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Underlying Causes of
Deforestation and Forest Degradation
Latin America Un estudio de caso en las
Serranías del Yvytyrusu, Paraguay 1.- INTRODUCCION Cifras oficiales señalan al Paraguay con una tasa de deforestación de 2,4 % para el período 1981-1990, la más alta de América del Sur y una de las más importantes de Latinoamérica, sólo superado por Jamaica, República Dominicana y Costa Rica (WRI, 1996 citado por Pinazzo, 1996). El Río Paraguay divide al país en dos regiones diferenciadas, la región Occidental o Chaco y la región Oriental (39 % de la superficie total del país). Esta última región concentra el 98 % de la población del país, donde se desarrollan la mayor parte de las actividades económicas, siendo las principales actividades la agropecuaria y la explotación forestal. El uso actual de la tierra, de acuerdo a los datos de la Dirección de Censo y Estadísticas Agropecuarias del Ministerio de Agricultura y Ganadería de 1992, otorga un 62,4 % (24.585.000, 8 millones de ha) del total de la superficie del país a la actividad agropecuaria, y un 31,2 % (12.681.100 millones de ha) a bosques. Los cambios en la superficie boscosa de la Región Oriental del país entre el año 1945, con 8.805.000 ha (55 % de dicha región) y el año 1991 con 2.403.000 ha (15 %) nos permiten calificar a la pérdida de bosques del país como extremadamente alarmante. Resalta el intervalo entre 1968 y 1976 en que la tasa de deforestación fue de aproximadamente de 212.000 ha/año, y el de 1985 y 1991 en que fue de 290.000 (Pinazzo, 1996). La salida ilegal de madera representa una serie amenaza para los bosques del país, fenómeno que se registra a nivel de rollos y en menor proporción de madera aserrada, estableciéndose que por cada metro cúbico despachado y exportado, pasan casi 3 metros cúbicos de madera en forma irregular (Pinazzo, 1996). El 49 % de la población vive en el medio rural, la tasa de natalidad es después de Bolivia la más elevada de Sudamérica, poseyendo dos lenguas oficiales, el español y el guaraní habladas por casi todos sus habitantes, si bien aproximadamente sólo el 1,5 % de la población es indígena. El golpe de estado en 1989 que derrocó a la dictadura de casi 35 años del Gral. Alfredo Stroessner inició la democratización política del país, eligiéndose el pasado mayo de 1998 el tercer gobierno producto de este proceso. Sin embargo pocos son los esfuerzos que se han realizado para revertir la tendencia de la deforestación en el país, pese a las denuncias y lo alarmante de la situación. La deforestación sigue, y no se vislumbran señales de que se detendrá el proceso. Este caso particular de estudio de las Serranías del Yvytyrusu en la Región Oriental del país, se presenta como contribución al análisis e interpretación del proceso de deforestación en que se halla inmerso el país, enfocando principalmente en el análisis de las causas subyacentes de la deforestación y en propuestas de solución de estas causas. 2.- DESARROLLO 2.1.- Descripción de situación 2.1.1. - Descripción del bosque Los bosques de la Región Oriental del Paraguay corresponden a formaciones vegetales que se definen como bosques húmedos, subtropicales, semicaducifolios, relativamente densos, con alturas de hasta 35 metros. Holdridge (1969) denominó a estos bosques de la Región Oriental del país como Bosque Húmedo Templado Cálido y Huek (1978) lo definió como Bosque Subtropical Deciduo y Mesofítico. La Cordillera del Yvytyrusu es un sistema de serranías ubicado en el centro de la Región Oriental del Paraguay, en los departamentos de Guairá y Caazapá, cubriendo aproximadamente unas 30.000 hectáreas, abarcando los puntos más elevados del territorio paraguayo, el Cerro Tres Kandu de 842 m, el Cerro Capii de 816 y el Cerro Perô de 815 m. La Cordillera del Yvytyrusu forma parte de la divisoria de aguas de las cuencas hidrográficas de los ríos Paraná y Paraguay, constituyendo cabecera de varias subcuencas importantes. Así pues ejerce una influencia importante en el régimen hidrológico de la Región Oriental del Paraguay, en la protección de los suelos y en la conformación de microclimas locales y zonales del país. Se encuentran nacientes de agua, con más de 10 arroyos permanentes e intermitentes, cascadas y saltos de extraordinaria belleza, que otorgan a la Serranía una gran belleza escénica. Los suelos del Yvytyrusu pertenecen al grupo taxonómico de los entisoles, en su gran mayoría líticos, conformando un paisaje de Serranía con la arenisca y el basalto como materiales de origen. El relieve presenta pendientes mayores al 15%, y en algunos casos mayores al 45 %, con drenaje relativamente bueno y fuerte rocosidad y pedregosidad. La gran heterogeneidad de la Serranía en cuanto a tipos de suelo, asociado a una rica historia geológica y vegetación de variadas características, permiten el establecimiento de diversos ecosistemas integrantes de la Serranía. Cuenta con hábitats críticos para especies de flora y la representatividad de la biodiversidad es buena. Las especies de plantas predominantes son Lapacho (Tabebuia sp.) , Yvyra pyta (Peltophorum dubium), Petereby (Cordia sp), Incienso (Myrocarpus frondosus ), Yvyraro ( Pterogyne nitens) entre otras. También se presentan diversos arbustos, enredaderas o ysypo, orquídeas, helechos o güembé, tacuaras o bambués, del género Guadua. Las especies de la flora más amenazadas o en peligro son el Yvyra ysyy (Protium heptaphyllum), el cedro (Cedrela fissilis) y el Kirandy (Aspidosperma autrale), si bien ya la mayoría son mencionadas como amenazadas. Entre las especies de fauna en peligro crítico tenemos al aguilucho blanco (Leucopternis polionota), a venados de la familia Cervidae, y a tatus y armadillos de la familia Dasypodidae. La interacción de los suelos con el clima subtropical húmedo de la zona ha favorecido el desarrollo de una particular vegetación selvática de características autóctonas. Los estudios referentes al endemismo de la zona son prácticamente nulos, si bien se estima presencia de especies endémicas. Las Serranías del Yvytyrusu presentan también otra singular característica, que le confiere otro valor inapreciable, cual es que en seno se encuentran abrigos de restos de valor arqueológico representados por pinturas rupestres en bajo y alto relieve, de origen hasta hoy desconocido. Una investigación entomológica llevada a cabo durante la implementación del Proyecto Yvytyrusu bajo la responsabilidad de las instituciones Alter Vida y Sobrevivencia en los años 1992-1995, pudo determinar que la Serranía posee una biodiversidad extraordinaria, que aparte del extremo norte en la frontera con el Brasil, es probablemente la más importante del país. La detección de dos familias de lepidópteros nocturnos (Sphingidae y Saturnidae) en las Serranías del Yvytyrusu puede significar que especies de esas familias encontradas representan relictos que pudieron sobrevivir en estos refugios con clima local favorable. El hallazgo de las especies de lepidópteros probaría de alguna manera que las Serranías del Yvytyrusu tiene carácter de relicto, donde sobrevivieron parte de la vegetación y de animales, endémicos o de distribución discontinua, en las épocas pocas favorables de dominación de la sabana, previa a la aparición de la selva subtropical. 2.1.2.- Descripción de la comunidad y su relación con el bosque En las Serranías del Yvytyrusu existen pequeños productores agropecuarios, campesinos en su gran mayoría y medianos y grandes productores tanto paraguayos como colonos alemanes y sus descendientes. Los productores que habitan en las Serranías son en su gran mayoría pequeños campesinos minifundiarios cuyas propiedades oscilan entre 3 y 10 hectáreas, en tanto que los medianos a grandes productores poseen explotaciones que oscilan entre 60 y 1000 hectáreas. n área geográfica de 5000 hectáreas aproximadamente, abarcando parte de los Distritos de Independencia, Villarrica y Mbocajaty del Departamento del Guairá constituye el área de estudio del presente trabajo, con una población no superior a 4000 habitantes. Las comunidades campesinas del lugar se dedican principalmente a cultivos de subsistencia como maíz, poroto, mandioca, haba y habilla y al cultivo de la caña de azúcar como producto de renta principal. En algunas circunstancias estos campesinos se dedican a "changar", o sea a la realización de trabajos esporádicos y ocasionales por cierto tiempo como mano de obra en la cosecha del algodón en zonas aledañas o en otras zonas del país, así como también en las estancias o actividades agropecuarias de las medianas y grandes explotaciones. Algunas comunidades se dedican a la explotación de piedras de las Serranías, estableciéndose pequeñas canteras que constituyen importante fuente de ingreso para las familias ante la falta de alternativa en los rubros de producción para la generación de ingresos económicos. El bosque cumple para estas comunidades un lugar de recolección de especies forestales para uso doméstico. Así, diversas especies son utilizadas para la obtención de leña, prácticamente todas las especies del bosque son objeto de recolección para este tipo de necesidad, al igual que para la obtención de carbón. Las especies forestales más importantes y valiosas para la utilización de vigas y maderamen son el Peterevy, el Lapacho, el Yvyra pyta y el Cedro. También utilizan ciertas especies forestales para la obtención de "tablitas" que utilizan a modo de teja para el techo de las viviendas, entre estas especies tenemos al Timbo ( Enterolobium contortisiliquum), Palo Blanco (Calycophylum multiflorum ), Taruma (Vitex megapotámica), Lapacho y Kurupayra (Parapiptadenia rígida ). Del bosque también son obtenidas especies medicinales que utilizan como remedios preventivos y curativos para diferentes tipos de afecciones. Principalmente es con el "mate" y con el "terere", típicas y populares bebidas obtenidas a partir de las hojas de la Yerba Mate ( Ilex paraguayensis ) con agua, que se consumen las especies medicinales. También las mujeres obtienen del bosque y zonas aledañas la "tuna", una especie de la familia de las Cactáceas, y otras especies aromáticas para la fabricación del jabón casero, actividad que sigue vigente aún, si bien con menor intensidad que en épocas pasadas. El bosque constituye además lugar de recolección de miel silvestre, existiendo varias especies vegetales melíferas que deben ser mejor catalogadas e identificadas a fin de evitar la destrucción de sus hábitats y asignarles la real importancia que se merecen, al igual que los insectos productores de miel. La gran mayoría de estas comunidades obtienen del bosque también animales silvestres como fuente de alimentación, si bien cada vez es más notoria la escasez de estas especies silvestres. Se realizan cacerías por el bosque, muchas veces nocturnas, a fin de nutrirse de animales silvestres, siendo los más apetecibles el venado y el tatu. Es necesario aclarar que en un principio existía una rica variedad de animales silvestres, incluso el yaguarete, sin embargo actualmente prácticamente son pocas las especies que se encuentran debido a la drástica reducción de sus hábitats y a la persecución de que son objeto. Llamativo es mencionar que estas comunidades poco conocen de las maneras de realizar un uso sustentable de las especies de animales silvestres. Mientras las poblaciones humanas eran reducidas y abundaban los bosques y por ende los animales silvestres, poco significativo resultaba el uso sustentable de los mismos, situación que cambia notoriamente ahora donde han aumentado las poblaciones humanas, se han reducido significativamente los bosques y la presencia de animales silvestres es cada vez más insignificante. La roza, tumba y quema es la práctica corriente con la cual se van incorporando nuevas áreas boscosas a la producción agropecuaria, la relativa buena fertilidad natural de los suelos hace que se obtengan muy buenos rendimientos en los sucesivos cultivos agrícolas que se implementan. Por lo general los campesinos conocen las zonas con mejores ventajas para realizar agricultura, principalmente en cuanto a las variaciones de las propiedades físico-químicas de los suelos. Conocen los diferentes tipos de suelos que se presentan en la Serranía, su profundidad, coloración, limitaciones y cuidados a tener en cuenta, si bien con el correr del tiempo muchos de estos conocimientos se van perdiendo o no son lo suficientemente valorados por las nuevas generaciones. Luego de realizar el rozado, cultivan los rubros de subsistencia y de consumo tradicionales, y el maíz y la caña de azúcar principalmente para renta, ya que son los rubros que tienen la venta asegurada. A partir del quinto o sexto año de utilización del suelo comienzan a presentarse problemas en el cultivo, debido principalmente a la presencia masiva de malezas y especies indeseables en la chacra y al ataque de plagas y enfermedades que obligan a un mayor trabajo para el cuidado, sobre todo la limpieza y el control. El rendimiento se ve afectado, el excesivo trabajo que exige ya la chacra aumenta los costos de producción y no se justifica tanto trabajo para los rendimientos obtenidos que empiezan a disminuir, significando menores ingresos para el productor. Llegado este momento se ve obligado a abandonar la parcela del cultivo, deja descansar la tierra y si tiene posibilidad y medios avanza hacia nuevas zonas de bosques. Las fincas campesinas del área geográfica poseen actualmente pocas áreas boscosas, prácticamente todas han sido convertidas a áreas agropecuarias. De toda el área mencionada podemos estimar que solamente el 10 % de la misma está actualmente cubierta de bosque original y un 30 % corresponde a bosque secundario proveniente de parcelas abandonadas de cultivos agropecuarios. Un estudio preliminar rápido de las fotografías aéreas de la zona del año 1994 permitió estimar que menos del 15 % del área de estudio estaba cubierta de bosques en aquel entonces. 2.1.3.- Descripción de las causas directas y actores que conducen hacia procesos de deforestación y degradación forestal. La escala local de análisis - Una breve aproximación histórica En la década del 30 se inician las explotaciones de las especies forestales en el Yvytyrusu, siendo los campesinos provenientes de otras zonas aledañas al Yvytyrusu los que se dedicaban a echar los árboles y transportar los rollos. Necesitaban para ello un permiso a nombre de personas influyentes de Villarrica, ya que las tierras eran fiscales, creemos que en cumplimiento de Ley 1248/31 del Código Rural que exigía autorización para la extracción de los productos forestales. En la década del 40 se continúan con las explotaciones de las especies forestales del Yvytyrusu, siendo las especies más buscadas el Petereby, el Lapacho y el Cedro, especies que eran echadas para la obtención de rollos que luego eran comercializados en Villarrica, capital departamental del Guairá. Posteriormente en la década del 50 ingresan los primeros colonos en el Yvytyrusu ya con el deseo de posicionarse y ocupar un pedazo de tierra, y no simplemente de sacar rollos. Para el efecto deforestan ciertas áreas de modo tal a establecer su vivienda, su parcela agrícola para rubros de consumo y como rubro de renta se dedican a la elaboración de carbón que era vendido luego en Villarrica. En la década del 60 varios colonos empiezan a vender sus "mejoras" introducidas en las parcelas del Yvytyrusu, que eran compradas por los alemanes y sus descendientes quienes habían comenzado a llegar en la entonces Colonia Independencia allá por la década del 20. Pocos eran los pobladores alemanes que inicialmente compraban las mejoras de los lotes de los primeros colonos paraguayos para luego venderlas a otros alemanes que iban llegando a la zona. Con el correr del tiempo estas explotaciones fueron aumentando en superficie en la medida que iban comprando nuevas mejoras y por ende mayores parcelas de tierra. El proceso de ocupación de la Serranía continua en las siguientes décadas, y en 1990 se realiza la declaración de 24.000 hectáreas de la Cordillera del Yvytyrusu como Reserva para futuro Parque Nacional a través de un Decreto del Poder Ejecutivo. En 1995 campesinos sin tierra, vecinos del lugar, muchos de ellos hijos de los iniciales colonos, invaden una propiedad de aproximadamente 200 hectáreas en el Yvytyrusu, unas 40 familias ocupan las tierras que según ellos no pertenecían a nadie debido a que el título de la tenencia de la tierra no existía. Estas familias comenzaron a echar los bosques para asentarse en el lugar, levantar sus viviendas y habilitar sus parcelas agrícolas. Los bosques del Yvytyrusu han sido y continúan siendo eliminados principalmente para uso agropecuario. Los pequeños productores deforestan para cultivar posteriormente rubros de autoconsumo y para cultivar caña de azúcar como rubro de renta. Los medianos a grandes productores con sus explotaciones empresariales deforestan para la implantación de pasturas mejoradas, principalmente el pasto estrella (Cynodon plectostachium) estableciéndose explotaciones ganaderas para la cría y engorde de ganado vacuno, si bien hay algunos que se dedican también a la caña de azúcar. También se deforesta para la obtención de losas de areniscas y piedra bruta utilizadas para la construcción a través de la explotación de pequeñas canteras que se ubican en algunas de las comunidades, actividad emprendida por los pobladores de estas comunidades. Camiones recolectores de estos materiales de construcción penetran hasta la misma cantera, siendo algunos pobladores los propietarios de estos camiones, que son también los utilizados para la cosecha de la caña de azúcar. Otros actores intervienen también en esta explotación como ser los que se dedican a la comercialización e intermediación entre los consumidores finales y los productores, algunos de los cuales son también empresarios de la zona. La producción de leña y carbón siguen presentándose como una alternativa de ingresos económicos para el mercado de consumo local preferentemente. El siguiente cuadro esquematiza las causas directas de la deforestación forestal y la degradación forestal de las últimas décadas: cuadro en construcción 2.1.4.- Descripción de las acciones que la comunidad emprende para contrarrestar el proceso de deforestación y los problemas que conlleva. Ocho comunidades del Yvytyrusu -Itati, Florida, Tercera Fracción, San Blas, Tacuarita, San Vicente, Zorrilla Kue y Mainumby - con un total aproximado de 2000 habitantes, una vez declarado área de reserva para el Parque Nacional Yvytyrusu, se organizan en la Asociación de Pobladores del Cerro Yvytyrusu (A.P.C.Y.), principalmente para defender sus derechos ante el posible desalojo de que podrían ser objeto con la implementación del Parque Nacional Yvytyrusu. Comienzan también a buscar información y asesoría sobre el significado y los alcances de un Parque Nacional, en qué les puede beneficiar o perjudicar dicho Parque y cuáles son las disposiciones legales existentes al respecto. A través de la organización los pobladores buscan hacerse sentir para expresar sus opiniones respecto a la situación de la problemática del Yvytyrusu. Sienten la necesidad de comunicar la situación en que la gran mayoría de las familias campesinas de la Cordillera del Yvytyrusu se encuentra, así como dar a conocer los verdaderos responsables de la deforestación del Yvytyrusu. En alguna medida la prensa y ciertos sectores de Villarrica mencionaban como responsables de la deforestación y destrucción del Yvytyrusu a los campesinos que se encontraban habitando las Serranías. En primer lugar exigieron mejores condiciones de vida para los campesinos que se encontraban viviendo en el Yvytyrusu desde hace varios años, si es que en verdad se quiere detener la deforestación. La extrema pobreza en que se encontraban inmersas estas comunidades de campesinos y la total falta de apoyo y atención por parte de las autoridades del gobierno ante esa situación eran las manifestaciones más sentidas expresadas por la A.P.C.Y. Querían también ser considerados en el momento en que se tomen decisiones respecto al futuro del Yvytyrusu, ya que anteriormente fueron simplemente ignorados. Los pobladores de la zona ignoraban las reglamentaciones que existían respecto a la explotación de los bosques y las autoridades competentes nunca se preocuparon en brindar orientaciones básicas que contribuyan con la conservación de los bosques del Yvytyrusu dando alternativas para un mejor uso del suelo, y sobre todo generando actividades que mejoren el ingreso familiar evitando aquellas que perjudiquen a los bosques tales como la obtención de carbón. Con la caída de la dictadura en 1989 ciertos sectores de Villarrica empezaron las gestiones y solicitud para que la Cordillera del Yvytyrusu sea declarada Parque Nacional, emprendimiento finalmente conseguido pero a espaldas de los pobladores de la zona. Posteriormente empezaron las amenazas verbales y rumores de estos mismos sectores sobre las implicancias del futuro Parque Nacional, así como del propio Ministerio de Agricultura y Ganadería en que probablemente los pobladores serían desalojados y que debían ajustarse a las reglamentaciones del Parque Nacional. La inquietud fue aumentando entre los pobladores de las comunidades del Yvyturusu, quienes a través de la A.P.C.Y. iniciaron los primeros contactos con las instituciones privadas de modo tal a obtener apoyo e información sobre los alcances del Decreto y las posibles consecuencias para los pobladores. Fueron las Organizaciones No Gubernamentales quienes brindaron apoyo y asistencia a los líderes de la A.P.C.Y., orientándolos en las gestiones que debían realizar. Así comenzaron los contactos con la Dirección de Parques Nacionales y Vida Silvestre y se realizaron sesiones y reuniones aclaratorias sobre el futuro Parque Nacional Yvytyrusu. Los pobladores del Yvytyrusu comprendieron con el correr del tiempo que la mejor manera de proteger el Yvytyrusu era a través de la organización de sus habitantes de modo a coordinar acciones y obtener mejores resultados y a través de la capacitación permanente y en temas que guarden relación con el mejoramiento de las condiciones de vida de los pobladores y con el mejoramiento de las condiciones del Yvytyrusu. En 1993 comienza el Proyecto Piloto Yvytyrusu conjuntamente entre Alter Vida y Sobrevivencia con las ocho comunidades nucleadas en la A.P.C.Y. Este Proyecto fue financiado por la Agencia de Cooperación Española "Intermon" por tres años. Diversos resultados se obtuvieron con este proyecto, siendo los principales los que se refieren al fortalecimiento organizativo de los pobladores y la urgencia de un Plan de Manejo para la zona. Con este Proyecto se buscó que las comunidades estén organizadas y capacitadas lo suficiente como para poder coordinar la implementación del Area Protegida Yvytyrusu con otros sectores de la sociedad civil y negociar con la Dirección de Parques Nacionales y Vida Silvestre del Ministerio de Agricultura y Ganadería posibles alternativas y soluciones tendientes a un Plan de Manejo del Area Protegida Yvytyrusu. 2.2.- Descripción de las causas subyacentes de la deforestación y la degradación forestal La escala nacional de análisis 2.2.1.- Los Políticas de Desarrollo 2.2.1.1.-Los procesos de colonización agraria y la mala distribución de la tierra A través del Decreto del 7 de octubre de 1848, la Ley de venta de las tierras públicas del 2 de octubre de 1883 y el Decreto del 31 de enero de 1885 el Estado paraguayo toma posesión de todas las tierras del país, poniéndolas a disposición de los inversionistas extranjeros, originando así el surgimiento de los campesinos sin tierra. Según cálculos estimativos en el primer cuarto del siglo XX sólo el 5,8 % de la población del Paraguay participaba de la propiedad inmobiliaria y cerca del 70 % de los agricultores ocupaban y trabajaban tierras ajenas (Pastore, 1972). En 1919 el gobierno nacional mediante el Decreto No. 10.052 del 10 de mayo dispuso la mensura de la futura Colonia Independencia. Tierras fiscales con área de 10.000 hectáreas dentro del Guairá fueron seleccionadas para el fin. Unas 50 familias se afincaron en la zona, la mayor parte de estas eran de Alemania. Intención original era dar albergue a colonos europeos, especialmente alemanes para que conformen el asentamiento. Para fines de 1938 en la Colonia Independencia ya habían sido distribuidos 790 lotes para casi 10.050 hectáreas como parte de las colonias nacionales habilitadas hasta entonces. En la década del 50 los primeros campesinos paraguayos comienzan a establecerse en el Yvytyrusu, y en la del 60 más familias se adentran en las Serranías. Por esta misma época, el guaireño Ramiro Domínguez (1966), en su libro "Del valle a la loma" afirma: "más allá del Yvytyrusu, el departamento del Guairá es casi inhabitado y zona de explotaciones forestales. Recientemente se ha tratado de desplazar a esas tierras a familias de agricultores de las zonas minifundiarias del área central del país, pero el proyecto no ha cobrado mayor cuerpo por falta de caminos camionables a las nuevas colonias y el mayor estímulo que ofrecen las colonias sobre la ruta internacional al río Paraná". Sin embargo desde principios del siglo XIX se encontraban claramente establecidos en el Departamento del Guairá comunidades indígenas Mbya-guaraní y Ache-guayaki. Según el Censo Nacional de Población y Vivienda de 1992 en Independencia para ese entonces se contaba con 250 indígenas Mbya, si bien actualmente en las Serranías no se encuentra ninguna comunidad Mbya. Para el caso de las comunidades Ache hasta mediados del presente siglo se mencionan que restaban enclaves Ache-guayaki en la Cordillera del Yvytyrusu (Chase Sardi, 1971) pero el Censo Nacional de Población y Vivienda de 1992 no registró ningún habitante Ache en la Cordillera del Yvytyrusu para ese entonces. El Censo de 1981 recogía sin embargo la presencia de cerca de 800 indígenas Ache-guayaki. La desvalorización de las culturas indígenas y el despojo de sus ancestrales territorios, se evidencia en la historia del Paraguay, que complejiza aún más la problemática de la tierra, donde para este caso particular, la Cordillera del Yvytyrusu constituía hábitat de comunidades Ache-guayaki preferentemente, quienes fueron prácticamente ignoradas de los procesos de colonización al igual que en las demás colonizaciones que se realizaban en las vastas zonas boscosas del Paraguay Oriental. Carlos Pastore (1972) en su célebre libro "La lucha por la tierra en el Paraguay" comenta: "desde los primeros tiempos de la constitución como nación independiente, los paraguayos no consideraron como seres humanos a los indios y sus territorios eran tenidos como tierra de nadie". En la década del 60 en una superficie de aproximadamente 150.000 ha se apretujaba la población rural en minifundios en el Departamento del Guairá de un total de 384.600 ha, que alcanzaba proporciones irrisorias en compañías y colonias cuyas praderas de abundantes pastos eran propiedad de acaudalados estancieros. El total de tierras de labranza estaba repartido entre 12.019 propietarios, de las cuales deducidas las tierras de labranza de propiedad de los ingenios azucareros y las de agricultura en gran escala, dejan un promedio ínfimo por agricultor que no excede de 3,6 ha por familia, sin considerar las sucesiones indivisas, que disminuye aún más el porcentaje a aproximadamente 1,6 ha por familia. En tanto que sólo el 4,2 % de las explotaciones ocupan el 47,7 % de las tierras (Domínguez, 1966). Actualmente la densidad media de Guairá es del orden de 42 h/Km2, pero no se ha duplicado en 40 años, por lo que se considera que este Departamento expulsa poblaciones. Consecuentemente, se impulsan en el país a partir de los años 60 los procesos de colonización hacia las áreas forestales del este del Paraguay en la frontera con el Brasil. La nueva Reforma Agraria iniciada por la dictadura del Gral. Stroessner prefirió sacrificar las áreas boscosas "incultas" y "no productivas" antes que solucionar los problemas reales de la mala distribución de la tierra en el país. Sin embargo pequeños grupos de campesinos fueron ingresando paulatinamente en las Serranías del Yvytyrusu ante la falta de tierras para vivir, la mayoría eran pobladores guaireños de zonas aledañas al Yvytyrusu pertenecientes a comunidades que no querían ser desarraigadas, con años de cultura propia, y que no querían lanzarse a la aventura de poblar colonias lejanas del este del país. Prefirieron quedarse cerca, y una opción constituían las Serranías del Yvytyrusu. El proceso de la Reforma Agraria en el Paraguay se inició como una estrategia que se adoptó en el marco de la Alianza para el Progreso y se basó en el desarrollo de asentamientos y en la división de parcelas de tierra en forma individual. La Ley 854 del Estatuto Agrario sancionada en 1963 establece categorías de latifundio en función al concepto de la racionalidad de la explotación y de acuerdo a ella pueden ser sujetas de expropiación. Este concepto arbitraria e increíblemente pone a las tierras con cobertura forestal bajo la categoría de tierra inculta, es decir tierras no explotadas racionalmente e improductivas, que ha sido uno de los factores más preponderantes en la transformación de tierras forestales a usos agropecuarios tanto para el caso de los latifundistas que echaban miles de hectáreas de bosques para demostrar que no eran tierras incultas y asegurar su dominio como también para el caso de las colonias que eran habilitadas en áreas boscosas. La Ley 854 crea el Instituto de Bienestar Rural (I.B.R.) como entidad autárquica encargada de transformar la estructura de la reforma agraria del país y fue el que inició la mensura y la marcación del loteamiento de las parcelas de tierra en el distrito de Independencia en el Yvytyrusu. Los procesos de colonización eran más un ejercicio de gabinete sin un conocimiento acabado de la zona, con modelos de colonización, conocidos vulgarmente como "parrillas". Las poblaciones iniciaron la titulación de sus propiedades ante el I.B.R. pero la mayoría quedó en la simple mensura, hasta hoy día cerca del 90 % de esas poblaciones campesinas en el Yvytyrusu carece de los títulos de propiedad definitivos. En los inicios de la colonización fueron los propios campesinos los que iban apropiándose de los lotes de 20 hectáreas establecidos por el I.B.R., asumiendo los gastos de limitación y consolidación de los lotes. La extrema pobreza en que se hallaban inmersos y la falta de atención por parte de las autoridades convirtieron a las especies forestales en fuente de ingreso de la economía familiar ya sea en forma de rollos, carbón o leña. Paralelamente se realizaba el rozado para la habilitación de las chacras para los cultivos de autoconsumo. La caña de azúcar, conjuntamente con la leña, el carbón y las piedras se destinan al mercado interno, siendo la caña de azúcar el rubro por excelencia de Guairá, donde el 35 % de la superficie sembrada corresponde a este rubro, ya que los ingenios azucareros se asientan fuertemente en el Guairá. Al mismo tiempo es destacable el hecho de que ciertas personas han ido aumentando su poder y dominio, convirtiéndose en influyentes terratenientes, empresarios y comerciantes de la zona. Las ventajas derivadas de las vinculaciones al poder político dominante, las facilidades para acceder al capital financiero, y la amplia permisividad y apoyo estatal que contaban para realizar sus actividades en la zona, entre otros aspectos, son tareas pendientes que merecen ser investigadas. La colonización impulsada era impuesta, la participación comunitaria era nula y todo proceso de organización era visto como subversivo y atentatorio contra "la paz y el progreso" que vivía la República. La represión policial y militar era la respuesta a cualquier intento de subvertir el orden impuesto, el miedo y el conformismo se iban adentrando en las débiles comunidades poblacionales. El apelativo de "comunista" era el denominador común asignado a cualquier persona que cuestionase tan siquiera mínimamente a las autoridades, al gobierno o a sus políticas. De ahí en más la persecución, el arresto, la tortura, el exilio o la muerte eran posibles eventualidades para un futuro cercano. En la década del 70 surge en el Yvytyrusu grupos de la Juventud Agraria Cristiana, reuniéndose en los templos y capillas de la Iglesia Católica, intentando promover la solidaridad y el trabajo comunitario entre los campesinos de la zona. Posteriormente sus dirigentes son perseguidos y presos "por comunistas". La red de información policial estaba presente en cada una de las comunidades del Yvytyrusu, contándose con los Oficiales de Compañía que eran los "informantes" y controladores de la Alcaldía Policial sobre las actividades que se desarrollaban en sus comunidades. Todo tipo de reunión era cuidadosamente controlada. La falta de alternativas y propuestas de desarrollo que impulsen el uso sostenible de los bosques y la lucha contra la pobreza de las comunidades rurales, asegurándoles el mejoramiento de sus condiciones de vida y fuentes de ingreso económico constituye una de las más sentidas expresiones de las comunidades. Las políticas de distribución y uso de la tierra han privilegiado el uso agropecuario. Los beneficios asociados al bosque no son valorados en su real importancia por la sociedad toda, fomentándose sin embargo la idea del bosque como un componente improductivo, inculto y de uso no racional. Los bosques siempre han sido tomados como antesala del uso agropecuario, su función temporal no pasaba del exiguo corto plazo en que los rollos de pocas especies eran extraídos (en los pocos casos que se obtenía siquiera alguna utilidad), o prontamente eran presa de la quema en la mayoría de los casos. No se prestaba ningún apoyo para un aprovechamiento forestal, se debía dar paso a los cultivos agrícolas, a la " modernización del agro". Bosques y modernización eran incompatibles. La falta de ordenamiento del territorio fue un factor clave en la implementación de las políticas oficiales que influyeron en el proceso de degradación de recursos naturales, en particular de los forestales. A nivel de país no existió un plan de ordenamiento territorial, una política de conservación y una política de erradicación de la marginación y la pobreza de las inmensas mayorías del país. Entre 1984/85 y 1991/92 las áreas de uso agropecuario pasaron de 262.086 ha (68 % del área departamental del Guairá) a 285.182 (74,1 %). El mayor impacto de la deforestación se ha concentrado en el extremo noreste del departamento, distritos de Independencia y Paso Yobai. La cantidad de bosques remanentes es muy reducida, comprendiendo el Bosque Alto Continuo solamente 24.766 ha en todo el Dpto. del Guairá, lo que significa que el Yvytyrusu cuenta con menor cantidad. En el año 1973 se crea la Ley Forestal 422, que pese a establecer una serie de reglamentaciones sobre la importancia de los bosques para protección y uso racional, no son tenidas en cuenta para el Yvytyrusu al igual que para el resto del país. A pesar de la ley, la destrucción de los bosques se acentuó a partir de esta época, como consecuencia de los procesos de colonización no planificados, la venta de latifundios forestales a empresas ganaderas y agrícolas, los planes de expansión rural, la creación de polos de desarrollo, la construcción de carreteras financiadas por los bancos multilaterales y la corrupción en el sector gubernamental a cambio de generosas "coimas" (sobornos) y prebendas que se implementaban dentro mismo del Servicio Forestal Nacional, organismo encargado de la aplicación de la Ley 422. En 1990, posterior a la apertura política de 1989, se establece el Decreto No. 5815 por el cual se declara reserva para Parque Nacional una superficie de 24.000 ha en la Cordillera del Yvytyrusu. Entre las posibles razones que impulsaron al Gobierno esta declaración figuran el déficit porcentual de Areas Protegidas del país, la necesidad de reconocimiento del entonces Gral. Andrés Rodríguez como Presidente del Paraguay y artífice del Golpe de Estado que derrocó al dictador Stroessner, y los pedidos de instituciones de Villarrica de aprovechar el potencial turístico de las Serranías del Yvytyrusu incluso como lugar de vacaciones y reposo para comunidades extranjeras. Los campesinos de la zona desconocían las reglamentaciones existentes para la explotación de los bosques, con el agravante que las autoridades competentes nunca se han molestado en brindar orientaciones para conservar los bosques dando alternativas para el uso racional de los mismos. La capacitación y apoyo gubernamental para una correcta planificación y uso del territorio del Yvytyrusu fue inexistente en todo el proceso de colonización, después de la declaración de la reserva para Parque Nacional tampoco las autoridades correspondientes establecieron informaciones, disposiciones y orientaciones claras, actividades que eran desarrolladas por las ONGs, que si bien eran muy valoradas no tenían el peso, la determinación y la trascendencia que pudieron haber tenido si eran las propias autoridades las encargadas de realizarlas. Con la transición democrática se abrieron los canales de participación de los pobladores pero la ausencia de una política clara de que hacer en el Yvytyrusu era evidente, no se tenía una política de desarrollo para la zona y menos de conservación. Así pocos fueron los cambios reales obtenidos en el Yvytyrusu, la deforestación continuó ante la falta de claridad y planificación estatal con el futuro del Yvytyrusu y sus pobladores. 2.2.1.2.- Las demandas del mercado interno Si bien son los procesos de colonización y la mala distribución de la tierra como parte de las políticas de desarrollo impulsadas por el Estado los que han incidido mayormente en la deforestación y degradación forestal en el Yvytyrusu, no podemos dejar de mencionar también a las demandas del mercado interno tanto local como nacional como otra de las causas subyacentes. Así la satisfacción de las demandas de azúcar para el consumo nacional a través de la presencia de los ingenios azucareros en la zona, fomentándose el cultivo de la caña de azúcar como cultivo de renta principal, al igual que las demandas de carbón y leña para las pequeñas y medianas industrias locales principalmente (panaderías, olerías, etc.), de materiales de construcción derivados de las piedras de la Cordillera para consumo local y nacional, y de carne vacuna también para el consumo local y nacional, si bien no se poseen datos precisos que puedan dar orientaciones aclaratorias, contribuyen conjuntamente con la deforestación y la degradación forestal en el Yvytyrusu. La escala global de análisis El análisis de la relación existente entre la escala nacional y global se complejiza debido a la disponibilidad de los datos y a la necesidad de realización de estudios más profundos y minuciosos. La economía del país se ve marcada por un sector informal, que se estima en más del 50 % del total de la economía formal y registrada. La falta de transparencia y la consiguiente dificultad de juzgar nítidamente el desempeño real de la economía dificultan el análisis de los mercados y de las demás necesidades del sector agropecuario (Hirsch, 1994). Son las extracciones de especies forestales con las cuales se incorpora el Yvytyrusu al mercado, más que nada internacional, debido a la aceptación de la madera paraguaya. Argentina era el principal destinatario de las exportaciones paraguayas, con escaso valor agregado debido a las restricciones que imponía la Argentina, razón por la cual las exportaciones de maderas estaban constituidas por rollizos y durmientes. Al comenzar la segunda guerra mundial la economía del Paraguay descansaba fundamentalmente en la exportación de extracto de quebracho, productos de la carne, madera en rollos, algodón y tabaco. Las principales unidades fabriles del Paraguay estaban en manos de capital extranjero, cuya inserción a la economía del país se había producido casi siempre como complemento de sus inversiones en la Argentina. Por esta época así no hubo proyectos sistemáticos de protección de industrias sustitutivas locales, con carencia de una política arancelaria protectora de la industria interna. Las especies aprovechadas por la industria forestal hasta antes de 1970 estaban basadas en muy pocas especies, en forma general se usaba solamente 6 especies. Entre 1939 y 1969 la economía paraguaya fue una de las dos o tres economías de América Latina con menor dinamismo. Sin embargo a partir de la década del 70 la economía se convirtió en una de las más dinámicas de América Latina, produciéndose un cambio estructural en la economía y la agricultura. Grandes extensiones de territorio a partir de un gran programa vial, una política de asignación y distribución de tierras fiscales y la aparición de enormes alternativas de empleo alrededor de la construcción de los grandes emprendimientos hidroeléctricos binacionales, significaron que el período de la explotación extractiva de los recursos naturales ha sido reemplazado masivamente por la agricultura orientada al mercado. Los mercados internacionales de productos agrícolas, en particular los altos precios alcanzados por el algodón y la dinámica de la demanda y precios de la soja contribuyeron con el impulso de la política agroexportadora del país, coincidente con las más altas tasas de deforestación en la historia paraguaya. Las políticas públicas han incentivado la transformación del aparato productivo correspondiente a una estructura agraria terrateniente-latifundista dedicada a la explotación de la madera, la yerba mate y el tanino, a empresas capitalistas agroexportadoras y ganaderas. Toda la tierra boscosa del este del país ha pasado en su gran mayoría así al poder de estas grandes empresas. Las políticas públicas en materia de créditos se orientan a la financiación de cultivos comerciales, y concomitantemente a la expansión del capital comercial, apoyando el proceso de modernización. Una particularidad de esta política de créditos está dada por los programas implementados con la asistencia del Banco Mundial. (Palau T. y Heikel M, 1987). La política por parte del gobierno de atraer el capital internacional se expresa a través de las ventajas ofrecidas por la "paz social", con restricciones a la libertad de agremiación de los trabajadores y la legislación sobre inversiones con la Ley 202 de Fomento Industrial y la Ley 246 de Incorporación de Capital Extranjero ambas de 1953, la Ley 216 de 1970 sobre Liberalización de la Incorporación de Capital a la economía mediante una sustantiva reducción de obligaciones y aranceles, y la Ley de Inversiones 550 de 1975 también para el fomento de inversión de capital mediante reducción de obligaciones y aranceles. Borda (1994) realiza una excelente vinculación del modelo paraguayo con el de América Latina, afirmando: "durante el periodo de la guerra fría, los organismos internacionales (FMI, BM, AID y BID) se encontraban a favor del intervencionismo estatal en los países latinoamericanos, llegando incluso con frecuencia a apoyar a gobiernos dictatoriales. En otras palabras, tanto los mercados mundiales como los responsables de la toma de decisiones de política internacional, favorecían la expansión de la inversión de capital y el intervencionismo estatal en los países latinoamericanos a lo largo de los anos 60 y 70. El Estado paraguayo, sin mayor esfuerzo, pudo llevar a cabo la colonización mediante el desplazamiento de la producción (resultado de la demanda externa) hacia la agricultura como también por la existencia de ayuda financiera externa y la disponibilidad de créditos internacionales. En ese entonces las organizaciones internacionales, ayudaban frecuentemente a los gobiernos de los países latinoamericanos a través de asistencia técnica y financiera para apoyar a los programas de Reforma Agraria". A partir de este estudio de caso, no es posible evidenciar relaciones directas claras entre la deforestación en el Yvytyrusu y la expansión de la frontera agrícola, con los cultivos de algodón y soja especialmente y las series de medidas que se adoptaron para apoyar el modelo agroexportador, donde otras zonas del país se vieron tremendamente impactadas, como ser el Este de la Región Oriental limítrofe con el Brasil. La conexión que podemos evidenciar entre los mercados internacionales y el proceso de deforestación del Yvytyrusu a partir de la década del 70, se relaciona con el beneficio que podrían haber obtenido ciertos empresarios en la modernización agrícola (acceso a créditos, poder político local, etc.) y la continuación de la extracción selectiva de las especies forestales. Más que nada la deforestación del Yvytyrusu se asocia fundamentalmente con las políticas de Estado, y concretamente con el proceso de colonización, alrededor del cual se desarrollan diversos aspectos, anteriormente expuestos. La "marginalidad" del Yvytyrusu y su limitación natural de serranía para con las tecnologías agroexportadoras, ambas relativas en referencia al Este del país, explicarían su no-inclusión directa en el modelo agroexportador. Sin embargo la "ganaderización de los bosques" del país como proceso resaltante en las últimas décadas al igual que en otros países de América Latina cobra vigencia en el Yvytyrusu con los establecimientos ganaderos de mediana y gran escala presentes. El énfasis y la prioridad de la política estatal orientada a impulsar el modelo agroexportador significaron la desatención, el desinterés y la contrariedad con otros aspectos socio-ecológicos que pudiesen atentar el modelo, para el caso del Yvytyrusu, el relegamiento u olvido de sus ecosistemas y su gente confirma este hecho. En 1995 los principales países receptores de exportaciones paraguayas de manufacturas de maderas han sido Argentina, Taiwan, EEUU, Italia y España, siendo Brasil el destinatario del contrabando de rollos con aproximadamente un tercio de la producción total del país. No olvidemos la participación paraguaya en el Mercosur, que significa oportunidades y desafíos para la economía del país. El hecho de que las especies forestales nativas del Paraguay de alto valor como el lapacho, guatambu, cedro e incienso, las posea solamente el Paraguay (que en los países vecinos prácticamente se han extinguido), algunos autores lo ven como una oportunidad para el país dentro del Mercosur y para la exportación a otros países, en la medida lógicamente que se imponga el manejo sostenible. De lo contrario una vez exterminados los bosques de la región Oriental del país, la deforestación se impondrá en zonas del Chaco que puedan satisfacer la demanda con consecuencias impredecibles. También algunos autores estiman que con la adaptación de los precios de la madera en el mercado interno a los niveles de los países del Mercosur, el contrabando perderá atracción, lo catastrófico sería que pasemos de una deforestación basada en la informalidad a una basada en la formalidad. Mineo Benegas afirma "el hecho de que en el Tratado de Asunción no se define al Paraguay como país de menor desarrollo relativo implica la amenaza de un total estancamiento en el desarrollo de la economía en general, y del sector industrial en especial, por la competencia fuerte de los demás miembros del Tratado". Evidentemente el impacto del Mercosur en la realidad paraguaya merece ser profundizado, de modo tal a tomar las medidas pertinentes en vista al muy pregonado desarrollo sostenible, en el que los bosques subtropicales del Paraguay no se conviertan en simples recuerdos de la historia. 2.2.3- Identificación y análisis de los diferentes actores responsables de las causas subyacentes Los actores identificados como responsables de las causas subyacentes de acuerdo al análisis realizado en el tópico anterior serían: a) El Estado Paraguayo: evitando solucionar la injusta distribución de la tierra en el país, promoviendo soluciones superficiales y ficticias a través de una Reforma Agraria realizada a expensas de los recursos naturales y en contra de los intereses de las mayorías marginadas y empobrecidas, campesinos e indígenas. El gobierno dictatorial y totalitario coartando y reprimiendo la participación social reafirmaba el carácter excluyente del Estado. El Estado Paraguayo apostaba a la implementación del modelo agroexportador, para lo cual las grandes empresas agropecuarias debían ser apoyadas a través de diversos mecanismos que posibiliten la exportación de soja y carne, actividades que necesitaban de grandes extensiones de tierra. Para el caso de la soja concretamente, fueron los bosques de la región oriental del país los que debían dar paso a las grandes empresas agropecuarias. De esta manera la política estatal estaba pensada para impulsar este modelo, no planteándose alternativas de desarrollo para las poblaciones rurales marginadas y empobrecidas. Para estas comunidades se ideaban soluciones superficiales que se implementaban siempre y cuando no atentasen el modelo vigente, caso de los procesos de colonización dentro de la Reforma Agraria y la distribución de la tierra. La prioridad de impulsar este modelo significó la asignación de grandes cantidades de recursos en desmedro de las Areas Protegidas y los Programas de Desarrollo y Equidad Social. Hasta hoy día es notoria la falta de presencia y trascendencia de las instituciones del Estado relacionadas al medio ambiente y los recursos naturales en el Yvytyrusu. b) Terratenientes nacionales y extranjeros: ejerciendo su poder e influencia ante las autoridades e instituciones del Estado para evitar una Reforma Agraria en contra de sus intereses, beneficiándose de las "bondades" otorgadas por el Estado. Las represiones a los campesinos sin tierra que se introducían en las propiedades de los latifundistas eran constantes sobre todo en la época de la dictadura, ellos debían adecuarse a los planes impulsados por el Estado, es decir a los procesos de colonización bajo control y supervisión del Estado. El dominio privado de los latifundistas así era asegurado y se iniciaba la migración de grandes contingentes de comunidades campesinas a las tierras boscosas del este de la región del Paraguay, aquellas que el Estado les asignaba o les dejaba ocupar, siempre y cuando no afectase los intereses de los terratenientes. c) Ciertos descendientes y colonos alemanes que contaron con el apoyo del Estado para formar parte de las estructuras de poder local de dominación en el Distrito de Independencia del Departamento del Guairá. A nivel local, algunos descendientes de alemanes contaban con el apoyo de las autoridades para concentrar el poder, en Independencia sobre todo, así iban ampliando sus dominios de tierra a la par que controlaban el comercio y los negocios de la zona. Se sabe de las buenas relaciones que han existido entre el dictador Stroessner y algunos descendientes alemanes, permitiendo que los mismos aprovechasen estas ventajas para ampliar su poderío en el Distrito de Independencia. Son éstos los que van deforestando y ampliando sus dominios en los ecosistemas boscosos del Yvytyrusu del Distrito de Independencia con una mayor intensidad, abarcando así mayores extensiones de territorio. De alguna manera las autoridades contaron con estos descendientes de alemanes para impulsar y apoyar actividades de crecimiento productivo. d) El capital extranjero de la industria forestal: que se dedicó a la extracción selectiva de las maderas, interesado en los beneficios económicos que otorgaba la explotación. No se pensaba en la idea de un manejo sostenible, era impensable la idea de conservar los bosques como fuente permanente de madera, en la medida que la madera se acababa en una zona, simplemente se ampliaba el radio de extracción. Se tendría que investigar y profundizar las relaciones entre las inversiones de capital extranjero y las obtenidas por las empresas agropecuarias, industriales y comerciantes de la zona para otro tipo de actividades distintas a las de la industria forestal que hayan desencadenado procesos de deforestación y degradación forestal en el Yvytyrusu. e) Organismos de Cooperación Internacional: principalmente el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial (BM) y la Agencia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos (USAID) que apoyaron las políticas de Reforma Agraria en el país. La incidencia del FMI, BID y el BM en las políticas macroeconómicas del Paraguay que pudo significar procesos de deforestación y degradación forestal en este caso particular y concreto del Yvytyrusu es poco clara, y nos estaríamos introduciendo en el campo de los supuestos y las especulaciones con varios interrogantes que resolver. Por todo ello la profundización del análisis desde esta perspectiva debe continuar y es más que necesario. En los cuadros siguientes, en base a la reseña histórica podemos establecer las causas de los procesos de deforestación y degradación forestal así como los actores asociados a cada caso que se fueron presentando con el correr del tiempo.
2.3.- Posibles soluciones 2.3.1.- Sugerencias de posibles acciones para contrarrestar las causas subyacentes. Las soluciones posibles para contrarrestar las causas subyacentes de la deforestación de este estudio de caso particular analizado en el Paraguay en las Serranías del Yvytyrusu podemos agruparlas dentro de la categoría de Políticas de Desarrollo, con tres grandes componentes:
El totalitarismo y el autoritarismo predominantes en la sociedad paraguaya significaron la imposibilidad de participación popular, de crítica, de discenso, de confrontación de ideas, de discusión de programas, planes y proyectos tendientes al mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes del país. No había posibilidad de oposición o tan siquiera de cuestionamiento a las propuestas de desarrollo "pensadas" para las comunidades rurales del país. Cualquier alternativa de desarrollo para las comunidades debe darse en el marco de la construcción de sociedades democráticas, donde la participación de la sociedad debe ser un medio para la consecución del bienestar colectivo. Las comunidades deben estar informadas de los planes propuestos para las zonas y regiones que las involucren, deben generarse desde un primer momento programas de difusión e información que acompañen a los planes de desarrollo en diferentes escales tanto local como regional o zonal. Para el caso de planes y/o programas relacionados con el ámbito forestal y la conservación de los recursos naturales las autoridades responsables deben sensibilizar y concientizar a las comunidades sobre la importancia de los bosques en el desarrollo comunitario para de ese modo contar con el apoyo de las mismas, y sean ellas mismas las que vayan expresando las dificultades que se presentan para la obtención de los resultados esperados. No es posible impulsar programas de conservación en las comunidades sin que simultáneamente se impulsen programas de desarrollo comunitario al igual que tampoco es acertado impulsar programas de desarrollo sin un claro componente conservacionista, desarticular ambos aspectos es sinónimo de fracaso. Las comunidades necesitan de orientaciones y apoyo técnico para la búsqueda de soluciones que conlleven a la protección y conservación de los bosques, sin que sus ingresos y calidad de vida se vean perjudicados. Necesitan tecnologías adecuadas al alcance de las comunidades así como créditos accesibles que les signifiquen poco esfuerzo para los pagos que les ayuden en la implementación de soluciones sostenibles y beneficiosas tanto para las comunidades como para los ecosistemas. Los programas de colonización no deben resultar más en simple repartición de tierras sin ningún otro tipo de apoyo y asistencia, deben estar planificadas teniendo en cuenta el corto, mediano y largo plazo presentándose opciones y alternativas de trabajo para el empleo de la mano de obra futura. Los modelos de colonización deben ser repensados de acuerdo con la cultura de las comunidades involucradas en cada caso, no más modelos únicos, impuestos y con una misma forma de distribución y tenencia de la tierra. Habría que analizar profunda y detenidamente la validez de los programas de colonización ya que de alguna manera reflejan la incapacidad de resolver problemas estructurales de fondo relacionados con la distribución de la tierra, la expulsión de poblaciones, la falta de alternativas ocupacionales y el fracaso o ausencia de los programas de desarrollo y bienestar para las poblaciones sujetas de la colonización en sus áreas originales, obligando a un simple traslado tanto temporal como espacial de la problemática de un área geográfica con sus ecosistemas componentes y comunidades humanas existentes a otra zona geográfica con otros ecosistemas componentes y otras comunidades humanas presentes.
El estudio de caso en el Yvytyrusu evidencia la falta de planificación en el uso del territorio a diferentes niveles, sin informaciones e investigaciones básicas que contribuyan a una visión integral del territorio donde se conjugan los diferentes aspectos socio-ambientales de la realidad analizada. Por el contrario las lecturas y análisis de esa realidad son parcializadas y desde un solo punto de vista obviándose los valiosos aportes que otros puntos de vistas puedan plantear. Para el caso del Yvytyrusu el componente que primó más fuertemente ha sido el de un espacio territorial boscoso marginal, despoblado, lejano, de propiedad fiscal y sin utilidad aparente, que se convierte obviamente en un territorio adecuado para recibir poblaciones de colonos ávidos de alternativas de trabajo y de tierras ante la imposibilidad de que sus aspiraciones y deseos sean satisfechos en sus lugares de origen. Poco interesaba un análisis profundo de los motivos reales de las necesidades insatisfechas de las poblaciones y las condiciones del Yvytyrusu en cuanto a las poblaciones que allí se encontraban y a las características de sus ecosistemas componentes, lo importante era posibilitar la unión entre poblaciones demandantes de tierras y tierras demandantes de población, no indígena por supuesto. Al producirse la llegada de las poblaciones al Yvytyrusu no se contaba con un plan mínimamente coherente de asentamiento y apropiación del territorio, en su mayor parte totalmente desconocido para los estrategas de semejante acción. Las poblaciones campesinas fueron dejadas a su suerte... al igual que el Yvytyrusu. Muy posteriormente se declaran 24.000 hectáreas del Yvytyrusu para Parque Nacional, evidentemente con el mismo desconocimiento de antes y sin un análisis detallado de la situación... como antes. No se sabe dónde estarán localizadas las 24.000 hectáreas (hasta hoy), cuál es la situación de la tenencia de la tierra, qué poblaciones se encuentran y dependen del Yvytyrusu. Sin embargo la dinámica propia de las interrelaciones entre las nuevas poblaciones (pequeños campesinos, los medianos y grandes productores principalmente) y el Yvytyrusu ya ha producido alteraciones y modificaciones en los ecosistemas componentes de muy diversas características poco comprendibles aún que conflictúan aún más el futuro de las Serranías del Yvytyrusu, ahora en un hipotético Parque Nacional. No se sabe que papel van a desempeñar las autoridades regionales, la Gobernación del Guairá específicamente, y los distritos locales como Independencia y Mbocajaty en las Serranías del Yvytyrusu, y cuál será la relación con la autoridad de aplicación o sea la Dirección de Parques Nacionales y Vida Silvestre del Ministerio de Agricultura y Ganadería, cada cual con sus planes y programas, descoordinados y contrapuestos quizá. En recomendable poseer una propuesta básica de ordenación territorial antes de iniciar programas y proyectos que impliquen actividades de repercusión significativa en los ecosistemas componentes, debe existir una planificación con vista al mediano plazo cuanto menos, que delimite las áreas urbanas, las áreas productivas y tipos de actividades, las áreas de protección y las áreas de uso restringido atendiendo la vocación de uso del territorio considerando las características ecológicas y socioeconómicas, donde primen los beneficios tanto para las comunidades humanas como para los ecosistemas. El desarrollo sostenible como una nueva propuesta paradigmática solo será posible en la medida en que ambos resulten beneficiados. Estas propuestas de ordenamiento territorial en una escala regional de análisis o de zonificación en una escala local deben basarse en estudios calificados interdisciplinarios que sustenten sólidamente las propuestas. No pueden surgir de intereses sectoriales, parcializados y desde un solo enfoque sin fundamentos suficientes que hacen que finalmente la propuesta carezca de legitimidad, ante la cual se busca la imposición por las fuerzas del poder antes que por las de la razón. Sin embargo estos estudios y análisis deben ser ampliamente divulgados y dados a conocer a la sociedad civil, de manera obligatoria para las comunidades interesadas y directamente afectadas. Es aquí en que las ONGs y las organizaciones de la sociedad deben exigir la participación en los estudios y/o la disposición de los mismos con suficiente anticipación para que se pueda analizar críticamente y realizar correcciones y sugerencias pertinentes. También las autoridades responsables deben convocar a todas aquellas instituciones y organizaciones interesadas en participar activamente en la discusión de las propuestas de ordenamiento territorial y/o de desarrollo, creando las condiciones necesarias y suficientes para que esas propuestas sean ampliamente debatidas con la mayor transparencia y racionalidad posible. El proceso así se legitima socialmente donde todos los participantes en alguna manera se sienten responsables y colaboradores de la propuesta finalmente aceptada y consensuada por amplios sectores de la sociedad. De alguna manera la función del Estado debe ser redefinida, las reformas del Estado deben ser contempladas y la búsqueda de eficiencia en la utilización de los recursos es una cuestión prioritaria. Se necesita ir construyendo el Estado Democrático con autoridad suficiente para propulsar y orientar las políticas de desarrollo regional. Las Leyes deben cumplidas por todos sin ningún tipo de favoritismo, razón por la cual se debe contar con un Poder Judicial independiente, eficiente y confiable La investigación debe ser potenciada tanto en lo referente a los recursos naturales como de índole social, se deben fortalecer los mecanismos institucionales públicos y privados para llevar a cabo las investigaciones orientadas a generar nuevos conocimientos de apoyo y sustento de los programas de conservación y desarrollo. El turismo debe convertirse en una alternativa de desarrollo para las Areas Protegidas como en el caso del Yvytyrusu, para lo cual las comunidades deben tener activa participación y obtener beneficios que signifiquen un mejoramiento de sus condiciones de vida. La creatividad en propuestas acordes con la condición de Area Protegida debe apoyarse fuertemente siempre y cuando no impliquen alteraciones e impactos negativos en los ecosistemas. Se debe dejar de proponer y pensar que las únicas actividades de desarrollo válidas pasan por el ámbito agroproductivo de gran impacto, el impulso y fomento a las actividades artesanales locales puede ser una opción válida. Finalmente, a nivel nacional se debe implementar una política de tierras que signifique la recuperación de las tierras fiscales y de las tierras mal habidas en poder de personeros del régimen dictatorial anterior, se debe impulsar la distribución justa y equitativa de las tierras razón por la cual se debe contar con una actualización del estado de la naturaleza jurídica de las mismas. Una reforma tributaria que impida el acaparamiento de la tierra en manos de unos pocos sería importante si se puede implementar. En el Yvytyrusu la política de tierras debe impulsarse cuanto antes en base a los delineamientos expresados en el párrafo anterior, asegurándose la distribución equitativa de las tierras y el uso sostenible, así como las restricciones de uso que permitan la conservación de áreas boscosas. Aquellas áreas de conservación y de protección deben ser implementadas independientemente del estado de alteración y de dominio en que se encuentren, imponiéndose en estos casos la recuperación de estos ecosistemas. El dominio público de las áreas de conservación y protección debe delimitarse y asegurarse, aunque sea mínimamente, por lo que la Dirección de Parques Nacionales y Vida Silvestre como autoridad de aplicación debe emprender las acciones necesarias para conseguir que este objetivo se concretice en la práctica.
La actividad forestal en nuestro país casi nunca se pensó de manera tal que su uso sea sostenible, siempre fue una actividad extractiva por excelencia sin reposición y sin planes de manejo sostenible. En la mayoría de los casos los bosques se eliminan sin aprovecharse mínimamente para la habilitación de tierras de uso agropecuario, conceptualizándoseles como tierras "incultas", "improductivas" o "irracionalmente explotadas" cuando se encuentran cubriendo per se las zonas del país. De ahí que se los ve más como un impedimento para las actividades productivas pensadas sólo en términos agropecuarios. Las causas de esta realidad deben ser analizadas y alternativas de solución necesitan ser implementadas. Evidentemente las ventajas económicas comparativas que significa la utilización del bosque en relación a las que otorgan las actividades agropecuarias deben ser menores, no están suficientemente valorados los bosques en términos económicos y por más que se fundamenten sus beneficios sociales, en la sociedad pocos están dispuestos a pagar por ellos. Se deben crear estrategias y acciones específicas de diverso espectro que fomenten el uso sostenible y la conservación de los ecosistemas boscosos. A nivel nacional los bosques necesitan ser inventariados como no solamente desde el punto de vista maderable, sino desde el punto de vista del ecosistema, de su manejo y biodiversidad. Se deben establecer y adoptar criterios de uso sostenible del manejo forestal en base a criterios ecológicos, socioeconómicos y culturales que permitan una valoración rápida. La viabilidad de los bosques depende en gran medida del valor que representan para la sociedad, razón por la cual deben ser apoyadas campañas de sensibilización ambiental que evidencien los beneficios socioeconómicos y ecológicos de los bosques. La evaluación de estudios de impacto ambiental, ya que existe una legislación vigente al respecto, debe ser rigurosamente implementada en la región del Yvytyrusu para los proyectos públicos y privados, donde los costos ambientales y sociales de los mismos deben ser analizados. Al mismo tiempo se deben crear sistemas de monitoreo y seguimiento a las modificaciones en el uso del territorio que se vayan presentando en el Yvytyrusu, de modo tal a asegurar la pronta y eficaz intervención. Los bosques deben ser integrados como componentes de un manejo integral de los recursos naturales, se necesita investigar y promover la dinámica y estructura de los bosques del país, sus potencialidades como fuente de madera y de otros productos no maderables (plantas ornamentales y medicinales, ecoturismo, etc.) y especies no tradicionales de uso. Los productos forestales deben significar mayores beneficios para los productores que para los intermediarios, lo que puede asegurar el mantenimiento del bosque como un elemento económicamente productivo a largo plazo. En el Yvytyrusu se deben crear mecanismos que apoyen a los productores que conserven y utilicen sus bosques de manera sostenible, en cierta manera ciertas ventajas económicas deben percibir los productores que conserven sus bosques, razón por la cual plantean la posibilidad de un subsidio estatal. La venta de carbón y principalmente de leña a las fábricas de caña de azúcar, a las olerías y panaderías de la zona a partir del bosque se convierte en una fuente de ingreso económico para muchos pobladores ante la carencia de rubros productivos que generen ingresos, muchas veces ante la urgencia de disponer de efectivo ya sea para los gastos de salud de la familia y/o de la escuela de sus hijos. No olvidemos también que cuanto más echan los bosques los productores están realizando "mejoras" en sus propiedades, están invirtiendo en el mejoramiento de sus propiedades. De ahí que para que los bosques sean conservados deben obtener ciertas ventajas económicas, razón por la cual el subsidio estatal se presenta como opción. El impulso y desarrollo de la agricultura sostenible, debe priorizarse de modo tal a impedir el avance sobre las últimas tierras boscosas, donde los métodos intensivos tendrán prioridad. Sería conveniente si se pueden diferenciar los productos obtenidos de las Areas Forestales y de las Areas Protegidas de aquellos obtenidos de las Areas Agropecuarias o de otras Areas para otros usos (explotaciones mineras por ejemplo) asegurando la sostenibilidad del uso y manejo, y el beneficio socioeconómico de los productores. Repensar la categoría de Area Protegida del Yvytyrusu, señalando sus condicionantes es más que necesario, la posibilidad de Reserva de Biosfera integrando otras zonas vecinas de importancia puede ser una alternativa, existiendo ya propuestas y lineamientos generales que apuntalan las diferentes categorías de uso. Respecto a las soluciones a escala global, varios trabajos se refieren respecto a la necesidad de una valoración económica de los recursos naturales que se refleje en las políticas internacionales de precios y en las cuentas de los patrimonios nacionales, así como en la necesidad de nuevos patrones internacionales de consumo. A nivel nacional sería conveniente la transparencia de los acuerdos financieros internacionales que involucran al país, el control de los manejos administrativos a través de auditorías confiables e independientes s de los entes involucrados así como una evaluación continua y constante sobre los avances en el desarrollo de los programas, los cuales deben ser concebidos desde un enfoque ambiental. La conformación de mesas de análisis y estudio ambiental de los proyectos entre los organismos financieros internacionales y la sociedad civil puede ser una alternativa a ser implementada a diferentes niveles, desde lo local a lo internacional y desde lo internacional a lo local. --//-- 3.- BIBLIOGRAFIA - Bozzano, B; Weik, J. (1992). El avance de la
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y Formación para el Ecodesarrollo |
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