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Número 94 - Mayo 2005
Indice - Opinión - América del Sur - Asia - Oceanía


AFRICA

 

Ghana: reclaman a la minera Newmont que cancele nuevos planes

El pasado 27 de abril, un equipo internacional de representantes, entre ellos los de la Asociación Wassa de comunidades de Ghana afectadas por la minería (Wassa Association of Communities Affected by Mining -WACAM) reclamó a Newmont Mining, el mayor productor mundial de oro, la reforma urgente de sus prácticas ambientales y con relación a los derechos humanos, en sus actividades mundiales; y la cancelación definitiva de sus planes de abrir nuevas minas a cielo abierto en tierras de cultivo densamente pobladas de las reservas de bosque de Ghana, Rumania y una montaña de Perú que es fuente del agua potable de una comunidad.

“Aunque provenimos de cinco continentes diferentes, compartimos muchas experiencias similares con las actividades de Newmont. También compartimos demandas similares: pedimos que la compañía deje de contaminar nuestros océanos y nuestra agua dulce con desechos de minería, que se mantenga fuera de nuestros bosques protegidos, y que solo pueda realizar actividades de extracción con el consentimiento informado de las comunidades,” declaró Daniel Owusu-Koranteng, de WACAM.

En la reunión anual de accionistas de la compañía también se expresaron representantes de Indonesia, Perú, Rumania y Nevada, que exigieron a Newmont el pleno respeto de los derechos humanos, la finalización de sus prácticas de intimidación con campesinos, miembros de comunidades y personas que se oponen a sus operaciones; y el fin del vertido de desechos de minería en el océano.

Newmont tiene grandes planes para Ghana, que será su quinto gran centro con dos proyectos de exploración (Ahafo y Akyem) que marcaron el ingreso de la compañía en África y son las últimas de sus actividades mundiales.

El proyecto Ahafo está ubicado en la región Brong Ahafo de Ghana, que cuenta con 20 reservas forestales que cubren un área total de 233.469 hectáreas. El área del proyecto está unos 300 kilómetros al noreste de Accra, entre las ciudades de Kenyase y Ntotoroso. De acuerdo a su diseño actual, el proyecto pondrá en práctica actividades de minería a cielo abierto. Para poder concretar el proyecto, unas 500 familias –3.000 pobladores- de la región Ahafo están siendo desplazadas de sus hogares para hacer lugar a las enormes minas industriales de oro, propiedad de Newmont y sus socios.

El proyecto Akyem está ubicado en la región oriental, 130 kilómetros al noroeste de Accra, entre las ciudades de New Abirem y Ntronang. Abarca un área de reserva forestal donde habitan especies raras de plantas y animales.

En 2004, la Coalición Nacional de Grupos de la Sociedad Civil contra la Minería en las Reservas de Bosque de Ghana se había presentado ante los medios de ese país expresando su firme oposición a la decisión del gobierno de abrir a la minería las reservas de bosque que todavía quedan en el país. La Coalición argumentaba: “el retorno neto de la riqueza mineral, a pesar de la significativa inversión extranjera en el sector, es muy dudoso cuando se lo mide teniendo en cuenta la destrucción ambiental, el dinero que queda en el exterior, las violaciones a los derechos humanos y las restricciones que la minería de superficie a gran escala impone al acceso a los medios de sustento de las comunidades. Considerando que el marco jurídico nacional para abordar todos estos aspectos es absolutamente inadecuado, como nación registramos pérdidas netas en el sector minero”.

En sus declaraciones, la Coalición -conformada por varias organizaciones, entre ellas WACAM, la Red del Tercer Mundo-África, El Centro a favor del Derecho de Interés Público (Centre for Public Interest Law-CEPIL), Amigos de la Tierra-Ghana, Liga de periodismo ambientalista (League of Environmental Journalist), Food First International gAction Network (FIAN)- fue muy elocuente: “creemos que los recursos naturales del país son importantes sólo cuando se los utiliza en beneficio de su población. El gobierno tiene la responsabilidad según lo establece la legislación nacional e internacional de asegurar que la actividad extractiva sirva a este propósito. Bajo ningún concepto se deben realizar actividades extractivas en las que los medios de sustento y la dignidad de la población y la diversidad del medio ambiente queden subordinadas al interés empresarial”.

Artículo basado en información obtenida de: “Communities Urge Gold Miner Newmont to Reform”, Indonesian Forum for Environment (WALHI) y Amigos de la Tierra Indonesia, 27 de abril de 2005, http://www.eng.walhi.or.id/kampanye/tambang/buanglimbah/050427_urge_nmr-agm_mr/; “National Coalition Of Civil Society Groups Against Mining In Ghana’s Forest Reserves, a presentation to the Ghanaian media”, 2004, http://www.bicusa.org/bicusa/issues/Coalition_press_statement_March04.pdf


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- Kenia: los Ogiek acosados y expulsados de su bosque natal Mau

Aproximadamente 2.000 miembros de la comunidad Ogiek de la región de Enoosupukia en el distrito de Narok recibieron la orden de abandonar la zona, con la advertencia de que “toda persona que sea encontrada dentro del área de las tierras en fideicomiso será desalojada y/o arrestada”. En medio de los conflictos internos de la coalición que gobierna Kenia, el Ministro de Tierras y Vivienda canceló todos los títulos de propiedad emitidos para el bosque Mau, aparentemente decidido a desalojar a las más de 100.000 personas que viven en el bosque.

El plan de desalojo se instrumenta en una situación compleja. En 2001, el anterior gobierno del partido KANU, había desafectado de su condición de reserva grandes extensiones de tierra, y en la prisa por asignarlas nunca se molestó en desafectar a los bosques, de forma de legalizar las asignaciones de tierras, dando así al actual gobierno de la coalición National Rainbow el argumento para justificar los desalojos.

El desalojo se percibe en general como un plan para desalentar a la comunidad Ogiek que ha vivido allí durante siglos. Las familias afectadas han perdido sus hogares y actualmente están acampando en una iglesia local, sin alimentos ni techo.

Los Ogiek hacen hincapié en que “no hay ni un solo Ogiek en el parlamento keniano, que fomentó, aceptó y aún hoy permite que se destruyan las tierras, los bosques y la paz de los Ogiek”.

“Hay grandes tensiones y la situación de los Ogiek empeora día a día, ya que ni siquiera se permite a las familias afectadas acceder al agua fuera de la iglesia, mientras continúa el incendio y la demolición de casas”, afirmó Kimaiyo Towett, coordinador nacional del Consejo por el Bienestar de los Ogiek (CBO). Fuentes locales informan además que las familias afectadas que no tienen dónde ir corren peligro de inanición ya que todas sus cosechas y pertenencias personales fueron destruidas.

Los Ogiek han sufrido desalojos, persecuciones, acosos, intimidación, amenazas de muerte e incluso asesinatos. El anciano Willa fue asesinado en su casa en Mariashioni, poco después de que los Ogiek habían finalizado el proceso de educación cívica que culminó con la redacción del documento “Posición de los Ogiek en el proceso de revisión constitucional”. El anciano fue filmado en video reclamando al gobierno la protección de los derechos de la población Ogiek y la devolución de sus tierras. Fue su última declaración. La policía no ha tomado medida alguna ni ha realizado una investigación. Ahora el Consejo por el Bienestar de los Ogiek teme por la vida de J. K. Towett, presidente del CBO y co-presidente de la Asamblea Nacional de los Pueblos Ogiek (ANPO), ante las amenazas de muerte anónimas que recibiera por teléfono. Esta situación continúa desde comienzos de este año, y se agravó cuando Towett presentó una demanda ante el Corte Suprema de Nakuru contra el gobierno de Kenia para salvaguardar y proteger la tierras de los Ogiek.

Los Ogiek denuncian que “las preocupaciones ambientales son impulsadas por los colaboradores “para-verdes” del complejo militar-industrial corporativo, cuyo objetivo principal es apoderarse de los recursos hídricos, la madera y de tierras que potencialmente puedan usar para la producción de té y negociados de captura de carbono, vendando los ojos incluso a las organizaciones de derechos humanos, de la misma forma en que los políticos inescrupulosos planifican y organizan a los ocupantes ilegales y a los colonos como su primera línea de fuego, propagandistas –o votantes- de sus partidos, y encargados directos del robo de tierra. Es una guerra de guerrillas abierta inducida por el gobierno con el beneplácito internacional, en contra de los Ogiek”.

“WWF, las Naciones Unidas, las empresas privadas locales y extranjeras y los intereses corporativos (por ejemplo, de las compañías mundiales de agua) e incluso el gobierno de Tanzania, presionaron al parlamento de Kenia para que procediera al desalojo general e irracional de las poblaciones de los bosques, sin tomar en consideración la grave situación de los habitantes aborígenes, los Ogiek, que a su manera tradicional han sido los guardianes del bosque Mau durante cientos de años y sus mejores conservadores”, declararon los Ogiek.

Artículo basado en información obtenida de: “Kenyan ministers' row over 'grabbed' forest land deepens divisions in Narc”, http://www.ogiek.org/news/news-post-05-04-2.htm, Death Threats Against Ogiek Leader Joseph K. Towett”, http://www.ogiek.org/news/news-post-05-04-1.htm#05.04.2005, enviado por Ecoterra International, corre electrónico: MailHub@ecoterra.net;


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- Liberia: informe denuncia pésimas condiciones de trabajo y de vida en plantación de caucho de Firestone

La ONG liberiana Save My Future Foundation (SAMFU) realizó una investigación sobre los 69 años de operación de la empresa Firestone Rubber Plantation Company, y el resultado es el informe “Firestone: la marca de la esclavitud” (Firestone: The Mark Of Slavery). (El informe completo en inglés está disponible en http://www.samfu.org/firestone.html)

La plantación de la empresa Firestone (establecida en 1926) es una de las plantaciones de caucho más grandes del mundo. El área que abarca actualmente --tierras bajas costeras, intercaladas con pantanos, riachuelos y arroyos-- era originalmente propiedad y hogar de las tribus Mamba Bassa, desalojadas por Firestone Plantations Company y el gobierno de Liberia durante la firma del acuerdo de concesión, sin que los habitantes locales recibieran compensación alguna.

Firestone se ha unido con la empresa Bridgestone, que ahora es socia de sus operaciones. Desde sus comienzos, la compañía ha producido miles de millones de toneladas de caucho seco y látex, pero según el informe no ha sido capaz de establecer ninguna fábrica para procesar algunas de sus materias primas en productos terminados.

La investigación expone las pésimas condiciones de trabajo y de vida de la mayoría de los trabajadores de la compañía. Firestone tiene alrededor de 14.000 trabajadores. Aproximadamente el 70% son recolectores de caucho, en su mayoría liberianos analfabetos y no especializados. La falta de empleo en Liberia para los trabajadores no especializados y la incapacidad pasada y presente del gobierno de controlar las actividades de la compañía han fomentado el abuso a los trabajadores y las malas condiciones de trabajo y de vida que tienen que soportar.

La mayoría de los trabajadores y sus familias viven en viviendas de un solo ambiente, en campamentos superpoblados que pueden albergar hasta cincuenta familias, pero que cuentan con sólo diez baños y letrinas. No tienen acceso a agua potable ni a electricidad. Los empleados se quejan de la mala atención de la salud que reciben, afirmando que a menudo tiene por consecuencia que sufran discapacidades permanentes.

La mayoría de los hijos de los trabajadores de la plantación no estudian porque la mayor parte de los campamentos de la compañía no tienen escuelas y porque la mayoría de los padres necesitan que sus hijos los ayuden en sus tareas diarias. Los niños que logran asistir a la escuela primaria en sus campamentos aprenden en malas condiciones, dado que las escuelas son deficientes y las instalaciones inadecuadas.

La empresa no parece tener normas ambientales para sus operaciones, según se desprende de la ausencia de un sistema de manejo de los residuos sólidos o de un sistema de eliminación de desechos. Grandes volúmenes de gomas químicas se vierten al aire libre. Los desechos químicos de la fábrica se vuelcan a través de una tubería de aguas servidas en el río Farmington, que es el río que utilizan los habitantes de las comunidades adyacentes para bañarse, lavar ropa y para otras tareas domésticas.

El informe finaliza con un conjunto de recomendaciones, entre ellas que Firestone Plantation Company tome medidas inmediatas para mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los caucheros, que prohíba el trabajo infantil en la plantación, que limpie los residuos sólidos acumulados en su plantación a lo largo de los años y descontamine los arroyos afectados y el río Farmington.

SAMFU exige además que el gobierno liberiano realice de inmediato una evaluación de impacto ambiental en las concesiones y ordene a la compañía que mejore las condiciones de vida y de trabajo de sus empleados; que la obligue a cumplir con las normas y principios internacionales de trabajo; y que le solicite que comience a manufacturar productos terminados para el consumo doméstico y la exportación.

En su informe, SAMFU también convoca a las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos y a los consumidores de caucho de Firestone a presionar a la empresa para que tome medidas para resolver los problemas que se denuncian o a dejar de comprar sus productos en el mercado internacional hasta que se implementen las reformas.

Artículo basado en información obtenida de: “Firestone: The Mark of Slavery”, Save My Future Foundation (SAMFU), correo electrónico: samfu1@yahoo.com, http://www.samfu.org/index.html


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- Sudáfrica: la penosa historia de las plantaciones de eucaliptos y pinos

Las plantaciones de monocultivos de árboles a gran escala han sido impuestas en todo el mundo, eliminando otros ecosistemas, cambiando los patrones hídricos, erosionando el suelo, generando pobreza. En el marco de un proyecto de la ONG sudafricana Geasphere para examinar esos impactos sobre los medios de sustento y la cultura de la población rural de la provincia de Mpumalanga, Godfrey Silaule trasmite una imagen vívida de los efectos de esa distorsión sobre la población de la comunidad Graskop:

“En primer lugar quisiera expresar mis condolencias a la familia de Ma-Nyathi, a quien entrevisté en mi primera visita a la región; desgraciadamente no pude registrar su relato completo, pero sí recuerdo claramente sus palabras cuando afirmó que si la región no se hubiera convertido en una plantación maderera, ella hubiera seguido aprovechando las propiedades de las medicinas naturales y los emantuli (frutos tradicionales), que aportan vigor, y que se eliminaron para abrir paso a las plantaciones. Su corazón estaba visiblemente acongojado por todos los cambios ocurridos hasta el momento. Habló apasionadamente del pasado como si estuviera reviviéndolo. Contó sobre el desalojo forzado de su familia para dejar espacio a los árboles de eucalipto y pino, y sobre cómo sus hermanos y su esposo lucharon para sobrevivir con los bajos ingresos que obtenían del trabajo en esa industria.

Como si supiera que sus días estaban contados, habló de su visita al cementerio de su pueblo, en la zona de la que fueron desplazados cuando ella aún era joven, y sobre los cambios provocados por las plantaciones. Los ríos y laderas están ahora secos a ojos vistas, y los humedales desaparecieron. Estaba visiblemente conmovida al relatar que donde una vez estuviera el huerto de su padre, ahora solo hay grava poco profunda luego de que la capa superficial del suelo y los nutrientes fueran arrastrados por la lluvia. Esto resulta obviamente insignificante si se lo compara con lo que los accionistas consideran ganancias producto de grandes esfuerzos, pero la gente como Ma-Nyathi y como yo se pregunta qué ocurrirá si esta situación persiste durante los próximos veinte años: ¿podrán nuestros hijos y nuestros nietos decir que la fruta que están comiendo es un producto real de los nutrientes del suelo?

Su hija, que me dio la bienvenida y me dio la triste noticia de su muerte, me contó cómo su madre le había pedido que la enterrara entre las tumbas de sus ancestros, ya que quería tener la calma del bosque y los cantos eternos de los pájaros que escuchó cuando visitó por última vez el lugar conmigo. Luego me dijo que su madre, que en un tiempo fue pastora, le había contado una vez que la gente sobrevivía sin dinero gracias a todos los frutos que daba nuestro bosque tradicional. Insistió en que su madre no tenía el poder para hacer sentir su descontento con los monocultivos pero que esperaba que yo pudiera denunciarlos con la fuerza necesaria, especialmente ante el gobierno y los productores de monocultivos a gran escala que depredan constantemente nuestro suelo fértil en nombre de la maximización de las ganancias. Que su espíritu descanse en paz”.

Por Godfrey Silaule, enviado por Geasphere, correo electrónico: wac@geasphere.co.za, www.geasphere.co.za


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