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Boletín del WRM

 

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Número 99 - Octubre 2005
Indice - Opinion - América del Sur - Asia - Oceania - FSC: Revisión de Certificación de Plantaciones


AFRICA

LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS

Camerún: el significado de la pobreza para los Bagyeli

A ojos de los forasteros, los Bagyeli pueden parecer muy pobres. Sus posesiones materiales se reducen a prácticamente nada, tienen poco o ningún dinero y además a menudo no cuentan con una casa permanente. No obstante, uno de los indicadores más importantes de la riqueza de estos pueblos es el acceso que tienen al bosque y sus recursos y el grado de su posibilidad de participar en los procesos de adopción de decisiones relativas a su sustento.

El Banco Mundial aprobó en 2000 el Documento de Estrategia para la reducción de la pobreza en Camerún, convirtiendo a este país en candidato para la reducción de la deuda. Sin embargo, Amigos de la Tierra Camerún expresó inquietudes relativas al hecho de que no se escucharon las voces de pueblos indígenas y tribales como los Bagyeli y que en la estrategia no estaban representadas su percepción ni sus aspiraciones en relación con el desarrollo.

Los ‘pigmeos’ Bagyeli que viven en el parque nacional de Campo Ma’an, en el sudoeste de Camerún, se han mantenido durante siglos gracias a su vasto conocimiento de la flora y la fauna del bosque circundante. Su forma tradicional de supervivencia consistía en la caza, la pesca y la recolección de miel, frutas, ñame silvestre, orugas y caracoles. Cuando salen a cazar se cubren con un polvillo hecho con la corteza del árbol Moabi, que les sirve de camuflaje. Hasta hace poco eran un pueblo nómade que se refugiaba en chozas temporarias construidas con palos y hojas.

Aunque algunos Bagyeli aún siguen las tradiciones de sus mayores, el madereo intensivo, la agricultura y un oleoducto que atraviesa sus tierras han planteado una amenaza para su forma tradicional de vida, así como para la de otros grupos pigmeos. El acceso restringido al bosque afecta la forma de sustento tradicional de los Bagyeli y lleva a la marginación, la discriminación y el empobrecimiento.

A partir del establecimiento del parque nacional de Campo Ma’an, creado por el gobierno como compensación por el daño ambiental causado por el oleoducto Chad-Camerún, la seguridad alimentaria e incluso la supervivencia misma de los Bagyeli están en peligro debido a las restricciones impuestas a sus actividades de caza. La zona es conocida por su notable biodiversidad: cerca de 390 especies de invertebrados, 249 especies de peces, más de 80 especies de anfibios, 122 especies de reptiles, 302 especies de aves y cerca de 80 especies de mamíferos grandes y medianos, todo lo cual ha sido conservado y manejado en forma sustentable por generaciones de pueblos indígenas y locales.

Desde el año 2003, Amigos de la Tierra Camerún, el Programa por los Pueblos de los Bosques y la Fundación Bosques Tropicales apoyan a los Bagyeli para documentar la utilización que hacen del bosque y sus recursos a través de un proceso llamado “cartografía participativa”. La cartografía participativa, muy usada por las comunidades indígenas de Latinoamérica y Asia del Sur, implica que cartógrafos seleccionados por la comunidad recojan información detallada sobre la tierra, sus características y sus recursos. Los resultados ponen de relieve la importancia del bosque y sus recursos para la subsistencia de las poblaciones indígenas de Camerún.

La creación de zonas protegidas en sus territorios ancestrales ha infringido los derechos individuales y colectivos de los Bagyeli, marginándolos y empobreciéndolos. Los Bagyeli creen que cualquier estrategia de reducción de la pobreza propuesta por el gobierno o por financiadores extranjeros debe incluir su participación y basarse en sus derechos colectivos de acceso a la tierra y a los recursos del bosque.

“Si no recoges fruta no puedes tener jabón; si no vas a pescar, no puedes comer sal; si no cultivas plátanos para vender no puedes comprarte ropa. Estoy sucio y no tengo ropa porque no hago nada. Me han prohibido la entrada al bosque” (indígena Bagyeli).

Adaptado de “Nature: Poor people’s wealth. The importance of natural resources in poverty eradication”, julio de 2005, Amigos de la Tierra Internacional, http://www.foei.org/publications/pdfs/poverty.pdf


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Madagascar: minas de ilmenita a cambio de bosques y gente

El gigante minero Rio Tinto, la segunda mayor empresa de minería diversificada del mundo, ha recibido permiso para abrir una enorme mina en la isla de Madagascar, en el océano Índico, que implicará excavar uno de los bosques más singulares del mundo en territorios de población indígena.

QIT Madagascar Minerals, subsidiaria de Rio Tinto, con 20% de participación del gobierno y apoyo del Banco Mundial, es quien está elaborando el proyecto de minería de dióxido de titanio de US$ 775 millones que se pretende llevar a cabo en la región de Fort Dauphin de esta isla.

En diferentes etapas se excavarán hasta 1.000 hectáreas de bosques a lo largo del borde del océano Índico con el fin de extraer ilmenita, el mineral que se utiliza cada vez más para producir el pigmento blanco de dióxido de titanio con el que se da color a pinturas, papel, plásticos y dentífricos, sustituyendo la pintura a base de plomo debido a sus consecuencias sobre la salud. El enorme crecimiento económico de China ha provocado una altísima demanda del pigmento blanco en momentos en que se están agotando otras minas de ilmenita en Australia y Sudáfrica.

La producción comenzará en 2008, luego de que se haya construido un nuevo puerto, financiado en parte con US$ 35 millones del Banco Mundial. Se espera que la capacidad inicial del proyecto de minería alcance las 750.000 toneladas anuales. La operación completa podría durar 40 años.

Amigos de la Tierra ha estado en contra de estos planes desde el principio e incluso uno de sus principales directores, Andrew Lees, murió hace diez años en el mismo bosque mientras investigaba los controvertidos planes para el establecimiento de una mina. Lees era botánico y sentía una pasión especial por los cursos de agua; estaba investigando los efectos de la mina no solamente sobre la vida silvestre sino también sobre el pueblo malgache, gran parte del cual vive en el bosque.

Madagascar tiene más grupos de animales singulares que cualquier otro lugar del planeta. Hay 24 familias de especies que solamente se encuentran en la isla. El más conocido de los animales de Madagascar es el lemur, un bichito de ojos grandes parecido a un mono, del cual hay 32 especies diferentes. Otros animales bajo presión ecológica son las tortugas Angonoka, las tortugas más raras del mundo de las que hoy sobreviven apenas unos centenares, y las tortugas de cuello ladeado.

Tony Juniper, director de Amigos de la Tierra, está horrorizado de que el proyecto haya recibido luz verde. El día que se enteró de la decisión declaró: “Hoy es un día muy triste con muy malas noticias para el pueblo de Madagascar. Rio Tinto está explotando los recursos naturales en el mundo en desarrollo y, una vez más, quienes pagan el precio son los residentes locales. Esta mina no resolverá los terribles problemas de pobreza de la isla pero sí dañará su preciosa biodiversidad”. Añadió que era hora de promulgar leyes internacionales para proteger los intereses de las personas y el medio ambiente. “Cada vez queda más claro que no se puede confiar en las empresas para esto”.

Christine Orengo, la compañera de Lees, dijo: “Hay una terrible pobreza en Madagascar, pero ésta no es la mejor forma de reducirla. Miles de extranjeros vendrán a ocupar los puestos de trabajo y preocupa la propagación de enfermedades como el VIH. Me temo que terminará destruyendo una de las regiones más hermosas del mundo”.

Frente a las críticas, Rio Tinto ha intentado preservar su imagen y prometió replantar el bosque tropical que tiene que tirar abajo para extraer la ilmenita trabajando en parcelas de 50 hectáreas por vez. Lo que haría sería separar el mineral de la arena y luego volver a colocar la arena y reforestar. ¡Como si pudiera “plantarse” un ecosistema floreciente y biodiverso como el bosque!

Juniper afirmó que ninguna empresa puede garantizar que sus planes funcionarán de la mejor manera posible. “Podemos tener montones de planes para la protección del medio ambiente, respaldados por montones de expertos, pero estamos hablando de una mina que funcionará durante 40 años.

¿Qué vamos a hacer si, cuando termine todo, nos encontramos con especies extinguidas y un hábitat arruinado y gente que sigue empobrecida? ¿Quién se va a hacer responsable de todo esto? Nadie. Es la misma vieja historia de siempre: las multinacionales obtienen exactamente lo que quieren, sin importar el costo ambiental”.

Artículo basado en información obtenida de: “Madagascar's unique forest under threat”, agosto de 2005, The Observer, Guardian Unlimited, http://observer.guardian.co.uk/international/story/0,6903,1544101,00.html; “Rio Tinto Mine Lifts Hopes of Madagascar Progress”, Planet Ark, sitio web de Mines & Communities, http://www.minesandcommunities.org/Action/press704.htm


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Sudáfrica: los monocultivos forestales son un camino a la pobreza

Al igual que otros países invadidos por los monocultivos forestales (o el “cáncer verde”, como los llaman algunos sudafricanos), Sudáfrica demuestra que el objetivo de estos planes no fue mejorar la calidad de vida de los residentes locales. Todo lo contrario.

A la información proporcionada por el informe sobre los impactos de la subcontratación en la industria forestal (ver boletín Nº 96 del WRM) se sumaron las impresionantes estadísticas que surgieron del primer taller de estatutos de empoderamiento del sector forestal realizado el 12 de setiembre en Londres.

"Nos preocupa mucho el tema de los trabajadores que cobran entre 20 y 22 Rand [US$ 3-4] por día”, dijo Thami Zimu, productora de madera y caña de azúcar de South Coast, en representación de los contratistas.

"Sería bueno que los estatutos de la BBBEE [una estrategia oficial que aspira a desmantelar el racismo de la economía sudafricana] procurasen brindar directrices sobre cómo evitar esto”.

Añadió que los bajos salarios de los trabajadores se debían en gran medida a lo poco que los grandes contratistas pagaban a los subcontratistas.

Una persona del público se lamentó de que los principales contratistas del sector forestal no participaran de las audiencias públicas. “Si estuvieran aquí les explicaríamos en detalle las penurias y el abuso que sufrimos como trabajadores de zonas rurales, incluso las mujeres y los jóvenes”. La persona que representó al distrito de ORTambo dijo que “a muchas mujeres las cargan en los camiones y las tratan mal, y además les pagan poco”.

Se han señalado como causa fundamental de los problemas del sector las relaciones desiguales de poder entre subcontratistas y grandes contratistas, que se relacionan con la elevada tasa de subcontratación estatal, que se calcula asciende al 90% de todas las actividades forestales.

A la herencia de devastación social, económica y ambiental de las viejas estructuras coloniales se suman los monocultivos de árboles, que no han hecho otra cosa que seguir el camino del empobrecimiento, desigualdad, exclusión y degradación del medio ambiente.

Artículo basado en información obtenida de: “South African forestry labourers are paid as little as R20 a day”, Zine George, enviado por Phillip Owen, GEASPHERE, correo-e: wac@geasphere.co.za, www.geasphere.co.za


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Tanzania: ¿privatización o piratización de nuestros bosques?

La manía privatizadora nos ha atacado como una plaga inevitable. La lista de privatizaciones se expande inexorablemente. Lo admitamos o no y cualquiera sea el lenguaje que utilicemos para racionalizarlo, el hecho es que las instituciones de Bretton Woods y los poderes occidentales dominantes están obligando a los gobiernos africanos a tragarse las privatizaciones. Incluso la llamada reducción de la deuda del Grupo de los 8 (países industrializados) se basa en la privatización, que es una de sus condiciones. Y las instituciones de Bretton Woods tienen una forma particular de discutir.

Los fracasos de la privatización se utilizan como argumentos a favor de una mayor privatización de más recursos, con el pretexto de que “si no se privatiza lo suficiente, no se podrán ver sus beneficios”. Y por supuesto que el éxito de la privatización de por sí llama a más privatizaciones. De uno u otro modo el argumento se basta a sí mismo.

La primera teoría fue que las empresas paraestatales que daban pérdidas eran una carga para el contribuyente. La privatización garantizaría que se convirtieran en empresas eficientes que pagaran sus impuestos. Aunque, claro está, las primeras paraestatales que se privatizaron, como las cervecerías, no daban pérdidas. Hay que ser un genio para perder en el negocio de la cerveza. Su “rápido éxito” en términos de retornos y recaudación fiscal se usó para justificar otras privatizaciones.

Obviamente ningún inversor privado compraría una empresa que da pérdida. Por lo tanto hay que venderlas a precios ridículos sin obligaciones ni daños. Las obligaciones tiene que asumirlas el Estado, es decir, el mismísimo contribuyente que se suponía sería rescatado de la empresa paraestatal que daba pérdida. Invariablemente una de las primeras víctimas de la privatización son los trabajadores, que son despedidos por millares. Los nuevos propietarios se niegan a pagar compensaciones por desempleo. Esto lo tendrá que hacer el gobierno, si es que se hace. Por lo tanto el contribuyente asume otra responsabilidad al tiempo que algunos de ellos dejan de contribuir y pasan a sumarse a las colas de desempleados.

Ningún especulador privado querría invertir su capital si no obtuviera ganancias, y no solamente ganancias sino enormes ganancias. Hoy en día África ofrece altos porcentajes de retorno sobre el capital gracias a su riqueza de recursos y sus gobiernos dependientes. Como dijo Mwalimu (Julius Nyere) una vez, África atrae solamente a misioneros y mercenarios: misioneros para consolar a los pobres y mercenarios para supervisar el saqueo.

Pero lucrar implica ciertas condiciones mínimas. Es el Estado quien asume la carga de crear el entorno que permita al capital obtener sus lucros: construir la infraestructura y suministrar agua, electricidad y telecomunicaciones baratas, controlar a los trabajadores rebeldes, mantener la ley y el orden y poner a disposición varios proveedores de servicios, desde entretenimientos a alimentación, pasando por empresas de seguridad, para atender a la nueva "comunidad de expatriados". Se cree que África tiene hoy más inmigrantes que en la época de la independencia.

Pero luego nuestras empresas paraestatales de agua, electricidad y teléfono no son eficientes. Sus tarifas son altas. Nuestros mercados están por debajo de la norma, nuestra carne no es higiénica y nuestros tomates y cebollas y naranjas no alcanzan el tamaño mínimo. Entonces las instalaciones también tienen que ser desnacionalizadas, a veces directamente mediante la venta y si no gracias a contratos de arrendamiento y gestión. Si hay gente ocupando hay que desalojarla para hacer lugar a supermercados y aldeas de expatriados para que haya carne asada sudafricana y cereales suizos.

Pero tampoco es tan fácil convertir estas instalaciones en negocios lucrativos. Las fábricas y la maquinaria son anticuadas. Sus sistemas de facturación tienen montones de agujeros. Dado que las ganancias o las comisiones dependen del ingreso, habrá que importar medidores de agua y de electricidad más eficientes. Una vez más se llama al Estado para que proporcione la financiación que permita la rehabilitación. Se ve forzado a obtener préstamos del Banco Mundial y de cualquier otro para ayudar al inversor a importar la maquinaria necesaria. Por supuesto, la deuda y sus intereses se pagan con dinero del contribuyente, tanto el de hoy como el que todavía no nació. Mientras la deuda pública aumenta, las ganancias privadas se disparan; todo en nombre del desarrollo.

La actividad lucrativa de las empresas tiene que buscar nuevos terrenos constantemente. De fabricar productos a convertir bienes públicos en productos, el capital empresarial se mueve de la fabricación a los servicios públicos, la educación y la salud, el agua y la energía, y de mercantilizar la tierra a privatizar los bosques.

La privatización y comercialización de los productos del bosque es la nueva tendencia. Un artículo reciente publicado en periódicos de Tanzania informa sobre el acuerdo para arrendar la plantación de teca de Longuza a la empresa Kilombero Valley Teak Company (KVTC) y esto no es más que la punta del iceberg. Los bosques se han vuelto importantes para el capital empresarial a causa no solamente de los recursos madereros sino también de los recursos biológicos. Por esto mismo, las consecuencias de entregar los bosques al capital empresarial va mucho más allá de la deforestación, pues el capital los convertirá en productores de materias primas para sus laboratorios de ingeniería genética.

La privatización de los bosques y los productos del bosque ha generado gran resistencia en Asia y Latinoamérica e incluso en algunos países desarrollados, entre ellos Canadá y Estados Unidos. Las consecuencias y los efectos de la privatización de los bosques son de largo alcance y se han debatido y discutido en otros países.

Tenemos que aprender de la experiencia de los demás y reevaluar la nuestra. Que el incidente de Longuza abra un amplio debate sobre el tema de la privatización en general y, más en particular, lo que implica la privatización, sea de la forma que fuere, de uno de nuestros principales recursos y patrimonio, nuestros bosques.

No entreguemos nuestro sustento del futuro a los piratas de las corporaciones.

Por Issa Shivji, Pambazuka News, http://www.pambazuka.org/index.php?id=29614

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