|
| |
|
Número
71 - Junio 2003
El tema central de este boletín: La Minería |
|
Indice
- Opinión
- Minería
/ Impactos
- Africa
- Am.
del Central -
Am. del Sur -
Oceanía
- Campañas
- Declaraciones
|
|
LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS - Indonesia: aumenta la presión de la minería sobre los bosques La minería es una de las actividades más lucrativas de Indonesia, pero al mismo tiempo está destruyendo recursos naturales de los que dependen el sustento y la salud de decenas de millones de indonesios de la ciudad y el campo. Entre estos recursos están los que antes fueran vastos bosques del archipiélago, cuya destrucción es ahora mucho más acelerada que nunca. Los problemas de la minería y la destrucción
de los bosques están inevitable e íntimamente entrelazados
en Indonesia, dado que gran parte de la superficie continental del país
es (o solía ser) bosques, y gran parte del subsuelo rocoso contiene
minerales de valor comercial. Mientras tanto, las concesiones mineras abarcan una superficie estimada de 47 a 67 millones de hectáreas y el área total de bosque con potencial para la minería ha sido estimada en 84,7 millones de hectáreas. De las concesiones existentes, una sorprendente de 11.400.000 hectáreas, se superpone con bosques de protección y conservación, mayoritariamente en Papúa Occidental, Sumatra y Kalimantan. Desde la aprobación de la nueva Ley Forestal en 1999, la minería a cielo abierto está prohibida en estos bosques, dejando en el limbo las actividades de exploración y construcción de infraestructura minera de aproximadamente 150 compañías. Las ONGs indonesias, lideradas por la red de acción contra la minería JATAM, han organizado una fuerte campaña para mantener la prohibición. Pero existe una gran presión por parte de la industria minera, los miembros pro-minería del gobierno de Yakarta y gobiernos extranjeros, para burlarla. Este tema ha generado un enfrentamiento importante entre el Ministerio de Bosques, que quiere mantener el estatus de bosque protegido, por un lado, y los demás ministerios, liderados por el Ministro de Energía y Recursos Minerales de Indonesia, Purnomo Yusgiantoro, por el otro. Esto ha provocado que las decisiones sobre la suerte de las concesiones mineras otorgadas antes de 1999 hayan sido largamente demoradas. En abril, el Ministerio de Bosques anunció de mala gana que seis compañías podían seguir adelante con sus actividades mineras; en tres de esas áreas se cambiaron los límites de los bosques para adaptarlos a las actividades empresariales. Se suponía que habría una decisión sobre veintidós compañías antes de fines de junio, pero el 17 de junio Purnomo anunció que quince de ellas (incluidas tres de las concesiones ya mencionadas por el Ministerio de Bosques) estarían autorizadas a continuar con sus actividades, sujetas a la autorización presidencial. Afirmó que la inversión solamente de las cuatro concesiones más grandes representaba 9 mil millones de dólares. Las ONGs anticipan que una decisión favorable a la minería aumentará el conflicto con las comunidades locales cuyas tierras serán expropiadas para la minería, aumentando la contaminación de los cursos de agua y las inundaciones y deslizamientos de tierra con consecuencias fatales mientras se pierde la cobertura boscosa. Una decisión en contra de la protección de los bosques también representará la continuación de una política que data de la época del régimen del ex presidente Suharto, que siempre favoreció los intereses de los inversores (y las perspectivas de llenar su propio bolsillo) por encima de los intereses de los indonesios comunes, quienes son los que pagaron los costos ocultos que produjo la minería en sus formas de sustento, su economía, su cultura y su salud. Muchos de los poderosos actores industriales que se beneficiaron durante la era Suharto, son los que hoy se quejan de la prohibición de realizar actividades de minería en los bosques de protección, sobre la falta de certidumbre legal generada por el programa de descentralización de Indonesia y porque el estado no ha logrado controlar a los manifestantes y a los mineros ilegales que amenazan sus actividades. Entre ellos figuran Rio Tinto, Freeport MacMoran, BHP-Billiton, Newmont, BP e Inco, grandes empresas multinacionales cuyas operaciones han producido conflictos con comunidades locales y daños ambientales en muchos países. Lo que estas compañías no reconocen es el papel que cumplieron de apoyo a una dictadura basada en el saqueo por la fuerza de los recursos naturales y el robo de tierras y bosques a las poblaciones que los poseían. No es de extrañar que durante el breve período post-Suharto, cuando fue necesario hacer concesiones a una población indignada, la industria minera perdiera algunos de sus privilegios. Hoy, la justificación para permitir la minería en bosques de protección se basa en la necesidad de obtener inversiones que ayuden a Indonesia a salir de su prolongada crisis económica, una medida apoyada por los acreedores de Indonesia de la comunidad internacional. Pero las ONGs se muestran escépticas, sobre si los ingresos provenientes de la minería podrían llegar siquiera a compensar el daño ambiental y social a largo plazo que produce esa actividad, incluso sin la corrupción que asegura que muy pocos beneficios llegan a las comunidades. Por supuesto también está la motivación de lucro, íntimamente ligada a los intereses del ejército de Indonesia para el cual el 75% de sus ingresos proviene de "actividades comerciales" extrapresupuestales. El lucro también es causante de una superposición financiera entre la minería y los bosques, ya que los intereses comerciales militares incluyen tanto actividades relacionadas con el madereo como con la minería. Abarcan desde contratos para vigilar grandes operaciones mineras extranjeras (generosamente pagados por la compañía involucrada), hasta la participación directa en operaciones ilegales de minería y madereo en asociación con empresarios y funcionarios gubernamentales locales corruptos que no se preocupan en absoluto por los impactos que ocasionan en los bosques y los pobladores locales. También está involucrada la policía especial indonesia (Brimob), en especial en la vigilancia de sitios de las compañías y en manejar a la oposición. En las zonas conflictivas de Aceh y Papúa occidental, donde bosques ricos y recursos minerales brindan amplias oportunidades para el lucro, los militares han llegado a provocar conflictos para poder justificar su presencia permanente en la región. Actualmente, aprovechando la agenda del antiterrorismo mundial y las estrechas relaciones con la Presidenta Megawati, el ejército ejerce una influencia mayor sobre los políticos indonesios. Esto tiene consecuencias graves para todos los indonesios, que bien podrían vivir un retorno al "criterio de seguridad" de la época de Suharto, bajo el cual las disputas sobre tierras y recursos se resuelven mediante la intervención militar. Para los pueblos indígenas y otras comunidades que habitan en los bosques, cuyas tierras contienen recursos minerales requeridos por los mercados mundiales, el panorama es lúgubre. El aumento de la influencia del ejército significará más desalojos forzosos para ceder lugar a las minas, mayor destrucción de los recursos de los bosques, y más intimidación y violencia contra quienes protestan. También significa una lucha más dura para asegurar el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas a la propiedad y el manejo de sus bosques. Por Carolyn Marr, Down to Earth, International Campaign for Ecological Justice in Indonesia, correo electrónico: dte@gn.apc.org , http://dte.gn.apc.org Fuentes: Boletines DTE 53/54, 55 y 57 - ver
http://dte.gn.apc.org/news.htm
, http://www.jatam.org y fuentes
de los medios. Para obtener más información sobre la campaña
para detener la minería para la protección y conservación
de los bosques, visitar el sitio http://www.jatam.org - Tailandia: comunidades étnicas envenenadas por minas de plomo letales En el este de Tailandia, las minas de plomo están matando comunidades étnicas y contaminando las fuentes de agua en el complejo del santuario de fauna y flora Thung Yai Naresuan, declarado Patrimonio de la Humanidad. Varios pobladores de la comunidad étnica Karen, particularmente en el poblado de Lower Klity, ya han muerto a causa de la contaminación con plomo mientras varias docenas de personas, principalmente mujeres y niños, sufren envenenamiento agudo por plomo originado por beber, pescar y lavarse en el río Klity, cerca del poblado. Casi 100 vacas murieron y los pobladores no pueden beber el agua del río porque se enferman. Algunos guardabosques de Thung Yai creen que la fauna también está sufriendo porque han visto morir ciervos y ciervos ratones de la misma forma que el ganado. Las minas de plomo que han funcionado durante los últimos cuarenta años, constituyen una gran amenaza para los ecosistemas de bosque del oeste de Tailandia, ubicados justo en medio del enorme territorio ocupado por un complejo de bosque tropical prístino que incluye el santuario de fauna Thung Yai Naresuan, cuya ecología y biodiversidad únicas le valieron un lugar entre los sitios declarados Patrimonio de la Humanidad. Si bien las minas de plomo están ubicadas fuera del santuario Thung Yai Naresuan, los efectos de la contaminación por descarga de tóxicos se están extendiendo mucho más allá de las zonas de concesión de las minas. La descarga de desechos sin tratar, que contienen plomo, está contaminando los recursos hídricos y los hábitats del santuario. Los camiones transportadores de minerales perturban la fauna yendo y viniendo regularmente a través del santuario. Como mínimo seis minas funcionan a lo largo de los límites del santuario: al norte en la provincia de Kanchanaburi están las minas de Phu Jue, Phu Mong y Kao Lee, en el lado sur están Klity, Bo Ngam, Kanchanaburi Exploration and Mining Co., Ltd. (KEMCO o Song Thor) y una serie de otras minas de plomo de pequeña o gran escala, además de plantas de separación de plomo. Bhol and Son Co. Ltd o sus subsidiarias, KEMCO y Lead Concentrate Co., Ltd, son las propietarias de la mayoría de las minas. Bhol and Son Co, operador de la mina de Klity, tiene vínculos con un poderoso líder local y con un político del Partido Demócrata de Tailandia. En abril de 1998, los pobladores de Lower Klity, aguas abajo de la mina Klity y de la planta de separación de plomo, presentaron una demanda ante el Departamento de Control de Contaminación de Tailandia. Los pobladores denunciaron que el agua residual de la mina había contaminado su único recurso de agua, el río Klity. Su ganado y sus pollos enfermaron o murieron después de tomar el agua del río. Una investigación posterior realizada por el departamento reveló que la mina no trató las aguas residuales y las vertió ilegalmente en el río. Un estudio anterior de 1995 realizado por el Departamento de Recursos Minerales determinó que la mina excavaba el sedimento de su estanque de aguas residuales y lo vertía fuera del área de la concesión. El departamento advirtió que los desechos con contenido de plomo podrían ser arrastrados por la lluvia y contaminar el acuífero y las vías fluviales de la zona. Como consecuencia de las protestas de los pobladores, la oficina de recursos minerales de Kanchanaburi ordenó el cierre temporal de la mina de Klity hasta que la misma mejorara sus instalaciones de tratamiento de aguas residuales. El Departamento de Control de Contaminación envió un equipo para verificar el estado del agua y los sedimentos en el área de Huai Klity. Los 221 habitantes de Klity Lang sufren de envenenamiento por plomo por beber el agua del río Klity. "El poblado entero está muriendo", afirmó el jefe interino del poblado, que sufre de dolores musculares y fatiga crónicos. Yasoer dijo que los pobladores comenzaron a sospechar que algo no estaba bien hace una década cuando todos comenzaron a mostrar los mismos síntomas: dolor en músculos y articulaciones, fatiga, pérdida de apetito, dolor de cabeza crónico, hinchazón y ceguera. Las comunidades étnicas Karen han visto cómo sus recursos de subsistencia se han ido perdiendo lentamente. Los peces ahora flotan muertos en la superficie. Los mariscos y camarones, que antes abundaban, casi han desaparecido. "Antes había tantos peces que se podía comenzar a hervir el arroz antes de salir a pescar. Antes de que el arroz estuviera hecho, podíamos pescar lo suficiente para una comida. Ahora podemos estar todo el día sentados y no pescamos nada", comentó el Sr. Yasoer. Los pobladores también han perdido su ganado debido al envenenamiento por plomo. Más de 50 vacas que bebieron agua del río o comieron el pasto de la ribera del río enfermaron y murieron. Hace unos pocos años, murió una bandada entera de patos después de entrar en el río. Según el estudio del Departamento de Recursos Naturales de 1995, la contaminación por plomo dentro y en los alrededores de las zonas de la mina es muy alta, y son decenas de miles las toneladas de plomo que todavía están depositadas en el fondo del río Klity. Por ejemplo, la cantidad de plomo sedimentado en el río Klity, aguas abajo de la mina, es de entre 165.720 y 552.380 ppm (partes por millón). La norma de seguridad de Tailandia establece 200 ppm. El Departamento de Control de Contaminación afirmó que se determinó que el nivel de plomo en el flujo sanguíneo de 39 niños del poblado de Klity casi duplicaba la cantidad suficiente como para causar daño cerebral permanente. Exámenes médicos realizados en 1999 revelaron que la sangre de los pobladores contenía 110 veces la cantidad de plomo promedio en sangre. Dado que el 70 por ciento del agua contaminada con plomo puede entrar en la cadena alimenticia, el agua del río Klity no solo no es potable sino que ni siquiera se puede usar para regar las plantas. La acumulación de plomo en el organismo humano, incluso en cantidades cercanas a cero, puede a largo plazo dañar las neuronas y el sistema nervioso. En 1998, el gobierno ordenó el cierre de la mina de Klity y su planta de limpieza de mineral e impuso a la compañía una multa de apenas US$ 47. En abril de 1998, la compañía entregó a los pobladores cerca de US$ 23.000 en compensación, monto que los activistas y víctimas se negaron a aceptar por considerarlo inadecuado y una fórmula para evadir su responsabilidad. Los ambientalistas de Tailandia han protestado
afirmando que la suspensión temporal de una sola mina no asegura
en absoluto la salud a largo plazo de la zona de bosque de Thung Yai
Naresuan. Narong Jangkamol, un investigador del grupo ambientalista
Fundación Seub Nakhasathien, con sede en Bangkok, destacó
que las depresiones ("sink holes"), un rasgo típico
de la topografía de piedra caliza de la región, son abundantes
en las zonas de las minas de forma que el agua residual de los estanques
de sedimentación se filtra con facilidad a los recursos de agua
superficiales y subterráneos, ampliando el área de contaminación
por plomo. "Los días de Klity están contados a menos que se tomen medidas de inmediato. Los años de envenenamiento están comenzando a mostrar sus efectos en la genética de los pobladores", afirmó Surapong Kongchantuk, director del Karen Studies and Development Center. Todos los niños nacidos en los últimos seis años sufren de discapacidad mental. Presentan atrofia de crecimiento y problemas de coordinación muscular. Dos niñas nacieron sin vagina, mientras que otros niños presentan cabezas anormalmente grandes. "Nunca antes vi tales deformidades", dijo Surapong, que ha trabajado con las comunidades Karen durante más de 20 años. Manumia Thongpaphumcharerd, de treinta años, afirma que comenzó a cojear en 1993 y que a menudo se encuentra a sí misma cayendo en un mundo de sueños. "Fue como si casi todo se volviera borroso y me perdiera todo el tiempo", afirmó esta mujer, madre de cinco hijos, cuatro de los cuales presentan discapacidades motrices. Su padre y su hermano menor están entre las 23 personas que murieron en los últimos ocho años. Trece de los muertos eran niños. Los médicos afirmaron que las muertes fueron causadas por disfunción renal, resultado del envenenamiento por plomo. Pero el gobierno no ha ofrecido ninguna medida de reparación ni otro tipo de asistencia a los pobladores afectados. Los pobladores recibieron medicamentos una sola vez, donados por un filántropo. El grupo de Surapong y otros denuncian las conexiones políticas del dueño de la mina, que durante mucho tiempo evitaron que la compañía fuera investigada. Los Karens tailandeses de Western Thailand Group (Grupo Tailandia Occidental), una red de comunidades étnicas Karen que mayoritariamente viven en los bosques del oeste de Tailandia, han declarado que la mina de plomo de Klity debe ser clausurada definitivamente. El grupo se está movilizando para lograr el cierre de la mina de Klity y para eso cuenta con el apoyo de organizaciones ambientalistas y Karens de otras partes del país. "Cada vez que los pobladores se quejan, el gerente de la mina promete comenzar de nuevo desde cero, pero nunca cumplen lo que prometen. La única forma de resolver el problema de una vez y para siempre es cerrar la mina", afirmó el secretario de la red Wuth Boonlert. La red de Karens tailandeses también exhorta a las autoridades sanitarias a que examinen la salud de los pobladores de Lower Klity. El uso prolongado de agua contaminada con plomo provoca daños en el sistema nervioso central de los pobladores. El río Klity desemboca en el río Kwae Yai en la región este de Tailandia. Esto significa que los pobladores aguas abajo, en las provincias de Kanchanaburi y Ratchaburi, también están expuestos a sufrir daños en su salud. Los pobladores también han rechazado ser reasentados. "Nuestros ancestros exploraron todas las demás regiones del bosques antes de decidir instalarse en este lugar. No nos podemos mover", afirmó Yasoer. Por: Noel Rajesh, correo electrónico:
noelrajesh@yahoo.com - Vietnam: biodiversidad única amenazada por fábrica de cemento financiada por el Banco Mundial Los paisajes de karst (relieve en piedra caliza) de Vietnam son famosos en todo el mundo. El paisaje de piedra caliza seguramente más famoso del país se encuentra en la bahía de Ha Long, declarada Patrimonio de la Humanidad. En 1962, el paisaje de karst de Cuc Phuong, en el norte de Vietnam, se convirtió en el primer parque nacional del país. Además de ofrecer un paisaje espectacular, la piedra caliza es la materia prima fundamental para la fabricación de cemento, y muchos paisajes de karst están en peligro. Vietnam no es la excepción. En 1998, una nueva fábrica de cemento llamada Morning Star Cement, comenzó a operar en Hon Chong, en la provincia de Kien Giang, en el sudoeste de Vietnam, cerca de la frontera con Camboya. El proyecto es una joint venture entre la compañía de cemento suiza Holcim (65%), y Ha Tien I Cement Company de Vietnam (35%). Desde entonces, Morning Star cambió su nombre por Holcim (Vietnam) Ltd. La Corporación Financiera Internacional (IFC, por su sigla en inglés, el brazo del sector privado del Banco Mundial) otorgó un préstamo de US$ 30 millones para construir una fábrica de cemento con una capacidad de producción de 1,7 millones de toneladas al año. Holcim explotará tres montañas de piedra caliza cerca de su fábrica de cemento para obtener la materia prima para su producción. Según el sitio web de la compañía, Holcim Vietnam apunta a "lograr un desempeño ambiental de primera clase de nuestras operaciones y activos. Holcim Vietnam reconoce que las materias primas, el suelo, el agua y el aire son recursos finitos que debemos manejar en forma cuidadosa y responsable". Sin embargo, la evaluación de impacto ambiental (EIA) del proyecto prácticamente no menciona el impacto que producen las canteras de piedra caliza de Holcim sobre la biodiversidad. La EIA, realizada en 1995 por el Centro de Protección Ambiental de la ciudad Ho Chi Minh, simplemente informa que "se ha detectado muy poca fauna en la zona -apenas unos pocos monos y una sorprendente ausencia de aves. La EIA no identificó ninguna especie animal protegida o en amenaza de extinción en la zona". Según el Karst Waters Institute, una organización sin fines de lucro con sede en EE.UU., el karst de Ha Tien-Hon Chong tiene una "compilación única de especies vegetales y animales debido en gran parte a su aislamiento geográfico". La zona es hábitat de murciélagos, reptiles, pájaros y animales pequeños. También se ha informado de la presencia en el área de lagures (tipo de mono) en peligro de extinción. En 1997, el Instituto informó que "las protestas de pobladores locales, autoridades provinciales y científicos de la Universidad de Ho Chi Minh han sido ignoradas hasta el momento por el gobierno de Hanoi" y añadió que Holcim "ha demostrado una actitud particularmente insensible a los temas ambientales relativos al karst". El Instituto incluyó el paisaje de karst de Ha Tien - Hon Chong, donde opera Holcim, en su lista de 1998 de los diez paisajes de karst más amenazados del mundo. En octubre de 1999, el Grupo de Trabajo de Cavernas y Karsts de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) informó en su boletín que a fines de la década de 1990, "el Banco Mundial se mostró preocupado por el impacto tanto sobre la biodiversidad como sobre la herencia cultural, que se estaba produciendo como resultado de la explotación de canteras de piedra caliza para la fabricación de cemento en la región de Asia Oriental". El Banco contrató al Dr. Jaap Vermeulen del Museo de Historia Natural de Leiden, Holanda, para "establecer un proceso de consulta". En enero de 1999, el Banco Mundial y la UICN organizaron un taller sobre karst en Bangkok, y en setiembre el Banco publicó los resultados del trabajo de Vermeulen. Vermeulen y Tony Witten, coautor del trabajo (funcionario del Banco Mundial), confirmaron que la EIA de las operaciones de Holcim "no analizó en detalle la biodiversidad de las montañas de piedra caliza". Los autores comentaron con cautela que "se consideró prudente reconsiderar la cuestión de la diversidad biológica de estas montañas de piedra caliza para determinar si en este caso en particular son necesarias nuevas intervenciones en la gestión, y para examinar cómo la IFC y posibles auspiciantes futuros deberían abordar estos temas en forma más general". Usando fondos de fideicomiso australianos, la IFC contrató los servicios de Sinclair Knight Merz, una firma consultora con sede en Australia, para elaborar un "estudio de los recursos de piedra caliza en el sudoeste de Vietnam" que "delinearía su uso potencial en la producción de piedra caliza, la conservación de la biodiversidad, la producción forestal (tanto productos derivados de la madera como no derivados de la madera), el turismo, la recarga de aguas freáticas, y otros", según Vermeulen y Witten. Han pasado cuatro años y el estudio todavía no está disponible. En respuesta a una solicitud de marzo del año pasado, Richard Caines, Coordinador de la IFC para Asia Oriental y el Pacífico, contestó: "Acabamos de recibir apenas un borrador final. Una vez que el informe haya sido revisado y aprobado, nuestra intención es ponerlo a disposición de la opinión pública". En junio de 2003, Caines afirmó: "los distintos temas que retardaron su avance tienen que ver con la selección del equipo y la obtención de las autorizaciones adecuadas para la ejecución del estudio. Fue necesario asegurar estas autorizaciones de los financiadores, la gerencia de la IFC, la gerencia de Holcim y distintos departamentos y comités populares del gobierno vietnamita. Me temo que lograr decisiones de consenso entre estas instituciones no es un proceso rápido". Agregó que "el informe no ha sido divulgado públicamente". Una fuente cercana al estudio informó que el ejército vietnamita ordenó que las montañas de piedra caliza a lo largo de la frontera con Camboya fueran excluidas del estudio de Sinclair Knight Merz. Poco después, el gobierno provincial de Kien Giang se negó a autorizar que se continuara con el estudio. La IFC está trabajando actualmente con Holcim y la International Crane Foundation en un proyecto titulado "Desarrollo sustentable y conservación de la biodiversidad de los humedales de la llanura de Ha Tien". En 1998, la grulla de cola blanca, especie amenazada, comenzó a usar zonas de pasturas cerca de Hon Chong como sitio de alimentación de inicio de temporada. El proyecto apunta a preservar estas zonas de pasturas. Por supuesto este proyecto de biodiversidad no afecta de ninguna forma las actividades de explotación de las canteras de Holcim. La IFC y la International Crane Foundation están permitiendo que Holcim adorne sus actividades con cierta fachada verde y ecologista desviando la atención de las canteras de Holcim. Al no insistir en la realización de una EIA adecuada, la IFC está violando las políticas de salvaguarda del Banco Mundial. Mientras tanto, Holcim continua extrayendo 4.000 toneladas de piedra caliza por día de las montañas cercanas a Hon Chong. Por: Chris Lang, correo electrónico:
chrislang@t-online.de |
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858
11200 Montevideo - Uruguay
tel: 598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
wrm@wrm.org.uy