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Boletín del WRM

 

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Número 80 - Marzo 2004
Indice - Opinión - Am. Central - Am. del Sur - Asia - Oceania - General

LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS

- Africa: “cuanto más se sabe sobre el oro, menos deslumbra su brillo”

"No al oro sucio" es la consigna de una campaña dirigida a los consumidores iniciada el 11 de febrero de 2004 por Earthworks/Mineral Policy Center y Oxfam, con la intención de presionar a la industria del oro y cambiar la forma en que el mismo se extrae, se compra y se vende. En los días previos y los posteriores al Día de San Valentín --una fecha de gran importancia para la venta de joyas de oro en los EE.UU.-- los activistas distribuyeron tarjetas de San Valentín con el mensaje: "No manche su amor con oro sucio" frente a joyerías y relojerías de primera línea, entre ellas Cartier y Piaget en la Quinta Avenida de Nueva York. También se solicita a los consumidores que apoyen con su firma una petición en el sitio web de la campaña ( http://www.nodirtygold.org ).

La producción de un solo anillo de oro de 18 quilates que pesa menos de una onza genera como mínimo 20 toneladas de desecho minero. La minería de metales emplea menos del 0,1% de la fuerza laboral mundial pero consume entre el 7 y el 10 por ciento de la energía del planeta. El ochenta por ciento del oro se utiliza en joyería. La mayoría de los consumidores no se dan cuenta de que en los países del sur la minería de oro se asocia con la violación de los derechos humanos, e incluso hasta con la prisión y la muerte, además de la devastación ambiental.

Como parte de la campaña, Earthworks y Oxfam publicaron el informe "Metales sucios: minería, comunidades y medio ambiente" (Dirty Metals: Mining, Communities and the Environment, http://www.nodirtygold.org/dirty_metals_report.cfm ) que describe en detalle la contaminación masiva, las enormes minas a cielo abierto, los efectos devastadores sobre la salud humana, los peligros para los trabajadores, y en muchos casos, las violaciones a los derechos humanos que se han convertido en distintivos de la minería de oro y metales en varios países. El informe muestra además que la minería no produce riqueza para los pueblos. sino que más bien se convierte en la llamada "maldición de los recursos” para países del Sur como Guinea, Níger, Zambia o Togo. Aunque en estos países el porcentaje en el valor total de exportación de los minerales no combustibles es alto (71, 67, 66 y 30 respectivamente), tienen un alto porcentaje de la población bajo la línea nacional de pobreza (40, 63, 86 y 32 respectivamente). La minería se vuelve una maldición doble para las comunidades locales, que a menudo sufren no solo el desplazamiento directo sino además un desplazamiento de sus formas de sustento tradicionales.

Por otra parte, la minería se desarrolla incluso en sitios considerados patrimonio de la humanidad. Tal es el caso de la extracción de oro en la Reserva de Vida Silvestre de Okapi en la República Democrática del Congo, el Parque nacional Tai en Costa de Marfil, el Parque nacional impenetrable Bwindi en Uganda y el Parque nacional Kahuzi-Biega en la República Democrática del Congo, así como la minería de hierro en la Reserva natural estricta Monte Nimba en Guinea y Costa de Marfil.

En Ghana, país del occidente de África que cuenta con grandes minas de oro, la Comisión Ghanesa de Derechos Humanos y Justicia Administrativa emitió un informe en 2000 que constató "evidencias sobrecogedoras de violaciones de los derechos humanos ocasionadas por las actividades mineras, que no eran esporádicas sino que presentan un patrón bien establecido y común a casi todas las comunidades mineras”. Entre 1990 y 1998, más de 30.000 pobladores fueron desplazados en Tarkwa por las operaciones de extracción de oro. "Nuestro pueblo ha sufrido golpizas, prisión y asesinatos por defender nuestros derechos comunitarios contra las compañías mineras multinacionales", afirmó Daniel Owusu-Koranteng, un activista del distrito de Tarkwa. "Queremos que los compradores de oro apoyen nuestros derechos y exijan que las compañías mineras se rijan por normas éticas más estrictas".

Una investigación llevada a cabo por el grupo comunitario ghanés WACAM (Wassa Association of Communities Affected by Mining) detectó evidencias de que entre 1994 y 1997, el personal de seguridad de AGC (Ashanti Goldfields Company), actuando en forma conjunta con la policía y el ejército, asesinó a tres mineros artesanales. En un incidente en enero de 1997, 16 mineros artesanales fueron golpeados severamente por el personal de seguridad de AGC. WACAM también recogió el testimonio de otros seis mineros artesanales que afirman haber sido golpeados y atacados por los perros guardianes de AGC.

Incluso como fuente de trabajo, la minería no es sustentable. A la destrucción de la base de empleo tradicional le sigue la pérdida de la propia mina. Cuando los depósitos de mineral se agotan, desaparecen los puestos de trabajo. La mayoría de los proyectos en gran escala tienen una duración de 10 a 40 años, después de los cuales las compañías mineras cierran las minas y se trasladan a la búsqueda de nuevos proyectos. Habitualmente, las escuelas, clínicas y otros servicios públicos que establecen las compañías pierden su fuente de financiación. Cuando esto sucede, generalmente los mineros y las comunidades quedan librados a sus propios recursos. Como la minería es una tarea especializada, los mineros en general carecen de otras habilidades laborales que puedan resultar útiles en el mercado de trabajo. Hay pocos programas de "transición justa" que permitan a los antiguos mineros capacitarse para realizar otros trabajos. Por estas razones, es probable que los mineros que son despedidos permanezcan desempleados durante largos períodos.

Con frecuencia, estos despidos tienen profundos efectos sociales, porque en general los mineros tienen un gran número de personas a su cargo (si bien la mayoría de ellas puede no estar en las propias comunidades mineras). Según una estimación de la Cámara Sudafricana de Minas, uno de cada ocho habitantes del sur de África depende económicamente de la minería. En la propia Sudáfrica, el primer productor de oro del mundo, la industria de extracción de oro despidió a cerca de 400.000 trabajadores entre 1985 y 2000 --casi la mitad de su fuerza laboral-- privándoles a ellos y sus numerosos dependientes de sus fuentes de ingreso.

Ha llegado el momento de reformar nuestra "economía de metales", cambiando la forma en que se producen los metales, buscando formas más eficientes de utilizarlos, y continuar utilizando aquellos que ya están en circulación. Y si resulta necesario extraer algunos metales, las operaciones de extracción más importantes nunca deben realizarse en reservas naturales y tierras nativas.

"Lo que pedimos es razonable, justo y posible", afirmó Keith Slack, asesor principal de políticas de Oxfam America. "El símbolo del amor perdurable no debe producirse a expensas del agua potable o del respeto a los derechos humanos". "El oro no parece tan brillante cuando tenemos en cuenta el daño colosal que producen las minas de oro", declaró Payal Sampat, Director internacional de campaña de Earthworks. "Pedimos a los consumidores que consideren el costo real del oro, y estamos solicitando su ayuda para poner fin a las prácticas de minería que ponen en peligro la vida de las personas y a los ecosistemas".

Artículo basado en información obtenida de: “Africa/Global: New Campaign Targets Dirty Gold”, Pambazuka News 144, correo electrónico: pambazuka-news@pambazuka.org , http://www.pambazuka.org/index.php?id=20239 ; “No Dirty Gold”, http://www.nodirtygold.org/home.cfm ; "Dirty Metals: Mining, Communities and the Environment", http://www.nodirtygold.org/dirty_metals_report.cfm


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- Ghana: el Banco Mundial detrás del escenario del oro

Décadas de deforestación y degradación de los bosques han provocado que solo queden intactos menos del dos por ciento de los bosques nativos de Ghana. Estos bosques han sido la fuente de sustento de los pueblos dependientes de los bosques, proporcionándoles leña, carbón, materiales de construcción, forraje, frutos, nueces, miel, medicinas, tinturas. También juegan un papel ambiental importante en la prevención de la erosión del suelo, la protección de las cuencas, fertilidad y sombra para el suelo, protección contra el viento, prevención de inundaciones y desprendimientos de tierras, retención de agua y mantenimiento de la pureza del agua. Son además hogar de 2.100 especies de plantas, más de 200 especies de mamíferos (incluyendo búfalos, leopardos, gatos dorados, chimpancés, elefantes e hipopótamos pigmeos), 200 especies de aves (entre las que se cuenta el loro gris africano) y mariposas, todas especies reconocidas a nivel internacional como especies en riesgo de extinción, lo que ha hecho que estos bosques hayan sido designados Áreas de Protección Biológica Especial y Áreas de Biodiversidad de Importancia Mundial.

En 1994, algunos esfuerzos realizados para proteger los remanentes de sabana y bosques tropicales húmedos dieron lugar a la creación de un borrador de Política de Bosques y Vida Silvestre. Sin embargo, la teoría económica dominante que sentencia a los países del sur al agotamiento de sus recursos naturales con vistas a su desarrollo --un camino que ha producido contaminación, desplazamiento de comunidades, miseria y hambre para la mayoría, y grandes ganancias para un puñado de compañías y elites locales-- ejerce una fuerte presión a través de sus instrumentos de poder multilaterales (el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional).

En el caso de Ghana, han definido a la minería de oro como el destino del país (ver Boletín N° 68 del WRM). Ghana es el segundo productor de oro de África, logrado a expensas de la naturaleza y los derechos humanos (ver Boletines N° 41 y 54 del WRM). Las operaciones de minería en Ghana son responsables por el desplazamiento de 50.000 pobladores indígenas sin una indemnización justa, por haber empleado a menos de 20.000 ghaneses (debido a la dependencia de los trabajadores extranjeros), por haber incendiado aldeas, detenido ilegalmente a activistas, violado mujeres y negado permanentemente la cultura local. Pero éste es un modelo bien establecido y común a casi todas las comunidades mineras.

En un momento en que los precios internacionales del oro alcanzaban el nivel más alto de los últimos seis años debido a la precaución de los inversores ante la guerra inminente contra Irak, el gobierno indicó que estaba listo para abrir a la minería el bosque protegido, entregando así la riqueza biológica del país. Newmont --una compañía productora de oro y líder en tecnología de procesamiento y exploración con sede en Denver, Colorado, EE.UU.-- y otras compañías mineras habían hecho amenazas veladas de juicios o cierre completo y reubicación en Tanzania para "convencer" al gobierno de mantener los permisos después del inicio de la exploración.

Las operaciones de minería dentro de ecosistemas de bosques prístinos acelerarán la deforestación masiva y la degradación ambiental del país, y contaminarán los frágiles ecosistemas de agua dulce y la capa superior del suelo con cianuro y arsénico. "Sólo miren el patrimonio de bosques de este país. Teníamos cerca de 8,3 millones de hectáreas de las cuales ahora sólo quedan 1,2 millones y todavía queremos entregar algunas más para dedicarlas a la minería, cuando sabemos muy bien que después de la minería no habrá más bosques", afirmó Abraham Baffoe de Amigos de la Tierra. "Nuestros poblados ya han sido deforestados en forma rapaz por la minería, y la salud y la calidad de los bosques que nos quedan se sigue deteriorando, y ahora nos piden que entreguemos las reservas de bosques; ¿creen que los ghaneses son tontos? Por favor escriba todo lo que acabo de decir y diga a las autoridades que yo lo dije", afirmó Akosua Birago, un agricultor de sesenta y dos años de Abekoase, en la región occidental de Ghana.

Pese a que la Ministra de Minas Cecilia Bannerman había negado que se hubieran otorgado permisos de minería a ninguna compañía minera para explotar áreas dentro de las reservas de bosques, el Presidente aseguró a Newmont que su gobierno tiene la voluntad de apoyar a la compañía para que pueda realizar sus operaciones en el país sin problemas.

El 14 de enero de 2004, la Coalición Nacional de la Sociedad Civil y Grupos Comunitarios de Ghana (Ghana National Coalition of Civil Society and Community Groups) contra la minería en las reservas de bosques, que incluye a más de 17 ONGs y grupos comunitarios, envió una segunda carta al Presidente del Grupo del Banco Mundial, James Wolfensohn. En la carta, le recordaron al Presidente la carta con firmas que le enviaron el año pasado, demandando que el Gobierno de Ghana anule todos los permisos ya otorgados para la explotación minera en las reservas de bosques del país y exhortando al Grupo del Banco Mundial a declarar claramente que no apoya y no tiene intención de apoyar la autorización de actividades mineras en las reservas de bosques de Ghana, y solicitando además una respuesta formal del Banco Mundial a la solicitud de la Coalición (ver Boletín N° 71 del WRM). Hasta la fecha, la Coalición no ha recibido respuesta del Banco Mundial.

Por el contrario, las compañías mineras han seguido adelante con los procesos preparatorios para la extracción minera en algunas de las reservas de bosques. En diciembre de 2003 el gobierno de Ghana y Newmont Mining firmaron un contrato de inversión. En enero de 2004, la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Ghana hizo pública la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto de la compañía Chirano Gold Mines en la reserva de bosque de Tano-Sraw, en la región occidental de Ghana. La empresa canadiense de extracción de diamantes PMI Ventures anunció este año el comienzo de la siguiente fase de perforación para la extracción de diamantes en las nueve concesiones y solicitudes de exploración minera, que comprende a la mina de oro Ashanti II ubicada en el sudoeste de Ghana.

Las organizaciones sociales consideran que el Grupo del Banco Mundial (GBM) está al tanto de esto y respalda totalmente al gobierno y a las compañías, lo que explica el largo silencio y la evidente indiferencia ante su carta. El GBM tiene una larga historia de participación en los sectores de la minería y la explotación forestal de Ghana, proporcionando asistencia técnica en materia de reforma de políticas e instituciones, así como inversión y apoyo a las operaciones del sector minero.

Esto sucede en un momento en que el GBM está considerando su respuesta al informe de la Revisión de las Industrias Extractivas (EIR por sus siglas en inglés) que recomendó la búsqueda vigorosa del buen gobierno, el respeto por los derechos de las comunidades en los proyectos de minería y la plena implementación de la Política de Hábitats Naturales como base para una clara determinación de zonas de acceso prohibido.

El silencio del Banco Mundial es por lo tanto una muestra evidente de su voluntad de apoyar a las compañías mineras en la destrucción de los bosques que quedan en el país; es una señal de que continuará apoyando la destrucción del sustento de los pobladores locales y de que no le preocupa el destino de ninguna especie amenazada.

Artículo basado en información obtenida de: “Newmont Meets Media”, Isaac Essel, Accra Mail, http://allafrica.com/stories/200403030502.html ; “Newmont Moves In to Open Ghana's Closed Forest Reserves”, Charity Bowles, quien trabajó con Amigos de la Tierra-Ghana, en la National Coalition on Mining, enviado por Mike Anane, correo electrónico: lejcec@ghana.com ; “Newmont Boss Presents Straight-Faced Joke to Ghana’s President”, Allan Lassey, Third World Network, http://twnafrica.org/event_detail.asp?twnID=438 ; “Canadian explorer starts drilling at Ghana gold project”, Creamer Media (Pty) Ltd, http://www.engineeringnews.co.za/eng/utilities/search/?show=46618


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- República Democrática del Congo: Banco Mundial respalda intereses madereros

El 12 de febrero del presente año más de 100 grupos que trabajan en temas de medio ambiente, desarrollo y derechos humanos en la República Democrática del Congo (RDC), país asolado por la guerra, conformaron una alianza para oponerse al "desarrollo" de los bosques tropicales del país, que podría involucrar un gran aumento del madereo industrial.

La red social así creada envió una carta al Ministro de Medio Ambiente, Recursos Hídricos y Bosques, al Representante residente del Banco Mundial y al Representante de la FAO, expresando su preocupación por el futuro de los bosques del país y de los pueblos que habitan en ellos. Con una extensión de aproximadamente 1,3 millones de kilómetros cuadrados, los bosques tropicales de la República Democrática del Congo son los más extensos del mundo después de la Amazonia, y hasta ahora se han salvado en gran medida de la destrucción extensiva. Se estima que cerca de 35 millones de personas viven dentro y en los alrededores de estos bosques, entre los que se encuentran los agricultores Bantú y los pueblos "pigmeos" cazadores y recolectores Twa y Mbuti.

Las ONGs congolesas exhortaron al Banco Mundial a suspender o cambiar los proyectos que llevarán al parcelado de diez millones de hectáreas de bosques tropicales del Congo que serán entregadas a compañías madereras. Afirman que la división del bosque en zonas es un proceso crítico que determinará el vínculo legal de los pueblos con los bosques y afectará el derecho a los recursos de subsistencia de millones de personas que habitan en los bosques de la RDC.

La carta pone al descubierto la falta de participación de la sociedad civil: “Hasta ahora, los únicos que han participado en las consultas locales para la definición de una metodología y de los criterios para dividir el país son los ministerios y el sector privado. La sociedad civil ha sido marginada de un proceso que está decidiendo, en este mismo momento y sin nuestra contribución, la suerte del patrimonio ecológico de nuestro país y el futuro de su gente. Se trata de personas cuya subsistencia y su propia existencia depende directamente de su acceso a los recursos y beneficios de un manejo sustentable de sus bosques. Esta falta de consulta y la ausencia de participación de la sociedad civil anuncian el establecimiento de una política de manejo de bosques totalmente carente de legitimidad popular. Esta política corre entonces el riesgo de ser rechazada por la población y a dar lugar a innumerables conflictos sociales".

El Banco Mundial estuvo estrechamente vinculado con la elaboración y aprobación de las nuevas leyes de bosques de la RDC (Ley N° 011-2002 sobre el Código de manejo de bosques), y junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), está apoyando la elaboración de nuevas leyes generales para la implementación del Código. Ambos organismos están participando en la preparación de un plan de división en zonas, que servirá para definir áreas para madereo, conservación y uso comunitario. Sin embargo, documentos internos del Banco Mundial obtenidos por la ONG Internacional Rainforest Foundation revelan que el Banco está apuntando a "crear un clima favorable para el madereo industrial" en el Congo y prevé un aumento del 6000% de la producción actual de madera del país, que podría afectar hasta 60 millones de hectáreas de bosques de la RDC (un área igual a la superficie de Francia).

Los grupos sociales de la alianza cuestionan el Código de Manejo de Bosques porque el mismo no cumple con las obligaciones asumidas por la RDC en el marco de varios tratados internacionales (incluido el artículo 8(j) del Convenio sobre Diversidad Biológica), porque presta poca atención a las necesidades específicas de las comunidades dependientes de los bosques y porque no tiene en cuenta las lecciones aprendidas en la aplicación de leyes de bosques similares en Camerún.

En su carta, reivindican que el manejo de los bosques de la RDC en ningún caso puede basarse en la hipótesis de que el desarrollo de la actividad forestal industrial necesariamente contribuye al desarrollo de los pueblos o de sus sectores más desfavorecidos.

La alianza exige la implementación de medidas urgentes, que incluyen:

* la aprobación inmediata de una moratoria del proceso de elaboración de los decretos de instrumentación del Código de Manejo de Bosques;

* el aumento de tres (3) a seis (6) representantes de la sociedad civil en la Comisión Directiva a cargo del proyecto TCP/DRC/2905 de la FAO;

* tomar en cuenta en forma sistemática y efectiva los derechos tradicionales y consuetudinarios de las comunidades locales en el proceso de elaboración de las medidas de implementación, al igual que en la creación de un Plan Nacional de Manejo de Bosques, y en especial en el plan de división en zonas;

* que el Banco Mundial y la FAO aseguren que sus intervenciones en la RDC respeten las disposiciones del derecho internacional, las obligaciones derivadas de las convenciones internacionales sobre protección de los derechos humanos y el medio ambiente, y la Constitución de la RDC.

Artículo basado en información obtenida de: “Congo’s ‘civil society’ unites to oppose threats to forests and peoples rights”, Rainforest Foundation Press Release, 1° de marzo de 2004, Carta de las ONGs del Congo enviada al Ministro de Medio Ambiente, Recursos Hídricos y Bosques en Kinshasa – Gombe, al Representante residente del Banco Mundial y al Representante de la FAO, Kinshasa, 12 de febrero de 2004; “World Bank oversees the carve-up of Congo’s rainforests: 60-fold increase in logging planned”, Comunicado de prensa, correo electrónico: jbbobia@yahoo.fr ; Simon Counsell, Rainforest Foundation, correo electrónico: simonc@rainforestuk.com, enviado por ECOTERRA International, correo electrónico: mailhub@ecoterra.net


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- Swazilandia: plantaciones de árboles a expensas del pueblo swazi

Swazilandia, un país sin acceso al mar, con una población de 1.161.219 de habitantes sobre 17.363 km² y casi completamente rodeado por Sudáfrica, tiene a la madera como su segunda actividad industrial luego del azúcar.

Durante la conferencia “Plantaciones madereras; impactos, visiones de futuro y tendencias globales” que tuvo lugar en Nelspruit en noviembre de 2003, organizada por GeaSphere en asociación con la coalición TimberWatch, Nhlanhla Msweli, de SCAPEI; dio un vívido testimonio de la situación y la aflicción que padece Swazilandia en relación a las plantaciones de monocultivo de árboles.

Las plantaciones de árboles se establecieron hace más de cincuenta años en Swazilandia, y con ellas el país importó la historia de explotación laboral de los capitalistas sudafricanos. Tres grandes compañías dominan el sector: Sappi-Usutu, Mondi y Shiselweni Forestry (que perteneciera a la Commonwealth Development Corporation /CDC). Junto con otras compañías más pequeñas, estas empresas manejan un área total de unas 135.000 hectáreas cubiertas de plantaciones industriales de especies exóticas de pino, eucalipto y acacia.

Sappi Kraft (Pty) Ltd, que opera localmente como Sappi Usutu con base en la aldea Bhunya, es una subsidiaria de la compañía sudafricana Sappi (South African Paper Products Industry), y es el segundo productor mundial de pulpa Kraft sin blanquear para bolsas de cemento, papel crepé y sistemas de filtros de autos.

Mondi Forests (una subsidiaria de la gigante Anglo-American Corporation), que opera en Swazilandia a través de su compañía asociada Peak Timber Ltd y su compañía hermana de propiedad sudafricana Mondi Timber, posee unas 32.000 hectáreas de tierra en torno a la aldea Pigg's Peak, al norte de Swazilandia.

Hoy en día, alrededor de un quinto de la tierra del país que se utilizaba para cultivar alimentos y el pastoreo de ganado, y proveía de pasturas para construir casas, ha sido convertida para el uso de una industria para hacer dinero.

Pero ¿qué han significado las plantaciones para el pueblo swazi? Han significado desalojos, explotación, erosión del suelo, contaminación y pobreza. Han significado despojo.

En Bhunya, donde opera Sappi Usutu, la población ha sido expulsada de su fértil tierra natal hacia áreas marginales rocosas, y como compensación apenas recibieron unos 1000 rands (menos de 150 dólares americanos). Las praderas y el agua superficial desaparecieron, y la comunidad de Tiyeni no pudo seguir criando su ganado, que constituía una fuente de ingresos y de sustento. Recientemente Sappi Usutu declaró haber invertido 238 millones de rand en programas de expansión y mejora de la planta procesadora. La población local sabe que esto significará más desalojos, más erosión del suelo, más contaminación del aire y los ríos próximos a las plantas (ver boletín Nº 70) y más sufrimiento para la población rural.

Uno de los argumentos usuales para justificar el establecimiento de plantaciones madereras y plantas de procesamiento es que generarán empleo. Sappi Usutu solía emplear una 8.000 a 10.000 personas a lo largo de todo el proceso, pero ya ha despedido a la mitad. Hoy en día están bajo su mando 3.000 trabajadores, de los cuales solo 700 son empleados de tiempo completo de la compañía. En un escándalo muy publicitado en Usutu, se supo que la empresa había pagado a dos de sus altos ejecutivos bonificaciones equivalentes al pago de 200 trabajadores que estaban siendo despedidos al mismo tiempo y el dinero de los trabajadores habría sido gravado con impuestos si no hubieran luchado y ganado el caso. Se sabe que Sappi es una de las compañías que peor paga en Swazilandia a nivel de planta industrial y con condiciones de trabajo desastrosas. Por este motivo tenía el sindicato más fuerte, hasta que fue debilitado por el proceso de privatizaciones y por un gobierno opresivo como el que tiene Swazilandia.

La realidad es que las compañías de plantaciones madereras en Swazilandia no proporcionan seguridad laboral a las poblaciones por ellas desplazadas. En la mayoría de los casos, solo brindan trabajos temporales a través de contratistas caracterizados por la gran explotación. Actualmente, alrededor de un 60 % de la población de Bhunya está desempleada.

Tanto la planta de procesamiento de Pigg’s Peak (solo aserraderos) como la de Bhunya son responsables de gran parte de la contaminación del agua y el aire en Swazilandia. Las compañías simplemente no rinden cuentas a nadie en relación a su responsabilidad ambiental. Durante los últimos dos años no han presentado ningún informe de evaluación ambiental. La población que vive en las cercanías ha denunciado continuamente problemas relacionados con el consumo de agua del río que Sappi utiliza para verter sus efluentes.

La relación entre las plantaciones madereras y la pobreza no aparece en las estadísticas pero se experimenta a nivel de campo. Desalojar a las personas de sus tierras equivale prácticamente a enfrentarlas a la muerte; pagarles monedas es explotación. Esto es lo que las plantaciones madereras y todo el proceso de la madera significa en realidad para la población de Swazilandia.

Artículo basado en información obtenida de: “Impacts of Timber Plantations on Rural People of Swaziland”, presentado por Nhlanhla Msweli, Swaziland Campaign Against Poverty and Economic Inequality (SCAPEI), correo electrónico: scape@swazi.net , Msweli@union.org.za , http://www.sarpn.org.za/documents/d0000323/index.php ; Sappi Limited Website: http://www.sappi.com/home.asp?pid=620&contactid=2436 ; “Swaziland Supply Survey”, International Trade Centre UNCTAD/WTO (ITC), http://www.intracen.org/sstp/Survey/wood/swazi.pdf

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