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Boletín del WRM

 

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Número 75 - Octubre 2003
Indice - Opinión - Am. Central - Am. del Sur - Asia - OceaníaGeneral

AFRICA

LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS

- Nigeria: Shell está de vuelta para arruinar al medio ambiente y a la gente

La compañía Shell Petroleum Development Company of Nigeria Limited (SPDC) --responsable del derrame de crudo de un oleoducto entre junio y diciembre de 1998 en los bosques de manglares de Oyara y su diseminación en arroyos, granjas y sitios sagrados de la comunidad Otuegwe que rodean estos bosques-- está implementando actualmente el proyecto de sustitución de la línea troncal principal del oleoducto SPDC-E. Las operaciones principales del proyecto comprenden adquisición de tierras, apertura de carreteras, cavado de zanjas, tendido de ductos, soldadura, radiografía, relleno, pruebas hídricas y nueva puesta en funcionamiento.

Las principales comunidades rurales y áreas del delta del río Niger como Diebu Creek, Nun River, Rumuekpe, Nkpolu, Ogale, Bomu, Soku, Buguma, Oribiri, Alakiri, Nembe-Tie, Nembe, Tora, San Barth, Krakama, Cawthorne y Bonny resultarían afectadas durante la ejecución e implementación del proyecto. La SPDC arruinará la ecología en ambos extremos, sumiendo a las familias que habitan en las riberas de los arroyos, a la ecología, a los pobladores rurales, a los bosques de manglares y a otros recursos del delta del Níger en un estado de desequilibrio masivo.

En los meses de marzo, mayo y junio de 2003, la SPDC, en colaboración con las autoridades nigerianas, organizó audiencias públicas, como lo exige el Capítulo 338 de la Ley de Oleoductos de Nigeria. Los grupos ambientalistas que trabajan en el área criticaron duramente los procesos, y solicitaron al gobierno nigeriano que no otorgara la autorización a la Shell, ya que ésta ha dado muestras claras de su incapacidad para operar los oleoductos y reducir los impactos negativos sobre el medio ambiente y los pueblos de la zona. Sin embargo, el proyecto está a punto de comenzar, sin tener en cuenta a los pobladores y al medio ambiente.

El Proyecto Delta del Níger para el Medio Ambiente, los Derechos Humanos y el Desarrollo (NDPEHRD, por sus siglas en inglés) ha expresado su preocupación por la devastación que la Shell está a punto de desencadenar sobre las altas y numerosas especies de mangles de la zona. La pérdida de vegetación de manglar de diversos tipos, tamaños, clases y formas que producirá la tala de árboles abarcará varias hectáreas.

Si la SPDC ejecuta finalmente su proyecto, con el correr del tiempo la materia vegetal en descomposición del manglar contaminará el medio ambiente circundante, especialmente aquellas áreas con capacidad limitada de evacuación de aguas. En general, en el medio ambiente de los manglares y las comunidades humanas relacionadas, existen numerosos atributos asociados, tales como áreas ambientalmente reservadas, santuarios, sepulcros y sitios arqueológicos. Los impactos negativos del proyecto de oleoducto sobre los pobladores y su medio ambiente serán enormes.

Durante la ejecución de la sustitución, los oleoductos que contienen crudo derramarán inevitablemente una cantidad importante en el medio ambiente. En la comunidad de Peterside en Bonny, miembros de las cooperativas pesqueras indígenas de Bonny dijeron a los funcionarios del NDPEHRD que han protestado contra el proyecto pero que la SPDC no los tomó en cuenta. Afirmaron que están muy preocupados por los impactos que el proyecto supondrá para sus actividades.

El NDPEHRD ha lanzado una campaña e invita a escribir cartas a la SPDC pidiendo que cumpla con las leyes ambientales nigerianas y tome conciencia del impacto que producen sus actividades sobre el medio ambiente de los pobladores. (Si desea apoyar este pedido de acción puede hacerlo a través de la siguiente página web: http://www.wrm.org.uy/pedidos/octubre03.html#4 ).

Extraído y adaptado de: “SPDC Commences Destruction of Hundreds of Mangrove forests in The Niger Delta Again”, The Late Friday News, 125th Edition, Mangrove Action Project, correo electrónico: mangroveap@olympus.net , http://www.earthisland.org/map/map.htm


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- República del Congo: negocios y acuerdos entre madereros y conservacionistas

Hace tres años un acuerdo entre las autoridades de Gabón y una compañía maderera francesa sacrificó 10.352 hectáreas de la Reserva de Lope a cambio de agregar a la reserva 5.200 hectáreas de un área previamente no protegida de bosques primarios ubicada en una zona remota de las tierras altas (ver Boletín N° 38 del WRM). Este acuerdo sumamente controvertido fue realizado por funcionarios de la organización Wildlife Conservation Society (WCS) con sede en EE.UU.

En 2001, la escena se trasladó a Congo Brazzaville. La Wildlife Conservation Society anunció un acuerdo sobre el triángulo de Goualogo, en los límites del Parque Nouabale Ndoki, pero esta vez la única referencia a una compensación para la compañía maderera CIB (Congolaise Industrielle des Bois) involucrada consistió en fuertes declaraciones en el sentido de que NO existía ningún tipo de compensación (quizás aprendieron de la experiencia anterior).

Ha habido mucho manejo en materia de relaciones públicas en torno a este tema. El Dr. Stoll, Director Ejecutivo de la CIB, afirmó lo siguiente: "La CIB ha desistido de sus planes de explotación en el Triángulo de Goualogo. ¡No puede haber dudas de que en esto no ha habido ningún tipo de transacción comercial o compensación!"

El 27 de agosto de 2002, John Robinson, vicepresidente de WCS, respondió a una consulta sobre la compensación del triángulo afirmando en un mensaje de correo electrónico a Dale Peterson, autor del libro "Eating Apes": "Las preguntas que usted me transmite de parte de Karl reflejan su falta de comprensión. ... es la primera vez que escucho que está en discusión la existencia de una "compensación" entre CIB y WCS sobre el triángulo de Goualogo (la sola idea resulta insultante)".

Al consultar al entonces presidente de la OIMT (Organización Internacional de las Maderas Tropicales) en una conversación telefónica sobre el acuerdo en 2002, Karl Ammann recibió la siguiente respuesta: "La propuesta original de ceder la esquina sur del parque, para que la CIB no tuviera que construir carreteras caras a través de los pantanos, fue rechazada en una reunión en enero de 2002, y se acordó compensar a la CIB con una zona de bosques a lo largo de la frontera con la República Centroafricana".

En diciembre de 2002, uno de los pocos turistas visitantes del área que logró llegar sin invitación hasta la concesión y a las oficinas centrales de la WCS en Kabo, contó que la nueva concesión que fuera entregada posteriormente en compensación por el triángulo se llama Pikounda. La información de que la CIB recibió sesenta mil hectáreas en Pikounda fue confirmada por el Servicio Nacional de Reforestación (SNR, por sus siglas en inglés).

La conclusión es que efectivamente hubo un acuerdo de compensación y que, igual que en el acuerdo de la Reserva de Lope, las compañías madereras ganaron en términos del área obtenida.

Como lo expresara incisivamente Karl Ammann: “Resulta claro que una amplia gama de actores, que fueron de una forma u otra arrastrados a esta historia 'exitosa', se vieron luego obligados a evaluar sus respuesta a las preguntas planteadas y que debieron hacerlo en un contexto de variados intereses en conflicto. Decidir qué tan importantes son o eran estas áreas desde un punto de vista ecológico y económico y luego compararlas, muy probablemente llevaría a un debate interminable e inconcluso. La cuestión que se plantea es: ¿ Pueden darse los conservacionistas y las ONGs el lujo de ser cortados con la misma tijera cuando se trata de transparencia básica? ¿Hay políticas y procedimientos establecidos para negociar estos acuerdos de asociación? Si no los hay, ¿por qué no existen? Si los hay, ¿cuáles son? ¿Avanzamos hacia una situación en la que, a la vez que se le da al madereo una fachada ecológica, la industria maderera logra seguir ensuciando la imagen de las instituciones conservacionistas?"

Todos los lectores, oyentes, observadores y consumidores de medios de comunicación masivos, todos los periodistas remunerados y las empresas de relaciones públicas deberían tener un resto de dignidad y decir: ¡Basta ya, ha sido suficiente!

Adaptado de: “Compensation or no compensation? – That seems to be the question”, por Karl Ammann, 14 de octubre de 2003 (texto completo –en inglés– en: http://www.wrm.org.uy/countries/Congo/question.html ), enviado por ECOTERRA International, correo electrónico: NATURAL_FORESTS@ecoterra.net


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- Sudáfrica: nuevo llamamiento a una moratoria para las plantaciones madereras

Timberwatch, una coalición de personas y ONGs ambientalistas, ha renovado el llamamiento que realizara durante la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable en 2002, reclamando al gobierno sudafricano --así como a la industria maderera—la suspensión de la instalación de nuevas plantaciones industriales de árboles en zonas de vegetación natural, especialmente las praderas.

Las plantaciones industriales de árboles existentes en Sudáfrica abarcan más de 1.500.000 hectáreas, concentradas en las zonas de mayor índice de precipitaciones de las provincias de Kwazulu-Natal y Mpumalanga (ver Boletín 44 del WRM). Se estima que hay 1.700.000 hectáreas más que han sido invadidas por árboles de plantaciones exóticas, principalmente pino, eucalipto y acacia, en un país que es el hábitat de especies únicas y endémicas.

En el esquema comercial de monocultivo a gran escala que se aplica a nivel mundial, los extensos lotes madereros vinculados a las fábricas de celulosa y papel se establecen sobre tierras comunitarias o públicas, desplazando a las comunidades. En busca de madera barata --generalmente con el apoyo de dineros públicos (subsidios directos e indirectos) y bajo el disfraz de que sirven para mejorar la vida de la población rural-- empresas gigantescas se apoderan de la tierra y los recursos hídricos.

Y la regla es que, incumpliendo las promesas, mientras las plantaciones madereras se expanden, la población rural se empobrece y se ve forzada a abandonar sus hogares tradicionales en busca de un trabajo mal pago en las ciudades, o a establecerse en zonas naturales sensibles como el bosque Dukuduku, cerca del lago Santa Lucía.

Timberwatch denuncia que la industria maderera en Sudáfrica es viable sólo gracias a que no asume su responsabilidad por los costos e impactos derivados de sus actividades. La Coalición exige que se realice una investigación completa de la industria para mostrar cómo está artificialmente subsidiada en detrimento de otros usos tradicionales y sustentables de la tierra. El costo que paga la sociedad para controlar la invasión de árboles exóticos provenientes de las plantaciones, en particular especies como la acacia, es un ejemplo de cómo se subsidia a la industria maderera.

En línea con lo anterior y junto con el reclamo de una moratoria para nuevas plantaciones forestales industriales, Timberwatch exige que antes de autorizar más plantaciones industriales de madera en tierras vírgenes, la industria maderera corte y utilice como suministro los árboles de las áreas invadidas.

Artículo basado en información obtenida de: “Renewal of NGO Call for a Moratorium on New Timber Plantations”, 15 de octubre de 2003, publicado en nombre de la coalición Timberwatch por Wally Menne, correo electrónico: plantnet@iafrica.com , http://www.timberwatch.org.za


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- Uganda: Banco Mundial intenta mantener vivo el proyecto de represa de Bujagali

En agosto de 2003, la compañía de generación eléctrica AES Corp con sede en EE.UU. se retiró del proyecto de represa en Uganda auspiciado por el Banco Mundial, por razones económicas. La decisión --que implicó que la compañía cancelara los US$ 75 millones invertidos en el proyecto-- ha planteado dudas sobre el futuro de la polémica represa.

Este proyecto de US$ 580 millones, que se realizaría en Bujagali sobre el río Nilo, ha sido duramente resistido por diversas organizaciones y personas, que se oponen al proyecto porque inundaría todo el trayecto del Nilo hasta la base de la represa de Owens Falls, destruyendo así el espacio vital de miles de pobladores locales --un paisaje magnífico que además es un lugar de especial significado espiritual para la población local. Los opositores a la represa han señalado los graves impactos económicos, sociales y de salud del proyecto sobre la población, los cuales no han sido debidamente tomados en cuenta en la planificación del proyecto (consultar Boletín N° 42 del WRM).

El enviado de EE.UU. a Uganda, Jimmy Kolker, intentó recientemente reafirmar que el gobierno de EE.UU. consideraba el proyecto de represa de Bujagali como un emprendimiento viable, y que el retiro de la AES "no tiene nada que ver con problemas ambientales".

El Banco Mundial también ha intervenido para ayudar a financiar el proyecto hidroeléctrico, si bien ha dejado el proceso en suspenso hasta que se resuelva la investigación por corrupción que se está realizando ante los tribunales de EE.UU. La Corporación Financiera Internacional, el brazo prestamista del Banco al sector privado, declaró a mediados de octubre que el gobierno de Uganda y AES estaban conformando un grupo de trabajo para asegurar una transición sin problemas en el desarrollo del proyecto de US$ 520 millones. El gobierno de Uganda teme que "cunda el pánico" debido al retiro de AES.

Los proponentes del "costoso elefante blanco", como muchos llaman al proyecto de represa hidroeléctrica, argumentan que el emprendimiento apunta a proveer a Uganda de energía eléctrica a menor costo.

Los opositores al proyecto han exigido durante mucho tiempo al gobierno que busque fuentes de energía alternativas, y que promueva un uso adecuado de los bienes y servicios ambientales basados en el río. Como afirma la Campaña "Save Bujagali" (Salvemos a Bujagali): "el problema real de Uganda no es la electricidad sino la pobreza”.

Artículo basado en información obtenida de: “World Bank Steps in to Save Hydropower Project”, por Ronald Muwanga, Business Day, 15 de octubre de 2003, http://allafrica.com/stories/200310150307.html , enviado por Pambazuka News 128, correo electrónico: pambazuka-news@pambazuka.org ; “AES pulls out of $580 million Uganda dam project”, Reuters, 13 de agosto de 2003, publicado por Probe International, http://www.probeinternational.org/pi/wb/index.cfm?DSP=content&ContentID=8315

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