Smurfit Cartón Colombia y las plantaciones forestales
por Herney Patiño Ríos
Grupos Ecológicos de Risaralda – GER, CANOA
Colombia

Colombia se localiza en la esquina noroeste de América del Sur, con territorio en dos hemisferios y costa en los océanos Pacifico y Atlántico. Es zona de confluencia intertropical de los vientos y estrella hidrográfica surcadas por los ríos Amazonas, Orinoco, Magdalena, Atrato, entre muchos ríos. Colombia posee una amplia complejidad biológica, geográfica, geológica, edáfica, climática y ecosistémica.

La cordillera de los Andes, con cuatro ramificaciones dentro del territorio nacional, se caracteriza por la alta fertilidad en sus laderas y valles interandinos, donde la variación altitudinales gestan cientos de microclimas.

Adaptadas a un medio ambiente tan excepcional, la población colombiana es heterogénea y diversa en lo cultural, étnico y socioeconómico. Para mediados del siglo veinte fueron utilizados instrumentos de fuerza militar para dirimir las luchas por la tierra de buena calidad, lo que generó una intensa migración de pequeños propietarios hacia los centros urbanos o hacia zonas de baja o exigua productividad. Los conflictos sociales han facilitado la concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos.

Hasta finales del siglo diez y nueve no se había hablado de la plantación de árboles en Colombia, ya que en ésta época la política de Estado se orientaba a abrir tierras para la agricultura. En las últimas décadas del siglo diez y nueve y principio del veinte se importaron semillas de ejemplares que usaron con fines de ornamentación. De esta época datan los primeros ejemplares de Eucaliptus globulus y Cupresus lusitanica plantados en los alrededores de Bogotá y Medellín respectivamente.

Las plantaciones forestales propiamente dicha se fue abriendo paso, como iniciativa de gobierno, para la protección de aguas y suelos. Fue así como entidades Municipales procedieron a realizar plantaciones en cuencas hidrográficas generadoras de agua para consumo de las ciudades en las décadas de los años 1920 y 1930.

En el decenio de 1940 – 1950 se continúo la política de sembrar eucaliptos, cipreses en las cuencas hidrográficas y se inicio la plantación de los primeros cultivos comerciales en Antioquía y Cundinamarca. En los años de 1950 a 1960 el instituto de defensa forestal y colonización, creo los primeros viveros forestales de fomento apoyadas por las secretarias de agricultura de los departamentos se instalan plantaciones en las principales cuencas hidrográficas del occidente colombiano. Puede decirse que esta actividad de sembrar árboles se inicio en firme en esta década pero para proteger el recurso hídrico.

En el periodo de 1960 hasta el presente se crearon las corporaciones forestales y se incrementó las plantaciones por la empresa privada con el establecimiento de sembrados de carácter comercial. En la actualidad los particulares, han tomado la iniciativa de las plantaciones industriales y el Estado ha continuado con la protección de las cuencas hidrográficas y la promoción general de la actividad, para lo cual desarrolla una serie de normas que benefician a los particulares y a la empresa que la realiza.

Las plantaciones comerciales se hallan ubicadas principalmente en el occidente del país, en los departamentos de Antioquía, Caldas, Quindio, Risaralda, Valle y Cauca; en las cuales predominan especies vegetales de fibra larga (pinos y cipreses), en tanto que en los departamentos de Cundinamarca y Boyacá predominan el Ecaliptus globulus

Desde el año 1970 en el departamento del Cauca se hizo uno de los primeros foros sobre el daño ambiental de las plantaciones de coníferas a instancia de la Asamblea Departamental del Cauca y posteriormente el Estado contrata, por intermedio de COLCIENCIAS, un estudio sobre la recuperación de los ecosistemas naturales y en este estudio se hace y se repite toda la información sobre el daño de las plantaciones forestales y varias universidades y organizaciones ambientales siguen ampliando información sobre sus impactos negativos en la fauna, flora, suelo y en las poblaciones indígenas y campesinas. En la década del noventa, Varios Concejos Municipales han restringido estas plantaciones para cuencas abastecedoras de agua y la Corporación Autónoma del Quindio sancionó a la "reforestadora andina" de Cartón Colombia por hacer quemas de vegetación para favorecer las plantaciones.

La presencia de Smurfit Cartón de Colombia esta ligada a las actividades de tala de selva nativa en el choco biogeográfico (Bajo Calima), a la presencia de plantaciones forestales con fines comerciales, la contaminación del río Cauca y de la atmósfera de Yumbo (Municipio del Valle donde esta la fabrica de Cartón Colombia).

Sus orígenes se remontan a los años 1957 cuando se creó Celulosa y Papel de Colombia S.A. (Pulpapel). Sus socios eran el Instituto de Fomento Industrial (IFI), Cartón de Colombia y la Container Corporation of América, un subsidiario de la Mobil. Mas adelante vendió sus acciones a Cartón de Colombia y se llamo simplemente Smurfit Cartón de Colombia. La Smurfit es el socio mayoritario, con el 67% de las acciones; pero participan también algunos accionistas colombianos; entre ellos el más importante es Carvajal S. A..

Smurfit Cartón de Colombia S. A, forma parte de la multinacional Jefferson Smurfit Group plc, una de las más grandes productoras en el mundo de empaques a base de papel. Además de sus instalaciones en América Latina, la compañía opera en varios países de Europa, en Estados Unidos y en la China. Tiene su sede principal en Dublín, capital de la República de Irlanda.

En 1993 el 70% de sus ganancias las obtiene Venezuela, México y Colombia.

Las facilidades para obtener estas ganancias, en Colombia, se asocia al poder político de la Smurfit adquirido por el papel protagónico de ACOFORE (Asociación Colombiana de Reforestadores) y consiste en tener una legislación favorable para su negocio. En la ley 99 de 1993, le asigna un lugar en el consejo nacional Ambiental con "un representante de los gremios de la actividad forestal". Por lógica le corresponde a Cartón de Colombia.

Entre la cantidad de beneficios y acomodos de ley que ha adquirido la Smurfit, para facilitar las operaciones y así sus ganancias se resalta:

  1. Ley 139 de 1994, establece los Certificados de Incentivo Forestal – CIF, como "un reconocimiento del Estado Colombiano a las externalidades positivas de la reforestación en tanto los beneficios ambientales y sociales generados ...". En el Decreto Nro. 1824 de 1994, donde reglamenta la Ley 139 el gobierno da las definiciones, programación y administración del Incentivo Forestal y allí en el capitulo cuarto sobre las áreas de aptitud forestal y las especies forestales en su artículo vigésimo séptimo- Calificación de especies introducidas como autóctonas : dice "Para que un proyecto de reforestación con especies forestales introducidas pueda beneficiarse con un incentivo similar al establecido para las especies forestales autóctonas (...), será necesario que se demuestre como resultado de estudios científicos o de investigación aplicada que la especie presenta calidades excepcionales para poblar y conservar y regular aguas".
  2. A lo largo de los últimos 20 años empezaron aparecer en los reglamentos toda clase de créditos de fomento y de beneficio fiscales diseñados para estimular la llamada "reforestación". Smurfit Cartón Colombia no esta obligada a pagar sino un mínimo de impuestos.
  3. Del Estatuto Tributario, son cinco los principales beneficios que los legisladores han dictado con el ánimo de fomentar la "reforestación":
  1. Descuento puro y simple del 20%, para el establecimiento de nuevos cultivos y en las áreas de plantación autorizadas por el gobierno, de su renta gravable en el momento de presentar su liquidación de impuestos.
  2. Presunción de costos, se presume de derecho que el 80% del valor de la venta de productos en cada ejercicio gravable corresponde a los costos y deducciones inherentes a su explotación de la cosecha. Es decir solo esta obligado a declarar como ingreso sino el 20% de los ingresos recibidos a raíz de la venta de su producto.
  3. Deduciones especiales por inversión en la empresa reforestadora: "las personas naturales o jurídicas que realicen directamente inversiones en nuevas plantaciones (...) tendrán derecho a deducir anualmente de su renta el valor de dichas inversiones que hayan en el respectivo año gravable".
  4. Exoneración de la renta presuntiva. Las plantaciones por ser una actividad que tienen "un periodo improductivo" por lo menos de 10 años, durante este tiempo, la empresa declara una renta menor del 8% de su patrimonio, el Estado no pide ninguna soporte de esta operación.
  5. La reforma tributaria de 1995, exoneró de impuestos sobre prestación de servicios técnicos relacionado con las plantaciones forestales.

Finalmente, lo que ha logrado la Smurfit con la asociación de reforestadores – ACOFORE, es muy lesivo para los intereses del país, mientras los agricultores grandes, medianos y pequeños viven en crisis y sin un apoyo claro para las actividades agropecuarias, se crean para Smurfit todas las facilidades para que esta empresa transnacional siga aumentando su capital sin importar los daños ecológicos y sociales que genera en las comunidades indígenas y campesinas de Colombia. Problema que va en aumento, cuando el Estado reconoce que el 69% superficie continental es de aptitud forestal y solo él 46% de dicha área esta en bosques. Además un buen porcentaje de las tierras incorporadas a actividad agropecuaria son de aptitud forestal y están en manos de un número importante de minifundistas que dependen sus ingresos de ciclos cortos de cosecha y jornales (días de trabajo agrario) en limpias, control de organismos no deseados y fertilización.
 



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