Carbones Soororia, Carbones del Cerrejón donde participan empresas angloamericanas y canadienses (Drummond, Glencore International, BHP Billiton entre otras), que continúan expandiéndose y recibiendo préstamos del Banco Mundial hasta la fecha.

Es claro que estas empresas han obtenido durante décadas cuantiosas ganancias. En cuanto a los resultados para los pueblos indígenas y las comunidades colombianas preferimos que una organización local --CENSAT-- hable por si misma: "Las riquezas del territorio colombiano se dilapidan sin constituirse en bienestar, en comodidad, en vida para el pueblo colombiano. El valor de patrimonio natural en el imaginario colectivo del indígena, del campesino, del negro, del minero, se ha perdido y solo subyace de manera repetitiva en su imaginario la idea de "explotación", explotación del hombre, de la mujer, del niño y la niña, de la naturaleza, del pueblo y territorio colombiano. Alrededor de la minería en Colombia se respira tristeza, desidia, corrupción, poca ética, genocidios ambientales y culturales, violaciones de todo tipo. Tenemos confianza en que en algún momento llegará la buena vida, 'para muchos', que los árboles y la tierra volverán a organizarse de arriba hacia abajo y no de abajo arriba como quedaron, que las aguas dejen de ser pesadas y oscuras y que los hombres y mujeres se puedan volver a morir de viejos".

Artículo elaborado en base a información obtenida de: "Reseña histórica de la explotación carbonera en el Caribe Colombiano" por Ignacio Rangel; http://www.cerrejoncoal.com/ingles/the_operation/about_us/our_history/ ;
http://wbln0018.worldbank.org/IFCExt/spiwebsite1.nsf/0/
a8263668130ddddb85256d1a007d4e79?OpenDocument
; http://www.censat.org/

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