DESPUÉS
DE CINCUENTA AÑOS DE DESTRUCCIÓN Y ATROPELLOS LA "Smurfit
Kapa - Cartón de Colombia" RINDE CUENTAS AL PUEBLO
COLOMBIANO Y AL TRIBUNAL PERMANENTE DE LOS PUEBLOS – CAPITULO
COLOMBIA
El Tribunal Permanente
de los Pueblos – Capitulo Colombia, se reunió del 26
al 27 de febrero del 2007 en el bajo Atrato, para juzgar a las empresas
transnacionales por el tema de la Biodiversidad y la explotación
de los recursos naturales en Colombia. Las comunidades participantes,
las organizaciones sociales entre ellas las ambientales, acusaron
a la Smurfit Kapa - Cartón de Colombia "por violación
de derechos humanos, ambientales, sociales y culturales. Específicamente
por: destrucción de selvas húmedas tropicales, bosques
andinos y otros ecosistemas y por destruir el tejido social, medios
de producción tradicional y cultural de las comunidades;
suprimir y contaminar fuente hídrica; influir la formulación
de políticas gubernamentales en el país y presionar
a funcionarios del Estado en pro de los intereses de la multinacional;
ocultar información relacionada con la empresa y manipular
los medios de comunicación tanto a escala regional como nacional;
usar falsos postulados, información y publicidad mentirosa
para justificar sus actividades y enmascarar los impactos generados;
acusar y criminalizar con argumentos falsos a quienes denuncian
su accionar incorrecto".
En cincuenta años
de presencia de la empresa en el territorio colombiano ha destruido
buena parte de la zona selvática húmeda tropical del
bajo Calima en el departamento del Valle del Cauca (Choco biogeográfico)
y Bosque Andino, rastrojos altos y otros ecosistemas en los departamentos
del eje cafetero. Ha desarrollado plantaciones en territorio de
las comunidades indígenas que viven en los departamentos
del Cauca y de Caldas; también tienen sembrados en tierras
donde se desarrollaban actividades agrícolas y ganaderas
que dinamizaban las economías agrarias de las poblaciones
en los departamentos del Cauca, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío,
Tolima y Antioquia.
Como pruebas de las acusaciones a la Smurfit Kapa - Cartón
de Colombia se entregó por parte de los denunciantes un libro
escrito por el Joe Broderick, (El Imperio de cartón –
Impacto de una multinacional papelera en Colombia) donde se presenta
la investigación financiada por el Proyecto Biopacífico
Ministerio del Ambiente PNUD – GEF /92 /G31. Resalta, el autor
que en el año 1993 cuando estuvo viviendo Dublín,
conoció que el 70% de las ganancias de la “Smurfit
” las obtiene en los países de Venezuela, México
y Colombia. Se recoge ampliamente los daños ocasionados por
la tala rasa en las zonas transicionales entre bosque muy húmedo
tropical y bosque pluvial tropical en la región Pacífica
de colinas bajas al sur del río San Juan y el río
Calina, en el Choco biogeográfico. “En un informe del
biólogo norteamericano Faber Langendo en 1990 manifiesta
que desde cuando Cartón Colombia inicia la fabricación
de pulpas a partir de maderas duras tropicales, la planta localizada
en Yumbo Valle se abasteció principalmente de los bosques
del Pacífico por medio de permisos y concesiones; algunos
de estos datan desde el año 1959. “Todo inicio, en
el año 1957, cuando se creó Celulosa y Papel de Colombia
S.A (Pulpapel). Empresa conformada por el Instituto de Fomento Industrial,
Cartón de Colombia y la Container Corporatión of América;
las dos empresas fueron adquiridas por Cartón Colombia y
se constituyo una nueva empresa denominada Smurfit Cartón
Colombia”. En los impactos originados, por la Empresa en estas
zonas de Colombia, se resalta a afectación a las comunidades
afrodesendientes y a las comunidades indígenas de la etnías
Embera y Waunamas.
En las zonas de explotación
forestal, las comunidades afrodescendiente e indígenas, sufrieron
cambios culturales, por la presencia de las empresas madereras asociadas
con cartón Colombia, son muy impactantes por imponer un proyecto
de vida homogenizante y hegemónico, generando pérdida
de saberes y valores, que presiona y crea inseguridad y pérdida
territorial para las comunidades tradicionales asentadas en la región,
y que convierte la naturaleza en mercancía. El daño
a la comunidad Waunama es muy grave al ver desaparecer (con la tala
rasa) muchos árboles cuya madera ha sido de importancia tradicional
para la fabricación de canoas, baúles y demás
utensilios, como de otras especies vegetales apreciadas por su valor
alimenticio, medicinal o ritual. Con la actividad maderera extractiva
y la destrucción de habita se han perdido una cantidad de
animales de monte, tales como tatabra, pavas, guatines, guaguas,
paletones y loros; además de muchos peces que ya no se encuentran
en los ríos. Todos estos apartes testimoniales y documentales
se incluyen en el libro “El Imperio del Cartón”.
Para evitar la socialización y divulgación del libro
escrito por Joe Broderick, en el año 1998 la Corporación
Autónoma del Valle del Cauca – CVC, suspendió
el préstamo del auditorio y los asistentes en las puertas
de la Corporación decidieron escuchar la presentación
en las escalas de la entrada a la CVC. Misteriosamente el libro,
el Imperio del Cartón, desapareció de los puntos de
venta.
En el año 1978,
Smurfit Kapa - Cartón de Colombia, compró tierras
a los terratenientes y plantó pinos en las fincas el Diamante
y la Elvira localizadas en los municipios de Buenos Aires (cauca),
vereda la Paila. Estas fincas desde la década del 60, estaban
en proceso de reclamo por las comunidades paeces por ser territorio
ancestral. Los indígenas realizaron acciones de recuperación
de su territorio ocupando estas y otros predios; las comunidades
querían evitar la compra de más predios y parar el
avance de la Smurfit en el Cauca, por ser irrespetuosa con la naturaleza
y la flora local; como ejemplo tenías lo sucedido en la Balsa
(Cauca), donde se sembró una finca de mil hectáreas
con eucaliptos y fue precedida por la destrucción de los
árboles nativos; los indígenas fueron desalojados
por el Ejercito Nacional, hubo demandas penales y encarcelamiento
de algunos líderes.
En el año 1984
fue reconocido oficialmente el cabildo, lo cual permitió
el establecimiento de un resguardo de acuerdo con las normas vigentes.
A pesar de ello siguieron por parte de las comunidades indígenas
las recuperaciones de tierras por varios años. También
se presentaron asesinatos de líderes indígenas: en
el año 1985 el indígena Luciano Labio y su esposa
fueron asesinados. Este asesinato lo realizó la guerrilla
de FARC, pero se denuncia por parte de los paeces en la zona, un
modus vivendi de la empresa con este grupo guerrillero y han convivido
por muchos años. Algunos de sus miembros (o ex miembros)
parecen figurar como miembros de la compañía Smurfit
cartón Colombia, entre ellos el vigilante de la finca el
Diamante.
En el año 1989, en presencia de las autoridades regionales,
los paeces y la empresa Smurfit cartón Colombia firma el
llamado acuerdo de Jamundí, comprometiéndose a mantener
el status quo hasta no llegar a un acuerdo definitivo de establecer
un resguardo indígena para la comunidad paez de la Paila.
A pesar del acuerdo, continuo la siembra de productos alimenticios
por parte de la comunidad indígena en las fincas en disputa
y por parte de la empresa se desplegó su inmenso poderío
y su reconocida influencia ante las autoridades regionales y nacionales.
En este contexto los paeces denuncian “la manguala”
que existe entre Cartón y algunos funcionarios departamentales
y municipales del Cauca, al actuar en los desalojos de las fincas
recuperadas sin los procedimientos legales pertinentes.
La Snurfit cartón
Colombia, aparentemente suspendió actividades en la región
de la Paila en el año 1990; pero en el año 1991 crea
la empresa “Agroforestal el Naya S.A”, donde algunos
de sus socios, según denuncias de los paeces, son “de
familia FARC”. La “nueva empresa” compra las tres
fincas que están en disputa con las comunidades indígenas
en 136 millones de pesos, pagados así: 800 millones de cuota
inicial y el saldo pagado en el término de 12 años
(...) con el beneficio económico que genera a los campesinos
el haberse convertido igualmente en contratistas de la compañía,
para explotar la cosecha de las plantaciones allí existentes.
Con esta empresa, la Smurfit evitaba el peligro de que sus pinos
fueran a caer en manos de los indígenas (por expropiación
o apropiación como tierras del resguardo por parte del INCORA),
además la Smurfit cartón Colombia aseguró su
continuidad en la zona y el derecho de seguir la explotación
maderera sin los gastos y responsabilidades que supone la propiedad
de la tierra y los rubros laborales para la extracción de
madera. Ahora, aparentemente la Smurfit, queda por fuera pero reciba
la madera, y todo corre de cuenta de los socios de Agroforestal.
El conflicto social, entre la Smurfit y los indígenas, toma
una nueva presentación: entre indígenas y campesinos
con relaciones cercanas a las FARC.
Los asesinatos de lideres
indígenas continua: en el año 1992, otro miembro de
la comunidad fue asesinado, Miguel Labio Quiguanas, fue detenido
por soldados del Ejercito Nacional mientras viajaba en bus con otros
indígenas; su cadáver fue hallado más tarde
vestido de uniforme. El autor del libro el “Imperio del Cartón”
visito la zona de la Paila, en octubre del año 1995, “encontró
a la gente de la zona sacudida por una hola de masacres”;
además de una gran actividad de la Smurfit , ahora llamada
Agroforetal el Naya S.A, comprando más tierras para unir
sus predios y evitar que las comunidades indígenas se apropien
de ellos. Los antiguos socios de Agroforestal algunos se retiraron
y otros fueron asesinados.
La penetración
de las plantaciones de coníferas en el occidente del departamento
de Cauca por parte de Smurfit Cartón de Colombia, ha corrido
de manera paralela con la negación sistemática de
derechos colectivos ligados a la apropiación legal de territorios
y aún más grave, ha potenciado - al empujar las masas
de campesinos, indígenas y afrodescendientes a la alejada
región del Naya a cultivar coca - la ocurrencia de hechos
tan dolorosos para la historia del país y del mundo como
la horrenda masacre del Naya, ocurrida por los paramilitares en
abril de 2001, que dejó un saldo cercano a los 100 muertos
según la comunidad o 70 muertos según la Fiscalía
General de la Nación.
Al inicio de la década
de los años noventa, con la construcción de la represa
de la Salvajina, se inició un movimiento que reivindicó
la entrega de tierras y la construcción de vías en
la parte alta de los ríos Timba y Marilópez del Municipio
de Timba. Esta carretera, fue apropiada de manera inmediata por
la Empresa cartón de Colombia, la cual no satisfecha con
aprovecharse de las movilizaciones sociales, arremetió una
agresiva estrategia de compra de tierras para instalar plantaciones
de Pinos en las áreas altas donde nacen las fuentes de agua
y se localizan los relictos del bosque primario altoandino.
Las comunidades de la
Alsacia, Agua Blanca y la Esperanza y el Resguardo Indígena
de la Paula, las que emprendieron con mayor fuerza la recuperación
de tierras y las demandas de titulación, fueron hábilmente
engañadas por Cartón de Colombia y divididas. Para
esto, la empresa cooptó a dirigentes con el argumento de
constituir una empresa de la comunidad denominada Agroforestal Naya
S.A, a la que colocó la misión de impedir cualquier
titulación colectiva en las áreas donde están
localizadas las plantaciones de Pinus patula.
Ante esta situación,
muchas familias provenientes de esta zona, tomaron la decisión
de ocupar tierras en la región del Naya, ubicada en la vertiente
del Pacífico, en donde inicialmente establecieron sistemas
de producción agrícola, que ante la excesiva distancia
y el absoluto abandono estatal optaron por la siembra de cultivos
de uso ilícito. En abril de 2001, a pesar de haber estado
enterado la brigada militar localizada en la vecina y cercana localidad
de Santander de Quilichao, la propia defensoría del Pueblo
y todas las instituciones estatales encargadas de atender las alertas
tempranas emitidas por las comunidades, se presentó una de
las masacres más violentas de la historia colombiana por
parte de grupos paramilitares, en la que descuartizaron, aserraron,
arrojaron a los precipicios y asesinaron de manera generalizada
por donde iban pasando a una cantidad de indígenas, campesinos
y afrodescendientes que aún no ha podido determinarse de
manera certera. La impunidad que cobija este episodio y el encarcelamiento
por la Armada de los paramilitares rescatados en la parte baja del
río, caracteriza el estado actual de injusticia con los pobladores
del Naya.
Hoy, la siembra de Pinus
sigue avanzando, dominando el paisaje y arrasando el bosque primario,
las comunidades del Alto Naya no han contado con la titulación
del territorio y la localidad de Timba sufre una escasez notoria
de aguas. Las comunidades del Alto Naya, consideran que dentro de
los grandes proyectos que amenazan la integridad del territorio
y la vida de las comunidades, está por supuesto el avance
demoledor de Cartón Colombia, con su mascara Agroforestal
Naya S.A., ahora con la presencia paramilitar en la región.
Smurfit Kapa - Cartón
de Colombia, tiene plantaciones de Pinos en la parte central del
departamento del Valle del Cauca, en los municipios de Darien Calima,
Restrepo, Tulúa y Sevilla. La característica general
de estos municipios, antes de la presencia de la Smurfit cartón
Colombia es la producción de alimentos por parte de campesinos
en su mayoría en pequeños predios. La agricultura
tradicional en pequeñas parcelas que abastecían los
centros poblados y áreas ganaderas de terratenientes dominaban
el paisaje.
En Darien Valle, cartón
Colombia, compra tierra de vocación agrícola y ganadera:
fincas como la Cecilia, la Estrella, la Cristalina, la Samaría;
que en su época de producción agropecuaria poseía
más de 1000 reses de ganado (engorde y leche), extensos cultivos
de caña, trapiche para la producción de panela, café,
plátano, maíz, frutales. En el perímetro de
la finca la Samaria se localizaban 40 casas para alojar los trabajadores,
además de una escuela oficial para la población infantil.
Todas estas edificaciones fueron demolidas por el desplazamiento
de sus moradores a causa del avance de las plantaciones de pino
de la Smurfit cartón Colombia. La economía del municipio
se afecto y la falta de fuentes de trabajo obliga a la migración
del campesino al área urbana, aumentando el desempleo y la
mendicidad. Por todo lo anterior, en el municipio surgió
el Comité Cívico – NO AL PINO; entre las exigencias
incluían: No acabar la zona agropecuaria productora de alimentos,
No desplazar miles de trabajadores, No desplazar campesinos a la
ciudad, No desvalorizar la propiedad rural y urbana, No acabar la
rentabilidad de los negocios.
En respuesta a los cuestionamiento
hechos por el pueblo de Darien Valle, Cartón Colombia S.A.,
cínicamente responde por un comunicado dado a la población
por la división forestal de la empresa en agosto de 1982:
“Cartón de Colombia no compra ni ha comparado tierras
agrícolas para sembrar pinos”. En noviembre 5 del mismo
año lanza otro comunicado donde manifiesta: “... el
mejor uso que podría dársele a la tierra de la cuenca
alta del río Calima era establecimiento de bosque para la
producción industrial de madera”. Con este comunicado
quería pasar por alto estudios de Instituciones del Estado
Colombiano, donde manifiestan; “El municipio del Darien, localizado
en la zona cafetera dentro de la región central ha sido afectada
por las cenizas volcánicas de grano fino. Siendo los suelos
con este material los que ocupan mayor extensión dentro de
la zona cafetera. Caracterizado de un relieve ondulado, suelos profundos,
ricos en materia orgánica de mediana fertilidad, pero de
excelentes condiciones físicas. En estas zonas no ocurren
diferencias climáticas tan pronunciadas, por lo cual se presenta
una agricultura más homogénea, con predominio del
café y el plátano (...) ”.
La situación vivida
por la población de Darien Valle se repite en los municipios
del centro del Valle del Cauca: Sevilla, Restrepo y Río Frío
donde la Smurfit cartón Colombia ha comprado tierras. En
Sevilla Valle esta empresa encontró la oposición de
la comunidad liderada por el periodista Mario Pineda y desde su
boletín “La Razón” enfrentaba la arremetida
de compra de tierras en su municipio y la siembra de pinos. Misteriosamente
fue asesinado. En Río Frío, para evitar que se asociaran
las comunidades para rechazar la presencia de la Smurfit, evitaron
que el cura del pueblo fuera líder protagónico, como
sucedió en Darien Valle, lo comprometieron arreglando y pintando
la iglesia. Situación denunciada en su época por la
comunidad.
Después de más
de 20 años de instaladas las plantaciones en el centro del
Valle del Cauca se hizo un reconocimiento del terreno, con Ricardo
Carrere director de la la organización mundial de Protección
de los Bosques, se pudo constatar los impactos ambientales de las
plantaciones: se observo las infraestructuras públicas abandonadas,
las casas desocupadas, las vías deterioradas por el paso
de las tracto mulas con madera. Y un gran resentimiento contra la
Smurfit, en las palabras de los pocos habitantes que quedan en estas
zonas del país, no ven la generación de empleo y cuando
llega por las cosechas es contratado y la paga se calcula con ingenieros
para que no sobre pasen ciertos topes. Manifiestan las periódicas
fumigaciones (cada tres meses) con sustancias toxicas ya prohibidas
para controlar las hormigas y cualquier brote de vida en los suelos
ocupados por los pinos. Estos venenos son lavados por las lluvias
y llegan a las fuentes hídricas. Cuentan como las fuentes
hídricas han perdido caudal, no se observa vida silvestre
y se incrementaron las serpientes venenosas. Los caminos y carreteras
que antes circulaban libremente son interrumpidos por las plantaciones
y vigilados con guardias armados.
Entre los testimonios
presentados contra la Smurfit Kapa - Cartón de Colombia,
se escucho la del director de la Fundación Ambiental Cosmos,
que acusó a la Reforestadora Andina de propiedad de cartón
Colombia, de “realizar inmensas quemas en el año 1993
(en pendientes altísimas y suelos muy delicados) de los despojos
que quedaron de su última cosecha de pinos. Esas quemas están
secando y quemando las pequeñas manchas de vegetación
nativa que aún subsisten. La misma empresa está derribando
buena parte de la vegetación nativa ....”. Esta situación
se dio a conocer a la Corporación Autónoma del Quindío
y empezó a investigar, escucho los argumentos de la Smurfit
y llego a la conclusión de exonerar de toda responsabilidad
a la Reforestadora Andina S.A. La compañía entablo
una acción penal contra el director de la Fundación
Cosmos, con muchos argumentos y en varias instancias de la justicia
se rechazó la demanda. A la Corporación Regional Autónoma
del Quindío dio a conocer la Resolución Nro. 00.0360
del 26 de agosto del 1994 para “sancionar con multa a la Compañía
Reforestadora Andina S.A., por valor de nueve salarios mínimos
mensuales legales vigentes, por infracción forestal consistente
en el mal manejo dado a las prácticas de quemas y residuos
forestales productos del bosque plantado cosechados, y el incumplimiento
de las recomendaciones técnicas y legales exigidas en el
permiso de aprovechamiento....”.
Smurfit Kapa - Cartón
de Colombia, en su plan de expansión por la zona andina de
Colombia, principalmente en las vertientes orientales de la cordillera
Occidental y vertiente oriental de la cordillera Central, esta sembrando
plantaciones de pinos y eucaliptos en los municipios del Quindío,
Risaralda, Caldas y Tolima. Integrando así en un macroproyecto
de áreas plantadas que involucra a seis departamentos, donde
todos los impactos de orden social y ecológico se repiten.
En el municipio de Santa Rosa del departamento de Risaralda se asentó
y para contrarrestar los cuestionamientos de las comunidades controla
los medios de comunicación y desarrolla las plantaciones
con aportes del gobierno central en los planes Verdes y el desarrollo
de núcleos agroforestales. Los mayores impactos en este departamento
(municipios de santa Rosa y Pereira) se concentran en las afectaciones
en las cuencas y microcuencas abastecedoras de aguas para consumo
humano, donde se denuncia por parte de la comunidad la perdida de
caudales, secamiento de quebradas y contaminación con químicos
cuando hacen los controles de especies no deseadas o cuando explotan
la plantación con tala rasa y aumentan los sedimentos en
las vertientes afectando las bocatomas e infraestructuras de tratamiento
del agua.
Para buscar aceptabilidad
en las regiones intervenidas utilizan propaganda engañosa,
por muchos años financiaron el programa de Naturalia en la
televisión donde tenia la cuña “Protegemos por
naturaleza”. Influenciaron para sacar del aire el programa
radial “Valle Departamento Verde” que desde la ciudad
de Cali se divulgada las actividades ecológicas y sociales.
Además de denunciar los atropellos e impactos ecológicos
por las plantaciones de pino.
Smurfit Kapa - Cartón
de Colombia, el éxito de las inversiones en Colombia y la
acumulación del capital se ha facilitado por el enorme poder
político que tiene la empresa, logrando influir ampliamente
al gobierno central, la autoridad ambiental a nivel nacional y las
Corporaciones Autónomas Regionales. Ha logrado que se apruebe
legislación favorable para su negocio de las plantaciones.
Para tener éxito la pieza clave parece ser la Asociación
Colombiana de Reforestadores – Acofore, cuyo liderazgo esta
en manos de la Smurfit cartón Colombia, como la empresa más
grande y de poder económico en el país. Tal ha sido
la influencia que en la Ley 99 de 1993, con la cual se crea el Ministerio
del Medio ambiente, le asigna un lugar en el Consejo Nacional Ambiental,
como representante de los gremios de la actividad forestal. Puesto
que podría ser ocupado por los cafeteros, arroceros o sembradores
de caña, por ser catalogada la actividad forestal una actividad
agrícola y minera con la Ley 110 de 1993.
Entre los logros que se
tienen por su poder influyente, esta la Ley 139 de 1994, que establece
el Certificado de Incentivo Forestal (CIF): ofrece del erario público,
una sustanciosa donación a las industrias madereras. Con
el dinero del contribuyente, el Estado colombiano está financiando,
el 50% de los costos totales netos correspondientes a plantaciones
con especies introducidas, siempre y cuando se trate con plantaciones
con densidades superiores a 1000 árboles por hectárea,
se garantiza el mantenimiento de siembra de árboles con fines
industriales y comerciales brindando el sostenimiento de los cultivos
por cinco años. Entre 1995 – 2001 se presentó
una inversión, en Certificado Incentivo Forestal de $59.763
millones de pesos para plantaciones industriales.
Para plantaciones con
Especies Autóctonas el Incentivo es del 75% de los costos
totales netos. Llama la atención que en decreto 1824 de 1994,
por medio del cual se reglamenta parcialmente la Ley 139 de 1994,
en el artículo vigésimo séptimo, dice que se
puede calificar especies introducidas como autóctonas para
alcanzar este incentivo: “Para que un proyecto de reforestación
con especies forestales introducidas pueda beneficiarse con un incentivo
similar al establecido para especies forestales autóctonas
(...) será necesario que se demuestre como resultado de estudios
científicos o de investigación aplicada que la especie
presenta calidades excepcionales para poblar y conservar suelos
y regular aguas”. De esta manera están nacionalizando
los eucaliptos y pinos. Estas especies son cuestionadas por las
comunidades y científicos por sus impactos negativos en los
suelos, agua y vida silvestre.
Para contrarrestar estas
críticas a las plantaciones, la industria en asocio con algunas
Universidades y con recursos del Banco Mundial, han realizados “investigaciones
donde demuestran” que las plantaciones no generan impactos
negativos de tipo ecológico y social. Argumentos “técnicos
y científicos” que van a emplear para solicitar los
CIF para plantaciones introducidas y asimiladas como especies autóctonas.
También podrán ser usados para aspirar a las compensaciones
de tipo económico que se van ofrecer desde el Estado por
los servicios ambientales que brinda la conservación y restauración
de cuencas.
En lo tributario, la Smurfit
tienen grandes beneficios: adquiridos como derechos donde se les
permite descontar del monto del impuesto sobre la renta hasta el
20% de la inversión certificada por las autoridades ambientales
o por entidades especializadas en reforestación. Otro beneficio
es la presunción de costos, donde se presume de derecho que
en plantaciones el 80% del valor de la venta en cada ejercicio gravable
corresponde a los costos y deducciones inherentes a su explotación.
También, tienen deducciones especiales las personas naturales
o jurídicas que realicen directamente inversiones en nuevas
plantaciones de reforestación, tendrán derecho a deducir
anualmente de su renta el valor de dichas inversiones que hayan
realizado en el respectivo año gravable. Estas deducciones
se extienden a los accionistas de sus compañías que
tienen derecho a deducir un diez por ciento de sus ingresos para
establecer el monto real de la renta gravable.
Otro beneficio es la exoneración
de la renta presuntiva, en el caso de los “reforestadores”
se supone que su patrimonio por ser dedicado a la plantación
de árboles pasa por un “periodo improductivo”
de diez años al menos. Durante este tiempo, si la empresa
declara una renta menor que el 8% de su patrimonio, el Estado no
pide ninguna aclaración; simple y llanamente supone que los
bienes de la empresa han sido “improductivos” durante
ese lapso. En los impuestos a la renta está exonerados de
impuesto la prestación de servicios técnicos relacionados
con la reforestación. En resumen lo que ha logrado el gremio
de los reforestadores, que no lo gozan otras actividades agrícolas
y menos el pequeño productor de alimentos básicos,
es facilitar que un monopolio extranjero siga acumulando dinero
a costa de graves impactos sociales y ecológicos.
Smurfit Kapa - Cartón de Colombia, en sus plantas donde procesa
la pulpa para fabricar cartón y papel, los atropellos a los
trabajadores fueron dados a conocer por el sindicato de trabajadores
y se publico en un artículo periodístico con el titulo:
“Protegemos por naturaleza nuestras utilidades”, los
obreros denunciaban atropellos en las sedes localizadas Yumbo, Barranquilla,
Medellín, Bogotá y Apartadó. Sus reclamos se
orientaban a demandas de aumento salarial, garantías de estabilidad
y puntos relacionados con el mejoramiento de las condiciones ambientales
para el trabajo dentro de las fabricas. Entre las denuncias se habla
que desde el año 1976 hasta 1979 con proyección al
1981 la empresa ha recurrido al despido injusto de un gran número
de trabajadores para disminuir los costos laborales. En la contaminación
ambiental se nuestra como por medio de sus residuos conocido “licor
negro” es derramado en los ríos afectando la vida acuática
y poniendo en peligro las comunidades que consumen esta agua. Dentro
de las plantas el efecto nocivo a los trabajadores por la no dotación
de ropa apropiada, la presencia de equipos de seguridad y control
de los factores de riesgo. Se exigió, que cada trabajador
sea sometido a exámenes médicos preventivos, acompañados
de análisis de laboratorio con pruebas de sangre y orina
cada seis meses. Igualmente de vías y órganos de los
sentidos y de la piel. Otros puntos se refieren a medidas de protección
de contra el ruido y el calor excesivo, control de alimentos incluyendo
el derecho a comer cómodamente y no al pie de las máquinas
como ocurre en la sección de molinos. Finalmente se pide
que tanto el aire que se respira en el interior de la factoría
de cartón Colombia y Pulpapel como los residuos que son vertidos
al río Cauca, sean analizados periódicamente por conducto
de laboratorios confiables, como el de la Universidad del Valle.
Después de muchos años de luchas sindicales algunas
exigencias fueron logradas para mejorar las condiciones laborales
e inversiones en plantas de tratamientos de aguas residuales; pero
el sindicato desapareció como expresión de estas luchas.