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Explotación petrolera y de gas

 

CARTA ABIERTA AL CENTRO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN FORESTAL (CIFOR)

De: Oilwatch y Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM)
A: David Kaimowitz, Director de CIFOR

Tema: Estudio de CIFOR fortalece actividades petroleras y mineras (*)

Julio 2003

La red Oilwatch y el Movimiento Mundial por los Bosques (WRM) están profundamente sorprendidos e impactados por un estudio de CIFOR que parece otorgar credenciales verdes a dos actividades centrales en los procesos de deforestación y degradación de bosques: las actividades petroleras y mineras. El estudio en inglés ("Petróleo, macroeconomía y bosques: evaluando las conexiones", de Sven Wunder y William D. Sunderlin), constituye uno de los peores ejemplos de un estudio sesgado, simplista y no científico.

Los autores muestran una total falta de comprensión acerca de los ecosistemas forestales y sobre como las actividades petroleras y mineras afectan a los bosques y a quienes los habitan. Los autores parecen no entender que los bosques no son simples áreas cubiertas por árboles y que la presencia o ausencia de cobertura boscosa es sólo parte de la ecuación. Un bosque es un ecosistema completo, que incluye a personas, flora, fauna, agua, aire y suelos. Todos estos componentes son severamente degradados por las actividades petroleras (las personas son asesinadas, reprimidas o expulsadas; las especies locales de animales y plantas son gravemente impactadas y muchas llevadas a su extinción; los cursos de agua resultan contaminados, sufren sedimentación, o son alterados totalmente; el aire es envenenado; etc). Sin embargo, los autores de este estudio solo miran datos cuestionables sobre cobertura boscosa, para "probar" que las actividades mineras y petroleras sirven para conservar los bosques.

Los autores tampoco identifican a las actividades petroleras como una de las principales causas directas y subyacentes de deforestación y degradación de bosques. No mencionan que aún antes de que fluya el primer barril de petróleo, las actividades de prospección resultan en una extensiva deforestación y en la violación de los derechos de las poblaciones locales. También facilitan el acceso a los bosques a otros actores a través de la apertura de carreteras, un proceso que se acelera a medida que se incrementa la extracción petrolera.

Las principales causas subyacentes de deforestación y degradación de bosques (tenencia de la tierra, políticas macroeconómicas, políticas sectoriales, servicio de la deuda externa, entre otras), son o bien ignoradas o diluidas, responsabilizando principalmente por los procesos de deforestación a las actividades agrícolas o ganaderas llevadas a cabo por los moradores locales.

La conclusiones del estudio constituyen un modelo de manipulación nada científico de la información. A pesar de que los hallazgos en los cinco países no respaldan la hipótesis de los autores, ellos los "ajustan" para lograr sus objetivos. Incluso se ven forzados a dividir a Venezuela en dos países diferentes -pre y post Segunda Guerra Mundial- simplemente porque la Venezuela posterior a la segunda guerra demuestra que su hipótesis es errónea. Usando su misma información, cualquiera puede llegar a conclusiones exactamente opuestas (igualmente sesgadas, simplistas y no científicas). En efecto, si la hipótesis fuese que el petróleo y la minería no ayudan de manera alguna a la conservación de los bosques, las "conclusiones" serían (usando el mismo lenguaje que los autores) que Ecuador (y la Venezuela de post-Guerra) son casos que la "confirman en términos absolutos", que Papua Nueva Guinea es un caso de "confirmación relativa", y que Camerún también "aunque con ciertas dudas", mientras que Gabón y la Venezuela de la pre-Guerra, son los "únicos casos que de manera absoluta rechazan la hipótesis central".

La solución de los autores a la crisis forestal está en línea con su aproximación analítica: sacar a la gente y dejar que la compañías petroleras y mineras se encarguen del cuidado de los bosques. Lo absurdo de su enfoque se visualiza mejor en sus "diez componentes de la llamada Receta Gabonesa Mejorada para alcanzar la máxima conservación de los bosques". Al respecto, es suficiente mencionar -sin necesidad de comentarios- su punto No. 8 ("Obligar a la gente rural a asentarse en aglomeraciones concentradas al costado de la carretera"), su punto No. 9 ("Desperdiciar el presupuesto para la agricultura en 'elefantes blancos' agro-industriales e ignorar a los pequeños propietarios") y su punto No. 10 ("Favorecer un ambiente propicio para la búsqueda de rentas, en el que pocas personas consideren que valga la pena dedicarse a la producción) para declarar este estudio una aproximación demencial a la conservación de los bosques.

En este marco, los autores finalmente son capaces de probar que la realidad no existe, concluyendo que "la producción petrolera en si misma es insignificante como fuente directa de deforestación, en comparación con el uso nacional de la tierra. Sus impactos directos son variables y en muchos casos han declinado a través del tiempo gracias a mejores prácticas. Lo mismo es válido respecto a la minería [que ni siquiera es abordada en el estudio], aunque sus efectos pueden ser más significativos: hay algunos ejemplos de graves pérdidas de bosques causadas por la minería".

Para la gente afectada por el petróleo y la minería, este estudio no es sólo ciencia ficción: es una burla a la ciencia. Lamentamos profundamente que una institución como CIFOR, que hasta ahora ha sido considerada por mucha gente como un centro de investigación serio, esté dando su apoyo institucional a este estudio. Las industrias petrolera y minera estarán muy felices, pero éste es un día muy triste para los bosques y para la gente que en ellos habita, en particular para quienes están luchando contra algo que los autores nunca han tenido que vivir: la destrucción social y ambiental que estas actividades conllevan.

Fortaleciendo aún más a las compañías mineras y petroleras, CIFOR está ahora promocionando otra publicación (no disponible a través de su página web) obviamente en la misma línea que la que comentamos más arriba, y escrita por uno de sus autores (Sven Wunder). Tanto CIFOR como el autor de "Riqueza petrolera y el destino de los bosques: una comparación de ocho países tropicales" (en inglés), se dan cuenta de las implicaciones del estudio. En tanto CIFOR se siente obligado a declarar que "no recibe fondos de compañías petroleras y mineras", el autor dice que "los ambientalistas no deberían malinterpretar este informe". Sin embargo, si este libro refleja los mismos resultados que el que hemos comentado (y los boletines de prensa de CIFOR al respecto, muestran que nuestra suposición es correcta), entonces no será una cuestión de "malinterpretar" nada, sino de hacer a CIFOR y a su autor responsables de proveer a las ya muy poderosas compañías mineras y petroleras con una muy útil herramienta para pintar su imagen de verde, mientras destruyen los bosques y la vida de su gente.


Esperanza Martínez
Oilwatch Network
tegantai@oilwatch.org.ec

Ricardo Carrere
World Rainforest Movement
rcarrere@wrm.org.uy


(*) El estudio está disponible (en inglés) en la siguiente dirección: http://www.wrm.org.uy/deforestation/oil/Cifor.doc

Ver aquí la respuesta del Director General de CIFOR, David Kaimowitz

Ver aquí la respuesta del Economista y author del estudio, Sven Wunder
 

 

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