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Manglares: sustento local versus ganancia empresarial

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índice

LOS MANGLARES POR DENTRO

Esta sección incluye una amplia gama de situaciones en diferentes regiones de manglares a lo largo de los trópicos. Algunos artículos describen los problemas mientras que otros ponen el acento en las luchas. Si bien hay notorias similitudes en algunos aspectos, también es cierto que cada artículo aporta nuevos enfoques y perspectivas, facilitando al lector una comprensión más profunda sobre el tema.

 

AFRICA

Kenia

Manglares amenazados por empresa minera canadiense

Se estima que en las costas de Kenia yace más del 10% de los depósitos inexplotados de titanio en el mundo. Este metal es utilizado para la industria de los pigmentos, así como para la fabricación de muchos objetos de la vida moderna. A través de una perforación realizada recientemente en la zona de Kwale se descubrió una reserva de 150 millones de toneladas de arena conteniendo rutilo, ilmenita y zircón, minerales utilizados para la obtención de titanio.

Esta es una muy mala noticia para las comunidades locales que viven en la costa de manglar localizada cerca de Mombasa, -como la aldea de Tsunza- las cuales están siendo amenazadas por un masivo desarrollo minero para la extracción de titanio a cargo de una empresa canadiense. La posible transformación de miles de hectáreas de granjas y bosques en la costa de Kenia en minas de titanio, ha generado críticas a nivel de los líderes de las comunidades locales. Teniendo en cuenta que las empresas extranjeras que operan en el sector minero en el Sur no respetan los mismos estándares comerciales y ambientales que en sus países de origen, se teme que el proyecto provoque la rápida destrucción de este valioso ecosistema. En particular la industria minera canadiense se ha expandido significativamente en el exterior durante la pasada década, causando severos impactos, tanto sobre los bosques como sobre los pueblos que en ellos habitan. (Boletín del WRM Nº 38, setiembre de 2000).

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Madagascar

Importancia de los manglares y los riesgos que enfrentan

Ubicada al este de Africa, Madagascar es la isla más grande del océano Indico y su fauna y flora son altamente endémicas. Los bosques de manglares cubren un área de 327.000 hectáreas, y están compuestos de siete especies de árboles acompañados por una fauna extremadamente diversa.

El caso de la bahía de Baly es útil para comprender la situación de los manglares en este país. La bahía de Baly está ubicada en la costa occidental de Madagascar. En 1997, 69.350 hectáreas fueron clasificadas como Parque Nacional, pero en ellas se incluían menos de 500 hectáreas de manglares, que en la región totalizan 7.200 hectáreas. Muchas especies de animales usan este hábitat como área para anidar, dormir y alimentarse. Entre las nueve especies de aves acuáticas endémicas en peligro de extinción en Madagascar, cinco están registradas dentro de los manglares (Ardea humbloti, Anas bernieri, Threskiornis bernieri, Haliaeetus vociferoides y Charadrius thoracicus). En el caso de los mamíferos, se registran dos especies dentro de la bahía, el murciélago de Madagascar, Pteropus rufus, que duerme en los árboles de los manglares, y el Delphinus sp. Además, los manglares son un hábitat importante de invertebrados. Los de mayor significación desde el punto de vista económico son el cangrejo Scylla serrata y dos especies de camarones: Penaeus indicus y P. monodon.

Los manglares son una fuente importante de ingresos, no sólo para el país sino para la población local. Los árboles de manglares se utilizan en la construcción y en menor medida como leña. Las actividades de pesca tradicional e industrial se practican dentro de la bahía principalmente en base a las dos especies de camarón. La recolección de cangrejos se realiza todo el año para satisfacer las necesidades locales. La población local ha participado en estas actividades durante muchos años con muy bajo impacto sobre el ecosistema.

En los últimos años, el camarón se ha convertido en uno de los principales productos del mar exportados por Madagascar. Esto ha llevado a que la región de la bahía de Baly se haya sumado a esta nueva tendencia, estableciendo 600 hectáreas de cría industrial de camarón semi-intensiva desde 1998.

En comparación con otros tipos de ecosistemas (por ejemplo bosques o lagos), los manglares son de los hábitats menos estudiados de Madagascar, a pesar de que el aumento de las necesidades de las comunidades y especialmente el desarrollo de la cría de camarón están en un nivel crítico. Aunque los impactos de estas actividades sobre los manglares todavía son difíciles de identificar debido a la falta de información, los pescadores que usan métodos tradicionales registraron que la proporción de captura de las dos especies de camarón (Penaeus monodon y P. indicus) dio un salto, pasando de menos de 1/10 antes de 1998 a 1/4 en 2000. Es necesario identificar las causas de este cambio y otros efectos inesperados para poder abordarlos y limitar sus impactos sobre la biodiversidad.

En Madagascar, la explotación de manglares para la producción de camarón ha aumentado considerablemente en los últimos diez años. Al mismo tiempo, el fuerte crecimiento demográfico en el área occidental de Madagascar puede acentuar la degradación del ecosistema, y amenazar así en forma simultánea la biodiversidad y las formas de sustento de la comunidad ribereña. Es necesario efectuar estudios para mejorar la comprensión de la relación entre la explotación y la conservación de la biodiversidad para evitar desastres ecológicos. Acciones como el control ecológico efectuado en la región de la bahía de Baly en el año 2000, exigen una estrecha colaboración entre las empresas, las comunidades locales, los sectores académicos y las autoridades, para lograr la conservación y el uso sustentable de los recursos. Es esencial reforzar el decreto existente relativo a la compatibilidad de las inversiones con el medio ambiente (MECIE-Mise en compatibilité des investissements avec l'environment), al que debe seguir la puesta en práctica del control ecológico en las áreas sometidas a una intensa explotación. Además, la priorización de programas de investigación se debe centrar en la comprensión del funcionamiento del ecosistema como punto de partida para lograr la conservación. (Boletín del WRM Nº 51, octubre de 2001).

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Nigeria

Manglares en peligro

Miles de hectáreas de manglar y pantanos de agua dulce en el delta del Níger, situado en el Estado Cross River, serán destruidas por las actividades de explotación petrolera que se están dando en la región. Los responsables de la situación son las compañías Moni Polu Nigeria Limited, que a principios de 1998 comenzó la prospección petrolera en el área, y Nobles Drilling, contratada para comenzar con las perforaciones. En diciembre de 1998 ya se habían agotado alrededor de ocho pozos. Se ha programado asimismo la construcción de un oleoducto de 1.000 kilómetros de largo, cuyo trayecto pasa por más de 25 comunidades. A pesar de las cartas de protesta enviadas a ambas compañías y a las autoridades responsables por parte de ONGs ambientalistas nigerianas, la nueva fase del proyecto habrá de comenzar sin que se haya realizado la requerida Evaluación de Impacto Ambiental.

La prospección y explotación de petróleo son actividades mundialmente conocidas por el negativo impacto ambiental y social que provocan a nivel local: los pueblos indígenas y los campesinos pierden sus tierras, surgen problemas sanitarios, los bosques tropicales son destruidos, las fuentes de agua y el aire se contaminan. A nivel global, más extracción significa más consumo de combustible, con la consecuente liberación de CO2 a la atmósfera, siendo éste el principal de los gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global. En el caso específico de Nigeria, los militares intimidan a las poblaciones locales, queman sus casas y llegan incluso a matar a los campesinos que se oponen a la actividad de las petroleras en su territorio. Se han denunciado varios casos de violación de los derechos humanos, tal como lo atestigua la larga lucha del pueblo Ogoni contra la Shell en Ogoniland, así como los eventos más recientes en el Estado Delta, donde está implicada la Chevron.

La industria petrolera es un factor muy relevante en la destrucción de los manglares de Nigeria, aunque no el único. Se sospecha que el Gobierno Federal recientemente ha firmado un contrato para el dragado del curso superior del río Níger, en el tramo desde Warri a Baro, en la región norte del país. Teniendo en cuenta que los manglares son frágiles ecosistemas forestales, altamente dependientes de un continuo suministro de agua, este proyecto podría afectarlos gravemente. Ello a su vez significaría la pérdida de los medios de vida de sus habitantes. Se teme que la situación en la zona del delta del Níger, ubicada aguas abajo del área objetivo del proyecto de drenaje, y que ha sufrido durante años una gran degradación ambiental y una serie de conflictos provocados por la actividad de la industria petrolera, se vea agravada por las obras que están planificando.

Nigeria ha perdido entre el 70 y el 80% de sus bosques originales, de manera que hoy en día el porcentaje del país ocupado por bosques se limita al 12%, si bien todo su territorio está en la zona del trópico húmedo. Contando con la mayor población de Africa (115 millones de habitantes, según datos de 1996), tiene un 40% de analfabetismo, en tanto su PBI per capita es de tan sólo US$ 240. Las autoridades parecen desconocer esta realidad y prefieren destinar fondos y esfuerzos a megaproyectos como el mencionado, postergando las reales necesidades y aspiraciones de las comunidades locales. (Boletín del WRM Nº 22, abril de 1999).

Petróleo y violencia

La explotación petrolera es responsable de la destrucción de los manglares, del desplazamiento y el sufrimiento de comunidades locales, y de la degradación ambiental de las fuentes de agua y del suelo en Nigeria. Tal depredación generalmente va acompañada de brutales acciones contra miembros de la comunidad local y activistas, en las cuales comandos armados actúan como brazo ejecutor de las empresas. El delta del Níger es una zona donde la prospección y la explotación petroleras son especialmente intensas. Repetidamente han sido denunciados la destrucción del ambiente y el abuso a los derechos humanos a manos de Shell y Chevron en la región.

En abril de 1999, las comunidades Ekebiri de la localidad sureña de Ijau, Estado de Bayelsa, fueron víctimas de la violencia desplegada por un grupo de soldados, controlados y dirigidos por la empresa petrolera Nigeria Agip Oil Company (NAOC). Los Ekebiri son un clan conformado por tres comunidades -Ekebiri I, II y Opuadoma- con 32 aldeas satélite, y que suman una población estimada en 10.000 personas. NAOC es responsable de varios casos de abuso de los derechos humanos en el delta del Níger. La compañía incluso ha sido acusada por varias de las comunidades en cuyo territorio se instaló, por instigar enfrentamientos étnicos entre las mismas como forma de minar su resistencia.

La sucesión de eventos que terminó en un baño de sangre comenzó cuando las comunidades reclamaron a NAOC una compensación por los constantes derrames de petróleo que han ocurrido en su territorio desde 1969. El último se dio en 1997, ocasión en que la compañía se rehusó a otorgar compensación alguna.

A principios de 1999 la compañía accedió a dialogar con las comunidades, pero se negó a pagar la suma demandada. Frente a ello las conversaciones se acabaron y el 17 de abril las comunidades tomaron acciones concretas, cerrando dos colectores ubicados en su territorio, con el fin de fortalecer sus reclamos. Al día siguiente la empresa se hizo presente en la zona, custodiada por una guardia militar, y reabrió los colectores, generando resistencia a nivel de las comunidades. Entonces los soldados abrieron fuego contra dos botes que transportaban jóvenes y jefes de las comunidades Ekebiri I y II. Ellos se dirigían a un encuentro con el Comisionado de Policía del Estado de Bayelsa y estaban desarmados. Testigos oculares informaron que los disparos duraron alrededor de 40 minutos y que los soldados dispararon contra los ocupantes de los botes, quienes escaparon procurando llegar a la orilla. Algunos fueron alcanzados por las balas justo en los bancos de arena frente a la costa donde se encuentran sus comunidades, mientras intentaban buscar refugio en ellas. Al oír las balas los asustados habitantes de las aldeas se escaparon, abandonándolos. Como saldo de esta brutal acción ocho personas resultaron muertas y dos jefes arrestados, en tanto los botes fueron decomisados.

Nigerian Agip Oil Company ha producido petróleo crudo en esta región desde 1969. Sin embargo, tras tres décadas de actividad y de generación de enormes beneficios para sí, la población local ha quedado pobre. Y su ambiente destruido.

La organización Niger Delta Human and Environmental Rescue Organization (ND-HERO) ha expresado su preocupación por el grado de impunidad con que Agip actúa frente a las comunidades. Dada su performance, la empresa está considerada como la peor en lo que se refiere a la degradación ambiental y el abuso a los derechos humanos, seguida por Elf Aquitaine. ND-HERO reclama al gobierno que tome urgentes medidas para llevar a la justicia a Agip y a los soldados implicados en estas atrocidades, y para que la compañía deje de utilizar personal armado para reprimir a las comunidades y de instigar luchas étnicas entre las comunidades del delta del Níger. (Boletín del WRM Nº 23, mayo de 1999).

Pobladores protegen manglares contra cría industrial de camarón

La zona nigeriana de marismas de manglares se extiende a través de los estados de la costa por 504.800 hectáreas en el delta del río Níger y 95.000 hectáreas en el estado de Cross River. Los bosques de manglares de Nigeria están clasificados como los más grandes de Africa y los terceros más grandes del mundo.

El delta del Níger ha proporcionado las mejores condiciones para la exuberante vegetación en la costa nigeriana. Muchas de estas áreas son verdaderamente representativas de bosques de manglares intocados, y también son reservas que protegen especies únicas y valiosas. Según algunas estimaciones, mas del 60% de los peces capturados entre el Golfo de Guinea y Angola crecieron en el cinturón de manglares del delta del Níger.

Típicamente, son ecosistemas frágiles que pueden ser destruidos por intervenciones humanas no sustentables, tales como procesos de exploración, explotación y transporte de petróleo.
Los habitantes de los poblados históricos del delta del Níger dependen de los peces y otros recursos de los manglares para su sustento. La madera de los manglares sigue siendo un recurso para varios usos, estacas y trampas para peces, construcción de botes y remos, cercas, esculturas, madera para la construcción y combustible.

Aunque existe un marco institucional para el manejo de los bosques y la fauna, la legislación existente es obsoleta o se aplica en forma ineficaz. Se han propuesto algunas áreas para conservación de humedales pero ninguna de las propuestas fue instrumentada.

Entre los problemas actuales para la conservación de los manglares se incluyen el desarrollo urbano, la erosión costera, la contaminación petrolera, los escapes de gases, y también el reemplazo de manglares nativos por la palma exótica Nypa fruticans, identificada como un desastre ecológico que requiere urgente atención.

Ahora una nueva amenaza se cierne sobre el horizonte nigeriano: la producción industrial de camarón. Patrocinada por la Corporación Financiera Internacional (IFC, por su sigla en inglés), una filial del Banco Mundial, la compañía Shell Petroleum Company of Nigeria recibirá fondos para desarrollar esta actividad con el apoyo del presidente nigeriano.

La Sociedad de Conservación de Bosques de Manglares de Nigeria y otras ONGs y OBCs -Rights Action, Friends of the Earth Nigeria, Eni-Owei _OU-Degema, ECO-out reach, Agape is a birth right, Niger Delta Project for Environment, Human rights and Development (NDPEHRD), Civil Liberty organization, Ijaw Council for Human Right (ICHR), Níger Delta Protect League (NDPL), Okoloma Forum y Kalio-Ama Ecological Foundation)- se oponen al proyecto y proponen un rechazo/moratoria de las facilidades del crédito otorgado por la IFC a Shell, sin consulta. También elaborarán un programa para revertir el apoyo presidencial o de otro tipo a la producción industrial de camarón. (Boletín del WRM Nº 51, octubre de 2001).

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Tanzania

Manglares amenazados por proyecto de acuicultura

El delta del río Rufiji, ubicado en el sureste de Tanzania, constituye uno de los más grandes grupos de bosques de manglar existente en Africa Oriental y del Sur. Se extiende en un área de 53.255 hectáreas de manglar no deteriorado, en el que habita un gran número de personas. Es un ecosistema rico en biodiversidad acuática y terrestre. El delta está conectado al interior del sistema fluvial por una extensa llanura aluvial, de 130 kilómetros de largo y hasta 20 kilómetros de ancho. Asimismo, está conectado a un sistema de corrientes oceánicas y de arrecifes de coral que rodean la isla Mafia, ubicada al este del manglar, y ejerce una influencia sobre la producción pesquera de la isla, dirigiendo el flujo de las corrientes marinas hacia el norte.

Los manglares del delta del Rufiji cumplen también otras funciones: estabilización de la línea de costa impidiendo la erosión costera, generación de suelo mediante la acumulación de limo y la producción de detritos, preservación de la pureza de las aguas al absorber los agentes contaminantes provenientes de fuentes situadas aguas arriba y servir como barrera rompeviento para las tierras del interior.

Las comunidades del Rufiji, que viven del pescado y del cultivo de arroz y aprovechan la madera de los manglares, han desarrollado ancestralmente un estilo de vida sustentable en la zona. Un proyecto de la African Fishing Company para la producción industrial de camarón, mediante métodos semi-intensivos, puede llevar a que una tercera parte de la superficie del delta pase a manos privadas. De acuerdo con experiencias análogas en otras partes del mundo, la producción semi-intensiva de camarón se vuelve inviable unos diez años más tarde. Por consiguiente. se convierte eventualmente en una amenaza para la supervivencia de miles de agricultores locales y pescadores que habitan en el delta, con graves consecuencias y daños irreparables del punto de vista ambiental.

Un proyecto para establecer el mismo tipo de producción, presentado por la compañía Coastal Aquaculture en el delta del río Tana en Kenia -un área de características ecológicas similares a las del delta del Rufiji- se encuentra todavía detenido desde mediados de 1992. La empresa adquirió en principio 10.000 hectáreas de tierras con ese propósito. Posteriormente, dicha adquisición fue anulada por el gobierno de Kenia mediante un decreto presidencial que declaraba al delta del Tana como humedal de importancia internacional. Sin embargo, Coastal Aquaculture llevó el caso a la corte y luego de un largo proceso, finalmente en 1996 la Alta Corte de Justicia falló en su favor, lo que significa que la compañía está habilitada para desarrollar su proyecto de cría de camarón en las tierras adquiridas.

A pesar de realizar un uso sustentable de los recursos naturales y un manejo adecuado del ambiente, las comunidades locales son generalmente dejadas de lado cuando se realiza la planificación del manejo de recursos. Es por ello que más de 2.000 residentes en el delta del Rufiji firmaron una demanda a ser presentada ante la Alta Corte de Justicia de Tanzania, solicitando autorización para demandar al gobierno por aprobar el referido proyecto de cría de camarón, que habrá de afectar su economía y bienestar. Argumentan que los planes de cercamiento del área que se propone llevar adelante el proyecto habrán de negarles el acceso a los recursos naturales -como camarones, peces y otros recursos marinos- con los que ellos han coexistido desde tiempos inmemoriales. Afirman además que la decisión de llevar adelante el proyecto fue tomada sin considerar los riegos ambientales que el mismo conlleva. Por otra parte, no se requirió en ningún momento su consentimiento o compromiso en relación con el cuestionado proyecto.

Las ONGs locales JET (Asociación de Periodistas Ambientalistas de Tanzania) y LEAT (Grupo de Acción de Abogados Ambientalistas), han sido y siguen siendo puntales en la lucha contra el proyecto. Recientemente se celebró un encuentro del que participaron miembros de EAWLS (Sociedad Vida Salvaje de Africa Oriental), JET y otras ONGs de Tanzania, en el que se trató el tema del delta del Rufiji. Se están elaborando planes para celebrar un segundo Taller Regional del Africa Oriental, en el que los conflictos emergentes en el delta del Rufiji en Tanzania y en el delta del Tana en Kenia ocuparán un lugar destacado. (Boletín del WRM Nº 12, mayo-junio de 1998).

Impasse para la industria camaronera en los manglares del delta del Rufiji

En abril de 1999 la movilización de ONGs tanzanesas logró que se emitiera una orden que suspendía los planes de la African Fishing Company para instalar una camaronera de 10.000 hectáreas en el delta del Rufiji. Si el proyecto se hubiera implementado, una tercera parte del delta hubiera ido a parar a manos de la empresa por un lapso no menor a los diez años, amenazando de esa manera los medios de vida de cientos de campesinos y pescadores de la zona y provocando severos impactos ambientales que hubieran puesto en situación de riesgo el futuro de toda la región.

El tribunal constituido por tres jueces designado para la instancia se desintegró cuando uno de sus miembros se jubiló y otro fue transferido. Hasta la fecha el caso no fue asignado a otro tribunal y parece ser que por el momento no hay suficientes magistrados como para constituir uno nuevo. Entretanto, se comenta que la empresa está enfrentando severas restricciones financieras, que la han obligado a vender parte de su patrimonio. Si bien la situación todavía no está clara, parece ser que los esfuerzos desarrollados por ciudadanos y organizaciones preocupados ha logrado -al menos por el momento- salvar los manglares y los medios de vida de la población local. (Boletín del WRM Nº 40, noviembre de 2000).

La muerte del proyecto camaronero del delta del Rufiji

Los planes de construir las instalaciones de acuicultura de camarón más grandes del mundo en el delta del Rufiji en Tanzania se enfrentaron con la fuerte oposición de los pobladores locales.

El delta del Rufiji, ubicado aproximadamente 150 km. al sur de Dar es Salaam, contiene el bloque continuo de bosque de manglares más grande del este de Africa. El delta soporta la actividad pesquera más importante de la costa de Tanzania, y de allí proviene el 80% de la captura de camarón silvestre del país. En el delta habitan aproximadamente 41.000 personas, muchas de las cuales son pequeños productores y pescadores tradicionales. Proporciona un hábitat importante para animales y plantas en peligro de extinción.

En 1997, el gobierno aprobó una propuesta de la African Fishing Company (AFC) de establecer casi 20.000 hectáreas de granjas camaroneras en esa zona. La AFC quería utilizar tierras "públicas" en el Delta para crear estanques de camarón, un criadero, una planta procesadora y una fábrica de alimento. El treinta y cinco por ciento de esas instalaciones estaría ubicada dentro de una "reserva de bosque de manglares" y el criadero estaría ubicado en la isla Bwejuu, que forma parte del Parque Marino de la isla Mafia.

El fuerza impulsora del proyecto propuesto era la cosecha de 6.210 kilos anuales de camarones por hectárea que se esperaba producir en la granja, yendo la mayoría de las exportaciones a Europa y Japón. El negocio supuestamente produciría US$ 500 millones por año en ganancias de exportación, pero los expertos sociales y ambientales afirmaron que el daño al medio ambiente superaría por lejos las ganancias.

El Consejo Nacional de Manejo Ambiental (NEMC, por su sigla en inglés), el organismo asesor ambiental del gobierno de Tanzania, exhortó al gobierno a rechazar el proyecto argumentando que tendría impactos negativos de consideración sobre los bosques, la pesca y el medio ambiente marino, el uso de la tierra, los recursos hídricos y también sobre la agricultura, la flora y la fauna. Destruiría 1.200 hectáreas de manglares, incluyendo especies raras como la Rhizophora y amenazaría el hábitat de distintas especies en peligro de extinción. Las operaciones de acuicultura propuestas generarían una contaminación importante que determinaría el aumento de la eutrofización, toxicidad y acidificación de los recursos hídricos cercanos.

A pesar de la recomendación del NEMC y sin tener en cuenta las objeciones de las ONGs de Tanzania e internacionales, el Gabinete de Tanzania aprobó el proyecto. John R. Nolan, el accionista mayoritario de la AFC, también había intentado establecer en el delta del Rufiji dos plantas procesadoras de pescado destinadas a producir para los mercados japonés, europeo y norteamericano.

El proyecto fue fuertemente resistido por los ambientalistas de Tanzania, en especial por la Asociación de Periodistas Ambientales de Tanzania (JET, por su sigla en inglés), así como por organizaciones ambientales internacionales, y residentes locales. Desde julio de 1997 hasta hoy, los miembros del JET han liderado la discusión sobre los impactos negativos de la acuicultura de camarón. Recientemente, 2.000 habitantes del delta del Rufiji presentaron una solicitud ante la Suprema Corte de Tanzania solicitando permiso para exigir al Gobierno que anule la aprobación del proyecto de la AFC, y también hay otro caso pendiente presentado ante la Corte por más de 2.000 ex empleados de la compañía.

Finalmente, parece que todos estos años de resistencia a este proyecto nocivo han dado su fruto. El 15 de agosto de 2001, se anunció en la prensa que los buques pesqueros de la AFC serían vendidos a través de un equipo de rematadores supervisado por la Suprema Corte de Tanzania, aparentemente para compensar parte de la enorme deuda de la compañía acumulada a través de los años por el Proyecto Camaronero del delta del Rufiji, como resultado de la oposición de los pobladores locales a su instrumentación. La liquidación de la compañía implica la detención del proyecto, lo que asegura la supervivencia de los manglares de Tanzania y la preservación de los servicios sociales, económicos y ambientales que brindan. (Boletín del WRM Nº 51, octubre de 2001).

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