|
| |
|
LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS Birmania: la política de la conservación --la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre El Consejo de Estado por el Desarrollo y la Paz (SPDC) es una de las dictaduras militares más brutales del mundo. La Organización Internacional del Trabajo de la ONU describe el trabajo forzado en Birmania como un “crimen contra la humanidad”. Cerca de un millón de personas han sido obligadas a abandonar sus hogares y sus tierras. El Ejército de Birmania, el Tatmadaw, recurre a la violación como arma contra mujeres y niños indígenas, y recluta niños como soldados. El 6 de julio de 2005, la junta de Birmania liberó a más de 240 personas, muchas de ellas prisioner@s polític@s, pero todavía quedan un@s 1.400 más en prisión. La tortura es una práctica rutinaria. La mitad del presupuesto nacional va a parar a los militares. Birmania no está en guerra con ninguna otra nación. La junta está en guerra con su propio pueblo. En 1990, la Liga Nacional por la Democracia, de Aung San Suu Kyi, obtuvo más del 80% de las bancas parlamentarias. La junta no permitió que la Liga asumiera el poder; en total, a partir de 1989, Aung San Suu Kyi ha estado detenida durante casi diez años. Desde 1988 algunos Estados miembros de la Unión Europea han comerciado con Birmania e invertido en este país; dichos negocios ascienden a US$ 4.000 millones. El principal inversor extranjero en Birmania es Total Oil Company; el gobierno de Francia es propietario parcial de esta empresa. Para la construcción de gasoducto de Yadana, Total y la petrolera estadounidense Unocal contrataron al Ejército birmano para la seguridad del proyecto. EarthRights International ha documentado el desalojo forzado de las aldeas para limpiar el terreno del gasoducto y conseguir mano de obra forzada para construirlo. Las empresas niegan estas acusaciones. El informe sobre responsabilidad social de la empresa publicado por Total en 2004 defiende sus inversiones en Birmania: “Creemos que nuestra presencia tiene beneficios positivos y duraderos para Myanmar [Birmania] y colabora en los avances en materia de derechos humanos en la región en que actuamos”. Parte de los ingresos que la junta recibe del gas se destina a armamento. John Jackson, de la ONG británica Burma Campaign, dijo recientemente al periodista John Pilger que no conocía un solo funcionario de la Unión Europea que negara que la inversión extranjera y el gasto militar están íntimamente ligados. “La misma semana que recibió su primer pago por el gas que iba a enviarse a Tailandia desde un yacimiento gasífero operado por Total Oil, el régimen hizo un pago inicial de US$ 130 millones por diez aviones caza MiG-29”, dijo Jackson. Por supuesto que el informe de Total sobre la responsabilidad social de la empresa no menciona ningún detalle embarazoso, como ser la brutalidad de los militares birmanos. La supervivencia de la junta de Birmania depende de la permanente explotación del ambiente del país. La mayor parte de los ingresos del régimen proviene del madereo, la pesca y las concesiones de minería. El resultado ha sido el desmonte de grandes superficies de bosques. En un artículo publicado recientemente en Nature, el periodista Duncan Graham-Rowe analiza algunas de las cuestiones éticas con las que se enfrentan las organizaciones conservacionistas de Birmania. El periodista entrevistó a Alan Rabinowitz, director de ciencia y exploración de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS), una ONG con sede en el zoológico Bronx de Nueva York. Hace más de diez años que Rabinowitz viene trabajando en Birmania; también ha colaborado en el establecimiento de la Reserva del valle Hukaung, la mayor reserva de tigres del mundo, que abarca más de 20.000 kilómetros cuadrados. El trabajo de la WCS en Birmania no sería posible sin la aprobación de los jerarcas del régimen. Quizá no debería sorprender que Rabinowitz no se muestre dispuesto a criticar a la junta birmana. “Creo que se infló fuera de toda proporción”, expresó a Graham-Rowe refiriéndose al espantoso historial del régimen en cuanto a derechos humanos. “Las personas que fueron desplazadas de Birmania conforman un grupo inteligente y culto que ha sabido mantener una gran presión”, explicó Rabinowitz. Rabinowitz reconoce alegremente que la vida silvestre le interesa más que la política. “No encuentro tan atractivo el mundo de las personas”, declaró a la revista The Irrawaddy, publicada por birmanos en el exilio. “Para mí la política, sin importar cuál gobierno esté en el poder, no es más que una partícula de tiempo. No estamos haciendo esto por usted o por mí o por el presente, sino por el futuro lejano”, añadió. Para las personas que han sufrido el terror de la junta de Birmania, la política seguramente significa algo más que una partícula de tiempo. Un informe reciente de Human Rights Watch, que lleva por título "'They Came and Destroyed Our Village Again': The Plight of Internally Displaced Persons in Karen State" [“Vinieron y volvieron a destruir nuestra aldea: la difícil situación de los desplazados internos en el estado de Karen”] documenta las atrocidades. “Cuando los soldados del Tatmadaw entraron en mi aldea mataron a los hombres y golpearon a las mujeres que atrapaban”, dijo a Human Rights Watch una habitante de Karen, más precisamente de la aldea Thwa Hta, en el distrito de Papun. Otra mujer de Karen relató: “Los soldados birmanos volvieron a atacarnos en Htee Hto Kaw Kee, en 1992. A mi marido le dispararon y lo mataron, e hirieron a otros aldeanos. Los soldados quemaron nuestras casas y mataron a nuestros animales y se los comieron. También quemaron nuestro granero de arroz, destruyendo 190 latas de arroz. También mataron a mi yerno, que simplemente estaba recogiendo nueces en el bosque. Él tenía hijos pequeños". Aunque la WCS no está trabajando en el estado de Karen, sí está trabajando en el mismo país y con el mismo régimen militar. La WCS no es responsable directa de las atrocidades contra los derechos humanos, pero la destrucción de los bosques de Birmania no está ocurriendo en un vacío político. Al ignorar el régimen asesino con el que está trabajando, la WCS está en efecto legitimándolo y ayudándolo a lograr credibilidad internacional. Por Chris Lang, correo
electrónico: chrislang@t-online.de India: conocimiento y poder de las mujeres en sociedades dependientes del bosque Salvo por unos pocos estudios etnográficos y antropológicos, la dimensión de género de los sistemas de conocimiento indígena ha recibido muy poca consideración por parte de los primeros antropólogos, ecologistas y ambientalistas, que centraban su atención en el conocimiento de los hombres dejando de lado el de las mujeres. Fue recién a mediados de los años setenta, cuando los mitos asociados a este estereotipo fueron desenmascarados, que los estudios feministas dirigieron su atención a los sistemas de conocimiento de las mujeres. Hoy en día se reconoce que el papel de la mujer, en muchas comunidades, es esencial en la gestión de los recursos naturales, ya que su profundo conocimiento del medio ambiente les permite mantener los medios de subsistencia, la continuidad cultural y la cohesión de su comunidad. Antes de comenzar las presiones del Estado sobre las sociedades matrilineales, las relaciones de género eran relativamente igualitarias. Basadas en su rol en la producción, en su especial conocimiento de los bosques y en su lugar en la vida cultural y religiosa de las comunidades matrilineales, las mujeres gozaban de un espacio considerable en sus hogares y en la comunidad para tomar decisiones respecto al uso de los recursos. En los pueblos de Chota Nagpur, en India Central, las prácticas sociales actuales reconocen el conocimiento de las mujeres en materia de bosques y agricultura. Cuando los Munda (los jefes) van de una ciudad a otra, sus esposas van delante. El conocimiento de las mujeres sobre semillas, hierbas y plantas es considerado precioso tanto en el seno familiar como en la comunidad. Su conocimiento de las raíces de una planta en particular es usado para elaborar cerveza de arroz, la más sagrada y popular bebida. Su rol en la preparación de la tierra cultivable es también muy importante; se las ve trabajando junto a los hombres en tal tarea, así como en el desmonte. Su contribución al desarrollo de la agricultura se confirma además por el “mito de la preparación de la primera labranza”, donde la esposa del Ser Supremo se describe como la real inventora de la técnica del arado. Es así que el derecho de la mujer a la tierra y sus productos, ha tenido siempre un lugar en la ley consuetudinaria de los Munda. Desafortunadamente, mantener esta posición de poder ha sido difícil para las mujeres, particularmente al enfrentar las presiones del Estado a favor de centralizar la gestión de los bosques, debilitando una importante fuente de poder de las mujeres en las sociedades matrilineales. Ciertamente, las mujeres continuaron utilizando los bosques luego de la centralización, pero muchas veces tuvieron que hacerlo clandestinamente y en visitas cortas. Además, muchos bosques fueron transformados en monocultivos que proveían sólo algunos de los recursos que las mujeres habían controlado históricamente. Con acceso limitado a un bosque muy alterado, la capacidad de las mujeres de frenar las fuerzas del patriarcado se vio muy reducida. Los esfuerzos del Estado por centralizar la gestión de los bosques encontraron una fuerte oposición. Sin embargo, estos movimientos no siempre reafirmaron la igualdad de derecho de las mujeres con respecto al manejo de los bosques u otros aspectos de la vida social. El traspaso de poder de la mujer hacia el hombre había comenzado hacía ya tiempo cuando dichos movimientos surgieron, y los hombres aprovecharon el momento para consolidar aún más el patriarcado. En el proceso de cambio en el uso de los bosques, de un sistema de tala y quema a otro de cultivo sedentario en tierras de propiedad privada, y de un acceso comunitario a un acceso privado a los productos del bosque, las mujeres perdieron su fuente de poder y estatus. Los hombres luchaban por recuperar los bosques, no por la igualdad de género. Sin embargo, dicha situación está cambiando y la inclusión de las mujeres en los comités se está transformando en una norma. En muchos lugares se han formado grupos de mujeres para el manejo y la protección de los bosques. Las mujeres son consideradas mejores para las tareas de gestión y producción. Pero estas nuevas normas sobre la inclusión, si bien son aún limitadas en el espacio tanto vertical como horizontalmente, han surgido de un proceso de lucha por parte de las mujeres, muchas veces apoyadas por varios actores externos. Artículo basado
en información extraída de: “Patriarchy at Odds:
Gender Relations in Forest Societies in Asia”, Govind Kelkar and
Dev Nathan (editores), 2003, http://www.gendermainstreamingasia.org/img/b1.pdf;
“Women’s indigenous knowledge of forest management in Orissa
(India), Smita Mishra, http://www.nuffic.nl/ciran/ikdm/2-3/articles/mishra.html Indonesia: el bosque de Wonosobo manejado por la comunidad Wonosobo es un distrito rural en Java Central, cerca de la meseta de Dieng. La mayor parte de sus 18.896 hectáreas de bosque estatal está clasificada como área forestal protegida, ya que las accidentadas tierras altas son la cuenca que alimenta varios ríos importantes. Al igual que el resto de la tierra forestal en Java, el bosque de Wonosobo estaba controlado por la empresa forestal estatal Perum Perhutani, la cual, según los informes de campo, ha dañado severamente o incluso destruido bastante más de la mitad del “bosque estatal”. Cuando el gobierno colonial estaba a cargo de la gestión del bosque de Wonosobo, convirtió la mayor parte de los bosques en las tierras bajas en monocultivos agrícolas y plantaciones. La gente del pueblo fue contratada para trabajar en las plantaciones y para producir madera, pero ya no tenían control sobre la tierra. Sin embargo, a pesar de los siglos de administración colonial, de la conversión de la mayoría de los bosques de las tierras bajas en tierras aptas para la agricultura y del establecimiento de plantaciones, aún existen elementos del manejo tradicional de los bosques en algunas partes de Java donde diversos sistemas coexisten. El término javanés “wono”, incorporado a los nombres de muchas aldeas y pueblos, puede significar bosque, arrozales o huertas ya que la misma tierra es utilizada para plantar árboles, arroz y otros cultivos agrícolas, a veces rotándolos y otras intercalándolos. La gente ha vivido en los bosques de Wonosobo por generaciones, contando con el arroz, la fruta, el ganado y los vegetales para su subsistencia. La venta de productos forestales no madereros es otro medio de ingresos para ellos: miel, resina y fibra. En algunas partes del bosque continuaron aplicando un manejo tradicional del bosque, y desarrollaron un modelo muy sensato de agro-forestería en el cual los miembros de la comunidad deciden colectivamente cómo deberían manejarse los recursos, tomando en cuenta tanto las necesidades económicas como las del medio ambiente. Estos bosques manejados por la gente están mucho más saludables que los manejados por el estado. La diferencia es sorprendente: el bosque comunitario es diverso y floreciente, y el estatal está degradado. Los habitantes del bosque de Wonosobo demuestran que el manejo comunitario del bosque es la mejor forma de asegurar tanto la protección del bosque como la de las personas. Artículo basado
en información obtenida de: “Nature: poor people’s
wealth”, “Communities care for forests”, Walhi/Friends
of the Earth Indonesia, julio 2005, http://www.foei.org/publications/pdfs/poverty.pdf;
“Community forest management, the way forward”, Down to
Earth, http://dte.gn.apc.org/srf3.htm#won
Malasia: convirtiendo manglares en granjas camaroneras El Carbonero Común (Parus major), verde oscuro o amarillo, es una especie de ave que habita en los manglares costeros de Malasia; ambos están desapareciendo mientras el país redobla sus esfuerzos para promover la agricultura. Los agricultores industriales están transformando los pantanos de Kuala Selangor, 90 kms al noroeste de la capital, Kuala Lumpur, en granjas camaroneras, amenazando un delicado ecosistema que es el hábitat de cientos de especies. Productos marinos y madera de los bosques de mangles son una fuente de ingresos para los pobladores. Pero además, los manglares forman una protección natural contra las tormentas o los tsunamis, como el que azotó parte de Malasia peninsular el pasado diciembre, y mostró la importancia de estos bosques para el ecosistema y las vidas humanas. Los manglares protegieron varias islas de Indonesia y la costa noroeste de Malasia de los peores efectos del tsunami, motivando al Primer Ministro Malayo, Abdullah Ahmad Badawi, a pedir su preservación. “Los bosques de mangles no deberían ser tocados, actúan como una barrera para las grandes olas…rompen las olas”, dijo. Los manglares tienen sistemas complicados de raíces profusas que combaten la erosión ayudando a mantener unido el suelo de la costa, formando un escudo contra las olas destructivas y dando sostén a un variado ecosistema que es el hogar de insectos, peces y nutrias. Los cangrejos violinistas azules y anaranjados corren de costado a través del pantano en Kuala Selangor junto con los saltafangos y los caracoles, mientras los monos crestados se balancean en las ramas de los árboles donde aletean 156 variedades de pájaros. Pero a comienzos de este año, una franja de 8 kms de manglares fue transformada en una granja camaronera en Kuala Selangor. Las estadísticas del Departamento de Bosques muestran que en 2003 Malasia peninsular tenía una superficie de 85.800 hectáreas de bosques de mangles, contra 86.497 hectáreas en 2002. “No podemos buscar caracoles y otras cosas aquí. Solíamos obtener 30 kgs antes, pero ahora no hay nada. Simplemente nos damos una vuelta para juntar lo que ha quedado”, dijo Hassan Yatim mientras recogía postes de mangle para su huerta. Las granjas camaroneras también han cambiado el estilo de vida y la dieta de los animales en el pantano de Kuala Selangor. El Martín Pescador, el Alcaudón y las aves zancudas ahora se dirigen a las granjas para buscar un botín fácil, en lugar de cazar su presa en el espeso manglar dentro de las 200 hectáreas de parque natural. Las nutrias de pelo liso también van directo a las granjas camaroneras, particularmente cuando los trabajadores distribuyen el alimento a los camarones. A pesar de la amenaza al ecosistema, el Departamento de Bosques dice que estas granjas son legales ya que parte de los pantanos de Kuala Selangor que antes era una reserva forestal, ahora está clasificada como tierra para la agricultura. Mientras que los beneficios a corto plazo van para las empresas detrás del negocio camaronero, las grandes pérdidas en términos de medio ambiente y medios de subsistencia serán soportadas por la gente del lugar. Extraído y adaptado de: “Development
Threatens Malaysia’s Mangroves”, Jahabar Sadiq, Reuters
News Service, distribuído por The Mangrove Action Project News,
número 158, julio 2005, correo electrónico: mangroveap@olympus.net
|
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858
11200 Montevideo - Uruguay
tel: 598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
wrm@wrm.org.uy