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AMERICA

 

Amazonía:

Selva y Bosques diez años después de Río

Publicación de Censat-Agua Viva
en ocasión de la Cumbre Mundial
de Johannesburgo.

Colombia - Julio de 2002

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Bosque Amazónico:
10 años después de la Cumbre de la Tierrra

por Ricardo Carrere (WRM)

"Si la Amazonía son los pulmones del mundo,
la deuda externa es su Neumonía"
(Luis Ignacio da Silva, "Lula",
Líder Obrero y Candidato Presidencial Brasileño).

INTRODUCCION

El presente trabajo apunta a ofrecer una visión de conjunto de los problemas que afectan a la región amazónica, con el objetivo de facilitar acciones conjuntas desde la sociedad civil apuntando a la adopción de medidas que aseguren tanto la conservación de los bosques como la justicia y equidad sociales para el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.

Algunas aclaraciones previas:

1) Existen distintos criterios acerca del área abarcada por la "Amazonía", así como sobre los países en ella comprendidos (ver Anexo 1). Hemos optado por el más abarcativo, que incluye a todo el territorio de Guyana, Suriname y Guayana Francesa, así como a casi la mitad de Venezuela que, si se hubiera aplicado estrictamente el criterio de "cuenca" habrían quedado entera o casi enteramente fuera de la región amazónica.

2) En los resúmenes por país no hemos hecho mención a la mayoría de las causas subyacentes de deforestación, por entender que las principales son casi las mismas en todos los países. Por consiguiente, analizaremos las mismas en conjunto y mencionaremos solo las más específicas a nivel de país.

3) Dado que se trata de una visión de conjunto sobre la problemática que afecta al bosque amazónico, en general no hemos hecho referencia a los distintos tipos de bosques y otros ambientes presentes en la región.

4) También por tratarse de una visión de conjunto de los procesos de deforestación, casi no hemos hecho referencia a los numerosos pueblos indígenas afectados en cada país, así como tampoco mencionamos a otras comunidades tradicionales que habitan desde hace mucho tiempo en la Amazonía.

Visión de conjunto

La subregión amazónica abarca casi 8 millones de kilómetros cuadrados distribuidos en ocho países (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela) y la Guayana Francesa (ver detalles en Anexos 1 y 2).

La región en su conjunto se encuentra enfrentada a graves procesos de degradación ambiental derivados del proceso de "desarrollo" impulsado durante las últimas décadas por los distintos gobiernos. Parte de los bosques originales han desaparecido, otra parte aún está en pie, pero habiendo sufrido diversos grados de degradación que además la hacen propensa a gigantescos y devastadores incendios. El bosque amazónico está en peligro y pese a ello los diferentes gobiernos insisten en aplicar un modelo de desarrollo que sólo puede conducir a su destrucción final, con los consiguientes y graves impactos sociales y ambientales que ello implicaría tanto a nivel local como global.

Si bien existen similitudes y diferencias en los procesos de deforestación y degradación de bosques en los distintos países, es posible identificar una serie de causas, comunes a todos ellos, que están en la raíz del problema: son las denominadas causas subyacentes. Estas causas son las que están por detrás de actividades que resultan en procesos de deforestación, tales como los cultivos agrícolas a gran escala (banano, café, soja, coca, palma aceitera, eucaliptos, etc.), la ganadería, la explotación maderera, la minería, la explotación petrolera, las grandes represas hidroeléctricas, etc. La pregunta entonces es: ¿Cuáles son las causas que dan origen a esas actividades?

La respuesta más amplia es que la principal causa subyacente es el paradigma de desarrollo vigente, que implica la explotación irrestricta de la totalidad de los recursos del planeta, con el objetivo de alimentar un siempre creciente mercado consumidor, en particular en los países del Norte industrializado. Pese a que ese consumo ya resulta insustentable desde el punto de vista ambiental, el paradigma plantea la utopía irrealizable de que todos los países alcancen el nivel de "desarrollo" logrado en el Norte. Ello se refleja conceptualmente en la utilización de los términos "países desarrollados" y "países en vías de desarrollo", aspirándose a que todos se vuelvan "desarrollados".

Unido a lo anterior está la desigualdad entre los países denominados desarrollados y los denominados en vías de desarrollo. Esa desigualdad, traducida en términos de intercambios injustos entre Norte y Sur, ha generado una creciente e impagable deuda externa, que obliga a extraer y exportar cada vez más recursos, sólo para pagar sus intereses. El resultado está a la vista: países cada vez más pobres y con su base de recursos más degradada (en particular los ecosistemas boscosos) y países cada vez más ricos a expensas del ambiente y la sociedad de los primeros.

Ese paradigma de desarrollo está siendo impulsado por organismos internacionales cuyos representantes más conspicuos son el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el BID y la Organización Mundial de Comercio. Los organismos antedichos han sido fundamentales en todo el proceso, impulsando y apoyando financieramente desde la construcción de carreteras y de represas hidroeléctricas, hasta forzando a los gobiernos a centrar sus esfuerzos en orientar la producción hacia la exportación, con el objetivo de poder cumplir con el servicio de la deuda externa. Al mismo tiempo, han sido activos promotores del ingreso a la región de empresas transnacionales, muchas de las cuales (como madereras, mineras, palmicultoras, forestadoras) son directamente responsables de procesos de deforestación. Adicionalmente, el ajuste estructural impuesto por esos organismos ha implicado el "achique" del Estado, una de cuyas consecuencias ha sido la falta de recursos humanos y financieros a nivel del Estado para atender a la protección y manejo sustentable de los bosques.

Existen además otras causas subyacentes, no menos importantes, que tienen que ver con la aplicación de ese modelo por parte de las elites nacionales para obtener beneficios para sí y para sus socios transnacionales a expensas de la mayoría de la población y del ambiente. Una de ellas es la configuración social del poder político a nivel nacional, que permite que esa elite tome decisiones tales decisiones. En la región amazónica, las más importantes son:

- el desconocimiento de los derechos tradicionales de pueblos indígenas y otras comunidades a sus territorios por parte del Estado que, asumiendo la posición de propietario de esos territorios, los asigna a procesos de "desarrollo" cuyos resultados locales son la destrucción social y ambiental.

- la injusta distribución de la tierra, donde unos pocos son propietarios de la mayor parte de las tierras agrícolas, en tanto que la mayoría no dispone ni de tierra suficiente ni de apoyo estatal para asegurar su supervivencia. En varios países, frente a una creciente presión social, los gobiernos optaron por abrir (como válvula de escape) la Amazonía a la colonización, iniciando así un proceso de deforestación a gran escala.

A esas se suman otras medidas impulsadas por las elites locales, entre las que se cuentan:

- represión contra quienes intentan proteger los bosques
- sistema judicial favorable a los grandes propietarios
- inoperancia policial y judicial frente a actos criminales por parte de los grandes propietarios
- sistema impositivo y de subsidios que beneficia exclusivamente a los grandes inversionistas

Además, las políticas macroeconómicas aplicadas generan una creciente desigualdad social que se convierte en causal de deforestación. Si bien esto se manifiesta en distintas formas en los diferentes países y regiones, algunos ejemplos podrían ser:

- el creciente nivel de corrupción a nivel de funcionarios públicos por la conjunción de niveles de remuneración cada vez más bajos y actores económica y políticamente poderosos con gran capacidad para corromper. Entre otras cosas, ello explica el auge en la explotación y comercio ilegales de madera en varios países y la violación sistemática de los planes de manejo forestal por parte de las empresas madereras.

- actividades de madereo y caza ilegales por parte de poblaciones empobrecidas, orientadas a la obtención de ingresos monetarios para asegurar su subsistencia.

- el desarrollo de cultivos ilícitos en algunos países, como única salida para campesinos empobrecidos y endeudados por políticas agrícolas y comerciales que juegan en su contra.

En resumen, la destrucción del bosque amazónico es el resultado de una larga cadena de causalidades, la mayoría de las cuales son el resultado de políticas conscientemente impulsadas desde los centros de poder, tanto internacionales como nacionales. Como se verá en los resúmenes por país, esa cadena de causalidades se manifiesta en diversas actividades, pero con una consecuencia común: la deforestación y degradación del bosque amazónico.

 

 

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