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AMERICA
Brasil:
Los bosques amazónicos, La Amazonía brasileña. Geografía y características ambientales La región amazónica brasileña comprende los estados de Acre, Amapá, Amazonas, Mato Grosso, Pará, Rondônia, Roraima, Tocantins y parte de los estados de Maranhão y Goiás, correspondiendo a un área de aproximadamente 5 millones de km²; ocupa cerca de 58% del territorio nacional. En Brasil la Amazonia es definida también en función de criterios administrativos y de planeación al interior del Estado. Por un lado, denominase región Norte (una entre las cinco regiones administrativas brasileñas: sur, sudeste, centro-oeste, nordeste y norte), la cual posee una extensión de 3.869.637 km², correspondiendo a aproximadamente 45% del territorio nacional y abarcando únicamente los estados de Acre, Amapá, Amazonas, Pará, Rondônia, Roraima y Tocantins. Hay otra definición administrativamente importante: Amazonia Legal, una división geográfico-administrativa creada en 1966 por iniciativa del régimen autoritario-militar, y que tenía la finalidad de facilitar el planeamiento estatal. En esta definición que se aproxima a la caracterización biogeográfica, se incluye la extensa región de Los Cerrados en la parte central brasileña, incorporando parte del estado de Maranhão y en la totalidad Mato Grosso. La región amazónica brasileña
como se observa en el mapa, limita al norte con Guyana Francesa, Surinam,
Guyana y Venezuela, a noroeste con Colombia y al oeste con Perú
y Sudoeste con Bolivia, así como se puede identificar las fronteras
internas brasileñas. En líneas generales, la Amazonia se caracteriza por comportar una densa y multidiversa selva, temperaturas elevadas, extensos ríos y una compleja red hidrográfica, predominancia de bajas altitudes; es la más extensa red fluvial del planeta moviendo un volumen de agua dulce del orden de 100.000 m³ de caudal. La evaporación de parte del agua vuelve a la tierra en las abundantes lluvias: cerca de 2500 mm por año. La Amazonia, desde el punto de vista geológico, tiene origen sedimentar, alimentada por la erosión de los últimos contrafuertes andinos y de los dos antiguos escudos precambrianos: macizo de las Guyanas al norte y el Planalto central de Brasil, al sur, conformando una amplísima depresión con un ligera pendiente para el este, lo que explica las numerosas curvas de los ríos y el carácter inundable de la mayor parte del territorio. Esas características alimentan la gran biodiversidad de la región, con más de 60.000 especies de árboles, pero también determinan la fragilidad y los límites de los ecosistemas amazónicos. Los suelos amazónicos, en su mayoría, son de baja fertilidad, predominantemente ácidos. La coexistencia de suelos pobres y del rico bosque es explicado por el hecho de que el suelo es determinado por la descomposición de la materia orgánica que da origen a una camada de humus que lo enriquece. Una vez derrumbado el bosque, los suelos tienden a perder rápidamente la fertilidad pues son expuestos a las intensas lluvias y a la irradiación solar directa (laterización). Este proceso vuelve la tierra improductiva. Desde el punto de vista de la fisonomía vegetal, la cobertura boscosa amazónica ocupa cerca de 4 millones de km², comportando una diversidad que es determinada por la relación entre las características del suelo, topografía, adaptación evolutiva de la vegetación y fauna en general, y las características de las aguas de los ríos, resultando de eso varias conformaciones forestales cada una con características propias bien definidas. La llamada "várzea" corresponde a aquellas áreas inundables a lo largo de los ríos de la región y que se caracterizan por albergar los suelos de mejor calidad, siendo la parte más habitada y explotada del bosque. Permanecen inundadas durante cuatro o cinco meses del año, en la estación de las lluvias, lo que limita su utilización permanente. En la llamada "mata de varzea" se desarrollan árboles de gran porte como el cumumaru-de-cheiro y el palo-mulato. Próximas a estas áreas de várzea, encontramos los igapós, o bosque inundado, con vegetación arbórea que permanece bajo aguas entre nueve y diez meses. La mata de igapó es muy rica en especies y posee árboles de cerca de 20 metros. En otras micro regiones en Roraima y los llanos de Colombia y Venezuela aparecen tierras altas de poca fertilidad que son ocupadas por campos abiertos con vegetación de transición, prácticamente conformando islas de pradería en medio del bosque denso. Con cerca de 85% del área total de la cuenca amazónica, se encuentra en las áreas libres de inundación, la mata de tierra firme, un bosque compacto y rico en especies de alto valor económico, como por ejemplo, el guaraná, el mogno, agelim, cedro, andiroba, castanheira-do-pará y el caucho. El bosque perennifolio se caracteriza por la presencia de vegetación latifoliada densa e intrincada y por la riqueza de especies vegetales. Las Manchas de Cerrado aparecen en porciones
de los estados de Amapá, Rondônia, Roraima, Tocantins
y Pará , hay tambien las "Matas de Galería"
a lo largo de los ríos y manglares en el litoral de Amapá
(costa atlántica). Región de Sabana (cerrado): vegetación que ocurre predominantemente en el centro-oeste, pero sus disfunciones aparecen también en la Amazonia. Debido a la intensa acción antrópica a la que fue sometida, gran parte de su vegetación nativa fue sustituida por agricultura y pastos. Tiene estructura compuesta por árboles bajos retorcidos, aislados o agrupados. Región de campinarana, tipo de vegetación restingida a las áreas del alto rio Negro y cercanías. Reviste áreas deprimidas, encharcadas, siendo caracterizada por agrupamientos de una vegetación arbórea fina y alta, que es resultante de la pobreza de nutrientes minerales del suelo. Región de bosque ombrofilo denso (bosque tropical pluvial), ocupa cerca de 60% de la región y está constituida por grandes árboles en las terrazas aluviales, caracterizadas por una alta diversidad de especies. Región de bosque ombrofilo abierto (secciones del bosque denso), tipo de vegetación, localizado entre la Amazonia y el espacio extra amazónico. La fisonomía boscosa esta compuesta de árboles más espaciados con estratos arbustivos poco densos. Región de bosque estacional (bosque tropical caducifolio) que presenta el estrato arbóreo predominantemente caducifolio, con más de 50% de los individuos desprovistos de hojas en ciertas epocas desfavorables. Ocurre de modo disperso y continuo. Area de formaciones pioneras con influencia
fluvial y lacustre (vegetación aluvial), son áreas de
acumulación de cursos de agua, lagos que constituyen los terrenos
aluviales sujetos o no a inundaciones periódicas. La ocupación humana de la Amazonia
remonta a cerca de 15.000 años conforme vestigios arqueológicos
encontrados próximos a la desembocadura del Amazonas. La población
autóctona de la época preconquista, se esparcía
por los principales ríos de la región y se agrupaban
en una gran diversidad de pueblos lingüística y culturalmente
diferenciados. Estimase que cerca de 800.000 (algunas estimaciones
dicen más de 1 millón) de personas habitaban el espacio
amazónico. Posteriormente, a la conquista varios procesos de
cambio fueron observados: la esclavización de una gran cantidad
de pueblos, la destrucción cultural, así como varias
formas de resistencia de los indígenas, como la migración
para áreas de tierra firme, modificaron sustancial el paisaje
humano de la región. Hoy los indígenas amazónicos
brasileños, suman aproximadamente 350 mil personas, en cerca
de 170 pueblos culturalmente diferenciados. En la Amazonia legal se
encuentra el 98% de las tierras indígenas de todo el país.
Actualmente, son cerca de 560 tierras indígenas con 84 millones
de hectáreas (9,89% del territorio brasileño). Desde el punto de vista institucional, hay una gran movimiento de modernización. En 1966 se crea el Banco de la Amazonia (BASA) y la Superintendencia de Desarrollo de la Amazonia (SUDAM), esta última extinta hace poco más de 5 meses debido a una serie de escándalos de corrupción y desvío de fondos para proyectos fantasmas. Aún en la década de 60, se crea la Zona Franca de Manaus, un enclave industrial en el corazón de la selva y próximo a la frontera norte (una región vulnerable). La creación de la zona franca de Manaus, contribuyó a un elevado crecimiento demográfico, complementado con la diseminación de las actividades de garimpeiros y empresas de minería a lo largo del macizo de las Guyanas y en las cuencas de los afluentes del margen derecho del Amazonas. El garimpo (acción de operación minera artesanal) presentó graves consecuencias ambientales, principalmente provocados por la contaminación por mercurio. Los años 60 y 70, son marcados por el avance de la actividad pecuaria favorecida por incentivos fiscales y dinero a crédito abundante, con impactos ambientales desastrosos para los sistemas ecológicos locales a la vez que facilitó la generalización de la práctica de las quemadas destinadas a la eliminación de la vegetación arbórea para abrir espacio a los pastos. Aún hoy es una actividad económica que se expande en la región. En los años 70, se agrega la actividad de las madereras, que se dedican a explotar especies nobles requeridas por los mercados consumidores de los países ricos y para la región centrosur del Brasil. Se identifican, en líneas generales cuatro grandes ejes o polos de ocupación amazónica durante los años 80 y 90, surgidos como resultado de la expansión de la frontera y acciones específicas patrocinadas por el sector público. Una primera, resulta de los impactos de la Zona Franca de Manaus, atrayendo grandes contingentes para el casco urbano de Manaus y ciudades cercanas. El segundo polo, en los años 80, se da a través de complejo minero de Carajás, localizado en el centroeste del estado de Pará, y articulando una gran red de extracción mineral entre Sao Luis (capital del estado de Maranhao), Marabá (importante municipio de Pará) y Belém (capital de Pará), inserto en un contexto de exportaciones a los mercados internacionales. El polo de Carajas cuenta con mega inversiones de capitales japoneses, norteamericanos y alemanes, en asociación con el Estado y empresas brasileñas. Otro polo es el detonado por la actividad agropecuaria entre el final de los años 70 y durante los años 80. En la región norte el eje pecuario penetra por el sur de Pará y sur de Maranhão y por áreas de Rondônia y Acre y en ciertas partes del Amazonas. Se orienta a mercados de Minas Gerais y Sao Paulo, en la región sudeste, principal eje consumidor de la carne producida en la región norte. Tendencias generales del crecimiento poblacional Según el censo de 2000, la región
norte tiene aproximadamente 13 millones de personas, lo cual corresponde
a 7,8% de la población total brasileña. La tendencia
de crecimiento de la región ha presentado tasas por lo general
más elevadas que las verificadas en Brasil como un todo. Sin
embargo, se observa que el ritmo del crecimiento cayó bastante
en intensidad durante los años 90, alcanzando una media de
2,6%, inferior por lo tanto a los promedios de 4,7% y 3,9% verificados
durante los años 70 y 80. En 1980, la mitad de la población nortista ya residía en ciudades y villas, proporción que se elevó al 58% en 1991 y cerca de 70% en 2000. Entre 1980 y 1991, cerca de 72% del crecimiento de la región norte, equivalente a 3,5 millones de personas, fueron generados y/o absorbidos por el conjunto de ciudades y villas. Entre 1991 y 2000, este porcentaje se elevó para 115%, indicando que la red urbana generó prácticamente la totalidad del incremento poblacional de la región durante el periodo - aproximadamente 2,7 millones de personas. Es importante considerar que una parte significativa de la población dejó de ser rural y/o abandonó la Amazonia. La proliferación de centros urbanos, cada vez más numerosos, crea nuevas necesidades de tierras agrícolas próximas, ejerciendo gran presión sobre los ecosistemas locales (cerca de 10% del área de la Amazonia brasileña fue deforestada para fines agropecuarios. Cuales son los sectores y grupos sociales que actúan en la Amazonia Los procesos que tienen lugar en la Amazonía son llevados a cabo por diferentes grupos y sectores sociales. La deforestación, las quemas (incendios forestales) y una serie de otros impactos ambientales, son provocados por la llamada acción antrópica. No se puede comprender la realidad Amazónica, por lo tanto, sin considerar las características y las formas de relación que establecen estos sectores y grupos entre sí. La explotación de los recursos naturales es esencialmente un proceso social, que implica relaciones económicas, políticas y de poder, así como diferentes y desiguales capacidades de presión para influencia política y dotación de recursos. Los principales sectores sociales colocados de manera esquemática son: 1. Entidades gubernamentales El gobierno actúa a través del Ministerio del Medio Ambiente y del Instituto Brasilero de Recursos Naturales, Medio Ambiente y Amazonia Legal IBAMA. El Ministerio es el órgano federal máximo para decisión sobre cuestiones ambientales. Esta formado por varias secretarías y unidades técnicas - como el Consejo Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), la Secretaria de Políticas para el Desarrollo Sustentable y la Secretaria de Biodiversidad y Bosques, Coordinación de la Amazonia Legal, entre otros. El IBAMA es el principal órgano federal para la fiscalización y control ambiental, haciendo ejecutar la Política Nacional de Medio Ambiente. Se vincula al Ministerio de Medio Ambiente. Recibe denuncias sobre caza y comercio ilegal de animales, contaminación del aire, agua, deforestaciones ilegales. Responsable por la gestión de las unidades de conservación. El Gobierno Federal a través de sus órganos privilegia un arco de alianzas de diferentes niveles bastante amplio envolviendo: otras agencias y ministerios del propio gobierno federal; gobiernos municipales y estaduales; agencias multilaterales de financiamiento al desarrollo (Banco Mundial y BID); empresas privadas; ONG´s nacionales e internacionales; e inclusive organizaciones populares de base. Esta estructura de alianzas permite a las instancias gubernamentales participar en todas las principales decisiones sobre el proceso de desarrollo de la Amazonía, protección del medio ambiente, implementación de políticas de desarrollo sustentable, lo que convierte al gobierno en responsable directo por las consecuencias provenientes de las acciones de desarrollo y explotación de los recursos naturales. En determinados momentos, secretarías y órganos federales, se alían más a sectores empresariales y agencias multilaterales cuando se trata de la explotación económica de ciertos recursos naturales estratégicos, entrando en conflicto con otros sectores básicamente populares y ONG´s. En otros momentos, la alianza pende para las propuestas de ONG´s, incluyendo algunas veces las organizaciones populares, generando conflictos con sectores empresariales, como en el caso de la propuesta del nuevo Código Forestal durante el año de 2001. Dentro de la jerarquía administrativa, el Ministerio del Medio Ambiente e IBAMA pueden ser considerados como instancias de decisión subordinadas. Otros sectores y órganos del gobierno federal como los ministerios de Transporte, Hacienda, Planeamiento, los cuales en general se ocupan de planes nacionales de desarrollo y fomento productivo. Sobre este punto es importante mencionar el Programa Avanza Brasil, que permite la creación y mejoramiento de infraestructura y capacidad productiva dirigidas a estimular el crecimiento eco-nómico del país como un todo. Dentro del Programa Avanza Brasil contemplase la pavimentación de las más importantes carreteras de la Amazonía, promoción de las comunicaciones y estímulos a la producción, iniciativas estas que contradicen muchas de las directrices de protección al medio ambiente promovidos por IBAMA y MMA y pueden contribuir a un aumento en los índices de deterioro de las florestas y áreas naturales, así como de la población que habita el medio rural y las ciudades amazónicas. Se suma el hecho de la escasez o mala aplicación de recursos públicos en las actividades desarrolladas por los ministerios y órganos que actúan en la Amazonía. Por otro lado, es relevante resaltar la existencia de corrupción entre funcionarios federales que facilitan irregularidades e impunidad administrativa. 2. Legisladores y representantes políticos del Congreso Nacional Diputados y senadores de los estados amazónicos
que actúan en el Congreso Nacional brasilero, encargados de
negociar la disposición de recursos financieros para obras,
elaboran y aprueban leyes federales que permiten el acceso a recursos
estratégicos de la Amazonia, promueven la inversión
productiva en sus respectivos estados. 3. Gobiernos estaduales y municipales / Cámaras legislativas Amazonía Son actores importantes dentro de los procesos que se desarrollan en la Amazonía. Es a través de los gobiernos locales y estaduales, en asociación con organismos federales, empresas, contratistas e inversionistas, que se hacen efectivas importantes políticas de explotación de recursos naturales. Posen diversas secretarias vinculadas a la protección del medio ambiente. Las leyes y reglamentaciones estaduales/municipales establecen los criterios legales para a explotación de áreas para fines económicos y la designación de medidas y áreas de protección ambiental. Procuran privilegiar la atracción de altas inversiones destinados a dinamizar las actividades económicas locales, muchas veces sin las debidas consideraciones sobre impactos socio-ambientales. Gran parte de la recaudación liquida de los municipios y estados es generada por la exportación de recursos naturales para el centro-sur brasilero y mercado externo. Gobernantes estaduales de dos importantes estados de la Amazonia, como Amazonas y Pará, vienen defendiendo la posición de que los estados amazónicos tienen derecho a un desarrollo sin intervenciones externas sean estas de grupos ecologistas o inclusive de agencias federales, y que se debe promover la inversión privada a todo nivel. Diversos gobiernos y administraciones municipales de la Amazonia, fueron acusados por parlamentarios y organizaciones populares de favorecer la destrucción del medio y perpetuar la impunidad en los estados de la Amazonia. Ejemplos son importantes: el caso de trabajo esclavo en varias haciendas del sur de Pará y norte de Mato Grosso, muy mal investigado por las autoridades estaduales y municipales; impunidad de crímenes políticos contra dirigentes populares; de favorecer actividades predatorias sobre el medio ambiente (como la minería y extracción ilegal de madera). También existen iniciativas dentro del ámbito administrativo y parlamentario amazónico, que vienen actuando con la finalidad de promover medidas de protección del medio ambiente y la promoción de las iniciativas de las poblaciones locales. La definición de las políticas públicas son tarea y responsabilidad de las instancias gubernamentales y municipales, así como de sus respectivas cámaras legislativas. 4. Agencias Multilaterales Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y G7. Durante los años 70, 80 y parte de los 90, los financiamientos y préstamos provenientes de estos organismos fueron aplicados en proyectos de gran impacto ambiental. Hoy algunos criterios de estas agencias contemplan la sustentabilidad y la remediación de impactos ambientales. Buscan crear un gran arco de alianzas estratégicas entre los diversos sectores sociales de la Amazonia con la finalidad de apoyar tanto iniciativas de protección al medio ambiente y promoción de actividades sustentables para las poblaciones locales, como proyectos de desarrollo a gran escala. Uno de los proyectos financiados a través del G7 es el llamado PPG7 (Programa Piloto para los Bosques Tropicales). Existen diferencias substanciales en la capacidad de influencia de varios sectores sociales involucrados en los proyectos de financiamiento promovidos por estos organismos multilaterales. Según las propias agencias, estas frecuentemente recomiendan mudanzas legales para la implementación de políticas de desarrollo para la Amazonia, con influencia decisiva sobre la elaboración de importantes políticas publicas. Otros analistas sustentan que estas agencias condicionan directamente la ejecución de políticas, forzando la adecuación de importantes leyes a los criterios adoptados por estos organismos. 5. Elites amazónicas Básicamente representadas por entidades empresariales, hacendados e inversionistas, en los últimos 30 años estas elites adquieren gran peso político y económico con influencia en la política nacional. Sus aliados son representantes políticos y altos funcionarios gubernamentales. Mantienen conflicto con sindicatos y asociaciones de trabajadores en general. En muchos casos, los conflictos por la posesión y control de la tierra, han resultado en violencia. Inciden a través de lobby, en decisiones importantes tanto a nivel federal como estadual y municipal. 6. Grupos empresariales de otras regiones del país Son empresas originarias de São Paulo, Minas Gerais, Paraná y Rio Grande do Sul, promueven actividades económicas empresariales dirigidas a explotar recursos naturales de gran valor y de diversa aplicación en las ramas de la actividad industrial, como minería, explotación maderera, pecuaria, mercado de tierras. Establecen fundamentalmente estrategias con algunos grupos empresariales locales, realizan lobby dentro de las cámaras legislativas locales y actúan también en el nivel federal (Congreso y Ministerios). Muchas veces entran en conflicto con iniciativas empresariales locales, en la medida que limitan las posibilidades de expansión de los intereses capitalistas locales. Entran en conflicto con movimientos populares. El comportamiento de estos agentes ha sido identificado con la devastación de la Amazonía. Recientemente grupos y asociaciones empresariales de varios estados del centro-sur brasilero, han adherido a nuevas propuestas de manejo sustentable de recursos y de certificación ambiental de productos del bosque tropical. Ejercen influencia sobre la elaboración e implementación de políticas publicas para la región amazónica. 7. Movimientos populares organizados Los movimientos sociales tienen una larga historia que remonta el siglo XIX. Toman gran impulso a partir de los años 80, acompañando las mudanzas políticas de la sociedad brasilera como un todo. Durante los últimos 20 años se multiplicaron los sindicatos y asociaciones de trabajadores urbanos y rurales, grupos de pequeños productores, organizaciones indígenas, asociaciones extractivistas de comunidades ribereñas, y particularmente en los años 90, incrementan su capacidad de intervención política en los niveles estaduales y nacional. Las diversas organizaciones y asociaciones sociales amazónicas procuraran consolidar alianzas amplias. Un ejemplo es la formación del Grupo de Trabajo Amazónico, que para su creación contó con la participación activa del Consejo Nacional de Seringueiros. GTA agrupa a más de 200 entidades representativas de los movimientos sociales y populares de la Amazonia. GTA promueve iniciativas de fortalecimiento organizacional, construcción de modelos de uso sustentable de recursos, y parte de sus proyectos funcionan con recursos provenientes del G7. Otro participante del GTA y con importante peso local es la Confederación de Organizaciones Indígenas de la Amazonia (COIAB), que viene estableciendo alianzas con otros sectores de la sociedad. Distintas organizaciones sociales amazónicas entran en conflicto con empresarios madereros, pecuaristas y mineros (empresas medianas y grandes, grupos de mineros ilegales). Los movimientos populares han ganado espacio político suficiente para presionar importantes decisiones para proyectos de cuño social y comunitario. Uno de los ejemplos más significativos es el establecimiento de las Reservas Extractivistas, una categoría de unidad de conservación en la cual los habitantes tienen garantizado su derecho a la propiedad colectiva de la tierra y se dedican a la colecta de especies vegetales, como el caucho. Sin embargo en el contexto general, la capacidad de presión de las organizaciones populares es frecuentemente menor y desigual si se comparada con el lobby realizado por los grandes grupos empresariales nacionales. 8. ONGS locales, nacionales e internacionales Las ONG constituyen otro grupo de gran importancia. En la Amazonia brasilera actúan grandes organizaciones como UICN, WWF, Conservación Internacional; así como ONG´s nacionales importantes y muchas de carácter local (estadual y/o municipal). Su actuación empieza a tomar gran impulso en los años 90. La ONG´s elaboraron diversas iniciativas para la protección y uso sustentable de los recursos amazónicos. Han buscado constituir alianzas diversas. Algunas ONG´s procuran establecer convenios con gobiernos locales y agencias federales; otras se dedican al trabajo directo con comunidades de base; otras buscan conciliar los intereses de comunidades con los de empresas grandes y medianas. Ciertas ONG´s han entrado en conflictos de diferente intensidad con poblaciones indígenas y otras asociaciones civiles. Otras se dedican a fiscalizar actividades ilegales de madereros y hacendados, realizando un intenso trabajo de divulgación a la opinión pública. La capacidad de presión e influencia de las ONG´s sobre las políticas publicas es limitado, pero han logrado obtener éxito en casos muy específicos, como en la discusión y propuesta del nuevo código forestal. Industria de la madera en Brasil La cuenca amazónica es la mayor reserva natural de bosque tropical, con 280 millones de hectáreas de bosque denso y un volumen estimado en 60.000 millones de m³ (cerca de 30% de la cantidad mundial de madera tropical). La producción maderera ocurre principalmente en los bordes meridional y oriental de la región, próximo a las principales vías y carreteras. La parte central de la Amazonia brasileña todavía no está afectada sustancialmente por la intervención humana. La mayor parte de la explotación ilegal ocurre en tierras de "várzea" entre los meses de agosto a noviembre. En las dos últimas décadas, la contribución de la Amazonia en la producción del total de madera utilizada en Brasil aumentó de 14% al 85%, colocando al país como el primer productor y a la vez consumidor de madera tropical del mundo, especialmente la región sudeste (estados de Sao Paulo que sólo consume 5,6 millones de m³, Minas Gerais y Rio de Janeiro); 14% de la producción se destina al mercado exterior. La región sostuvo una producción de aproximadamente casi 30 millones de m³ como promedio anual en el período 1997-2000. El estado de Rondonia contribuye con 15% de la producción total, Mato Grosso con 36% y Pará con 47%. Conforme los datos manejados por instituciones como Greenpeace, 80% de la explotación que se realiza en la región es ilegal. Aún en las iniciativas consideradas legales, la explotación maderera es altamente destructiva y el uso de tecnología inadecuada, resultando en grandes pérdidas de materia prima, con cerca de 2/3 desperdiciados. Se conoce que del total mundial de producción de maderas tropicales, solamente 17% tiene fines industriales, los 83% restantes son aplicados como fuente de energía, cifras que se aproximan a las características del mercado brasileño. El sector maderero es actividad de extrema importancia, representando cerca de 15% del PIB de los estados de Pará, Mato Grosso y Rondonia. En 1998, el rendimiento bruto del sector fue estimado en 2.500 millones de dólares. Emplea directa o indirectamente poco más de medio millón de personas en sus actividades. La tasa interna de retorno de la actividad maderera en explotación predatoria y sin manejo alcanza el 122%, mientras que cálculos aproximados indican la tasa de retorno para áreas de manejo forestal llega al 71%. De las 36 áreas críticas de destrucción en la Amazonía 72% están relacionados a la industria maderera y según un informe de Greenpeace que resume investigaciones sobre la producción y oferta de madera, en entrevista a 17 compañías que operan en una región maderera de Pará, 13 de ellas no tienen interés en adoptar el manejo sustentable y la certificación, ya que las tasas de retorno serian reducidas substancialmente. Respecto al origen de la oferta de madera de la región amazónica, aproximadamente 7% de la producción proviene de iniciativas de manejo sustentable (maderas certificadas), 25% corresponde a áreas de explotación autorizadas por los gobiernos federal y estadual y 68% proviene de la deforestación o extracción selectiva ilegal. El sistema actual regional aún se
centra en el corte selectivo de especies, ocasionando con eso un gradual
empobrecimiento del bosque con la extinción de las especies
intensivamente explotadas. Se utilizan cerca de 230 especies industrialmente
aprovechables y cerca de 80% de esta producción se realiza
con menos de 50 especies. El sistema es extremadamente destructivo
en la medida que la tala de grandes árboles y el subsiguiente
arrastre hasta las vías de transporte (ríos o carreteras),
así como el uso de maquinaria pesada (tractores), presenta
gran e irreversible impacto sobre la vegetación circundante.
Deforestación en la Amazonia: dimensiones, causas y principales agentes La deforestación es indicada como la principal causa de devastación de los ecosistemas amazónicos, con implicaciones extremadamente graves para la población local y para el equilibrio ecológico tanto local como global. En Brasil el acompañamiento sistemático de los procesos de deforestación se inicia en 1974, con las imágenes del satélite norteamericano Landsat, recibidas y procesadas por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), que desde esta fecha realiza estimaciones sobre las alteraciones en la cobertura forestal de la Amazonia brasileña. A partir de 1988, el INPE realiza levantamientos anuales. El proyecto desarrollado por este instituto se denomina Proyecto de Estimativas de Deforestación Bruta en la Amazonia. Según los datos del INPE, la tasa
de deforestación durante el periodo 1990-2000 viene oscilando
entre 11.000 y 30.000 km² por año. En los últimos
cinco años, por ejemplo, casi 100.000 km² fueron devastados.
El grafico correspondiente a la deforestación bruta entre 1978-1999,
indica que 569.269 km² de áreas forestales fueron deforestados
hasta la presente fecha, en un movimiento ascendente constante a lo
largo del periodo. Las De acuerdo al gráfico de la "Media de deforestación", la mayor tasa de deforestación observada en los años 90 corresponde al periodo 94-95, con poco más de 29.000 km², hay una reducción de los índices en 95-96 y 96-97; el crecimiento toma nuevo impulso a partir de los años siguientes. Para 2000, las estimativas indican una tasa de aproximadamente 20.000 km². Si contrastamos lo anterior con las categorías utilizadas para definir la fisonomía vegetal, identificaremos grandes diferencias en la distribución e intensidad de la deforestación en los bosques amazónicos. En formaciones pioneras y campinaranas no existen grandes índices de deforestación. En los bosques ombrofilos denso y abierto, se observan elevados tasas de alteración en la cobertura vegetal y conforme los datos del INPE, la deforestación en áreas menores que 50 ha. representan cerca de 50% del total, y las áreas deforestadas mayores que 500 ha. representan casi 20%. Conforme estas cifras, supuestamente los pequeños productores o posseiros (que son los que tienen áreas menores de 50 ha.), constituyen los principales responsables por la degradación ambiental en estas áreas forestales. Sin embargo, es necesario tomar estos datos con precaución y analizar la situación en su dimensión real. Normalmente, la apertura de nuevas áreas de ocupación y expansión de la frontera agrícola, se efectúa sobre zonas densas y escasamente pobladas, siendo los principales vectores de expansión las empresas madereras y agrícolas atraídas por la posibilidad de conseguir tierras. Posteriormente, llegan otros actores a las zonas abiertas y se inicia un proceso de concentración de la propiedad territorial. Es en la región de contacto (área
de frontera antigua y consolidada), la cual es coincidente con el
llamado arco de la deforestación, localizado en el centro-sur
de Pará, grandes porciones en el norte de Mato Grosso y Roraima
y áreas descontinuas en el estado de Amazonas. La deforestación
mayor de 500 ha. representa 1/3 del total, mientras que la deforestación
en áreas menores que 15 ha. viene decayendo continuamente hasta
representar hoy menos de 5%. Se puede identificar que los procesos más acentuados de deforestación están localizados principalmente a lo largo de las carreteras, concentrándose en la región denominada "arco de la deforestación". Otro aspecto importante a ser considerado es los incendios forestales o "queimadas", destinados a la apertura de nuevos frentes agropecuarios, que constituyen un método de limpieza del terreno y vienen presentando impactos severos sobre los ecosistemas locales. Solamente en 1998 y 1999, durante la estación seca, se observaron entre 10.000 y 20.000 focos de incendios en la Amazonia (cerca de 80% de ellos verificados en el Estado de Mato Grosso), contribuyendo al aumento del perímetro de deforestación hacia el norte. En 2001, cerca de 8.000 a 10.000 focos fueron registrados por las imágenes satelitales, con diferentes grados de impacto sobre las ciudades locales (exceso de humo, principalmente) y contribuyendo con el efecto invernadero, a pesar que su escala representa apenas una fracción de las emisiones totales de gases de los países ricos. Cerca de 85% de las quemas ocurren a distancias menores de 25 km. en dirección perpendicular a la carretera, y la mitad de la deforestación reciente es mayor que 100 ha. El tema de las "quemadas" fue ampliamente divulgado internacionalmente como un problema de gran magnitud, pero lastimosamente fue extraído de su real contexto. Los incendios son parte del proceso de expansión de iniciativas empresariales y acción de "posseiros" hacia la conversión del bosque en pasto para la actividad pecuaria. Las nuevas áreas de deforestación durante los últimos 4 años ocurrieron en áreas ya consolidadas (a lo largo del arco de la deforestación y en expansión moderada hacia el norte y oeste) y en tierras privadas. La existencia de infraestructura de transporte
es otro factor asociado que favorece la invasión de nuevas
tierras, abriendo nuevas oportunidades de mercados para productos
agrícolas y estimulando la deforestación. ¿Quiénes son los agentes
de la deforestación? Después de estabilizada la frontera, hacendados de medio y grande porte compran las tierras ocupadas por los colonos o "posseiros", estos últimos sin poder adquisitivo y endeudados son forzados a vender sus propiedades a precios bajos. El acceso de los posseiros es viabilizado por la actividad maderera. La deforestación causada por los grandes propietarios en áreas ya consolidadas, constituye la mayor parcela de la deforestación bruta y obedece a una lógica de ocupación de frontera motivada por intereses capitalistas que deciden invertir en la expansión de sus actividades, sean estas madereras o pecuarias, o incluso mineras. En otras palabras, en el proceso de apertura de nuevas fronteras sobre los bosques amazónicos existe una cadena compleja. Los "posseiros" desposeídos realizan el trabajo sucio de la apertura inicial, áreas estas que son apropiadas después por empresarios que mantienen o inclusive aumentan el ritmo de la devastación. La diferencia fundamental existe en las ventajas comparativas del negocio: mientras los "posseiros" pierden constantemente, los grandes y medios propietarios buscan maximizar sus oportunidades de lucro, consiguiendo éxito en la mayoría de los casos. Dentro de la dinámica de la frontera identificamos, además de "posseiros", madereros y pecuaristas, los siguientes actores que contribuyen a la devastación del bosque amazónico: Gobierno federal: como se observó anteriormente el IBAMA es el organismo encargado de fiscalizar tanto las actividades legales de explotación forestal como aquellas consideradas ilegales. No obstante existen niveles de corrupción entre funcionarios locales lo que implica la protección de iniciativas destinada a ampliar nuevas áreas de expansión. Aún en los casos de explotación maderera legal, los escasos recursos destinados a la fiscalización y la mencionada corrupción impiden que se haga una observación efectiva de las áreas de explotación maderera. Gobiernos estaduales y municipales de la Amazonia: son los mayores interesados en promover acciones de desarrollo en sus estados y municipios; compiten por los fondos e inversiones con la finalidad de aumentar su recaudación liquida y mejorar su posición en los procesos de toma de decisión en el Estado a través de alianzas estratégicas con inversionistas. Existe también corrupción entre funcionarios, vía por la cual se hace efectiva la legalización fraudulenta de tierras, el desvío de recursos públicos para construcción de carreteras vecinales y el mantenimiento de la impunidad en crímenes políticos en el campo. Empresas comerciales: en la dinámica de la frontera juegan un rol importante la llegada de comerciantes, estimulando el intercambio de productos desde y para las regiones en proceso de apertura. Empresas de minería: se convierten
también en polos de atracción de emigrantes sin tierra
y por lo tanto, en elemento importante del proceso de deforestación.
En otros casos, acentúan la devastación de áreas
con alta intervención humana dada la contaminación provocada
por el uso de mercurio. Actividad pecuaria: La ganadería es el uso dominante en las áreas deforestadas, representando el 77% de las áreas convertidas en pastizales. El rebaño actual es estimado en 35 millones de cabezas, distribuidas irregularmente por las áreas de pasto con una densidad demográfica extremadamente baja (0,7 animales por hectárea). En general, la actividad pecuaria presenta una tasa de retorno baja (4,2%) alcanzando en casos aislados hasta 13%. A pesar de presentar aparentemente tasas bajas, la economía y dinámica de los varios actores (posseiros y madereros) pasa necesariamente por la economía pecuaria. Tiene tanta viabilidad que justifica aún la escala de la deforestación en la región. Los acuerdos de Rio 92, instituciones y legislación en Brasil El contexto expuesto anteriormente tiene por objeto ubicar las cuestiones que se colocan en la discusión sobre la adecuación institucional y legal que toma impulso posteriormente a la firma de los acuerdos de Rio-92 y sus impactos sobre la preservación de los bosques tropicales. Brasil es signatario de los convenios suscritos en Rio de Janeiro durante la Cumbre Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en 1992. Vale resaltar la Convención Climática ratificada en 1994; la Convención de Biodiversidad también ratificada en 1994; y la adopción de la Agenda 21 como base para los trabajos de consulta, levantamiento de problemas y planificación de acciones para la preservación de las áreas biogeográficas del país. Durante los diez años que pasaron se puede observar claramente que importantes avances institucionales y legales tuvieron lugar en las acciones y discusiones sobre el medio ambiente en Brasil. Sobre este proceso vale la pena mencionar brevemente: la influencia y presión ejercida por el movimiento internacional de protección al medio ambiente; la propia realización de Rio-92, precisamente en Brasil y que fue utilizada en la época por el gobierno de turno, en el mandato del expresidente Collor de Mello (enjuiciado políticamente al fin del año de 1992), como una vitrina de la nueva "cara ambiental brasileña"; la emergencia de un cuerpo técnico altamente calificado responsable por elaborar estudios y propuestas de manejo sustentable en distintas áreas; la ascensión de movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales, los cuales se han constituido en importantes elementos de presión para la elaboración e implementación de políticas sustentables con beneficio directo para las comunidades locales. Los avances institucionales y legales en el contexto de las políticas públicas para la Amazonia En los años 90, particularmente a partir de 1995, se puede observar una multiplicación de las áreas de acción gubernamentales con relación al medio ambiente, siendo la Amazonia un espacio prioritario para las políticas publicas. Como resultado directo de los acuerdos firmados en Río, los respectivos gobiernos, reestructuran y recrean la jerarquía y función de los órganos federales que actúan sobre cuestiones ambientales. Creáse por ejemplo el Ministerio de Medio Ambiente en 1993 y dentro de él, a lo largo de la década, fueron estructuradas varias secretarias especiales destinadas a cubrir los principales problemas y prioridades ambientales. Cítese el caso de la Secretaria de Coordinación de la Amazonia también en 1993, cuyo objetivo es coordinar la implementación de programas y proyectos especiales en la Amazonia. En 1999, el Ministerio de Medio Ambiente y sus secretarias especiales pasan por una reformulación completa, incorporando nuevas atribuciones. En 1996, se establece la Política Nacional Integral para la Amazonia Legal, con el objetivo de promover el desarrollo nacional y reducir las desigualdades sociales y regionales; atender a las aspiraciones de la población amazónica; dar bases sólidas a la integración creciente de la Amazonia Legal en el contexto de América del sur y su acceso a los mercados mundiales. Otra iniciativa importante que toma impulso a partir de los acuerdos de Rio-92, es la implementación del Programa Piloto para la Protección de los Bosques Tropicales del Brasil - PPG7 - concebido como una propuesta para conservar la biodiversidad, reducir las emisiones de carbono a la atmósfera y promover un mayor conocimiento de las actividades sustentables del bosque húmedo tropical. El PPG7 fue creado en 1991, a través de una propuesta elaborada por el gobierno brasileño, Banco Mundial y Comisión de la Comunidad Europea. Inicialmente estaban previstos para la primera fase un presupuesto de 250 millones de dólares, de los cuales 20% constituirían el fondo central y el restante sería aportado bajo la forma de cofinanciamiento asociado. Sin embargo, hasta el momento fueron invertidos solamente el 30% de los recursos totales requeridos. Actualmente el PPG7 puede ser definido como una gran estructura tecno-burocrática que administra cerca de 4 subprogramas y 11 proyectos, con la finalidad de: demostrar la viabilidad de armonizar el desarrollo económico y la protección del medio ambiente en los bosques tropicales; contribuir a la conservación de los recursos genéticos; reducir la contribución de los bosques tropicales en las emisiones de gas carbónico; proporcionar un ejemplo de cooperación entre países desarrollados y en desarrollo. El Banco Mundial es responsable por la administración de parte de los fondos (Fondo Fiduciario para los Bosques Tropicales - RFT), representando a donadores en el momento de elaboración y aprobación de proyectos, los cuales son preparados por el gobierno brasileño. Dentro de la estructura del Banco Mundial, el PPG7 es una división del departamento de América Latina y Caribe. La Agenda 21 brasilera lanzada posteriormente a los acuerdos de Río, toma impulso efectivo hace poco más de 4 años. Tiene por objetivo definir una estrategia de desarrollo sustentable para el país, a partir de un proceso de negociación entre el gobierno y la sociedad. La elaboración de la Agenda 21, está siendo conducida por la Comisión de Desarrollo Sustentable y Agenda 21 (CPDS) y procura enfocar la realidad brasilera y amazónica a partir de un enfoque multisectorial. Son seis los temas centrales: agricultura sustentable, ciudades sustentables, infraestructura e integración regional; Gestión de los recursos naturales; reducción de las desigualdades sociales; Ciencia y tecnología para el desarrollo sustentable. La Agenda 21 Local, que son las agendas establecidas para cada región brasilera en su especificidad, tiene como finalidad aglutinar los varios grupos sociales en la promoción de actividades en el nivel local, integrando dimensiones socioeconómicas, político-institucionales, culturales y ambientales. Hasta el momento fueron pocos los municipios que iniciaron la elaboración de sus agendas 21 locales. Las leyes federales sobre medio ambiente después de Rio 92 Posterior a la conferencia de Rio-92, fueron elaboradas y/o reformuladas las más importantes leyes ambientales del país. Por lo general, los lineamientos generales adoptados en los años 90 siguen los principios de los convenios firmados, entre las cuales se destacan: Ley de Crímenes ambientales (Ley 9605 de 12/02/1998). Reordena la legislación ambiental brasilera en lo que se refiere a la penalización a las infracciones. Multas por daños ambientales pueden llegar hasta 50 millones de reales. A partir de esta ley, las empresas e iniciativas privadas así como personas autoras o coautoras de infracción ambiental pueden ser penalizadas. Entre las acciones posibles de pena se encuentran: la deforestación de áreas naturales patrimonio del estado, contaminación de recursos como aire, agua y suelos, tráfico de animales y plantas en extinción. Código Forestal (Ley 4.771 de 15/09/1965). Determina la protección de bosques nativos y define las áreas de preservación permanente (donde la conservación de la cobertura vegetal es obligatoria). En el código forestal de 1965, se permitía la deforestación de cerca de 50% de las áreas forestales localizadas en propiedades particulares. En 1996, frente al nuevo contexto nacional e internacional, dicta una norma que aumenta la obligatoriedad de preservación para casi 80 % en las áreas de Cerrado y cerca de 70% en la Amazonia. Estas medidas complementarias al código forestal crearon fuertes reacciones por parte de hacendados de la Amazonia y región de Cerrado. El año de 2001, fue marcado por intensos choques de posición en torno a la reforma del código forestal. Por un lado, los llamados ruralistas (hacendados) a través de sus representantes en el Congreso Nacional - los llamados diputados de la bancada ruralista - propuso reformas substanciales al código vigente, a través de un proyecto de ley que tenía por objetivo aumentar el área total permitida para deforestación y uso directo, es decir, en la nueva propuesta podrían ser desmatados hasta 80% de las propiedades particulares localizadas en el Cerrado y 50% para la Amazonia. El proyecto ruralista contó con fuerte oposición de parte de organizaciones populares y ONG´s ambientalistas, los cuales desencadenaron movimientos de presión nacional e internacional. Como resultado, el poder ejecutivo brasilero vetó la nueva propuesta propuesta y liderada por los ruralistas, argumentando que no podría romper con los acuerdos internacionales firmados por Brasil. Sin embargo, observase que los parlamentarios que conforman la llamada bancada ruralista constituyen un importante soporte para la alianza de gobierno, lo que podría llevar a algún tipo de negociación en el futuro cercano, dando origen a un texto híbrido que no garantice efectivamente la protección de los bosques del país. Sistema Nacional de Unidades de Conservación de la Naturaleza - SNUC (ley 9.985 de 18/07/2000). Instituye el Sistema Nacional de Unidades de Conservación, generado a partir de una revisión de la gestión y legislación de estas unidades. El nuevo sistema optimiza la gestión de las unidades y crea nuevas categorías divididas en dos grandes áreas: las unidades de protección integral y las unidades de uso sustentable. Las unidades de conservación son los espacios naturales destinados a la protección y manutención de la diversidad biológica. Existen en Brasil 201 unidades de conservación federal que ocupan cerca de 45 millones de hectáreas, correspondiente a 8,15% del territorio nacional. Existen también 253 reservas unidades estaduales (cerca de 460 unidades y una área de 20 millones de hectáreas). En la Amazonia están localizadas 77 unidades de conservación ocupando un total de 32 millones de hectáreas. Son cerca de 10 categorías entre las cuales se cita: los Parques Nacionales, Florestas Nacionales, Reservas Extrativistas, Reserva Legal, Reserva biológica, entre otras. Movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales Uno de los hechos más importantes que derivan de la emergencia de la conciencia ambiental a escala mundial, es el llamado resurgimiento de los movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil. Durante los años 90, se multiplican las organizaciones de la sociedad civil brasileña en defensa del medio ambiente. Las organizaciones antes existentes, como las organizaciones de seringueiros e indígenas, se nutren de los argumentos ambientalistas para fortalecer sus posiciones políticas y sus propuestas. Los movimientos sociales y en parte las organizaciones no gubernamentales se han constituido en uno de los principales soportes de la protección efectiva de la Amazonia. A través de movilización constante, las asociaciones de pequeños productores, extractivistas, de los habitantes que dependen del bosque para su supervivencia, han logrado obstaculizar varios proyectos destinados a la explotación intensiva de recursos y que tendrían impactos sociales y ambientales de graves consecuencias. Sin estas organizaciones, muchos de los avances y conquistas a favor de un uso sustentable para la Amazonia no habrían tomado las dimensiones que hoy tienen. Balance general 1992 -2001 Después de enumerar los indiscutibles avances institucionales y legales, queda la pregunta: ¿la protección efectiva al medio ambiente correspondió a los avances verificados en materia de legislación e instituciones?. Se habla que Brasil posee leyes extremadamente avanzadas que no coinciden con la realidad social y política sobre las cuales pretende actuar y regular, quedando efectivamente sin operatividad y sin aplicación. Tal afirmación también es valida para el problema del medio ambiente en Brasil. Un aspecto importante a ser considerado es que en los años 90, particularmente a partir de 94, la estabilidad del sistema político estuvo vinculada al crecimiento económico y al aumento de la capacidad de compra de parcelas importantes de la población. Este fue un hecho nuevo en la vida brasileña, después de un largo período (durante los años 80) de estagnación, elevada inflación y depresión de los sectores medios y populares de la sociedad. La preferencia por fomentar el crecimiento económico presentó costos, parte de ellos trasladados a los estoques de recursos naturales en la Amazonia y fuera de ella. Se ha observado, por ejemplo, que los bosques continuaron siendo deforestados en tasas similares a las verificadas en los periodos anteriores, es decir, durante las décadas de 70 y 80. La explotación maderera es un importante rubro de la economía de varios estados amazónicos y constituye un gran negocio para muchas empresas dedicadas a la rama de muebles y utilitarios de madera o que utilizan la materia prima en sus actividades industriales. Eso se refleja en, por ejemplo, el numero de madereras que se instalaron en la Amazonia durante los 90. En determinadas regiones de extracción forestal intensiva en Pará el número de madereras se multiplicó por 7 en el período 1995-2000, de 14 empresas medias y grandes para poco más de 100 al final de 1999. La ganadería también fue una de las actividades que se incrementaron durante los años 90 y fue una consecuencia directa de la ideología de fomento al crecimiento económico. Por otra parte, los avances institucionales estuvieron bastante concentrados en centros de investigación aplicada, en las instancias técnicas de los ministerios de medio ambiente o al interior de ONG´s. Los aparatos de fiscalización oficial en el campo no tuvieron incrementos significativos en sus presupuestos para llevar adelante las tareas de vigilancia. Los recursos públicos que deberían ser invertidos en la preparación y equipamiento de los organismos de control y fiscalización fueron reducidos y/o transferidos para otras actividades prioritarias. Inclusive la Fundación Nacional del Indio - FUNAI - desde 1999 sufrió reducción de más de 50% en el presupuesto para la demarcación de las tierras indígenas, grave situación si consideramos que faltan aun cerca de 40% de las tierras por demarcar y legalizar en favor de los indígenas y que, adicionalmente, estas tierras constituyen áreas de gran diversidad biológica. Por otra parte, existen problemas en los procesos de consulta con las comunidades urbanas, de ribereños e indígenas en el ámbito de la Agenda 21 local por ejemplo: pocas son las comunidades, ciudades y municipios que han participado efectivamente del proceso. Eso nos lleva a concluir preliminarmente: el gobierno al crear una gran estructura institucional para la gestión del medio ambiente, dio prioridad para generar una gran capacidad administrativa. Se implantan estructuras, programas y proyectos diversos dirigidos por técnicos altamente calificados, se elaboran eventos y encuentros temáticos para la discusión de problemas y para proponer líneas generales de la sustentabilidad en la Amazonia; por otra parte, estos funcionarios calificados están en condiciones de elaborar informes altamente positivos - y que no reflejan necesariamente la realidad - destinados a cumplir con las exigencias de los foros internacionales, como la próxima reunión de Johannesburgo por ejemplo. El informe brasileño a ser presentado durante la llamada conferencia Rio +10 solamente fue iniciado a fines de 2001 y muchos de los compromisos asumidos en los últimos años - como la protección de las áreas naturales del país - no fueron implementados integral y satisfactoriamente, pero se espera un informe técnicamente bien elaborado, que pueda corresponder a los mínimos requerimientos del discurso ambientalista oficial. Escenarios futuros para la Amazonia Existe divergencia entre los organismos gubernamentales brasileños, académicos y estudiosos nacionales e internacionales, así como de parte de diversas ONG´s, sobre los posibles escenarios y configuraciones futuras de la Amazonia. Entre estas posiciones encontramos tanto las visiones optimistas que prevén alcanzar el desarrollo sustentable en el medio y largo plazo, armonizando el crecimiento económico y la protección de los ecosistemas. Otras posiciones defienden una visión mucho más alarmista, previendo una extrema y casi total devastación del espacio natural amazónico. Estos diferentes posicionamientos reflejan intereses distintos. Los más optimistas corresponden a representantes de sectores gubernamentales y agencias asociadas, o inclusive algunas ONG´s e institutos de investigación. Entre los más pesimistas, podemos localizar algunos institutos de investigación internacionales, académicos tanto brasileros como extranjeros. Es importante mencionar que las posiciones alarmistas son identificadas en Brasil - por varios sectores de la sociedad, especialmente local - como una amenaza a la soberanía nacional y una traba al proceso de desarrollo, como estudios que a la final justificarían algún tipo de intervención internacional, bajo el argumento de que la devastación de la Amazonia se encuentra en proceso irreversible y solamente medidas extremadamente drásticas podrían frenar la actual tendencia destructiva. Un estudio interesante patrocinado por el Smithsonian Tropical Research Institute y el Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia - INPA - elaborado por el biólogo William Laurence, que, a través de modelos matemáticos prevé los posibles escenarios de degradación provocados por la actividad humana dentro de 20 años, casi 20% del bosque amazónico se encuentra bajo intervención humana con diferentes niveles de degradación. La configuración más optimista del espacio amazónico en el año 2020, dada las obras de infraestructura previstas en el Programa Avanza Brasil, prevé que solamente cerca de 28% de la región amazónica correspondería a áreas de bosque nativo. La mayor porción del territorio estaría ocupado, según las previsiones, por vegetación secundaria y áreas seriamente degradadas La hipótesis pesimista de Laurence para el mismo año de 2020, estima que cerca de un 5% de la región aun mantendría bosques nativos. Las áreas altamente degradadas corresponderían a casi la mitad del territorio, quedando los demás 55% como zonas con grados intermediarios de intervención. El paisaje simulado es sin duda aterrador una vez que se asemeja a un semidesierto. Otros investigadores enfatizan la necesidad de pensar diversos escenarios diferenciados (también entre 2000 y 2020) en función de la variación de comportamiento de los agentes sociales, así como por las características y alcance de las iniciativas desarrolladas en la región. Esquemáticamente tendríamos cuatro escenarios, conforme se expone a seguir: El primer escenario, optimista en exceso, correspondería a una región donde existe crecimiento económico sustentado, mejoramiento de la calidad de vida de la población y conservación de los recursos naturales, consolidado en una base efectivamente democrática. El segundo escenario también se caracterizaría por un equilibrio entre crecimiento económico, integración intra regional y calidad de vida, pero encontraría algunas restricciones de consolidación en el medio y largo plazos debido a fallas u omisiones en las políticas de protección de los estoques de recursos naturales y como resultado de la acción predatoria de ciertas iniciativas económicas. El tercer escenario simularía un contexto de problemas, alta inestabilidad y vulnerabilidad de los ecosistemas de la región, un contexto marcado por grandes desigualdades sociales e intra regionales de renta. El cuarto y último escenario futuro configura la hipótesis más pesimista, correspondiente a la conjetura de Laurence antes mencionada, donde existiría combinación de estagnación económica, pobreza y altos índices de presión antrópica sobre los ecosistemas. Impactos del programa Avanza Brasil durante la primera década del siglo XXI El programa Avanza Brasil constituye un mega plano patrocinado por el gobierno federal en implementación desde 1998 y con previsión de extenderse hasta 1997. Su objeto es el desarrollo económico del país, en el cual están previstas la construcción de infraestructura destinada a fomentar el sector productivo y la salida de la producción, ampliación de la oferta energética y extensión de las comunicaciones a todas las regiones y municipios del país. Hasta el final de 2007, el gobierno brasileño pretende invertir cerca de 40 mil millones de reales solamente en la Amazonia. Se construirían y adecuarían puertos comerciales, aeropuertos, dos gasoductos, tres plantas termoeléctricas, conclusión de la segunda etapa de la gran hidroeléctrica de Tucurui, la viabilización de las hidrovías Araguaia-Tocantins (con extensión de 2.250 km) y del Madeira (con 1.056 km), miles de kilómetros de líneas de transmisión de energía, construcción de un nuevo trecho de 1.400 km de la ferrovía Norte-Sur, pavimentación y construcción de cerca de 8.000 km de carreteras, entre las cuales esta el asfaltamiento de la carretera Cuiaba-Santarém y parte de la Transamazónica. El programa Avanza Brasil viene siendo
criticado duramente por diversos sectores de la sociedad, entre organizaciones
populares, institutos de investigación y ONGs, debido a que
no se hicieron estudios de impacto ambiental adecuado ni se contemplan
los posibles impactos ocasionados por la construcción y pavimentación
de carreteras y otras infraestructuras de desarrollo. Organizaciones
populares del estado de Amazonas recientemente se han opuesto al proceso
de fomento a la política petrolera y han bloqueado la licitación
del gasoducto Urucu-Manaus, por ejemplo. Según los críticos
del Avanza Brasil , el programa requiere de readecuaciones importantes
y una mayor inversión en planes de contingencia y remediación.
Dentro de las carreteras actualmente existentes en la Amazonia, la Transamazonica (que atraviesa longitudinalmente la región) tiene pequeñas partes pavimentadas, pero la mayor concentración de carreteras está localizada en las partes oriental y sur de la Amazonia Legal. Existen cuatro hidroeléctricas y termoeléctricas funcionando, además del ferrocarril Carajás que articula el polo minero de Carajas al puerto de San Luis. Posible escenario en 2007, con la conclusión de las obras previstas en el Avanza Brasil, Observarse que se multiplican las carreteras cruzando el corazón de la Amazonia (áreas de extrema fragilidad ecológica y gran diversidad biológica) y también en las partes norte y oeste de la región; ampliase la estructura ferroviaria en dirección al sur; créanse tres hidrovías (línea café) la cual requiere la inundación de áreas ecológicamente importantes El contexto general de los conflictos de interés y sus repercusiones para los próximos años Se puede afirmar en principio que las principales tendencias para el futuro próximo de la Amazonia no son tan positivas en términos ambientales. La deforestación parece que continuará manteniéndose dentro del promedio verificado hasta la presente fecha, es decir, entre 15.000 y 20.000 km² por año; la ganadería y la industria maderera ilegal seguirán expandiéndose debido a la gran rentabilidad que ofrecen, pero su intensidad dependerá básicamente de dos factores importantes: por un lado, el nivel de incremento de la capacidad de control por parte del Estado que en el mejor de los casos incidirá en la punición de un porcentaje pequeño de madereros ilegales (procesados conforme la ley de crímenes ambientales) y en la relativa retracción de ciertas zonas de explotación maderera, pero sin una reducción general de la tendencia. Por otro lado, es importante también considerar sobre los incentivos al crecimiento económico de la región por parte tanto del gobierno federal como de los gobiernos estaduales y municipales. Si los incentivos son altos la deforestación aumentará proporcionalmente, si los incentivos son modestos, las tasas de deforestación tenderán a aumentar más lentamente a lo largo del tiempo, pero configuraría una situación de relativa estagnación económica, lo que es indeseable tanto para las inversiones privadas, como por parte de los gobiernos federal, estadual y municipal. Por lo general, esperase que, en los próximos años, la Amazonia experimente índices de crecimiento positivo de su producto interno bruto lo que incidirá sobre la balanzas de pago regional, la cual será muy variable: en ciertos momentos, habrá más exportación que importación - hacia otras regiones del país y para el exterior-, en otros se verificará lo contrario. La construcción y pavimentación de carreteras también se realizará y constituirá un vector de atracción de iniciativas empresariales para ciertas áreas de gran importancia económica con impactos ambientales serios y moderados. La dinámica de expansión en el futuro próximo será impulsada por empresas que contratan mano de obra temporal, pero aparentemente no se observará la fijación de grandes contingentes en las nuevas áreas de explotación (no habrá colonización espontánea masiva, como en los años 80 y parte de los 90). Hay una tendencia al crecimiento de las ciudades y una reducción poblacional relativa en el campo. Ciertas propuestas de manejo sustentable
dirigido al mercado tendrán incremento durante los próximos
10 años, como resultado de la movilización de los sectores
populares organizados y de organizaciones no gubernamentales, pero
su alcance y éxito dependerá de la propia capacidad
de las organizaciones en establecer alianzas estratégicas con
la sociedad y con ciertas instancias del estado, así como debe
corresponder con eficacia concreta. Existe una clara tendencia dentro
de ciertos movimientos sociales organizados y ONG´s para orientar
los nuevos proyectos en función de las exigencias de mercado,
ingresando en el sistema de circulación típicamente
capitalista. Otras iniciativas a pequeña escala comprometidas
con la preservación de las tradiciones culturales de los habitantes
de la Amazonia, como de la mayoría de comunidades indígenas
y/o ciertas asociaciones de ribereños y seringueiros (extractores
de caucho), caminan hacia un relativo aislamiento.
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Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
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tel: 598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
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