Se
viene la mayor batalla de la historia en defensa de la Amazonía
boliviana
No
a las mega represas de Lula en el río Madera
Pablo Cingolani
- 21/Julio/2007
El
monstruo necesita alimentarse. El desarrollismo brasileño
no se detiene. La burguesía exige más y más.
Sus socios trasnacionales también. El reelecto presidente
Luiz Inacio Lula Da Silva concede. Hay dos nuevas mega represas
en la lista de espera de los grandes negocios que sirvan para saciar
la voracidad de las empresas. Y
pagar deudas no claras. Se llaman Santo Antonio y Jirua. Juntas,
tendrán una capacidad instalada de 6450 MW, cuatro veces
más que toda la demanda energética boliviana actual.
Esta vez, el río a sacrificar al altar del mercado es el
Madera (Madeira en portugués), límite natural entre
las dos repúblicas sudamericanas. Con sus
aguas embalsadas, también se sacrificará al Norte
Amazónico boliviano.
Otra
vez, el error de las mega represas: la trágica experiencia
de Balbina no sirvió de nada. (1) La de Tucuruí, tampoco.
Aunque las víctimas de ésta última, la tomaron
el 23 de mayo pasado. Pero el 24, Lula mandó al ejército
para desalojarlos. (2) Les deben una indemnización por haber
sido expulsados a la fuerza cuando el
dictador Figuereido inauguró la represa en 1984. Les prometieron
y los engañaron: nunca pagaron. Son unas 30.000 personas,
la mitad de los habitantes de todo el departamento boliviano de
Pando, muchos de los cuales deberán ser trasladados si las
represas se construyen. Ironías del ?progreso?: hasta hoy,
los relocalizados de Tucuruí viven sin energía eléctrica,
mientras la usina produce 8370 MW, destinados al consorcio minero-industrial
Companhia Vale do Río Doce, privatizado en 1997, la segunda
empresa exportadora de Brasil, sólo detrás de Petrobrás.
(3) La historia se repite como farsa.
Mega
proyectos = mega pobreza
Son
realidades que debemos saber: Vale do Río Doce explota la
sierra dos Carajás, uno de los mayores yacimientos de hierro,
bauxita y manganeso del mundo. En el Núcleo Carajás
viven los funcionarios de la empresa, ?un verdadero enclave del
Primer Mundo en el medio de la Amazonía?, como denuncian
los propios
brasileros e incluso el New York Times. (4)
Guardias
de seguridad custodian el feudo donde viven 5000 personas en 1274
casas sin muros exteriores, siguiendo el mismo patrón arquitectónico
de los suburbios de las ciudades norteamericanas. Adentro hay cines,
clubes deportivos y refinados restaurantes. Cualquier parecido con
las villas mineras del magnate
del estaño Patiño que describe Augusto Céspedes
en El metal del diablo no es ninguna casualidad: es lo mismo. La
dirigencia social brasileña va al grano y lo considera sencillamente
?apartheid?. Afuera, sobreviven como pueden, unas 140.000 personas
(llegan 50 nuevas familias cada semana) soñando con tener
un trabajo
dentro de la compañía.
Mega
represas, mega complejos minero-industriales, zonas francas: antes
todo era selva, hoy son un baluarte del capitalismo salvaje. Las
represas del Madera, abasteciendo de energía a los estados
de Rondonia (donde se levantarían las usinas) y Matto Grosso,
servirán para sustentar el definitivo holocausto para los
bosques de
la región que trae aparejado el cultivo de la soya sumada
ahora la expectativa de ganancias millonarias que generará
la producción de biocombustibles.
Los
científicos calculan que con el actual ritmo de deforestación
(es decir, sin biodiesel), en dos décadas, el 60 por ciento
de la selva amazónica brasileña (6 millones de km2)
se degradará irreversiblemente. Entre 2000 y 2005, Brasil
perdió 130.000 km2 de selva (Igual a la superficie que posee
el Departamento de La Paz).
Blairo
Maggi, ?el rey de la soya?, el mayor productor de soya del planeta,
es, a la vez, gobernador del estado de Matto Grosso. Depredación
de la naturaleza, acoso, etnocidio y genocidio de los pueblos indígenas,
poder político y poder económico van de la mano.
Si
no es soya, serán las vacas: Brasil es el mayor exportador
de carne de res del planeta. Los bovinos introducidos en la Amazonía
son la materia prima de las hamburguesas que se venden en Mac Donald´s.
Por oponerse al crecimiento de las ?fazendas? ganaderas, en 1988
fue asesinado Chico Mendes, el extractor de
caucho (siringueiro) cuya lucha en defensa de la floresta popularizó
la ecología en el mundo.
El
2005, una monja de 73 años, nacida y criada en Ohio, fue
acribillada por dos pistoleros cuando trataba de impedir que la
deforestación siguiese. Se llamaba Dorothy Stang, una de
las casi 800 víctimas de los conflictos agrarios en Pará,
desde que se instauró la democracia en Brasil. La guerra
no aparece en la portada de los periódicos y la fiebre de
destrucción del planeta parece no cejar: el 9 de julio pasado,
el Instituto Brasileño del Medio Ambiente (IBAMA) concedió
la licencia ambiental previa para la construcción de las
dos represas en el
Madera, con 33 ?condiciones?.
Al
conocer la noticia, el ex obrero metalúrgico Lula Da Silva
exclamó que estaba ?feliz? porque consiguió el permiso
que Marina Silva, ex siringuiera, criada a la sombra del malogrado
Chico, ahora Ministra del medio ambiente, calificó como ?consistente?,
para explicar la demora en ser otorgado, según la agencia
AFP. Todo un
show, con olor a metano. Lula no tuvo empacho en explicar su inexplicable
felicidad: ?Si se quiere respetar el medio ambiente o estar de acuerdo
con la ley, siempre habrá demoras?. El movimiento social
brasileño sospecha que una licencia así está
llena de arreglos y que precariza los derechos de la población
y su medio
ambiente. Ni hablar de las comunidades bolivianas?
La
Amazonía boliviana en la encrucijada
¿Qué
tenemos que ver nosotros con las cuestionadas represas, con toda
esta historia negra? Lo peor: los daños y las injusticias
que la construcción de las mismas traerían aparejadas,
los sufriríamos también en Bolivia, dado el carácter
internacional del río, y la magnitud de las obras.
El
conjunto de los movimientos sociales del Norte Amazónico
boliviano, en unidad con los movimientos sociales de la otra banda
del río, ya se manifestó en contra de la intención
del gobernante brasileño. La declaración es contundente:
No pasarán sobre el pueblo del Madera. (5)
Las represas de Lula son todo un desafío para el gobierno
boliviano que encabeza el presidente Evo Morales Ayma, el primer
indígena en asumir la primera magistratura del país.
Hasta ahora, a través de su canciller, David Choquehuanca,
ha mantenido una posición cauta con relación a su
colosal vecino, una de las cinco potencias
industriales del mundo: no habrá consentimiento boliviano
para el inicio de las obras, si antes no se realizan estudios de
impacto ambiental en la propia Bolivia. Pero ya se conocen aquí,
los motivos de Lula para no respetar las decisiones soberanas de
Bolivia, el país más pobre y vulnerable de Sudamérica.
(6) Basta ver las
negociaciones por el precio del gas.
Por
ello, la necesidad que la sociedad y la opinión pública
bolivianas tomen conciencia de la gravedad del asunto y se pronuncien
de manera solidaria con las organizaciones amazónicas es
imperiosa, más tomando en cuenta las intenciones proclamadas
por Evo y otras autoridades de su gobierno de impulsar un desarrollo
no
destructivo de la Amazonía boliviana, una de las regiones
con mayor biodiversidad del mundo entero. Las represas del Madera
serían el principio del fin de esas intenciones. Por eso,
el gobierno debería pronunciarse, lisa y llanamente, contra
la construcción de esos engendros, condenados por la historia
y el imperativo moral
de defender los recursos naturales y la justicia social.
Por
otra parte, el futuro que nos depararían las represas del
Madera y el modelo de desarrollo que representan y sostienen, ya
los conocemos. El modelo soyero en Bolivia ya hace años que
hace estragos en el Oriente del país, donde también
los pueblos indígenas son vulnerados y agraviados. (7)
La Amazonía boliviana sigue sana. A pesar de los intentos
irracionales de empresarios brasileros asociados al poder político
local, como el representado por el actual Prefecto derechista Leopoldo
Fernández que gobierna el Departamento de Pando, de convertirla
en un artificial campo de pastoreo de ganado, el Norte Amazónico
de Bolivia ha resistido los embates de los depredadores. Es todavía
un territorio donde es posible planificar e implementar una estrategia
de desarrollo diferente. Pero si se pierde la batalla del Madera,
quedará poco lugar para soñar. La Amazonía
boliviana será un apéndice más del modelo exportador
de materias primas del centro oeste brasileño y las consecuencias
ambientales, sociales y culturales serán impredecibles.
Por
el cambio climático, el mundo tendría mucho que decir
en esta encrucijada histórica pero el mundo, ya lo sabemos,
está dominado por los mismos intereses y visión que
impulsan la construcción de las represas. Detrás de
esas murallas que pretenden atajar al río, están los
bancos multilaterales y los gobiernos extra continentales
que hacen negocios con la biodiversidad amazónica o la carne
o la soya, lo mismo da.
Para
quien escribe, el dilema lo resolverá el propio pueblo amazónico
boliviano, que tras cinco siglos de genocidio y explotación,
está más maduro que nunca para enfrentar esta amenaza
a su presente y a su futuro. El camino ya está marcado: es
la alianza de lucha y resistencia en marcha con los sectores sociales
brasileños de la región. Desde acá, hacemos
nuestra la consigna de que ?no pasarán sobre el pueblo del
Madera? y nos
solidarizamos con los compañeros de la Federación
Campesina y la Federación de Mujeres Campesinas del Departamento
de Pando que impulsan y conducen esta histórica cruzada en
defensa de la naturaleza y de los pueblos de la selva que siempre
han convivido con ella en respeto y armonía.
La
Paz, 12 de julio de 2007
Notas
(1) ?Balbina es un monumento a la incompetencia técnica y
administrativa y, desde el punto de vista socio-ambiental, esta
obra no resiste ninguna crítica. Es un absurdo, simplemente.
Para una potencia instalada de 250 MW (jamás alcanzada),
se provocó el inundamiento de cerca de 2,346 km2, probablemente
el mayor índice mundial de tierras anegadas contra mega watts
producidos?. En: Silvio Coelho dos Santos, Presas y cuestiones socio-ambientales
en el Brasil, ALTERIDADES, 1992, 2 (4):
Págs. 31-37, tomado de Internet. Coelho dos Santos era presidente
de la Asociación Brasileña de Antropología.
Balbina fue construida entre 1981 y 1988, a 140 kilómetros
de Manaus, para abastecer la zona franca e industrial de la ciudad,
la que algunos bolivianos siguen considerando como ?un modelo de
desarrollo amazónico?. La instalación de Balbina obligó
a la relocalización de dos aldeas Waimiri-Atroari y alcanzó
áreas de tránsito (y uso) de los sub-grupos aislados
Piriutiti y Tiquirié, y, quizá, de los Karafawyana.
La obra no sólo no resolvió el aprovisionamiento energético
para Manaus sino que debe ser constantemente reparada ya que las
turbinas se oxidan, producto de la mala calidad de las aguas, efecto
de la inundación de extensas áreas forestales.
(2)
Ver: Brasil: El ejército asalta Tucuruí. LULA ORDENA
A LOS SOLDADOS ACABAR CON LA PROTESTAS CAMPESINAS EN LA GRAN CENTRAL
HIDROELÉCTRICA. 25/05/2007. En: http://pepitorias.blogspot.com/2007/05/brasilel-ejrcito-asalta-tucuru.html
y muchos otros sitios de Internet.
(3)
Vale do Río Doce fue fundada por el presidente nacionalista
Getulio Vargas en 1942 y privatizada en 1997 por el ex marxista
Fernando Henrique Cardozo. En 2006, CVRD compró la compañía
minera Inco de Canadá, por cerca de 20 billones de dólares,
convirtiéndose en la segunda empresa minera más grande
del mundo. Ver: Vale compra Inco e vira segunda maior mineradora
do mundo en Folha de San Pablo on line, 24/10/2006
http://www1.folha.uol.com.br/folha/dinheiro/ult91u111871.shtml.
Para más información ver en Wikipedia y en la página
web de la empresa: http://www.cvrd.com.br/
(4)
Ver: Parauapebas: entre o céu e o inferno, 2/01/2007. En:
http://www.reporterbrasil.com.br/exibe.php?id=831. Ver: Larry Rohter:
TUCURUÍ JOURNAL. Drowned, Not Downed, Trees in the Amazon
Get Nasty, New York Times, 7 de septiembre de 2004, en: http://www.nytimes.com/2004/09/07/international/americas/07amazon.h
tml?ex=1252296000&en=342828e3a22c2a65&ei=5090&partner=rssuserl
and
(5)
Para leer la Declaración del Movimiento Social en Defensa
de la Cuenca del Madera y de la Región Amazónica,
dada en Porto Velho, el 5 de marzo de 2007, ver en http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=26807.
Es un texto muy notable que, por su claridad y dureza, explora una
vertiente poco abrevada dentro del imaginario amazónico democrático
boliviano.
(6)
Itaipú, la mayor represa del mundo, es un emprendimiento
binacional, entre Brasil y Paraguay. Las consecuencias negativas
que trajo aparejadas hasta el presente para el socio menor deberían
ser tomadas en cuenta por Bolivia.
(7)
Basta ver la última denuncia efectuada por el gobierno contra
el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Branco
Marinkovich, por la apropiación ilegal de la Laguna Corazón,
territorio ancestral y mítico del pueblo Guarayo que habita
en la Chiquitanía boliviana.
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