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| Bangladesh: "Salven al Sundarban, salven al pueblo dando poder de participación a la comunidad" El Sundarban es el manglar no fragmentado más grande del mundo, y fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1997. Sin embargo, hoy está a punto de ser destruido (ver Boletines 44, 66 y 72 del WRM) a pesar de la determinación y de la valiente resistencia --incluso hasta la muerte-- de los pueblos nativos, que se oponen a la acción destructiva en aras del lucro que llevan adelante principalmente la industria del cultivo de camarón (ver Boletín 51 del WRM), y las actividades de exploración de las compañías petroleras y de gas (ver Boletines 15 y 72 del WRM). En la Reserva de Bosque del
Sundarban está en marcha un proyecto de Conservación de
la Biodiversidad, financiado por el Banco Asiático de Desarrollo
(ADB, por sus siglas en inglés), el Fondo para el Medio Ambiente
Mundial (FMAM) y los gobiernos de Holanda y Bangladesh. ¿Se trata
de otro caso más del criterio de conservación que dispone
de enormes cantidades de fondos de las agencias internaciones y que
finalmente apunta a promover proyectos de "desarrollo"? ¿Cómo
se toma en cuenta a la población? O en todo caso, ¿cómo
se beneficia? ¿Cómo podremos ver más allá
de las declaradas intenciones que siempre se dicen buenas? En primer lugar, el proyecto fue elaborado y realizado con un enfoque de arriba hacia abajo. Aunque supuestamente apunta a desarrollar un "sistema de manejo racional de la vida silvestre" y a "asumir actividades que contemplen una mayor toma de conciencia sobre el medio ambiente", el proyecto no reconoce la antigua sabiduría de la cultura tradicional de los pueblos nativos que han vivido en forma sustentable del ecosistema durante muchas generaciones. Por otra parte, el proyecto permite, favorece y promueve actividades comerciales a gran escala que ya han demostrado ser perjudiciales para la población pobre y para el medio ambiente. La industria camaronera, una actividad altamente depredadora y contaminante --realizada en beneficio de las grandes compañías-- que amenaza a la biodiversidad y aumenta el desempleo por el desplazamiento de los pescadores artesanales, tiene permiso para seguir actuando, y no hay en el proyecto ninguna política dirigida a lograr un cultivo viable del camarón. El proyecto deja que las cosas sigan su rumbo, permitiendo que la depredadora acuicultura comercial del camarón domine la economía. Por cierto, este "desarrollo" está muy lejos del "manejo racional de la vida silvestre". Y no es el resultado de la falta de "conciencia sobre el medio ambiente" de las comunidades. Fue precisamente su gran compromiso con las formas de sustento sostenibles y con los derechos de los pueblos a sus propios recursos lo que impulsó a Korunamoyee Sardar a resistir a costo de su propia vida la invasión de la industria camaronera. Es bastante sospechoso que el SBCP promueva ensayos de silvicultura, una "fuerte" base de datos de temas forestales para "usuarios internacionales" (!) y un programa social de forestación de propiedad privada que se ubicaría fuera del Sundarban. El Grupo de Vigilancia del SBCP cree que todo esto probablemente conduzca a la implantación de plantaciones de monocultivos de árboles y no al manejo comunitario del bosque basado en la biodiversidad y en principios ecológicos. La principal solución que promueve el SBCP para la reducción de la pobreza es el turismo ecológico, y el gran énfasis que se pone en esta solución no tiene debidamente en cuenta los posibles efectos destructivos de esta actividad en un ecosistema tan sensible como el del Sundarban. Se ha escrito mucho y hay numerosos casos de proyectos anteriores y actuales --incluso en otras partes del Asia del Pacífico-- que muestran que esos programas son monopolizados por las grandes compañías trasnacionales de turismo, dejando beneficios marginales a las comunidades y causando grandes daños al medio ambiente. Como suele ocurrir, el proyecto de conservación del Sundarban pone énfasis --y dinero-- en la capacitación de profesionales y el pago a consultorías técnicas, estudios de factibilidad, monitoreo y demás, pero carece de una revisión histórica de los impactos sociales y ambientales negativos producidos por la construcción de carreteras, puentes, alcantarillas, terraplenes, represas y pólderes en la Zona de Impacto y más allá, que han ocasionado daños ecológicos y ambientales masivos en toda la región, incluso en el Sundarban. En consideración de esos y otros defectos del proyecto, el grupo de vigilancia está preparando el lanzamiento de una Campaña de defensa con el objetivo de lograr que el SBCP vuelva a elaborarse procurando beneficiar a los habitantes de la Zona de Impacto del Sundarban, especialmente la población pobre, en base a las percepciones de los pobladores, los resultados de los estudios y el análisis de documentos secundarios. También apunta a desarrollar un fuerte Grupo de Predicción que estudie las consecuencias de cualquier tipo de intervención futura de las instituciones financieras internacionales en la región de la costa suroeste de Bangladesh. La población del Sundarban ha hablado, y su voz ha resonado tan fuerte como para que el Banco de Desarrollo Asiático tome la decisión de volver a diseñar el proyecto. La consigna de los Grupos de Vigilancia del SBCP es: "Salven al Sundarban, salven al pueblo dando poder de participación a la comunidad". Es una demostración de que cualquier proyecto de conservación genuino debe hacerse para la gente y con la gente, en particular con quienes tienen la experiencia de conservación acumulada de varias generaciones que han habitado esta región. Fuente: Boletín Nº 73 del WRM, agosto de 2003 |
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