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¿Qué son las causas subyacentes de la deforestación?

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 Las causas ocultas de la deforestación y la degradación de los bosques

Los bosques constituyen uno de los ecosistemas más valiosos del mundo. Contienen más del sesenta por ciento de la biodiversidad del planeta que, además de su valor intrínseco, tiene otros múltiples valores sociales y económicos: desde las importantes funciones ecológicas del bosque en términos de protección del suelo y de las cuencas, hasta el valor económico pecuniario y no pecuniario de los numerosos productos que pueden extraerse del bosque. Para muchos indígenas y pueblos que dependen de él, el bosque constituye su sustento; los abastece de plantas comestibles y medicinales, de carne de animales silvestres, frutas, miel, refugio, fuego y varios otros productos, y en torno a él erigen sus valores culturales y espirituales. A escala mundial, los bosques desempeñan un papel crucial en la regulación del clima y constituyen uno de los principales sumideros de carbono del planeta. Su supervivencia, pues, impide el aumento del efecto invernadero.

Los bosques ya han desaparecido en muchas partes del mundo, y los índices de deforestación mundial llegaron hasta 15 millones de hectáreas por año solamente para los bosques tropicales durante la década del 80. En la mayor parte del mundo la deforestación se aceleró durante la década del 90. En este sentido, conviene destacar que los índices de deforestación tienden a oscurecerse por la ambigüedad que existe en torno a la definición del bosque. La última definición de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), formalmente el principal órgano responsable de los bosques dentro del sistema de las Naciones Unidas, es tan amplia que de hecho la mayor parte de las superficies urbanas verdes pueden ser consideradas grandes ecosistemas de bosques. Es así que pocas veces se tiene en cuenta la sustitución de valiosos ecosistemas de bosques primarios por plantaciones de monocultivos -en muchos casos de una especie arbórea foránea como el eucalipto o el pino- o por bosques biológicamente pobres. Gran parte de Europa, por ejemplo, perdió la mayoría de sus bosques primarios durante el siglo XIX. Sin embargo, los últimos informes de la FAO establecen con entusiasmo que hay un aumento de los bosques boreales y templados en esta región. Pero una parte sustancial de este "bosque" tiene una producción biológicamente pobre y carece de sotobosque, de biodiversidad edáfica original y de la mayoría de especies originales de aves, mamíferos y reptiles. En realidad se acercan más a plantaciones de monocultivos que a bosques verdaderos.

Causas directas de la deforestación

Entre las causas directas más importantes de la deforestación figuran la tala, la conversión del bosque a la agricultura y a la cría de ganado, la urbanización y la construcción de infraestructura, la minería y la explotación de petróleo, la lluvia ácida y los incendios. No obstante, ha habido una tendencia a hacer hincapié en los pequeños agricultores migratorios o en la "pobreza" como causa principal de la pérdida de bosques. La tendencia general de estos agricultores es la de asentarse a lo largo de caminos que atraviesen el bosque, talar una parcela de tierra y utilizarla para la plantación de cultivos de subsistencia o de cultivos comerciales. En los bosques tropicales, ese tipo de prácticas terminan por provocar una rápida degradación del suelo ya que en gran medida es demasiado pobre como para resistir las prácticas agrícolas. Por consiguiente, a los pocos años el agricultor se ve forzado a talar otra parcela del bosque. La tierra agrícola degradada a menudo es utilizada algunos años más para la cría de ganado, lo cual equivale a firmar su sentencia de muerte ya que el ganado elimina los últimos rastros de fertilidad que podían quedar. El resultado es una parcela de tierra totalmente degradada que durante muchos años no podrá recuperar su biomasa original. Es un gran error creer que tales prácticas agrícolas insustentables sólo ocurren en los países tropicales. Muchas partes de América del Norte y Europa Occidental se han deforestado debido a la agricultura insustentable, provocando una severa degradación del suelo y en mucho casos el abandono de la zona por los agricultores.

En otros países, las prácticas forestales de corte a tala rasa han sido la causa principal de la pérdida forestal. A principios de los 90, Canadá y Malasia fueron ejemplos famosos de países en los que las compañías madereras talaron sin piedad miles y miles de preciosos bosques primarios. Aquí tampoco puede pasarse por alto la perspectiva histórica.
Países como Irlanda y Escocia estuvieron prácticamente cubiertos de bosques, pero durante el imperio británico fueron casi totalmente talados para abastecer de madera a los aserraderos ingleses. Actualmente, la explotación forestal todavía sigue siendo la amenaza directa más importante para los bosques de regiones como el Escudo de la Guyana, África Central, Siberia Oriental y la Columbia Británica.

Las causas ocultas de la deforestación y la degradación de losbosques

Durante las últimas décadas, la crisis forestal ha motivado el surgimiento de varias iniciativas internacionales, regionales y nacionales encaminadas a la preservación de los bosques, si bien muchas de ellas lograron escaso éxito. En general hay coincidencia en que el fracaso se debe a que estas estrategias se centraron demasiado en las causas más próximas de la deforestación, y desconocieron las causas subyacentes de la deforestación y la degradación de los bosques, que son mútliples y están interrelacionadas. En algunos casos tienen que ver con grandes fenómenos económicos internacionales, tales como estrategias macroeconómicas que ofrecen fuertes incentivos para la obtención de ganancias a corto plazo en lugar de buscar la sustentabilidad a largo plazo. También son importantes las estructuras sociales profundamente arraigadas que provocan desigualdad en la tenencia de la tierra así como discriminación de los pueblos indígenas, de los agricultores de subsistencia y de los pobres en general. En otros casos incluyen factores políticos tales como la falta de democracia participativa, la influencia de los militares y la explotación de zonas rurales por élites urbanas. El consumismo desmedido de los consumidores de los países de ingresos elevados constituye otra de las principales causas ocultas de la deforestación, mientras que en algunas regiones la industrialización no controlada es un factor clave en la degradación de los bosques, afectados por la lluvia ácida provocada por la contaminación generalizada.

Debido a su complejidad, es imposible mencionar incluso la mayoría de las causas subyacentes más importantes de la deforestación en este contexto. Sin embargo, pueden darse varios ejemplos para demostrar cómo estas causas pueden parecer sumamente diversas a primera vista, y sin embargo están estrechamente interrelacionadas entre sí.

Las fuerzas que actúan detrás de la agricultura insustentable

Según la FAO, el noventa por ciento de la deforestación es provocado por prácticas de agricultura insustentable, mientras que la tala y la plantación de árboles para explotación forestal desempeñan un papel más importante en la degradación de los bosques. Por más controvertidas que sean estas cifras, en todo caso puede decirse que la agricultura insustentable es sin dudas una de las principales causas directas de la deforestación y la degradación de los bosques en muchos países del mundo. Un enfoque simplista del problema podría llevar a culpar a la "ignorancia" de los agricultores involucrados en este proceso, el cual, sin duda, es mucho más complejo. Son pocos los que realmente deciden voluntariamente abandonar su tierra natal, adentrarse en el bosque, talarlo y convertirlo en tierra agrícola. Se ven empujados a todo esto por las fuerzas nacionales e internacionales que actúan en función de intereses distintos a los suyos. En algunos países, los bosques sirven de válvulas de escape para evitar los levantamientos sociales. La concentración del poder y la tierra en pocas manos da origen a grandes masas de desposeídos que pueden llegar a protagonizar situaciones de enfrentamiento y explosión social, por lo que, para evitarlo, se les ofrece la posibilidad de acceder gratuitamente a parcelas de tierra bosque adentro. Este acceso se hace posible a través de proyectos viales promovidos por el gobierno, construidos ya sea para talar y "desarrollar" los bosques o como resultado de las actividades de compañías dedicadas a la explotación forestal, la minería, la energía u otras. Este ejemplo deja claramente expuesto que la deforestación sólo puede ocurrir porque hay una serie de políticas estatales -sociales y económicas- que indirectamente la promueven. Son los pobres los que hacen funcionar las sierras o prenden fuego al bosque, pero es principalmente el gobierno y las empresas los que están detrás de tales acciones.

Las consecuencias de largo alcance de la globalización

En otros casos, los bosques se talan para abrir paso a la agricultura moderna o la cría de ganado a gran escala con destino al mercado de exportación. Por ejemplo, los bosques han sido convertidos a la ganadería en América Central, a la producción de soja en Brasil y a la fabricación de madera para pasta en Indonesia. En el primer caso, el proceso se originó en el crecimiento explosivo de un mercado de comida rápida -hamburguesas- en Estados Unidos. Ese mercado exige grandes cantidades de carne barata de baja calidad que podría ser producida en países cercanos a la zona tropical. El resultado fue la deforestación generalizada de América Central. La producción subvencionada y altamente "tecnificada" de carne en Europa exige un abastecimiento siempre creciente de cereales para alimentar al ganado. La soja es uno de los principales insumos de esa producción, y en Brasil -así como en muchos otros países del Sur- se han talado enormes superficies en los bosques para asegurar la sustentabilidad económica de ese sector a través del abastecimiento de cereal barato. Una situación similar ocurre con el papel: el aumento constante del consumo de papel, particularmente en los países de altos ingresos, depende de la disponibilidad de madera o pasta de madera barata con las que alimentar la industria papelera. Es así que se talan los bosques de Indonesia -y de muchas otras partes del mundo- para dar lugar a las plantaciones de eucalipto destinadas a abastecer ese mercado con crecientes cantidades de materia prima barata. En los casos anteriores, resulta claro que la producción de hamburguesas en Estados Unidos, o de carne en Europa y de papel en los países de ingresos elevados, constituye una causa subyacente de la deforestación de América Central, Brasil e Indonesia.

Las políticas de tenencia de la tierra y las desigualdades

El siguiente ejemplo de Ecuador puede hacerse extensivo no sólo a la mayoría de los demás países amazónicos sino también a muchos otros países del Sur en otras regiones distantes. A comienzos de la década del 70 hubo un gran flujo migratorio de agricultores que se adentraron al Amazonas ecuatoriano, una de las zonas de bosques más preciada del mundo. La mayoría de estos agricultores venían de los Andes y las regiones costeras del país, escapando a la falta de tierra, el desempleo y la degradación de la tierra. La migración fue activamente alentada por un programa del gobierno ecuatoriano que incluía la entrega de títulos para parcelas estándar de 45 a 50 hectáreas para los inmigrantes. Como los agricultores corrían el riesgo de perder el derecho de la tierra si no la transformaban en tierra agrícola u otra tierra "útil", la deforestación era más o menos obligatoria. En la mayoría de los casos, bastará con que se combinen una situación desesperada en la región de origen y fuertes incentivos legales, económicos o de otro tipo para que la gente emigre al bosque. En Ecuador, esos incentivos estuvieron principalmente dirigidos por el gobierno e incluían tanto la falta de una reforma agraria y un sistema de agricultura sustentable en los Andes y la región costera (factores de expulsión), como una política deliberada para convencer a la gente a trasladarse al bosque (factores de captación) a través de una campaña de información pública en la que se alientan falsas expectativas y se prometen títulos de propiedad sobre la tierra que a menudo lesionan los derechos a la tierra de los pueblos indígenas. Si bien la construcción de carreteras por las compañías petroleras fue un factor que habilitó la incursión de los agricultores, también es importante señalar que en los países que carecen de ese tipo de factores de expulsión y captación, la construcción de caminos a través del bosque no provoca automáticamente la migración. En Camerún, por ejemplo, la mayoría de los agricultores no se sienten en absoluto tentados a abandonar sus tierras semiáridas del Norte del país para dirigirse a los bosques tropicales del Sur, a pesar de que están cada vez más talados por los caminos que ha construido la actividad forestal.

En Ecuador resulta claro que una serie de causas profundas desencadenaron un proceso migratorio dentro del bosque que provocó una deforestación generalizada en la región del Amazonas. Entre las diversas causas, la política de migración promovida oficialmente fue probablemente la número uno, que dio como resultado un proceso destructivo en que la deforestación fue llevada a cabo por el agricultor inmigrante, pero la responsabilidad recae en el gobierno.

Modelos de producción y consumo

Entre las numerosas causas subyacentes de la deforestación, una de las menos comprendidas es la relación entre la deforestación y los modelos de producción y consumo, tanto de productos agrícolas como en general. Es necesario destacar que muy pocas veces la producción de alimentos para los pobres es causa de deforestación, ya que las mayores superficies de bosques convertidas a otros usos actualmente están dedicadas a la producción de cultivos comerciales y a la cría de ganado. Estos productos, que van desde café y carne a coca y soja, en muchos casos son producidos casi exclusivamente para los mercados exportadores de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Es absurdo defender la producción de estos bienes -cuyo destino es el de satisfacer los desmedidos modelos de consumo de los países del Norte- con el argumento de la seguridad alimentaria, como lo hacen algunos gobiernos e instituciones internacionales (incluida la propia FAO).

Los modelos de producción y consumo en general desempeñan un papel importante en la deforestación, ya que son la respuesta a la pregunta de por qué tantos si no la mayoría de los países tienden a centrar su producción en el abastecimiento de los mercados de exportación. En la mayoría de los casos se estimula la producción para la exportación para reparar la muy a menudo seriamente alterada balanza comercial, y/o para pagar deudas que en parte son causadas por este desequilibrio de la balanza comercial. Según la actual ideología del libre comercio, el remedio estándar de instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) para estos problemas es aumentar la exportación, en lugar de disminuir las importaciones. Mientras tanto, es la importación de bienes suntuarios para la parte más rica de la sociedad y la importación de armas, lo que tiende a conformar la causa estructural de los desequilibrios de la balanza comercial y la balanza de pagos, tanto en los países industrializados como en los de bajos ingresos. Una de las principales causas profundas de la deforestación es el no reconocimiento de esta relación entre modelos de consumo y problemas macroeconómicos por parte de fuerzas macroeconómicas como las instituciones de Bretton Woods.

Un problema mundial con muchos actores

La deforestación y la degradación de los bosques ocurre tanto en los países del Norte como del Sur y las causas subyacentes también se originan en ambos, si bien con diversos grados de responsabilidad. Los países industrializados no sólo redujeron o degradaron sus propios bosques en el pasado, sino que muchos lo siguen haciendo en el presente, ya sea a través de la tala a gran escala -como en muchas zonas de Canadá, Estados Unidos o Australia- o la simplificación -y por lo tanto degradación- de los bosques reduciéndolos a unas pocas especies de valor comercial a costa de la biodiversidad -como ocurre en Suecia, Francia o Finlandia. Al mismo tiempo, los problemas resultantes del modelo de industrialización -tales como la lluvia ácida- tienen un fuerte impacto en la degradación de los bosques. Algo similar ocurre en el Sur, donde algunos bosques están siendo cortados a tala rasa -en gran parte para la agricultura insustentable orientada a la exportación, para la plantación de monocultivos de árboles y palmas oleaginosas o para la ganadería- o están siendo degradados como resultado de la actividad maderera selectiva de las especies más comerciales -como la caoba.

Algunas causas subyacentes se originan dentro del país -sea del Norte o del Sur- mientras que otras pueden estar fuera de los límites nacionales. En esta situación, la mayor responsabilidad generalmente la tiene el Norte. Las políticas macroeconómicas impuestas al Sur a través de una serie de mecanismos figuran entre las principales causas profundas de la deforestación. Uno de los resultados más obvios de tales políticas ha sido la creciente incorporación de exportaciones agrícolas de países del Sur a mercados de países del Norte, generalmente a costa de los bosques. Las mismas políticas macroeconómicas han desembocado en la concentración de la riqueza en el Norte que, sumado a los poderosos incentivos al consumo desmedido, dieron como resultado modelos de consumo insustentables con fuertes repercusiones en especial -aunque no exclusivamente- en los bosques del Sur.

Los gobiernos y élites del Sur también tienen la responsabilidad de algunas de las causas subyacentes de la deforestación. Las políticas gubernamentales con respecto a los derechos de los pueblos indígenas -particularmente las que afectan sus derechos sobre sus territorios- han sido la causa estructural de muchos procesos de deforestación que no hubieran ocurrido de haber reconocido esos derechos. Las políticas gubernamentales sobre los derechos a la tenencia de la tierra en general provocaron la concentración de las mejores tierras agrícolas en unas pocas manos y la consiguiente migración de los campesinos pobres a los bosques, lo que provocó una deforestación en gran escala. No obstante, en la mayoría de los casos las políticas gubernamentales están vinculadas a actores externos como las instituciones multilaterales, los organismos de "cooperación" y las trasnacionales, y por lo tanto la responsabilidad es compartida. Es bien sabido que la construcción de caminos dentro del bosque constituye una de las principales causas subyacentes de la deforestación. Una vez que el camino está construido, abre el bosque a los aserraderos, los campesinos sin tierra, las compañías mineras y muchos otros actores, provocando una deforestación inmediata y generalizada. La construcción de caminos es una de las actividades promovidas y financiadas por instituciones multilaterales como el Banco Mundial y otros bancos multilaterales regionales, y permite a los gobiernos cumplir con las políticas del FMI de aumento de las exportaciones. La construcción de caminos también está vinculada a los intereses de las trasnacionales, que por lo tanto pueden acceder a los recursos naturales e incorporarlos al mercado mundial.

El papel de los militares

La importación de armas constituye una carga importante para la situación socioeconómica y por lo tanto ecológica de muchos países. Cada dólar gastado en armas es un dólar menos destinado a la educación, el cuidado de la salud, el desarrollo de tecnología sustentable y el desarrollo sustentable en general, y un dólar que se suma al lado negativo de la balanza de pagos. Por otra parte, la exportación de armas constituye un gran negocio para muchos países, especialmente del Norte. Naturalmente, la guerra y la violencia en sí mismas representan una importante carga directa e indirecta para los bosques. En algunos casos, los militares tienen intereses directos en las concesiones para la explotación forestal o la producción de cultivos comerciales como la coca. La influencia de los militares en las políticas gubernamentales de muchos países es más profunda, y sin embargo está más escondida. En muchos casos, hay consideraciones estratégicas detrás de la colonización de las zonas de bosques. Para los militares, el carácter inaccesible de los bosques constituye un problema estratégico. Los caminos son una ventaja estratégica. Los pueblos indígenas y otros grupos aislados de la sociedad conforman una amenaza estratégica. La tala del bosque y el estímulo a la emigración de gente del centro del país a estas zonas aisladas sirve a un fin estratégico. La explotación petrolera y la minería dentro del país es estratégicamente importante, aun cuando haya que atraer a compañías extranjeras con condiciones por las cuales las ganancias básicamente se van del país. Y, más indirectamente, es en parte el continuo dominio de las ideologías estratégicas de la Guerra Fría la causa de que algunas instituciones macroeconómicas mundiales estén tan despiadadamente orientadas al libre mercado. A pesar de estas relaciones obvias y menos obvias, parece haber un fuerte tabú sobre la influencia de los militares en la deforestación y en otros problemas sociales y ecológicos. No hay cifras claras y se ha investigado muy poco al respecto.

Mirando hacia adelante

La comunidad internacional -por lo menos dentro del marco del Foro Intergubernamental sobre los Bosques de la Comisión para el Desarrollo Sustentable- ha reconocido la necesidad de identificar las causas subyacentes de la deforestación con el objetivo de encontrar soluciones y salvar a los bosques del planeta que aún permanecen en pie. Las organizaciones no gubernamentales que participan en ese Foro han ofrecido sus servicios para trabajar en colaboración con gobiernos y organismos internacionales y llevar a cabo un proceso de identificación de las grandes causas subyacentes de la deforestación en todas las regiones del mundo y elaborar soluciones para resolverlas. Esa oferta ha sido aceptada y el proceso ya ha comenzado.

No obstante, es importante ser conscientes de que la deforestación y la degradación de los bosques no son temas "técnicos". Los bosques no están desapareciendo porque la gente y sus gobiernos sean ignorantes o porque no haya planes de gestión adecuados. Los bosques están desapareciendo porque una serie de políticas nacionales e internacionales interconectadas preparan el terreno para que ello suceda. Es por lo tanto a ese nivel que deben encontrarse las soluciones.
Además, si bien es necesario identificar las causas subyacentes y elaborar cambios en esas políticas para contener la deforestación, es crucial llegar a la sociedad organizada para asegurar que esos cambios realmente se apliquen, de forma tal que tanto la humanidad en su conjunto como la gente que vive en las zonas de bosques se beneficien por igual. Este es obviamente un desafío muy grande y difícil, pero un esfuerzo necesario que vale la pena ya que abre cierta esperanza parael futuro.

 

 

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