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Número
76 - Noviembre 2003
El tema central de este boletín: Cambio Climático |
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- Fondos de carbono del Banco Mundial en Brasil: nuevas fuentes de financiación para plantaciones industriales de árboles El proyecto Plantar del Fondo Prototipo de Carbono (PCF, por su sigla en inglés) del Banco Mundial ha sido muy criticado por organizaciones no gubernamentales y movimientos de la sociedad civil desde que surgió como la primera plantación industrial de eucaliptos que reclamaba créditos para sumidero de carbono en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto. El proyecto Plantar abarca 23.100 hectáreas de monocultivos de eucaliptos para la producción de carbón vegetal, el cual a su vez será utilizado en la producción de hierro en lingotes. El proyecto es uno de los mayores del PCF; contempla créditos por un valor de 12,8 millones a lo largo de 21 años, una cifra mayor que la cantidad total requerida por los 13 proyectos energéticos renovables incluidos actualmente en la página web del PCF. El argumento de Plantar es que de no contar con el ingreso adicional de los créditos de carbono, la producción de carbón vegetal no sería rentable y la compañía tendría que cambiar y empezar a utilizar carbón mineral importado. Además de este componente, el proyecto también pide créditos para el carbono que sería absorbido por las nuevas plantaciones. Según los documentos del proyecto, los fondos que se obtengan de esos créditos de carbono son fundamentales para asegurar los préstamos bancarios necesarios para replantar. Hay múltiples motivos de preocupación por este proyecto, entre ellos los impactos ambientales y sociales perjudiciales del proyecto, así como la aparente capacidad del proyecto para cambiar de forma y así cumplir con las normas variables del Mecanismo de Desarrollo Limpio. En varios artículos de boletines anteriores (ver Boletines 74 y 63 del WRM) se han señalado los problemas ambientales y sociales vinculados con el proyecto. En este artículo exploraremos algunos de los aspectos más profundos y escondidos de este proyecto PCF. El apoyo del Banco Mundial a la industria forestal de Minas Gerais dedicada a plantaciones de árboles es anterior al PCF y su proyecto prototipo Plantar. Entre 1986 y 1996, el Banco concedió 48,5 millones de dólares de los 100 millones de dólares del Proyecto de Desarrollo Forestal de Minas Gerais, destinado a aumentar la producción industrial de madera y carbón vegetal. En el año 2000 este fondo otorgó un pequeño préstamo a Plantar. El Banco creó el PCF --el instrumento del Banco para promover proyectos en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio-- recién tres años después de la clausura formal del Proyecto de Desarrollo Forestal. Plantar fue uno de los primeros proyectos promovidos, y según el Documento de Evaluación del Proyecto Plantar, de abril de 2002 (www.prototypecarbonfund.org ), el Banco espera abrir la puerta para que otros productores de hierro en lingotes de Minas Gerais hagan un uso similar de los fondos de carbono. Esto plantea la cuestión de la sustentabilidad financiera de un sector de plantaciones que parece ser viable únicamente cuando le conceden subsidios. Hasta mediados de la década de 1980, las plantaciones en Brasil contaron con importantes subsidios estatales. Cuando éstos se suspendieron, algunos productores de hierro en lingotes comenzaron a utilizar carbón mineral y los que no lo hicieron argumentan que lo que los detiene es únicamente la perspectiva de recibir un ingreso adicional por los créditos de carbono que les permita seguir utilizando carbón vegetal. Muchos cuestionan la credibilidad de este argumento, pero aún si fuera cierto, entonces la viabilidad económica que el Consejo de Manejo Forestal (Forest Stewardship Council) exige como requisito para certificar el buen manejo de una plantación, no está garantizada. Esto a su vez plantea dudas sobre el almacenamiento de carbono a largo plazo en las plantaciones utilizadas para la producción de carbón vegetal: ¿qué ocurrirá con el carbono almacenado cuando se acaben los subsidios? La realidad del proyecto Plantar es claramente contradictoria con el discurso del Banco Mundial sobre los beneficios sociales y ambientales de los proyectos de sumideros de carbono. El Banco Mundial aduce que “el secuestro de carbono ofrece la mayor convergencia entre el mercado de carbono y el desarrollo sustentable, y entre el cambio climático, la adaptación y la reducción de la pobreza”. Sin embargo, Plantar --por el momento el único proyecto de sumidero de carbono del PCF-- está promoviendo un desarrollo insustentable que no solamente no hace nada por combatir el cambio climático, sino que además agrava los problemas ambientales y las desigualdades sociales locales, las tensiones de la zona y los problemas de acceso a la tierra que ya existían en la región. Si se compara el proyecto Plantar con el fondo del Banco Mundial dedicado a sumideros de carbono --el BioCarbon Fund-- es posible apreciar cómo proyectos de sumideros supuestamente eficientes son tan solo un “maquillaje verde”, y que cualquier uso significativo de los sumideros de carbono inevitablemente implicará la presencia de plantaciones industriales de árboles. El Banco Mundial ha estado a la cabeza de la venta de sumideros de carbono y ha intentado despejar los temores de que el mercado de carbono sea inundado por créditos derivados de las plantaciones de árboles. En un taller realizado en abril de 2003 en París, Ken Newcombe, Gerente del Fondo PCF, se refirió específicamente a estos temores y argumentó que no habría una propagación de plantaciones porque no podrían cumplir con los requisitos de adicionalidad. Esto resulta irónico, ya que el PCF es el único actor del mercado que actualmente promueve un proyecto de plantaciones como sumideros de carbono que no tiene componentes adicionales: Plantar. Sin embargo, la comparación entre Plantar y el BioCarbon Fund es sugestiva: la totalidad del BioCarbon Fund (incluyendo al Mecanismo de Desarrollo Limpio, la Implementación Conjunta y los proyectos no vinculados al Protocolo de Kioto) generarán menos créditos que el componente de plantación del proyecto Plantar. Además, al impulsar el primer proyecto de plantaciones como sumideros de carbono, el Banco Mundial sienta un precedente y facilita la promoción de proyectos similares en el futuro. A pesar de las recientes declaraciones públicas del Banco Mundial asegurando que los proyectos de plantaciones no serían el componente principal del Mecanismo de Desarrollo Limpio, sin duda que el Banco Mundial siempre consideró al proyecto Plantar como un prototipo que otros se sentirían alentados a imitar. El Documento de Evaluación del Proyecto 2002 para Plantar es explícito: “Se espera que el proyecto prepare el terreno para proyectos similares en el futuro”. Es decir, proyectos basados en plantaciones industriales de monocultivos de árboles que generarían créditos, los cuales eclipsarían los esfuerzos de relaciones públicas cuidadosamente montados por el BiocCarbon Fund y fondos similares de maquillaje verde. El Panel de Metodologías del Directorio del Mecanismo de Desarrollo Limpio ha advertido recientemente que la aprobación de una metodología que Plantar utiliza para argumentar su registro en el Mecanismo de Desarrollo Limpio --la llamada metodología de línea de base-- representa un “riesgo moral”. La comisión estaba comentando sobre el proyecto similar de V&M de Brasil, también en Minas Gerais, que utiliza el mismo argumento de que sin créditos de carbono, la compañía tendría que pasar a utilizar carbón mineral en lugar de carbón vegetal en el proceso de producción de hierro en lingotes. Dado que los proyectos utilizan la misma metodología para plantear este argumento, el comentario es directamente aplicable a Plantar. A pesar de todo esto, el proyecto sigue buscando ser registrado en el Mecanismo de Desarrollo Limpio e, increíblemente, conserva el apoyo de los inversionistas gubernamentales europeos supuestamente contrarios a los sumideros. Es necesario que se retire de inmediato el apoyo público al proyecto Plantar; no hacerlo implicará apoyar un prototipo que convertirá al Mecanismo de Desarrollo Limpio en un mecanismo para que continúe la devastación. Por: Jutta Kill, SinksWatch, correo electrónico: jutta@fern.org ; página web: http://www.sinkswatch.org - Indonesia: el MDL, un ámbito para los negocios Es muy posible que el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kioto, en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, no sirva para abordar la problemática del cambio climático. En cambio, tal vez para algunos resulte un buen negocio. Se parte de la base de que a cambio de invertir en proyectos que suspendan o reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero en un país del sur, las empresas obtendrán reducciones certificadas de emisiones (CERs, por sus siglas en inglés) que los países industrializados pueden utilizar para cumplir con los compromisos asumidos en el marco del Protocolo de Kioto. Las autoridades oficiales de Indonesia e incluso una ONG --Pelangi-- están ansiosas por obtener dinero de la "venta" de buenas prácticas de manejo forestal y de plantas de generación geotérmica. Supuestamente el país percibiría por ello un monto aproximado de 500 millones de dólares. Con este negocio estaría autorizado a mantener sus niveles de emisión de gases de efecto invernadero, los que serían "compensados" con la reducción asumida por Indonesia. Para gente sensata puede ser difícil entender por qué una empresa del norte tendría derecho a contaminar en un país pagando a otro país por hacer algo que de todas formas debería hacer: manejar los bosques en forma adecuada y utilizar fuentes de energía más limpias. Además, todo el asunto resulta engañoso, porque detrás de la fachada de "buen manejo forestal", se introducen programas de forestación y reforestación. La forestación es una actividad directa para transformar zonas no boscosas en plantaciones de árboles, en tanto que la reforestación implica plantar árboles en áreas originalmente boscosas. Esto, en realidad, significa abrir las puertas a las plantaciones de monocultivo de árboles en gran escala, las cuales --como ya saben los pueblos locales de Indonesia-- habitualmente se hacen a expensas de los bosques y/o tierras agrícolas de los pueblos locales. Con razón, a pesar del apoyo, el director de Pelangi, Agus P. Sari fue citado en la prensa reconociendo que podrían surgir conflictos entre los pueblos locales y las autoridades locales cuando éstas conviertan las tierras que actualmente ocupan los pueblos, en plantaciones de árboles. Los pobladores locales conocen demasiado bien los impactos nocivos de las plantaciones sobre sus formas de sustento. Indonesia es un país castigado por proyectos social y ambientalmente destructivos como las fábricas de celulosa y papel que provocan contaminación y deforestación (UPM Kymmene, APRIL, Indorayon), plantaciones de monocultivos que reemplazan las tierras de cultivo y los bosques (palma aceitera, acacia, eucalipto) y la minería destructiva (PT Kem, PT Freeport, la mina de oro en Irian Jaya). Antes de intentar vender sus "reducciones de emisiones", el gobierno debería tratar de poner su casa en orden y escuchar los reclamos de desarrollo sustentable y equitativo de su propio pueblo. Eso, a la vez, contribuiría a una verdadera reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Lo mismo se aplica a los eventuales compradores de esas presuntas "reducciones de emisiones". Lo que deberían hacer es reducir las emisiones en el país donde operan, para que la gente tenga así un medio ambiente más limpio y contribuyendo al mismo tiempo a resolver el problema del cambio climático. Pero, los negocios son los negocios y, claramente, el Mecanismo de Desarrollo Limpio no tiene nada de desarrollo limpio y sí todo de negocios. Ni el clima ni el pueblo de Indonesia, ni los habitantes de los países compradores se beneficiarán de este proyecto. El dinero desaparecerá sin duda en los bolsillos de los poderosos. ¿No será que alguien cambió la definición de "desarrollo sustentable"? Artículo basado en información obtenida de: “RI may annually earn $500m from carbon trade”, Moch. N. Kurniawan, The Jakarta Post, Jakarta, 28 de mayo de 2003, en http://www.angelfire.com/nt2/fipa/FIPA/News%20&%20Events/INCL%206-22a%201%20June%202003.htm#RI may ; “Indonesia to ‘sell’ carbon emissions”, Jakarta Post, 8 de setiembre de 2003, en http://www.cdm.or.id/en/news/?nid=10 - Laos: EcoSecurities ayuda al Banco Asiático a otorgar subsidios de carbono a la industria de la celulosa El Banco Asiático de Desarrollo (ADB por sus siglas en inglés) tiene grandes planes para establecer plantaciones en Laos. El Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales obtuvo un informe que se filtró de una misión reciente del ADB en Laos, en el cual se describe cómo el Banco piensa atraer a las compañías internacionales productoras de celulosa y papel para que inviertan en Laos. En los últimos diez años, el ADB ha financiado actividades en un área de aproximadamente 12.000 hectáreas en Laos a través de su "Proyecto de Plantaciones Industriales de Árboles" por valor de US$ 11,2 millones. En el marco de su "Proyecto de Plantaciones Forestales para el Sustento", el Banco pretende financiar 30.000 hectáreas de plantaciones. Como parte de las actividades preparatorias para este proyecto, una misión del ADB visitó Laos entre el 19 de junio y el 4 de julio de 2003. En el informe de la misión que se filtró, el Banco argumenta que “la mejor forma de desarrollar el subsector de plantaciones es atraer y facilitar la entrada de las MPCs [Compañías multinacionales de plantaciones] para que establezcan LCPs [Grandes plantaciones comerciales]”. El ADB tiene pensado crear un “paquete de incentivos” para fomentar que las multinacionales establezcan 500.000 hectáreas de plantaciones. Además, el Banco espera que ingresen compañías que construyan dos fábricas de celulosa por valor de 1.000 millones de dólares cada una, ambas con una capacidad de producción anual de un millón de toneladas. De acuerdo al informe de la misión del ADB, varias multinacionales ya están interesadas en establecer plantaciones en Laos, entre ellas Stora Enso (Finlandia-Suecia), Riau Andalan (Indonesia), y Phoenix Pulp and Paper (Tailandia). El Banco piensa realizar un seminario sobre inversión internacional que “proporcionará una buena oportunidad a las firmas interesadas para mejorar su comprensión sobre el importante potencial de establecer grandes plantaciones comerciales en el país”, informa el documento de la misión del Banco. La misión del ADB también propuso establecer una Corporación para el Desarrollo de las Plantaciones de Laos, con el fin de facilitar la inversión en plantaciones en el país. El Banco “ya está explorando” la posible financiación de la Corporación a través del gobierno francés y el Fondo de Desarrollo Nórdico. Otro incentivo posible para el desarrollo de plantaciones en Laos es la financiación a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kioto. En el marco del MDL, los países del norte pueden obtener “créditos de carbono” (en realidad permisos para continuar contaminando) a través de la financiación de proyectos de plantaciones (y otros tipos de proyectos) en el Sur, que supuestamente reducirán o absorberán las emisiones de carbono. Sin embargo, el cálculo de cuánto carbono absorberá una plantación y durante cuánto tiempo, implica asumir muchas hipótesis. Para calcular cuánto carbono absorbería una plantación es necesario realizar una comparación con lo que podría haber sucedido sin la plantación. Una vez que se planta, la plantación podría quemarse. El fuego podría expandirse a bosques vecinos. Distintas plagas podrían invadir grandes áreas de la plantación. La tasa de crecimiento de los árboles plantados podría verse afectada por sequías o inundaciones, y junto con ella la tasa de absorción de carbono de esos árboles. Los pobladores podrían decidir talar los árboles y reclamar sus tierras. Podrían decidir despejar otra área de bosque para reemplazar las tierras de cultivo perdidas por el establecimiento de las plantaciones. Afortunadamente existe una nueva raza de expertos clarividentes que pueden otear el futuro por nosotros. Louise Aukland, una “especialista en secuestro de carbono”, fue una de las asesoras de la misión del ADB en Laos. En ese momento la Sra. Auckland trabajaba para EcoSecurities, una firma consultora que “se especializa en asesorar sobre estrategias en problemas de calentamiento global”. Entre los servicios ofrecidos por EcoSecurities está el asesoramiento a clientes en diseño de proyectos para aumentar sus posibilidades de obtener financiación en el marco del MDL. Actualmente la Sra. Aukland ya no trabaja para EcoSecurities, y su colega Jan Fehse ha asumido la responsabilidad por su trabajo. Fehse es un experto: un “especialista en manejo forestal y proyectos de carbono vinculados con el de la tierra” con un profundo conocimiento de la política de cambio climático mundial en relación al uso de la tierra, el cambio en el uso de la tierra y el manejo forestal”, según reza el sitio web de EcoSecurities. Le pregunté a Fehse cómo intenta EcoSecurities determinar cuánto carbono podría absorber una plantación, cómo calcula EcoSecurities qué podría suceder si las plantaciones no estuvieran plantadas y cómo determina EcoSecurities qué podría suceder con una plantación en un plazo, digamos, de 100 años. Fehse no contestó mis preguntas. En su lugar, explicó que las preguntas son “sobre metodologías para establecer líneas de base, la determinación de los límites del proyecto, el diseño de la dinámica del carbono dentro de los límites del proyecto y fuera de ellos (fuga)”. Y agregó: “le sugiero que lea primero los Acuerdos de Marrakech”. Los Acuerdos de Marrakech fueron aprobados en la Séptima Conferencia de las Partes (COP7) celebrada en Marrakech en 2001. Los temas que abarca son altamente técnicos. Afortunadamente, como señalara Fehse, “EcoSecurities tiene gran experiencia en estos temas altamente técnicos”. Lamentablemente, Fehse no parece muy deseoso de explicar estos temas altamente técnicos. EcoSecurities puede argumentar que su actividad está dedicada a suministrar financiación para el desarrollo sustentable de los países pobres. Pero a través de su participación en los proyectos de plantaciones del ADB en Laos, esta compañía está ayudando a otorgar subsidios a la industria internacional de la celulosa y el papel, una industria que ha producido grandes problemas ambientales y sociales en la vecina Tailandia. En 1995, el economista tailandés Pasuk Pongpaichit escribió: “la teoría económica nos dice que es correcto subsidiar la educación porque beneficia a toda la sociedad. Pero las industrias del eucalipto, la celulosa y el papel generan ganancias para algunos, al tiempo que causan problemas para toda la sociedad. Por tanto, la teoría económica nos dice que hay que cobrarles impuestos. El gobierno, sin embargo, hace todo lo contrario”. El ADB tiene intenciones de otorgar subsidios a la industria de la celulosa y el papel, sin el beneficio de una discusión amplia sobre sus impactos en Laos o sobre si la conversión de grandes áreas del país a plantaciones de monocultivos es realmente “desarrollo sustentable”. La conclusión de Pasuk sobre los subsidios en Tailandia resulta igualmente aplicable en Laos: “es un problema de influencia y poder”. Por: Chris Lang, correo electrónico: chrislang@t-online.de - Poco probable que fondos de carbono del Banco Mundial contribuyan a mitigar la pobreza en Uganda En el correr de este año, varios funcionarios del gobierno de Uganda recibieron importantes concesiones de tierras para realizar en ellas actividades de forestación y reforestación en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto (ver Boletín 74 del WRM). Por su parte, el Ministerio de Aguas, Tierras y Medio Ambiente, en respuesta a presiones públicas, emitió una declaración aduciendo que esas asignaciones de tierras debían ser consideradas como parte de un proceso emprendido por el ministerio para “revitalizar” los bosques degradados, a través de proyectos privados con la mediación del Departamento Forestal. Pero el ministro omitió referirse a la casi segura conexión con el Mecanismo de Desarrollo Limpio, que ofrece créditos para sumideros de carbono a compañías que plantan árboles. Es muy pronto aún para que surjan proyectos concretos de esas concesiones de tierras, pero son un indicio de una tendencia preocupante, a saber, que los créditos para sumideros de carbono acelerarán la participación del sector forestal privado de Uganda. Prueba de esto también es que las comunidades vecinas de las zonas que serán dadas en concesión también se presentaron como interesadas, pero se volvieron con las manos vacías. Este sesgo en las concesiones, a favor de las empresas privadas, podría tener un doble efecto negativo. En primer lugar, niega a las comunidades locales la posibilidad de participar activamente en la recuperación de esas zonas, y en segundo lugar, la asignación de esas tierras públicas a empresas privadas seguramente limitará el acceso público --que hasta ahora ha sido sin restricciones-- a esas tierras, agravando con ello la situación de por sí precaria de muchos sectores pobres de las zonas rurales de Uganda. Es difícil pensar cómo
los fondos de carbono del Banco Mundial, que han escogido a Uganda y
a Kenya como países clave para la asignación de financiación,
contribuirán a mitigar la pobreza, si no solo permitirán
que continúen las nuevas tendencias de privatización de
tierras públicas hasta ahora de libre acceso, sino que además
las favorecerán al respaldar proyectos concedidos a través
del Mecanismo de Desarrollo Limpio. |
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
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