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Boletín del WRM

 

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Número 74 - Setiembre 2003
Indice - Opinión - Am. Central - Am. del Norte - Am. del Sur - Asia - OceaníaArchivos del Carbono

AFRICA

LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS

- Camerún: continúa el madereo ilegal de bosques tropicales

Desde el 13 al 16 de octubre tendrá lugar en Yaoundé, Camerún, la Conferencia Ministerial sobre Aplicación de Leyes sobre Bosques y Gobernabilidad en África (AFLEG, por su sigla en inglés). Todavía está por verse si esta iniciativa dará como resultado acciones concretas para tratar el enorme problema de las operaciones de madereo ilegales y no sustentables en África. Mientras tanto, el madereo ilegal en los bosques de Camerún sigue causando estragos en el medio ambiente, la economía y el sustento de los pobladores locales.

El abuso de los permisos legales conocidos como "ventas de corta", utilizados para blanquear madera ilegal en el mercado, es una práctica sistemática, incluso entre subsidiarias de compañías europeas. Las "ventas de corta" son permisos para talar una superficie de 2.500 hectáreas del patrimonio de bosques no permanentes durante un período de tres años. Debido al corto plazo del permiso y a la falta de exigencia de un plan de manejo, con frecuencia los bosques son talados de forma altamente destructiva. A menudo los permisos son utilizados para organizar el madereo ilegal sobre superficies mucho mayores que las establecidas.

En marzo de 2003, investigadores de Forests Monitor, junto con la ONG camerunesa Centre pour l’Environnement et le Developpement (CED) y Greenpeace, investigaron las operaciones de dos compañías holandesas, Wijma y Reef, en los bosques de las provincias del Sur y Sudoeste. Ésta fue la segunda vez que Forests Monitor y Greenpeace investigaron las operaciones de Wijma, habiendo ya descubierto actividades de madereo ilegal generalizado de la compañía en julio de 2002 (consultar www.forestsmonitor.org). La compañía fue sancionada por el gobierno en varias ocasiones por realizar madereo ilegal. La tala ilegal de estas compañías con sede en Europa ha causado daños ambientales y sociales a nivel local, además de robar al gobierno y las comunidades de Camerún de ingresos legítimos derivados de la venta de la madera.

La compañía maderera e importadora holandesa Wijma afirma estar comprometida con "el pleno cumplimiento de las reglamentaciones forestales pertinentes" en África y con el "logro de las mejores prácticas ambientales en toda su actividad siempre que sea viable". A pesar de esas afirmaciones, en marzo de 2003 los investigadores de Forests Monitor, CED y Greenpeace documentaron nuevas pruebas de las actividades ilegales de la compañía en Camerún. Las investigaciones revelaron abusos graves de los permisos de "ventas de corta", N° 09-04-59 asignados legalmente a la compañía, situados en el departamento de Vallée-du-Ntem en la provincia Sur, que Wijma explotó en 2001. Usando un receptor GPS, las ONGs registraron dos extensas redes de caminos al este y al sur del área de madereo legal, 11 estanques de troncos, y troncos y tocones abandonados en un área de aproximadamente 14 km2 fuera de los límites legales de Wijma. Los troncos abandonados con las marcas del permiso legal 09-04-59 y las marcas de la compañía (GWZ) fueron encontrados en estanques de troncos muy lejos de sus límites oficiales, un método que se usa para blanquear madera ilegal en el mercado. Los investigadores también determinaron que la compañía había talado en forma ilegal cantidades importantes de madera de una unidad de manejo forestal no asignada, identificada con el número UFA 09-022. Además de la pérdida de ingresos provenientes de la madera que sufrieron el gobierno y las comunidades, esta operación de madereo ilegal tuvo consecuencias graves para los pobladores locales, porque la construcción ilegal de carreteras y el madereo destruyeron cultivos agrícolas y plantaciones a pequeña escala manejadas por los agricultores locales. Como mínimo 27 agricultores locales de tres poblados se vieron afectados, con consecuencias inmediatas sobre sus formas de sustento locales, porque tanto los cultivos de alimentos como los comerciales fueron destruidos.

Reef es una compañía holandesa que se especializa en la producción de madera para la construcción naval. Se precia de su buena reputación ambiental y es miembro fundador del FSC-Holanda. Sin embargo, en marzo de 2003 Forests Monitor, CED y Greenpeace descubrieron operaciones ilegales de madereo en las "ventas de corta" (VC) de Reef identificadas con los números 11-06-12 y 11-06-13 en la provincia sudoeste de Camerún. En la VC 11-06-12, Reef trabaja con la compañía camerunesa SEPFCO. Los investigadores de Forests Monitor, CED y Greenpeace encontraron una red de caminos a aproximadamente 5 kilómetros del área de madereo legal, con 6 estanques de troncos en el trayecto de los caminos ilegales. Se encontraron troncos con las marcas del título legal en estanques de troncos, lo que indica el uso fraudulento de los permisos muy lejos de los límites legales de madereo. Además, numerosas plantaciones fueron destruidas por esta operación de madereo ilegal. En la VC 11-06-13, los pobladores de Molongo, poblado situado dentro de la "venta de corta", levantaron barreras tradicionales para detener el madereo, como protesta por el incumplimiento de las promesas hechas por Reef y su socia PMF Wood. Habían prometido construir puentes definitivos que podrían ser utilizados por los pobladores después de terminar las operaciones de madereo, pero en su lugar construyeron puentes provisorios cuya vida útil estaba prevista por el tiempo suficiente para extraer los troncos de la zona; también habían prometido construir varios caminos buenos, proporcionar materiales para la construcción de un salón comunal, una iglesia y una escuela para el poblado. El único camino en el que el propio poblado había invertido fue destruido por las operaciones de madereo, volviéndose intransitable en automóvil e incluso imposible de transitar a pie en la estación de lluvias. Las plantaciones de cacao de los pobladores locales también fueron destruidas por la operación maderera. Además, los investigadores encontraron un estanque de troncos fuera del límite sur de la "venta de corta" conteniendo varios troncos marcados ilegalmente con el permiso de madereo legal.

Tanto en el caso de Wijma como en el de Reef, no solo se constató el madereo fuera de las áreas permitidas y el uso fraudulento de títulos de madereo legales para blanquear en el mercado la madera talada en forma ilegal, sino que estas operaciones causaron graves dificultades a las comunidades locales, destruyendo cultivos de subsistencia y comerciales. Para colmo de males, las empresas no cumplieron sus promesas de realizar mejoras en infraestructura, y no hicieron los aportes correspondientes a los pobladores locales por la corta de madera. En estos casos, el madereo exacerba la pobreza entre las comunidades locales, y representa además un robo al estado de Camerún por el no pago de aportes provenientes del madereo. Las ONGs han usado la evidencia reunida para presionar a las compañías a que paguen la plena e inmediata compensación a todos los agricultores y comunidades locales cuyas formas de sustento fueron dañadas por sus operaciones, y Reef ha efectuado actualmente un pago inicial al fondo del poblado de Molongo. Las ONGs han exhortado además al gobierno de Camerún a que tome las medidas correspondientes para sancionar a estas compañías.

Por: Forests Monitor, correo electrónico: mail@forestsmonitor.org


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- Kenia: una simple avispa agrega otro problema al eucalipto

Kenia es un país semi-árido y está clasificado entre los países afectados por una escasez de agua crónica, tanto en sus áreas urbanas como rurales. En este contexto, la plantación de árboles de eucalipto parece un acto suicida. Y ciertamente lo es.

Menos del 2 por ciento del total de la superficie de tierra de Kenia está cubierta actualmente por bosques. Sin embargo, su importancia es enorme, dado que los bosques de las áreas montañosas protegen las fuentes de los mayores ríos de Kenia y ejercen un control regulatorio natural sobre el flujo de los ríos. Sin esos bosques, la sedimentación y las inundaciones se incrementarán, afectando a millones de keniatas. La severa sequía entre los años 1998 y 2000 ha sido parcialmente atribuida a la desaparición de la cubierta de bosque del país.

Ciertamente, los bosques se han venido reduciendo. La tala y la conversión de bosques en tierras agrícolas pueden ser identificadas como causas directas de la deforestación, mientras que hay otras causas subyacentes que incluyen la promoción de la agricultura orientada a la exportación, el proceso de liberalización --que ha puesto gran énfasis en la privatización de tierras y bosques públicos, dando como resultado el no reconocimiento de la tenencia tradicional de los recursos-- los programas de ajuste estructural que ejercen presión para agotar los recursos naturales, los intereses políticos detrás de decisiones del gobierno para dejar áreas de bosque fuera del régimen de protección ambiental con el objetivo de obtener apoyos políticos.

Para contrarrestar el problema, Kenia estableció importantes áreas de plantaciones de árboles durante las décadas de 1970 y 1980. Sin embargo, la mayor parte del esfuerzo fue dirigido a especies exóticas de crecimiento rápido, que fueron plantadas en proyectos de gran escala por programas gubernamentales y no gubernamentales, con el eucalipto como favorito.

Sin embargo, los impactos negativos de esas plantaciones --agravados por su gran escala-- pronto se hicieron evidentes para la población de Kenia. De hecho, los impactos sobre el agua se hicieron tan obvios que uno de los nombres Kikuyu para el eucalipto (munyua maai) significa "bebedor de agua". Incluso algunos funcionarios del gobierno, como la Delegada Forestal Distrital de Kalamega, la Sa. Monica Kalenda, han reconocido que la plantación de árboles de eucalipto en áreas de retención de agua y a las orillas de los ríos había producido la seca de muchos de los ríos afluentes de la provincia. Hay áreas de la periferia del bosque de Kakamega donde esos árboles virtualmente determinaron que se secaran muchos cursos de agua.

Para colmo de males, una plaga exótica identificada como la avispa formadora de agallas (Ophelimus eucalypti) está amenazando actualmente los árboles de eucalipto de Kenia Oriental. El Kenya Forestry Research Institute (KEFRI) declaró que la plaga ha dañado seriamente los árboles jóvenes y las plántulas de vivero en partes de los distritos de Vihiga, Busia y Kisumu. El origen de esta plaga se encuentra en Australia, hogar del eucalipto. También se han documentado ataques de este insecto sobre especies de eucalipto en Marruecos, Irán, Israel e Italia.

En resumen, las plantaciones de monocultivo de eucalipto no solo impactan en el ambiente sino que son en sí mismas proclives a ataques de plagas a consecuencia de su carácter de monocultivos a gran escala. La "solución técnica" al problema sería rociar extensamente con plaguicidas, lo que impactaría aún más en la población y el ambiente. La solución real implicará, obviamente, un enfoque totalmente diferente respecto de las plantaciones de árboles, basado en el uso, acordado a nivel local, de una diversidad de especies que tengan impactos positivos en lo social y lo ambiental.

Artículo basado en información obtenida de: página web del Kenya Forestry Research Institute: http://www.kefri.org/announcement.htm ; Kenya Forests Working Group, http://www.Keniaforests.org/kefri_pest.htm ; Nzaywa, Francis.- Residents cautioned against 'Eucalipto', East African Standard, abril 3, 2003
http://www.eastandard.net/archives/April/thur10042003/provincial/western/western01.htm


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- Sudáfrica: sustentabilidad, áreas protegidas y desarrollo

El término "sustentabilidad", que también significa "mantenibilidad" se utiliza actualmente con ligereza y facilidad, y a menudo se cita como la "palabra mágica" cada vez que políticos y empresarios por igual desean ganar la aceptación fácil para una propuesta de acción o de programa. Sin embargo, si se examina más detenidamente la noción de desarrollo sustentable ("actividad económica que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades") y nuestros antecedentes en términos de utilización de los recursos naturales, la verdad es que estamos muy lejos de lograr la "sustentabilidad".

Una evaluación retrospectiva de los proyectos de conservación y desarrollo sustentable, muestra que la mayoría no han logrado cumplir sus objetivos de conservación y sustentabilidad, y no resuelven las necesidades humanas.

En la primera "Cumbre de la Tierra" (Río 92) las partes del Convenio sobre Diversidad Biológica se declararon concientes de la importancia de la diversidad biológica para la evolución y para el mantenimiento de los sistemas que sustentan la vida de la biosfera. Además, uno de los logros más importantes de la Cumbre de Río fue el establecimiento del Principio Precautorio como pauta universal para la consideración de cualquier acción que "pueda" dañar la diversidad biológica.

Lamentablemente, diez años después, en la Segunda Cumbre Mundial para el Desarrollo Sustentable (Johannesburgo, 2002) se reconoció que todavía no se ha logrado la sustentabilidad. Nuevamente se hicieron compromisos, entre otras cosas, para reducir la pérdida de biodiversidad y revertir la tendencia actual de degradación de los recursos naturales.

Un análisis de la situación en Sudáfrica, muestra que alrededor del 10% de las especies de mamíferos están amenazadas, 2% de las especies de pájaros, 12% de las de reptiles, 16% de anfibios y 36% de especies de peces de agua dulce. La cantidad total de especies vegetales amenazadas prácticamente se duplicó entre 1980 y 1995, y la tendencia es que se sigue perdiendo la capa superior del suelo y se somete la tierra virgen a "programas de desarrollo" a un ritmo alarmante. El turismo y la recreación están reconocidos como amenazas a la biodiversidad y a la naturaleza. El Programa de Turismo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo afirma: "De hecho, (el turismo) se puede comparar con cualquier otra industria importante por sus impactos perjudiciales y sus riesgos ambientales".

La norma mundial de conservación es que los países designen como mínimo el 10% de su territorio para la conservación. En Sudáfrica, aproximadamente el 6% del territorio está protegido formalmente con fines de conservación. Sin embargo, incluso ese enfoque no se ha aplicado sin destrucción. Existen numerosos ejemplos de los impactos de los 178 parques nacionales y reservas existentes en el país. Como escribiera Mavuso Msimang, Presidente de Parques Nacionales en Sudáfrica: "La mayoría de nuestras áreas silvestres no estaban exentas de habitantes, y el establecimiento de parques nacionales a menudo implicó el desposeimiento, el traslado, la exclusión y la fractura de las comunidades indígenas". Entre los ejemplos se incluye a los pastores de Namaqualand en el Cabo occidental, expulsados del complejo de Namakwalandse Burgersvereniging, a varios miles de víctimas de las reservas de bosque de Tsitsikama en el Cabo oriental, y al extenso Parque Nacional Kruger con una superficie de más de 2 millones de hectáreas, que supera la superficie del estado de Israel y fue objeto de varias olas de desalojo en el siglo pasado".

La definición amplia de medio ambiente incluye el ambiente natural, el económico, el social y el político en el cual nos movemos y habitamos. Los recursos limitados e injustamente distribuidos del mundo no pueden hacer frente al actual modelo globalizado de consumo. Quienes elaboran políticas para el desarrollo, piensan fundamentalmente en las necesidades y los requerimientos sociales, económicos y/o políticos inmediatos y en el corto plazo (muy rara vez en el mediano plazo). Las necesidades de muy largo plazo --en realidad, atemporales-- de la naturaleza, incluyendo animales, plantas, suelo y futuras generaciones de pobladores, no son tenidas en cuenta en forma adecuada.

Ya ha vencido el plazo en que debemos hacer un compromiso sólido con el medio ambiente físico y biofísico a través de la aplicación demostrable del principio de precaución. Incluso en el marco de los objetivos de conservación establecidos, una mirada rápida a los mapas de los Parques nacionales y otras áreas de conservación importantes como los parques Greater St Lucia y Drakensberg muestra que el desarrollo, la "subdivisión" y la privatización han tenido lugar a un ritmo alarmante durante los últimos veinte años y que han superado las proporciones aceptables. Además, la "sustentabilidad" debe aplicarse en el 94% del territorio de Sudáfrica, cuyo objetivo primario es hacer dinero (incluyendo muchas reservas y cotos de caza de alta intensidad de carácter privado).

Es una obligación moral y ética que tenemos frente a las generaciones futuras. Deben quedarle al menos algunas opciones para que puedan elegir y nuestra generación no tiene derecho, ni tampoco ya la excusa de la ignorancia, de continuar privándoles de aún más opciones.

Artículo basado en información obtenida de: "Viewpoint - Protected Areas and Sustainability", enviado por Philip Owen, Geasphere, correo electrónico: owen@soft.co.za ; http://www.geasphere.co.za ; Charles Geisler and Essy Letsoalo (2000) 'Rethinking Land Reform in South Africa: An Alternative Approach to Environmental Justice', http://www.socresonline.org.uk/5/2/geisler.html


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- Uganda: deforestación, corrupción y la falsa solución de las plantaciones

El comisionado del Departamento Forestal, Deo Byarugaba, dijo que un estudio reciente de la referida oficina reveló que se habían destruido miles de hectáreas de bosque por actividades de tala indiscriminada y producción de carbón vegetal.

Como consecuencia del índice alarmante de deforestación y las denuncias de que la mayoría de los vehículos que acarreaban la madera eran escoltados por personal del ejército y la policía, el presidente Yoweri Museveni nombró en mayo al capitán James Okello como comandante de una Unidad de Supervisión de Productos Forestales (FPMU, por su sigla en inglés), para actuar con el personal forestal dentro del ámbito del Ministerio de Aguas, Tierras y Ambiente. La pronta acción del FPMU ha descubierto que funcionarios forestales, policía, consejos de distrito, parlamentarios, dirigentes populares y personal de la Organización de la Seguridad Interna participan también en esas actividades ilícitas.

Entre las altas figuras de gobierno cuyos vehículos o funcionarios fueron identificados recientemente en el escándalo de la madera figuran la ministra de energía y desarrollo minero, Syda Bbumba, y la ministra de justicia y asuntos constitucionales, Janat Mukwaya.

Las autoridades militares que han estado recientemente involucradas --ya sea directamente, o indirectamente porque se han utilizado sus vehículos o han participado empleados suyos--, son el comandante de la brigada motorizada UP-DF con sede en Nakasongola, coronel Samuel Kawagga, y el teniente coronel Kagezi, ayudante del comandante de la Fuerza de Reserva teniente general Salim Saleh.

Los funcionarios forestales manifestaron que Mukono es el distrito con el peor récord de destrucción y ya se ha identificado que la mayoría de los troncos guardados en los galpones del lugar habían sido adquiridos ilegalmente. Fuentes confiables dijeron que el FPMU tuvo dificultades para arrestar a traficantes de madera ilegal en Mukono porque algunos adujeron que habían sido autoridades gubernamentales las que los alentaron a seguir con el negocio

Sin embargo, la solución que propone Byarugaba es tan preocupante como el propio problema: "La salida es comercializar árboles de plantaciones. En el ministerio estamos buscando inversionistas para plantar árboles con valor comercial. Asignamos tierra a los inversionistas que estén interesados en cultivar árboles y cosecharlos para la venta", declaró.

Lo que Byarugaba parece ignorar es la experiencia existente acerca de los impactos de las plantaciones de árboles. Los proyectos noruegos de plantaciones para sumideros de carbono --que comenzaron a concretarse en Uganda en 1996-- han implicado el desalojo forzoso de cientos de aldeanos para dejar lugar a las plantaciones de monocultivos de árboles. Uno de esos proyectos implicó cubrir de 80.000 a 100.000 hectáreas de tierra con pinos y eucaliptos (ver Boletín Nº 35 del WRM).

En ese contexto, las declaraciones del delegado ministerial Byarugaba parecen estar preparando el terreno para que haya más inversiones extranjeras en el sector de las plantaciones forestales. Los monocultivos de árboles no solamente no resolverán los problemas existentes sino que generarán nuevos impactos en los bosques, el agua, los suelos, la biodiversidad y la gente. Por lo tanto, es absurdo presentarlos como una solución al problema real de la deforestación. Pero, ¿acaso Byarugaba tiene alguna razón para hacerlo?

Artículo basado en información obtenida de: "Ministers, Army Bosses Named in Timber Scam", Emmy Allio y Felix Osike, New Vision (Kampala), August 25, 2003, http://allafrica.com/stories/200308250672.html

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