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DEFORESTACION "FOR EXPORT" - Bangladesh: el bosque de Modhupur convertido en plantaciones de banana, papaya y piña Nuestro equipo de filmación de siete miembros se encontraba el 4 de junio en el bosque de Modhupur para rodar un documental sobre la destrucción del bosque, con énfasis especial en los efectos de las plantaciones -en su mayoría comerciales e industriales- en bosques de propiedad pública. El bosque de Modhupur está ahora totalmente arrasado. Estábamos en la tercera y última sesión de filmación en Modhupur y concentramos las últimas tomas en un lugar que descubrimos por casualidad, donde se estaba talando por completo la vegetación verde. El lugar está muy cerca de Lohoria Beat, entre las llanuras de Dokhola y Rasulpur. Nos detuvimos en un sitio donde un muro de cemento atraviesa sin ningún sentido restos de un bosque de una especie nativa denominada "sal" (Shorea robusta). El muro era parte de un plan del Departamento Forestal de levantar 18 kilómetros de paredes de hormigón para proteger alrededor de 1.200 hectáreas de bosque dentro del Parque Nacional de Modhupur, con una superficie de 8.500 hectáreas. Mientras nuestro equipo se concentraba en filmar el muro y los restos de bosque que todavía contenía millares de plantas medicinales, me adentré por un sendero estrecho al norte del camino de ladrillos que atraviesa el bosque desde la llanura de Rasulpur a la llanura de Dokhola. Se acababa de talar un área importante (quizás más de 40 hectáreas); es más, en cada rincón veíamos personas cortando todavía vegetación. Hicimos muchas tomas de la destrucción. Se veían miles de tocones rebrotados que todavía no habían sido extraídos. En una esquina habían encendido un fuego (con gasolina, según dijeron algunos), y por los numerosos tocones carbonizados se veía claramente que era para liquidar rápidamente el bosque. En el horizonte, más allá de las zonas recién taladas, podíamos ver las columnas de una plantación de banano. Llamamos a dos jóvenes que estaban parados cerca. Se acercaron lentamente hacia nosotros. Uno de ellos llevaba un dao (cuchillo largo similar a un machete) en la mano, que trataba de ocultar. Cuando confirmó que estábamos desarmados ya no ocultó el dao. Los dos jóvenes nos dijeron que eran simples jornaleros a los que se les pagaba por talar el bosque. Al igual que otros cientos de lugares, esta zona enorme se convertirá pronto en una plantación de banano. Cuando se tala el bosque los que aparecen en primera línea son algunos trabajadores Garos (grupo étnico que habita las montañas Garo) y Bangalíes. Detrás de ellos vienen los capataces, que poco después de la tala convierten el bosque en plantaciones de banano y papaya. A veces, en las plantaciones de banano, papaya y piña se plantan algunos árboles, para poder describirlas como “manejo social del bosque”. ¡Es increíble! He visitado regularmente el bosque de Modhupur durante los últimos quince años. Pero la destrucción que he constatado en los últimos dos o tres años no tiene punto de comparación. Esta destrucción fenomenal ha sido causada por una invasión ilegal dirigida a establecer plantaciones de banana, papaya y piña, que benefician a los pobladores ricos e influyentes de la localidad. Durante la filmación visitamos numerosos sitios en Amlitola, Tiler Tal, Gachhabari, Kamarchala, Sadhupara, Joynagachha, Beduria, Gaira, etc. En todos esos lugares los pobladores locales nos mostraron grandes parcelas cultivadas con banano, papaya y piña, que son propiedad de los Presidentes de los Consejos Locales, miembros de dichos consejos, personas con influencia política y unos pocos Garos. Todas esas plantaciones se han establecido en forma ilegal en bosques de propiedad pública. En los remotos poblados Garo (aunque no más en términos reales) constatamos que muchos Garos habían entregado sus tierras, en especial a cultivadores de banano, a cambio de un renta por zafra, a la que llaman Medi. La plantación de banano requiere una inversión de capital importante, lo cual es aprovechado por personas ajenas a la región que traen dinero en efectivo. Son huéspedes en los poblados remotos en donde pueden explotar sin inconvenientes la hospitalidad de los Garos y obtener grandes márgenes de ganancia en poco tiempo. Lo que nos impresionó desde que comenzamos la filmación el año pasado fue la destrucción de área tras área de rebrotes de "sal" para convertirlas en plantaciones de banano, papaya y piña. El 4 de junio filmamos una parcela de banano de cerca de 6 hectáreas en Tiler Tal, en el límite norte del bosque de Modhupur, que hasta hace pocos meses estaba cubierta por rebrotes de "sal". Según nos informaron, esa parcela era de propiedad de un presidente del Parishad (consejo electo a nivel local). También encontramos media docena de trabajadores extrayendo con pala los últimos restos de rebrotes y arbustos en otro lugar cercano a ese campo de banano. Se dice: “esto es manejo social del bosque y protección de los rebrotes de sal”, y se reitera en todos lados en el bosque de "sal" de Modhupur, cuya superficie es de aproximadamente 25.000 hectáreas (ubicado en los distritos de Tangail y Mymensingh). Pero a menos que haya un cambio, la desaparición del una vez único bosque de "sal" de Modhupur es inminente. Extractado de “Modhupur
Forest. Demise Is Imminent”, por Philip Gain, correo electrónico:
sehd@citechco.net , junio de
2004, enviado por el autor. - China: la locura de la modificación genética Hace dos años, la Administración Forestal de China aprobó la plantación comercial de álamos modificados genéticamente (transgénicos). Actualmente se han plantado en China más de un millón de álamos transgénicos resistentes a insectos. También hace dos años China inició el proyecto de plantación de árboles más grande del mundo. La meta del gobierno para 2012 es cubrir con árboles una superficie de 44 millones de hectáreas. Décadas de deforestación han causado graves problemas ambientales en China, entre ellos sequías e inundaciones desastrosas que han cobrado numerosas víctimas. Las tormentas de arena provenientes del desierto de Gobi frecuentemente tiñen el aire de Beijing de un color marrón amarillento, reduciendo la visibilidad a unos pocos metros. El desierto avanza implacablemente sobre la capital de China. Aunque el gobierno califica sus plantaciones de árboles como proyectos de reforestación, la mayoría de la superficie plantada serán monocultivos de árboles, que incluyen plantaciones de árboles transgénicos. “El primer paso es establecer plantaciones utilizando especies de crecimiento rápido como álamos y alerces”, escribieron Wang Lida, Han Yifan y Hu Jianjun de la Academia de Manejo Forestal de China, en un libro recientemente publicado ("Molecular Genetics and Breeding of Forest Trees" editado por Sandeep Kumar y Matthias Fladung). Sin embargo, el daño que producen los insectos en las plantaciones de China es un problema grave. En vez de sugerir la plantación de una combinación de árboles que no resulte tan susceptible al ataque de los insectos, los tres científicos chinos sugieren una solución técnica con árboles transgénicos. "Las recientes investigaciones sobre el cultivo de árboles resistentes a insectos son sumamente promisorias", afirman. Huoran Wang es catedrático investigador de la Academia de Manejo Forestal de Beijing y representa a China en el Grupo de expertos sobre recursos genéticos forestales de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). El año pasado, Wang afirmó en el Grupo de la FAO que en China se habían plantado un millón de álamos transgénicos (Populus nigra) resistentes a insectos, y añadió que también se han plantado otros 400.000 álamos híbridos transgénicos resistentes a insectos. La reglamentación de los organismos modificados genéticamente (OMG) en China está contemplada en la Ley de Bioseguridad de los OMG en la Agricultura, aprobada por el Consejo de Estado en mayo de 2001. Antes de proceder a la plantación de árboles transgénicos, un grupo de expertos de la Administración de Manejo Forestal de China realiza una evaluación técnica. La Comisión Nacional de Bioseguridad de OMG en la Agricultura decide si se aprueba la plantación de los mismos, basándose en el informe del panel. Sin embargo, China no tiene reglamentaciones específicas sobre árboles transgénicos. Según Huoran Wang, "se están preparando reglamentaciones especiales". Los científicos forestales de la Academia de Manejo Forestal de China comenzaron sus investigaciones sobre álamos transgénicos a fines de la década de 1980. De 1990 a 1995 fueron apoyados por un proyecto dirigido por la FAO que les asistió en materia de generación de capacidad, transferencia de tecnología y asistencia de laboratorio. El proyecto de US$ 1,8 millones fue financiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Durante más de diez años, el Centro Federal de Investigación sobre Manejo Forestal y Productos Forestales, con sede en Waldsieversdorf, Alemania, ha mantenido un estrecho contacto con los científicos chinos que trabajan en árboles transgénicos. Hu Jianjun, miembro de la Academia de Manejo Forestal china, trabaja actualmente en el Centro de Investigación de Waldsieversdorf. En mayo de 2004, Dietrich Ewald, un científico forestal de Waldsieversdorf, viajó a China para visitar algunas de las plantaciones de árboles transgénicos. Uno de sus destinos fue Huairou, un poblado ubicado a unos 60 kilómetros al norte de Beijing. Las fotografías tomadas por Ewald de la plantación de 33 hectáreas en Huairou muestran filas interminables de álamos transgénicos. Ewald colocó como leyenda en dos de sus fotografías: "suelo sin vegetación". Tiene razón. Allí no crece absolutamente nada salvo árboles. El suelo se ve duro, seco y estéril. Resulta difícil imaginar un ejemplo más extremo para demostrar la diferencia entre una plantación y un bosque. Otra de las fotografías de Ewald muestra un puñado de semillas de álamos transgénicos. "Estas semillas no pueden diseminarse debido a la sequedad del suelo, el pastoreo (de ovejas) y la agricultura adyacente”, dice la leyenda de la fotografía. Huoran Wang al parecer tiene otra opinión. "Hay tantos álamos plantados en el norte de China que no se puede evitar la dispersión de polen y semillas”, afirmó Wang en su presentación ante la reunión de la FAO el año pasado. Los intentos por evitar la contaminación genética manteniendo “distancias de aislamiento” entre los álamos transgénicos y los no transgénicos es ‘casi imposible’”, añadió Wang. Los científicos forestales chinos, con la complicidad internacional, están llevando a cabo un experimento irreversible y sin control. Nadie sabe con exactitud cuál es la superficie plantada con árboles transgénicos en China. “Es muy difícil rastrearlos”, comentó Wang. Los álamos se pueden propagar con mucha facilidad y los árboles transgénicos se trasladan de un vivero a otro. Un álamo transgénico tiene el mismo aspecto que un álamo común. Ni siquiera se ha implementado un sistema para controlar las plantaciones transgénicas que se han establecido hasta ahora. Wang sugiere crear un sistema para “controlar la situación de las plantaciones transgénicas” y su impacto sobre los ecosistemas circundantes. Una sugerencia mejor sería detener de inmediato este peligroso experimento que de científico no tiene nada. Por Chris Lang, correo electrónico: chrislang@t-online.de Firme la petición para
prohibir los árboles modificados genéticamente: http://www.elonmerkki.net/dyn/appeal
. Las fotografías de Dietrich Ewald de árboles modificados
genéticamente en China se pueden obtener en - Indonesia: la palma aceitera hace desaparecer los bosques Entre 1990 y 2002, el área de palma aceitera plantada a nivel mundial aumentó en un 43%. La mayor parte de este crecimiento tuvo lugar en Indonesia y Malasia. En Indonesia, entre 1990 y 2000, la superficie total plantada con palma aceitera prácticamente se triplicó, pasando de 1,1 a 3 millones de hectáreas. En 2002, al superarse la crisis financiera de 1997-1999, el área de plantaciones maduras de palma aceitera llegó a los 3,5 millones de hectáreas. Asumiendo un ritmo de plantación como el de los últimos años, se pretende que para 2020 la superficie total ocupada por las plantaciones de palma aceitera en Indonesia llegue a 11,2 millones de hectáreas. La superficie total destinada a la palma aceitera constituye un objetivo a expandir más que un techo a la expansión (a comienzos de la década de 1990 se fijó una meta similar de 5,5 millones de hectáreas, que después se sustituyó por 9,13 millones de hectáreas). Es muy probable que el gobierno indonesio, sea a escala local o nacional, ceda ante el poderoso interés del sector privado de involucrarse en el negocio de la palma aceitera y ante las ambiciones de los gobiernos locales que, en 2001, en el marco de las políticas de descentralización, fueron dotados de un gran poder de decisión sobre el uso de grandes extensiones de tierra. El hábitat original de la mayor parte de las áreas aptas para la palma aceitera es el bosque húmedo tropical perenne de tierras bajas. De acuerdo con los últimos estudios de las áreas de bosques permanentes --aún no publicadas en forma oficial-- la superficie de bosque autorizada por el gobierno para dedicarla a actividades agrícolas aumentó de 8 millones de hectáreas en 2000 a 14 millones en 2002. El Instituto Indonesio de Investigación de la Palma Aceitera (Indonesian Palm Oil Research Institute –IOPRI) estima que un 3% de las plantaciones de palma aceitera están establecidas en bosques primarios y el 63 % en bosques secundarios y formaciones arbustivas. Por tanto, de acuerdo con los datos de la industria, el 66% de todas las plantaciones de palma aceitera actualmente productivas implicaron la sustitución de bosques. Sin embargo, el ritmo de plantación efectivo de Indonesia está muy rezagado en relación con las adjudicaciones del gobierno. De los 7,2 millones de hectáreas autorizadas en la década de 1990, solo se plantaron efectivamente 530.000 hectáreas (7,5%) en 2002. Esto es en parte resultado de la crisis monetaria de 1997-2002, durante la cual pocas compañías pudieron acceder a créditos para comenzar sus programas de plantación. Otro factor es que muchas compañías de “palma aceitera” están más interesadas en la de madera en pie que en instrumentar sus proyectos de plantación. Entre el 70 y 80% de los proyectos de palma aceitera nuevos son asignados en bosques que cuentan con importantes cantidades de árboles, lo que proporciona la ventaja inicial de obtener ingresos por la venta de la madera allí existente. Después de extraer la madera, muchas compañías abandonan el proyecto. En la provincia de Jambi, cerca de 800.000 hectáreas de bosque talado para establecer plantaciones de palma aceitera están ahora abandonadas, y en el distrito de Landak, en Kalimantan Occidental, hay otras 300.000 hectáreas. Las observaciones de campo indican que varias plantaciones de palma aceitera en Indonesia se establecieron en zonas que obviamente estaban cubiertas por bosques inmediatamente antes de ser sustituidas por plantaciones. En Sembuluh, Kalimantan Central,
la empresa PT Kerry Sawit Indonesia (subsidiaria de la compañía
de plantaciones Perlis Palm Oils Berhad, con sede en Sabah) está
por iniciar actividades para plantar 17.200 hectáreas. Dentro
de la zona todavía hay 7.500 hectáreas de bosque y huertos
forestales que los miembros de las comunidades locales desean desesperadamente
proteger. Esa área de bosque es una de las últimas en
la zona del Lago Sembuluh, que está completamente rodeado por
fincas de palma aceitera. En Riau, Sumatra, una subsidiaria del grupo indonesio Indofood Sukses Makmur (PT Gunung Mas Raya) está trabajando en la tala de un bosque de pantano de turba, parte del cual puede estar fuera de los límites de la concesión. Si así fuera, estaría contraviniendo la política de riesgo de uno de los principales inversionistas del grupo, ING de Holanda, que se plantea no financiar la sustitución ilegal de bosques. El análisis del mapa satelital efectuado por las ONG indonesias Sawit Watch y Amigos de la Tierra Indonesia (Walhi) reveló que en los alrededores del Parque Nacional del lago Sentarum en Kalimantan Occidental, la superficie plantada con palma aceitera aumentó de 3.000 hectáreas en 1994 a 94.000 hectáreas en 2000. Mientras tanto, según los informes de la prensa, la superficie total de bosque se redujo de 528.300 a 323.000 hectáreas. En los alrededores del Monte Seratus en Kalimantan Sur, se han sustituido unas 43.000 hectáreas de bosque por plantaciones desde 1994, aumentando la superficie total de plantaciones de 86.000 a 129.000 hectáreas. Las zonas de bosque que rodean el Monte Meratus se redujeron, pasando de 1.337.000 a 987.000 hectáreas. Las pruebas que surgen tanto de los mapas como de los relatos sugieren que también se han establecido plantaciones de palma aceitera en varias zonas de amortiguación (uso de baja intensidad) de otros parques nacionales, entre ellos el Parque Nacional Tanjung Puting, el Parque Nacional Bukit Tiga Puluh y el Parque Nacional Gunung Leuser. Además de provocar la deforestación generalizada, las plantaciones de palma aceitera han ocasionado la muerte de decenas de personas asesinadas en conflictos laborales o relacionados con la tenencia de la tierra, además de cientos de muertes que pueden atribuirse a los impactos ambientales de la expansión de la palma aceitera. Esta expansión destruye los ecosistemas y la vida silvestre en una de las regiones de mayor biodiversidad del mundo. También destruye la forma de vida de los pueblos indígenas, su autodeterminación y su cultura. El trabajo en las plantaciones en general se paga mal, genera una gran dependencia del empleador en todos los aspectos de la vida y regularmente es insalubre y peligroso. Se han denunciado las desigualdades existentes entre los diversos tipos de trabajo (trabajadores zafrales con respecto a trabajadores permanentes, hombres con respecto a mujeres). El uso de plaguicidas representa un verdadero riesgo para la salud de la mano de obra de las plantaciones (predominantemente femenina) en toda la región. El sector de las plantaciones es el sector económico de Indonesia que presenta mayores conflictos, en su gran mayoría resultado de problemas de tenencia de la tierra y de la escasa protección legal con la que cuentan las comunidades. En resumen, las plantaciones de palma aceitera de Indonesia tienen costos sociales y ecológicos muy altos. Entre esos costos, que a menudo no son fáciles de expresar en términos monetarios, está la destrucción del bosque tropical, la pérdida de biodiversidad, las prácticas ilegales, los conflictos por los derechos sobre la tierra, violaciones de los derechos humanos, disputas laborales, tratamiento injusto de los pequeños propietarios de tierras, el colapso de las prácticas culturales indígenas y la exposición de economías locales vulnerables a las caprichosas fuerzas del mercado mundial. Extractado de: “Greasy
Palms. The social and ecological impacts of large-scale oil palm plantation
development in Southeast Asia”, marzo de 2004, Eric Wakker, AIDEnvironment,
en colaboración con Sawit Watch Indonesia y Joanna de Rozario
para FOE, http://www.foe.co.uk/resource/reports/greasy_palms_impacts.pdf
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Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
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