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Boletín del WRM

 

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Número 74 - Setiembre 2003
Indice - Opinión - Africa - Am. Central - Am. del Norte - Am. del Sur - AsiaOceanía

 

 

LOS ARCHIVOS DEL CARBONO

- Pueblos Indígenas y negociaciones sobre clima

Como miembros de la asamblea mundial sobre salud de los pueblos indígenas, los miembros del Comité sobre Salud Indígena prepararon varios documentos técnicos informativos para el Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre Asuntos Indígenas; la mayoría de quienes asistíamos a la segunda sesión estábamos centrando nuestro trabajo en las actividades de los llamados programas y organismos especializados de la ONU. Para la mayor parte de la gente, esta serie laberíntica de organizaciones monolíticas y monumentales es demasiado confusa para comprenderla; para las comunidades y pueblos tribales e indígenas y sus organizaciones, principalmente rurales o con base en desiertos o bosques, suelen ser demasiado a menudo, organismos determinados y bien armados que expresan todas las voces del colonialismo institucionalizado: el colonialismo neoliberal, el biocolonialismo, el mercado "no" libre y la globalización.

La nueva creación del Consejo Económico y Social, el Foro Permanente sobre Asuntos Indígenas, es una comisión funcional establecida en el año 2000, uno de los logros de la Década Internacional de los Pueblos Indígenas. Con un mandato apabullante que abarca temas socioeconómicos, ambientales, de salud, culturales, educativos y de derechos humanos, los miembros del Foro, así como los observadores que asistieron a sus sesiones están todos en el mismo barco, buscando un timón eficaz y buenos vientos.

Ya en la segunda sesión fue claramente evidente que el Foro tiene un mandato muy diferente a nuestras expectativas, muy diferente del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas (WGIP, por sus siglas en inglés) de la Subcomisión. Nuestras preocupaciones crecen a medida que nos damos cuenta que los métodos de trabajo y el proceso de toma de decisiones del Foro tienen importantes lagunas y puntos débiles que es necesario abordar con rapidez si se pretende dotar de sentido coherente y una función útil a este nuevo organismo.

Ciertamente, hay mucho que aprender, y todos nosotros estamos "aprendiendo al andar", como promueven muchos organismos y cuerpos especializados de la ONU. El problema de este enfoque es que en este proceso en realidad se aprende muy poco, muy tarde y sólo por parte de muy pocos. El peligro es que muchos pueblos indígenas y pequeñas comunidades están librando una lucha desesperada por sobrevivir y se acercan a la extinción, y esta forma de aprendizaje es demasiado cara para nosotros.

Tomemos, como ejemplo, las negociaciones y el proceso del Protocolo de Kyoto de la Convención sobre Cambio Climático. Como indígena, participante en la campaña contra las represas en mi propia provincia de India, entre fines de mayo y principios de junio, participé en una gira de lobby por algunos países europeos occidentales seleccionados, que finalizó con la difusión de un documento informativo durante la 18° reunión del Organismo Subsidiario de Asesoramiento Científico y Técnico (SBSTA) del Protocolo de Kyoto en Bonn. Este protocolo fue aprobado para implementar y hacer posible algunos objetivos muy poco realistas de reducción de emisión de gases de efecto invernadero para los llamados países del Anexo 1 (los culpables industrializados del calentamiento global) que establece la Convención.

El Protocolo de Kyoto y su Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) es un nuevo dispositivo notoriamente cínico y peligroso para convertir la última frontera --el propio aire que respiramos y en el que vivimos-- en un "bazar" privado y orientado al mercado de futuros de espacios atmosféricos cerrados. En el futuro cercano podremos encontrar que no sólo nuestras tierras y bosques, sino además el aire que rodea nuestros poblados ha sido vendido y pertenece a alguna compañía multinacional o transnacional con accionistas extranjeros en algún país lejano. El Banco Mundial estableció su Fondo Prototipo de Carbono (PCF, por sus siglas en inglés) para "aprender al andar" cómo financiar proyectos destructivos, no sustentables y altamente polémicos, como las grandes represas y las plantaciones de monocultivos, a través de socios privados. En teoría estos proyectos están comprendidos en los marcos de las políticas operativas del Banco sobre pueblos indígenas, medio ambiente, bosques, género, etc, pero éstas rara vez se aplican porque se trata de "aprender al andar". Mientras tanto, las comunidades indígenas en el sudeste asiático, a lo largo del Mekong, en Indonesia, Uganda, Guatemala, Minas Gerais y Espirito Santo en Brasil son privadas de sus tierras, agua, ríos, salud y formas de sustento. Así, aprendemos. ¿Por cuánto más tiempo?

El MDL no tiene espacio para los pueblos indígenas y a diez años desde la Cumbre de la Tierra de 1992 tampoco lo tenemos en la Convención sobre Cambio Climático y su Protocolo, a pesar de que los pueblos indígenas somos uno de los "grupos principales", a pesar de nuestras declaraciones de Río y Johannesburgo, y de los planes de acción, y de la Agenda 21, y así podríamos seguir. En realidad, ¡el MDL no tiene nada que ver con el cambio climático! Los países desarrollados siguen quemando combustibles fósiles, incluso a mayor ritmo, mientras compran créditos de carbono ficticios para sentirse justificados y moralmente limpios por contaminar y en última instancia destruir la Tierra. El MDL es un nuevo mercado mundial que, como reveló con franqueza un representante gubernamental participante en las negociaciones sobre clima, nada tiene que ver ni con "caridad" ni con "desarrollo". Una serie de organizaciones, intermediarios y mecanismos de certificación de prácticas de desarrollo limpio y sustentable han brotado de pronto como hongos en Occidente, consultores con salarios altos y licenciados en contabilidad de instituciones extranjeras viajan apresuradamente a nuestros países lejanos a "inspeccionar" sitios de proyectos y a "consultar" a las partes interesadas, mirando constantemente sus relojes y sus computadoras portátiles, en última instancia para validar y redactar certificados que carecen de significado para nosotros pero capaces de producirnos un daño enorme.

Entonces, ¿por qué continuamos participando en esos procesos plagados de mentiras y vacíos de moralidad y de compromisos auténticos? Ahora, estamos obligados, nos guste o no, a jugar este juego en el campo que hemos acordado, con las reglas que hemos aceptado, así que o jugamos bien o no nos presentamos. Convencidos de esto, continuaremos intentando realizar y brindando nuestro apoyo a cualquier actividad que pueda aumentar la utilidad y efectividad del Foro. Debemos seguir alentando y exhortando a las agencias y organismos especializados de la ONU a ser sensibles a nuestros reclamos, a respetar nuestros derechos, y debemos trabajar con ellos en una relación de cooperación, de consulta y respeto mutuos para lograr nuestros objetivos. Debemos conquistar nuestro camino en estas difíciles negociaciones, sin dejarlo en manos de las ONGs, reclamar nuestros lugares legítimos y jugar nuestro papel, si creemos que eso puede servir a nuestras aspiraciones y a la agenda colectiva. También debemos tener el coraje de expresar nuestro rechazo en forma categórica y declararnos fuera de las negociaciones si se demuestra que éstas son destructivas para nosotros, carentes de moralidad y compromiso político. Es la única forma en que podemos desempeñar un papel constructivo y positivo. La pregunta es ¿alcanzará con esto?

Por: D. Roy Laifungbam, CORE, Manipur, Miembro de India del Comité sobre Asuntos Indígenas, 23 de junio de 2003, editado y enviado por Jutta Kill, SinksWatch, correo electrónico: jutta@fern.org


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- Plantar: el Banco Mundial reconoce haber difundido acusaciones falsas

Descrito por los analistas del mercado de carbono como un "desastre de relaciones públicas", el proyecto Plantar del Fondo Prototipo de Carbono (PCF, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial sigue abonando la impresión de que "ningún crédito de carbono" es un "crédito de carbono" bueno. En una "Nota sobre el Proyecto Plantar del PCF", el Banco Mundial reconoció recientemente como falsas las acusaciones de la compañía brasileña de plantaciones Plantar S.A. sobre firmas falsificadas en la primera de una serie de cartas de la sociedad civil brasileña que describen los problemas del proyecto de sumideros de carbono de la compañía. Si bien los grupos brasileños expresaron su satisfacción por la declaración, la nota del Banco Mundial no incluye ninguna señal de que esto signifique que se hayan modificado los procedimientos de verificación de la información que proporcionan los proponentes del proyecto.

Las organizaciones y movimientos brasileños también objetaron la propuesta del Banco Mundial de basarse en una investigación del Consejo de Manejo Forestal (FSC, por sus siglas en inglés) sobre el proyecto Plantar (las plantaciones de Plantar están también parcialmente certificadas por el FSC), en lugar de llevar a cabo su propia investigación respecto de las acusaciones de las ONGs sobre la intimidación que sufrieron las comunidades en relación con el proyecto del PCF, como se anunció el 6 de junio de 2003.

"Lamentamos su resistencia a discutir 'temas de tan amplio alcance', contradiciendo así las iniciativas de su Banco de contribuir al debate sobre 'desarrollo sustentable' en Brasil. Sabemos que el lema del PCF es 'aprender haciendo'. En este sentido, si el proyecto Plantar pretende ser una práctica para conocer mejor los proyectos que involucran monocultivos en gran escala de árboles, es de fundamental importancia comprender el contexto de un proyecto de este tipo a nivel regional, nacional e internacional, además de comprender sus consecuencias sociales, culturales, económicas y ambientales en el país donde se implementa el proyecto. Por lo antedicho, queremos plantear las siguientes propuestas:

1) Que el diálogo entre el Banco Mundial y nosotros sea directo, sin participación de la certificadora SCS, el FSC-Brasil o Plantar.

2) Que se realice una reunión entre el Banco Mundial y los firmantes de esta carta, una posibilidad admitida en alguna oportunidad por el propio Banco; aceptamos incluso que no todos los firmantes estén presentes en esta reunión, pero no aceptaremos de ninguna manera que la conversación se realice entre el Banco y solamente algunos pocos firmantes de las cartas. El orden del día de esta reunión debería incluir los temas planteados en las distintas cartas que hemos enviado al Banco.

3) El Banco Mundial debería hacer su propia evaluación del proyecto, en forma independiente; alertamos que el miedo y la inhibición que sienten los trabajadores y las comunidades en presencia de la compañía hace necesario que las visitas de campo se hagan sin que estén presentes representantes de la compañía; estamos dispuestos a acompañar al personal del Banco en esas visitas".

Ahora el Banco tiene la palabra. Demostrar que "aprender haciendo" es algo más que palabras huecas del PCF exigirá un esfuerzo mucho más genuino para abordar las preocupaciones planteadas por las organizaciones brasileñas, que el que ha mostrado el Banco hasta ahora.

Para seguir el proceso de la historia de Plantar, consulte la sección "Los archivos del carbono" en el Boletín del WRM.

El texto completo (en inglés) de la "Nota sobre el Proyecto Plantar del PCF" del Banco Mundial está en el sitio http://www.prototypecarbonfund.org
La 4ta carta de los grupos de la sociedad civil brasileña al PCF se puede descargar de los sitios http://www.sinkswatch.org y http://www.cdmwatch.org

Por: Jutta Kill, SinksWatch, correo electrónico: jutta@fern.org , http://www.sinkswatch.org


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- ¿Apropiación de tierras en Uganda para proyectos de sumideros del MDL?

Justo en el momento en que el Banco Mundial designa a Uganda como uno de los países africanos beneficiario de sus tres fondos de financiación de carbono (Fondo Prototipo de Carbono, Fondo de Biocarbono y el Fondo de Carbono para el Desarrollo Comunitario), comienza a trascender información sobre un proceso de "apropiación de tierras" sin precedentes, que abre los bosques públicos de Uganda a la iniciativa privada.

Previamente este año, varios funcionarios del gobierno de Uganda recibieron grandes concesiones de tierras adecuadas para forestación y reforestación. En respuesta a la preocupación planteada por la opinión pública de Uganda, el Ministerio de Recursos Hídricos y Territoriales y Medio Ambiente emitió una declaración argumentando que esas asignaciones de tierras debían ser vistas como parte de un proceso del ministerio para "revitalizar" las reservas de bosque degradadas, liberándolas a la iniciativa privada a través del Departamento Forestal. Las asignaciones de tierras según esta nueva política se pueden obtener mediante la presentación de una solicitud. Entre los funcionarios cuyas solicitudes fueron aceptadas y que recibieron áreas de tierras importantes están no solo la ex-vicepresidenta Dra. Specioza Kazimbwe sino también otras personas relacionadas con las negociaciones sobre el clima. Por el contrario, las comunidades que también presentaron solicitudes quedaron con las manos vacías.

Todavía es demasiado pronto para esperar que surjan proyectos concretos de estas asignaciones de tierras, pero son indicativas de una tendencia preocupante: los créditos de sumideros de carbono acelerarán el desarrollo del sector privado en los bosques de Uganda. En el pasado, el sector privado se había mostrado renuente a participar en actividades de forestación en las llamadas áreas degradadas, y ahora el gobierno promueve los créditos de carbono como un nuevo incentivo para atraer la participación del sector privado a los bosques de Uganda. La mayoría de estos bosques públicos son actualmente bosques de "acceso libre", y en gran medida son utilizados por las comunidades rurales. La asignación de estas tierras públicas a empresas privadas probablemente restringirá el acceso público a estas áreas, exacerbando así la situación ya precaria de una parte importante de los pobladores rurales pobres de Uganda.

A juzgar por la experiencia pasada con los sumideros de carbono, existen todavía más motivos de preocupación: en 2000, la ONG noruega Norwatch reveló la existencia de un escandaloso proyecto en Uganda en el que estaba involucrada la compañía noruega Tree Farms. Este proyecto, que se establecería en la Reserva de Bosque Bukaleba, estaba dirigido a "compensar" las emisiones de gases de efecto invernadero de una central eléctrica a carbón en Noruega (ver Boletín N° 35 del WRM). En ese momento, las ONGs tuvieron una actitud de alerta ante el proyecto porque éste amenazaba con desalojar a aproximadamente 7.000 personas que vivían en las tierras que serían convertidas en proyecto de compensación de carbono. Las críticas internacionales impidieron en aquel momento que el proyecto lograra generar créditos de carbono para "compensar" las emisiones de la central eléctrica; no obstante, el proyecto siguió adelante y se plantaron los árboles. Después de prolongadas negociaciones, los propietarios noruegos aceptaron asignar menos del 5% de la tierra que obtuvieron del gobierno "a precio de oferta", a los pobladores locales amenazados de desalojo. Pero los árboles de eucalipto plantados en el resto del territorio exudan una sustancia viscosa, signo claro de estrés. Al parecer la elección del eucalipto resultó una mala opción para el lugar. Los pobladores locales afirman que cobran salarios muy bajos y que la mayor parte de los trabajadores contratados no son de la zona.

Por: Jutta Kill, SinksWatch, correo electrónico: jutta@fern.org , http://www.sinkswatch.org

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