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Boletín del WRM

 

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Número 96 - Julio 2005
Indice - Opinion - Africa - Asia - Oceania - FSC: Revisión de Certificación de Plantaciones


AMERICA del SUR

LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS

Argentina: los pinos avanzan sobre la selva misionera

La selva misionera, exuberante y majestuosa, abarca la provincia de Misiones sobre una meseta con alturas de hasta 800 metros. Tiene un suelo rojizo de materia orgánica que forma un mantillo de hasta 30 centímetros de espesor y actúa como una esponja que retiene el agua y los minerales. Otrora cuna de relatos y mitos, la selva misionera está desapareciendo.

Uno de los factores de su destrucción es la forestación en gran escala de pinos exóticos, gran parte de cuya producción es destinada a la fabricación de celulosa, en tanto que otra se orienta a la industrialización de la madera.

El Grupo Ecologista Cuña Pirú, de la provincia de Misiones, invitó a fines de mayo de 2005 al Coordinador Internacional del WRM, Ricardo Carrere, quien a partir de observaciones directas y conversaciones con pobladores locales elaboró un informe acerca de los impactos de las plantaciones de pino en la provincia.

A continuación brindamos algunos extractos adaptados del mismo, centrándonos en la falsedad que constituye afirmar que las plantaciones sirven para “quitar presión” a la selva.

“En Misiones se talan 32,5 hectáreas de monte por día; o sea, que desaparecen 12.000 hectáreas cada año. Originariamente, la provincia contaba con 2.700.000 hectáreas de selva tropical, pero en la actualidad se estima esta superficie en 1.200.000 hectáreas. Es decir, que sólo queda el 44% de la selva original. Resulta fundamental proteger lo que resta, ya que ese porcentaje representa al último remanente continuo de selva paranaense del mundo.

Pese a dicho proceso de destrucción de la selva, Misiones es descrita en Argentina como la ‘principal provincia forestal del país’. En realidad, se trata de la provincia con mayor porcentaje de monocultivos de árboles. En el año 2000 contaba con 318.000 hectáreas plantadas en una provincia relativamente pequeña (casi 3 millones de hectáreas de superficie total). De ese total, más del 80% era de pinos elliottii y taeda. Dado que se continúa ‘forestando’, es probable que ya cuente con más de 350.000 hectáreas plantadas.

Cuando se habla de plantaciones, es usual que en todos lados se las publicite como factor que ayuda a la protección del bosque nativo, afirmándose que ‘quitan presión’ a la extracción maderera de los bosques. El hecho de que esto rara vez sea cierto no desanima a quienes hacen esa afirmación. Tal es el caso en Misiones. Durante los pocos días que estuve allí, vi pasar innumerables camiones cargados con gruesos árboles nativos, descritos con tristeza por un integrante de Cuña Pirú como ‘carros fúnebres que pasean al monte sobre ruedas...’

También pude observar grandes pilas del mismo tipo de árboles en los muchos aserraderos de la zona. Es más, según el subsecretario de Bosques y Forestación del Ministerio de Ecología, Recursos Naturales Renovables y Turismo de Misiones, en la provincia hay 379 aserraderos que trabajan con especies nativas. A eso se suma que la mayor parte de los ‘bosques’ que se pueden observar son de pinos de origen norteamericano. Los monocultivos de árboles exóticos ocupan ahora el lugar donde antes se desarrollaba la exuberante selva misionera y en muchos casos son establecidos en ‘capueras’, o sea, en áreas en las que el bosque se comienza a reestablecer.

Además, las empresas plantadoras continúan destruyendo la selva. Se me informó que se siguen utilizando tractores con cadenas para tirar abajo los árboles, seguido por la aplicación de fuego. Claro que antes de aplicar el fuego salen ‘camionadas de buena madera’, de las que se obtienen importantes sumas de dinero. Luego se ara y se aplican herbicidas pre y post-emergentes, que destruyen el potencial de regeneración de la selva, eliminando a las especies pioneras que se instalan y a los rebrotes de los árboles cortados.

Reforestar significa deforestación previa. Y en el caso de Misiones no solamente ganan con la madera que voltean. Obligan a muchos productores a reemplazar cultivos de todo tipo … y principalmente reemplazan a las familias, a los colonos, por pinos. Primero, la crisis de los distintos productos tradicionales y la baja de sus precios. Y así quedarse con las tierras, las chacras, etc. y llenarlas con pinos, dando lugar a un proceso de concentración de tierras vinculado a la forestación. A modo de ejemplo, la empresa chilena Alto Paraná posee 230.000 hectáreas de tierras o el 8% de la superficie total de Misiones. Al igual que en muchos otros países, ese proceso de latifundización vinculado a la forestación se origina en el bajo costo de la tierra, el rápido crecimiento de los árboles, la inexistencia de restricciones para la adquisición de grandes extensiones de tierra y la promoción estatal a través de subsidios.

Como argumento para esa promoción se dice que el sector genera miles de puestos de trabajo y se menciona ‘la gran cantidad de mano de obra que se genera por cada hectárea plantada’. Sin embargo lo que se percibe es un proceso de concentración urbana, vinculado al ‘abandono de tierras agrícolas a cultivos forestales’.

Por otro lado, las condiciones de trabajo de los trabajadores forestales son malas, la mayor parte de las tareas se hacen a ‘puro contratista’, y es común que los agrotóxicos se apliquen sin máscara ni ropa apropiada (aunque los capataces exigen que se lleve la máscara colgada al cuello ‘por si viene una inspección’). Si alguien se queja, es incorporado al Libro Negro y jamás conseguirá otro trabajo”.

El afán de lucro de la glotonería comercial se abalanza sobre la selva. Con ella se van sus pueblos y sus saberes, los seres que habitan esa “catedral viva de los helechos y la serpiente”, “llena de sombras y duendes verdes” (poema del artista misionero Ramón Ayala).

El informe completo del viaje de Ricardo Carrere a Misiones se encuentra en http://www.guayubira.org.uy/celulosa/informeMisiones.html


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Brasil: indígenas Tupinikim y Guaraní retoman sus tierras ocupadas por Aracruz

Lo que está sucediendo en Brasil es un hecho histórico, no sólo para el Brasil sino para tod@s quienes venimos luchando contra el avance de los monocultivos forestales a gran escala.

En febrero de este año, los indígenas Tupinikim y Guaraní decidieron poner fin a la tregua [Ver Boletín 94] con la empresa Aracruz Celulose y retomar sus tierras. Es así que en mayo, aproximadamente 500 indígenas Tupinikim y Guaraní comenzaron la auto-demarcación de 11.008 hectáreas de tierra de su propiedad, que habían sido invadidas por la empresa. La autodemarcación de las tierras terminó 4 días más tarde y actualmente los indígenas están reclamando el reconocimiento de esas tierras, y principalmente, reconstruyendo sus medios de subsistencia.

En este marco, durante los primeros días de junio, se llevó a cabo el 4º Encuentro Nacional de la Red Alerta contra el Desierto Verde (*), que lucha contra la expansión de los monocultivos de árboles en Brasil. En el encuentro participaron 250 personas, entre ellas indígenas (Pataxó, Tupinikim y Guaraní), quilombolas (afrobrasileños), campesinos, trabajadores rurales sin tierra, pescadores, sindicalistas, biólogos, geógrafos, ingenieros forestales, abogados, artistas, representantes de ONGs de los estados de Espiritu Santo, Minas Gerais, Bahia, Rio de Janeiro, São Paulo, Rio Grande do Sul y Pará, así como también representantes internacionales de Ecuador, Costa Rica y Uruguay.

El encuentro comenzó con una movilización por las calles de Vitoria --capital del Estado-- donde cientos de personas, bajo el lema “Gobierno Federal: no plante eucaliptos, demarque las tierras indígenas” (“Governo Federal: não plante eucalipto, demarque as terras indígenas!”), marcharon en apoyo a la lucha indígena. Durante 8 kms los manifestantes caminaron portando pancartas con leyendas que leían: “Gobierno de Lula: El futuro de los pueblos indígenas es más importante que la exportación de celulosa”, acompañados por los cantos y la música de los indígenas. Luego, durante dos días de reunión, los participantes del evento intercambiaron información sobre el avance de los monocultivos en los distintos estados brasileños y los consecuentes impactos y sobre la situación en otros países latinoamericanos, así como también sobre el impacto de los sumideros de carbono en el Sur y la certificación de las plantaciones forestales, las políticas del Gobierno de Lula, y las alternativas a este “modelo de desarrollo”. Las resoluciones del evento fueron sintetizadas en una carta (disponible en nuestro sitio web en la siguiente dirección: http://www.wrm.org.uy/paises/Brasil/Jacaraipe_esp.html) que llama a la reflexión sobre los graves impactos sociales, culturales, económicos y ambientales de los monocultivos a gran escala.

Entre los participantes al Encuentro, había una delegación ecuatoriana en representación de las organizaciones CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador), ECUARUNARI (Nacionalidades de Los Pueblos Kichua del Ecuador), Acción Ecológica y FUNDECOL (Fundación de Defensa Ecológica). Su presencia en el evento, además de expresar su solidaridad y respaldo a l@s herman@s indígenas, quilombolas y a las organizaciones campesinas de Brasil en su lucha, tenía por fin aprender e intercambiar con las comunidades locales sobre los impactos de las plantaciones forestales y como enfrentarlas. En Ecuador se están comenzando a plantar grandes extensiones de monocultivos, y al igual que en muchos países del Sur están siendo respaldadas y promovidas por el gobierno.

El encuentro finalizó con la emotiva visita a las tierras que los indígenas Tupinikim y Guaraní han retomado. Esas tierras --que hasta ahora estaban en manos de Aracruz Celulose-- están plantadas con eucaliptos. La demarcación primeramente consistió en marcar su territorio perimetralmente mediante la corta de los eucaliptos. En el momento de nuestra visita ya habían abierto el primer claro entre la plantación. El lugar elegido para comenzar a reconstruir sus aldeas fue la antigua villa de los Tupinikim, llamada Arariba, de donde las familias fueron expulsadas cuando llegó la empresa hace aproximadamente 40 años. Hoy para llegar al lugar se necesita transitar por caminos entre las monstruosas plantaciones de eucaliptos. Durante nuestra visita los indígenas estaban comenzando a construir sus viviendas, a plantar alimentos y árboles nativos.

L@s indígenas Tupinikim y Guaraní están así demostrando al mundo, no sólo que es posible luchar por los derechos contra empresas tan poderosas como Aracruz, sino que el camino hacia un verdadero desarrollo no pasa por las inversiones transnacionales orientadas hacia la exportación, sino por modelos locales basados en la justicia social y en el respeto a la naturaleza. A ell@s y a tod@s quienes desde hace años han venido apoyado esta lucha, nuestro sincero agradecimiento por el mensaje de esperanza que este histórico acontecimiento significa para el mundo.

(*) La Red Alerta contra el Desierto Verde mantiene un sitio web (en portugués e inglés), con información actualizada sobre la lucha de los Tupinikim y Guaraní entre otros temas. Tod@s quienes quieran contar con más información o ver fotos sobre la demarcación pueden visitar la siguiente página: http://www.desertoverde.org


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Ecuador: Parque Yasuní, petróleo y resistencia indígena

El Parque Nacional Yasuní, calificado como refugio de Pleistoceno y declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1989, comprende una extensión de 982.000 hectáreas y se extiende en las cuencas de los ríos Yasuní, Cononaco, Nashiño y Tiputini. Sus bosques albergan el mayor número de especies de árboles por hectárea del mundo y diversidad de especies de fauna. En el interior del Parque Yasuní vive la nacionalidad indígena Huaorani y algunos grupos no contactados como Tagaeri y Taromenane. Por todo esto es considerado uno de los Parques más emblemáticos del país.

No obstante, alrededor del 60% del Parque Nacional Yasuní ha sido entregado en concesión a empresas petroleras transnacionales con bloques de 200.000 hectáreas. La política petrolera nacional que tiene su eje principal en la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) (ver boletín Nº 50 del WRM), exige ampliar la frontera petrolera a nuevas áreas y sobreexplotar los bloques que ya están en actividad, entre ellos los del Parque Nacional Yasuní.

Todas estas actividades han provocado graves impactos en el pueblo ancestral Huaorani, irrumpiendo y distorsionando totalmente su vida comunitaria y provocando conflictos sociales como aumento de la violencia, alcoholismo, acoso sexual a las mujeres, prostitución, descomposición familiar, inseguridad, problemas laborales, conflictos provocados por el pago de indemnizaciones a afectados, represión por parte de las compañías petroleras para someter la voluntad de las comunidades. Las diversas estrategias empleadas por los funcionarios de las compañías petroleras para conseguir la autorización de ingreso a las comunidades, desde engaños, promesas y amenazas, hasta el desprestigio de los dirigentes, intentos de soborno, división de comunidades u organizaciones, son otra forma de erosión de la vida comunitaria.

Como impactos en la salud puede citarse el contagio de enfermedades nuevas (Hepatitis B y C, sífilis) y los efectos de la contaminación, que implica también la muerte de animales domésticos que toman las aguas contaminadas o sufren accidentes en las instalaciones petroleras, pérdidas de cultivos, huertas, chacras debido a la salinización de los suelos que rodean pozos y estaciones y también por las filtraciones de aguas contaminadas en ríos, esteros, lagunas y aguas subterráneas (ver boletín Nº 86 del WRM).

En este contexto tiene lugar la reciente decisión del Consejo de Gobierno de la Nacionalidad Huaorani de la Amazonia Ecuatoriana (Onhae) de romper toda relación de amistad con la compañía brasileña Petrobras, desconocer un convenio firmado con ésta por la anterior directiva de Onhae, e impedir que la compañía ingrese al Parque Nacional Yasuní a iniciar actividades petroleras en el Bloque 31.

El referido convenio preveía el financiamiento de obras de infraestructura en las comunidades, asistencia social y el apoyo para la creación de una empresa de avionetas, denominado proyecto Aéreo Minta. Los actuales dirigentes denunciaron que nada se ha concretado hasta la fecha.

A eso se suma la presión de las comunidades de base de esta Nacionalidad, principalmente de las mujeres, que llevó a la organización a adoptar la referida decisión.

Alicia Cahuiya, presidenta de la Asociación de Mujeres Huaorani, Amwae, (por sus siglas en la lengua Huao), mencionó que su organización se opone a las actividades petroleras en el Parque Nacional Yasuní porque las mujeres Huaorani quieren conservar el territorio para sus hijos libre de contaminación. No desean que sus chacras, donde siembran yuca, plátano y otros productos que son el único alimento familiar de las comunidades, se contaminen de petróleo. Aún cuando son las actividades petroleras las que contaminan el agua de los ríos de los cuales se abastecen los pobladores, ni el Estado ni las empresas se hacen cargo de ello.

Cahuiya criticó al ex Consejo de Gobierno Huaorani por firmar un convenio con la empresa brasileña Petrobras para explotar el Bloque 31, sin haber consultado previamente a las comunidades de base. La Amwae también se opone a la construcción de una carretera de 35 kms. que se construirá en las riveras del río Napo por considerar que provocará más deforestación, desaparición de animales de la selva e introducción de costumbres ajenas a la cultura indígena, como alcoholismo y prostitución.

El presidente de la Onhae, Juan Enomenga, anunció que no habrá marcha atrás en la decisión de romper relaciones con la empresa e insistió en la revisión total de los convenios firmados con las transnacionales.

Por su parte, los Kichwas de la provincia amazónica de Orellana, que cuestionan el cumplimiento de los estudios ambientales y el vínculo con las comunidades por parte de Petrobras, anunciaron que apoyarán las acciones impulsadas por los Huaoranis contra la petrolera.

Artículo basado en información obtenida de: “Los huaorani rompen los acuerdos con Petrobras”, Redacción Tena, julio 2005, http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=134012; “Los kichwas están en contra de la acción de Petrobras”, Redacción Orellana, julio 2005, http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=134240 enviados por Elizabeth Bravo, Acción Ecológica, E-mail: ebravo@hoy.net; “Parque Yasuní”, Acción Ecológica, http://www.accionecologica.org/webae/index.php? option=com_content&task=view&id=20&Itemid=39


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Paraguay: dos buenas noticias para los Totobiegosode y la Humanidad

En la región del Chaco Paraguayo, en una zona que abarca parte de los Departamentos de Alto Paraguay y Boquerón, habita el grupo Ayoreo (autodenominado Ayoréode: “los hombres o la gente verdadera”), compuesto por diversos clanes.

El territorio de uso tradicional del pueblo Ayoreo siempre ha sido extenso y con características ecológicas de alta diversidad biológica que permiten un aprovechamiento múltiple en términos económicos y nutritivos. Incluye prácticamente todo el Chaco boreal, salvo las regiones cercanas a los grandes ríos, y parte de la zona de transición entre el Chaco y las sabanas de Mojos en Bolivia, abarcando una superficie de 2,8 millones de hectáreas.

En su gran mayoría los Ayoreo fueron desplazados por la ocupación de sus tierras para actividades agropecuarias, situación que los sometió a un alto grado de dependencia de las misiones religiosas y del mercado regional. No obstante, uno de esos clanes, los Totobiegosode (“la gente del lugar del pécari”), han logrado continuar viviendo en situación de aislamiento voluntario, aplicando sistemas económicos de uso del territorio en base a la caza y la recolección, para lo cual les resulta indispensable la conservación de los bosques, lagunas, riachos y campos naturales.

Pero en las últimas décadas la continuada ocupación de sus territorios así como la deforestación y destrucción de los hábitat que constituyen su base productiva, ha implicado la reducción de sus territorios en la medida que su movilidad se ha visto cercenada por la destrucción de los recursos naturales. Este proceso se ha apoyado en la escasa voluntad política y económica por detener el crecimiento de las fronteras ganaderas sobre el remanente final de sus antiguos dominios.

Frente a la indefensión de esos grupos, instituciones nacionales competentes, con apoyo de organizaciones de la sociedad civil como “Iniciativa Amotocodie” y el Grupo de Apoyo a los Totobiegosode (GAT), impulsaron, como medida de protección a nivel de gobierno, un plan de ampliación de la Reserva de la Biosfera del Chaco Paraguayo, incorporando dentro de sus límites el Patrimonio Natural y Cultural Ayoreo Totobiegosode.

Paralelamente, el gobierno solicitó que el Chaco Paraguayo fuera declarado Reserva de la Biosfera de la Red Mundial de la UNESCO. La buena noticia es que la UNESCO acaba de dar su reconocimiento formal a la Reserva de Biosfera Gran Chaco propuesta, que, a instancias del Comité de Gestión de la Reserva de Biosfera Gran Chaco, abarca todo el Norte del Chaco Paraguayo y se extiende e incluye también las ampliaciones promovidas por Iniciativa Amotocodie (que, como institución es miembro del referido Comité de Gestión) y por GAT, es decir, toda la zona de Amotocodie así como la zona del Patrimonio Cultural y Natural creado por el GAT en la zona este del hábitat de los Totobiegosode.

La otra buena noticia es que Iniciativa Amotocodie logró concretar la primera compra de tierras en Amotocodie. Se trata de un lote de 3.740 hectáreas que son parte del hábitat actual de uno de los grupos en aislamiento voluntario, para quienes están destinadas las tierras compradas, y a la etnia Ayoreo en general.

La concreción de esta primera adquisición fue posible gracias al aporte de NC- IUCN (Comité Holandés de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y a una importante donación complementaria por parte de una persona amiga de la causa de los Ayoreo.

La presencia de los Totobiegosode en el área es una garantía de preservación ya que su cultura, que les ha permitido la convivencia durante siglos con su ambiente sin destruirlo, los ha convertido en los mejores guardianes de la naturaleza. Como dice Benno Glauser, de Iniciativa Amotocodie, “Esto es una parte de lo que los Ayoreo del monte, con su modo de ser cultural, espontáneo y natural, aportan al mundo actual de hoy: un modo diferente y diverso de ser, que no solo sostiene la integridad ambiental del monte del Chaco en el cual viven, sino que a la vez sostiene una conciencia y presencia diversa que sin ellos le faltaría al mundo de hoy”.

Artículo basado en información obtenida de: noticias enviadas por Benno Glauser, Iniciativa Amotocodie, correo electrónico: bennoglauser@quanta.com.py; Los Ayoreo Totobiegosode, http://www.dgeec.gov.py/Publicaciones/Biblioteca/Web%20Atlas%20Indigena /171%20Plantilla%20Ayoreo%20toto.pdf; Los Ayoreo Totobiegosode del Chaco Paraguayo, http://www.gat.org.py/es/index.htm

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