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- La iniciativa de Mumbai - Porto Alegre sobre los bosques Un conjunto de participantes del Foro Social Mundial 2004 realizado en Mumbai, considerando que los asuntos relacionados con los bosques son en esencia sociales y políticos y que las comunidades de los bosques se ven cada vez más afectadas por la globalización (y las nuevas formas de liberalización económica y del comercio que ésta conlleva), acordaron en la necesidad de crear un movimiento mundial para garantizar la conservación de los bosques y los derechos de los pueblos sobre los mismos. También se acordaron los principios sobre los cuales se fundaría el movimiento, que se hicieron circular como Declaración de Principios de la Iniciativa de Mumbai sobre los Bosques. Un año más tarde el grupo y otros participantes del Foro Social Mundial 2005 se reunieron en Porto Alegre, Brasil, donde analizaron y revisaron la Iniciativa de Mumbai sobre los Bosques. El resultado es la Iniciativa de Mumbai-Porto Alegre sobre los Bosques. A continuación se enumeran sus doce principios, cada uno acompañado de una breve explicación. 1. Los Pueblos Indígenas y otras comunidades que dependen de los bosques, que viven en los bosques y los utilizan para satisfacer sus necesidades de subsistencia, son los verdaderos protectores y gobernantes de sus bosques y gozan de derechos inalienables sobre los mismos. El punto de partida es que las comunidades de los bosques y las que de ellos dependen tienen derechos inalienables sobre sus bosques. Estos derechos fueron eliminados durante la colonización, y los nuevos estados independientes conservaron la misma legislación que el poder colonial había impuesto a las comunidades. Al mismo tiempo, este principio reconoce el papel que las comunidades cumplen y desean cumplir en la protección de los bosques que satisfacen sus necesidades vitales, así como el hecho de que estas comunidades tienen el conocimiento necesario para administrarlos en forma adecuada. 2. La protección y la conservación de los bosques exigen que se garanticen sus derechos. En la mayoría de los casos, la destrucción de los bosques no es causada por las comunidades, sino que resulta de decisiones tomadas fuera de las áreas boscosas (por ejemplo, las concesiones para el madereo otorgadas por los gobiernos). Si los bosques han de ser protegidos y conservados, el primer paso es garantizar el reconocimiento legal de los derechos de las comunidades sobre sus territorios. El paso complementario es asegurar el pleno respeto de estos derechos. 3. Los mecanismos institucionales para el control social de los bosques por parte de los pueblos de los bosques, incluidos los Pueblos Indígenas y otras comunidades que dependen de los bosques, evolucionarán de acuerdo con las necesidades socioecológicas y económicas de las comunidades y adoptarán distintas formas según los diferentes perfiles culturales de las comunidades en las diferentes partes del mundo. Este principio subraya la diversidad cultural y biológica que existe en los bosques y enfatiza que diferentes comunidades de los bosques aplicarán diversos mecanismos en diferentes tipos de bosques, y que estos mecanismos evolucionarán con el tiempo para adaptarse a los cambios. Al mismo tiempo advierte sobre la imposición de recetas homogéneas de parte de actores gubernamentales o no gubernamentales. 4. Debe reconocerse el papel histórico y la contribución positiva de las mujeres en el gobierno y cuidado de los bosques y garantizarse su plena participación en la toma de decisiones. Si en muchas esferas las mujeres son “invisibilizadas”, en ningún lugar son tan invisibles como en los bosques, tanto en lo que respecta a su papel en la protección de los bosques como en los impactos diferenciados que son obligadas a sufrir como resultado de la deforestación y la degradación de los bosques. El reconocimiento de su papel debe estar necesariamente acompañado de su derecho a participar plenamente de las decisiones relativas a dichos bosques. 5. Los gobiernos deben garantizar un entorno propicio para el control comunitario de los bosques. Los gobiernos tienen un nuevo papel fundamental en la creación de las condiciones para la apropiada protección de los bosques. No solamente deben garantizar que los derechos sobre los bosques pasen a manos de las comunidades locales en forma segura y legal, sino también establecer mecanismos para apoyar el gobierno comunitario de los bosques. Este “entorno propicio” va desde responder a solicitudes específicas de apoyo de parte de las comunidades hasta establecer políticas que aumenten la capacidad de las comunidades para lograr la protección de los bosques. 6. Los gobiernos deben garantizar que la legislación y las políticas cumplan con los principios antes mencionados. En muchos casos, políticas y legislación en apariencia no vinculadas con los bosques resultan en la destrucción de los mismos. Por ejemplo, la legislación sobre petróleo y minería relacionada con políticas energéticas puede contradecirse con políticas sobre los bosques fundadas en los principios antes mencionados y resultar en la desposesión de las comunidades locales de los bosques y la degradación de estos. Por eso todas las políticas y leyes gubernamentales deberían analizarse previamente en lo que respecta a los posibles impactos sobre los bosques y las comunidades de los bosques y, de ser necesario, ser modificadas o retiradas de modo de evitar que estos impactos tengan lugar. 7. La sociedad en general, que se beneficia de la amplia variedad de productos y servicios que brindan los bosques, debe apoyar a las comunidades en su esfuerzo para gobernar y conservar los bosques. La opinión pública percibe con creciente claridad el papel que los bosques desempeñan en nuestras vidas, en particular en lo referente a la importancia ambiental de los bosques en cuanto a la conservación del agua, la diversidad biológica y el clima a nivel local, regional y mundial. El apoyo de la sociedad es fundamental, en particular en esta etapa en que ni siquiera se otorga a las comunidades de los bosques sus derechos sobre los bosques y en que los bosques están desapareciendo a un ritmo alarmante en muchos países. Por lo tanto, apoyar las luchas de las comunidades por el gobierno y la protección de sus bosques debería constituir un paso importante en la creación de las condiciones que devuelvan el poder sobre los bosques a aquellos que mejor pueden garantizar su conservación: las comunidades que allí habitan. 8. Las ONG y otras organizaciones de la sociedad civil comprometidas con la conservación de los bosques y la protección de los derechos de los pueblos de los bosques a nivel nacional e internacional deberían desempeñar una función de apoyo a las iniciativas de los pueblos en cuanto al gobierno de los bosques y ser responsables ante estos pueblos. Las organizaciones de la sociedad civil pueden desempeñar un papel negativo o positivo en los bosques, y hay ejemplos de ambos. La primera pregunta que necesitan plantearse es si están comprometidas solamente con la conservación de los bosques o si están comprometidas con los derechos de los pueblos de los bosques y también con la conservación de los bosques. Si la respuesta es esta última, necesitan comprender que lo que las comunidades necesitan es apoyo y no liderazgos externos, y que garantizar la protección de los bosques a largo plazo implica el real empoderamiento de las comunidades de los bosques. Por lo tanto el papel de estas organizaciones debe entenderse como una participación a corto plazo que ayude a crear las condiciones para que las comunidades de los bosques se gobiernen por sí mismas. 9. Nos oponemos a las ONGs y otras organizaciones de la sociedad civil involucradas en actividades que afectan o socavan los derechos e intereses de los pueblos de los bosques. Aunque de ningún modo se trata de una situación generalizada, un puñado de grandes organizaciones conservacionistas internacionales, actuando junto a unos pocos socios locales, han elegido desconocer los derechos y capacidades de las comunidades de los bosques y procuran activamente, en colaboración con algunos gobiernos y empresas, obtener derechos de propiedad o de administración sobre bosques pertenecientes a comunidades locales. Tales organizaciones recibirán la absoluta oposición que se merecen. 10. No puede permitirse el madereo industrial ni las plantaciones a gran escala, ni tampoco los llamados proyectos de desarrollo y conservación que resultan en deforestación y degradación de los bosques y en el desplazamiento de las comunidades de los bosques y pérdida de sus medios de sustento. La experiencia ha demostrado en forma más que suficiente que muchos de los llamados proyectos "de desarrollo" solamente han servido para desarrollar la riqueza de los ricos, al tiempo que empujan a los pueblos de los bosques al empobrecimiento y a la pérdida de sus medios de subsistencia. El madereo industrial es quizás el ejemplo más obvio, pero hay muchos otros, como las represas, los monocultivos forestales, las carreteras, la minería, la explotación petrolera, el cultivo del camarón, la colonización, etcétera. Si se trata de proteger los bosques no deben permitirse proyectos de este tipo. El verdadero desarrollo no implica la destrucción de los bosques; al contrario, para las comunidades de los bosques desarrollo significa el acceso mejorado y permanente a los productos y servicios que brindan los bosques, y por lo tanto implica la conservación de los bosques. 11. Nos oponemos a cualquier participación del Banco Mundial, el FMI, la OMC y otras instituciones financieras internacionales en políticas y proyectos que puedan afectar a los bosques y a los pueblos de los bosques. El Banco Mundial tiene una larga historia en cuanto a destrucción de bosques. Muchos de los proyectos más destructivos en los bosques han sido financiados por esta institución, que continúa haciéndolo. Los aspectos positivos de su política forestal anterior nunca fueron aplicados, y la solución que encontró fue debilitar su propia política para poder así continuar con sus acciones destructivas. El Fondo Monetario Internacional ni siquiera ha tenido nunca una política forestal ni ha reconocido los enormes impactos que sus políticas de ajuste estructural tienen sobre los bosques. La Organización Mundial del Comercio está haciendo todo lo que puede para asegurar que no se establezca ningún obstáculo al comercio internacional e incluso define algunas medidas de protección de los bosques como "medidas no arancelarias" ilegales. La conclusión es que para proteger los bosques y los pueblos de los bosques hay que mantener a estas instituciones bien lejos de los bosques y que sus políticas y proyectos deben analizarse cuidadosamente en cuanto a sus posibles impactos sobre los bosques. 12. La transformación de la naturaleza y los bosques en mercancías por parte de empresas, gobiernos, instituciones internacionales y algunas ONG es inaceptable. Al mismo tiempo que las comunidades de los bosques intentan hacer valer sus derechos sobre los bosques como forma de garantizar la conservación de los bosques y sus medios de sustento, el neoliberalismo intenta crear mecanismos de mercado para lucrar aun más con la naturaleza. La naturaleza está en venta y se está poniendo una etiqueta con el precio a todo lo que pueda ser comercializado. Se está vendiendo incluso el carbono almacenado en la madera; lo mismo ocurre con la capacidad de reciclar el agua y las propiedades medicinales de innumerables plantas. Esto debe verse como lo que realmente es: otro paso en la privatización de la vida que, de permitirse, resultará en que las empresas se apropien de prácticamente todo. Por este motivo, esta iniciativa concluye que tal proceso es completamente inaceptable. Esta declaración de principios intenta contribuir al inicio de un proceso mundial de creación de lazos de solidaridad entre movimientos, grupos e individuos que trabajan en cuestiones vinculadas con los bosques en el ámbito local, nacional e internacional. Apelamos a tod@s ustedes para que se unan a este proceso. Porto Alegre, 30 de enero de 2005. Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales, Delhi Forum, National Forum of Forest People and Forest Workers of India, Jharkham/Save the Forest Movement (India), New Trade Union Initiative (India), Amigos de la Tierra Internacional, WALHI/Amigos de la Tierra (Indonesia), Tebtebba Foundation (Filipinas), Coecoceiba/Amigos de la Tierra (Costa Rica), CENSAT/Amigos de la Tierra (Colombia), Rede Alerta Contra o Deserto Verde (Brasil), FASE (Brasil), Sobrevivencia/Amigos de la Tierra (Paraguay), International Forum on Globalisation (USA), Acción Ecológica/Oilwatch (Ecuador). Si Ud. desea firmar, puede enviar un correo electrónico a wrm@wrm.org.uy (incluyendo nombre, organización y país) o hacerlo a través de nuestro sitio web: http://www.wrm.org.uy/declaraciones/Mumbai/indice.html Comentarios de los doce principios por Ricardo Carrere, correo-e: rcarrere@wrm.org.uy - Bosques y plantaciones: un asunto esencialmente social En un mundo cada vez más fragmentado y especializado, muchas veces las respuestas sociales y de resistencia se han dado forzadamente también de manera fragmentada y especializada. Son numerosas las organizaciones sociales que se dedican a un tema, alejándose muchas veces del todo. En ese todo, cual círculos convergentes, las distintas problemáticas tienen zonas de coincidencia que se traducen en temas de las agendas de los movimientos sociales. El Movimiento Mundial por los Bosques (WRM), en su defensa de los bosques ha incorporado a su estrategia de acción el tema de género, por ejemplo, y procura que las organizaciones de mujeres, a su vez, tomen el tema bosques y plantaciones en los aspectos que se relacionan con su área. En una tentativa de plasmar esa geometría de la resistencia en una integración de las luchas por otro mundo posible, el WRM y Amigos de la Tierra Internacional, en el marco del Foro Social Mundial, organizaron el taller denominado "Bosques y plantaciones: un tema esencialmente social". Seguidamente de una breve exposición de panelistas provenientes de diversos ámbitos, un amplio espectro de representantes de numerosos países tuvo la oportunidad de aportar sus experiencias a través de una metodología por demás participativa de trabajo en grupos. Integrantes de ONGs que trabajan en torno a temas muy diversos (desde el comercio a los transgénicos), de organizaciones campesinas, de pueblos indígenas, de organizaciones sindicales, del mundo académico, de organizaciones de derechos humanos, pudieron intercambiar ideas en torno a temas comunes. Los resultados de las discusiones en grupo se presentaron luego en el plenario, donde se identificaron relaciones con los bosques y las plantaciones. Consideramos simbólico que el tema bosques y plantaciones integre el Foro Social Mundial. Se trata de romper esquemas, de desfragmentarnos y ubicar la defensa de los bosques en su verdadera dimensión social. La desaparición de los bosques atañe directamente a las poblaciones indígenas y campesinas que se valen de ellos, las cuales generalmente resultan desplazadas de los territorios que han ocupado ancestralmente y a los cuales tienen derecho por tradición. Sus formas de vida y sustento quedan totalmente desmanteladas, lo cual además erosiona lentamente su cultura. La deforestación también altera el ciclo del agua, lo cual sin duda afecta con mayor gravedad a los sectores sociales más desposeídos, contribuyendo así al aumento de la pobreza. El carácter esencialmente social de los bosques convierte a la lucha por su defensa en una lucha también esencialmente social, que se entronca con otras luchas sociales: por los derechos humanos, la tierra y la tenencia de la tierra, la soberanía alimentaria, las economías locales y el control local, la salud, la defensa del trabajo, por citar tan sólo algunas. La forma de percibir el bosque es también una construcción cultural en la medida que la diversidad biológica no es accidental sino que tiene que ver con el tipo de relación que establece el ser humano con el entorno, con una forma determinada de conocimiento y utilización del mismo. Las comunidades que han sabido cuidar del bosque no han establecido una relación de carácter puramente comercial e individual con la tierra, el agua y los productos del bosque, sino que han concebido el derecho a la utilización de un territorio como un derecho colectivo. Así, ese repensar los caminos lleva a los que luchan por la reforma agraria a preguntarse ahora: ¿reforma agraria para plantar qué, para qué y por quién? Las nuevas visiones entretejen nuevos marcos ideológicos en los que brotan conceptos como agroecología vs. contaminación de la vida con agrotóxicos, diversidad vs. monocultivo, pequeña escala vs. gran escala, comercio local vs. globalización económica (“otro comercio es posible”). En un marco de avance de los grandes intereses comerciales sobre todos los ámbitos de la vida, que, al decir de Amigos de la Tierra Internacional, coloca a “la naturaleza en venta”, las plantaciones de monocultivos de árboles se abalanzan sobre bosques y sabanas. Traen consigo contaminación con agrotóxicos, condiciones de trabajo esclavas, destrucción de ecosistemas, erosión del suelo, expulsión rural, aumento de la pobreza. Es decir, otro asunto esencialmente social. Defensores de los bosques, campesinos, gremialistas, integrantes de pueblos indígenas, de movimientos de los sin tierra, activistas de derechos humanos, trabajadores comunitarios de la salud, ecologistas, organizaciones de mujeres, seguramente irán construyendo plataformas articuladoras que expresen esos temas en los cuales se encuentran, y desde las cuales pueden acumular fuerzas. El taller realizado fue una gota que se junta con las muchas que confiamos formarán el aguacero que tarde o temprano terminará despejando el horizonte del mañana. Por Raquel Núñez,
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM), correo electrónico:
raquelnu@wrm.org.uy - Retomar el clima en nuestras manos El Grupo de Durban es una coalición de ONGs, activistas sociales y ambientales, comunidades, académicos, científicos y economistas de todo el mundo preocupados por el cambio climático, que hacen un llamado a un movimiento mundial de base contra el cambio climático. El grupo denuncia el equivocado enfoque actual de las negociaciones internacionales y sostiene que el mismo debe ser contrarrestado a través de la participación activa de un movimiento mundial de pueblos del Norte y del Sur para retomar el clima en nuestras manos. Varios miembros del Grupo de Durban que participaron del quinto Foro Social Mundial realizado en Porto Alegre, Brasil, se reunieron allí para intercambiar información y elaborar estrategias de acción en relación con el cambio climático. Uno de los resultados fue una carta abierta al secretario general de la ONU, Kofi Annan, para hacerle llegar "dos convicciones: la primera, que otro mundo es posible; la segunda, que no será posible si las personas no tienen un clima en el que puedan vivir". La carta fue redactada en Porto Alegre y enviada el 15 de febrero, coincidiendo con la entrada en vigor del Protocolo de Kioto. El Protocolo de Kioto fue acordado en 1997 durante la Convención sobre Cambio Climático de la ONU, supuestamente para establecer compromisos concretos para la reducción de las emisiones de combustibles fósiles de parte de los países del Norte. Sin embargo, el Grupo de Durban alega que el tratado sobre el clima no solamente fracasa en cortar las emisiones de gases de efecto invernadero lo suficiente como para alejar una catástrofe climática, sino que además roba de los pobres para dar a los ricos. En la carta enviada a Kofi Annan, el grupo expresa su desilusión en cuanto a que las negociaciones internacionales sobre el clima resultantes de la Convención Marco sobre Cambio Climático de 1992 no "enfrentan en forma efectiva las amenazas para la vida, el sustento y la paz planteadas por el cambio climático y la continuada extracción de combustibles fósiles que las provocan. Esperábamos que las negociaciones atacaran la raíz del problema del cambio climático: la transferencia del petróleo, el carbón y el gas del subsuelo a la superficie". Esta quema excesiva de combustibles fósiles amenaza ahora la capacidad de la Tierra de mantener un clima habitable. Sin embargo, el grupo observa que "En lugar de ordenar importantes reducciones en la extracción y quema de carbón, petróleo y gas y reducir el capital destinado a la exploración petrolera, la ONU, bajo la influencia de Estados Unidos, ha gastado una cantidad desproporcionada de tiempo y recursos en el desarrollo de un complicado mercado mundial del clima". La carta del Grupo de Durban explica al secretario general de la ONU que mediante el nuevo mercado de carbono "los países industrializados y sus empresas están adquiriendo valiosos derechos formales sobre la capacidad de la Tierra de reciclar las emisiones de los combustibles fósiles, al tiempo que se los alienta a utilizar la tierra y otros recursos del Sur para ‘mitigar’ las continuadas emisiones de gases de efecto invernadero". En este último proyecto ha colaborado el Banco Mundial, que, mediante sus varios fondos para el carbono, respalda muchos proyectos de "ahorro de carbono" en todo el Sur. El Grupo de Durban critica a la ONU por el fracaso en "avanzar hacia políticas alternativas sensatas y justas de reglamentación, gravamen, fin de los subsidios a la extracción y el uso de combustibles fósiles y apoyo a la energía sustentable local, o incluso alentar el debate sobre las mismas. Al mismo tiempo, una cortina de humo de jerga especializada sobre el ‘mercado de carbono’ ha impedido al público comprender o controlar las políticas sobre el clima". "El propósito y la legitimidad de este mercado del carbono", sigue la carta, "están siendo cuestionados por muchos que los perciben como sesgados a favor de los intereses a corto plazo de los países industrializados y sus empresas". La carta iba acompañada de un comunicado de prensa que observa que "mientras que muchos están celebrando esta semana la entrada en vigencia del Protocolo de Kioto, otros encuentran motivos de honda preocupación" y se plantea la pregunta: "Kioto: ¿qué hay para celebrar?". El comunicado de prensa expone los argumentos de los miembros del Grupo de Durban en relación con la presente situación: "Estamos creando una especie de ‘apartheid climático’ donde los más pobres y los de piel más oscura pagan el precio más alto –con su salud, sus tierras y, en algunos casos, con sus vidas– por el despilfarro de carbono por los ricos", dijo Soumitra Ghosh del Foro Nacional de Pueblos de los Bosques y Trabajadores Forestales de India. "Aun en términos puramente económicos, un mercado en créditos de proyectos ‘de ahorro de carbono’ fracasará", dijo Jutta Kill de Sinkswatch, una organización de control con sede en el Reino Unido. "Simplemente no se puede verificar si las emisiones de una planta de energía pueden ser ‘compensadas’ a través de la plantación de árboles o por otros proyectos. Finalmente, los inversores van a perder la confianza en los créditos que compran de tales proyectos". Ricardo Carrere, del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales, añadió que "las llamadas plantaciones para sumideros de carbono resultarán en una mayor expansión de los monocultivos de árboles que ya tienen un enorme impacto sobre las personas y sus ambientes". El Protocolo de Kioto también permite la utilización de árboles manipulados genéticamente en las plantaciones para absorción de carbono. "Esto abrirá una caja de Pandora de impactos que ni podemos adivinar", dijo Anne Petermann, del Proyecto de Justicia Ecológica Global con sede en Estados Unidos. En cuanto al papel del Banco Mundial como promotor del mercado de carbono, incluidos los proyectos de "ahorro de carbono" en países pobres, Nadia Martínez, de la Red de Energía y Ambiente Sustentable basada en Washington, declaró que “Es ridículo que el Banco, uno de cuyos objetivos es fortalecer a la industria de combustibles fósiles, ahora se esté autopublicitando como resolviendo la crisis climática”. "Si queremos evitar la crisis climática, es ineludible realizar reducciones drásticas en la inversión y el uso de combustibles fósiles, y es igualmente ineludible asegurar la protección de los bosques nativos aún existentes", confirmó Heidi Bachram de Carbon Trade Watch (Vigilancia del Comercio de Carbono). Las tendencias mundiales de privatización del agua y la biodiversidad ahora también pretenden lucrar con el clima. Para enfrentar la crisis climática, el Grupo de Durban hace un llamado a organizaciones y activistas de base para ayudar a fortalecer un movimiento que se alce contra estos procesos y así "tomar nuevamente el tema del clima en nuestras manos". Puede accederse a la carta abierta
en http://www.carbontradewatch.org/durban/letter.html
y al comunicado de prensa completo en http://www.carbontradewatch.org/durban/kofi.html. - Otra profesión forestal es posible La ingeniería forestal tuvo sus orígenes en Alemania, a fines del siglo XVIII, y ofrece el ejemplo más claro de la forma en que los bosques fueron sustraídos de las economías rurales locales y rediseñados para servir a las necesidades de una economía estatal en vías de industrialización. Los bosques europeos formaban parte de la agricultura, ofreciendo no solamente superficie para pasturas sino también fertilizantes, forraje, paja para techados, alimento para animales domésticos y personas, cortezas y raíces para medicina y teñido, savia para resinas, madera para combustible y edificación, entre otras cosas. Antiguamente de propiedad comunal, entre los siglos X y XVI los señores feudales comenzaron a restringir gradualmente el acceso de los campesinos a los bosques, cobrando derechos y tributos para utilizar las pasturas, recoger leña, cazar animales del bosque. Cuando se afianzó la figura del Estado, éste asumió el objetivo de apropiarse de los bienes comunales con fines comerciales. En medio de persistentes conflictos entre el Estado (su departamento forestal) y la población rural, restricciones legales sistemáticas a los derechos consuetudinarios comunitarios, represión e incluso violencia, se estableció el control estatal sobre los bosques y su manejo con destino a la producción de madera. La ingeniería forestal se desarrolló como una subdisciplina de la “ciencia cameral” –con referencia a la Cámara en la cual los asesores de los príncipes planificaban los asuntos económicos vinculados con la tierra. La demanda de madera para diversos usos provocó mayores restricciones a la utilización de los bosques para satisfacer las necesidades locales de subsistencia, en favor de la producción industrial. El interés principal de los bosques estuvo representado por una única cifra: el rendimiento financiero que podría obtenerse anualmente por la corta de árboles. Los matemáticos dieron su apoyo en cálculos sobre el volumen utilizable de madera de un árbol promedio, de determinada especie, edad y diámetro. Los forestales podrían predecir con mayor precisión el valor de un bosque cuanto más sus árboles se adecuaban al promedio. Un bosque con menos especies, de mayor valor comercial, era más fácil de medir y tenía más valor para la economía estatal. El paso siguiente en la evolución de la ingeniería forestal fue por lo tanto reemplazar a los bosques “desprolijos, impredecibles, caóticos” que producían una gran variedad de productos para una gran variedad de personas distintas, por plantaciones lógicas, predecibles, que producían cantidades coherentes, predecibles y voluminosas de madera para uso industrial. Actualmente, muy poco queda de los bosques europeos. Si bien las estadísticas de la cubierta forestal indican que más del 30 por ciento de Europa está forestada, son engañosas pues no revelan que gran parte de esos “bosques” son en realidad plantaciones para producir madera o abastecer a las plantas de celulosa y papel. El ingeniero forestal se ha especializado en estudiar las asignaturas que contribuyen a consolidar ese modelo. Frente a este panorama de la profesión forestal se levantan ahora otras voces, desde la profesión misma, cuestionando el paradigma forestal tradicional basado centralmente en la extracción de madera para industria, por considerar que no se adapta a las reales necesidades sociales y ambientales de nuestra sociedad: erradicación de la pobreza, conservación de los recursos naturales (agua, suelo, biodiversidad) y conservación del clima del planeta. En el marco del Foro Social Mundial, el Movimiento Mundial por los Bosques organizó un evento denominado “Otra profesión forestal es posible”, a fin de promover una amplia discusión entre profesionales, técnicos y otras personas interesadas en reflexionar sobre un cambio de paradigma de la profesión forestal. Numerosos participantes eran estudiantes y algunos resaltaron que en sus carreras no existe una cátedra en la que esté involucrado lo social y lo político, que les aporte una visión de cuál es la problemática y las necesidades que esa profesión atiende. Tan sólo se los forma para producir y explotar el recurso madera, y esa realidad de la profesión de la ingeniería forestal se repite en varios países. Surgió entre los concurrentes el reclamo de que la profesión debería responder a una responsabilidad social y ambiental y tener una ética profesional que hoy no tiene. Los estudiantes se forman bajo una cuadrícula, respondiendo a unos parámetros muy técnicos, pero no se reflexiona acerca de para qué se está produciendo, para quién, qué se debe explotar y hasta dónde. ¿Al servicio de quién está la Ingeniería Forestal? ¿De qué intereses? ¿De dónde vienen las políticas que dirigen la profesión forestal y los negocios de la madera?, son preguntas que los profesionales y técnicos deberían hacerse. Con una orientación de responsabilidad social, varios participantes del taller señalaron que el ingeniero forestal debería tener una actitud de respeto y humildad con los campesinos y comunidades del bosque. El técnico no puede ir a una comunidad del bosque a decirle cómo tiene que trabajarlo. ¿Quién mejor quien que ha vivido ahí y lo ha aprovechado durante años para saber qué hacer? El profesional no debe ser un extraño que les dicte qué debe hacerse sino una persona que camine junto a la gente, valore y respete sus conocimientos, aprenda de ella y vea cómo pueden trabajar de una manera concertada. Se denunció, además, que la profesión forestal ha avalado y promovido la forestación en gran escala con monocultivos de árboles, que se impone en diversos países bajo un mismo modelo. Socialmente, se trata de un proceso que expulsa cada vez más a l@s trabajador@s rurales. Ambientalmente, afecta diversos ecosistemas y causa grandes problemas con el agua. Económicamente, es una actividad que responde a la inserción de los países del sur como exportadores de bienes primarios con escaso valor agregado, reproduciendo el ciclo latifundio-monocultivos-exportación, cuyas ganancias van a parar a manos de las elites nacionales. Las extensas plantaciones de eucaliptos son parte del agronegocio y nada tienen que ver con solucionar el hambre o la pobreza, que no son falta de alimentos sino de acceso a los recursos. Es más, superficies de tierra que podrían ser utilizadas en un programa de reforma agraria que beneficie a extensos sectores sociales están siendo ocupadas por plantaciones de eucaliptos para exportación, dando mano de obra escasa y de malas condiciones, y comprometiendo la utilización del suelo por las generaciones futuras. Este modelo se refuerza con la posición mayoritaria de la profesión forestal que dice que las plantaciones de eucaliptos, pinos, teca, acacia, son bosques. Es hora de que la profesión forestal dé un gran debate interno y abierto que la distancie de los poderosos intereses económicos del agronegocio y la ubique en un contexto de responsabilidad social. Para ello deberá trabajar en la construcción de un proyecto pedagógico que impulse el debate y la construcción de modelos sustentables de producción en que la meta no sea ni la extracción de madera ni la conservación estricta del bosque, sino una utilización sustentable del mismo. En ese sentido ya se han dado algunos pasos hacia la construcción de un nuevo paradigma que implica entender el funcionamiento de los bosques y así llegar a saber cómo aprovechar lo que ofrecen. El concepto de Manejo Comunitario del Bosque abarca proyectos pioneros que sí son una política forestal y que sí pueden establecer la diferencia. Por otro lado, ya existe otro mundo posible. El de las comunidades, que viven de manera sustentable dentro de las posibilidades que el mundo más grande les permite. La misión de los profesionales y técnicos forestales comprometidos con la gente y el ambiente es lograr que esos otros mundos posibles se mantengan y se expandan. Artículo basado en opiniones expresadas durante el evento. La primera parte del artículo esta basada en información obtenida de: “Blinded by Science: The invention of scientific forestry and its influence in the Mekong Region”, Chris Lang and Oliver Pye, Watershed Vol. 6 No. 2, http://www.terraper.org/watershed/pdf/vol6no2.pdf - Los monocultivos de árboles en la mira de una red latinoamericana La Red Latinoamericana contra los Monocultivos de Árboles (RECOMA) es una red descentralizada de organizaciones de todos los países de la región, que tiene como objetivo fundamental la coordinación de actividades para resistir la expansión de monocultivos de árboles a gran escala en la región, ya sean estos para la producción de madera y celulosa, para la producción de aceite de palma o para oficiar como "sumideros de carbono". En ocasión del V Foro Social Mundial, diversos integrantes de la RECOMA presentes en Porto Alegre pudieron reunirse y ponerse al día sobre la situación de cada país, así como trazar estrategias futuras y planificar actividades para el año. Uno de los aspectos destacados del trabajo de coordinación ha sido la posibilidad de contar con los resultados de diversas investigaciones llevadas a cabo por integrantes de la RECOMA --algunos ya completados y otros en curso-- y que seguramente aportarán elementos importantes para el trabajo de la red. En Brasil se llevó a cabo un estudio sobre la generación de empleo y las condiciones laborales de plantaciones de árboles en gran escala asociadas a plantas de celulosa. La investigación fue realizada por la organización brasileña FASE y es una demostración más de los desastres sociales del modelo forestal que se procura imponer en la región. En Ecuador, la organización Acción Ecológica llevó a cabo una investigación sobre las actividades de la fundación holandesa FACE, que ha instalado en ese país plantaciones de pinos y eucaliptos para absorber las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por empresas eléctricas holandesas. Al mismo tiempo, Acción Ecológica ha iniciado una nueva investigación, enfocada ahora sobre los impactos socioeconómicos de los monocultivos de árboles. En Chile, el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, está llevando a cabo un trabajo de investigación sobre los efectos sociales de las plantaciones de árboles, así como sobre sus supuestos beneficios económicos para el país, cuyos resultados serán muy importantes ya que Chile es presentado como “el modelo” por quienes impulsan el desarrollo de las plantaciones de árboles en otros países. En Venezuela, la organización AMIGRANSA realizó un pequeño estudio sobre la situación de dos comunidades afectadas por la empresa irlandesa SMURFIT, que ocupó grandes áreas de tierras fértiles para implantar allí plantaciones de árboles de gran escala para abastecer su planta de celulosa. Como resultado de esa investigación surgió una iniciativa de acción que se plasmó en una carta abierta dirigida al presidente Hugo Chávez en apoyo de la lucha de las comunidades. En Uruguay, el Grupo Guayubira encomendó una investigación sobre los impactos ambientales de la forestación y otra sobre sus impactos sociales. Esta última evidenció no sólo que la plantación de árboles es mucho peor que la propia ganadería extensiva en materia de generación de empleos por hectárea, sino que además las condiciones laborales imperantes en las plantaciones también son peores. El objetivo de las anteriores investigaciones es el de aportar más información y análisis con el objetivo de fortalecer la lucha contra estos monocultivos. No se trata por lo tanto de un ejercicio académico, sino de elaboración de herramientas que no sólo sirvan para la acción sino que a su vez permita a las organizaciones insertarse mejor en las luchas sociales. Otro de los temas que surgió como central en la agenda de la RECOMA es el referido a la certificación, tanto del FSC como de otros esquemas de certificación nacionales. La reflexión unánime de los integrantes de la red es que las certificaciones debilitan las luchas locales contra la expansión de los monocultivos de árboles y los participantes en la reunión acordaron desarrollar actividades conjuntas en la materia. El hecho de que la RECOMA se haya reunido en el Foro Social Mundial ya es de por sí un mensaje claro en cuanto a que la Red percibe al tema de los monocultivos de árboles como un tema esencialmente social. El “otro” mundo posible debe ser diverso, tanto en lo ambiental como en lo social, por lo que allí no tendrán cabida los monocultivos de ningún tipo. En el caso de los de árboles, la RECOMA ya está avanzando en ese camino y su negación --NO a los monocultivos de árboles-- es fundamentalmente una afirmación: SÍ a la vida y SÍ a la diversidad. Para contactarse con el secretariado de la RECOMA, dirigirse a Ana Filippini en la direccion: anafili@wrm.org.uy |
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