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Bosque Amazónico:
10 años después de la Cumbre de la Tierrra

 

GUYANA

Indice:

  1. Introducción
  2. Bolivia
  3. Brasil
  4. Colombia
  5. Ecuador
  6. Guayana Francesa
  7. Guyana
  8. Perú
  9. Suriname
  10. Venezuela
  11. Conclusiones: Compromisos y realidad
  12. Anexos


Con un territorio de 215.000 km2 (21,5 millones de hectáreas) y una población estimada de 798.000 habitantes (1992) que en su inmensa mayoría habita la franja costera, Guyana es uno de los países que alberga más bosques intactos. Más del 75 por ciento del territorio nacional (16,1 millones de hectáreas) está cubierto por alguno de los tipos de bosque de la región --bosques de montaña, bosques tropicales húmedos de temporada, bosques tropicales húmedos (pluvisilvas), bosques secos de hoja perenne, bosques de marisma de tierras bajas y bosques de mangle.

Según datos de 1992, la tasa de deforestación en la Amazonía de Guayana es de 0,1 por ciento por año. Si bien no se trata de uno de los peores índices, esto no refleja la gran degradación que han sufrido los bosques prístinos que caracterizaban a este país.

Desde la década del 70, la política oficial ha apostado a la apertura económica del país --entiéndase por ello la promoción de la explotación de los recursos naturales, en especial madera y minerales-- para enfrentar la creciente deuda externa y satisfacer las condiciones del ajuste estructural de 1991 impuesto por el FMI y el Banco Mundial. En especial el interior selvático del país se convirtió en enclave para los intereses comerciales extranjeros.

Históricamente, y desde la época colonial, la principal causa de eliminación de los bosques en Guyana fue la expansión de las plantaciones de café, algodón y más tarde azúcar, que provocó el desmonte de bosques a lo largo de la costa norte del país, habitada por el 90% de la población --unas 700.000 personas--. La presión de esos asentamientos recayó en los manglares costeros, talados para provisión de leña y carbón vegetal. La construcción de defensas artificiales contra el mar para proteger las plantaciones situadas en las zonas bajas también contribuyó a desaparición de los manglares.

A lo anterior se han sumado las siguientes actividades que resultan en procesos de deforestación y degradación de bosques:

Minería

La minería ha sido una actividad entendida por sucesivos gobiernos como esencial para el "desarrollo". Comenzó en 1840 con la fiebre del oro, para decaer en los 1950 y 60 junto con la caída de los precios de ese mineral. Revivió, no obstante, en los 80, e incorporó nuevas y costosas técnicas mecanizadas -dragado terrestre o con "draga misil"- que permitieron ampliar y profundizar el alcance de las operaciones de minería. Vastas zonas son deforestadas para permitir el acceso a depósitos en el subsuelo, y el uso de mercurio ha aumentado exponencialmente en la minería de oro, buscando aumentar su producción, si bien se sabe desde hace décadas que genera efectos graves sobre los ecosistemas y la salud humana.

Las grandes empresas que se instalan con operaciones de minería a cielo abierto, han alterado profundamente los ecosistemas locales, destruido los bosques y el suelo de superficie, han contaminado los cursos de agua y provocado sedimentación y contaminación atmosférica. El ruido provocado por la minería y la caza insustentable que realizan los mineros ha provocado una disminución de la variedad y abundancia de animales. Lo que una vez fueron ríos limpios que fluían entre costas boscosas son ahora vastos claros de lodo y residuos, entrecruzados por corrientes de aguas amarronadas y fango, de a trechos estancadas. En algunos ríos ya es casi imposible navegar y ha habido una disminución grave de las poblaciones de peces.

El consorcio Omai Gold Mines Limited (OGML), formado por Golden Star Resources Ltd., Cambior Inc. --de Canadá-- y el gobierno de Guyana, lleva adelante la explotación de la mina de Omai, en el Essequibo Medio, con fondos del Banco Mundial y el FMI en el marco del Programa de Recuperación Económica. En 1995, por una falla en la energía que afectó a una de las máquinas automáticas, se derramaron tres millones de metros cúbicos de residuos cargados de cianuro en el principal río del país, el río Omai, durante 5 días, provocando un grave desastre ecológico y un escándalo internacional que forzó al gobierno a cerrar la mina. Fue una tragedia que el Presidente de Guyana denominó un "desastre ambiental nacional".
No obstante, la invasión de empresas mineras no ha cesado: en su gran mayoría canadienses (Sutton Resources, Exall Resources, Cathedral Gold Corporation, Pegasus Gold, International Copper, Canarc, entre otras), pero también locales, la australiana Broken Hill Proprietaries, la brasileña Zamuteba Mining Co. son algunas de las más importantes empresas que hacen sus negocios en Guyana.

A escala más pequeña, los garimpeiros, buscadores de oro y piedras preciosas provenientes de Brasil, instalan sus campamentos en la selva deforestando grandes extensiones de terreno y provocando el desplazamiento de los pobladores originales de la zona. Ellos son punta de lanza en la ocupación del territorio limítrofe con Brasil y en la explotación de riquezas de las que otros más poderosos serán luego principales beneficiarios.

Carreteras

Las carreteras de Guyana han cumplido la función de llevar hasta las minas y, más recientemente, a las concesiones de madereo de bosques. En los últimos años se iniciaron las obras de construcción y posterior asfaltado de una extensa carretera a través de la selva del interior, para unir las ciudades brasileñas de Boa Vista y Manaos con la capital de Guyana, Georgetown. La carretera dará a los exportadores brasileños acceso rápido al mercado del Caribe y a la región del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte).

Las autoridades de Guyana consideran que servirá para impulsar el crecimiento económico de la región suroccidental del país. Desde varios sectores se ha manifestado preocupación sobre las probables consecuencias de esa carretera, señalando que podría acarrear una creciente invasión de Guyana por colonos sin tierras, mineros, taladores de bosques y ocupantes urbanos, así como la creación de toda una red de caminos secundarios que penetren en el interior de los bosques, aumentando las actividades de minería y corta y permitiendo el desarrollo de programas de sustitución del bosque por plantaciones agrícolas.

Madereo

Si bien la explotación y comercialización de maderas preciosas tropicales apunta al corte selectivo de unas pocas especies de árboles, llegar a esas especies implica deforestar vastas zonas y desechar la madera que carece de interés comercial.

Antes de 1990, las operaciones de explotación forestal a pequeña escala en cerca de 2,4 millones de hectáreas de los bosques costeros generaron alrededor de 200.000 m3 de troncos al año; en 1993, se calcula que 7,1 millones de hectáreas de bosques se habían arrendado tras la puesta en marcha del Programa de Ajustes Estructurales del país (SAP). El volumen de madera talada llegó a ser de más de medio millón de metros cúbicos en 1997 con una proyección de un millón de metros cúbicos en los dos años siguientes.

A principios de los 90 fueron principalmente empresas asiáticas y estadounidenses las que mostraron mayor interés en los bosques de Guyana. Sin embargo, actualmente hay tres grandes transnacionales que poseen el 38% de las concesiones forestales en arrendamiento y otro 18% para exploración: Barama Company (Samling Strategic Corp/Grupo Sung Kyon) de Malasia/Corea del Sur, con 1.690.000 hectáreas en el NW de Guyana, en la frontera con Venezuela; Grupo Berjaya Snd (Berjaya, Case Timbers, UNAMCO) de Malasia, con 1.900.002 hectáreas en Guyana Central; Demerara Timbers Ltd (Primegroup Holdings) de Singapur/Islas Vírgenes Británicas, con 240.000 hectáreas en el Essequibo Medio/Parte superior de los ríos Demerara (datos de Greenpeace).

En 1998 el gobierno aplicó un programa de expansión de la agricultura, la explotación forestal y la minería a través del Programa de Recuperación Económica, mejorando las oportunidades de inversión para el sector privado. Dentro del programa gubernamental, cerca de 9 millones de hectáreas de bosque tropical fueron entregadas a compañías de madereo, y una sola compañía ha recibido seis millones de hectáreas de bosques como concesión forestal.

Extracción de productos forestales no madereros

Guyana también ha pasado a aumentar la explotación de los productos forestales no madereros. En 1987 se otorgaron 50.000 hectáreas de bosques en el Distrito Noroeste, en una concesión de treinta años, a Amazon Caribbean (Guyana) Ltd. (AMCAR) para extraer corazones de palmera manicole (Euterpe olearacea), pero la recolección excesiva de palmito ha agotado ya los tallos maduros en muchas zonas.

 

 

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