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AMERICA
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Bosque
Amazónico:
Anexo 1 - Mapas Anexo 2 - Cuadros Anexo 3 - Fuentes Objetivos del estudio: 1. Evaluar la política nacional forestal frente a la situación de los bosques amazónicos, a partir de los acuerdos de Río. 2. Analizar la situación actual
de los bosques amazónicos, en relación a su conservación,
manejo y destrucción, teniendo como marco el cumplimiento o
no de los acuerdos de Río. Escribir un documento que ofrezca un panorama de la situación de los bosques amazónicos transcurridos 10 años después de la Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro 1992, que contemple: 1. Cuantificar las tasas de deforestación en cada uno de los países con bosque amazónico (básicamente, qué área y porcentaje de bosque se destruyó) 2. Identificar las principales causas directas de deforestación en cada uno de esos países (maderero, minería, sustitución por agricultura o ganadería, petróleo, etc.) 3. identificar las principales causas subyacentes de deforestación en cada uno de los países (políticas macroeconómicas, apertura de carreteras, deuda externa, etc.) 4. Identificar el grado de compromiso (firmaron, ratificaron, participaron) de cada gobierno con los diferentes procesos surgidos en Río (Convención Biodiversidad, Principios sobre los Bosques, Comisión de Desarrollo Sustentable). 5. Mostrar la inconsistencia entre los compromisos asumidos y la realidad en materia de conservación. "Si la Amazonía
son los pulmones del mundo, INTRODUCCION El presente trabajo apunta a ofrecer una visión de conjunto de los problemas que afectan a la región amazónica, con el objetivo de facilitar acciones conjuntas desde la sociedad civil apuntando a la adopción de medidas que aseguren tanto la conservación de los bosques como la justicia y equidad sociales para el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes. Algunas aclaraciones previas: 1) Existen distintos criterios acerca del área abarcada por la "Amazonía", así como sobre los países en ella comprendidos (ver Anexo 1). Hemos optado por el más abarcativo, que incluye a todo el territorio de Guyana, Suriname y Guayana Francesa, así como a casi la mitad de Venezuela que, si se hubiera aplicado estrictamente el criterio de "cuenca" habrían quedado entera o casi enteramente fuera de la región amazónica. 2) En los resúmenes por país no hemos hecho mención a la mayoría de las causas subyacentes de deforestación, por entender que las principales son casi las mismas en todos los países. Por consiguiente, analizaremos las mismas en conjunto y mencionaremos solo las más específicas a nivel de país. 3) Dado que se trata de una visión de conjunto sobre la problemática que afecta al bosque amazónico, en general no hemos hecho referencia a los distintos tipos de bosques y otros ambientes presentes en la región. 4) También por tratarse de una visión de conjunto de los procesos de deforestación, casi no hemos hecho referencia a los numerosos pueblos indígenas afectados en cada país, así como tampoco mencionamos a otras comunidades tradicionales que habitan desde hace mucho tiempo en la Amazonía. Visión de conjunto La subregión amazónica abarca casi 8 millones de kilómetros cuadrados distribuidos en ocho países (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela) y la Guayana Francesa (ver detalles en Anexos 1 y 2). La región en su conjunto se encuentra enfrentada a graves procesos de degradación ambiental derivados del proceso de "desarrollo" impulsado durante las últimas décadas por los distintos gobiernos. Parte de los bosques originales han desaparecido, otra parte aún está en pie, pero habiendo sufrido diversos grados de degradación que además la hacen propensa a gigantescos y devastadores incendios. El bosque amazónico está en peligro y pese a ello los diferentes gobiernos insisten en aplicar un modelo de desarrollo que sólo puede conducir a su destrucción final, con los consiguientes y graves impactos sociales y ambientales que ello implicaría tanto a nivel local como global. Si bien existen similitudes y diferencias en los procesos de deforestación y degradación de bosques en los distintos países, es posible identificar una serie de causas, comunes a todos ellos, que están en la raíz del problema: son las denominadas causas subyacentes. Estas causas son las que están por detrás de actividades que resultan en procesos de deforestación, tales como los cultivos agrícolas a gran escala (banano, café, soja, coca, palma aceitera, eucaliptos, etc.), la ganadería, la explotación maderera, la minería, la explotación petrolera, las grandes represas hidroeléctricas, etc. La pregunta entonces es: ¿Cuáles son las causas que dan origen a esas actividades? La respuesta más amplia es que la principal causa subyacente es el paradigma de desarrollo vigente, que implica la explotación irrestricta de la totalidad de los recursos del planeta, con el objetivo de alimentar un siempre creciente mercado consumidor, en particular en los países del Norte industrializado. Pese a que ese consumo ya resulta insustentable desde el punto de vista ambiental, el paradigma plantea la utopía irrealizable de que todos los países alcancen el nivel de "desarrollo" logrado en el Norte. Ello se refleja conceptualmente en la utilización de los términos "países desarrollados" y "países en vías de desarrollo", aspirándose a que todos se vuelvan "desarrollados". Unido a lo anterior está la desigualdad entre los países denominados desarrollados y los denominados en vías de desarrollo. Esa desigualdad, traducida en términos de intercambios injustos entre Norte y Sur, ha generado una creciente e impagable deuda externa, que obliga a extraer y exportar cada vez más recursos, sólo para pagar sus intereses. El resultado está a la vista: países cada vez más pobres y con su base de recursos más degradada (en particular los ecosistemas boscosos) y países cada vez más ricos a expensas del ambiente y la sociedad de los primeros. Ese paradigma de desarrollo está siendo impulsado por organismos internacionales cuyos representantes más conspicuos son el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el BID y la Organización Mundial de Comercio. Los organismos antedichos han sido fundamentales en todo el proceso, impulsando y apoyando financieramente desde la construcción de carreteras y de represas hidroeléctricas, hasta forzando a los gobiernos a centrar sus esfuerzos en orientar la producción hacia la exportación, con el objetivo de poder cumplir con el servicio de la deuda externa. Al mismo tiempo, han sido activos promotores del ingreso a la región de empresas transnacionales, muchas de las cuales (como madereras, mineras, palmicultoras, forestadoras) son directamente responsables de procesos de deforestación. Adicionalmente, el ajuste estructural impuesto por esos organismos ha implicado el "achique" del Estado, una de cuyas consecuencias ha sido la falta de recursos humanos y financieros a nivel del Estado para atender a la protección y manejo sustentable de los bosques. Existen además otras causas subyacentes, no menos importantes, que tienen que ver con la aplicación de ese modelo por parte de las elites nacionales para obtener beneficios para sí y para sus socios transnacionales a expensas de la mayoría de la población y del ambiente. Una de ellas es la configuración social del poder político a nivel nacional, que permite que esa elite tome decisiones tales decisiones. En la región amazónica, las más importantes son: - el desconocimiento de los derechos tradicionales de pueblos indígenas y otras comunidades a sus territorios por parte del Estado que, asumiendo la posición de propietario de esos territorios, los asigna a procesos de "desarrollo" cuyos resultados locales son la destrucción social y ambiental. - la injusta distribución de la tierra, donde unos pocos son propietarios de la mayor parte de las tierras agrícolas, en tanto que la mayoría no dispone ni de tierra suficiente ni de apoyo estatal para asegurar su supervivencia. En varios países, frente a una creciente presión social, los gobiernos optaron por abrir (como válvula de escape) la Amazonía a la colonización, iniciando así un proceso de deforestación a gran escala. A esas se suman otras medidas impulsadas por las elites locales, entre las que se cuentan: - represión contra
quienes intentan proteger los bosques Además, las políticas macroeconómicas aplicadas generan una creciente desigualdad social que se convierte en causal de deforestación. Si bien esto se manifiesta en distintas formas en los diferentes países y regiones, algunos ejemplos podrían ser: - el creciente nivel de corrupción a nivel de funcionarios públicos por la conjunción de niveles de remuneración cada vez más bajos y actores económica y políticamente poderosos con gran capacidad para corromper. Entre otras cosas, ello explica el auge en la explotación y comercio ilegales de madera en varios países y la violación sistemática de los planes de manejo forestal por parte de las empresas madereras. - actividades de madereo y caza ilegales por parte de poblaciones empobrecidas, orientadas a la obtención de ingresos monetarios para asegurar su subsistencia. - el desarrollo de cultivos ilícitos en algunos países, como única salida para campesinos empobrecidos y endeudados por políticas agrícolas y comerciales que juegan en su contra. En resumen, la destrucción del bosque amazónico es el resultado de una larga cadena de causalidades, la mayoría de las cuales son el resultado de políticas conscientemente impulsadas desde los centros de poder, tanto internacionales como nacionales. Como se verá en los resúmenes por país, esa cadena de causalidades se manifiesta en diversas actividades, pero con una consecuencia común: la deforestación y degradación del bosque amazónico.
Bolivia,
Brasil, Colombia,
Ecuador, Guayana
Francesa, Guyana, Perú,
Suriname y Venezuela. Compromisos y realidad Los gobiernos de todos los países de la región amazónica asistieron a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Río de Janeiro, 1992). Dicha conferencia fue una consecuencia del reconocimiento de los graves problemas ambientales entonces existentes a escala global, que requerían la adopción de medidas urgentes para resolverlos. El problema de la deforestación fue uno de los temas centrales de preocupación de la comunidad internacional y dentro del mismo la selva amazónica ocupó el lugar más destacado. En esa conferencia, los gobiernos adoptaron una serie de compromisos para enfrentar los problemas ambientales identificados, entre los que los más importantes referentes a los bosques fueron: 1) El Programa 21, cuyo capítulo 11 se centró en el tema de la deforestación. Dado que todos los gobiernos de la región amazónica estuvieron presentes en la conferencia, quedaron por consiguiente obligados a ponerlo en práctica. 2) El Convenio sobre Diversidad Biológica, que requirió ser posteriormente firmado y ratificado por los parlamentos nacionales. Todos los gobiernos de la región amazónica (incluyendo a Francia y por ende a Guayana Francesa) ya lo han ratificado. 3) La "Declaración autorizada, sin fuerza jurídica obligatoria, de principios para un consenso mundial respecto de la Ordenación, la Conservación y el Desarrollo Sostenible de los Bosques de todo tipo". El hecho de que esta declaración haya sido adoptada sin "fuerza jurídica obligatoria" fue el resultado de la falta de acuerdo en la materia entre los gobiernos asistentes a la Cumbre. El tema fue luego derivado a la Comisión de Desarrollo Sustentable de las Naciones Unidas (CDS), que estableció en 1995 el Panel Intergubernamental sobre Bosques (IPF) para llegar a acuerdos sobre el tema. Luego de cuatro sesiones, el IPF elevó en 1997 un conjunto de Propuestas para la Acción, que fueron aprobadas por la CDS. Acto seguido, la CDS creó el Foro Intergubernamental sobre Bosques (IFF), con el cometido de resolver algunos temas que habían quedado pendientes en el IPF y para facilitar la implementación de la Propuestas para la Acción. Luego de 4 sesiones, el IFF dio lugar al Foro de Naciones Unidas sobre Bosques (UNFF), que aún está en funciones. Todos los gobiernos de la región amazónica (a excepción de Suriname) han participado en todas las reuniones del IPF, IFF y UNFF (Brasil, Colombia, Ecuador, Francia, Perú y Venezuela) o en casi todas (Bolivia y Guyana), en tanto que todos (menos Suriname) participaron en IPF4, donde se aprobaron las Propuestas para la Acción. De lo anterior surge claramente que los gobiernos han asumido una serie de compromisos internacionales respecto de la conservación de los bosques, tanto legales (Convenio sobre Diversidad Biológica) como políticos (Programa 21, Principios sobre Bosques, Propuestas para la Acción del IPF). Pese a ello, diez años después de la Cumbre de la Tierra, el bosque amazónico sigue siendo deforestado y/o degradado en todos los países de la región a excepción de la Guayana Francesa (pese a que también aquí se ciernen algunas amenazas sobre el bosque). Más allá de algunos intentos aislados por conservar algunas áreas de bosque (ya sea a través de la demarcación de territorios indígenas, del establecimiento de áreas protegidas, del control del madereo ilegal, del manejo sustentable de bosques) lo cierto es que la Amazonía continúa siendo destruida a pasos agigantados. En todos los países se identifican las mismas o muy similares causas de deforestación y degradación de bosques, entre las que destacan la construcción de carreteras, el madereo a escala comercial, la minería, la explotación petrolera, los procesos de sustitución por ganadería y agricultura (ver principales causas directas de deforestación en Anexo 2). En algunos países como Suriname y Guyana, las actividades mineras y madereras son el principal motivo de preocupación, en tanto que la extracción de petróleo amazónico lo es en los casos de Ecuador, Perú y Bolivia. Los incendios forestales (normalmente intencionales) se constituyen en grave factor de destrucción de bosques, en particular en Brasil y son a su vez el resultado de la apertura de carreteras y de actividades madereras comerciales. En los casos de Bolivia, Colombia y Perú, es claro que la producción de los llamados cultivos de uso ilícito (coca, marihuana, amapola) constituye el punto de partida de agudos procesos de deforestación y degradación de bosques. Sin embargo, el tema no puede ser abordado exclusivamente a nivel nacional, sino que se hace necesario remover las causas que lo promueven, entre las cuales el consumo de drogas a gran escala en los países del Norte (en particular en los Estados Unidos) y las condiciones internas y externas que hacen de la agricultura tradicional una actividad no rentable para el campesinado en esos países. Como en el caso de esos tres países, el tema central es el de identificar y abordar las causas subyacentes de los procesos de destrucción del bosque, pero ni los gobiernos nacionales ni los organismos regionales o internacionales han tomado ninguna medida significativa en ese sentido. En algunos casos, el abordaje de algunas de esas causas subyacentes es responsabilidad exclusiva de los gobiernos nacionales, como es el caso del problema de la injusta distribución de la tierra, que lleva a procesos dirigidos o espontáneos de colonización y destrucción de la Amazonía, de la que son luego culpados los campesinos sin tierra. Es por ello que procesos como el del Movimiento de los Sin Tierra o de los seringueiros (caucheros) pueden resultar mucho más importantes para la conservación de la Amazonía que los tímidos y rara vez bien instrumentados mecanismos promovidos desde el gobierno brasileño. Lo mismo se puede decir de la creciente presión política de los Pueblos Indígenas amazónicos por el reconocimiento de sus derechos territoriales, que podría constituirse en herramienta de gran utilidad para asegurar la conservación de la selva amazónica. La remoción de estas dos causas subyacentes (la mala distribución de la tierra agrícola y el no reconocimiento de los territorios indígenas), está claramente dentro de la esfera de acción de los gobiernos nacionales. En otros casos, la responsabilidad es compartida entre gobiernos nacionales y organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), puesto que las reglas impuestas por éstos a los gobiernos nacionales hacen de la destrucción del bosque amazónico una consecuencia inevitable para asegurar el pago de la deuda externa, el ingreso de inversiones extranjeras y la promoción de un modelo exportador (de productos agrícolas, madereros, minerales, petroleros), para abastecer un consumo siempre creciente en las naciones industrializadas y el mantenimiento de relaciones injustas de intercambio que perpetúan e incrementan la deuda externa. Al mismo tiempo, los préstamos concedidos por organismos como el Banco Mundial y el BID han sido y siguen siendo una causa central en la deforestación de la Amazonía, en particular los otorgados para la construcción de carreteras y de grandes represas hidroeléctricas. Pero a su vez es necesario tener en cuenta que estos organismos internacionales no actúan por si y para si, sino que son gobernados fundamentalmente por las naciones económicamente más poderosas, que buscan beneficiar a sus propias economías a través de la acción de los mismos. Esos gobiernos (que públicamente reprochan a Brasil y otros países de la región por la destrucción del bosque amazónico), deben ser por tanto considerados tan responsables como éstos por de destrucción de la Amazonía. Asumir esa responsabilidad implicaría en primer lugar ayudar a la remoción de las causas subyacentes de la deforestación, entre las que quizá las principales sean la búsqueda de soluciones al tema de la deuda externa y al establecimiento de relaciones equitativas en materia de intercambio comercial. De lo anterior surge claramente
que el tema de la conservación del bosque amazónico
no es una cuestión técnica solucionable a través
de un "manejo forestal sustentable", sino que se trata fundamentalmente
de modificar relaciones de poder político y económico,
tanto a nivel nacional como internacional, que vuelva posible ese
"uso sustentable y equitativo" del que tanto se ha hablado
(y poco se ha hecho) desde la Cumbre de la Tierra.
- Amazonía:
Ubicación en el continente 1. Território Amazônico
Fuente: TCA (1992).
2. Superficie total y por países de la Amazonía
Fuente: TCA / SPT Publicación No. 33: "Inventario de Proyectos y Presencia Institucional en la Región Amazónica Colombiana". Lima, Perú (1995, 136p)
3. La subregión amazónica por países
Fuente: Unasylva Nº 163 "Los bosques y el medio ambiente". Revista internacional de silvicultura e industrias forestales. FAO - Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación.
Fuente: The World Resources Institute 1990. Citado en: Memoria del Seminario-Taller BIODIVERSIDAD Y DESARROLLO SOSTENIBLE DE LA Amazonía EN UNA ECONOMIA DE MERCADO, 11-15 de octubre de 1994; editor: José M. Toledo, Perú. PRINCIPALES CAUSAS DIRECTAS DE DEFORESTACIÓN Y DEGRADACIÓN DEL BOSQUE AMAZÓNICO
Nota: Sólo se consideraron las
causas más importantes de deforestación en cada uno
de los países estudados. COMPROMISOS ASUMIDOS
Lugares y fechas donde se llevaron a cabo las sesiones: (*) IPF: IPF 1 - Nueva York 1995, IPF 2
- Ginebra 1996, IPF 3 - Ginebra 1996, IPF 4 - Nueva York 1997 Información obtenida de: Anexo 3 -
Fuentes utilizadas para la elaboración del trabajo organizadas
por país. Bolivia Brasil Colombia Ecuador Guayana Francesa Guyana Perú Suriname Venezuela
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Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858
11200 Montevideo - Uruguay
tel: 598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
wrm@wrm.org.uy