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AMERICA
Indice: La Amazonia, otra
quimera Brasil: Los bosques
amazónicos, situación actual y perspectivas Bosque Amazónico
diez años después de la Cumbre de la Tierra
Bosque amazónico
de Bolivia, a diez años de la Cumbre de Río-92 Ecuador, política
forestal y selva amazónica ¿Qué
ha pasado con los bosques amazónicos colombianos diez años
después de la Cumbre de la Tierra? Colombia. Cumplimiento
del Convenio de Diversidad Biológica en Bosques
Les estudios que recoge este libro testifican la situación de La Amazonia. Los datos están ahí, las cifras son contundentes. No tememos redundar si ello es para mayor claridad y para ponderar asuntos cruciales. A pesar de ciertos avances teóricos y de la crítica a los paradigmas prevalentes que se asoman en documentos de organismos multilaterales, tras diez años de la conferencia de Río, constatamos que la etapa podría caracterizarse como de profundización de la crisis forestal global. Las cifras y las imágenes satelitales muestran lo que ya es de perogrullo: hay en el Planeta una gran pérdida de bosque primario en todas las latitudes; en la medida que se comprimen las fronteras del bosque y la selva, se amplia la frontera agrícola-ganadera; la explotación de los bosques bajo la estructura económica acumulativa no ha detenido el empobrecimiento precipitado de un significativo número de pobladores y habitantes de los bosques y no ha resuelto el problema del desempleo. La pérdida de biodiversidad es sensible. Hay decrecimiento del número de especies, hay pérdida de háhitats y desaparición ole muchas tradiciones de manejo que disminuyen al ritmo de tala y de penetración del monocultivo en bosques y selvas. Hay pues, un considerable empobrecimiento del entorno ambiental y pérdida de la oferta ambiental a medida que la cultura del lucro penetra la selva y el bosque o lo sustituye por plantaciones. Es reconocido que no hay avances en la investigación de los problemas regionales y locales y no se han efectuado estudios exhaustivos de la capacidad de regeneración natural del bosque y la selva. En ese sentido resalta la necesidad de emprender estudios a largo plazo, estudios no sólo de biodinámica sino de la formación histórica del paisaje. Los organismos multilaterales y los países que han sido promotores de las plantaciones de coníferas deberían, en este contexto, emprender investigaciones sobre sus impactos. Así mismo y valga la oportunidad, las fumigaciones para el llamado combate a los cultivos de uso ilícito deben suspenderse, para valorar corresponsablemente los efectos, pues sus efectos sociales y ambientales vienen constituyéndose en un crimen contra la humanidad. Sin duda, el diagnóstico muestra que en este decenio se ha carecido de oportunidades para desarrollar y fortalecer las capacidades de los pobladores y comunidades que habitan los bosques y selvas y que ha sido limitada la posibilidad de intercambiar experiencias entre quienes están haciendo un manejo apropiado de su patrimonio natural, Pero mas aún, las exigencias de los organismos como la Organización Mundial de Comercio y las Instituciones Financieras Internacionales para facilitar el desenvolvimiento del modelo económico globalizador y para forzar el cumplimiento del servicio de la deuda externa y el ajuste fiscal, imponen nuevas reglas sobre el patrimonio natural de las naciones, incluida la Amazonia, que respalda los compromisos financieros y comerciales. Bajo estas imposiciones los Estados pierden su capacidad como organismos de control y regulación para el cuidado y orientación de las políticas y acciones que atañen al patrimonio natural. A ello hay que añadir que los Estados tienen una gran incoherencia y desconexión en sus instituciones y políticas sectoriales, les falta sinergia y carecen de propósitos de sostenibilidad. No hay tampoco un balance y análisis de los impactos acumulativos e intersectoriales de las políticas e inversiones. Estas situaciones reproducen lo que sucede al interior de los organismos multilaterales que imponen las políticas y las estrategias de financiación. Ellos deberían reconocer su corresponsabilidad en la destrucción de la sostenibilidad mundial. La situación se repite de escenario en escenario: en la Convención de Cambio Climático, en la Convención de Ramsar sobre Humedales, en la Convención de Diversidad Biológica, etc., quienes gobiernan el Mundo, con EE. UU. a la cabeza, razonan con los pies y eluden las responsabilidades en nombre de la estabilidad política de un imperio frágil como el barro. Así, en la sexta Conferencia de Partes de la Convención de Diversidad Biológica (La Haya, abril de 2002), organizaciones no gubernamentales entraban sus demandas en la detención de la degradación de los bosques naturales, la erradicación de la explotación ilegal de la madera y la explotación comercial e industrial de productos no maderables y recursos genéticos, eliminación de los incentivos y subsidios que llevan a la deforestación y en el incremento de las áreas de conservación, sin que eso lleve a problemas con las comunidades que tradicionalmente han habitado tales areas y que se respeten sus derechos y tradiciones. También llamaban a que se surtieran los recursos y condiciones para el cumplimiento de esos propósitos. Sin duda, el gobierno y el poder de las comunidades sobre su territorio son algo más que manejo sustentable, el control de las comunidades debe estar basado en sus autoridades locales y ha de ser comunitario. En este marco deben ser reconocidos y asegurarlos derechos y normas consuetudinarias de los pobladores locales, de manera que se preserva su dominio y control del territorio, sus autoridades, su cultura y sus proyectos de vida. Hay que tener claro que la justicia nacional de los Estados no siempre es consecuente y armónica con lo que la letra de la norma dice. Durante estos diez años después de Río 1992, en todos los países amazónicos ha habido nuevas legislaciones para delimitar y proteger áreas de conservación; ha habido nuevas normas para evitar el comercio y la extinción de especies; nuevas Leyes se han emitido para otorgar a los nacionales de los países el derecho a vivir en ambiente sano así romo para evitar el uso de sustancias que deterioran a capa de ozono y las que producen el efecto invernadero; en la región hay un nuevo marco normativo para proteger las funciones ecológicas de los humedales y cuidar las especies acuáticas. A la par se ha creado una institucionalidad para la negociación en los escenarios internacionales de las nuevas condiciones y normas para la participación del capital en la apropiación y la explotación intensiva del patrimonio natural en el contexto de la liberalización de la economía. Entonces, mientras unas leyes van en un sentido otras van en sentido contrario, que es lo mismo que pasa con las convenciones internacionales. Por ello, se aprecia que algunas de estas leyes tendientes a crear un nuevo marco regulativo para los procesos de integración regional con los mercados de Norteamérica, están orientadas a sectores de la economía que generan nuevos riesgos sobre la región amazónica. En el caso de los nuevos códigos mineros que recortan los derechos territoriales de las comunidades locales y van contra las medidas de conservación adoptadas por otros organismos de los Estados, el asunto resulta totalmente nítido. Muchas de las leyes de conservación carecen de una interpretación explícita o intrínseca de los asuntos culturales. Se legisla como sobre espacios vacíos. Se legisla de lo urbano como de lo rural. Se legisla para preservar pero se permite mediante toda clase de argucias jurídicas las actividades económicas extractivas. Se legisla sobre el agua sin peces, sobre el bosque sin vida, sobre la tierra sin cultura. De ahí la gran incapacidad de nuestros Estados paro acudir a la ley en defensa de sus intereses. Se legisla sobre la biodiversidad como si fuese una mercancía y no una cualidad de la vida. Esta entrega de la diversidad a manos del mercado permite a los interesados comprar lo que les interesa, por partes, por especies, se trata de un desmembramiento jurídico que se convierte en un desmembramiento de las relaciones integrales que hacen promisoria la vida y las culturas en la región amazónica. Invitamos entonces a proseguir, sin pausa, la discusión, análisis y divulgación de los aportes que aquí se plantean, profundizando con mirada y actitud crítica y global la necesaria e inaplazable búsqueda de la savia vital que alimente nuestros propósitos, naturalmente, comunes. CENSAT-Agua Viva
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