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AMERICA
Suriname Ex colonia holandesa, Suriname, con 416.000 habitantes, es uno de los países tropicales con más cantidad de bosques relativamente intocados. La mayoría de sus 163.270 km2 de territorio está cubierta por una gran variedad de bosques tropicales, cuna de una rica diversidad biológica y hogar ancestral de miles de pobladores indígenas y Maroons, descendientes de antiguos esclavos africanos. Los diversos tipos de bosques van desde manglares, a lo largo de la costa, humedales en las regiones bajas, hasta bosques secos y xeromórficos en las zonas de arenas blancas que también albergan importantes áreas de sabana. Por encima de los 100 metros, la vegetación predominante comprende una rica variedad de bosques tropicales húmedos, que cubren aproximadamente dos tercios de la región meridional del país. El país tiene una tasa de deforestación anual baja, de aproximadamente 0,1% (WRI) o 13.000 hectáreas por año. Según la misma fuente, anualmente unas 11.000 hectáreas de bosques primarios son sometidas a madereo y fuentes locales calculan en 2.000 hectáreas más por año que se deforestan con otros propósitos. Sin embargo, esta situación ha cambiado recientemente con el ingreso de las empresas madereras asiáticas que se detallan más abajo. Las siguientes son algunas de las principales causas directas de deforestación: Minería Antiguamente una típica sociedad de plantaciones con esclavos africanos, Suriname se volcó en la década de 1930 a la explotación de bauxita, convirtiéndose así en uno de los mayores productores del mundo de ese mineral y de aluminio. La gigante estadounidense ALCOA estableció una filial, Suralco, que monopolizó las exportaciones y tuvo acceso a prácticamente todas las reservas conocidas del país. Suriname se convirtió en un abastecedor estratégico de material vital para la economía de guerra de Estados Unidos. Otras empresas del sector son la sudafricana Billiton (Gencor) y la estatal Grassalco. La extracción de oro, originalmente a pequeña escala, tiene larga historia en Suriname. La minería aurífera a gran escala no ha prosperado por el momento por la falta de carreteras, lo que encarecería los costos de transporte, si bien se han iniciado conversaciones con el gobierno de Brasil en tal sentido. En el río Tapanahomi, los garimpeiros brasileños y la minería "porknokking" (realizada por los Maroons) han utilizado técnicas más mecanizadas así como mercurio, contaminando los ecosistemas. En la década del 90, la empresa canadiense Golden Star Resources adquirió el 80% de las acciones de la estatal Grassalco en el área de Brokopondo, comenzando actividades de exploración, junto con Gordon Capital Corporation, también de Canadá. Golden Star y Cambior Inc. obtuvieron la concesión sobre la zona de Gross Rosebel, y la canadiense Canarc Resource Corp, que se ha convertido en una de las mayores empresas mineras de Suriname, obtuvo tres concesiones en el distrito de Brokopondo. En la zona de Marowijne, al este del país, donde posiblemente se encuentran las mayores reservas de oro, los propios militares están implicados en actividades mineras. La alteración del ambiente por la minería ya es conocida: contaminación de los ríos, destrucción de los ecosistemas, depredación de la fauna, invasión de los territorios, desplazamiento de los pueblos indígenas, introducción de enfermedades. Madereo A pesar de que los bosques de Suriname son relativamente pobres en cuanto a maderas con valor económico en comparación con su vecina Guyana, la extracción de madera ha sido intensa en los bosques costeros. En las décadas de 1960 y 1970, se inició una política de sustitución de bosques por plantaciones de pinos. Los resultados fueron económicamente desalentadores, lo que hizo abandonar el emprendimiento. Entre 1993 y 1995, el gobierno de Suriname inició negociaciones con varias grandes empresas asiáticas para destinar entre el 25 y el 40 por ciento del territorio (de 7 millones a 12 millones de hectáreas) a la extracción de madera. Se entregaron en concesión grandes áreas de bosques tropicales a compañías madereras y mineras multinacionales, burlando el límite de 150.000 hectáreas establecidos en la Ley Forestal. La trampa consiste en conceder varias concesiones de 150.000 hectáreas a varias compañías que actúan como testaferros de una compañía mayor. NV Musa de Indonesia recibió de esa manera entre 800.000 y un millón de hectáreas. Las empresas NV Tacoba Forestry Consultants y Jin Lin Wood Industries de Hong Kong comenzaron sus actividades extractivas en el año 2000. La extracción de madera ha implicado la construcción de una red importante de caminos secundarios en la selva, lo que ha ocurrido sin planificación previa. Típicamente, al enfrentarse a un humedal, los bulldozers simplemente cambian de rumbo. Se rellenan arroyos, creando así lagos artificiales y provocando la destrucción de partes de la selva. A los trabajadores extranjeros empleados en la corta se les da una motosierra y se los deja solos en el bosque. Cortan tantos árboles como pueden, ya que se les paga por metro cúbico. La mayor parte de la madera cortada luego queda abandonada. También se ha producido un deterioro de la calidad del agua y los bosques, la disminución de animales de caza, la destrucción de granjas de subsistencia de los habitantes del bosque, la restricción del acceso de las comunidades a áreas de caza, pesca y cultivo, la erosión del suelo, el aumento de la escorrentía y la alteración de los sistemas de drenaje. A su vez, los sistemas fluviales también son perturbados por el cambio del ecosistema y el depósito de cieno, provocando pérdida de poblaciones de peces y obstaculizando la navegación. Represa La construcción en 1963 de la represa de Afobaka por Suralco -filial de la empresa estadounidense Alcoa--, principalmente para suministrar electricidad a sus plantas de aluminio, implicó la inundación de la mitad del territorio de los Saramacca -alrededor de 1.560 km2 de bosques tropicales-- y desplazó a 6000 pobladores.
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