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Movimiento Mundial por los
Bosques Tropicales
Programa para los Pueblos de los Bosques
Environmental Defense
Política
propuesta por el Banco Mundial pone en riesgo los bosques del mundo
junio de 2002
En vísperas de la cumbre de Johanesburgo,
donde los gobiernos de todo el mundo debatirán propuestas para proteger
el medio ambiente, el Banco Mundial ha hecho público el largamente
esperado borrador de su política sobre bosques.
Aunque denominada "política de
salvaguarda", lo cierto es que los bosques del mundo no estarán más
salvaguardados en caso de que ella sea adoptada. En realidad, se trata de
una política que desconoce las demandas de la sociedad civil e ignora
casi totalmente las recomendaciones realizadas al Banco por su propio
Grupo Técnico Consultivo. Por otra parte, la nueva política no aborda
las principales causas de deforestación que el Departamento de
Evaluación de Operaciones del propio Banco identificó como impulsadas
por las poderosas fuerzas de la globalización y la liberalización
económica, así como por las malas prácticas de gobierno.
En pocas palabras: la política propuesta
delega en las fuerzas del mercado y en mecanismos comerciales la solución
al problema de la deforestación. Los proyectos de gran escala de
exportación maderera y de secuestro de carbono serán los más probables
beneficiarios de la propuesta, pese a no existir a la fecha evidencia
alguna de que estos proyectos puedan efectivamente promover un desarrollo
ambientalmente apropiado y socialmente justo.
La política propuesta habilita las
inversiones extractivas del Banco en todo tipo de bosques, excepto
aquellos que sus burócratas definan como "bosques críticos".
Los mecanismos de participación para asegurar que los cerca de mil
millones de personas del planeta cuya vida depende de los bosques puedan
dar su opinión acerca de la definición de "bosques críticos",
no forman parte del plan. La única mención que se hace sobre
participación es cuando la propuesta llama al sector privado, así como a
las poblaciones locales y organizaciones no gubernamentales a realizar
aportes para el establecimiento de sistemas de certificación de madera,
que deberán basarse en las instituciones y legislaciones del país desde
donde se solicite el crédito. Dada la actual relación de fuerzas en los
principales países donde se ubican los bosques, en los que gobiernos y
compañías madereras operan de forma sumamente destructiva y socialmente
injusta, se requiere una política mucho más firme, capaz de defender
eficazmente a las poblaciones afectadas.
En vez de proponer salvaguardas claras y
fuertes para defender los bosques del mundo, la política propuesta apela
a otras siete "políticas de salvaguarda" ya existentes, como
forma de asegurar la protección de los ecosistemas y poblaciones
dependientes de los bosques. De acuerdo con la propuesta, los ecosistemas
serían protegidos bajo la "Política de Salvaguarda para Hábitats
Naturales", pese a que dicha política ha sido mayormente ineficaz y
no ha servido para detener proyectos de inversión destructivos. Los
derechos de los pueblos serían a su vez protegidos por la Política de
Pueblos Indígenas, aunque esta política no asegura los derechos
territoriales de los pueblos indígenas que habitan los bosques e ignora
completamente a los millones de personas no indígenas que dependen de los
mismos para su supervivencia.
El borrador omite completamente el
controvertido tema de los impactos de los préstamos programáticos y de
ajuste estructural sobre los bosques, mediante el simple expediente de
derivar su consideración para una anunciada y largamente demorada
revisión de la política general del Banco sobre préstamos de ajuste.
La política propuesta representa un serio
debilitamiento de la existente Política Operacional sobre Bosques de
1993. Sus previsiones son inaceptables porque carecen de salvaguardas
adecuadas y ponen en grave riesgo a los bosques y sus habitantes, que
inevitablemente se verán perjudicados en los casos en que los proyectos
del Banco fracasen.
Entre los elementos más decepcionantes del
borrador propuesto se encuentran los siguientes:
- A pesar de que todos quienes fueron
consultados exigieron que la nueva política rigiera para todo el
Grupo Banco Mundial, la propuesta excluye a las ramas del Banco que se
relacionan con el sector privado: la Corporación Financiera
International (IFC por su sigla en inglés) y la Agencia de Garantías
de Inversión Multilateral (MIGA en inglés).
- A pesar de los compromisos asumidos
públicamente por los más altos funcionarios del Banco, el borrador
de política no rige para los préstamos de ajuste estructural o
programáticos.
- Aunque la política anunciada se
aplicaría a la planificación del Banco a nivel nacional
("Estrategias de asistencia a países" y "Trabajo
Económico y Sectorial"), sólo se han hecho vagas promesas de
"abordar" todos aquellos casos donde las estrategias
planteadas pongan en peligro a los bosques o sus habitantes y no se
han dado detalles sobre cómo actuará el Banco en estos casos o qué
deben hacer los Prestatarios o clientes para evitar tales impactos.
- En respuesta a quince años de reclamos
por parte de las organizaciones no gubernamentales para que la
política fuera aplicable a todos los proyectos del Banco capaces de
impactar sobre los bosques (y no sólo a proyectos
"forestales"), la nueva política da la impresión de haber
atendido ese reclamo. Sin embargo, analizándola más de cerca,
resulta evidente que no se fijan nuevos estándares. La política
meramente invoca la existente política de "Hábitats
naturales" que, como es ampliamente reconocido, no proteje a los
bosques de forma adecuada.
- De acuerdo al borrador, los proyectos del
Banco pueden terminar destruyendo a la mayoría de los bosques.
Incluso hasta los bosques "críticos" pueden ser talados, en
los casos en los que las ubicaciones alternativas puedan ser
consideradas no "factibles" y cuando se propongan algunas
"medidas mitigatorias" indefinidas.
- La anterior política prohibía al Banco
Mundial financiar operaciones de madereo en bosques tropicales
húmedos primarios. Las organizaciones no gubernamentales habían
reclamado que esta proscripción se extendiera a todos los bosques
primarios. En cambio, el Banco propone ahora la posibilidad de
financiar el madereo en todo tipo de bosques, salvo aquellos que
decida que son "críticos".
- Los asesores técnicos del Banco
recomendaron que la determinación de lo que son bosques
"críticos" en un país se realizara con la participación
de los grupos interesados. En cambio, el borrador deja en manos de los
tecnócratas del Banco la potestad de decidir qué áreas son
críticas.
- La anterior política sólo permitía al
Banco financiar plantaciones en áreas no cubiertas por bosques o en
áreas boscosas muy degradadas. El borrador de la nueva política
permite el establecimiento de plantaciones en áreas boscosas, aunque
"prefiere" que éstas no sean áreas taladas especialmente
para realizar la plantación.
- La financiación por parte del Banco de
operaciones de madereo comercial ahora estará sujeta bien a una
certificación independiente o un plan de acción que prometa tal
certificación. Sin embargo, más allá de una vaga lista de temas a
ser considerados, la política no deja claro qué parámetros de
certificación resultan aceptables para el Banco, abriendo así el
camino a la acción de certificadores deshonestos.
- La política anterior buscaba compromisos
por parte de los países Prestatarios de apoyar el manejo sustentable
de los bosques, así como el marco institucional y de políticas para
lograrlo. Este requisito ha sido eliminado.
- En la política de 1993, los proyectos
para promover inversiones privadas en el sector forestal debían estar
acompañados por medidas que aseguraran la participación de la
sociedad civil. Este requisito ha sido eliminado.
- La anterior política exigía compromisos
por parte de los Prestatarios de preservar áreas de conservación
adjuntas a las de explotación forestal. Este requisito ha sido
eliminado.
- La anterior política exigía que los
países Prestatarios reservaran áreas para los habitantes de los
bosques. Las organizaciones no gubernamentales y los propios asesores
técnicos del Banco exigieron previsiones más contundentes para
proteger los derechos de los pueblos indígenas y otros habitantes de
los bosques. En cambio, estos requisitos han sido debilitados.
- La anterior política hacía explícito
que el Banco no financiaba proyectos que contraviniesen acuerdos
internacionales de protección ambiental. Las organizaciones no
gubernamentales habían recomendado que esta exigencia fuese reforzada
con la inclusión de los acuerdos internacionales de protección de
los derechos humanos que fueran aplicables. En cambio, el Banco ha
eliminado totalmente esta exigencia.
- Los asesores técnicos del Banco
recomendaron que fueran incluidas provisiones para asegurar que los
proyectos sirvieran para el alivio a la pobreza. El Banco ha ignorado
esta recomendación.
- Los asesores también recomendaron contra
la inclusión de medidas de promoción de mercados de compensación de
carbono en la política, ya que la inclusión de los bosques en estos
mercados todavía no ha sido acordada entre los gobiernos. El Banco
también ignoró esta recomendación.
- Aparentemente deseando que la mayoría de
las organizaciones no gubernamentales y gobiernos estuvieran demasiado
ocupados con la preparación de la Cumbre Mundial para el Desarrollo
Sustentable como para analizar cuidadosament el borrador de política,
el Banco sólo ha ofrecido un plazo de seis semanas para recibir
comentarios sobre la propuesta (comentarios que deben ser entregados
antes del 2 de agosto de 2002).
El Movimiento Mundial por los Bosques
Tropicales (WRM), el Programa para los Pueblos de los Bosques (FPP) y
Environmental Defense hacen un llamamiento al Banco y a sus directores
ejecutivos a:
- Aplazar la fecha de finalización de la
política hasta que haya tiempo suficiente como para facilitar el
debate y para recibir más opiniones de las partes interesadas.
- Reelaborar el borrador de política de
acuerdo con las recomendaciones técnicas y las realizadas por las
organizaciones no gubernamentales durante las consultas públicas
sobre la Revisión de la Implementación de la Política y Desarrollo
de la Estrategia sobre Bosques del Banco (FPIRS, por su sigla en
inglés).
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